Disclaimer: los personajes no son de mi propiedad, pero la idea si.

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Advertencia: Contenido Sexual.

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Aquel día Hans había llegado a su cuarto de su queridísimo hogar, después de una práctica de fútbol americano con sus hermanos y algunos de sus amigos.

Siendo un chico muy sexy para muchas chicas, el sabía que había dos únicas cosas que quería en esta vida de juventud que tenía.

La primera era seguir siendo sexy, arrogante y presumido, y la segunda era darse una buena ducha y comer algo.

En tanto se empezaba a desnudar y tarareaba una canción de rock, y asimismo subía las escaleras hacia el baño, se encontró de forma sorpresiva a su hermanastra, una chica tan descarada como él, que estaba en ese instante parada frente al espejo del baño, en tanto la misma joven se acariciaba su vientre plano.

Un tanto incrédulo, le pregunto – ¿Qué estás haciendo?– a lo que la chica se terminó sorprendiendo un poco ante la interrogante que la alertó de la presencia del joven colorado.

Siendo una chica muy curiosa y un poco juguetona, le respondió con otra interrogante – ¿No te gustaría verme embarazada?–.

– Caine, tan solo tienes 18 años, no deberías estar pensando en estar embarazada–, le contesto Hans, ligeramente molesto.

Cruzándose de brazos y observando el pelirrojo, como su respuesta no era del agradó de la chica, la misma joven negó varías veces molesta y al final salió furiosa del baño.

Por un momento, Hans quería seguirla y preguntarle porque quería eso, pero no lo hizo, encogiéndose de hombros y continuando con su ducha.

La joven y perfecta, Laura Caine era la hermanastra de Hans y sus hermanos.

Siendo Hans un poco mayor en la edad entre la de la joven y la suya, ambos eran casi como amigos, al punto de ingresar casi al mismo año en la escuela.

La castaña era una chica naturalmente hermosa, con un tono de piel casi blanco como la nieve, asimismo con un cuerpo sumamente atractivo; era sin lugar a dudas una chica muy sexy para muchos muchachos degenerados.

No era deportista del todo, pero la chica había practicado el table dance y con eso podía presumir que era una joven cuidadosa y perfecta en todos los sentidos y en cuanto a su atrayente cuerpo.

Hans al ser un chico arrogante era distante a la castaña, era el líder de su equipo de fútbol americano en su instituto y además era el centro de apoyo en el equipo de béisbol y natación.

Tan sexy como la joven, se podía presumir que ambos eran casi uno solo.

Teniendo que entrar a la ducha y una vez que abrió el grifo del agua, está última empezó a caer como una cascada sobre el cuerpo del colorado.

Suspirando por el reconfortante momento mientras el agua le caía encima, Hans no duró mucho tiempo en la ducha y poco a poco empezó a cerrar el grifo del agua.

Concluyendo con su reconfortante baño y tomando su toalla para secarse y envolverse su cintura, Hans procedió a atender su celular, una vez que recibió una notificación.

Atendiendo su dispositivo como era debido, Hans al instante accedió a un mensaje de texto de su novia, Elsa, preguntándole está última sin siquiera dudarlo, qué era lo que estaba haciendo en ese momento.

Siendo un chico muy travieso, Hans decidió responderle, en tanto se posaba directamente frente al espejo del baño y mientras se tomaba una foto, mostrándole su atractiva musculatura a su atractiva y sexy novia.

Estaba duchándome– le consiguió responder en un simple texto.

No pasó mucho tiempo antes de que recibiera una respuesta de Elsa, diciéndole – Quiero ver lo que hay debajo de la toalla–.

Un tanto excitado, Hans negó en repetidas ocasiones y sin más se dirigió a su cuarto para vestirse

Elsa y Hans eran la pareja de la que todos sus amigos y familiares hablaban.

Habían estado juntos desde que eran unos simples niños, pero ahora siendo casi adultos ambos, podían ahora sí presumir que eran afortunados en todos los sentidos; opuestos perfectos.

Elsa era sin lugar a dudas la típica chica rubia y arrogante que cualquier chico hubiera o podía desear.

Tenía ese cabello rubio casi blanco, esos ojos azules zafiro y esas piernas largas y exuberantes, casi de infarto.

Estando completamente vestido, Hans cerro la puerta, en tanto se recostaba en su cama para descansar.

