¡Ya les traigo la tercera parte de este capítulo cuádruple!

Antes de dar inicio a este nuevo arco, quiero avisar que narraré todos los Rating Games. Es decir que incluiré las semifinales de los Rating Games, en donde Rías lucha contra Sona. Obviamente habrá grandes cambios en las dos batallas, especialmente en la primera que ya todos sabemos el desmadre que se arma. Estoy emocionado solo de pensar en cuando llegue esa parte, ya que Great Red y Ophis tendrán su primera interacción con Issei. Especialmente por Ophis, quien comenzará a acercarse bastante a Issei a partir de ese momento.

Antes de comenzar, me gustaría contestar una review:

Camilo Navas: Me alegra que te haya gustado la batalla contra Loki. Sairaorg ya había aparecido en la batalla contra Raiser, aunque fue una presentación mucho más superficial, ya que solamente mencionó un par de palabras sin siquiera ser presentado. Para terminar, me alegra que Loki te haya gustado como personaje. Quería darle ese aire de misticismo e inteligencia que por lo general presenta este Dios, que, por cierto, aun falta para que terminen todas sus intervenciones (aunque por supuesto, no lo hará desde un lado bélico, solo será una charla muy interesante).

Sin nada más que decir, es hora de comenzar.

¡Que lo disfrutes!

Azazel miró de un lado a otro mientras permanecía sentado en su escritorio, viendo a todos los presentes.

"Parece que ya estamos todos…" Comentó el Cadre, viendo al Sequito Gremory y Sitri, todos estaban sentados en los sillones o cerca de ellos. En único que se encontraba un poco apartado era Issei, ya que se encontraba en el pasillo del Club hablando con Penemue y Tiamat.

"¿Por qué nos juntamos unos minutos antes de la reunión?" Preguntó Sona, realmente intrigada ante la respuesta.

"Solo quería decirles el tipo de entrenamiento que seguirán esta última semana." Declaró Azazel, apoyando su mano sobre su mentón. "Continuaremos con el mismo proceso, salvo que se levantaran un poco más temprano. Ya no habrá descansos durante los fines de semana, y deberán soportar un par de horas de entrenamiento antes de ingresar a la Academia." Declaró el Dios. "Los únicos que entrenarán apartados serán Rías y Akeno, quienes todavía no controlan bien todo su poder. Deberán someterse a un pequeño entrenamiento con Tannin." Al escuchar el nombre del Rey Dragón, todos se quedaron paralizados por un corto segundo.

Digamos que ya lo habían conocido antes, y las cosas habían resultado ser bastante extrañas. O más bien, peligrosas.

"Si les asusta el tipo de entrenamiento que les puede dar Tannin, entonces ni siquiera deberían alistarse en los Rating Games." Aclaró Azazel con una mirada bastante afilada, algo que tensó bastante a Rías, haciendo que la pelirroja negara rápidamente con la cabeza. "Eso pensé…" Declaró el Cadre con cierta gracia en sus palabras. "Mientras tanto, me encargaré personalmente del entrenamiento de Kiba y Gasper." Comentó, ganándose la atención de los dos mencionados. "A Kiba le falta muy poco para lograr controlar a la perfección su Balance Breaker, mientras que Gasper aun tiene mucho que aprender." Explicaría Azazel, para luego ponerse muy serio. "De hecho, dudo mucho que Gasper pueda ser de utilidad en corto plazo." Pensó. "Sus reservas mágicas son tan absurdamente altas que no sé como lidiar con eso. La única persona que conocí con esa cantidad absurda de magia fue Vali, pero a diferencia de Gasper, él ya sabía controlar su magia a la perfección…" Él concluyó sus pensamientos, recordando aquel niño de cabello blanco ensangrentado que llegó a Grigori por pura coincidencia.

"¿Sucede algo?" Preguntó Kiba, viendo la expresión raramente seria que tenía el Cadre.

"Solo estaba pensando que esto será muy complicado…" Comentó, entrelazando sus manos por debajo de su mentón. "Si matan a alguien durante un Rating Game sin darle la posibilidad de rendirse, quedan descalificados." Pensó Azazel, mirando a Gasper detenidamente. "Esto es un dolor de cabeza." Finalizó, dando un gran suspiro de cansancio que confundió a más de uno.

"Saji." Declaró Azazel, ganándose la atención del mismo. "Con las nuevas partes de tu Sacred Gear, has sufrido un gran cambio sobre tu poder actual. Aun no estás habituado a tu nuevo incremento de poder, y se pudo ver a la perfección cuando luchaste contra Loki. Tú cuerpo se agota demasiado rápido. Para lograr arreglar eso, tendrás que usar tu Sacred Gear a lo largo de toda la semana sin desactivarlo en ningún momento del entrenamiento. Eso hará que te acostumbres a tu nuevo poder, que simplemente sufre una gran inestabilidad." Concluyó el Cadre, para luego ver a los demás. "En cuanto al resto…"

"¿Estás preparado?" Preguntó Penemue con su típica expresión imperturbable, logrando que Issei apretara fuertemente los puños.

"¡Por supuesto que sí!" Exclamó con gran emoción.

