¡Después de bastante tiempo, aquí me presento con un nuevo capítulo!
Estos días las actualizaciones se complicarán mucho para esta historia. Tengo tiempo muy ajetreados, además de que debo terminar los borradores de las historias que están siendo votadas (recuerden que es capítulo único, solo será una forma para que sepan mejor a cuál de las cuatro van a votar, aunque solo un capítulo de muestra tampoco ayuda mucho). Eso sí, no creo que me vaya a tardar tanto tiempo como todo lo que me he tardado en actualizar ahora.
Quitando esas cosas de lado, debo avisarles que los capítulos de esta historia ya están subidos a Youtube cuando estoy haciendo esto. Si quieres escucharla de nuevo, puedes darle una rápida pasada a mi nuevo canal de Youtube. Búscame como: Jyanzein.
Dejando a lado el auto-spam por ahora, es momento de centrarnos en los objetivos cumplidos.
En esta ocasión, la historia completó un total de dos objetivos, por lo que habrá un capítulo triple.
Antes de continuar, me gustaría dejar todos los objetivos actualizados:
FanFiction: 227/250 favoritos. 229/250 seguidores. 319.505/400.000 palabras.
Wattpad: 55.102/60.000 lecturas. 6549/7000 estrellas.
*Recuerden que cada objetivo cumplido significa un capítulo doble. Pueden ser hasta capítulos triples o cuádruples si los objetivos logrados se acumulan. Un capítulo doble no consiste en hacer un capítulo el doble de largo, sino que permite una actualización más rápida, debido a que me centro únicamente en actualizar dicha historia hasta que cumpla con la cantidad de capítulos demandados*
Habiendo aclarado todo esto, viene siendo hora de contestar unas reviews:
Javierteoriasfanfic: Después de leer tus dos reviews, puedo decir que te entiendo. Primero quiero que sepas que puedes relajarte, ya que la relación no será sobre el final de la historia, tampoco será mucho antes, pero tendrás bastante material de como se desenvuelve la pareja (como lector de mi primera historia, puedo decirte que la relación no se consuma tan tardía como sucedió con Freya y Bell, de hecho, es mucho más pronto). Habiendo quitado esa duda, déjame decirte que los desarrollos lentos son los que más me gusta, y es difícil que una de mis historias no contenga eso (puede haber en un futuro, pero no ahora). Aun así, debo reconocer que las cosas se me fueron un poco de las manos, ya que en mi mente pensaba que los acontecimientos narrados hasta ahora iban a ser mucho más cortos, pero no fue así (haber arrevesado 300mil palabras sin siquiera presentar a Ophis es una prueba bastante clara de ello). Por eso debo disculparme. De todas formas, no tengo pensado cambiar el formato que tengo en mente, ya que queda perfecto en mi mente (la perfección es bastante relativa y es evidente que esta historia no lo es, pero supongo que me entiendes). Por eso no quiero cambiar los hechos, ya que siento que arruinaría muchas tramas que son necesarias, al igual que los desarrollos de ciertos personajes, y, sobre todo, arruinaría el inicio de las relaciones, que, bajo mi punto de vista, será el momento más conmovedor de esta historia. ¡Habiendo respondido todo, te mando un gran saludo!
Camilo Navas: Creo que es algo obvio que se desarrollará un gran conflicto entre Issei y los Demonios tarde o temprano, la duda será en como podría resolverse todo ello. Después de todo, el protagonista se ha vuelto más pensador y las cosas se están comenzando a complicar bastante para Rías, quien no sabe con exactitud todo lo que ha cambiado hasta ahora. Podría decirse que antes Issei era el que tenía exceso de confianza, pero ahora las cosas van a ser al revés, después de todo, se sabe bien que Rías no es una persona que use mucho la cabeza, a diferencia de Sirzechs que tiene un aura mucho más intrigante (por algo es el que lidera toda la "revolución"). Pero siendo un personaje más listo o no, la verdad es que Sirzechs también está cegado por el poder y sabe que puede conseguir su propósito con Issei por obvios motivos (tal vez esos motivos no quedaron muy claros aún, pero terminaran de cerrarse dentro de muy poco). Desafortunadamente, al quedar cegado por el poder, tampoco podrá evaluar las decisiones tan correctamente como él piensa que lo está haciendo. En realidad, todos están siendo controlados sin que se den cuenta, pero esa es otra historia que aun no se ha explicado, y que solo se desvelará cerca del final.
Saniel440098: Gracias por ser la única persona que votó por aquí. He recibido varios votos por Wattpad, y he de decir que tu eres uno de los únicos que ha explayado los motivos del porqué crees que debe ser Tiamat la primera. ¡Muchas gracias por tomarte el tiempo de transmitir tus ideas!
Hablando de la votación, la realidad es que Tiamat a arrasado por completo, así que ya sabemos quien será el primer lemon. También hubo otra persona que propuso el orden en el que fueron saliendo las protagonistas, y he de decir que tomaré eso para hacer los siguientes lemons.
El orden será de la siguiente manera:
Issei y Tiamat.
Issei y Penemue.
Issei y Rossweisse.
Issei con Tiamat, Rossweisse y Penemue.
Issei con Ophis.
Issei con Tiamat, Rossweisse, Penemue y Ophis.
Después haré alguno que otros lemons especiales, pero serán tríos. Creo que estaría bien hacer un duo de dragonas o algo así, pero lo veré más adelante.
En resumidas cuentas, esta historia estará repleta de lemons cuando llegue el momento.
A los que no les gusta el lemon, recuerden que siempre pongo bastantes avisos antes de comenzar, por lo que no deben tener miedo.
También debo decir que no publicaré los lemons en Youtube por obvias razones. Eso sí, subiré un video corto para que vayan a leer el capítulo en las otras plataformas. Quiero ahorrarme todos los problemas posibles con Youtube.
Espero que todo esto haya quedado medianamente claro. Lamento que haya alargado tanto todo, pero creo que era necesario aclarar ciertas cosas.
No me pregunten cuando sería el primer lemon porque no estoy seguro. Si puedo decir que falta muy poco para el primer beso.
Ahora sí, ya es momento de comenzar.
¡Disfruta!
Issei aplaudió al igual que los demás alumnos para darle la bienvenida a Rossweisse, quien lucia muy feliz mientras saludaba a todos desde el escenario.
"Pero, ahora que lo pienso, ¿desde cuándo dijeron que íbamos a practicar natación?" Se preguntaría el castaño con gran curiosidad, a lo que sus dos amigos lo escucharon.
"Por lo visto, alguien no está muy atento en clase…" Matsuda se burló, logrando que Issei pusiera los ojos en blanco. "Habían dicho que estaban buscando un profesor para darle uso a la piscina. Después de todo, solo se utilizaba una vez al año por los choques interculturales." Motohama se detuvo allí, para después entregarle una mirada muy despectiva a su amigo. "Evento que, de hecho, tu faltaste."
Issei tan solo pudo frotarse el cabello con gran nerviosismo tras recordar que el mes cuando estuvo entrenando con Tiamat habían hecho dicho evento.
"Volviendo al tema principal, cualquiera pensaría que buscarían un profesor para el año próximo…" Los lentes de Motohama brillaron intensamente tras sus palabras. "Es muy raro que nos den una clase nueva cuando estamos a poco más de dos meses para cerrar el ciclo…"
"Como iniciamos con estas clases de manera tan tardía, este año solo será una prueba para los alumnos." Sirzechs contestó la duda de Motohama al instante. "La cursada no les pedirá que hagan una buena demostración de sus habilidades en el agua, pero la participación a las clases si será obligatoria."
"¿Participación?" Matsuda se cuestionaría con una ceja alzada.
"Debe referirse a meterse en la piscina, no faltar a clases, y esas cosas." Motohama rápidamente le despejó las dudas, mientras continuaba escuchando como Rossweisse se presentaba a los alumnos.
"¡Soy nueva por la ciudad, así que espero que me traten bien!" Exclamaría la Valquiria con clara alegría.
Issei pudo escuchar como algunos profesores a su alrededor decían que era hermosa, algo que lo tomaría un poco por sorpresa.
"Bueno, ahora que la veo con más detenimiento…" Pensaría Issei mientras se frotaba el mentón. "Ella es realmente, realmente preciosa." Concluyó con una pequeña sonrisa.
"Tenemos suerte que tantas mujeres tan calientes estén entrando a la Academia." Issei no pudo evitar impresionarse un poco ante el comentario de uno de los profesores.
Claramente estaban susurrando, pero el podía escucharlos gracias a su audición mejorada.
"Si tienes razón, primero Tiamat y después Penemue…"
"Por lo que sé, ellas están solteras, ¿verdad? ¿Crees que podría tener alguna oportunidad con Penemue?" Issei miró de reojo hacia el profesor que había dicho tales palabras, aunque no lo reconoció.
Lo más probable es que ese rubio estuviera dando clases exclusivamente a los de tercero.
"¿Qué rayos les sucede a estos tipos?" Pensaría Issei con gran molestia, para luego sorprenderse de si mismo. "Un momento, ¿Por qué me molesta tanto?" Antes de que pudiera seguir debatiendo sobre su molestia, pudo escuchar como Sirzechs decía algo interesante.
"Como ya sabemos, la piscina está completamente sucia por el poco uso que le damos. No solo la piscina, sino que también los vestidores y demás cosas." Aclararía el Demonio, o más bien, director. "Hemos decidido que el Club del Ocultismo le ayude a limpiar todo esto a la nueva profesora. Les daremos permiso para que usen los bañadores privados y puedan llevarse uno gratis como muestra de agradecimiento."
Muchas chicas chillaron al lado de los tres amigos, logrando que Issei se tapara los oídos con clara molestia. Obviamente todas estas mujeres querían ver a Kiba en un bañador.
"Solo espero que no molesten tanto…" Pensaría Issei con una mirada aburrida en su rostro.
"Oye, oye…" Matsuda le golpeó el hombro con su codo, teniendo una sonrisa de completa complicidad. "Podrás acercarte a la nueva profesora mucho más rápido que cualquiera, pequeño bastardo." Issei tan solo puso los ojos en blanco tras lo escuchado.
"En realidad yo…" Issei no pudo terminar, ya que Motohama se unió rápidamente a la conversación.
"Te ayudaremos a que elijas un buen bañador después de clases." Comentaría mientras se ajustaba las gafas, denotando una sonrisa cubierta de confianza en su rostro.
Issei miró a sus dos amigos, para luego suspirar con cansancio.
"Pero, eso no me interesa…" Pensaría con una mirada aburrida en su rostro. "Ya la conozco mucho más de lo que ellos piensan. Solo quiero desarrollar mis sentidos de dragón…"
CAPÍTULO 44: ¡MARCANDO A SU PAREJA!
Rías observaba desde los otros vestidores como Issei estaba buscando bañadores junto con sus dos amigos. Había un gran número de chicas dando vueltas por todo el establecimiento, algo completamente natural por lo que se avecinaba. Había varios vestidores y todos eran compartidos, solo que había pequeños baños para que todos se pudieran cambiar en privado.
Rías comenzaría a recordar la charla que tuvo con su hermano esta mañana.
"¿Qué sucede?" Preguntó Sirzechs mientras leía algunos papeles en su típica habitación en el Inframundo.
"Es sobre Issei." Al escuchar las palabras de su hermana, Sirzechs pareció tomarle especial atención. "Esta semana estará libre de entrenamientos, y creo que es mi oportunidad para acercarme a él. Me gustaría que me ayudaras de alguna manera." Explicaría la pelirroja, gesticulando con sus manos. "Ya sabes, crear un evento que no sea tan… forzado, por decirlo de alguna manera."
"De hecho, llegas en el momento más oportuno." Dijo Sirzechs, sin poder evitar esbozar una sonrisa. "Por lo visto, la próxima Reina de las Valquirias se hizo muy amiga de Issei y sus dos protectoras. Vendrá a la Academia por un par de meses, y como será la profesora de natación, es una circunstancia perfecta para crear algún acontecimiento."
"¿No crees que podría interferir en nuestro plan?" Preguntaría Rías con ligera preocupación, viendo como su hermano negaba con la cabeza.
