Disclaimer: los personajes no son de mi propiedad, pero la idea si.
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Hans y Caine eran la pareja más atrevida en su instituto.
Él chico era atractivo, arrogante y muy alabado por las chicas, en cuanto a sensualidad pero ya tenía a alguien con quién compartir su vida después de todo y ante todo, aún mientras estuviera con la pasión que su carrera le pudiera brindar.
La chica era sencillamente la reina en cuanto a arrogancia, siendo hermosa, algo dulce y un poco también arrogante; asimismo anhelada por muchos pero siendo su corazón ya correspondido por el antes mencionado colorado.
Durando varios meses siendo el uno para el otro, pero todo cambio una noche mientras ambos reforzaban su amor en su hogar que ya compartían.
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– Mmm, estás calientita… Ya no soportaba este maldito frío– le informo aquella noche el pelirrojo a la joven castaña, en tanto ambos estaban festejando su aniversario como novios y mientras estaban comiendo dulces y bebiendo vino a lado del fuego irradiante de la chimenea, y estando espléndidamente elegantes.
Acurrucándose en el cuerpo de su novio y correspondiéndole todo acto de confianza y amor inigualable, Caine suspiro y le respondió con sinceridad – Hans, siempre estaré calientita para ti. A veces creo que me siento fría–.
Negando su comentario y abrazándola mientras la consigue cubrir con su saco, Hans le responde con lo siguiente, y en tanto le da un suave beso en la frente – ¿Fría? Yo nunca te siento fría. Probablemente tibia, si–.
Apretándola cada vez más en ese reconfortante abrazo y comenzando a darle besos por sus pequeños labios, no puede evitar soltar una ligera risita burlona.
Mientras la continúa besando, Hans es incapaz de detenerse en sus caricias hacia las largas piernas descubiertas de la joven, producto del vestido que llevaba puesto.
Haciendo con cada beso y caricia que la joven Caine se recueste en el suelo y comenzando a besarle con más intensidad su cuello, su clavícula y parte de sus senos.
Sin siquiera parar, rápidamente la chica lo detiene antes de empezar lo inevitable y ante eso, le pregunta – Hans, espera… Ya se que estamos celebrando nuestro aniversario como novios, pero… Hace días que te veo extraño… ¿Qué tienes?–.
Mordiéndose el labio mientras la miraba recostada y muy sensual con su vestido negro y su cabello castaño suelto, Hans se posiciona hacia un lado, en tanto le manifiesta su incomodidad sobre lo que oculta – Eh… Caine, yo…–.
Levantándose la chica medianamente sobre sus codos y mirándolo fijamente, no duda en ese momento, el pelirrojo en pedirle en ese instante que se ponga de pie – Quiero que te pares–.
Extrañada ante la solicitud y pensando que le dirá o pedirá algo vergonzoso, la joven castaña es incapaz de precavir cuestionarlo ante tal acción – ¿Qué me escondes?– incómoda ante la extrañeza que lo rodea, la joven se levanta del suelo y luego una vez que ya está de pie, el muchacho de inmediato decide inclinarse en una rodilla y decirle con elegancia mientras la toma de la mano – Eh, yo… Caine Quintonia, ¿Quieres casarte conmigo?–.
Sorprendiéndose ante la propuesta de matrimonio y sonrojándose demasiado al saber que será la mujer del pelirrojo, Caine no duda ni un segundo en gritar tan emocionada y ante eso lanzársele en un abrazo y posteriormente empezando nuevamente a darle una cantidad enorme de besos, mientras le corresponde el abrazo y sus gestos tan dulces y delicados a la vez.
Tratando de razonar con ella, no lo consigue debido a la emoción que tiene e irradia.
Mientras se comen a besos y dejan entre ver que en efecto serán marido y mujer, y le dejan ver a la luna, lo mucho que se quieren, desean y aman, comienzan con el acto ahora sí.
Dejando también entre ver que serán por siempre felices en todo lo que quieran incluso en la capacidad de formar una familia.
Terminando así está corta historia.
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Notas del autor:
Hola lector, nuevamente con ustedes.
Les traigo otro fanfic con Hans y Lady Caine, corto. La verdad estoy vacío en algunas ideas para romances y solo pienso en lemon y violencia sin sentido, aún así hago mis intentos de presentar algo decente.
Y bueno, sin más que agregar, cuídense mucho y que estén bien.
Nos leemos pronto.