"Como sabrás, tú eres el único que ha tenido un entrenamiento especial. Un entrenamiento que te permitió faltar a las clases por unos días." Al escuchar esto, Issei tan solo pudo disminuir un poco su sonrisa emocionada, ya que no sabía exactamente a lo que se refería su linda Cadre. "Por suerte, logramos finalizar este entrenamiento una semana antes de lo planeado. Siendo fin de semana, es la oportunidad perfecta para recuperar el tiempo perdido." Comentó la Ángel Caída, logrando que la sonrisa de Issei vacilara un poco más.

Penemue no pudo evitar cruzarse de brazos, mientras que Tiamat hacia todo lo posible para ocultar su risa tras la charla.

"¿Entiendes lo que digo?" Preguntó la Cadre, haciendo que Issei comenzara a ponerse pálido mientras sudaba a mares, aunque su sonrisa no desapareció.

"¿Lo entiendes, ¿verdad?" Penemue volvió a cuestionar, sin poder evitar alzar una ceja.

"Quiero morirme…" Pensó Issei internamente mientras se convertía en piedra.

INICIO DE ARCO-CAPÍTULO 42: ¡EL NUEVO HÉROE DE LAS VALQUIRIAS!

La reunión ya había comenzado. Allí se encontraba el mismo Odín discutiendo diferentes arreglos junto con Sirzechs y Azazel, mientras todos los demás escuchaban.

Todos, menos Issei, Tiamat y Penemue, que se encontraban en otra habitación. Después de todo, la Cadre había querido que comience ahora mismo con los deberes que debía realizar. Issei no pareció tan reacio a aceptarlo, ya que realmente no le interesaba lo que hicieran sobre Loki.

O eso pensó inicialmente…

"Lo encerraremos allí, pero nosotros somos los únicos que cuidaremos el sitio…"

Issei no pudo evitar prestar atención a las palabras de Odín, quien a pesar de encontrarse algo lejos, aun podía escucharlos.

El castaño comenzó a girar su bolígrafo sobre la hoja mientras pensaba detenidamente. Estaba tan sumergido en sus pensamientos, que olvidó por completo la cantidad de hojas que estaba leyendo y las actividades que debía realizar.

"Loki…" Pensó Issei, recordando todo lo sucedido ayer. "Si realmente quería que la Profecía no se modificara, simplemente podría haber luchado con la intención de matarme desde un principio. Pero no lo hizo…" Issei continuó sus pensamientos, fastidiándose ligeramente. "En esos momentos no pensé mucho en sus palabras, pero ahora…"

Issei casi se muere de un infarto cuando Penemue chocó sus manos fuertemente sobre el escritorio.

"No te distraigas." Declaró la Cadre con un tono autoritario. "Recuerda que tienes solo dos días antes de regresar a la Academia." Concluyó, entrecerrando ligeramente los ojos.

"¡Lo sé, lo sé!" Exclamó el castaño, hundiendo su rostro en el texto de literatura. "¡Ya estoy leyendo!"

"Bien." Declaró Penemue con un asentimiento satisfecho, sentándose justo en frente de Issei para hacer su propia tarea.

Mientras tanto, Tiamat estaba leyendo algunas actividades que realizaron sus alumnos justo al lado de Issei.

Unos pocos segundos pasaron, logrando que un silencio impresionante se presentara en la habitación. Los tres se veían muy compenetrados en sus respectivas actividades. Eso hacia que solo el sonido de las hojas o los bolígrafos pudieran escucharse.

Justo cuando el ambiente se había creado a la perfección, el ruido volvió al sitio.

"¡Aquí están, muchachos!" Exclamó Rossweisse con una gran sonrisa al verlos, haciendo que todos tuvieran un pequeño sobresalto. "¡Los estaba buscando por todo el complejo!"

"¡Shhhh!" Las dos mujeres la callaron al mismo tiempo, logrando que Ross se pusiera muy nerviosa.

"Uh, lo siento." Ella rápidamente se disculpó en un susurro.

"¿Qué es esto? ¿Una biblioteca?" Se cuestionó el castaño internamente mientras ponía sus ojos en blanco.

"Solo quería que vieran el programa sobre todo lo sucedido ayer." Declaró Ross, sentándose al lado de Tiamat mientras prendía el viejo televisor que había en la habitación.

"Recién ahora me entero que las Facciones tienen sus propios canales de noticias." Comentó Issei con gran intriga, logrando que las otras dos mujeres giraran su cabeza para ver cómo había resultado la entrevista.

La primera resultó ser de los Demonios, en donde Sirzechs había dicho que la batalla había sido complicada, aunque todo resultó ser mucho más sencillo cuando volvieron y se encontraron a Loki al borde de la derrota, gracias al esfuerzo de los Demonios y el Sequito Gremory y Sitri.

Esto no cayó muy bien en Tiamat, quien rápidamente cambió el canal con un círculo mágico que simulaba de control remoto.

El segundo canal era referido a Grigori, en donde todos los Ángeles Caídos se regocijaban sobre lo bien que lo hicieron en la batalla principal, restándole importancia a lo que fue la batalla de Loki. Algo que dentro de todo si era cierto, ya que Loki estaba muy lastimado. Pero nuevamente resultó en una gran molestia para Tiamat cuando Baraqiel dijo que la mocosa Gremory y Sitri se habían encargado del Dios Asgardiano.

Rápidamente volvió a pasar de canal, viendo como esta vez se trataba de los Ángeles, aunque estaban dando una idea mucho más general de la batalla, y no desde un punto de vista tan centralizado y arrogante. Pero nuevamente, nadie mencionó a Issei.

