Disclaimer: Parte de la historia se inspira y toma algunos elementos de GTA IV, asimismo los personajes no son de mi propiedad. Algunas partes de la historia vinieron a partir de mi alocada imaginación.
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Disfruten.
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Al día siguiente y una vez que Jack acuerda ir a visitar a su primo Hans hasta su hogar de este último, decide verificar si se encuentra el mismo pelirrojo pero Jack descubre que el mencionando colorado no se encuentra en su hogar sino en su taller, por ello, Jack decide ir hasta el mencionando lugar.
Una vez llega el peliblanco al lugar y entra al taller, al instante nota la presencia de una chica de cabellera castaña, vestida con unos shorts de mezclilla, una camiseta blanca, unas botas con tacón y su cabello completamente suelto.
Observándola con lujo de detalle, a Jack se le ocurre tratar de coquetear con la bellísima chica, la cual está sentada en un pequeño sofá, leyendo una revista.
Al intentar coquetear con la joven e intentado captura su atención, Jack rápidamente, la saluda con un tono interrogante – ¿Hola?– al no hacerle caso la aludida y mientras el mismo peliblanco le muestra su musculatura muy atrevida a la hermosa muchacha e intenta que está lo mire, le vuelve a replicar su saludo – Hola– pero al no conseguir nuevamente la atención de la fémina, Jack otra vez la vuelve a saludar – He dicho, hola…–.
Molestándose con la bellísima chica, de inmediato, Jack sin dudarlo le acaba arrebatando el libro a la mismísima joven.
Volviéndola a saludar a la hermosa chica pero en está ocasión con un tono grosero – ¡He dicho, hola!– una vez que le arrebata el dichoso libro, la castaña rápidamente se pone de pie y sin siquiera dudarlo, inmediatamente le recrimina por aquello – ¡¿Qué te pasa imbécil?!–.
Cruzándose de brazos la bellísima castaña y mirándolo al peliblanco con desaprobación, al instante, Jack con un ligero carraspeó y algo de molestia también, decide en su lugar preguntarle – ¿Está Hans?–.
Queriendo saber el chico, el paradero de su primo en ese momento, la joven trigueña le termina eludiendo dicha interrogante y en su lugar le acaba preguntando con intriga – ¿Por qué has hecho eso?– no queriendo responderle por dicha cuestión que tuvo con la sexy castaña, Jack nuevamente le replica su pregunta sobre el pelirrojo – ¿Está Hans?–.
Negándose a decirle algo al muchacho y casi ya peleándose con este último, finalmente la joven decide responderle con – Sí, está por aquí...– llamándolo en ese instante al pelirrojo con un grito – ¡Hans! Hay un estúpido preguntando por ti–.
Viendo la chica que ella es pequeña y no puede ni podría golpear al peliblanco, al final se termina dando por vencida y retirando; no dándole importancia.
Por otro lado y ante el llamado y sabiendo que su primo si se encuentra, Jack finalmente le acaba agradeciendo a la hermosa muchacha, diciéndole – Encantado de conocerte a ti también, muñequita–.
Mientras la joven se marcha del lugar, en ese preciso momento, Hans hace acto de aparición.
En tanto y después de que aparece, Hans se logra topar con su novia, diciéndole – Mi Cainesita, él no es un estúpido, es un caballero. Es mi primo–.
– Sigue siendo un tonto, igual que tú– finalmente le acaba recordando la joven y mientras los deja a ambos chicos para que hablen sus problemas tontos.
Justamente y una vez solos, Hans le dice a Jack – Lo siento, Jack, por el percance. ¿Cómo te va?– ante la interrogante formulada, Jack le responde mientras levanta ligeramente sus hombros – Relativamente un poco mal–.
Pareciéndole al pelirrojo por su parte que a Jack le ha ido todo lo contrario; muy bien, finalmente le dice – Genial–.
Con eso, Hans, rápidamente se despoja en ese momento de su camiseta y de inmediato comienza a darle varios golpes rápidos y muy cercanos a Jack.
En efecto y estando completamente desilusionado, Jack únicamente se le queda viendo.