"Tiamat ha demostrado cuidarlo como si fuera su cría. Le pregunté a Azazel una vez si pensaba que Penemue podría enamorarse de Issei, y él me dijo que eso era imposible, ya que ella había dejado de creer en el amor hace mucho tiempo, y como mucho podría verlo como alguien semejante a Ludmiel, ya sabes, su hermana adoptiva…" Rías asentiría, indicando que esos puntos ya los habían charlado antes y habían quedado claros. "En cuanto a Rossweisse…" Sirzechs miró sus papeles, sin poder evitar sonreír de una forma un tanto maliciosa. "No importa si se enamora de él. Después de todo, ella no podrá hacer nada al respecto…" Sirzechs le mostró unos papeles a Rías.
Su hermana los leyó detenidamente, para después impresionarse un poco ante el contenido.
"Esto es…" La sorpresa se borró de su rostro y fue reemplazada por una sonrisa. "Creo que estamos teniendo mucha suerte. Todas estas mujeres que lo rodean no buscan nada con él y lo están volviendo más fuerte de forma completamente gratuita." Rías dejó los papeles sobre la mesa, fijando su mirada en su hermano. "¿Crees que realmente pueda ser el Sekiryuutei de la Profecía?" Sirzechs simplemente se inclinaría en su silla, mirando el techo.
"Aun faltan dos mil años para eso. No podemos saberlo con certeza, porque pueden pasar muchas cosas…" El Rey Demonio dio su punto, para luego mirar a su hermana. "Pero, gracias a eso, tenemos un gran margen de tiempo para convertirlo en alguien imparable. Y si me lo preguntas a mí, es sorprendente que haya sido entrenado y acobijado por entidades tan gigantescas como lo son Tiamat, Penemue y Rossweisse. También deberíamos agregar el hecho de que tiene un brazo de dragón, siendo que eso es físicamente casi imposible de obtener, debido a la gran mortalidad y corrosión que eso conlleva. Gracias a ese brazo, sus poderes han podido crecer mucho más rápido de lo que hubiera sido si no lo tendría…" Sirzechs se apoyó en la mesa tras lo mencionado, para luego sonreír. "Son demasiadas coincidencias para que sea un Sekiryuutei como todos los anteriores, ¿no te parece?"
Rías volvió a la actualidad mientras seguía mirando a Issei, frunciendo ligeramente el ceño.
"En esta semana debo hacer algún tipo de avance. Siento que me estoy quedando muy atrás…" Pensaría, para luego ver como Akeno parecía estar poniendo mucho empeño en conseguir una buena prenda, algo que le parecía extraño.
Después de todo, ella no era de fijarse mucho en ese tipo de cosas…
"Hum…" Motohama se ajustaría sus gafas, mirando con detenimiento la malla de color azul, que tenía un sinfín de rayas celestes disparejas que se mezclaban a la perfección. "Creo que este es muy bueno." Matsuda le entregaría la malla a Issei, mientras que Motohama alzaba su pulgar con una sonrisa.
"Creo que están exagerando un poco…" Comentaría Issei con una gota de sudor nerviosa, solo para recibir un fuete golpe por parte de Matsuda den su pecho.
"¡Vamos hombre, ponle un poco más de emoción!" Exclamó el calvo mientras reía de forma exagerada, sin notar que Issei había chocado con una chica por su culpa.
"¡Oye, fíjate por donde caminas!" Exclamaría la joven con clara rabia mientras se sacudía el lugar golpeado, como si estuviera intentando quitarse algún tipo de peste que Issei le podría haber pegado. "Te juntas con esos dos y estás en el Club del Ocultismo junto con Rías…" Los tres tan solo miraron a la mujer con rareza, ya que no sabía a lo que se refería.
"No te molestes." La que parecía ser la amiga de la joven saltó en su ayuda, entregándole una mala mirada a Issei. "No entiendo como la Senpai te permitió entrar en su Club, solo arruinas el aura del Príncipe Azul…"
Matsuda y Motohama pusieron cara de palo, mientras que Issei puso los ojos en blanco.
"Ah, ya me lo imaginaba…" Pensaría el castaño, viendo como más y más mujeres se reunían a su alrededor con malas expresiones. "Son las perras de Kiba…" Issei no pudo evitar insultarlas, ya que realmente se había hartado de la actitud de estas mujeres a lo largo de los meses.
Eran muy penosas, aunque era la primera vez que tenía una confrontación contra ellas, siendo que Matsuda y Motohama casi siempre eran maltratados verbalmente por estas "damas".
La mujer con la que había chocado vio su bañador, haciendo que una sonrisa malvada apareciera en su rostro.
"No importa que elijas el mejor bañador de aquí, ninguna mujer se fijará en ti." Comentaría mientras posaba de una forma orgullosa.
Esa expresión fastidiosa desapareció rápidamente de su rostro cuando vio que sus palabras no tuvieron ningún tipo de efecto en Issei. De hecho, solo la estaba mirando con desdén.
"Ya lo sé." Fue la respuesta seca de Issei, algo que sorprendió a sus dos amigos. "Eso no es nada nuevo para mí. Solo estaba pasando el tiempo con mis amigos." Fue la simple respuesta de Issei mientras señalaba a Matsuda y Motohama, logrando que las mujeres le entregaran una mala mirada.
"Eres un bicho raro…" Dijo una de ellas, logrando que Issei dibujara una sonrisa un tanto extraña en su rostro mientras se frotaba la nuca.
"Gracias." Contestó, haciendo que todas las mujeres lo miraran con cierto fastidio mientras se marchaban.
Issei se dio media vuelta, solo para ver como Matsuda tenía un pulgar alzado mientras uno de sus dientes brillaba intensamente.
"¡Buen trabajo!" Le felicitarían, logrando que Issei se inclinara de hombros mientras se dirigía al baño más cercano.
"Ellas dijeron algo que ya sé desde hace un tiempo. Es obvio que esas palabras no iban a afectarme…" La sonrisa de sus dos amigos decayó rápidamente tras escuchar esas palabras.
"Oye…" Matsuda miró a Motohama, quien miraba a Issei con preocupación.
"Esas palabras no me gustaron nada…" Susurró el gafas por lo bajo, logrando que Matsuda se frotara la calva con gran preocupación.
Después de algunos minutos, el dúo dinámico comenzaría a impacientarse. Todas ya se habían ido del lugar, y el único que quedaba allí eran ellos tres.
"¿No te parece raro que el Príncipe Azul no allá aparecido?" Preguntó Matsuda, logrando que Motohama se inclinara de hombros.
"Seguro que tiene trajes de baño mucho mejores." Fue su simple respuesta, para después apretar los dientes y darle una fuerte patada a la puerta. "¡Oye, ¿Cuánto tiempo piensas hacernos esperar?!"
"Es que…es bastante incomoda…" Los dos se sorprendieron tras escuchar el tono de su amigo.
Ambos abrieron la puerta, haciendo que sus mandíbulas cayeran tras ver el tremendo físico que Issei ocultaba tras su vestimenta.
"¡¿Pero qué mierda?!" Gritaron los dos completamente conmocionados ante la vista, para después ver como la malla se ajustaba demasiado a sus músculos bien definidos.
"Bueno, creo que…" Antes de que Issei pudiera decir algo más, los dos alzaron sus dos pulgares mientras una gran cantidad de aire salía de sus narices.
"¡Es perfecto!" Exclamaría Motohama con gran vigor.
"¡Si fuera homo, me hubiera desmayado en este mismo instante!" Matsuda lo siguió, haciendo que Issei sudara.
"¿No crees que estás exagerando?"
Unos minutos más tarde…
Issei colocó su traje de la academia dentro de una taquilla. Parecía tranquilo, pero la verdad era que su mente estaba volando en estos momentos.
"Si ya llegué hasta este nivel, quizás debería enfocarme un poco más en mi técnica a partir de ahora." Pensaría con gran seriedad. "Podría pedirle ayuda a Tiamat con esto. Solo espero que no sea tan doloroso como la última vez…" Un gran escalofrió cruzó alrededor de todo su cuerpo tras recordar los primeros entrenamientos realizados con Tiamat y Penemue.
Siempre se veía muy optimista en todos ellos, pero lo cierto es que había sufrido un maldito calvario para completarlos.
"Creo que el único entrenamiento que realmente he disfrutado a sido el último." Se dijo el castaño a sí mismo, sin percatarse que Kiba se estaba acercando.
"Veo te has esforzado mucho estos meses." Dijo el rubio, logrando que Issei saliera de sus pensamientos.
"Bueno, supongo que he tenido buenas maestras." Respondería mientras se frotaba el cabello con cierta timidez.
"Creo que es bueno entrenar como tu lo haces." Comentaría Kiba mientras ponía su ropa dentro de la taquilla más cercana. "Solo no te sobresfuerces." Concluiría, entregándole una sonrisa. "No has tenido mucho tiempo para estar con nosotros, y sería genial que estos días estuvieras más libre."
"Supongo que tienes razón…" Respondió el castaño mientras enfocaba su mirada al techo. "De hecho, he estado tan enfocado en lo mío que apenas he pasado tiempo con ustedes."
"Solo piénsalo." Diría Kiba mientras se alejaba, abriendo la puerta. "La Presidenta quiere pasar más tiempo contigo." Finalizó, abandonando el lugar.
Issei bajó su mirada y estuvo pensando de una manera contemplativa por varios segundos.
"¿Por qué quiere hablar conmigo?" Se preguntaría el castaño.
"*Porque eres su siervo, y has estado muy alejado de ella en estos días.*" Issei miraría a su guantelete tras escuchar a su compañero. "*Solo debe estar tomando precauciones.*"
"Precauciones…" Issei se frotaría el cabello tras repetir la palabra de Ddraig.
Desde que ha comenzando a dudar de las intenciones de Rías, no puede tomarse esto tan a la ligera.
"Supongo que no hay nada de malo en eso, o eso creo…" Fue la simple respuesta del castaño. "Mientras no me obligue y no me quite mi libertad, no debería ser tan paranoico…" Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando escuchó diversos gritos viniendo desde el exterior. Gritos que claramente eran dirigidos hacia Kiba.
"¿Esto es en serio?" Issei se preguntaría con los ojos en blanco, no pudiendo creer que esas mujeres hayan venido solo a molestar.
Issei asomaría su rostro por una pequeña ventana, viendo como una gran cantidad de mujeres estaban detrás de las vallas de metal, aclamando por su compañero bastante famoso. Antes de que pudiera dar un enorme suspiro de cansancio, pudo escuchar ciertas voces que echaban a las mujeres.
"Si no quieren ser amonestadas por incomodar a la institución, lárguense ahora mismo."
Ese era el tono seco y tenebroso que solo una mujer podía tener.
"No me digas que…" Pensaría Issei en voz alta, abriendo la puerta y saliendo del lugar una vez que todas las niñas se fueron a regañadientes.
Sus sospechas se confirmaron cuando salió de los vestidores, y sus ojos no pudieron evitar ensancharse con gran sorpresa.
"Ya, ya…" Tiamat le estaba dando unas palmadas a Penemue en su espalda para que se relajara.
Hablando de ellas dos, ambas llevaban unos trajes de baños que podrían ser catalogados como extremadamente preciosos.
Por lo menos, era así a los ojos de Issei.
El traje de Tiamat se hizo aun más visible al enterarse de la presencia de Issei. Ella le sonrió y comenzó a correr hacia él. El castaño no pudo evitar admirarla mientras todo parecía moverse en cámara lenta.
Su bañador negro ajustado dejaba ver a la perfección sus hermosas curvas. Todo su abdomen estaba tapado por la tela negra, mientras que una mitad de su pecho estaba expuesto en donde se podía ver una especie de bikini que se ajustaba fuertemente a su seno. Mientras tanto, su otro montículo estaba completamente tapado, logrando que la tela se extendiera hasta su cuello y la rodeara, como si se tratara de una camiseta normal.
"¡Issei!" Ella arrulló, abrazándolo fuertemente mientras frotaba su mejilla contra la de él, logrando que Issei se sonrojara levemente.
El castaño le devolvió el abrazo de forma instintiva, mientras la miraba con gran confusión.
"¿Qué hacen aquí?" Preguntó, logrando que Tiamat se separara, al mismo tiempo que Penemue se acercó a ellos.