"Esto no me gusta." Tiamat escupió a un costado, logrando que Ross se asustara ya que su saliva pasó a centímetros de su rostro, que rápidamente se convirtió en hielo y se rompió en pequeñas partículas cuando se estrelló con la pared.

"¿Qué sucede?" Preguntó el castaño, viendo como Michael continuaba hablando de lo sucedido, o, mejor dicho, lo que sus hombres le habían trasmitido.

"No es agradable que se lleven todo el merito esas mocosas." Escupió Tiamat con ligera rabia. "Tú hiciste todo el trabajo, y ellas no hicieron nada. Ni ellas, ni su estúpida sequito lleno de debiluchos." Concluyó la dragona, haciendo que Issei se inclinara de hombros.

"No es que me importe demasiado." Comentó el castaño, ganándose la mirada de las tres hermosas mujeres. "Prefiero mantenerme en la oscuridad lo más posible. No me interesa la fama ni nada por el estilo." Explicó, logrando que todas lo miraran con ligera sorpresa. "Eso puede quedárselo la presidenta. Después de todo, esas cosas no me ayudaran a completar mis objetivos." Terminó de explicar, cruzándose de brazos con una sonrisa. "De hecho, no se lidiar con esas cosas, y creo que podrían volverse un fastidio."

"*Así se habla, compañero. *" Comentó Ddraig a través del guantelete con gran orgullo. "*La fama no te ayudará a ganar batallas. *"

"¡Genial!" Exclamó Tiamat, posando su mentón sobre las hojas con una mirada abatida en su rostro. "Pensé que no podría molestarme más, pero solo necesité escuchar la voz de la Lagartija Subdesarrollada." Una pequeña sonrisa apareció en el rostro de la dragona cuando escuchó un bufido de Ddraig, claramente molesto al recordar ese humillante apodo. "Ahora ya me siento un poco mejor." Concluyó la dragona, mientras reía levemente por sus travesuras.

Penemue cambió de canal, viéndose que ahora se trataba de Asgard.

Todos no pudieron evitar prestar atención a la escena cuando un Odín increíblemente serio apareció en pantalla.

"¿Qué sucede con esa mirada tan seria?" Preguntó Penemue por todos, viendo como el Dios creo unos pequeños segundos de silencio bastante tensos.

"Issei es el verdadero héroe que derrotó a Loki."

En esos momentos, el rostro de Issei se puso pálido, mientras que las tres mujeres pestañearon un par de veces ante lo escuchado.

"El Sekiryuutei es el verdadero héroe."

"Es un héroe."

Después de asimilar lo dicho por el Dios, Issei se levantó de su asiento de un gran salto, tumbando el escritorio hacia el costado.

"¡¿PERO QUE HACE?!" Gritó a todo pulmón.

Mientras tanto, Tiamat solo estaba sonriendo al ver que su amado estaba comenzando a ganarse el reconocimiento que se merecía.

Unos minutos más tarde…

"Tranquilo, no es tan problemático como te lo estás imaginando." Declaró Odín, mientras se encontraba en la habitación de los cuatro, intentando explicarle todo a Issei, quien parecía estar medio histérico.

El hecho de que el Dios estuviera aquí, indicaba que la reunión ya había terminado.

"Lord Odín tiene razón." Rossweisse respaldo rápidamente al Dios. "Las noticias funcionan igual que el mundo humano. Digamos que cada facción es un país, y la población de cada país se cree únicamente lo que digan los gobernantes de dicho país." Explicó la Valquiria, haciendo una gran analogía. "Es decir, simplemente no indagan más sobre ello. Cualquier cosa de afuera, solo se toma como negativa o una mentira." Concluyó, logrando que Issei pusiera los ojos en blanco.

"En ese caso, tiene pinta que las relaciones entre las Facciones siguen siendo bastante tensas." Comentó el castaño, recibiendo una gran carcajada por parte del Dios.

"¿Enserio creías que todas las Facciones pasarían a ser mejores amigas solo por haber hecho un Tratado de Paz?" Preguntó Odín con ligero tono burlón, logrando que Issei se avergonzara levemente.

"Tienes un punto…" Comentó Issei mientras se frotaba el cabello nerviosamente.

"Eres muy ingenuo." Declaró el Dios, mientras llamaba a Ross con su mano. "Ojalá el mundo fuera tan simple como tú lo planteas."

"Es una utopía que podría conseguirse." Contestó el castaño, inclinándose de hombros sin darle mucha importancia a las palabras del Dios.

"Es cierto, pero nada es sencillo." Declaró la Cadre, llamando la atención de todos. "Hay muchos seres que les encanta la idea de un mundo distópico."

"¿Cómo alguien podría desear eso?" Cuestionó el castaño, sin poder evitar alzar una ceja.

"Bajo el punto de vista de esas personas, la utopía sería una realidad distópica para el resto del mundo." Contestó la Cadre, por fin quitando sus ojos del papeleo. "¿Acaso ya te olvidaste de Kokabiel?"

"Es cierto…" Pensó el castaño en voz alta, recordando el gran conflicto que había causado el mencionado. "En ese caso, no habrá más opción que eliminar a esas personas." Concluyó, frotándose el mentón.

Tiamat no pudo evitar mirarlo con ligera sorpresa ante semejante declaración, ya que lo dijo con una frialdad absoluta.