Una vez que le acaba de dar varios golpes falsos a Jack, finalmente, Hans le exclama muy emocionado – ¡Te pillé, primo! Soy grande, pero también soy rápido. ¡Vamos, despierta!–.
Tratando de animarlo, Hans al final se pone a un costado del peliblanco y le pasa su brazo por sus hombros al mencionando albino.
Mirándolo con cierto aire de inconformidad, Jack en ese preciso momento le acaba preguntando lo siguiente y dispuesto a mostrarle algo de sus cualidades – Ay, lo siento. ¿Me lo puedes enseñar otra vez?–.
Observándolo con un gesto coqueto, finalmente, Hans vuelve a la posición de pelea y le vuelve a hacer lo mismo a Jack.
Pegándole casi cerca del rostro.
Ante el segundo golpe, Jack le logra detener su puño al pelirrojo.
Una vez que el mencionando bermejo observa que su primo le ha detenido su puño y lo está lastimando girándoselo hacia un costado con muchísima fuerza, rápidamente le pide que lo suelte – ¡Ah! ¡Ay! ¡Oh! Basta, basta ya. ¡Ah! Joder. ¡Uf!–.
Finalmente y una vez que lo suelta, Jack le informa – Estarás bien, eh...–.
No importándole en lo más mínimo el daño que el mismo peliblanco le estaba propinando, Hans al final lo termina interrogando por dicha cuestión – ¿Cómo las gastas, Jack? La leche. Tienes que enseñarme ese movimiento. Lo mío es el poder– burlándose de lo sucedido, en un rato después, Hans nuevamente se vuelve a vestir y le termina aplaudiendo – ¡Eres la cebolla, primito!–.
Dándole una afirmación aburrida el peliblanco y un suspiro en ese instante, finalmente escucha a Hans agregar y mencionarle – Mira a mi ex, le encantaba. Ella sabe que levanto 200 kilos. Soy una bestia...–.
Pareciéndole patético, Jack nuevamente le afirma – Sí, sí, sí...–.
Luego de la afirmación del aburrido peliblanco y tratando de levantarle el ánimo, Hans cambia de tema y le pregunta – En serio. ¿Qué haces aquí?– aclarándose la garganta el albino, en ese preciso momento, le acaba informando el propósito de su presencia – Bueno, ¿Recuerdas qué te mencioné de mi problema con mi nueva novia? Quizá tú puedas ayudarme. Y necesito la ayuda urgentemente–.
Recordando Hans, las llamadas que ambos tuvieron; finalmente le dice al peliblanco, en respuesta – Mierda. Sí, claro. Me encanta. Me encanta. Digo, conozco a muchas mujeres y como sabes que he follado con zorras muy sexys, bueno no es que me molen las golfas como mi ex de nombre Elsa, pero si me molasen de nuevo, tendría un problema. ¿Sabes a lo que me refiero?–.
Ante el comentario del pelirrojo, Jack le dice simplemente – No, no sé–.
Dedicándole una sonrisa al peliblanco, Hans nuevamente se le vuelve a colocar a un costado y otra vez le vuelve a pasar su brazo por su hombro al chico.
Continuando con su charla, Hans le dice – Eh. A mi me gusta aún mi ex. Quizá te interese, digo… Si–.
No sabiendo quién fue la ex novia del pelirrojo, Jack le responde con un gesto simple – De acuerdo–.
Mientras caminan hasta uno de los coches del colorado y muy agarrados ambos chicos como verdaderos amigos, camaradas e inseparables "Dos puños contra río", Hans le comenta – Bien, Jack. Escucha. Sé que quieres dejar a tu novia, ¿No? Y mi ex, Elsa, es la ideal para que te enamores y la lleves a la muy puta a la cama, ¿Sabes a lo qué me refiero?–.
– Sí...– le dice, el peliblanco en respuesta y de manera simple.
Aún como colegas inseparables y una vez que llegan al coche del mencionando bermejo, esté mismo, añade – Es conveniente que te lleve con ella. Es una chica muy tímida y créeme que cuando la quería conquistar en más de una ocasión no fue un trabajo muy limpio. Digo, Elsa no es fácil de tratar– comprendiendo algo de lo que le menciona, Jack le responde con un tono seguro – No hay problema. Mientras no me lastimé, estará bien–.