Fue en ese momento, en que la joven platinada le envío una invitación a una videollamada, Hans de inmediato, aceptó.

Mientras esperaba, observó su teléfono detenidamente y al no ver nada más que los finos dedos de la joven blonda, frotarse contra sus grandes labios vaginales, intuyo lo que estaba sucediendo en el otro lado.

Jadeando ante lo que miraba en el vídeo, Hans deseo estar ahí, por ello ante su incapacidad, empezó a acariciarse su miembro viril en tanto podía escuchar en el fondo del vídeo, los gemidos de excitación de la joven platinada.

Mientras la veía tocarse, escucho la voz de la joven, decirle en voz baja, lo caliente que estaba, y que no podía esperar más; ambos se necesitaban.

Pasando un rato para ambos, Hans y Elsa se despidieron al punto de acordarse de que en algún momento lo intentarían una vez más.

Sin más, una vez concluida la videollamada, Hans se levantó y decidió bajar por las escaleras que conectaba con su habitación para comer algo.

Una vez que bajo a la cocina, se encontró con su hermanastra, Caine, quién comiendo algo de atún en la alacena, puso sus ojos en blanco.

Dubitativo ante la mirada de la joven, Hans le consiguió preguntar – ¿Qué? ¿Y ahora qué?–.

– ¿Sabes? Eres tan loco, Hans. Tienes tanta suerte en que eres un pervertido afortunado– le respondió la joven castaña en tanto lo señalaba.

Ante el comentario de la quisquillosa castaña, Hans se cruzo de brazos y le replicó – Creo que eres una celosa– sintiendo la respuesta de Hans como un ataque hacia su persona, la joven no pudo evitar cuestionarlo ante eso último – ¿Celosa? ¿Masturbándote con tu celular? No, no estoy celosa, porque sabes que no me interesa. Pero, si un chico quiere que este ahí, a su lado, haría ese sacrificio– al instante, la joven sin más, se retiró de la cocina a paso apresurado.

No dándole mucha importancia y encogiéndose de hombros ante sus comentarios, Hans se preparó un sándwich y un poco de chocolate caliente para diezmar su no tan alarmante hambre.

Una vez que terminó de comer, se dirigió a su habitación, nuevamente.

Todo con el fin de estudiar para sus exámenes y proyectos académicos.

Durante unos cuantos minutos había algo de paz para Hans, pero de un momento a otro, no pasó mucho tiempo antes de que logrará escuchar unos ruidos y movimientos en la habitación de su hermanastra.

Logrando captar la puerta de la habitación abrirse y escuchando los pasos de la joven moverse rápidamente.

Un poco inquieto, Hans, escuchó a la joven pasar por su habitación hasta el baño, asimismo, la escuchó poner en marcha el agua del grifo.

Ignorando todo lo que había captado con sus oídos, no paso mucho tiempo para nuevamente escuchar algo.

Después de unos minutos, Hans no dudo en levantarse para ir a buscar un vaso de agua.

Una vez que camino por donde estaba el baño, Hans quedó sorprendido al ver la puerta abierta de par en par.

Intentando resistirse a la tentación de mirar que es lo que estaba pasando ahí dentro, su curiosidad al final lo fue acercando a algo un tanto peligroso.

Estando en conflicto consigo mismo e incapaz de querer tan siquiera mirar a su hermanastra desnuda, Hans en ese instante en que se paró a las afueras del baño y observó la puerta de par en par, comenzó con la lucha de no caer en la tentación, pero a medida que se iba acercando, el lado de la tentación le iba ganando lentamente.

Estando cerca de la puerta en ese instante, escucho a la joven, llamarlo – Hans, ¿Podrías traerme una toalla?–.

Quedando en seco, el mencionado pelirrojo no pudo girar su cabeza, quedándose ahí parado como una inquebrantable estatua; escuchando a sus voces internas discutiendo, una y otra vez.

Atónito ante el llamado de la chica, escucho una cuestión de parte de la boca de está última – ¿Eres sordo?– exigiéndole – Estoy aquí, empapada. Tráeme una maldita toalla–.

Casi incapaz de responderle y/o obedecerla, Hans al final terminó ingresando al baño, y una vez que lo hizo, y sin más, logró girar su cabeza y cerrar sus ojos para no observar de más.