"Es curioso escuchar como esas palabras salen de tu boca, siendo que antes ni siquiera eras capaz de matar a una hormiga." Declaró la dragona, mostrando una expresión orgullosa tras la nueva actitud y carácter que se estaba creando en Issei.

"Digamos que ya aprendí la lección…" Respondió el castaño mientras se frotaba el cabello con una sonrisa.

"Volviendo al tema principal." Declaró el Dios después de aclararse la garganta. "Por si no entendiste, lo que Rossweisse quiere decir es que no importará lo que diga Asgard en otras Facciones, y, de hecho, sería raro que se fijaran en lo que nosotros tenemos para decir." Concluyó el Dios.

"En resumidas cuentas, solo nuestra Facción te ve como un héroe." Finalizó Ross, haciendo que Issei pusiera sus ojos en blanco.

"Eso significa que tus admiradoras de Asgard ahora pensaran en ti como un verdadero héroe." Agregó Odín entre risas tras ver la expresión congelada de Issei.

Las risas del Dios no tardaron mucho en apagarse al ver como Issei normalizaba su expresión y Ross se ponía cada vez más triste.

Un silencio un tanto incomodo se presento por unos pocos segundos, logrando que Issei se pusiera ligeramente triste también.

"Supongo que ya es hora de despedirnos." Penemue rompió el silencio, sin quitar la mirada de sus papeles.

"Si…" Respondió Rossweisse, sin poder evitar bajar su cabeza con suma tristeza.

Al ver su reacción, Issei se acercó rápidamente a ella y le colocó una mano sobre su hombro, logrando que la Valquiria alzara su mirada lentamente con gran sorpresa.

"Ha sido muy divertido todas las veces que nos reunimos, al igual que el entrenamiento." Explicó, para luego secarle las lágrimas que amenazaban en salir de su bello rostro. "Espero que cuando te conviertas en la Reina Valquiria, puedas visitarnos de vez en cuando." Continuó, fijando su mirada en las otras dos mujeres. "Estoy seguro que a ellas también les gustaría interactuar un poco más contigo." Declaró, logrando que Ross fijara su mirada en la Cadre y la dragona, esperando sus respuestas con mucha expectación.

"Bueno, ha sido algo divertido. Es una lastima que por culpa del trabajo ninguna de las dos tuvimos mucho tiempo para conocernos, pero la estadía fue muy agradable gracias a tu ayuda." Declaró Penemue, alzando su rostro, mostrando una pequeña e inusual sonrisa en su rostro, indicando que lo decía de todo corazón.

"Yo pienso lo mismo. Fue un lugar bastante novedoso y entretenido." Declaró Tiamat con la misma expresión de Penemue, hasta que una mirada un tanto oscura se posó en su rostro. "Especialmente en uno de los últimos días…"

"Por alguna razón, tengo excesivas ganas de proteger mis bolas…" Pensó el castaño con una gota de sudor nerviosa mientras ponía una mano sobre su entrepierna.

Penemue y Rossweisse tan solo tuvieron un mal presentimiento al ver como Tiamat se reía por lo bajo de una manera muy maliciosa.

"Bu-bueno, yo pienso lo mismo." Comentó Ross con un pequeño tartamudeo por lo que había pasado. "¡Espero que cuando acabe mi formación, todas tengamos más tiempo para conocernos!" Concluyó con una gran sonrisa, algo que las dos mujeres le respondieron de la misma manera.

Finalmente, la mirada de Rossweisse se posó en Issei, quien la recibió con una pequeña sonrisa.

Issei movió lentamente su mano hacia la cabeza de Rossweisse, acariciándola con mucha ternura.

Rossweisse no pudo evitar sonrojarse levemente cuando Issei la recibió con un aura cubierta de calidez y cariño que le hacía sentir demasiado bien.

"Te extrañaré."

Esas palabras…

Esas palabras hicieron que su corazón se volviera a acelerar un poco después de tanto tiempo...

Esa sensación fue tan grandiosa y confortante que no pudo resistirse…

La mirada de Issei se ensanchó en shock cuando Rossweisse lo abrazó fuertemente, logrando que se tambaleara un poco hacia atrás. El castaño pudo responder rápidamente, devolviéndole el abrazo mientras continuaba acariciándole la cabeza, logrando que la linda Valquiria hundiera el rostro en su pecho.

Después de unos pocos segundos, en los que todos se dignaron a observar aquella despedida con una sonrisa, Rossweisse se separó de Issei con pequeñas lagrimas que parecían amenazar con salir de su rostro.

"¡Yo también te extrañaré!"

"Por lo visto, han pasado muchas cosas en estos días que no estuve en Asgard…" Pensó el Dios con una sonrisa, viendo como Rossweisse se había hecho un gran amigo.

Unas horas más tarde…

Ya se había hecho completamente de noche. Issei se había ido hacia su hogar junto con Penemue y Tiamat, quienes le estaban ayudando a ponerse al día con las tareas de la Academia.

Por supuesto, cada una lo ayudaba de una manera diferente.

En la sala de estar se encontraban Issei y Penemue, en donde la Cadre parecía estar viendo atentamente lo que estaba haciendo el castaño en su cuaderno.

