Disclaimer: los personajes no son de mi propiedad, pero la historia vino de mi loca imaginación
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Advertencia: Contenido sensible, tomar precauciones.
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Flashback.
Unos días después del trágico accidente donde murieron los padres de las tres chicas, la única sobreviviente que presenció el trágico desenlace, es decir, la joven castaña pudo regresar a la casa donde alguna vez convivió con sus padres.
Volviendo con un dolor en su alma y en su corazón.
A su regreso, la joven Caine estando casi recuperada pero con un parche en su frente y su brazo aún en reposo en una franela, es recibida por sus dos inocentes hermanas.
Observando que a ambas chicas les afectó mucho la noticia del accidente una vez que se enteraron, la joven trigueña decide ignorarlas a las dos muchachas y sin más opta por retirarse a su habitación.
Mientras cierra la puerta y se lamenta por lo ocurrido, Caine finalmente se termina sentando contra la puerta al no saber como mantener la casa en orden y en continuó avance.
Muy afectada por lo que presenció y recordando lo mucho que su padre la mantenía a ella y a toda su familia, finalmente la inocente chica se rompe en llanto al no saber que hacer.
Tratando de abrazarse ella misma e intentando olvidar la tragedia, la joven finalmente y después de unos cuantos minutos más, nuevamente aumenta la intensidad de sus lágrimas.
Respirando aceleradamente por las lágrimas y por no saber como sacar adelante a las otras dos dulces chicas, la misma castaña decide ponerse de pie y abrirles la puerta a sus torpes hermanas.
Al abrirles la puerta y siendo sorprendida por las dos muchachas muchísimo más jóvenes, Caine es abrazada con muchísima fuerza por las antes aludidas jovencitas.
En tanto les corresponde el abrazo, la joven, de inmediato procede a decirles mientras las consuela a ambas – Todo estará bien. Saldremos adelante–.
Logrando acurrucarse en el cuerpo algo mayor de su hermana, Elsa al instante le acaba preguntando – ¿Estás segura? Papá tenía algunas deudas, ¿Cómo las vas a pagar, Laura?–.
Quedándose paralizada por unos cuantos segundos y no sabiendo que hará después con lo que le dejo su padre, la joven castaña finalmente le dice a su hermana – Ya veremos, Elsa… Ya veremos–.
Con su mente de la inocente muchacha, pensando cada minuto sobre lo que le dejo su padre, inmediatamente se acaba dando cuenta de que más temprano que nunca le vendrán los problemas que Agnarr no pudo solucionar.
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Con las semanas viniendo como bala en un cañón.
La joven castaña junto a sus hermanas, presencian el momento menos favorable en el que el dinero empieza a escasear y con ello, los problemas económicos comienzan a surgir.
Incapaz de saber la castaña, el como mantener su hogar y sabiendo que incluso la empresa de su familia lentamente comienza a desmoronarse y a tener problemas económicos, la chica lentamente emprende el camino más difícil para su edad: Buscar un trabajo.
No tentándose en abandonar sus estudios, la chica opta por no rendirse y por no dejar a sus hermanas; teniendo en claro que 'Están unidas hasta el final'.
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Al solicitar empleo en bar cercano después de asistir a clases, la joven finalmente es rechazada por su aspecto muy llamativo y porque el lugar no quiere tener problemas con una chica que todavía sigue siendo una niña y que puede sufrir desde un acoso hasta un maltrato de parte de algún cliente o mucho peor: Un abuso sexual imprevisto.
Nuevamente y al regresar a casa, la chica nota como sus hermanas buscan desesperadas algo de comer.
Mirando muy intranquila la joven trigueña, como sus hermanas no soportan mucho estar de pie por la falta de alimentos, en ese instante se acaban desplomando en el suelo y debido a que llevan algunos días sin comer.
Preocupada por la situación muy lamentable de sus hermanas, la chica de inmediato procede a ayudarlas y sin pensarlo mucho tiempo, decide llevarlas hasta sus habitaciones.
Mientras las deja descansando un rato, rápidamente, busca señales en el refrigerador de algo que sus pequeñas hermanas puedan consumir.
Al no encontrar algunos rastros de comida en el refrigerio y en su lugar hallando míseras raciones de comida, al instante procede a ir hasta el teléfono de su hogar y teclear el número de Hans.
En tanto logra teclear el número del pelirrojo y se dispone a llamarlo para que le traiga algo de comida, se termina quedando atónita al escuchar la contestadora del móvil diciéndole que llame más tarde.