Justamente y una vez que ya están cerca del coche y se separan, Hans le puntualiza con – A veces hay gente que jode a los demás, ¿Sabes? Y a la gente que hace eso hay que joderla. Especialmente la gente que molesta, y que hace que otra gente acabe en la mierda a largo plazo– re memorizado, Jack, la conversación en la que le habló a Hans sobre la joven Carla, finalmente le asienta con simpleza un – Ajá–.
Sabiendo Hans que a Jack no le basta con que le hable de su ex y nada más le diga datos reveladores de esta última, Hans finalmente le pone la iniciativa sobre la mesa con lo siguiente – Te llevaré a verla. Seguramente la admiraras–.
Sintiendo que será algo idóneo, Jack antes de cualquier cosa, le termina preguntando – Dices que se llama, Elsa, ¿Cierto?–.
Viendo Hans que su primo captó algunos datos de manera eficiente y sorprendente, finalmente le dice con un elogio – Jackson, eres frío. ¡Ni has pestañeado! Me encanta eso. ¡Me encanta! Tienes que robar su corazón. Perdió el amor cuando la obligue a follar parada en mi cabaña–.
– Bien, llévame con ella– le responde con una sonrisa, el peliblanco e insistiendo a partir de ese momento que quiere conocerla a la chica.
Alabando su decisión, Hans le exclama – ¡Frío como el hielo! ¡Como el hielo!–.
Mientras entran al coche del colorado, este último lo enciende y finalmente todo se pone en marcha tanto para el mismísimo pelirrojo como para el mismísimo peliblanco.
Con su ida, consiguen llegar hasta la ciudad.
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Ahí, Hans acuerda con Jack esconderse en uno de los edificios cercanos y servir como vigía.
Asimismo acuerda llamar a la chica, engañándola para que llegue y con una noticia falsa.
Mientras esperan ambos a que llegue, Jack por su parte decide quedarse un rato con Hans, hasta que aparezca la joven.
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Una vez que aparece y mirándola con unos prismáticos desde el edificio, Hans en ese instante le acaba avisando a Jack de la presencia y aparición de la joven – Ahí está. ¿Sabes? Desde que corte con ella, ha sido imposible verla con ese glamour tan exquisito–.
Arrebatándole los prismáticos al colorado y mirando a la hermosa muchacha de cabellera rubia platinada, Jack finalmente le dice impresionado y fascinado – Es ella. Es hermosa. No puedo creer que ella haya sido tú novia. Me sorprendes, Hans–.
Mientras la mira y se fascina con la visión que tiene de la hermosa muchacha que por su aspecto refinado tiene su cabello completamente suelto, está vestida con un abrigo de cuero de color café con lana en las mangas, en las solapas del cuello y por debajo de los costados muy cercanos a las caderas; llevando un suéter caliente de color azul hielo, una minifalda de tono oscuro que hace un buen conjunto con sus largas, sensuales y exuberantes piernas y que están cubiertas por unas medias largas y completamente de un tono negro, y unas botas con tonos negros y beige con tacón, Jack queda boquiabierto.
Alabando también el colorado, la majestuosidad que posee la hermosa muchacha, rápidamente le dice a Jack, sabiendo que ahora es el turno de este último de conquistarla – Eres un cabrón afortunado, Jack. Me encanta. Bueno, Elsa es el sueño de todo hombre. Ahora…– acercándosele y acomodándole su ropa a su primo, Hans finalmente le da su bendición a Jack – Ve hombre, conquístala y cuando lo logres… Ya sabes–.
Sonriéndole el mencionando albino, este último le dice antes de irse hasta donde está la chica – Lo haré. Gracias–.
Correspondiéndole el gesto, Hans, concluye con – Genial, hombre... Me dan escalofríos sólo de imaginarlo. Llámame cuando hayas terminado–.