De un segundo al otro, Issei arrojó su bolígrafo y alzó sus dos puños al aire, para luego levantarse de su asiento mientras continuaba con la misma postura. Penemue no pudo evitar sonreír ante la vista tan graciosa, mientras Issei continuaba con sus manos levantadas y rodeaba toda la sala de estar en esa misma postura.

"¿Qué sucede?" Preguntó Tiamat, llegando a la sala con su cabello atado en una cola de caballo, mientras utilizaba unos guantes para llevar una gran fuente que tenía platos con diferentes comidas.

El delicioso aroma rápidamente llegó a la nariz de Issei, logrando que abandonara su postura y la mirara con gran emoción.

"Ya terminó con su tarea de historia." Declaró la Cadre, apoyando una mano sobre su mentón. "Con esto, solamente le queda tu materia. Supongo que podremos terminar mañana." Concluyó, viendo como Issei se acercaba rápidamente a Tiamat.

"¡Genial, me moría de hambre!" Exclamó el castaño con una boba expresión en su rostro.

Él tomó un Tomate Cherry relleno de queso derretido con carne picada de alta calidad y perfectamente condimentada. La expresión de Issei cambió a una completamente santa, en donde juraba que estuvo a punto de convertirse en un Ángel.

"Valió la pena esperar tanto…" Comentó con un aura sagrada. "Como siempre, Tia se vuelve aún más perfecta cuando cocina." Concluyó, estallando un enorme rubor en el rostro de Tiamat por el apodo y las palabras, quien alzó la fuente para taparlo.

"¡No digas esas cosas!" Despotricó la dragona. Aunque su rostro estuviera cubierto casi por completo, sus hermosos ojos celestes no le permitían ocultar a sus emociones revoltosas.

"Que envidia." Dijo Penemue, y su pequeña sonrisa dejó en evidencia que estaba bromeando.

Issei apartó rápidamente los libros y Penemue le ayudó a Tiamat a colocar los platos y demás objetos.

Los tres se sentaron en los sillones mientras comían tranquilamente, hablando alegremente entre ellos, riendo y divirtiéndose.

Después de varios minutos así, Issei no pudo evitar ponerse en silencio mientras veía con una pequeña sonrisa como Tiamat reina por las historias de Penemue, quien estuvo con una sonrisa durante toda la conversación.

Issei tan solo se digno a continuar comiendo mientras las veía con gran alegría.

Después de unos segundos, Tiamat y Penemue se dieron cuenta de esto, por lo que le miraron con gran curiosidad.

"¿No te gustó el pollo al disco?" Preguntó Tiamat con gran preocupación.

Al ver esto, Issei no pudo evitar atragantarse por un corto segundo, ya que su reacción le había parecido muy graciosa.

"¡No, esta jodidamente delicioso!" Contestó rápidamente mientras tomaba un jugo de limonada hecho por ella. "Solo estaba pensando en que…" La sonrisa de Issei se ensanchó un poco más al ver como las dos mujeres se miraron entre sí, para luego mirar a Issei con aun más curiosidad.

"Parecemos una familia."

Tras la respuesta, Penemue y Tiamat se sonrojaron al instante. Algo que Issei no notó, ya que estaba muy concentrado en sus propios pensamientos.

"¿Cómo una pareja?" Pensaron las dos mujeres al mismo tiempo, sintiendo como sus cuerpos se calentaban y sus corazones latían con más fuerza.

"¡Ya saben, como dos hermanas mayores que cuidan a su hermano menor!" Terminó de responder, logrando que los sonrojos de las dos mujeres desaparecieran al instante.

"Ah, solo eso…" Declaró Penemue, mientras seguía degustando su cena.

Esta reacción un tanto indiferente de la Cadre le hizo pensar a Issei que había dicho algo que no debía, aunque no sabía el qué.

"Hablando de familia…" Agregó Tiamat, mientras se serbia más comida. "Tuvimos mucha suerte de que tus padres estuvieran en viaje de negocios hasta este domingo." Concluyó, fijando su mirada en Issei. "De esa forma, podemos mentirles a tus amigos de una manera mucho más sencilla sobre tu paradero."

"Hugh, si…" Declaró Issei, frotándose el cabello con frustración. "Me había olvidado por completo de ello." La mirada ligeramente fastidiada de Issei cambió radicalmente cuando recordó cierto tema importante. "Por cierto, que haré el resto de la semana."

"Nada de entrenar." Contestó Penemue rápidamente, ganándose la atención de Tiamat e Issei, quien no parecía muy contento ante la declaración. "Como dije antes, ya completamos el objetivo. Aprovecha ahora para pasar tiempo con tus amigos y distraerte un poco." Explicó la Cadre, logrando que Issei entendiera al instante. "Por lo que sé, hace mucho que no puedes salir con ellos por culpa del entrenamiento."

"Tienes razón, estaría bien hacerlo." Issei asintió, completamente convencido ante las palabras de Penemue. "Por cierto, ¿ya no estás tan ocupada como antes, ¿verdad?" Preguntó el castaño con gran intriga.