En ese momento, Issei pudo tener una mejor vista de lo que ella llevaba puesto. Llevaba sus típicas vendas que cubrían sus pechos, unas bragas que se ajustaban bien a su trasero, y un gran vestido de seda rojo transparente que le llegaba hasta la cintura, que se encontraba abierto. Claramente ese ultimo detalle le daba un aspecto bastante resaltante, podría animarse a decir que resaltaba aún más que Tiamat.
"Vinimos a ayudar." Fue la simple respuesta de la Cadre. Su tono de voz dejaba bien en claro que no hiciera más preguntas, a lo que Issei no pudo evitar mirarla con ligera confusión.
La mirada dulce de Tiamat y la seriedad habitual de Penemue cambiaron radicalmente a una mirada sombría mientras un aura terrorífica les rodeaba.
"Ni de broma íbamos a dejarlo solo con esas… cosas." Ambas pensaron, sin poder evitar escupir la última palabra con gran desprecio.
No era necesario ser muy listo para saber de quienes estaban hablando.
"En fin, ¡Se que nos divertiremos!" Exclamaría el castaño con una sonrisa dentuda, logrando distraer a las dos mujeres, quienes le entregaron una sonrisa. Bueno, Penemue pareció haber sonreído, aunque sea un poco.
Antes de que ellas pudieran decir algo, Kiba salió de los otros vestidores mientras era acompañado por Gasper y las demás compañeras del Club.
La mirada de Rías se fijó instantáneamente en Issei, sin poder evitar morderse el labio inferior al ver el cuerpo que había obtenido con sus entrenamientos infernales. Sin que la pelirroja se diera cuenta, Akeno hizo exactamente lo mismo.
"No es momento para dejarse llevar." Pensó Rías, sacándose esos pensamientos lascivos de su cabeza. "Debo hacer las cosas según el plan." La presidenta se miraría a sí misma, viendo que llevaba un bikini bastante revelador. Sin duda alguna, era el más revelador, junto con el de Akeno. "Por eso es que elegí esto…" Su mirada volvió a Issei, quien la miró.
Rías e entregó una sonrisa, e Issei se la devolvió mientras agitaba su mano con una sonrisa.
Esto paralizaría por completo a la pelirroja.
No esperaba una respuesta tan orgánica y normal como esa.
Akeno se rio por lo bajo tras ver la expresión de su ama.
"¿Qué opinas, Issei?" Preguntaría Akeno, haciendo una pequeña pose, quien Issei recibió con tranquilidad.
"¡Todas se ven muy bien!" Exclamaría Issei con una gran sonrisa dentuda, alzando su pulgar.
Tiamat y Penemue no parecían estar muy contentas ante la clara insinuación de Akeno, aunque no pudieron evitar sentirse aliviadas al ver que no surtió ningún tipo de efecto en Issei.
Antes de que alguien más pudiera hacer un comentario, un cabello plateado se agito libremente mientras salía del vestidor.
Los ojos de Issei se ensancharon un poco al ver el bikini blanco de la Valquiria. Era bastante normal y muy poco revelador, pero se veía bastante bien en ella. Quizás eso era porque representaba a la perfección las dos palabras que le definían: Sencilla y preciosa.
"¡Vamos a dejar esto impecable para luego divertirnos como nunca!" Exclamaría Rossweisse con una linda sonrisa mientras alzaba su mano con gran entusiasmo.
Todos respondieron con la misma energía, a excepción de Tiamat y Penemue, quienes se mantuvieron al margen con una pequeña sonrisa en sus rostros.
Numerosas escenas sucedieron durante la limpieza. El grupo parecía divertirse mientras hacían su trabajo, en especial Rossweisse, quien parecía estar muy contenta estando junto a Penemue y Tiamat. Issei veía esto con cierto cariño mientras ayudaba a Gasper y Kiba con la limpieza interior de la piscina.
En pocas ocasiones Rías se acercó a Issei y ambos hablaron de cosas triviales. La pelirroja parecía verse un poco frustrada, ya que descubrió que hablar con su siervo era bastante complicado. Después de todo, no lo conocía tanto como ella creía. Lo mismo sucedió con Akeno y Asia, por parte de Koneko, digamos que ella siempre era bastante cortante para hablar con cualquiera, a excepción de Rías. Los que mejores pudieron llevar la charla y reír sin problemas fueron Gasper y las tres mujeres que lo entrenaron, y parecía ser que Kiba podía internarse en la conversación sin muchos problemas, denotando su carisma y personalidad agradable sobre sus demás compañeras. Para finalizar, Xenovia siempre se mantuvo al margen, ya que desde el incidente que tuvo con Tiamat y Penemue, decidió que acercarse a Issei podría ser un gran problema. Después de todo, no siente la necesidad de entablar una amistad con el castaño, solo quería sus hijos.
Una hora pasó, y después de colocar algunas reposeras y colchonetas, ya era hora de que comenzara la diversión.
Tiamat levantó uno de sus dedos, creando un enorme circulo mágico en la pileta, que rápidamente se cubrió por completo de hielo. La dragona simplemente sonrió y chasqueó sus dedos, logrando que todo el hielo se derritiera prácticamente al instante, haciendo que la piscina se llenara por completo.
"No necesitamos molestarnos por el agua." Comentaría con una pequeña sonrisa, para luego lamer su dedo para quitar el hielo, algo que sonrojo levemente al castaño.
Rías miraría a Asia, entregándole un rápido asentimiento. La rubia pareció entender el mensaje, por lo que rápidamente se fue a buscar algo en los vestidores de mujeres.
"Parece que ella ya quiere hacer movimientos desesperados…" Pensaría Akeno, quien estaba mirando todo desde una de las reposeras. "Supongo que dos podrían jugar ese juego." Concluiría, viendo como su amiga se recostaba sobre la colchoneta, luciendo un poco impaciente.
"¡Bola de cañón doble!" Los primeros en estrenar la piscina fueron exactamente los dos que gritaron, tratándose de Issei y Gasper, en donde este último estaba subido a su espalda a la hora de tirarse.
Un enorme chapuzón hizo que Kiba y Rossweisse se mojaran, aunque solo miraron la acción con cierta diversión. Mientras tanto, Penemue se mantenía al margen de todos, estando sentada en la colchoneta más alejada con cierta incomodidad que no podía disfrazar.
"¿Está todo bien?" Tiamat se acercó a ella, dejando bien en claro que ya conocía las expresiones encriptadas de la Cadre bastante bien.
"Si, es solo que…" Penemue no pudo evitar moverse de un lado a otro como si un cangrejo le estuviera pellizcando el trasero. "Verás…" Penemue le hizo un par de señales con su mano, logrando que Tiamat acercara su rostro para escucharla.
Penemue le susurraría algo inaudible al oído, logrando que la dragona se impresionara bastante ante la revelación.
"¿Es una broma?" Preguntaría, alejando su rostro de la Cadre.
Ella rápidamente negó con su cabeza como respuesta.
"¿Te apetece hacer una competencia?" Le preguntó Xenovia a Asia, quien simplemente se inclinaría de hombros como respuesta, haciendo que ambas se metieran en el agua y comenzaran a nadar.
Koneko se mantenía en las escaleras de la piscina mientras jugaba con el agua utilizando sus pies.
Mientras tanto, Rías colocó la loción a su lado mientras esperaba que Issei saliera del agua. Akeno pareció ver esto con cierta gracia por algún motivo.
En otra parte de la piscina, se podía ver como Issei estaba haciendo una competencia con Gasper para ver quien aguantaba más tiempo bajo el agua, y para la sorpresa del vampiro, el castaño estaba aguantando una cantidad absurdamente alta, siendo que él ya había perdido hace aproximadamente 10 minutos.
"Se nota con facilidad que los entrenamientos le ayudaron en muchos sentidos." Pensaría Rossweisse, quien no pudo evitar impresionarse un poco ante la vista.
Finalmente, Issei salió del agua inhalando una gran cantidad de aire. Gasper lo comenzó a aplaudir, al igual que Kiba, quien estaba observando el concurso desde el borde de la piscina.
Issei tan solo se frotó el cabello con una pequeña sonrisa ante las reacciones.
"Issei, ¿puedo pedirte un favor?" Preguntaría el rubio, ganándose la atención del castaño.
"Claro." Fue la rápida respuesta de Issei, viendo como Kiba le daba un par de palmadas en el hombro para luego señalar a Koneko.
"Ella no sabe nadar. Creo que estaría bien que le enseñaras." Issei miraría a Koneko con ligera sorpresa.
"No me esperaba eso de ella…" Comentaría el castaño, pensando que era extraño que alguien metido en lo sobrenatural no sepa algo tan básico como eso.
"No tienes que hacerlo si no quieres." Kiba desvió el asunto, aunque Issei pareció recibir la propuesta sin muchos problemas.
"No es eso. Solo me sorprendió un poco." Respondió al instante mientras le entregaba una sonrisa. "Si ella quiere, no tendré problemas en enseñarle."
Tiamat se sentaría junto con Penemue, ambas viendo la interacción entre Koneko e Issei. Sus miradas parecían estar bastante neutras, indicando que no sentían ningún tipo de hostilidad hacia la pequeña mascota de la Academia.
"¿Qué quieren hacer?" Preguntaría Rossweisse, sentándose al lado de ambas mujeres.
"Para ser sinceras, solo vinimos para asegurarnos de que todo vaya bien. No vinimos con la intención de divertirnos." Respondería la dragona, algo que Ross no pudo entender. "Pero, una pequeña competencia no estaría mal." Concluiría, fijando su mirada en la Valquiria con una sonrisa un tanto competitiva.
Rossweisse tan solo le devolvió la sonrisa, sabiendo a lo que se refería.
"¿Te unes, Penu?" El sobrenombre llamó la atención de Penemue, aunque no le desagrado.
"Ella no puede." Tiamat respondería por ella, logrando que Rossweisse las mirara con gran confusión. "Es algo…gracioso de explicar." Comentaría la dragona mientras le entregaba una sonrisa burlona a Penemue, quien no pudo evitar sonrojarse un poco ante la vergüenza.
"Uno dos, uno dos…" Issei llevaba a Koneko a un ritmo lento, asegurándose que ella no tuviera problemas. Cuando estaban a mitad de camino, Akeno se zambulló y comenzó a nadar con gran agilidad, aunque Issei no pareció prestarle mucha atención.
"Ella es un poco rápida." Diría, para volver a fijar su mirada en Koneko. "Pero creo que con un poco de practica podrías alcanzarla." Concluiría, entregándole una sonrisa amigable.
Koneko solo pudo verlo con una expresión ligeramente perturbada a lo habitual, algo que era muy extraño, ya que sus expresiones eran incluso más limitadas que las de Penemue.
"¿Sucede algo?" Issei no pudo evitar preguntar, tras notar la intensa mirada que estaba recibiendo por parte de Koneko.
"Has cambiado mucho." Fue la simple respuesta de la niña, para luego entrecerrar sus ojos con claro disgusto. "Por lo menos, ahora no pareces ser un gran pervertido. Felicitaciones." Issei no pudo evitar reírse con gran nerviosismo ante sus palabras.
"No se si sentirme orgulloso, o largarme a llorar…" Comentaría el castaño, logrando que Koneko le entregara una pequeña sonrisa.
"Es la primera vez que me siento cómoda contigo, así que supongo que deberías tomarlo como una victoria." Issei tan solo la miraría con una pequeña sonrisa.
"Supongo que tienes razón." Antes de que pudieran seguir hablando, Issei se detuvo cuando llegaron al final de la piscina.
"Gracias, he aprendido bastante." Koneko le agradeció, saliendo por las escaleras. Issei alzaría su pulgar como respuesta.
Cuando el castaño se disponía a salir del agua, pudo ver como Tiamat se acercaba junto con sus dos amigas.
La dragona se inclinó frente a él, para luego susurrarle al oído.
"Ella necesita un poco de ayuda." Comentaría, señalando descaradamente a Penemue, haciendo que la discreción sea arrojada por la borda.
"¡Oye!" Penemue no pudo evitar sentirse hostigada, pero rápidamente resopló al saber que ya era imposible ocultar su secreto.
"¿Qué necesitas?" Preguntaría Issei mientras nadaba hacia Penemue, quien se arrodilló frente a la piscina mientras un pequeño sonrojo adornaba su rostro. "¡Joder!" Pensó el castaño al no poder evitar admirar la figura de Penemue que se veía jodidamente ardiente desde ese ángulo.