Decidido a ir hasta donde está la majestuosa chica, Jack abandona el edificio donde se encuentra y sin temer; como un verdadero hombre fuerte, opta por caminar hasta la muchacha.
Sabiendo por un lado que ella no lo conoce pero pronto lo conocerá.
Al llegar hasta la aparente e impaciente blonda, Jack sin siquiera dudarlo, inicia preguntándole y saludándola – Hola, ¿Eres Elsa?–.
Encontrándose de espaldas la chica y esperando aún al pelirrojo, inmediatamente se gira con elegancia para verlo al peliblanco y corresponderle el saludo – Hola. Sí, soy Elsa, Elsa Arendelle. Disculpa, ¿Te conozco?–.
Una vez que Jack escucha la voz de la chica como música para sus oídos, se dice asimismo "Ella es perfecta".
Carraspeando un poco al escuchar por primera vez la voz de la muchacha, Jack con algo de torpeza le dice a manera de respuesta – No, pero… Mi primo me trajo aquí para conocerte y para que me conocieras–.
Dándose cuenta la jovencita de que Hans la engaño para que estuviera ahí, inmediatamente, le comenta al peliblanco, sin siquiera enfadarse – Vaya, Hans está cada vez más loco por lo que veo– agregando una vez que mira directamente al muchacho y se da cuenta de que es alguien de confianza – Creí que eras alguien indebido pero si conoces a Hans… ¡Enhorabuena!–.
Formando una sonrisa completa en sus labios, Jack rápidamente reconoce que Elsa será suya, por ello e inmediatamente se presenta con la bellísima chica – Soy Jack Frost. Un gusto conocerte, Elsa–.
– El gusto es mío– le responde la joven y en tanto, le da su mano a Jack a manera de saludo.
Mientras le toma su pequeña mano a la hermosa chica y la saluda con ansias de formalizar su amistad y su relación, aparece en ese justo momento, un incómodo silencio.
Para romperlo, Jack rápidamente le dice a la hermosa muchacha, y mientras se rasca su nuca – Bueno, no sé por donde empezar–.
En tanto la mira directamente a la hermosa chica y el como pestañea con seducción, belleza y elegancia, Elsa al instante le pregunta – Que tal si empiezas diciéndome, ¿Dónde está, Hans?–.
Algo nervioso ante la hermosa rubia, y no temiendo delatar la ubicación de Hans, rápidamente y con un solo movimiento de su mano, le acaba señalando el paradero del colorado a la mismísima joven.
Al mirar el edificio donde señala el peliblanco, Elsa le dice algo atónita – Oh, ya veo– añadiendo en forma de comentario y mientras logra ver el reflejo que producen los cristales de los prismáticos – Si, que se organizaron ambos–.
Poniéndose muy nervioso, Jack, con la presencia de la chica, inmediatamente le propone para iniciar su cita – Bueno, creo que… ¿No te gustaría comer algo?–.
Girándose la joven blonda para verlo a Jack y notando su nerviosismo y prisa, de inmediato le dice a este último – Tan rápido…– agregando y proponiéndole en su lugar – ¿Y si mejor me llevas a pasear? No quiero saber nada de Hans y más si él está en ese edificio espiándonos–.
Teniendo en claro, el peliblanco, que la hermosa albina tiene en mente conocerlo a él y alejarse del malandro que es el propio colorado, finalmente el mismo peliblanco le dice asintiendo – Okey. De acuerdo–.
Mientras caminan a paso lento y se acercan a un parque, Jack inicia con – ¿Te gusta algo, Elsa?–.
Mirando las hojas desperdigadas por todo el suelo, la mencionada chica le responde – Viajar, caminar y porque no… Tener amigos, claro, que me traten como lo que soy… Una chica dulce y genial– afirmando ante la sencillez de la hermosa muchacha, Jack le dice simplemente – Oh, claro–.
En medio de esa caminata, Elsa le toca el turno de preguntarle a Jack, lo siguiente – ¿Te gusta algo a ti, Jack?– mirando la extrema belleza que deslumbra la hermosa muchacha, Jack queda atarantado y sin medir su eventual respuesta, le dice directamente – Tú…–.