"Estas en lo cierto." Contestó la Cadre mientras tomaba un poco de limonada. "El Tratado de Paz ha suavizado muchos aspectos entre las Facciones, más que nada cuando hablamos de la interacción entre los territorios de cada raza, siendo que eso siempre era el mayor problema." Issei volvió a asentir, recordando en todos los problemas que se metió cuando ingresó a aquella iglesia para rescatar a Asia, al igual cuando Kokabiel casi arma una guerra por irrumpir en el territorio de los Demonios. "Gracias a eso, solo tengo que lidiar con algunos intentos de violación por parte de algunos Ángeles Caídos idiotas que ni intentan disimular un poco su Pecado Original. Después, son casos de Grigori en general, más que nada referidos a mantener el orden en el castillo." Concluyó la Cadre, para luego observarlo con gran interés mientras alzaba una ceja. "Pero, ¿por qué me preguntas eso?" Cuestionó, logrando que Issei sonriera nerviosamente.

"Es que necesitaré ayuda en algo. Pero si estás muy ocupada, puedo pedírselo a Tiamat…" Contestó el castaño con gran nerviosismo.

"No te preocupes." Contestó la Cadre, esbozando una diminuta sonrisa. "Recuerda que siempre puedes contar conmigo." Esto último lo dijo con mucho cariño, algo que Issei notó con gran facilidad.

"Lo sé. Muchas gracias." Contestó rápidamente, manifestando un gran agradecimiento.

"Entonces, como te decía…" Comentó Penemue, reanudando su historia. "No sabes lo bien que se sintió cuando le clavé mi katana entre las piernas a Azazel por no hacer su trabajo..."

Unas horas más tarde, en el dormitorio de Issei…

"Ya sabes, cualquier cosa puedes llamarme." Declaró Penemue desde la puerta, viendo como Issei ya se estaba arropando con las mantas. "Nos vemos mañana." Concluyó la Cadre, dando un rápido saludo antes de despedirse.

Issei le respondió con una sonrisa, para luego cubrirse con sus sabanas cuando vio que Penemue desapareció mediante un círculo mágico.

"Supongo que la próxima semana será bastante tranquila…" Pensó el castaño con indiferencia mientras cerraba sus ojos, preparándose para dormirse.

Después de unos pocos segundos en silencio, pudo escuchar un movimiento extraño en la puerta. Lo primero que sintió fue un gran peso sobre su cintura, como si alguien hubiera saltado encima de él. Issei abrió de inmediato sus ojos, viendo que se trataba de la dragona, que se encontraba con su ropa interior de color negro, preparada para dormir con su fuente de cariño personal.

"Ya me parecía raro que no vinieras." Comentó Issei con gracia, viendo como Tiamat movía sus caderas sobre la cintura de Issei con mucha felicidad, demostrando una gran ternura que él no pudo pasar por alto.

Después de todo, se veía adorable cuando mostraba ese lado suyo…

"¿En serio pensaste que perdería una oportunidad de dormir contigo?" Cuestionó la Reina Dragona mientras seguía moviendo sus caderas con felicidad.

Sin duda alguna, esa pregunta y sus movimientos hacían que todo se malpensara con mucha facilidad. Pero eso realmente no importaba, ya que se encontraban solo ellos dos en estos momentos.

"Si, es cierto…" Pensó Issei en voz alta mientras la veía con una pequeña sonrisa.

Justo en esos momentos, el castaño no pudo evitar tener una pequeña vista hacia el pasado.

Esa sensación parecía muy distante, pero en realidad estuvo presente en él hace no mucho tiempo.

Esa sensación de oscuridad….

De soledad….

De alguna manera, recordaba como todo era muy oscuro a su alrededor. Solo se encontraba él en esta casa oscura, lúgubre y sin emociones que llamaba hogar.

Como él siempre estaba solo, sin que nadie lo acompañara…

Ni siquiera sus propios padres aprobaban su existencia…

Todo era tan oscuro, pero ahora…

De alguna forma, Issei proyectó ese pasado distante en donde estaba completamente solo. Pero ahora, ella estaba sobre él mientras le trasmitía una sensación de felicidad, cariño, ternura, y…

Sobre todas esas emociones…

Sobre todas esas hermosas sensaciones…

Reinaba el amor.

Tras pensar todas esas cosas, Issei no pudo evitar expulsar una pequeña lagrima.

Se sentía tan especial, solo porque esa persona que estaba en frente suyo lo quería tanto…

Tiamat vio esto, por lo que rápidamente se preocupó y abandonó su aura cubierta de dulzura.

"¿Qué sucede? Preguntó con gran preocupación, acercando un poco su rostro al de Issei.

"Ja, no es nada." Contestó Issei rápidamente, quitándose la lagrima. "Solo recordé el primer día que nos conocimos." Declaró el castaño, logrando que Tiamat lo mirara con cierta intriga. "O más bien, todas las cosas especiales que vivimos hasta ahora." Tras escuchar sus últimas palabras, la dragona no pudo evitar impresionarse enormemente, y su rostro lo reflejaba. "¡Por lo menos, lo son para mí! ¡Jajajaja!" Exclamó Issei con gran nerviosismo al ver la expresión de Tiamat.

La dragona continuó mirándolo por unos pocos segundos con una expresión mucho más suavizada mientras Issei se reía avergonzado.

Tiamat interrumpió su risa cuando levantó las sabanas y se acostó a un lado.

Un silencio incomodo se presentó entre los dos…

O por lo menos, así es como lo sentía Issei…

"…"

"…"

"…"

"… ¿Puedo abrazarte?"

La pregunta de Tiamat llamó ligeramente la atención de Issei.

"Pero, ya lo estás haciendo." Respondió con gran extrañeza, ya que la dragona estaba acurrucada en su pecho.