Enfureciéndose la atractiva muchacha porque todo le sale mal, finalmente opta por ir por Hans hasta su casa de esté último.
En tanto abandona su hogar y se encamina con pasos apresurados hasta la casa de su novio, Caine inmediatamente comienza a notar las pequeñas gotas de agua del cielo que lentamente le van cayendo en su intrépida cabellera.
Una vez que empieza a llover intensamente y no deteniéndose en su marcha, la chica al final dice, maldiciendo – ¡Me lleva! ¡Lo que me faltaba!–.
Mientras camina y camina cada vez más enfurecida hasta el hogar de su novio, la joven consigue por fin llegar empapada en agua hasta el susodicho lugar.
Justamente y una vez que llega al lugar, rápidamente, la muchacha castaña decide subir las pocas escaleras del hogar de los Westergaard, y sin dudarlo, procede a tocar el timbre del mencionado sitio.
Abriéndole la puerta el pelirrojo, finalmente esté último se termina sorprendiendo ante la presencia de su amada chica – Caine, ¿Qué haces aquí?– siendo tajante la mencionada, inmediatamente y sin saludarlo lo interroga con lo siguiente – No importa eso, ¿Tienes algo de comer?–.
Casi confundido y afirmándole con algo de inquietud, Hans en ese preciso momento se ve interrumpido por la aparición de varios chicos que son sus colegas muy cercanos.
Siendo Philip, Hipo, Li Shang, Jack Frost, Henry, Adam, Kristoff, Eugene, Eric, Tack, Maui y uno de los hermanos de Hans, Lars, los que aparecen en la puerta y la consiguen mirar con algo de asombro a su compañera.
Mientras los acaba observando uno por uno a sus amigos y compañeros conocidos de su colegio, la muchacha trigueña al final se termina dando cuenta que haber ido a pedirle ayuda a Hans, fue una completa perdida de tiempo.
Optando por retirarse lentamente del lugar mientras la incontable lluvia no pará, la chica en ese instante dice – Creo que mejor me voy– en tanto se da una vuelta y lentamente se va retirando del lugar, la chica intenta ser frenada por Hans, quién mientras la retiene le re memoriza – Muñequita, lamento mucho lo de tú... Bueno, creí que desde que acabaron las clases estarías bien–.
Afirmándole lo expresado, la chica al final y antes de retirarse completamente, procede a responderle con un agradecimiento – Hans, estoy bien. Gracias, te veo pronto–.
Retirándose apresuradamente y sin decir algo más, asimismo, y sin mirar atrás, finalmente, la hermosa chica empieza a pensar en donde conseguir algo de comer para sus hermanas.
Mientras la miran los muchachos a la chica a lo lejos, Tack le dice a Hans – No, no está bien. Vino a pedir algo de comer, ¿Cómo estarán sus hermanas?–.
Creyendo con mucha hipocresía que su novia se encuentra bien, de inmediato, Hans es sacado de ese ideal, luego de que Jack lo llama con algo de decepción – Hans...– en tanto se gira para verlo y lo logra observar con los brazos cruzados, Hans al final le pregunta a su amigo – ¿Sucede algo, Jack?–.
Respondiéndole su interrogante, Jack de inmediato no puede evitar informarle – Tú novia se ve algo desmejorada, ¿Por qué no vamos todos a visitarla?–.
Siendo necio, Hans, al creer que su chica se encuentra bien, al instante le acaba respondiendo al peliblanco, sin preocupación alguna – Ella estará bien–.
Comenzando los chicos a preocuparse por la situación de la muchacha y sus hermanas, rápidamente, Kristoff se pronuncia y le comenta a Hans – Me preocupa, tu novia, amigo–.
Agregado, Li Shang mientras se une a la conversación de los demás muchachos – Tenemos que ir y ayudarla–.
Manteniendo en esa necedad que su chica se encuentra bien, Hans nuevamente les acaba replicando que su novia está bien – Les juró que no pasa nada–.
Mientras decide volver a casa y dejar el tema de su chica, Maui de inmediato se pronuncia ante el comportamiento de su colega – ¡¿Eres acaso estúpido, Westergaard?!– doliéndole la cuestión al colorado, y dirigiéndose a su amigo un tanto molesto, Hans al instante le acaba reprochando a esté con – ¡Maui!–.
Teniendo él mencionado, la idea de no abandonar a nadie, ni siquiera a aquellos que estén desprotegidos, de inmediato, le puntualiza – ¡Tú novia se está muriendo! ¡¿Acaso piensas que está bien?!–.
