Disclaimer: los personajes no son de mi propiedad, pero la idea si.
{-}
Advertencia: Contenido Sexual y explícito.
{-}
Una noche incesante transcurría en la acalorada celda de la jovial pirata Caine Quintonia, quién junto a su tripulación que había sido arrestada por posesión de armas y documentos falsos dormían todos como ratas; uno encima del otro.
Avivándose mucho el calor, Caine sentía como si un volcán los estuviera cocinando.
– Deja de roncar, ¡Maldito gordo!– le acabo diciendo la hermosa chica, en tanto se lo reprochó a uno de sus hombres algo apuesto pero que estaba dormido a su lado, mientras la misma muchacha se encontraba algo adormilada.
Muerta de calor y fastidiada por el largo camino que le esperaba a prisión, de un momento a otro y sintiendo un brazo alrededor de ella, la joven se dio la vuelta solo para descubrir a su cómplice (y a quién le había dicho gordo), Hans Westergaard.
– ¿Cómo estás muñequita?– sin siquiera dudarlo y una vez que la consiguió mirar a la bellísima muchacha, Hans la saludo, mientras la atraía hacia él.
Molesta por todo el plan fallido a causa del mismísimo e irritante pelirrojo, Caine le dio un empujón a Hans.
En un intento de apartarlo y hacer que la dejara en paz, consiguió que el joven de 23 años en lugar de separarse, logrará gruñirle a modo de dominación.
Asimismo logró acercársele más a la joven castaña hasta hacerla que se diera la vuelta y le mostrará su espalda.
Pasándole, el pelirrojo, nuevamente su brazo alrededor de su cuello a la joven; está última antes de siquiera luchar más o alejarse del colorado, le informo algo somnolienta – Eres un hombre extraño cuando tienes que ayudar a una chica tan descarada y puta como yo, Hans–.
Burlándose ante lo expresado por la joven, Hans, le responde lo siguiente, y en tanto acerca su cara al cabello castaño y suelto de la joven – No eres una puta. Simplemente eres una pequeña tontita–.
Esperando una burla o un comentario algo pintoresco, Hans escucha en su lugar una interrogante formulada por la muchacha, la cual suena un poco desesperada –¿Cómo salimos de está celda?–.
Negando antes de decirle la posible solución, Hans le dice con simpleza – No comas ansias…– mostrándose algo interesado, en ese instante, Hans se muerde su labio y empieza a enterrar su rostro en la cabellera castaña de la chica.
Teniendo en ese momento algo de miedo e incomodidad, Caine de inmediato le pide a Hans que se alejé – Apártate. Fuera... No, Hans–.
Algo impávida, Caine, empieza a presenciar el momento exacto en el que el colorado se comienza a despegar unos cuantos centímetros de ella.
Decidido en lo que hará, Hans.
Lentamente le consigue bajar sus pantalones a la joven castaña y separar las piernas; una de la otra.
Estando cerca de la chica, consigue hacer aún lado la ropa íntima de la joven.
Y con su pelvis resonando una y otra vez que lo haga, Hans con su mano izquierda, logra bajarse sus pantalones.
En específico la parte de arriba de los mismos y también consigue, asimismo, bajarse su ropa interior.
Con los pantalones abajo y también sus calzoncillos que mantenían su virilidad atrapada, Hans sin más, toma con su mano libre, su miembro erecto y duro.
Jadeando aceleradamente por las ansias y el deseo de que acabe rápido, Caine, siente en ese instante como sus jugos vaginales hacen acto de aparición y hacen efecto en la terrible excitación que la ataca ferozmente.
Intentando no gritar para no alertar a ninguno de sus hombres, presencia el momento exacto en que Hans sosteniéndose en la parte mojada, empieza a realizar pequeños círculos lentos con su glande en la zona íntima de la misma castaña.
Todo con el fin de entrar y hacerla gozar como nunca.
Ante los pequeños círculos en su zona íntima, la castaña en ese momento rompe parte de su camiseta de algunos botones y consigue mostrar sus redondos pechos.
Todo con la única finalidad de que en ese instante, Hans la pueda tocar.
Tratando de entrar a como de lugar en la zona íntima de la joven e intentando ser gentil, Hans, rápidamente la atrae más hacia él y consigue unir sus labios con los de la chica.
Una vez dentro de ella, el colorado empieza a moverse rápidamente y en un vaivén acelerado y cargado enteramente en un placer como ningún otro.
Por otro lado e incapaz de tan siquiera aguantar gritar, la castaña empieza a exigirle a Hans que continúe moviéndose por el fogoso sitio.
Una y otra vez.
Jadeando ambos y negándose rotundamente a parar, rápidamente y en un reojo se fijan si alguno de los hombres que los acompañan ya están despiertos; pero ninguno lo está.
Siendo consientes de que no pueden estar juntos mucho tiempo, de inmediato, Caine le dice con un ritmo apropiado de aquella situación – Hans, quiero que me folles todos los días, ¿Qué digo? ¡Siempre…! ¡Aaaahhh! Ayúdame a escapar–.
Jadeando en silencio a diferencia de la muchacha, Hans le dice – Cuando salgamos de aquí, no solo serás mía… Si no que me ayudarás con esa bruja de hielo–.
Moviéndose aún y de manera espontánea y repetitiva, ambos inician con los tocamientos algo indebidos en sus partes íntimas y otras áreas del cuerpo.
Después de un rato…
Estando cerca de liberarse por el ferviente deseo de haberlo hecho ahí mismo y sin nada que los haya podido detener, al final ambos terminan descargando sus fluidos característicos y propios de cada uno.
Recostándola encima de él y sudando demasiado por la fricción de entrar y salir (en el caso de Hans), y recibir en un vaivén (en el caso de Caine).
Hans después de eyacular dentro de la chica y haber sentido el líquido sin color de la joven, rociar sus testículos y miembro viril, le dice a la chica, entre suspiros y cuidándola – Tengo las llaves de está celda… Tú y yo saldremos de aquí–.
Agradeciendo de que Hans no es tan inútil como parece, Caine finaliza con – ¿Sabes una cosa, gatito? Te amo mucho–.
Riéndose a carcajadas, sellan sus labios ambos mientras saben que nada ni nadie los podrán detener.
Terminando así este fic.
{-}
Notas del autor:
Hola lector, nuevamente con ustedes.
Les traigo un fic cachondo donde Hans y Lady Caine se unen en sus fechorías.
Bueno, no hay mucho que agregar así que, cuídense mucho y que estén bien.