"No es lo mismo…" Susurró Tiamat por lo bajo, mientras se aseguraba de que su imperceptible rubor no creciera más de la cuenta. "Voltéate hacia mí."

Issei rápidamente acató la orden, quedando frente a frente con Tiamat.

Los ojos del castaño se ensancharon lentamente al sentir como los brazos de la dragona le rodeaban la espalda, afirmándose contra él y haciendo que sus torsos se apretaran fuertemente entre sí.

Tardó un poco en hacerlo, pero Issei respondió el abrazo con cierta vacilación, rodeando la espalda de Tiamat con sus manos, sin poder evitar sonrojarse levemente al sentir como el escote de la dragona se apretaba fuertemente contra su pecho desnudo.

"Su pecho es muy caliente…" Pensó el castaño sin un doble sentido, ya que realmente estaba caliente.

Las sorpresas no acabaron allí, ya que Tiamat se acercó un poco más a él, logrando que sus frentes chocaran con gran delicadeza y cariño.

Aunque, sin dudas, lo que más le impresionó a Issei fueron las siguientes palabras:

"Espero que estos momentos especiales duren para siempre…"

Issei simplemente se le quedó mirando sin poder responder a aquella declaración.

Solo podía observar como la dragona tenía sus ojos cerrados con gran tranquilidad, mientras acariciaba la espalda desnuda de Issei con sus manos.

"Mierda…" Pensó el castaño mientras su expresión cambiaba a una ligeramente llorosa, sintiendo como su pecho ardía en un sinfín de emociones que le hacían tocar las estrellas.

"¿Por qué siempre tiene que ser tan… tan…?" Issei intentó describirla con una palabra, pero se encontró que ninguna palabra era lo suficientemente significativa como para describirla.

"¡Maldición, harás que vuelva a llorar como un idiota!" Issei concluyó sus pensamientos con una gran sonrisa dentuda, mientras sus lagrimas amenazaban con rodar por su rostro.

Tiamat no pudo evitar abrir sus ojos con un leve rubor cuando sintió como Issei se apretaba más a ella y comenzaba a acariciarle su espalda desnuda.

"Mientras estemos juntos, no creo que esos momentos desaparezcan." Finalizó el castaño, logrando que Tiamat le sonriera levemente.

"Tienes razón." Concluyó con una expresión cubierta de belleza, porque en estos momentos no le importaba que su rubor se mezclara con su hermosa sonrisa.

Y así fue como ambos durmieron…

Unidos y acariciándose con gran cariño…

Los minutos pasaron, e Issei por fin parecía haberse dormido.

Tiamat parecía que también había caído ante el sueño, pero poco después se pudo ver como ella abría sus ojos. Un brillo misterioso se alojaba en ellos.

"Momentos especiales, momentos preciosos…" Pensó la dragona mientras movía lentamente su mano, hasta que finalmente llegó a la mejilla de Issei, empezando a acariciarla con movimientos lentos y delicados.

"Gracias por hacerme vivir experiencias tan maravillosas…" Susurró la dragona, para luego acercar lentamente su rostro.

Sus labios se acercaron lentamente a la frente del castaño.

Sus hermosos labios se presionaron lentamente en su frente mientras Tiamat cerraba profundamente sus ojos.

El beso duró más de lo que ella pensó.

Ella se separó lentamente, para luego mirarlo atentamente mientras continuaba acariciando su mejilla.

Ella estacionó su mirada en sus labios, cerrando lentamente sus ojos mientras su rostro se acercaba.

"Gracias por demostrarme lo que es el verdadero amor." Pensó, mientras sus labios se presionaban levemente entre sí, aunque no hubo ningún movimiento por parte de ella.

Después de unos pocos segundos, ella se separó levemente y le entregó una expresión cubierta de amor.

"Te amo."

"*Estuviste a un paso de que se convirtiera en un beso real, doncella enamorada. *" Tras escuchar la voz más irritante de la existencia según ella misma, Tiamat rápidamente se ruborizó a más no poder y alejó su mano de la mejilla de Issei.

"Guarda silencio." Ordenó Tiamat con una mirada de muerte, quien no era acompañada por su enorme sonrojo.

Ddraig simplemente se rio ante su reacción.

Aun así, decidió hacerle caso a la dragona, ya que no le había llamado por ese apodo tan humillante que ella siempre usaba en él.

De alguna forma, esta había sido su venganza por haberlo llamado así en la mañana, y Tiamat lo sabía.

"Todo apunta que ella será el primer beso de Issei." Pensó Ddraig para si mismo con una pequeña sonrisa. "Pero, ¿Qué debería suceder para que eso ocurra?" Se preguntó internamente. "¿En qué contexto el gran temor y la increíble inseguridad de ambos se haría a un lado para que eso sucediera?"

Al siguiente día…

Odín observaba atentamente como Ross iba de un lado a otro en su oficina, haciendo diferentes deberes. Estaba viendo que ella parecía haber vuelto a su temperamento amargado, aunque estaba intentando ocultarlo lo mejor posible.

Aunque, por supuesto, el Dios la conocía demasiado bien como para caer ante su aparente expresión imperturbable.

Después de estar en silencio por un tiempo, Odín finalmente decidió hablar.