Intentando no mirarla, Hans al final no consigue resistirse ante su tentación y una vez que la voltea a ver, su rostro queda atónito ante lo que ve.

Quedando boquiabierto, logra mirar con lujo de detalle el cuerpo sexy y atractivo de su querida hermanastra; desnuda y chorreando agua.

Impresionado el pelirrojo al ver el cuerpo brilloso y húmedo de la chica por el baño, no puede resistir en ese momento, sentir algo de atracción a tal punto de observarle los pechos firmes pero redondos a la joven; el como suben y bajan con cada bocanada de respiración que da, su estómago siendo plano y tonificado, y su área íntima, siendo suave y con una pequeña mata de pelo castaño.

A pesar de no quererla mirar, Hans falla rotundamente.

Entregándole la toalla del armario e intentando fingir que no vio nada, Hans no puede evitar tan siquiera imaginar, tener relaciones íntimas con la joven.

Agarrando la toalla y usándola para secarse su cabello, la joven le dice – Estás actuando como si nunca antes hubieras visto a una chica desnuda–.

Un tanto apenado e intentando romper el trance, Hans empieza a sentir un innegable rubor en su rostro, no por los nervios, sino porque jamás había visto en su totalidad a una chica hermosa totalmente desnuda.

Viendo nuevamente a la joven castaña, Hans no puede evitar recordar a su novia.

Re memorizando cuando se realizaban una felación de manera mutua y excitante, y muchas veces, queriendo el pelirrojo ver el cuerpo desnudo de Elsa.

Al observar, el colorado, por primera vez a la joven y aceptando lo hermosa y perfecta que es, Hans al final y de manera mental, termina aceptando lo mucho que le gusta verla a la joven, desnuda.

En tanto, la joven castaña se seca con la toalla sus largas y perfectas piernas, no puede evitar contenerse y decirle vagamente – ¿Sabes? Ya puedes irte– queriendo desobedecerla a la chica, Hans al final opta mejor por retirarse.

Mientras el mismo pelirrojo se retira lentamente hacia su habitación, no puede evitar sentirse avergonzado.

Una vez que ingresa a su habitación e intenta recostarse en su cama, Hans es incapaz de dejar de pensar en las cosas que podría hacerle a su hermanastra, pero también no puede evitar pensar en lo inútil que es y fue, sintiéndose excitado, avergonzado e inmóvil.

Luego de pensar en la belleza de la hermosa chica, de un momento a otro, vuelve a la realidad, debido a la irrupción de la misma chica, estando está misma en la entrada de la habitación.

Mientras aún continúa secándose la humedad de su cuerpo, la despampanante castaña, de un momento a otro, Hans la observa desde su cama a la misma joven.

Fingiendo el colorado que no la mira, en ese preciso momento ocurre lo imprevisto.

La chica sin dudarlo, tira la toalla al suelo y mientras camina lentamente, cotoneando de manera repentina y sensual sus caderas, le termina diciendo mientras le señala – Quiero ver lo que tienes ahí abajo…– afirmándole Hans a la chica, y pensando que quiere ver su teléfono, le responde algo nervioso y titubeante – ¿Quieres ver mi celular?–.

Negando la chica y poniendo sus manos sobre sus caderas, la misma joven le rectifica, diciéndole – No. Quiero ver tú polla; tú pene. Elsa es tan inútil que no sabe como tratarte. Déjame intentarlo–.

Un tanto nervioso y atónito ante lo que le pide la joven, Hans rápidamente le responde y cuestiona a la chica, ante lo que quiere – Eres mi hermana, se supone que no debemos hacer ese tipo de cosas–.

Siendo casi exactamente como el colorado en cuanto a su comportamiento, la joven le contesta lo siguiente mientras sigue con la misma postura – Hans. No soy tu hermana. Mi nombre es Laura Caine Kühn Quintonia y el tuyo es Hans Johansson Aleksándrovich Westergaard. Nuestros padres no son los mismos, ni siquiera somos personas consanguíneas. ¿Sabes? Pensé que un tipo como tú, sería alguien con algo tan grande, al punto de ocultarlo en sus pantalones, pero…–.

No teniendo otra opción, más que complacerla, Hans al final se termina levantando de su cama y poniéndose cerca de la quisquillosa muchacha.

