Disclaimer: Está parte de la historia recicla el primer capítulo pero cambiando totalmente el contexto, asimismo los personajes no son de mi propiedad.
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Disfruten.
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Con el siguiente día en marcha, Jack de inmediato decidió prepararse para ir a ver a la hermosa platinada.
Sabiendo que en su totalidad la rubia es diferente a Carla, Jack finalmente le habla a Elsa por teléfono para acordar donde la vería.
Dejándole en claro la hermosa muchacha que lo vería afuera de su residencia al chico.
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Jack una vez que llega a la casa de la joven y es guiado hasta el hogar de está misma; la misma chica le indica que pronto lo verá.
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Aquella tarde y mientras la espera a la joven, Jack decide distraerse un rato con las pequeñas plantas y trocitos de piedras desperdigados por todos lados.
Mirando a las hormiguitas también trabajar y maravillándose el muchacho con el mundo que las rodea.
Mientras las mira a las hormigas detenidamente y perdidamente, en ese preciso momento llega la hermosa blonda quién enfundada en la misma ropa del día anterior pero sin el abrigo de cuero y con una gabardina negra en su lugar y unos shorts de mezclilla en lugar de la falda, logra saludarlo para sacarlo al chico de ese transe hipnótico en el que se encuentra.
Una vez que percibe el como agita la chica su mano, con tranquilidad, Jack procede a corresponderle su saludo a la joven – Eh, Elsa. Hola, ¿Qué hay?–.
Manteniéndose muy pasiva y volviéndolo a saludar a Jack, rápidamente, Elsa le dice – Hola. Pensé que no vendrías. Ya estaba por irme sola a la cita– riéndose quisquillosamente de su comentario, inmediatamente, Jack le responde con una pequeña sonrisa – No, no, ya estoy aquí, Elsa–.
Viendo que la chica ya está más que lista para partir hacia la mencionada cita; de inmediato, Jack agrega en forma de pregunta – Creo que nos vendrá bien todo este día, ¿No lo crees?–.
– Lo creo y creo también que veremos eso de la atracción que dijiste el día de ayer– le contesta la hermosa chica al chico y mientras en ese preciso momento, empieza a jugar con los mechones de su cabello y también trata de coquetear con el mencionando peliblanco.
Logrando percibir asombrosamente su innegable coqueteo que reluce con elegancia y sensualidad la chica, Jack de inmediato le acaba diciendo a la misma y hermosa joven – Estoy listo para lo que dije el día de ayer, Elsa, y la verdad no dejo de pensar y admitir que me gustas–.
Pasando en ese momento de estar relajada a nerviosa por lo que Jack piensa, incluso apretando su dentadura, al instante, trata de ignorar lo que siente el chico hacia ella pero es inútil – Oh, okey… Ajá– le termina respondiendo al muchacho y mientras lo mira directamente con algo de desaprobación.
Observando el joven peliblanco que la hermosa chica por un lado no está de acuerdo con él y por el otro lado quiere que toda la cita transcurra sin ningún problema, inmediatamente, Jack decide informarle – Está bien. Te veo algo indecisa y preocupada y la verdad no quiero verte así. Por ello, que tal si empezamos lento. Primero vamos a cenar, luego tal vez damos un paseo y finalmente… Te dejo nuevamente aquí–.
Sonriéndole repentinamente la hermosa muchacha al escuchar con mejor entendimiento y planeación lo que harán, finalmente le dice al chico – Me gusta. Tal vez así nos divirtamos mejor y sin que a ninguno le afecte en su totalidad eso de la atracción y luego pues, cada quién por su lado–.
Dándole una afirmación plena, Jack finalmente le responde con – Exactamente, bueno. Vamos–encaminándose hasta el coche del mencionando chico (dicho vehículo prestado por parte del pelirrojo), Elsa añade – Andando…–.
Una vez que entran al coche, se preparan para ir hasta el lugar donde concretaran su cita, cada uno comienza a pensar que es lo que sucederá después de la ansiada cita.
Dirigiéndose hacía el mismo restaurante donde Jack había comido con la joven Carla, en su primera cita, el mismo peliblanco una vez que llega al susodicho lugar acompañado de la hermosa albina, decide preguntarle a la joven, si está conforme – ¿Te parece bien, esté lugar? ¿Sabes? Aquí sirven un buen pollo–.
No importándole donde quiera comer el peliblanco, Elsa emite un imperceptible sonido de gusto; afirmándole y mientras lo mira con muchísima tranquilidad.
Al observar el restaurante detenidamente y en tanto lo analiza, finalmente, Elsa le dice – Me parece un buen lugar. Bueno, donde tú quieras. La verdad estaré conforme–.