Antes de que se reprendiera por sus pensamientos sucios, pudo escuchar como Penemue comenzó a hablar.
"Yo…" Penemue no pudo evitar entrecerrar sus ojos para demostrar más seriedad, aunque solo le hacían ver más tierna a ojos de Issei. "Necesito que me enseñes a nadar también…"
Issei se quedó perplejo por unos pocos segundos. En esos momentos, ni siquiera Penemue se movió, quien esperaba impacientemente la respuesta.
Finalmente, Issei dio indicios de vida cuando se limpiaba uno de sus oídos con su dedo meñique.
"Perdona, creo que escuché mal…" Comentaría, haciendo que Penemue resoplara con molestia.
"No lo hiciste." La Cadre entrecerró aun más sus ojos. "¿Vas a enseñarme o no?" Issei tan solo pudo entregarle una sonrisa al ver esa actitud. Eso indicaba que Penemue se sentía realmente incomoda al respecto.
Issei abrió sus brazos, invitándola a entrar, algo que Penemue tomó muy bien, demasiado bien, a juzgar por como cambió su expresión.
Ella metió sus pies lentamente en el agua, para luego zambullirse por completo, cayendo sobre los brazos de Issei, recibiéndola con un abrazo.
"¿Estás segura que quieres entrar con eso?" Cuestionaría el castaño, viendo como su playera carmesí trasparente estaba completamente mojada.
"No creo que me moleste." Aclaró, aferrándose aún más a Issei al sentir que no tocaba el suelo.
El castaño no pudo evitar sonrojarse un poco al ver y sentir como ella estaba apretando fuertemente su cuerpo contra el suyo. Pero, era extraño…
No se sentía nervioso por estar en contacto con un cuerpo tan cautivador como era el de Penemue. Solo…era raro.
O tal vez si era su cuerpo, pero no solo eso…
Más bien, era todo lo que tenía que ver con ella…
No era excitación, solamente se sentía realmente bien cuando ella se encontraba tan cerca de él por algún motivo. Un motivo que no podía o no quería entender, pero no era necesario.
Si algo sabía, es que este tipo de situaciones con ella y Tiamat siempre le hacían sentir realmente bien.
"¿Issei?" La pregunta de Penemue le hizo ver que había quedado atrapado en sus pensamientos por más tiempo de lo que pensaba. Solo verla inclinar su cabeza hacia un lado mientras lo sacudía con gentileza hizo que el momento fuera aún más precioso para Issei.
"Solo estaba pensando en como una mujer que vivió por miles de años no aprendió algo tan básico." Comentaría, mientras la ponía en posición.
"Bueno, tengo mis alas…" Fue la simple respuesta de Penemue.
"Debería darle gracias a tu padre por darme este momento." Comentaría en un tono divertido, viendo como Penemue se sonrojaba un poco ante sus palabras.
"No digas estupideces." Fue la rápida respuesta de la Cadre, para posteriormente ser guiada por su futuro amante.
"Akeno, tenemos que hablar…" La mirada de Rías parecía claramente disgustada, algo que Akeno recibió con una pequeña risa al mismo tiempo que le daba la espalda. "He visto lo que hiciste, y recuerda que no era parte del plan." Kiba y Xenovia observaron lo que probablemente significaba el comienzo de una pelea.
"Por favor, no es momento para hablar de temas tan triviales." Comentaría la pelinegra, alejándose de Rías, quien la siguió con clara molestia en su rostro.
"¿De qué estaba hablando?" Preguntaría la espadachina, logrando que Kiba le susurrara al odio.
"Recuerda que la presidenta dejó bien en claro que ella debía ser la primera en acercarse a Issei. Pero, por las acciones anteriores de Akeno, parece ser que no están muy de acuerdo."
"Podría recibir numerosos latigazos por desobedecerla…" Pensaría Xenovia mientras veía como Akeno parecía querer evadir a Rías a toda costa. "¿En qué demonios está pensando?"
"Por cierto, nunca me habías dicho como se llamaba tu padre." Issei retomó la conversación ganándose una mirada de Penemue. Issei no pudo evitar morirse de ternura al ver como la Cadre estaba intentando mantener su cabeza a flote mientras movía sus piernas en pequeños movimientos, pareciendo un cachorro pequeño que apenas comenzaba a nadar. Algo bastante gracioso y curioso de ver, siendo que Penemue media casi 2 metros.
Después de un par de intentos frustrados para hablar, Penemue finalmente pudo alzar su rostro lo suficiente para decir dos palabras:
"Elohim Yahweh."
Issei se impresionaría ante lo escuchado, ya que no creía realmente que Dios podría tener algún nombre. Pero supuso rápidamente que no era muy común llamarlo por su nombre, ya que sus hijos solo lo llamaban Padre, y los que estaban alejados de él simplemente lo conocían como Dios. Asumió que ese tipo de respeto se debía por algo parecido a Great Red. Es decir, una divinidad lo suficientemente importante para infundir el respeto de todo el mundo, y eso conllevaba a que nadie lo llamara por su nombre, ya sea por la simple insolencia que significaba hacerlo o el miedo que su nombre infundía.
Issei no pudo evitar recordar ciertas películas, en donde recordaba a un antagonista muy reconocido al que nadie se atrevía a mencionar su nombre.
¿Cómo se llamaba?
Los pensamientos de Issei se vieron interrumpidos cuando un enorme chapoteo le cegó por unos pocos segundos. Cuando abrió sus ojos, el castaño no pudo evitar ensanchar sus ojos por lo que estaba viendo.
"¡Eres más rápida de lo que pensaba!" Exclamaría la dragona mientras nadaba a la par con Rossweisse, creando enormes corrientes a lo largo de toda la piscina.
Issei rápidamente se aferró con todas sus fuerzas a Penemue para que no se hundiera, haciendo que ambos quedaran muy abrazados. Para la suerte de ambos, todos estaban muy centrados en la competencia entre Ross y Tiamat.
"¡Que rápidas!" Dijo Gasper con gran estupor, viendo como hacían la ida y vuelta de la piscina a una velocidad sin precedentes. Todos estuvieron de acuerdo con su comentario sin duda alguna.
Mientras tanto, Issei llevó a Penemue hasta chocar contra el borde de la piscina, en donde la profundidad no era tan alta, por lo que la Cadre pudo hacer pie.
"¿Estás bien?" Le preguntaría, pensando que se podría haber ahogado un poco ante el movimiento de agua tan brusca. No se esperó que ella le respondiera acercándose aun más a él, dejando caer su cuerpo sobre el de Issei para poder apoyar la cabeza en su pecho. Un segundo después, sus alas aparecieron y rodearon al castaño como si se tratara de un lindo abrazo.
La Cadre le entregaría una mirada muy intensa con un ligero sonrojo, como si estuviera esperando que hiciera algo. Como si la hubiera entendido, Issei colocó una mano sobre una de sus alas y la acarició por unos pocos segundos, logrando que la Cadre cerrara sus ojos ante el cariño que estaba recibiendo.
"Gracias por enseñarme."
Después de ese pequeño momento, Penemue volvió a esconder sus alas y salió del agua con Issei, justo a tiempo para ver el final de la competencia. La pobre de Asia salió volando cuando una enorme ola chocó contra ella por estar al borde de la piscina.
"Yo gano." Comentarían las dos al mismo tiempo mientras tocaban el borde, haciendo que ambas se miraran como si les hubiera salido una segunda cabeza.
"¿Un empate?" Cuestionaría Ross con una pequeña sonrisa, logrando que Tiamat chasqueara la lengua.
"Si pudiera usar toda mi velocidad en el agua…" Murmuraría por lo bajo, siendo escuchada por su amiga.
"Si hicieras eso, el agua desaparecería…" Pensó Rossweisse con una gota de sudor nerviosa.
"Eso fue increíble, ¿verdad?" Preguntaría Gasper, acercándose al castaño junto con Kiba.
"Concuerdo." Contestó Issei mientras alzaba un pulgar.
"Que velocidad, esas dos están locas…" Xenovia pensó en voz alta, mirando con gran asombro a las dos mujeres que salían del agua.
"Aunque no haya ganadora, ¡fue muy divertido!" Ross exclamaría con una gran sonrisa mientras se colocaba una toalla en su hombro.
"Supongo que estuvo bien…" Fue la respuesta de Tiamat, quien no pudo evitar entregarle una pequeña sonrisa.
La conversación alegre de ambas se vio completamente frustrada cuando alguien las tomó por el hombro, al mismo tiempo que un aura amenazante las inundó por completo.
Rossweisse volteó su mirada con ligero terror al ver el rostro claramente fastidiado de Penemue mientras su cabello ondeaba al compás de su aura. Mientras tanto, Tiamat solo se dignó a mirarla con cara de palo.
"La próxima vez que hagan una carrera en el agua y esté yo dentro…" Una vena apareció en la cien de Penemue mientras inclinaba su rostro hacia un lado con una sonrisa completamente siniestra. "Las mato, ¿entendieron?"
Las dos mujeres asintieron rápidamente sin querer hacerla enojar más.
El aura tajante fue cortada repentinamente cuando Asia se asomó a la lejanía mientras escupía un gran chorro de agua.
Rías observó su crema para la piel, sin poder evitar sonreír.
"Este es el momento…" Pensó, fijando su mirada en Issei, quien estaba riendo junto con Gasper y kiba por lo que había sucedido hace poco.
La pelirroja comenzaría a quitarse el sostén mientras se daba la media vuelta en su colchoneta sin que nadie se diera cuenta de lo que estaba haciendo, a excepción de tres mujeres que le entregaron una mirada no muy alentadora. En especial los ojos helados de Tiamat y los ojos sangrientos de Penemue.
Parecía que las cosas iban a ponerse feas.
"Por cierto…" Issei se quitó una venda del bolsillo de su playera. "Creo que es buen momento para seguir practicando con esto." Pensaría, ante la atenta mirada de Gasper y Kiba.
"Issei…" Rías llamaría en un tono que contenía una pizca de provocación que no todos pudieron descifrar. "¿Puedes ponerme…?" Antes de que pudiera terminar, Akeno la interrumpió.
"Issei, ¿puedes ponerme protector solar?" Rías no pudo evitar mirar a su reina con los dientes apretados, representando a la perfección su clara molestia. Esa molestia solo aumento aun más cuando vio como Akeno estaba recostada con sus senos expuestos, solo tapándolos con sus manos.
Tiamat y Penemue se estaban recostando en sus colchonetas, y no pudieron evitar detenerse por un segundo, solo para sonreír.
"¿Problemas en el Paraíso?" Pensaron las dos al mismo tiempo, viendo que parecía haber una especie de disputa entre el Rey y la Reina. "En ese caso, solo necesitamos encontrar el momento adecuado para asegurarnos de que no caiga en sus manos. Además…" Ambas miraron de reojo a Issei. "Él está ayudándonos de forma inconsciente."
La mirada coqueta de Akeno cambiaría a una de confusión cuando el castaño se dio la media vuelta.
Issei miraría a ambas mujeres con confusión. Aunque mirar no era un término técnicamente correcto, ya que sus ojos estaban vendados.
"Disculpen, ¿qué dijeron?" Preguntaría el castaño, indicando que no había entendido claramente por culpa de Akeno cuando superpuso su voz sobre la de Rías.
"¡Akeno!" Rías la mencionó con calma, aunque con una autoridad e imponencia impresionantes, sumado a su aura que le daría miedo a cualquiera.
Pero, desafortunadamente para ella, estaba muy lejos de hacerlo tan bien como Penemue.
"Oh…" Akeno se burló de ella mientras le entregaba una sonrisa inocente, encendiendo un aura igual de imponente que la de su ama. "¿Sucede algo malo, Rías?"
El viento creciente obligó a cubrirse la vista a más de uno. En estos momentos, la mirada de Issei cambiaría a una cubierta de confusión al saber que esas eran las auras de Rías y Akeno. Gasper dio un pequeño salto hacia un costado para esquivar el protector solar, que terminó justo al lado de Tiamat, quien agarró el embace con ligera curiosidad.