– Eres una idiota– le consigue decir mientras se desata sus pantalones, añadiendo en ese preciso momento – Quieres verlo, pues aquí está– una vez que se baja ligeramente sus pantalones y a través de la cremallera de los mismos, al instante, Hans consigue mostrarle su miembro erecto a la joven.

Impresionando a la joven con el tamaño y dejándola boquiabierta, Caine en ese momento empieza a casi babear ante lo que en esencia la termina poniendo cachonda.

Un tanto nerviosa, la joven le logra comentar – No es de extrañar que Elsa no te deje meterlo, la romperías a esa muñeca de porcelana con esté monstruo–.

No dándole más importancia a lo dicho por la joven castaña y encogiéndose en hombros, Hans nuevamente introduce su miembro en su pantalón y se acomoda su propia ropa.

Estando a punto de cerrar la cremallera de su pantalón y pensando en retirarse de ese sitio, no lo consigue hacer, debido a que la joven, en ese instante le termina preguntando con una ceja inclinada – ¿Qué estás haciendo?– justificándole lo que está haciendo, Hans le dice – Estoy acomodándome mi ropa, ¿Qué? ¿Acaso querías verlo más?–.

Dedicándole una sonrisa sumamente sexy y perfecta, Caine en ese instante le dice, mientras se le acerca cada vez más al pelirrojo – Quiero mucho más. Quiero ver más–.

Incapaz de ceder a lo que pretende, Hans le intenta aclarar lo evidente, mientras trata de retroceder y apartarla a la hermosa jovencita – ¡Caine, no podemos!– ante la exclamación que consigue dar, la joven de un momento a otro le termina abriendo el pantalón al intrépido colorado.

Comenzando a jadear e incapaz de querer detenerla, Hans en ese instante presencia el momento exacto en el que la joven se le termina acurrucando en el pecho y continua con el acto.

Cachondeado Hans al igual que la joven; logra presenciar el momento justo en el que la chica le empieza a tocar su miembro viril, en tanto lo toma con una de sus manos y lo comienza a mover de arriba hacia abajo.

Observado Hans como el pre semen empieza a salir de la punta de su pene, rápidamente posa su mirada en la chica, la cual empieza a morderse su labio ante la increíble excitación que también posee.

Estando tan cerca de la hermosa chica y apretándola con fuerza contra su cuerpo, Hans en ese momento le logra confesar en un murmullo – Aaaahhh, No te detengas, gatita...– tomándola de la nuca y juntando sus belfos con los de la chica, está última continua moviendo su mano alrededor del miembro viril del colorado.

Sintiendo una calidez en la boca de su hermanastra, Hans se da cuenta de que la joven es la sensación más reconfortante que jamás haya tenido, pero ahora lo está viviendo al límite; comparándola incluso con Elsa.

Después de separar sus labios cada uno, y pegar sus frentes como si fueran novios en verdad, la joven le dice al mismísimo pelirrojo – Siempre deseaba este momento. Yo te deseo, Hans–.

Dándose otro beso más agresivo que el anterior, Hans no puede contenerse en tomar el control.

Usando la pequeña mano de la joven para dirigir los movimientos, Hans consigue profundizar el beso en la boca de la joven, al punto de que el mismísimo chico se comienza ruborizar por la inminente descarga de fluidos que sucederá.

Moviendo su mano de arriba hacia abajo; tanto las suya como la de la chica, al final, Hans termina descargando una cantidad considerable de sus propios fluidos blanquecinos, sin siquiera separarse de los labios dulces de la joven.

Mientras se separan y tratan de recuperar la respiración después de tan acalorado beso, Hans le dice con un tono sofocado pero dulce – Esto está mal pero me gusta–.

En tanto la continúa besando, Hans se le ocurre algo indudable pero a la vez, agradable.

Lentamente tomando aún más el control, Hans en ese instante se termina hincando delante de la joven.

Decidido en atenderla como es debido, mete su cabeza entre las piernas de la muchacha, al punto de hacer que la joven lo apriete con toda su fuerza y recargue parte de su peso en los hombros del pelirrojo.

Serpenteando con la lengua hasta llegar al sitio recóndito de la chica, de un momento a otro, Hans logra introducir su lengua en la pequeña cavidad delicada pero sensible de la chica.