Quedando confundida y deteniéndose ante lo que dijo, Elsa procede a mirarlo con perplejidad absoluta.
Dándose cuenta en último momento ante lo que dijo accidentalmente, Jack trata de corregir lo que expresó, diciéndole con un titubeó – Digo… Tú suéter, je je je– señalándole la mencionada prenda.
Ante la aparente corrección que trato de hacer el chico, Elsa finalmente le comenta con el ceño algo fruncido – En serio, eres tan extraño que me resulta imposible pensar que Hans sea tu primo. Y pensar que él es un patán pervertido que siempre me llamaba puta–.
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Después de un rato de un largo paseo por el parque, charlando.
Jack pensando una y mil veces en la innegable belleza de la chica finalmente le pregunta a la muchacha – ¿Te lo puedo decir?– mientras se dirigen a las afueras del parque, Elsa lo interroga ante lo que quiere – ¿Qué cosa?–.
En tanto lo mira con una ceja inclinada al peliblanco, este último le confiesa con valentía – ¡Eres jodidamente hermosa!– agregando y mientras la toma de ambos brazos a la chica, muy emocionado – Y además… ¡Me gustas, Elsa!–.
Pareciéndole a la mencionada rubia, algo sorpresivo, apresurado y raro todo lo confesado por el peliblanco, rápidamente toma cartas en el asunto, diciéndole con un tono calmado – Vaya, eso fue imprevisto, pero… Escucha, Jack. No sé si tú también me gustas. Eso es muy instantáneo de tu parte y además es un poco inapropiado para mí, ¿Qué tal si mañana tenemos una cita para verlo? ¿Te parece? Tal vez ahí te diga si me gustas o no… La verdad es que… Vamos a averiguarlo y… En serio, eres muy extraño–.
Siendo su día de suerte para el mismísimo peliblanco, este con emoción le acaba diciendo finalmente – Okey, sí. Mañana–.
Afirmándole algo titubeante la chica, antes de irse y sabiendo que Jack es raro – De acuerdo. Ten mi número de teléfono. Estaremos en contacto– una vez que le entrega su número telefónico en una tarjeta de presentación, Elsa se despide – Bien, nos vemos mañana. Ten una linda tarde–.
En tanto se retira con prisa y escuchando bombear su corazón con cada vez más intensidad, escucha la joven blonda, la voz de Jack, decirle como despido – Nos vemos, Elsa. Adiós–.
Ya desapareciendo Elsa del sitio, Jack decide regresar a su hogar.
Teniendo en cuenta y en claro que el día siguiente, será muchísimo más mejor que ese mismo día.
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Al llegar a su hogar y una vez que escucha su teléfono sonar; Jack contesta.
Del otro lado, logra escuchar la voz del colorado, preguntarle – Y, ¿Lo conseguiste?–.
Mientras se sonroja con tanta felicidad porque efectivamente, lo consiguió, Jack le dice como respuesta – Si… Es hermosa. Pensé que sería como esa bruja de mi…– casi recordando a la loca y también hermosa Carla Delgado, finalmente, Jack decide ignorarla y evitar recordarla.
Y mientras deja de hablar el chico, Hans por su parte retoma la llamada, comentándole – Bueno, al menos tendrás más novias que yo por lo que veo–.
Burlándose levemente, decide finalizar la llamada, diciéndole como última cosa al peliblanco – Bueno, Jack. Te veo pronto. Cuídate–.
– Adiós– finaliza el mismísimo peliblanco y colgando el teléfono.
Terminando así este fic.
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Notas del autor:
Hola lector, nuevamente con ustedes.
Ahora sí les traigo otra continuación de ese fic loco de Golpe Bajo.
Para esta nueva actualización, por fin aparece Elsa.
En la descripción de su atuendo, de nuestra querida Elsita, describo un atuendo que diseño la artista erótica de nombre Aroma Sensei.
Bueno, la verdad pienso ir directo al Jelsa aunque el tiempo lo dirá y veré qué más puedo hacer.
Espero les haya gustado y sin más que agregar, cuídense mucho y que estén bien. Nos leemos pronto.