Vacilando por su parte el colorado, al no saber que decirle a Maui, finalmente esté último le acaba informando con sabiduría y liderazgo a todos sus compañeros – Vamos a ir a verla. Vamos muchachos–.
En tanto se encaminan todos hasta la casa de la joven y por parte del pelirrojo, no queriendo para nada quedarse solo y reflexionando sobre la vez que le pidió a su novia que se comportará con sus hermanas, nuevamente el chico toma las riendas para ir detrás de sus compañeros, y en definitiva, ayudar a su chica.
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Justamente y una vez que regresa a su hogar, la joven castaña inmediatamente se acaba dirigiendo a su habitación.
Cansada a causa de la falta de alimentos, asimismo, de no poder conciliar de forma adecuada el sueño y demasiado triste desde hace bastante tiempo (en específico desde la muerte de sus padres), la chica opta por descansar en su cama y mientras espera a que llegue el siguiente día.
Mientras se acurruca en su cama y toma una de sus almohadas para abrazarla con su pequeño cuerpo femenino, llega en ese preciso momento desde su habitación hasta la de la misma castaña, la pequeña pelirroja llorando porque tuvo una pesadilla.
Al escuchar la abrupta llegada de la joven colorada hasta donde ella está, la trigueña de inmediato le pregunta con la vista perdida – ¿Ahora qué, Anna?–.
Metiéndose la mencionada hasta casi el interior del cuerpo de su hermana hasta conseguir que está la abrace, rápidamente le responde a su interrogante – Tengo miedo. ¡Tuve una horrible pesadilla en la que unos hombres entraban a nuestro hogar y luego nos violaban a las tres!– sollozando mientras trata de acurrucarse muy cerca, la misma cobriza añade – ¡Estabas gritando mientras no podíamos hacer nada!–.
Pensando por otra parte la castaña en como sacar a sus hermanas adelante, acaba ignorando la pesadilla que tuvo la joven colorada, y en su lugar le dice – Fue solo eso. Una pesadilla. Si pasara algo así, te podría tanto a ti como a Elsa a salvó–.
Inquietándole a la pelirroja, el hecho de que la castaña no le preocupe lo que le contó, al instante la termina interrogando por su falta de preocupación – Pero, ¿Qué pasaría contigo?– pasándolo todo eso inadvertido y como poca cosa, Caine en ese momento le dice con un suspiro a su pequeña hermana – No te preocupes por mi–.
Mientras tratan de quedarse dormidas las dos chicas, la joven pelirroja, inmediatamente, le dice quejándose antes de cerrar definitivamente sus ojos a su hermana – Tienes el cabello mojado, Caine– denotando aquello y no estando de buen humor la mencionada castaña, está misma le dice con fastidio – Salí a la calle–.
Cerrando completamente sus ojos y ahora sí ya durmiéndose toda la noche hasta el día siguiente.
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Al amanecer, la joven castaña inmediatamente se pone de pie para preparar los uniformes que tanto ella como sus hermanas llevarán al colegio.
Débil por la falta de alimentos y sumamente decepcionada porque no sabe que hacer, opta la chica por ir una vez más a buscar algo de comer en el refrigerador.
Al no encontrar nada y hallando las mismas miserias, nuevamente se entristece y luego acaba nuevamente cerrando la puerta del aparato con demasiado coraje en su ser.
Sentándose en la puerta del refrigerador y mirando de lado a lado, como buscando algo; repentinamente, escucha el timbre de su hogar.
Pensando que se trata del cartero o de alguien que alguna vez estuvo ligado a su padre y madre, la joven trigueña de inmediato se pone de pie y se dirige a atender la puerta.
Al abrir la puerta y teniendo una cara de pocos amigos, al instante su semblante de la muchacha cambia por uno de asombro.
Logrando observar delante de ella un total de veinte cajas grandes apiladas y con alimentos dentro.
La misma chica una vez que las mira las cajas de arriba hacia abajo, termina quedando atónita ante la gran cantidad de alimento que ahora en adelante tendrá, tanto para ella como para sus hermanas.
Mientras busca a los responsables que le dejaron todas esas cajas; de un momento a otro se acaba encontrando con los mencionados chicos y compañeros que la vieron el día anterior.
Al verlos a todos los muchachos saludándola, (incluido el colorado) la hermosa muchacha castaña acaba llorando de la alegría, la emoción y por la ayuda dada por los jóvenes varones.
Sabiendo la mismísima jovencita que aún tiene gente que la puede ayudar y que siempre estarán ahí, cuando ella los necesite.