Moviendo su lengua por la pequeña cavidad fogosa de su hermanastra, consigue escuchar en ése instante a su mencionada en cuestión, gritar desesperadamente por más.

Mientras se deleita con el pequeño sitio de la chica, Hans inmediatamente logra tomar su miembro viril, y en tanto decide masturbarse, moviendo su miembro de arriba hacia abajo.

Por otro lado, sintiéndose desfallecer, la chica misma no puede evitar tomar a Hans de su cabellera y reforzar las caricias y besos fogosos del mencionado pelirrojo.

Incapaz de soportar toda la sensación que se avecina como una avalancha en una tormenta, la joven no consigue impedir tan siquiera cabalgar la cabeza de Hans, mientras esté último en ningún momento se detiene.

Durando unos cuantos minutos en esa posición y casi cerca de tener su primer orgasmo en la boca del pelirrojo, rápidamente, la joven castaña, le dice a medida que se acerca a su momento casi cúspide – ¡Estoy a punto de correrme!– ante el inminente aviso, la joven, al instante pega un gemido fuerte ante la subsecuente descarga de fluidos que termina expulsando en la boca del muchacho.

Después de unos cuantos segundos de lo ocurrido y ya habiendo tenido su respectivo orgasmo, la joven se termina cayendo directamente sobre la cama del joven colorado.

Recostándose y jadeando aceleradamente por lo sucedido, la joven de inmediato se da una vuelta para mirarlo al pelirrojo.

Recargándose sobre sus codos y acomodándose en la cama de manera sexy y demasiado desafiante; Caine en ese preciso instante le comenta a Hans mientras esté está preparándose para una ronda más – ¿Sabes? Eres el típico tipo que cree que es mejor que los demás. ¿Por qué no vienes aquí, gatito?–.

Negando juguetonamente con su cabeza ante la hermosa chica, Hans le responde con – ¿Qué estás haciendo? ¿Acaso quieres ponerme a prueba?– soltando una risita mientras se aproxima a la chica hasta estar cerca de su rostro, Hans sin pensarlo demasiado, le termina abriendo las piernas a la joven, en tanto se acomoda en su entrada y empieza a hacer círculos alrededor de la pequeña cavidad fogosa de la muchacha.

Sin decirse ninguno de los dos una palabra, Hans al instante se inclina sobre la castaña y con su boca empieza a cubrir el duro pezón de la hermosa jovencita, con saliva.

Desde la perspectiva de Hans, los pechos de su hermanastra le terminan siendo magníficos, no habiendo nada comparados con ellos en absoluto, siendo los mismos pezones enormes y con una pequeña areola que los rodea.

Siendo incluso mucho más superiores que los de la joven blonda.

Jadeando aceleradamente la joven castaña e impacientándose, en ese instante, empieza a exigirle a Hans que la haga suya de una vez y por todas – ¡Hansy! ¡Aaaahh! ¡Follame!–

Por los sonidos producto de la excitación, Hans lentamente mete la cabeza de su pene en la pequeña parte recóndita de la joven, mientras su lengua aún rodea su pezón de la chica y mientras lo consigue amamantar.

Esperando la chica que el muchacho entre en ella de manera inmediata, y sin siquiera dudarlo, mueve lentamente su mano entre sus piernas y de inmediato, frota parte de su suave intimidad, mientras sus piernas se abren más y más sin ningún esfuerzo.

Mientras Hans hace círculos con su lengua alrededor del pezón de la chica, al instante retira la cabeza de su pene de la entrada de la chica, y se une a la misma muchacha con el fin de frotar candentemente su zona con demasiada rapidez.

En tanto frota el pequeño sitio de la hermosa muchacha, está misma toma la mano de Hans, con más fuerza y profundiza, los masajes, en tanto aplica presión sobre su clítoris ya hinchado.

Sudando por la innegablemente excitación que la trae de pies a cabeza, Caine comienza a empapar con sus jugos femeninos la mano de Hans al punto de que esté levanta la cabeza del área donde estaba y le da un beso apasionado a la joven.

Una vez que Hans se convence de que esta lista la chica, toma su miembro viril en una de sus manos y sin más, lo introduce en la femineidad de la hermosa castaña, de manera lenta e imperceptible.

Esperando desde el punto de vista de la mismísima joven que no se detenga y dándole la oportunidad que al parecer, Elsa, no puede soportar, la joven castaña rápidamente le insta a Hans que lo haga todo el acto sin rodeos.