"¿Por qué crees que ellos tres se llevan tan bien?" La pregunta de Odín hizo que Ross se detuviera y lo mirara con gran confusión.

"¿De qué está hablando?" La Valquiria intentó hacerse la que no entendía de lo que estaba hablando, pero el Dios no le creyó ni un poco.

"Sabes bien de quienes estoy hablando." Declaró el Dios, posicionando una mano sobre su mentón.

Rossweisse no pudo evitar bajar su cabeza, pensando en la pregunta mientras recordaba todas las interacciones tan cariñosas y alegres que siempre tenían Issei, Penemue y Tiamat.

"Para ser sincera, no lo entiendo." Respondió Ross, dando un pequeño suspiro. "Tiamat es una Reina Dragona que odia a Ddraig y todos sus portadores, y siempre que se encuentra con uno, lo mata. O por lo menos, así era…" Explicó la Valquiria. "Y con Penemue, no entiendo como puede vincularse con un Demonio después de haberse liberado de su Pecado Original. En realidad, los tres pertenecen a especies que son simplemente incompatibles." Concluyó Rossweisse, recordando que las Facciones casi exterminan a los Dragones.

"Los acontecimientos hacen que las personas menos pensadas se unan…" Declaró el Dios, logrando que Ross le prestara especial atención. "Por lo general, un pasado en común, una muestra de empatía, una demostración de que no importa a que Facción pertenezcas, o quien sea, ya que todo el mundo puede poseer un corazón si así lo quiere." Continuó el Dios, mirando a Ross con una sonrisa de lado. "Pero, es raro que esos factores se unan en tan solo tres personas." Explicó. "El hecho de que los tres sean personas rotas, hizo que ellos se unieran sin darse cuenta."

"¿Personas rotas?" Preguntó Rossweisse, sin poder entender a lo que se estaba refiriendo.

"Ya sabes el pasado de Tiamat y Penemue, pero no sabes nada de Issei." Declaró Odín, sin poder evitar ponerse un poco serio. "sus sentimientos fueron usados y desechados como basura. Fue asesinado por su propia novia, quien fue una Ángel Caída." Concluyó el Dios, logrando que Rossweisse ensanchara sus ojos con gran incredulidad ante lo escuchado.

"Esas tres personas rotas se ayudan y se brindan amor entre ellos. De esa manera, sus heridas sanan lenta y progresivamente." Declaró, esbozando una pequeña sonrisa. "Tres personas rotas que se aman más que cualquier cosa."

"… Creo que lo entiendo." Comentó Ross, bajando levemente su mirada. "¿Crees que…?" La Valquiria apretó fuertemente su armadura con sus manos. "¿Crees que ellos podrían ayudarme cuando me convierta en alguien rota?"

Odín tan solo la observó con una sonrisa tras la pregunta.

"Hablando de eso, deberías descansar de todo esto hasta que cumplas años." La respuesta de Odín descolocó a la Valquiria. "Unas vacaciones de unos dos meses es buena idea, ¿no crees?" Preguntó, logrando que Rossweisse ensanchara sus ojos a más no poder. "De hecho, tengo entendido que en la Academia Kuoh estaban buscando un profesor de natación…" Concluyó el Dios, dejando sus intenciones más que claras.

La expresión de Rossweisse cambió radicalmente a una cubierta de alegría mientras unas lagrimas comenzaban a caer de su rostro.

"¡Muchas gracias, Lord Odín!" Gritó con gran felicidad, haciendo una profunda reverencia, para luego salir corriendo de la oficina.

Odín solo se dignó a sonreír ante la gran felicidad de la que era casi como una hija para él.

"Mientras yo siga vivo, haré todo lo posible para que seas feliz, pequeña tonta."

¡FINAL DE LA TERCERA PARTE!

Bueno, es evidente que se viene un capítulo de piscina parecido al que tiene el anime, aunque habrá claras diferencias. Además de que llega bastante tarde xD.

Issei tendrá un gran debate interno respecto a su confianza con los Demonios en el próximo capítulo gracias a lo mencionado por Loki. Que, por cierto, tendrá una breve aparición en el próximo capítulo.

Rossweisse se agregará oficialmente al grupo extraño conformado por Issei, Tiamat y Penemue. También tendrán un par de escenas más que termine de cerrar la relación entre ambos, así también como profundizar aun más la amistad con Tiamat y Penemue.

Después de todo eso, se viene la primera lucha del Rating Game, y allí mismo se viene el primer beso (si, lo de Tiamat en este capítulo no se considera uno).

La verdad que, al ser un arco un tanto corto, no habrá muchas cosas. Solo ciertos avances entre Issei y sus tres amadas. También algún que otro acontecimiento que ya todos deberían saber de quien se trata.

Antes de irme, quiero avisarles que me creé una cuenta de Youtube para subir todos mis fanfics allí. Los que desean apoyarme, búsquenme como "Jyanzein".

¡Agradecería mucho que dejen su apoyo!

(Obviamente, esto hace que la consulta anterior sobre si alguien quería ayudarme para subir los fanfics a esa plataforma quede fuera. Decidí hacer esto, ya que algunas personas me hicieron ese favor hace un tiempo, pero abandonaron en todas las ocasiones. Por lo tanto, decidí subir yo mismo esta historia para asegurarme de que no pase lo mismo)

Sin nada más que agregar, solo me queda despedirme.

¡Los espero en la cuarta y última parte!