"Oigan, no vinimos aquí para pelearnos." La voz autoritaria de Rossweisse hizo que ambas la miraran.
La primera en ceder fue Rías, dando un gran suspiro.
"Tiene razón. Además, no tenemos tiempo para esto." Rías se volvió a atar su sostén y se acercó rápidamente hacia Akeno, tomándola repentinamente de su antebrazo.
"¿Ara?" Dijo Akeno con ligera sorpresa ante el radical cambio de actitud. La mujer fue arrastrada por su ama hasta los vestidores, sin siquiera poder ponerse el sujetador, haciendo que Gasper se tapara sus ojos con un ligero sonrojo.
"¿Una pelea?" Se preguntaría Issei, pero cuando estaba a punto de quitarse la venda, pudo escuchar como alguien le llamaba.
"Issei…" El castaño volteó su rostro tras escuchar su nombre. "¿Puedes ayudarme con el protector solar?" Preguntaría la dragona, alzando el embace con su mano.
Issei sintió que las emociones de vergüenza e incomodidad le invadieron por un corto segundo.
"Solo es protector solar." Issei sacudió rápidamente su cabeza tras ese pensamiento, quitándose cualquier sensación que le estuviera molestando.
Issei corrió rápidamente hacia Tiamat con una sonrisa, solo para gritar cuando cayó a la piscina, logrando que todos se rieran por su estupidez.
Issei salió del agua, sin poder evitar reírse con ellos mientras se frotaba el cabello.
Rías acorraló a Akeno contra una de las tantas taquillas, golpeando fuertemente con su mano.
"¿Te das cuenta de lo que estás haciendo?" Le cuestionaría con gran enojo, que solo aumentó aun más al ver la expresión despreocupada de su sierva. "¿Quieres saber lo que pasará si sigues metiendo tus narices en lo que no debes?" Ella la amenazó, ganándose una mirada agotada por parte de Akeno.
"No es justo que te quedes con toda la diversión." Rías no pudo evitar sorprenderse tras escuchar sus palabras. "Cuando enfrentó a Loki, y ahora también…" La mirada de Akeno se torció a una ligeramente lasciva. "Su físico es monstruoso y perfecto. Lo quiero disfrutar." Rías no pudo evitar sonrojarse un poco ante sus palabras.
"Lo he notado, pero yo no lo quiero atraer para usarlo en ese tipo de cosas, y lo sabes." Comentaría la pelirroja, logrando que Akeno le entregara nuevamente esa mirada cubierta de desdén.
"No digas que no quieres que te destroce en la cama." El comentario de Akeno hizo que Rías se ruborizara, sacando una sonrisa burlona por su parte. "Tu cara no puede ocultarlo."
"¡Ya fue suficiente!" Exclamaría la pelirroja, callando a su sierva.
La mirada de Rías se tornaría un poco oscura mientras la miraba como si ella fuera algo inferior.
"Recuerda quien es tu ama." Dijo con un tono imponente, algo que Akeno no pudo ignorar esta vez. "Tu me debes tu vida, y como tal, debes cumplir todos mis caprichos, aunque solo sean eso, caprichos. Pero, en esta ocasión, te estoy dando una orden." La pelirroja entrecerraría sus ojos tras su última palabra, viendo como la expresión de Akeno cambiaba radicalmente. "Supongo que lo entiendes, ¿verdad?" Akeno bajó su cabeza y meditó por un segundo, para luego asentir.
"Bien. "Rías se alejó de ella con satisfacción al recibir la respuesta que esperaba. "Que me debas tu vida no significa que no puedas disfrutarla." Akeno la miró con curiosidad tras sus palabras. "Solo espera a que cumpla con mi objetivo, y después te lo prestaré todas las veces que quieras, ¿de acuerdo?" Un brillo para nada agradable cruzó a través de los ojos de Akeno, quien asintió con una sonrisa.
"Si me lo prometes, entonces no tendré ninguna otra objeción…"
"Recuerda que no puedes tener objeciones en ningún momento. Solo puedes obedecer." Diría Rías, dándole la espalda. "Pero entiendo que puedan surgir ciertas dudas de vez en cuando." Rías la miró de reojo, entregándole una sonrisa. "Solo no me obligues a castigarte, ¿bien?"
Cuando ambas salieron de los vestidores, Rías pudo sentir como sus planes iban siendo frustrados lentamente al ver la escena que se estaba desarrollando frente a ella.
Su reacción era normal, si consideramos que Issei estaba sentado en la cintura de cierta dragona.
"La venda ayuda mucho." Pensaría Issei con una pequeña sonrisa mientras esparcía el protector solar entre sus manos.
Issei bajó sus manos lo que más pudo, comenzando por los pies de Tiamat.
"¡Oye!" Ella se río. "¡Eso hace cosquillas!"
"Uh, lo siento…" Fue la simple respuesta de Issei, quien empezó a untarle el protector.
Rías se sentó en una de las reposeras mientras veía a los dos con una mirada claramente desanimada. Si tardaban mucho, quizás no tendría tiempo para que se lo hiciera a ella.
"Y si que vamos a tardar, maldita bastarda." Pensaría Tiamat con una sonrisa venenosa que nadie pudo ver, ya que estaba de espaldas.
"Fue un buen movimiento." Pensó Penemue, disimulando la pequeña sonrisa que se dibujaba en la comisura de sus labios por lo que estaba presenciando.
Issei continuó poniéndole el protector sin ningún tipo de problemas, algo que comenzaría a sorprender a Tiamat. Después de todo, siempre se había mostrado bastante incomodo de tocar y ver su cuerpo de una manera que no sea tan amigable.
¿O ella era la que estaba viendo esto como algo poco amigable?
Esos pensamientos y los constantes masajes que Issei le estaba dando sobre sus muslos hicieron que los ojos de Tiamat se suavizaran considerablemente, como si estuviera rozando algún tipo de placer.
"Nunca me había tocado de esta manera…" Pensó la dragona, comenzando a ruborizarse. "Se…Se siente… un poco bien…" Sus pensamientos se nublaron por completo, al igual que su expresión cuando las manos de Issei alcanzaron su trasero sin previo aviso. "¡Demasiado bien!"
"El volumen se hizo mucho más denso de repente…" Pensaría Issei, sabiendo lo que eso significaba. Sus sospechas se confirmaron cuando sus manos se hundían un poco ante los suaves y hermosos glúteos de la dragona. A pesar de ello, él no se detuvo y continuó con su trabajo, siendo ajeno completamente a las sensaciones que estaban sacudiendo todo el cuerpo de la dragona.
"¡Ooooh por los Dioses!" Ella pensó, cerrando fuertemente sus ojos. "¡¿Por qué mi trasero tiene que ser tan sensible?!"
Los sentidos de Issei se encendieron un poco cuando sintió un extraño olor en el ambiente gracias a su olfato de dragón medianamente desarrollado.
"Es ese olor a limón, lo recuerdo…" Pensaría el castaño. El olor era demasiado dulce a pesar de ser limón. De hecho, sentía ganas extremas de saber de donde venía ese olor por algún extraño motivo.
Toda esta situación lo distrajo, haciendo que desviara un poco sus manos y se acercara a un lugar bastante delicado.
"¡Siempre quise que me tocaras allí!" Tiamat gritaría en sus pensamientos, mordiéndose fuertemente su labio inferior, sin poder evitar que sus piernas temblaran.
Issei alejó sus manos cuando notó como Tiamat alzó sus dos piernas y las estiró como si se tratara de un felino. Sus pies parecían estar más rígidos que una piedra, indicando que estaba haciendo mucha fuerza.
Nadie le dio importancia a esto, ya que solo pensaban que se estaba estirando.
Evidentemente, Tiamat estaba haciendo su mayor esfuerzo para no gemir como loca. Sus piernas levantadas duraron por unos pocos segundos más, hasta que finalmente se escuchó un pequeño jadeo bastante intenso de su parte, que solo Issei pudo escuchar.
Justo en ese momento, el castaño pudo distinguir como ese olor a limón estalló en oleadas gigantescas, como si lo estuviera llamando con gran desesperación.
"Gracias, necesito ir al baño." Dijo la dragona, escurriéndose lo más rápido posible entre las piernas de Issei.
"Hum, de acuerdo." Respondió Issei con cierta confusión. El castaño levanto un poco de la venda para revelar uno de sus ojos. "¿Habré tocado un lugar delicado?" Se preguntaría internamente. Como ella llevaba ese bañador, le fue imposible saber que había rozado su ano.
Rías se levantó rápidamente de su asiento al ver la oportunidad, pero antes de que pudiera siquiera decir una palabra…
"¿Puedes hacerlo conmigo?" Preguntó Penemue mientras se quitaba su camisa de seda transparente.
"¡No hay problema!" Contestaría Issei con una sonrisa dentuda, colocándose las gafas nuevamente.
Rías dio un gran resoplido y se sentó nuevamente en la reposera, luciendo completamente abatida.
"Solo asegúrate de no caerte otra vez." Comentaría la Valquiria con clara gracia en su voz, logrando que un pequeño "¡Pf!" Saliera de los labios de Penemue, indicando que se había aguantado la risa.
Tiamat caminó de manera normal hasta que se aseguró de que nadie pudiera verla. Ella se apoyó sobre una pared mientras dejaba que el rubor de su rostro y los jadeos constantes la dominaran por completo. Sus piernas temblaron intensamente cuando se llevó una mano sobre su pecho, apretándolo con gran fuerza.
"¿Por qué tengo que entrar en celo justo ahora?" Se preguntaría la dragona, sintiendo como sus ojos se ponían vidriosos cuando su vientre comenzó a gritar con gran fuerza, al igual que su corazón.
Tanto su cuerpo como alma deseaban a Issei ahora mismo…
Lo deseaban con locura…
"Si no me hubiera tocado allí…" Volvió a pensar, arrastrándose hasta la puerta de los baños, para luego congelar la parte interna del picaporte.
Tiamat se sentó en uno de los taburetes y rápidamente cerró la puerta. Se pudo ver como su bañador negro caía al suelo, al mismo tiempo que sus piernas se abrían y contraían de una forma extraña cuando empezó a gemir con locura.
"Debo admitir que es divertido." Pensó Penemue, viendo de reojo las reacciones de Rías cuando Bell pasaba las manos sobre su abdomen desnudo. "Con todo lo sucedido hoy, ya sabemos que debemos tener cuidado con ella bajo toda circunstancia." La mirada seria de la Cadre se volvería todavía más seria. "Si termina siendo seducida por ella podría traerle aun más dolor de lo que ya tiene ahora." Penemue miró con cierta precaución a Issei, quien seguía esparciendo el protector sobre su abdomen. "Aunque, quizás no debería de preocuparme mucho." Concluyó con una diminuta sonrisa, viendo como Issei parecía masajear su cuerpo sin ningún tipo de problemas. "Si ni siquiera se pone nervioso conmigo después de todo lo que nos sucedió, es imposible que esa mocosa pueda hacer algo que le impresione."
"Creo que ya terminé." Dijo el castaño, levantando un poco la venda para mirar a la Cadre, quien le palmeó la cabeza con gran seriedad como recompensa.
"Bien, ahora mis piernas por favor." Issei asintió al instante, eligiendo una nueva posición.
La Cadre no pudo evitar que su mirada divagara por un corto segundo en todo el cuerpo de Issei cuando hizo sus movimientos, hasta que finalmente se acomodó justo al lado de ella.
"Es normal que las mujeres puedan desearlo." Pensaría con un rubor casi imperceptible. "Siempre se asegura de usar ropa que no se ajusta a su cuerpo, pero si las mocosas de esta Academia llegan a enterarse, sería bastante molesto."
Rossweisse observaba con una pequeña sonrisa como la mayoría de los Demonios presentes estaban divirtiéndose en la piscina. De repente se levantó, dirigiéndose hacia los baños.
Cuando llegó, intentó abrir la puerta sin existo. Ella no pudo evitar sacudir su mano al notar que el pomo estaba demasiado frio.
"¿Qué está pasando?" Se preguntó. "Espera, recuerdo que Tiamat fue al baño…" Los pensamientos de Ross comenzaron a volar y toda conclusión era bastante mala. "¿Tendrá algún problema?" Volvería a hacerse otra pregunta mientras tomaba el pomo, convirtiéndolo en hielo por completo, para luego romperlo en mil pedazos.