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Presente.
Mientras mira a través del cristal la inevitable lluvia que ha ocurrido afuera y a los pocos segundos.
Estando la chica con sus pensamientos en otro lado, es interrumpida y sacada de aquellos por el peliblanco, quien le coloca su mano en el dorso a la mencionada joven.
– ¿Entonces? ¿Qué piensas?– le termina preguntando, Jack a la joven después de que le dijo muchas pero muchas cosas.
Dándole una mirada sumamente decepcionada, la hermosa trigueña rápidamente, le niega con un – La respuesta es no–.
Ya teniendo una sonrisa comprensiva en su rostro, Jack la acaba desvanecido una vez que escucha aquella respuesta de parte de la joven castaña.
Queriendo saber la negativa de la chica, Jack inmediatamente le pregunta con decepción – ¿Por qué no?– a lo que la castaña le justifica con un semblante serio – Tú no sabes que es amor y no te permitiré que hagas eso con mi hermana–.
Decepcionándose el chico al punto de querer rogarle a la chica por lo de la otra joven, inmediatamente termina declinando la idea de tan siquiera pedirle aquello, por ello le dice recordando algo – Siento mucho por lo que has pasado. En serio… Me duele pensar que fuiste…– ya casi cerca de decirle lo que recuerda del pasado que tuvo la hermosa joven, rápidamente está última lo interrumpe, interviniendo y clamando – ¡Tú! No te atrevas a decir eso o juró que me iré y haré que jamás, Elsa, te vuelva a ver. ¿Quedó claro?–.
Asintiéndole totalmente condicionado y afligido, Jack finalmente le termina pidiendo disculpas a la chica – Perdón, no quería decir eso. No sabía lo mucho que te duele eso que te hizo–.
Casi a punto de llorar la hermosa trigueña, nuevamente vuelve a mirar la ventana recordando aquel duro momento por el que tuvo que pasar, y mientras le dice después de unos segundos – Fui herida… Y todo por proteger a Elsa y Anna. Tú no sabes que es el dolor que yo siento–.
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Habiendo pasado meses y meses desde que las chicas perdieron a sus padres, ya completamente superadas por la perdida, la joven castaña por fin había podido sacar adelante a su pequeña familia, conformada por sus hermanitas.
Habiendo conseguido empleo en el recién inaugurado Lucky's Cat de la señora de nombre Cass Hamada, la chica castaña pudo ayudar a pagarse sus propios estudios y los de sus hermanas pequeñas, dándoles la oportunidad de continuar y nunca rendirse.
Con el empleo, los amigos y compañeros dándoles apoyo, las tres jovencitas supieron que tendrían un mañana prometedor y fructífero.
Todo empezó a cambiar cuando uno de los primos de Hans, desde una camioneta las empezó a espiar.
Durante días, semanas, meses.
Siguiéndolas a donde iban, se encontraban y fueran.
Sabiendo que tarde o temprano atacaría.
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El momento del ataque llegó…
Siendo ya de noche y en tanto se disponían a cenar las tres chicas, la joven castaña les termina preguntando a sus hermanas en tanto cocinaba algo que con anterioridad, su novio le había enseñado – ¿Cómo les fue en la escuela?–.
En tanto las dos chicas menores se encuentran realizando sus tareas en la mesa cercana, la joven platinada le responde a la castaña con – Bien, Laura–.
Muy concentradas cada una de las tres chicas en sus quehaceres cotidianos, en ese preciso momento, la más pequeña de las tres, le acaba preguntando algo emocionada a su hermana mayor – Hermana, tengo una pregunta que no me deja. ¿Cómo puedo conquistar a Kristoff?–.
Temiendo la mismísima castaña que más temprano que nunca, alguna de sus hermanas en algún momento se enamorarían de alguien, inmediatamente interfiere a aquello y por ello la cuestiona a la chica más joven con – ¡Anna! ¿Qué acabas de decir?– con la pregunta de la joven castaña evidenciando negación y absoluta autoridad, la colorada le responde con nervios y miedo – ¡Nada!–.
Teniendo en claro la trigueña que su hermana debe pensar y concentrarse únicamente en sus estudios, inmediatamente le informa con totalmente autoritarismo y control sobre la chica – Eres todavía una niña, no sé porque quieres pensar en algo que no va de acuerdo a tu edad. No puedes interesarte en un chico como él, y claramente, Anna, no tienes mi permiso–.