Hans a la par de la hermosa chica; ambos chicos empiezan a jadear una vez que sus cuerpos se juntan en ese éxtasis de placer y amor único y verdadero.

Tomando el control de la chica y recargándose casi sobre ella, incluso tomando uno de sus tobillos con la mano y pasando una de las largas y exuberantes piernas de la joven por encima de uno de sus hombros, Hans siente en ese momento, como la joven logra tener su segundo orgasmo femenino, después de que con anterioridad la había complacido en ese punto.

Dando después de varios segundos varias estocadas sobre la zona íntima de la joven, Hans consigue percibir el olor que desprende la chica.

Ese olor era ni más ni menos que su loción de coco, el cual en ese instante logra embriagar a Hans en ese exquisito aroma de elegancia y belleza, a través de sus fosas nasales de su aristocrática nariz.

Moviéndose en un vaivén de estocadas cada vez más fuertes y más reconfortantes, Hans después de unos cuantos segundos empieza a sentir un pequeño y ligero cosquilleo en su pene, como signo de advertencia de que está a punto de eyacular dentro de la joven.

Moviéndose de arriba hacia abajo, esos movimientos provocan que la joven castaña se aferre al cuerpo de Hans, lo cual hace e insta a que esté último se mueva cada vez más rápido.

Casi cerca de eyacular dentro de la hermosa chica, Hans al instante le termina avisando sobre su inminente descarga de fluidos – ¡Oh Dios, me voy a correr!–.

Ansiosa la joven por lo que sucederá, nuevamente acepta un beso de parte de Hans, en sus labios y después de que las miles de sensaciones por un momento los habían separado en esa pequeña y notable área.

Incapaz de detenerse en sus estocadas, Hans termina haciendo lo que todo hombre hace en un acto desenfrenado de sexo y pasión inigualable: Consigue eyacular dentro de la zona íntima de la hermosa jovencita.

Una vez que se descarga después de su inminente aviso, Hans se separa lentamente y dulcemente del rostro ruborizado de la muchacha y de inmediato le dirige una mirada cargada de placer y necesidad como ninguna otra.

Mientras ambos se miran mutuamente, al instante, tanto Hans como Caine, miran hacia abajo.

Siendo su punto de atención, el miembro viril del mismísimo colorado, quién en ese preciso instante y estando al límite con lo que hizo, retira lentamente su pene de la zona íntima de la hermosa muchacha.

Retirándose lentamente y mientras roza parte de la pierna de la chica, y en tanto una pequeña muestra de líquido blanquecino empieza a escurrir por la femineidad de la hermosa chica, Hans le confiesa un simple – Te amo– correspondiéndole dichas palabras, la joven con un también simple – Y yo a ti–.

Siendo a partir de ese momento, la punta de algo que probablemente seguirán haciendo ambos muchachos.

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Unos días después…

Con la visita de Elsa, Hans no puede negarle el acceso, con ello la termina dejando pasar a su hogar; en tanto la invita a desayunar.

– Gracias, Hans. En verdad, extrañe verte– le termina diciendo la joven platinada mientras entra y acepta la invitación de parte del colorado.

Mientras toma asiento en una de las mesas y espera a que Hans la atienda como es debido, Elsa logra ver a su mejor amiga y hermanastra de Hans, Caine.

Dándole un saludo a la castaña, está última en ningún momento le corresponde el saludo a Elsa y en su lugar la termina ignorando completamente, como si Elsa fuera una intrusa en su territorio.

Extrañándole dicho comportamiento de la castaña, Elsa después de unos segundos ve llegar a Hans con dos platos de sandwiches.

– Discúlpame pero no encontraba donde ponerlos– le informa, el pelirrojo a la joven platinada y en tanto toma asiento junto a la mencionada platinada.

Estando un tanto extrañada, Elsa empieza a notar cierto comportamiento extraño también en su novio.

Dicho comportamiento que logra percibir es: Ignorarla, no queriendo decirle nada, un tanto intimidado como si alguien le hubiera dicho algo.

Elsa se da cuenta que la extrañeza del comportamiento de su amiga es algo muy llamativo también, e incluso es un signo de que le hizo algo a Hans: Se esconde la joven castaña demasiado, murmulla mucho, además de que parece que no le gusta que la misma platinada este ahí.