Cuando entró, el supuesto ambiente frio que esperaba encontrar era demasiado… normal. Lo único distintivo era el olor a menta que reinaba en el lugar.
Rossweisse se desplazó con gran cuidado hacia el interior, hasta que vio las piernas de Tiamat por debajo de la primera puerta. La Valquiria se detuvo en seco, viendo que los movimientos de sus piernas eran un poco bruscos.
"¿Debería preguntarle si quiere ayuda?" La Valquiria se cuestionó, sabiendo que Tiamat podría molestarse por haber entrado cuando había dejado bien en claro que no quería que nadie entrara.
Esas dudas le dieron el tiempo suficiente para escuchar gemidos silenciosos, pero muy densos. Eso hizo que ella se pusiera un poco enfadada.
¿No estaría haciendo "eso" en la institución verdad?
Justo antes de que la interrumpiera por hacer semejante cosa en un lugar como este, pudo escuchar algo que la dejó completamente helada.
"No sabes cuánto quiero besarte, Issei…"
La Valquiria no pudo evitar dar un paso hacia atrás con los ojos bien abiertos.
"Incluso cuando estaba tan herida, incluso cuando era una simple cascara de mi pasado…" El movimiento de piernas de Tiamat se detuvo, indicando que había dejado de tocarse. "Encontraste la forma de iluminar mi mundo…"
En estos momentos, la estupefacción de la Valquiria había cambiado a una de completa empatía.
"Tú eres el único que realmente quiso ayudarme cuando estaba completamente destruida…" Rossweisse pudo notar como el cuerpo de Tiamat parecía temblar de impotencia. "Todos esos días tan felices que pasamos juntos, y los días que siempre disfrutamos ahora…haces que mi mente siempre viaje a miles de millas de altura…" Las piernas de Tiamat se contraerían. "Entonces, ¿como puedo ignorar todo el cariño que me das constantemente? ¿Cómo esperas que no quiera estar más y más cerca de ti? Yo no puedo controlar mis sentimientos…"
Al pensar que estaba escuchando cosas demasiado privadas, Rossweisse decidió que debía disculparse. Aunque antes de que pudiera tocar la puerta, pudo escuchar un par de cosas que le estrujaron el corazón.
"Dices que no mereces ser llamado hombre, pero mira cómo me tienes ahora."
"Ni siquiera sabía que una dragona podría llegar a enamorarse tanto."
"No me importa que no me ames, solo quiero estar cerca de ti y…"
"¡Tock tock!"
Eso fue el colmo, Rossweisse no quería escuchar más.
No quería ponerse a llorar en un día como este.
"Gracias." Contestaría Penemue, viendo como su piel brillaba.
"¿Cuánto tiempo nos queda?" Preguntaría el castaño, retirando su venda por completo.
"No lo sé, Rossweise es la que decide eso." Respondió la Cadre, fijando su mirada hacia el lugar donde anteriormente estaba la Valquiria. "De momento, ayuda a tu ama que también quería tus servicios." Dijo la Cadre con un tono un tanto burlesco mientras lo despedía con su mano.
Tras escuchar eso, Issei fijó su mirada en Rías, quien lucia realmente sorprendida de que Penemue se haya dado cuenta de lo que estaba buscando.
"Te lo agradecería." Rías cambió rápidamente su expresión a una amable.
"Este no es el camino para lograr llegar a su corazón." Pensaría Penemue mientras veía como Rías se desataba el sostén mientras estaba de espaldas. "Él dijo que se estaba enfrentando a sus deseos más perversos. Aunque es algo lamentable que sus deseos más perversos se desarrollen a través de la lujuria, es impresionante ver todo el avance que ha logrado en estos meses." Penemue no pudo evitar recordar todas las veces que Issei se ponía nervioso o no sabía como actuar en situaciones extrañas o delicadas referido a este tema. "Ah estas alturas, podría decir con satisfacción que ese tipo de situaciones no le jugaran en contra nunca más." Dedujo, sin poder evitar esbozar una pequeña sonrisa al ver como Issei ni siquiera se inmutaba en tocar la espalda de Rías. "Si alguien intenta acercarse a él como lo hizo Raynare, no tendrá ninguna posibilidad, mocosa." Penemue no pudo evitar susurrar con un claro tono burlón. "Aun así, ahora te mantendré más vigilada que antes. No es bueno fiarse de los Demonios, especialmente cuando se trata de este tema." Concluiría, viendo como Issei terminaba y se tiraba en la piscina junto con sus demás amigos.
La sonrisa de suficiencia en la Cadre no tardó en aparecer cuando vio como Rías sostenía una mirada confusa en su rostro.
"Bueno, esperaba que esto fuera un poco más… ¿intenso?" La pelirroja se cuestionó internamente, un poco decepcionada por el desenlace. "Y se fue sin que siquiera pudiera entablar una conversación…" Rías no pudo evitar sentirse defraudada de si misma cuando notó que había estado en silencio todo el rato que estuvo junto a Issei, debido a que realmente le había gustado el masaje que le había dado.
Rías se acomodó en la colchoneta, viendo como la gran mayoría de sus siervos jugaban.
"Él dijo hace tiempo que le gustaba mi trasero. Pero, quizás le estoy dando un mal enfoque y tenga que ir hacia otro lado…" Rías no pudo evitar dar un suspiro de cansancio. "El problema es que esa era la forma de seducción más rápida. Supongo que estoy obligado a utilizar algo diferente…" Concluiría, viendo como Akeno se trepaba en la espalda de Issei y presionaba fuertemente sus senos contra el pecho del castaño sin obtener reacción alguna por parte de él. De hecho, la estaba sosteniendo con alegría mientras continuaban tirándose agua contra Gasper y Kiba.
"Seducción es lo más sencillo. Pero, ¿Qué puedes hacer si el hombre en cuestión no puede ser seducido?" Penemue parecía leer los pensamientos de Rías con tal solo ver sus expresiones. "Es una respuesta bastante complicada para los Demonios. Después de todo, ellos entienden el amor como algo completamente abstracto y alejado a la realidad. Que todas las familias tengan emparejamientos arreglados y que ningún joven sostenga una relación amorosa es clara prueba de ello." Pensó la Cadre, para luego mirar hacia Issei nuevamente. "No sé si ellos habrán cambiado y evolucionado en sus demás aspectos. Pero es claro que no tienen ni la menor idea de lo que significa la palabra amor."
Rías continuaba pensando, hasta que fue interrumpida por Asia, quien le dijo algo al oído. La pelirroja pareció impresionarse por momentos, aunque su expresión volvió a la normalidad en poco tiempo.
"¿Qué hay de malo en que te den cartas de amor?" Cuestionaría su ama, logrando que la rubia se pusiera ligeramente incomoda.
"Vera, al principio no les daba importancia…" Contestó Asia, para luego ponerse ligeramente seria. "Pero, últimamente todas las cartas hablan de llevarme y entregarme una vida mejor. Parece que es solo algo extraño, pero la realidad es que los mensajes hablan de una forma un tanto repulsiva y obsesiva, incluso redacta cosas que yo he vivido en el pasado. Es como si esa persona me estuviera persiguiendo desde hace mucho tiempo."
"De acuerdo, eso ya deja de ser normal." Rías no pudo evitar ponerse muy seria ante lo escuchado. "¿Tienes idea de quien pueda ser?" Asia negó con su cabeza.
"Pero en la última carta me dio un lugar y hora para vernos." Diría la rubia, ganándose el interés de Rías. "Es dentro de media hora."
"Muy bien." Rías se levantaría rápidamente. "¡Escuchen todos, terminamos por hoy!" Exclamaría, ganándose la atención de todos.
"Que repentino…" Se dijo Issei a sí mismo, aunque no reprochó la orden y salió junto sus compañeros.
Después de unos pocos segundos de despedida, Issei se terminaría de despedir de Gasper, chocando los cinco con el medio vampiro.
"¡Nos vemos en las aguas termales!" Exclamaría Gasper, haciendo alusión a el territorio de cierto dragón.
Issei tan solo sonreiría, viendo como finalmente no quedaba nadie, a excepción suya y la Cadre. Que, dicho sea de paso, ninguno de los dos siquiera se había cambiado.
"¿Qué sucede?" Preguntaría Issei, sentándose al lado de su maestra.
"Están tardando mucho…" Issei pudo notar la preocupación en la voz de Penemue.
"¡Lamentamos la tardanza!" Rossweisse llegó junto con una Tiamat que parecía bastante cabizbaja, como si estuviera falta de energías.
"¿Está todo bien?" Preguntaría la Cadre, acercándose a ambas mujeres. Tiamat pasó de ella sin decir ni una palabra, acercándose lentamente al castaño mientras su mirada permanecía ensombrecida. Antes de que Penemue pudiera preguntar que le pasaba, Rossweisse la sujetó del hombro.
"Tenemos que hablar." Le susurró al oído.
"¿Qué?" Penemue le preguntó, sin darse cuenta como Tiamat se apoyó en Issei.
"¿Qué anda mal?" Le preguntaría, viendo como Tiamat estaba actuando un poco extraño.
"Me duele…" Fue su respuesta silenciosa mientras cruzaba sus dos manos sobre su pecho. "Me duele mucho el pecho…"
Issei la miraría con ligera preocupación, para después abrazarla y acercarla más a él.
"No te preocupes, podemos descansar en mi casa si no te sientes muy bien." Respondería, sintiendo como Tiamat apoyaba su rostro sobre su hombro.
"Lo sé todo." Le diría Rossweisse con un tono lo suficientemente baja para asegurarse de que Issei no la escuchara. "Sé que ustedes dos están enamoradas de Issei." El rostro siempre inmutable de Penemue no pudo evitar contorsionarse de una forma impresionante.
"Si estás conmigo…" Tiamat diría por lo bajo mientras comenzaba a frotar sus muslos. "No…" Issei esta vez estaba en verdad preocupándose. Después de todo, la dragona parecía estar diciendo cosas sin sentido.
Además, ese olor a limón había regresado cuando ella apareció, algo que le pareció bastante curioso.
"No sé que te preocupa." Issei reforzó un poco más su abrazo, entregándole una sonrisa. "Pero, recuerda que siempre estaré contigo para lo que necesites." Tiamat pareció reaccionar ante sus palabras, aunque se quedó en silencio por varios segundos.
"No te preocupes, no diré nada. Tiamat me lo ha explicado como pudo." Rossweisse la tranquilizó medianamente, aunque la Cadre aun no parecía contenta con la respuesta.
"¿Cómo sucedió?" Le cuestionó Penemue con una mirada muy seria.
"Bueno, ella estaba…" Rossweisse no pudo evitar sonrojarse furiosamente ante la idea de solo pensar en aquella palabra. "Me dijo que en la Época de Apareamiento era muy sensible y no podía evitarlo." Tras escuchar esas palabras, los ojos de Penemue se ensancharon lentamente, hasta que no pudieron crecer más.
"Eso significa…" Penemue fijó su mirada en Tiamat e Issei, viendo como ambos estaban muy abrazados. "No hay forma que se haya podido calmar tan rápido…"
"¿Siempre…?" Le preguntaría la dragona, haciendo alusión a sus últimas palabras.
Issei le contestó con otra sonrisa. "Por supuesto. Lo prometí hace tiempo, ¿verdad?" El castaño le acariciaría su hermoso cabello celeste. "No tienes que apretarme tan fuerte, no iré a ningún lado."
"¿Y si…?" Tiamat iba a preguntar, pero se apagó justo al final.
"Si una pareja me alejaría de ti, entonces no vale la pena tener una." Issei pudo predecir lo que iba a preguntar la dragona. Esto hizo que algo en el corazón de Tiamat se acelerara.
En esos momentos, solo pudo pensar en que pasaría una vez que consiga novia.
Después de todo, era un gran hombre…
Pero ella no quería…
No quería que se alejara bajo ninguna circunstancia…
No quería ver como besaba a otra persona…
Y sobre todo, no quería ver como esa mujer podía hacer todo lo que ella deseaba con tanta desesperación…
Esos pensamientos dolorosos fueron los que dominaron su mente, y sumado a su mente nublada por estar en celo, solo pudo pensar en una cosa.