Molestándose la mencionada chica con su hermana mayor, rápidamente le reprocha por lo hipócrita que la castaña suele ser – ¡Es injusto! Hans siempre viene aquí y siempre te termina comiendo a besos, incluso mientras veíamos aquella vez, la película de Cataclismo de Solomon Richards. Recuerdo que iba a entrar al baño y ahí estabas con él. Besuqueándose ambos y agarrándote él, tú trasero–.
Enfureciéndose la trigueña ante el hecho de que la chica pelirroja la estuvo espiando, inmediatamente y sin siquiera dudarlo, deja de hacer lo que estaba haciendo y sin más, se acaba dirigiendo hasta la colorada, dispuesta a lastimarla.
En tanto la castaña intenta agarrarla de su cabello a su hermana pequeña, en ese instante, Elsa interfiere y logra ponerse en medio de las dos chicas antes de que la trigueña intenté lastimar a la colorada.
Intentando encestarle una bofetada por el hecho de que es una metiche, la joven castaña en ese preciso momento le termina gritando un – ¡Maldita, entrometida!– mientras trata de tan siquiera lastimarla a la más pequeña, por su parte la joven blonda en medio de la infructuosa pelea que consigue detener, le pide a su hermana, con un semblante algo perturbado – Laura, por favor–.
Incapaz de tan siquiera hacerle caso a su pedido de la joven blonda, la trigueña en ese instante le acaba diciendo en forma de amenaza – Elsa, apártate o no vas a querer que te golpee a ti en lugar de esa pequeña bruja–.
Tomándose la colorada, el carácter de su hermana, con un semblante arrogante y presumido, finalmente le dice mientras se cruza de brazos – Ya hermanita. No es para tanto–.
Enfureciéndose ante tal carácter bufonesco de parte de la chica pelirroja, finalmente, la hermosa castaña deja de intentar tan siquiera atacarla a la joven colorada, y en su lugar le puntualiza mientras vuelve a lo suyo – Si te veo con ese patán, te juró que te haré que laves y limpies toda la maldita casa, ¡¿Me escuchaste bien, Anna?!–.
Riéndose la aludida por la amenaza, al final y después de volver también a la suyo, le dice a manera de respuesta – Si, lo que digas… Hermanita–.
Volviendo también Elsa a lo suyo, finalmente les dice a las dos chicas – Ya tranquilícense, por favor–.
Volviendo a lo que estaban haciendo antes del altercado las tres chicas, la joven castaña por su parte y después de unos cuantos segundos le acaba comunicando a la colorada – El hecho de que tenga a Hans es porque desde que nos dejó la comida junto a sus amigos, se dispuso a ayudarnos. Además antes de que tú nacieras ya éramos novios–.
Burlándose levemente de lo expresado por su hermana mayor, Anna le acaba diciendo levemente – Si, claro– ante la pequeña respuesta de parte de la chica pelirroja y estando a punto de volver a enojarse, finalmente, Caine le dice – Eres como dice, Héctor… Una chamaca muy irrespetuosa–.
Causándole gracia a la propia pelirroja, está misma repentinamente se acaba dando una fuerte carcajada por lo dicho por su hermana mayor – ¡Ja ja ja ja ja!–.
Aunque pareciéndole gracioso a la joven cobriza, por otro lado a Elsa se le termina haciendo molestó y hasta incómodo, por ello acaba expresando con irritabilidad un – ¡Ya por favor!–.
En tanto continua riéndose la colorada por lo dicho por su hermana mayor, en ese preciso momento se acaba escuchando un ruido casi cerca de la entrada del hogar de las chicas, lo cual provoca que la propia pelirroja inmediatamente les pregunté anonadada – Agh, ¿Qué fue eso?–.
Mirándose mutuamente las tres jovencitas, rápidamente, Elsa le pide a su hermana mayor que se dirija a la entrada para verificar que fue lo que se rompió – Sonó como un vidrio roto. ¿Por qué no vas a ver, Laura?– acatando el pedido de la joven blonda, la castaña de inmediato se acaba dirigiendo hasta el sitio, no sin antes decirles a sus hermanas – Vuelvo enseguida…–.
Una vez que llega al sitio e inspecciona el lugar, se da cuenta la joven trigueña que hay un simple foco roto en el suelo.
Creyendo que se trata de algún foco que se descompuso y cayó hasta la entrada, inmediatamente, la chica les informa a sus hermanas – No hay nada aquí. Solo un foco ro…– viéndose interrumpida en ese momento, no logra concluir con sus palabras debido a que en ese preciso instante, un hombre algo alto la acaba tomando desprevenida a la hermosa chica y la termina amordazando para que no grite ni una palabra la mismísima joven – ¡Mmnnnn!–.