Sonriendo completamente el muchacho de que la hermosa platinada no sea agresiva y se tome todo a la ligera, decide responderle en tanto la toma de los hombros y la guía hasta el lugar en cuestión – Muy bien. Creo que este día se va poner mejor y cada vez mejor– al notar su sonrisa del chico, por su parte, Elsa también le dedica una sonrisa al muchacho y sin más, le dice completamente apasionada – Claro, nos irá bien en está primera cita–.
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Una vez que entran al restaurante, y Jack pide una orden de pollo frito, papas fritas y refrescos, como la primera vez que fue a ese lugar, procede a tomar su respectivo asiento y casi cerca de la hermosa muchacha, estando la mencionada del otro lado de la mesa.
Mientras degusta el alimento, Jack encuentra algunas acciones de la chica, muy enternecedoras, refinadas y bellísimas, todo lo contrario a las de la enloquecida Carla Delgado.
Al mirarla como degusta una pieza de pollo frito, logra ver como la joven con sus deditos trata de tomar la pieza sin mancharse, asimismo, logra captar el como en ningún momento se queja de la comida y en su lugar la disfruta, también cuando termina una pieza de pollo, toma una servilleta y se limpia sus dedos y labios, asimismo en ningún momento hace ruidos o sonidos como eructos, siendo la joven blonda muy limpia.
Quedando cautivado, Jack al final le confiesa – Eres perfecta–.
Dándole una mirada algo confusa, y mientras toma otra pieza de pollo, Elsa prácticamente antes de nuevamente comer le dedica una sonrisa al chico y asimismo le deja escuchar una pequeña pero imperceptible risita.
Queriendo verla comer como una verdadera monarca, Jack al final declina la idea de matarse y en su lugar desea tener a Elsa como su salvadora.
Dejando de comer y pasando a observarla a la chica, Jack al final se maravilla con la hermosa muchacha.
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Finalmente y estando por pagar, Jack, es detenido por la hermosa muchacha quién poniéndole su pequeña mano en el dorso al muchacho, le termina pidiendo que no se levanté, en tanto le dice al chico – Acordamos que hablaríamos de lo que dijiste ayer. Sobre si me atraes tu también, Jack–.
Negándose completamente a ser descortés, finalmente, Jack opta por hacerle caso a la chica y al final se acaba quedando sentado en su asiento.
Esperando unos segundos a que hable, finalmente, Elsa le da un suspiro y al final le confiesa con algo de nervios e inseguridad – Es difícil para mí, admitir que me gustas, Jack– siendo para esté último muy simple decir lo que siente; el mismo peliblanco le responde a la hermosa chica con simpleza – Bueno, podemos ir por pasos. Conocernos mejor–.
Simplificando todo, Elsa se da cuenta que Jack piensa de la manera fácil y nunca piensa en las consecuencias que podrían suceder, por ello le dice mientras lo mira algo indecisa – Suena fácil para ti, pero no lo es… Necesito tiempo y estoy de acuerdo con conocerte mejor. Que tal si...– escuchando en su cabeza en ese preciso momento, la joven blonda, una vocecita decirle que se entregue al muchacho y le haga caso a esté, Elsa al final añade como sugerencia y con titubeos – Me… Me das… Digo, ¿Me llevas a mi casa, mejor?–.
Dedicándole una sonrisa comprensiva, Jack de inmediato se termina levantando y en tanto le da su mano a la hermosa platinada para que se levante de su asiento.
Con la idea en mente de conocerse mejor, Jack decide ir a pagar y acompañarla a la chica hasta la salida del mencionando restaurante.
Mientras se dirigen al vehículo, Jack intenta acercarla a Elsa hasta su cuerpo, pero al no conseguirlo, decide mejor no incomodarla o de lo contrario, la joven podría asustarse y/o sentirse acosada.
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Unos minutos después y mientras regresan al hogar de la mismísima joven.
Observando el muchacho como la hermosa chica está durmiendo, decide levantar su mano y tentarse momentáneamente.
Antes de siquiera intentar tocar la suave piel que tiene la bellísima chica Jack, dice – Te deseo, Elsa pero debo esperar tal vez el tiempo que necesite… O necesites– antes de siquiera intentar tocarle su rostro a la joven durmiente, es interrumpido por el paso de un camión, lo cual despierta a Elsa y le aparta a Jack su mano casi cerca del rostro de la joven.
Mientras lo mira con cansancio al camión ruidoso que pasa delante de ellos, Elsa le comenta a Jack, completamente agotada – Odio eso– añadiendo antes de nuevamente quedarse dormida – Ya quiero llegar a mi hogar–.
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Ya habiendo llegado al hogar de la joven y cargándola a la liviana muchacha, Jack, rápidamente le pide las llaves a Elsa para abrir la puerta de su residencia y entrar.