Cuando Tiamat levantó un poco su rostro y apunto su boca hacia el cuello del castaño, solo pudo escucharse una palabra…
"Mio."
"¡Issei, cuidado!" Gritaría Penemue, asustando a Rossweisse.
Issei no tuvo ni tiempo para confundirse ante las palabras de la Cadre, ya que la respuesta llegó en una mordedura, una mordedura lo suficientemente profunda como para perforar su piel.
Era doloroso, pero, por alguna razón, sintió un gran éxtasis, por lo que abrazó con más fuerza a la dragona.
De todos modos, ese momento no duró mucho, ya que Penemue llegó a tiempo para separarlos, tomando a Tiamat de los brazos para alejarla.
Tiamat le entregaría una mirada vacía, indicando que, si no se alejaba ahora mismo, le haría pasar por mucho dolor.
"Reacciona." La palabra de Penemue hizo que la mirada de Tiamat se suavizara considerablemente. "Eres mucho más fuerte que esto…" Concluyó, para luego mirar a Issei. "Sabes lo que le sucede, ¿verdad?"
"Ella entró en…" Issei se apagó, aunque dejó bien en claro que sabía lo que sucedía.
"Será mejor que la lleve lejos ahora. No podrá retenerse por mucho más tiempo." Explicaría Penemue, viendo como Issei se sostenía su cuello sangrante. "Lleva esto y cámbiate rápido." Dijo, materializando una bufanda para que disimulara su pequeño sangrado. "No vayas a tu casa hasta el anochecer." Issei rápidamente asintió, entendiendo el mensaje.
Cuando Issei pasó cerca de Tiamat, ella alzó su mano en un pobre gesto que demostraba querer ir con él.
"Tiamat…" Rossweisse dijo con clara lastima ante lo presenciado.
La dragona volteó su rostro para ver a la Cadre, quien le estaba entregando una mirada cubierta de empatía.
"Por favor, llévame con Issei…" Dijo la dragona en un tono casi inaudible, aunque la tristeza en su voz se notaba a kilómetros.
"Voy a llevarte a su habitación, ¿de acuerdo?" Penemue le frotó el hombro con compasión.
Tiamat pareció dudar por unos segundos, aunque finalmente asintió.
"Nos veremos después. Asegúrate de cerrar todo." Diría Penemue, entregándole una última mirada a Rossweisse. "…Y gracias por no decírselo."
Un momento más tarde…
Issei se frotaría el cuello a través de la bufanda mientras caminaba sin rumbo alguno.
"No pensé que ella podría ponerse así." El castaño no pudo evitar recordar todo lo sucedido recientemente. Por culpa de eso, su expresión fue cambiando lentamente a una más triste.
"Ella estaba sufriendo…" Issei se detendría, mirando al cielo sin abandonar esa mirada. "Nunca me dijo que las dragonas podrían llegar a pasar por todo eso…" Issei alzó su mano con la intención de hablar con Ddraig, pero no recibió respuesta.
"Justo ahora tienes que estar durmiendo…" Pensaría con cansancio. "De todas formas, estoy seguro que ese olor a limón tiene algo que ver con la Época de Apareamiento." Issei retomó su caminata, colocando su maleta sobre sus hombros. "Por lo menos ahora sé cuándo puede suceder."
Issei detuvo su camina después de unos segundos, viendo un reconocido sendero que llevaba a un lugar que a él no le gustaba recordar. Su ceño se frunció por un corto segundo, pero su mirada cambió de repente y comenzó a caminar por el sendero.
Después de unos pocos segundos, Issei llegó al lugar que le traía tantos recuerdos amargos.
El castaño miró la fuente que yacía frente a él sin decir ni una palabra. Después de estudiarla por un momento, el protagonista se acercó lentamente hasta agacharse frente a ella y posar su mano sobre el borde de la estructura.
"Aquí fue donde todo comenzó…" Pensó, su mirada cambió tras recordar a Raynare una vez más, y como había muerto en sus manos. "Mañana se cumplirán 6 meses." La mirada de Issei cambió a una un poco más decidida, poniéndose de pie. "Tengo que seguir mejorando."
"¿Issei?" El castaño se dio la vuelta tras reconocer la voz, sorprendiéndose un poco al ver que Rías y Asia se encontraban en este lugar.
"¿presidenta?" Fue lo único que dijo mientras se ponía de pie.
"Que coincidencia." Dijo la rubia, solo para mirar hacia otro lado tras escuchar unos pasos.
"Vaya, así que viniste…" Un hombre alto y de apariencia amable apareció ante los tres. "Y por lo que veo, estás acompañada." Rías no pudo evitar entrecerrar sus ojos ante el hombre.
"Diodora…" Fue lo único que dijo, logrando que Issei lo mirara con gran interés.
"Espera, este tipo es al que nos vamos enfrentar la próxima semana…" Pensaría Issei. "¿Qué demonios está haciendo aquí?"
Mientras tanto, en la residencia Hyoudou…
Penemue se acomodó en una silla, viendo como un bulto se movía por debajo de las sabanas, indicando que había alguien.
"Tuvimos suerte de que los padres de Issei nunca estén en casa." Comentó Penemue, viendo como Tiamat revelaba su rostro, para luego arrojarle el bañador en la cara, algo que la Cadre no pareció recibir muy bien.
"Todo huele a Issei…" Dijo la dragona mientras su visión parecía ligeramente intoxicada ante las diferentes sensaciones placenteras y dolorosas que estaba atravesando su cuerpo. Ella abrazó fuertemente la almohada, sin poder evitar cerrar sus ojos profundamente. "Te amo…" Susurró lo suficientemente alto como para que Penemue la escuchara, viendo con un poco de preocupación como su mejor amiga se retorcía contra la almohada, como si estuviera esperando que se transformara en Issei.
"No sabía que este estado podría afectarte tanto." Comentaría la Cadre, mientras se recostaba en la silla.
"No me esta afectando, solo estoy siendo sincera conmigo misma…" El comentario de la dragona hizo que Penemue la mirara con cierto asombro, pero decidió guardarse lo que pensaba.
"Un gran placer que se transforma en un dolor constante…" Pensaría la Cadre, recordando aquella vez que perdió el control con Issei. "Yo también pasé por algo parecido." Sus pensamientos se detuvieron cuando vio como Tiamat dejó de revolcarse en la cama.
La mirada de la dragona se estacionó en la almohada que abrazaba, abrazándola con aun más fuerza. Sus hermosos ojos celestes se dibujaron de una melancolía enorme, algo que captó el interés de la Cadre.
"Recuerdo ese día…" El interés de Penemue se disparó aun más tras escuchar sus palabras.
"Recuerdo el cielo rojo, y la lluvia rodeándome…" Tiamat se aferraría aun más a la almohada, como si estuviera buscando algún tipo de consuelo.
"Recuerdo cada una de sus palabras, a medida que mi mente empezaba a destruirse por lo que escuchaba…"
"Después de eso, él me había salvado. Pero, mi mismo salvador se encargó de que no quedara nada adentro mío, solo recuerdos abandonados…"
"No había donde esconderse, solo me quedaba vagar sin destino alguno." Ella recordó como su cuerpo se movía a través de los senderos con sus ojos completamente apagados, como si fuera una marioneta, como si fuera algo sin vida. "Lo único que recuerdo es la nieve…como no paraba de caer…como cada copo de nieve se transformaron en cenizas por ser el recuerdo permanente de mi tormento…" Ella cerraría fuertemente sus ojos tras tener pequeños recuerdos del Dragón Gales, de su ex prometido, de las que creía que eran sus amigas, y, sobre todo, el recuerdo de su madre a la que nunca pudo despedirse.
"Tiamat…" Dijo Penemue con gran pena, intentando tocarle con la mano para brindarle su apoyo, pero se detuvo cuando vio como Tiamat abrió sus ojos, teniendo un brillo completamente diferente.
"Cada perdida, cada mentira, cada verdad que yo misma negaba, cada lamento y cada sufrimiento, todo fue un gran error dejarlo pasar… Y, cuando creí que solo me quedaba mi tormento…" Los ojos de Tiamat birlaron aún más y se aferró con más fuerza a la almohada. "Tú vos fue todo lo que escuché, diciendo que no merecía esto…" La dragona se acurrucó aun más en la almohada, como si buscara trasmitirle los latidos acelerados de su corazón. "¡Tú me diste una razón para demostrar que estaba equivocada! ¡Tú me diste una razón para limpiar mis recuerdos! ¡Tú hiciste que las cenizas volvieran a convertirse en nieve una vez más! ¡Tú me diste una razón para llenar este vacío…!" Tiamat se tomaría fuertemente su pecho, al notar como su cuerpo y su pecho ardía con gran intensidad por las palabras que ella misma estaba recitando. "¡Para volver a conectar mi corazón con mi cuerpo!" La mirada intensa y radiante de Tiamat cambiaría a una mucho más tranquila, que reflejaba una gran cantidad de cariño y pasión. "Y, lo más importante… Tú…" Tiamat se aferraría aun más fuerte a su pecho mientras cerraba sus ojos lentamente. "Tú me hiciste recordar lo que se siente ser querida de verdad…"
Penemue observó todo esto con gran sorpresa, ya que no sabía tanto sobre la historia de Tiamat, solo lo básico.
"Ahora entiendo porque nunca habla de esto con nadie…" Pensaría, viendo como la dragona comenzaba a frotarse contra la almohada de una forma extraña. "No fue solo los engaños, ella siente una gran culpa por no haber ayudado a sus otros seres queridos cuando la guerra se desató…" La Cadre no pudo evitar mirarla con gran empatía, logrando entender los sentimientos de su amiga aún mejor.
"Quiero decirles a todos que me enamoré de la mejor persona del mundo. Quiero decirles a todos que vamos a formar una familia…" Murmuraría la dragona, comenzando a jadear por los roces excesivos que estaba haciendo contra la almohada.
"No quiero ver como se masturba." Pensaría la Cadre con los ojos en blanco, levantándose de su asiento. "La dejaré sola hasta que se tranquilice un poco." Decidió, entregándole una última mirada a la dragona.
Ver como ella se retorcía bajo las sabanas, ver como sus ojos vidriosos parecían estar repletos de amor, y ver como se aferraba fuertemente contra la almohada imaginando que era Issei…
No sabía si ver eso como algo tierno, algo triste, o algo extremadamente caliente.
Finalmente, la Cadre abandonó la habitación pensando que todas eran una respuesta correcta.
Mientras tanto, en la fuente…
"Ahora entiendo todo…" Comentaría Issei mientras se frotaba el mentón tras escuchar la historia por parte de Asia.
"¿Sabes lo que significa querer llevarse a uno de mis siervos de esta manera?" Preguntaría Rías con claro fastidio, mientras era escuchado por el simpático Diodora, quien lucía completamente calmado a pesar de la situación.
"Creo que estás confundiendo las cosas." Explicó el hombre rápidamente. "Nunca me la llevaría sin la aprobación de su ama. Solo quería saber si le gustaría venir conmigo, y tener algunas experiencias divertidas, como cenar junto a mis otras siervas, o demostrarle todo el aprecio que le tengo comprándole lo que ella quiera." Rías observó atentamente sus ojos, viendo que Diodora no se inmutaba en lo más mínimo tras sus palabras.
"Parece que no estás mintiendo, pero aun así…" Rías colocó las manos sobre su cintura. "¿Cómo planeabas hacer todo esto?"
"Si te refieres a llevármela definitivamente, pues pensaba que podría llegar a un tipo de acuerdo contigo." Diría, abriendo un poco sus ojos.
"¿Un acuerdo?" Por definitiva, había logrado captar el interés de la pelirroja.
"Bueno, ahora no estaba preparado porque no pensaba cruzarme contigo tan rápido, pero quería ofrecerte una de mis torres y un alfil a cambio de ella." Rías lo miró con ligera sorpresa tras sus palabras.
"¿Qué es esto? ¿Trafico de personas?" Pensaría Issei con claro desprecio tras escuchar como el hombre proponía semejante cosa como si fuera lo más normal del mundo.
"Aunque es una oferta tentadora, he de decir que es imposible que tus dos piezas puedan ser más valiosas que ella…" Rías observó a Issei por un corto segundo, viendo como el castaño no parecía conforme ante la respuesta escuchada. "Además, ella es una amiga muy importante para mí. No puedo dejarla tirada a su suerte solo por mas poder." Concluiría, viendo como Issei parecía mucho más tranquilo.