Por su parte y estando desde la cocina ambas hermanas menores de la castaña; no acaban escuchando absolutamente nada.
Estando muy concentradas en ese preciso momento en sus quehaceres escolares y cotidianos, en ese instante y a manera de burla, la joven pelirroja le acaba diciendo a su hermana mayor, (pensando que está ahí todavía) lo siguiente – ¿Un foco roto? Creo que no fue nada o tal vez fue un relámpago. ¿Qué sé yo?–.
No importándoles en lo más mínimo y asimismo no extrañándoles en tanto están muy distraídas o concentradas, ambas hermanas terminan pensando que su hermana mayor fue a verificar lo que sucedió cerca de la entrada.
Sin siquiera saber que en realidad la castaña fue secuestrada por un hombre que en ningún momento delató a las olvidadizas muchachas.
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Despertando lentamente y muy confundida, una vez que se acaba levantando levemente y se termina sentando en la cama donde se encuentra, inmediatamente acaba preguntando – ¿Dónde estoy?– al notar que lleva un corse negro en su cuerpo (el cual denota sus curvas y sus pequeños pero redondos senos), unas medias largas en sus piernas, unas bragas de ese mismo tono y unas botas también del mismo color, inmediatamente se acaba dando un abrazo para minimizar el frío.
Dándose cuenta de que el clima es muy gélido, rápidamente pronuncia, la joven – Tengo mucho frío–.
Mientras consigue mirar a todos lados y en tanto busca una posible respuesta, en ese instante se termina dando cuenta de que se encuentra en una habitación fría, con solo una ventana y también con solo una única cama.
Al pestañear de manera curiosa y aún buscando una respuesta a lo que le sucedió antes, repentinamente, la chica es interrumpida por una voz muy conocida y que pertenece a la de uno de los hermanos del pelirrojo – Hola, nena… ¿Te encuentras bien?– dicha voz la acaba saludando a la hermosa muchacha.
Una vez que gira su cabeza la chica para mirar al hombre que la saludo, la misma muchacha inmediatamente lo nombra sumamente asustada al mencionando chico de cabellera castaña – ¿Thord Kaskader?– y asimismo procede posteriormente a interrogarlo al susodicho por lo que está pasando – ¿Qué sucede? ¿Por qué estoy aquí y por qué estoy vestida así?–.
Acercándosele el aludido a la hermosa chica en tanto toma asiento en la cama a su lado y asimismo, mientras también la toma a esta última de su mentón, el mismo chico le dice con dulzura – No te hagas ni una idea, Laura Caine Quintonia– parpadeando, la muchacha enteramente aterrorizada, rápidamente le pregunta con sus ojos casi a punto de sollozar – ¿Qué sucede?–.
Negándose a decirle lo sucedido y dispuesto a tratarla como una señorita.
Poco a poco, Thord acaba juntando sus labios con los de la hermosa muchacha.
Quedando la joven hipnotizada por unos segundos por la fragancia dulce y la suavidad del beso, repentinamente se acaba acordando de sus hermanas y sin pensarlo, inmediatamente lo termina empujando al chico de su cercanía.
Aterrada y ya empezando a sollozar completamente, la joven trigueña de inmediato se dirige hasta el ventanal cercano y sin dudarlo, empieza a intentar forzarlo con la finalidad de escapar.
Viendo que es inútil tan siquiera destruirlo o removerlo, al instante se acaba aferrando a las tres varillas de metal para al menos, intentar pedir ayuda – ¡Auxilio! ¡Que alguien me ayude!–.
No molestándose en lo más mínimo, en ese momento y sabiendo que es inútil, Thord se le acaba acercando con elegancia por detrás a la joven y sin dudarlo, inmediatamente la gira a la misma chica para al menos tranquilizarla.
Incapaz de tranquilizarse, la mencionada, al instante lo termina empujando nuevamente al chico con el fin de rogarle a este último, lo siguiente – Thord. ¡Por favor, por favor, necesito volver con mis hermanas!–.
Silenciándola con un dedo sobre sus labios a la hermosa chica para que no cause problemas, rápidamente, el chico le informa a manera de respuesta – Shhh… No se te ocurra nombrarlas. Mientras mi primo, Hans, no pague lo que me debe… Tu destino es aquí conmigo–.
Ante lo dicho por el chico, el cual se muestra relajado, al instante la joven por su parte se acaba alterando cada vez más.