Empezando a temer que ambos tengan que ver con algo horrible, Elsa de inmediato le pide a Hans su celular (creyendo que este grabó, tiene algún secreto ahí o hizo algo indebido a través del dispositivo, y tomando en cuenta que Hans siempre carga con su teléfono (probablemente encontrando las respuestas ahí), en tanto este come gustoso su sandwich – Hans, eh… ¿Puedes prestarme tu celular?– respondiéndole el mencionado a la joven, con – Si, claro. Con mucho gusto–.

Una vez que Hans le entrega su celular, este último se levanta de su lugar donde estaba sentado y sin más, se dirige hasta el lugar donde está la joven castaña, escondida.

Mientras Elsa, mira las fotos que se tomó con el pelirrojo en algunos lugares donde pudieron consolidar su amor y en los meses que estuvieron juntos; sonríe por lo cariñosos que ambos se ven, pero… Por un momento se logra topar con un vídeo un tanto extraño.

Al abrirlo, observa en el vídeo lo que es la grabación del miembro viril del pelirrojo entrando y saliendo de la zona íntima de una chica misteriosa.

Algo sorprendida, Elsa cierra el vídeo.

Pero luego se encuentra con otro vídeo.

Al abrirlo, su sorpresa es casi la misma: La lengua y parte del mentón y boca de Hans, complaciendo una zona íntima que claramente, la joven platinada, sabe que no es la suya.

Atónita al darse cuenta de que su chico está con alguien más al punto de serle infiel, opta por revisar el último video con audio y que le termina revelando a la posible joven misteriosa.

Al ver el último video, Elsa queda boquiabierta.

Su mejor amiga, Caine, estando en dicho video y mientras le realiza una felación al miembro viril de Hans.

Sorprendida y claramente incapaz de darle un significado a lo que vio, rápidamente, Elsa voltea al sitio donde se dirigió Hans.

Al ponerse de pie y dirigirse hacia la misma dirección a la que se fue el chico, Elsa logra asomarse por el lugar y ver una pequeña escena que evidencia que el mismo pelirrojo ya no tiene ningún interés por ella.

Creyendo que todo se trata de un sueño, Elsa observa el momento exacto en el que Hans abraza a la joven castaña y le murmulla al parecer pequeñas cosas dulces.

Dándose cuenta de que Hans y Caine tienen una relación de incesto (aunque no sea así ya que no son consanguíneos y no son hermanos de verdad, sino hermanastros; de padres diferentes), Elsa se da la vuelta y no puede evitar contener sus náuseas de tan siquiera vomitar.

Asimismo no puede evitar tan siquiera empezar a lamentarse y llorar.

Su novio en efecto, ya no la ama.

Dándole una última mirada más a ambos sin que ninguno se de cuenta, (desde el sitio en el que se encuentra) Elsa logra mirar con lujo de detalle a su amiga, Caine, quién dedicándole una sonrisa a Hans, le termina guiñando un ojo mientras se frota su estómago.

Dándose incluso aún más cuenta de lo que jamás creyó que sucedería o que nunca de los nunca pasaría: Que Hans dejara embarazada a la joven Caine.

Casi escupiendo saliva ante lo que logra apreciar, Elsa sin más que agregar, se retira del lugar, muy triste y no pudiendo contener las lágrimas.

Yéndose del lugar, Elsa solo le queda algo muy en claro: Jamás buscar a Hans.

Su noviazgo ha llegado a su fin.

Nunca más.

Terminando así está historia.

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Notas del autor:

Hola lector, nuevamente con ustedes.

Espero estén bien.

La verdad es que este fanfic no quería publicarlo pero al final decidí hacerlo porque estaba ocupado espacio en mi disco duro, así que si.

Los cambios:

Primero: este fic daría inicio a más fanfics similares, pero al final decidí que lo mejor sería solo uno e individual.

Y segundo: la cuestión, ¿Por qué el nombre Laura en la querida Lady Caine? Bueno, eso se debe a que la actriz de voz de nuestra querida Cainesita, en inglés, se llama Laura Benanti. Por ello he hecho que Lady Caine porte el nombre de su intérprete lo cual a mi parecer le da una personalidad más envolvente.

Y bueno, es todo, cuídense y nos leemos pronto.

Hasta luego.