Mientras logran entrar y Jack la lleva al sofá más cercano que está cerca de la entrada, inmediatamente, le dice – Estás cansada, ¿Por qué te cansaras demasiado, Elsa?– no escuchando ninguna respuesta de parte de está última y ante su cansancio, la bellísima muchacha al instante se le acaba aferrando al chico a su cuerpo y después de unos cuantos segundos alucinando por el cansancio, le dice – No me dejes aún…–.
Queriendo quedarse con ella, Jack finalmente opta por quedarse pero a cambio de eso le da un beso en sus labios a la cansadísima muchacha, lo cual provoca que la chica se despierte y al intentar empujarlo, no lo logré.
– Jack– le dice la joven en medio del fuerte beso sobre sus labios.
Provocando que el peliblanco aumente su libido y la comience a tocar indebidamente a la hermosa platinada, está última se empieza a incomodar.
Desconociendo por su parte, Elsa a Jack, rápidamente, la antes mencionada joven, logra por fin empujarlo y quedarse petrificada unos segundos.
No creyendo lo que acaba de suceder y pensando que todavía está dormida, Elsa le pregunta – Oye, ¿Por qué hiciste eso? Te aprovechaste de mi…– recriminándole esto último, Jack trata de justificarse pero sus ansias de tenerla como su novia, lo devoran – No. Elsa Arendelle, realmente no puedo esperar más. Yo te amo–.
Ante su confesión, Elsa queda boquiabierta y atónita, expresándole con unas cuantas palabras – Yo, digo…– incapaz de responderle y/o corresponderle ese gusto que también tiene, Elsa le dice – Eres un completo desconocido aún para mí y aún así…–.
Antes de continuar tratando de expresarle lo que en realidad sucede, Elsa no lo soporta más y gustándole mucho lo que le hizo, finalmente se le arroja en sus brazos a Jack, besándolo con fervor y deseo suplicante.
No importándole que Jack sea alguien que apenas conoce pero con sabor dulce y apasionante en sus labios, Elsa intenta devorarlo al chico en ese beso demandante.
Mientras lo recuesta al chico en el sofá y se posiciona arriba de él, Elsa continua comiéndose los labios del peliblanco.
Por su parte, Jack, y disfrutando el calor corporal de la joven y sus exquisitos labios, prefiere no ir más allá y solo devorar con ansias los labios de la joven.
Saboreando mutuamente sus dientes, lengua, labios.
Y jugando el órgano gustativo de los dos chicos de manera eficiente y reconfortante, se dan cuenta de que es como probar un manjar prohibido.
Forzando con ansias los belfos de la joven, Jack trata de evitar separarla pero después de unos segundos de falta de aire, finalmente se acaba separado de la perfecta muchachita.
Teniendo que retirarse (y más sabiendo, Jack que tiene que entregarle su vehículo prestado a Hans), Jack finalmente le dice – Tengo que irme– asintiéndole totalmente la hermosa platinada mientras siente el aliento del chico, finalmente la misma joven le responde con – Te veré pronto, Jack. Pero antes, bésame, bésame más…–.
Complaciéndola como desea, Jack nuevamente impacta sus belfos con los de la joven, probando otra vez ese sitio exquisito que tiene la muchacha.
Una vez que terminan de besarse, Jack lentamente se separa, despidiéndose de la joven y diciéndole como última cosa – Te veo pronto, copito de nieve–.
Afirmándole la joven blonda con algo de tristeza al chico, finalmente se despide de él y se queda sentada en su sofá ansiando devorarlo nuevamente en esos labios exquisitos que tiene el chico.
Viéndolo irse y sabiendo que tardará en volverlo a ver o a contactar nuevamente.
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Después de entregarle su coche a Hans y una vez que regresa el chico a su hogar.
El mismo peliblanco pega un suspiro, deseando volver a estar junto a la hermosa platinada.
Pensando y comparando a Elsa con Carla, y sabiendo que la primera es muchísimo mejor que la segunda la cual es de lo peor.
Sabiendo que tardará mucho en volver a contactar a la joven blonda, Jack dice finalmente con la idea en mente – Mañana, tengo que volver a verla–.
Terminando así esté fic.
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Notas del autor:
Hola lector, nuevamente con todos ustedes. Espero se encuentren bien.
Realmente me tarde en saber que temática tendría este fanfic.
Bueno, los cambios son:
Primero: inicialmente Jack y Elsa hacían el delicioso pero al final lo acorte.
Segundo: este capítulo sería más largo pero lo tuve que acortar.
Y bien es todo, ahora sí, me despido. Cuídense mucho y que estén bien, nos leemos pronto.
Hasta luego.