Desesperándose en ese instante y cuestionándolo en tanto cada vez llora y solloza más y más – ¡¿Qué?! ¡Tengo que volver! ¡Déjame ir!–.
Rogándole al punto de jalarlo de su ropa mientras no puede evitar sollozar cada vez más, en ese instante y sin poder evitarlo, la misma chica acaba recibiendo una bofetada de parte del chico, la cual la hace jadear fuerte ante el golpe – ¡Aaahhh!–.
Irritándose Thord ante lo que le pidió la joven, inmediatamente le puntualiza con ira – ¡Eres de mi propiedad hasta que Hans me pague todo el dinero que invirtió en ti! ¡Perra!–.
Llorando intensamente al punto de que sus lágrimas recorren sus ojos sin parar, nuevamente le ruega al chico con lo siguiente – ¡Déjame ir!– recibiendo la inocente castaña otra bofetada, sumada a un jadeo de dolor producto del golpe – ¡Aaahhh!–.
Enfureciéndose cada vez más, al punto de querer lastimarla de una vez y por todas; finalmente le acaba diciendo en forma de amenaza – ¡No me hagas enojar o verás que iré y mataré a tus malditas hermanas!– tratando de aliviarse su mejilla algo enrojecida en ese momento; deja de hacer aquello al escuchar la mención de sus hermanas; interviniendo y rogándole a Thord – ¡No, no las lastimes, por favor! ¡Haré lo que tú quieras, pero por el amor de dios, no las lastimes a mis hermanitas!–.
En tanto la observa juntando sus pequeñas manos, la inocente muchacha y rogándole al chico de que no las lastimes.
Thord finalmente le pregunta a la antes mencionada chica, con una sonrisa maliciosa, lo siguiente – Lo que yo quiera, ¿Eh?– manteniendo firme su sonrisa, finalmente le acaba ordenando mientras le señala el suelo – Ponte de rodillas…–.
Viendo la chica que algo malo le hará el malvado chico, inmediatamente le responde con una negación; no dispuesta a complacerlo – ¡No!–.
Escuchando el chico que la jovencita se niega rotundamente a obedecerlo, rápidamente le acaba dando otra bofetada a la joven, lo cual hace que la chica vuelva a jadear otra vez con dolor – ¡Aaaahhhh!–.
Ya no teniendo otra opción, la chica con sus lágrimas escurriendo desde sus cuencas hasta sus mejillas, de inmediato se acaba poniendo de rodillas, dispuesta a hacer lo que el malvado chico le ordené.
Temblando de miedo por lo que le hará, la chica una vez que ya se encuentra de rodillas, finalmente le ruega en un murmullo – Por lo que más quieras, déjame ir con mis hermanas–.
Mientras Thord se desata su cinturón y la toma de la barbilla a la inocente y hermosa muchacha, al final le termina diciendo con un semblante sádico – Lo haré… Pero muy pronto…–.
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En la casa de la joven.
Asustadas las chicas al darse cuenta de que su hermana mayor desapareció misteriosamente y presenciando el momento en que llegan Jack y Hans, inmediatamente ambas hermanas se les acaban acercando a los dos chicos recién llegados.
Al verlos en su hogar, rápidamente, Anna les dice a los chicos – Que bueno qué llegaron– agregando mientras se rompe en llanto – ¡Fue horrible!–.
En tanto Hans, la consuela a la colorada, en ese momento, la joven blonda añade mientras es consolada por el peliblanco – Alguien al parecer se llevó a nuestra hermana y sin que pudiéramos hacer nada–.
No encontrándole lógica a lo sucedido o a la persona que se la llevó a la pobre muchacha castaña, inmediatamente, Jack la interroga a la joven platinada con lo siguiente – ¿Qué? ¿Cómo pasó?– respondiéndole sumamente asustada y con lágrimas escurriendo por sus mejillas, Elsa le dice – En un descuido. Alguien había arrojado un foco al suelo. Estuvimos realizando nuestras tareas pero cuando nos dimos cuenta de que Laura no volvía, nos fuimos a asomar. Descubrimos que ella no estaba y solo estaba la cinta que siempre lleva en su cabello…–.
Ante lo poco que encontraron las chicas y estando muy afectadas emocionalmente, tanto Jack como Hans, finalmente les dicen a las chicas – Todo estará bien, chicas–.
Mientras dirige su atención, Jack a Hans, el primero rápidamente le sugiere al segundo – Hans… ¿Hay que llamar a la policía?–.
– Estoy de acuerdo– le responde el colorado a su colega.
Una vez que deciden hacer la denuncia a través de una llamada telefónica por la desaparición de la joven trigueña a las autoridades y sabiendo que no tardarán en acudir estás mismas al hogar de las jovencitas, finalmente y mientras abandonan el lugar, Hans les dice nuevamente a las chicas mientras las consuela y tranquiliza – Todo estará bien– nombrándolo a su compañero en tanto otra vez le dirige su vista – Jackson… Esperemos que todo salga bien–.
Respondiéndole el peliblanco en tanto ayuda a la joven platinada a salir de su hogar para que en ese momento puedan recibir a los agentes de la ley – Si…–.
Una vez que ya llega la policía y empiezan con su trabajo, finalmente, Jack les avisa a las jovencitas – Chicas, ya están aquí, los oficiales. Vamos…–.
Iniciando así un duro momento para las dos chicas.
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Presente.
Un tanto decepcionada y pensando porque tuvo que ser ella y no otra chica, Caine en ese instante se posiciona en la puerta mientras observa como la lluvia que hace poco estaba algo liviana, comienza a intensificarse como proyectiles de una ametralladora.
En tanto se conglomeran varias personas cerca de la entrada del restaurante para ver como no se detiene en ningún momento la lluvia, la castaña logra presenciar el momento en que Jack se le acerca y la procede a mirar con comprensión.
Observando aún la fuerte e intensa lluvia y perdida en sus pensamientos, la chica en unos segundos, le acaba diciendo al chico – De solo recordar eso… A veces agradezco mucho que fui yo y no Elsa. Mi hermana siempre estuvo a salvó–.
Asintiéndole totalmente a lo dicho, Jack finalmente le dice – Hice lo correcto, Hans también–.
Respondiéndole un tanto en desacuerdo y negando levemente con su cabeza, la chica después de unos cuantos segundos le termina diciendo al peliblanco – Hans… Aún lo amo, pero… Con mi desaparición y mi reencuentro tuve que ocultar mis celos porque él… Se enamoró de Elsa. Odio lo mucho que se aprovechó de mi hermana en mi ausencia–.
Maravillándose Jack por lo hermosa y bella que sigue siendo la trigueña en tanto está misma sigue mirando con tranquilidad la lluvia, de inmediato le comenta con algo de orgullo – La apoye mucho a Elsa en sus decisiones. Mi conexión con ella inicio poco después de que Hans acabará su relación–.
Negando aun la chica a aquello y creyendo que tanto el chico que tiene aún lado fue un aprovechado junto a Hans y Kristoff, finalmente le dice al mismísimo peliblanco – Jackson Overload Frost… Tú y Hans, se acostaron con mi hermana. En mi ausencia y sin mi autorización, incluso Kristoff le arrebató su pureza a mi hermana, Anna. Perdí mucho de lo que se imaginan–.
Afirmándole plenamente ante lo dicho por la hermosa muchacha, rápidamente, Jack procede a posicionarse detrás de la misma chica, con el fin de calmarla y en tanto la toma de sus brazos con el fin de diezmar su probable ira y decepción.
Aún indispuesta la joven a ceder a la calma del chico, finalmente le pide mientras se aparta y se aleja unos centímetros – No me toques, Jackson. Dime, ¿Por qué te inclinaste delante de mi hermana esa vez?– con la cuestión sobre la mesa de lo secreto, la chica rápidamente se gira para verlo y le replica – ¿Por qué? Comprometerte con mi hermana, ¿Acaso piensas que es la solución? Ni ella, ni tú, tienen mi autorización–.
Siendo el compromiso de Jack lo que un hombre como él siempre a deseado con una chica como Elsa, finalmente este compromiso para la castaña no se trata ni más ni menos que… Una probable unió matrimonial.
Terminando así este fic.
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Notas del autor:
Hola lector, otra vez por aquí. Les traigo un capítulo más de Aprendiendo de ti. Cómo pueden ver, la historia continua y ahora sí introduce este fic a un personaje completamente nuevo y que hace su primera aparición en un fic, habló de Thord, el cual en los cómics de Dark Horse Frozen, Thord afirmó ser un pariente lejano de la familia real Arendelle y afirmó ser el verdadero heredero al trono.
Al ser el primer autor (si no es que el último) me adelantó a que aparezca y mucho más rápido a las autoras Helsa que tengo claro no tienen ni idea de las novelizaciones gráficas que Dark Horse hizo y los muchos personajes que llegó a presentar cada uno de sus cómics situados entre Frozen 1 y 2.
Y bien sin más que agregar, cuídense mucho y que estén bien.