"Esa es la respuesta que esperaba." Pensaría Issei con una pequeña sonrisa, para luego frotarse el mentón. "Espera un segundo…" Una lamparita se encendió encima de su cabeza. "¿No podemos sacar algún tipo de provecho de esta situación?" Issei cerró sus ojos profundamente, pensando con gran cuidado. "Es decir, él será nuestro próximo rival para los Rating Games…"
"También me gustaría entender por qué tienes tanto interés por Asia. No creo que la busques solo por su Sacred Gear." Comentaría Rías, cruzándose de brazos.
"En realidad, estás en lo cierto." Diodora fijaría su mirada en Asia, entregándole una cálida sonrisa. "De hecho, la quiero porque ella fue la que me salvó hace mucho tiempo." Todos se impresionaron ante semejante revelación, a excepción de Issei que seguía muy cernido en sus pensamientos.
Diodora se acercó a Asia, hasta tomar una de sus manos y arrodillarse frente a ella, algo que la sonrojó levemente.
"Has sufrido mucho por mi culpa. Un alma tan bondadosa como la tuya nunca merecía atravesar por algo parecido. Por eso quiero que estés a mi lado. Quiero hacerte la mujer más feliz del mundo." Declaró Diodora mientras se tomaba el pecho.
"Todo esto es extraño, especialmente si viene de un Demonio…" Pensaría Rías, viendo como estaba actuando Diodora. "¿Quizás se haya obsesionado con ella?" Concluiría, intentando buscar una respuesta.
"No debes preocuparte por el pasado…" Fue lo único que pudo decir Asia mientras se frotaba el cabello con ligera incomodidad.
"Pero…" Diodora quiso hablar, pero fue detenido cuando Issei chasqueó los dedos.
"¿Por qué no hacemos algo más divertido? ¿Cómo un todo o nada?" Diodora escucharía la propuesta con gran interés, mientras que Asia y Rías no podían creerse lo que estaban escuchando.
Issei nunca apostaría la seguridad de un compañero, a menos que esté muy seguro de sí mismo.
"Yo estoy interesado, pero tu ama…" Diodora fijó su mirada en Rías, quien asintió rápidamente.
"Bueno, la propuesta es la siguiente." Issei comenzó a gesticular con sus manos en un intento de explicarlo lo mejor posible. "Será una apuesta que se resolverá en el campo de batalla. El que gane, se llevará el premio que él desee, atándose al hecho de que Diodora ofrece dos de sus piezas, mientras que Rías una." Issei alzó su mirada, alzando una ceja. "¿Está quedando claro?" Los tres asintieron, dejando continuar a Issei con la idea. "Solo habrá una regla: Gana el que derribe a su líder primero, o aquel que derribe cuatro piezas primero."
"Pero, ¿no crees que es un poco desigual?" Cuestionaría Diodora, colocando una mano sobre su mentón. "Es decir, ustedes pueden ser uno menos, pero la gran mayoría de su equipo consta de guerreros muy interesantes, haciendo que la desventaja numérica en realidad termine siendo una ventaja. Ya saben, mi equipo no consta de piezas tan interesantes y el único que podría hacerles frente a todos ustedes juntos soy yo. Pero estaría arriesgándome nuevamente si es que doy la cara tan pronto en la batalla, ya que no soy indestructible ni mucho menos…" Comentaría el hombre con su típica sonrisa.
"Él tiene su punto." Dijo Rías mientras se cruzaba de brazos y adquiría una mirada pensativa. "Lo único que necesitaríamos para ganar la apuesta sería que yo me quedara atrás para asegurar la victoria…" En esos momentos, los ojos de Diodora se abrieron levemente con cierta astucia.
"Eso es, muerde el sebo." Pensó el castaño tras ver la reacción de Diodora.
"Muy bien, acepto la apuesta." Declaró para la sorpresa de ambas mujeres, quien lo miraron como si se tratara de un idiota. "¿Puede decir lo mismo de usted?" Preguntaría, alzando su mano.
"Yo…" Antes de que Rías pudiera salir de su estupor, Issei tomó su mano y la estrechó rápidamente con el hombre.
"¡Por supuesto que la aceptamos!" Exclamaría Issei con una sonrisa dentuda. "¡No perderemos!"
"Muy bien, entonces nos veremos en el campo de batalla." Concluyó Diodora con su típica sonrisa, para luego marcharse del lugar mediante un círculo mágico.
"Issei, ¿en qué demonios estás pensando?" Cuestionaría Rías, logrando que Issei posara sus dos manos sobre su cintura mientras sonreía tontamente.
"La apuesta es solo para encubrir el plan. Después de todo, nunca comerciaríamos con personas, y no perderemos." Diría el castaño ante la mirada curiosa de Rías y Asia.
"Entonces, ¿podrías iluminarnos con tu impresionante plan?" Cuestionaría su ama, logrando que Issei las acercara con un gesto de su mano.
Issei comenzó a decirles todo el plan susurrando lo más bajo posible, logrando que ellas dos sean las únicas que lo podían escuchar.
Los ojos de Rías y Asia comenzaron a ensancharse lentamente, hasta que finalmente Issei se alejó.
"¿Y bien? ¿Qué les parece?" Preguntó con una sonrisa dentuda.
"De hecho, es muy bueno…" Diría Rías mientras se frotaba el mentón. "Yo conseguiré las cosas. Nos veremos mañana para probarlas." Issei rápidamente negó con la cabeza.
"¿No les gustaría conseguir las cosas ahora?" Preguntaría el castaño. Issei no pudo evitar frotarse el cabello con cierto nerviosismo. "Es que hay un problema en mi casa y no podré volver muy temprano."
"No tenemos ni un problema." Rías rápidamente se abrazó a su brazo, haciendo que Issei se pusiera un tanto incómodo. "¡Vamos!" Exclamó la pelirroja con una sonrisa.
Algunas horas más tarde…
"Lamento haberte hecho pasar por un mal momento." Diría Tiamat mientras cenaba algo preparado por la Cadre.
"No te preocupes, entiendo la situación y me alegro que ya te hayas recuperado." Contestó Rossweisse con una sonrisa.
Las tres mujeres se encontraban comiendo tranquilamente. Penemue tenía una parte de su vestimenta quemada, algo que llamó la atención de Tiamat.
"Por cierto, ¿Qué te sucedió?" Preguntaría la dragona, logrando que Rossweisse hiciera gestos con sus manos para que retirara la pregunta, mientras que una mirada amargada decoraba el rostro de la Cadre.
"Tuve algunos problemas con la cocina, pero ya lo arreglé." Contestaría a secas, indicando que no quería hablar más del tema. "¿Ya estás totalmente recuperada?"
"Hmm…" Tiamat se miraría a si mismo, cruzando sus piernas por debajo de las sabanas. "No del todo, pero puedo controlarme." La dragona comenzó a jugar con su comida al mismo tiempo que un rubor aparecía en su rostro. "Por favor, no le cuenten lo que dije a nadie…"
"¿Estás bromeando?" Cuestionó la Valquiria con una sonrisa. "¡Por supuesto que no lo haremos!" Exclamaría, recibiendo una pequeña sonrisa de Tiamat que demostraba confianza.
"Gracias." Fue su simple respuesta.
Las tres se encontraron cenando sin ningún sonido por varios segundos, hasta que Rossweisse rompió el silencio.
"¿Puedo preguntarte algo?" Tiamat alzó su mirada tras la pregunta.
"Habla." Respondió mientras seguía comiendo.
"¿Por qué no te confiesas a Issei?"
La pregunta hizo que tanto como la dragona como la Cadre dejaran de comer, instalando un silencio sepulcral en la habitación.
"…No lo hago, porque estamos buscando una mujer adecuada para él." Fue la respuesta de Tiamat. "Por eso nos aseguramos de alejar a aquellas que puedan hacerle más daño de lo que ya le hicieron." La dragona bajaría un poco su cabeza con gran tristeza. "Me temo que no podría volver a soportarlo si le sucede algo más…" Rossweisse abrió su boca, para luego cerrarla. Finalmente, la Valquiria se dignó a decir algo.
"No sé lo que le habrá sucedido a Issei, pero creo que puedo comprender una cosa…" Rossweisse tomaría una pequeña pausa, mirando a sus dos nuevas amigas. "¿No creen que ustedes dos son perfectas para él?" Las dos mujeres le miraron con cierto asombro tras sus palabras. "No veo a ninguna otra mujer que esté tan unido a él, y cabe la casualidad que ustedes dos lo aman mu…"
"¡No somos suficiente!" La respuesta de Tiamat sobresaltó a Rossweisse, logrando que se callara de forma rotunda.
La dragona bajaría su mirada, esbozando una pequeña sonrisa.
"Si nos conocieras mejor, sabrías que no es tan sencillo…" Susurró por lo bajo, para luego fijar su mirada en Ross. "Yo no soy buena mujer para él, tengo una gran cantidad de defectos que me convierten en alguien muy conflictiva y repulsiva. Ni siquiera podría declararme a él, después de todo, solo me rechazaría…" Comentaría, para luego esbozar una gran sonrisa. "¡Pero eso no me importa! ¡Solo quiero verlo feliz y que pueda tener una buena pareja en quien pueda apostar su futuro! ¡Una pareja que le ayude en sus problemas, así como él la ayude a ella! ¡No me interesa ser su pareja, me basta con verlo feliz siempre que nos reunamos!"
Rossweisse no sabía que pensar.
Nunca había visto una sonrisa tan bella y llena de energía en su vida.
Pero, era aun más impresionante que esa sonrisa pueda liberar tanto sufrimiento y falsedad.
¿Cuánto puede mentirse una persona a si misma para creerse sus propias palabras?
Era algo bastante preocupante.
Nunca pensó que estás tres personas que se veían tan felices y alegres en realidad estaban sufriendo tanto en silencio.
"Gracias por la comida, estuvo deliciosa." El comentario de la dragona sacaría a Rossweisse de sus pensamientos. "Estas mejorando." Le dijo la dragona con una sonrisa dentuda a su amiga mientras le entregaba el plato.
"Gracias." Contestaría con una sonrisa casi invisible mientras recibía el plato. "Creo que ya es momento de irnos." Concluiría, mirando a Rossweisse, quien reaccionó y asintió.
Las dos se despidieron rápidamente de su amiga.
Una vez que ambas estuvieron fuera de la residencia Hyoudou, comenzaron a caminar hacia la Academia Kuoh.
"¿No creen que están siendo demasiado duras consigo mismas?" Rossweisse rompería el silencio, ganándose la mirada de Penemue.
"No necesitamos tu lastima." La respuesta cortante de la Cadre hizo que Rossweisse se pusiera visiblemente tensa. "Especialmente yo. No desperdicies tu lastima en alguien que no merece amar ni ser amada." La tensión de Ross desapareció al instante tras escuchar esas palabras.
"¿A qué te refieres con eso?" Preguntaría la Valquiria, haciendo que la Cadre se detuviera.
"Los tres tenemos un pasado demasiado doloroso. Yo lo merezco. No sabría decirte con certeza si Tiamat lo merece. Issei definitivamente nunca lo mereció." Penemue la miró fijamente, logrando que Rossweisse se pusiera muy seria. "¿Qué bebe se merece el odio de sus padres al nacer? ¿Qué niño se merece quedar completamente aislado?" Penemue cerraría sus ojos, dando un pequeño suspiro cubierto de lamento. "Toda su vida cubierta de soledad y sin nadie que lo apoyara. Los únicos que sabían sobre su existencia eran dos personas que se convirtieron en sus mejores amigos. Fueron los únicos que festejaron su cumpleaños junto a él. Los únicos que se preocuparon por él. Aunque parezca extraño decirlo, Issei finalmente había encontrado una razón para vivir, aunque se trate de algo minúsculo y ridículo para muchos." La Cadre continuaba explicando, aunque sus ojos y su expresión cambiaba cada vez más a medida que seguía avanzando, era como si pudiera compartir el dolor que había sentido Issei durante todos estos años. "Y finalmente, cuando pensó que habría encontrado a otra persona muy valiosa…" Las lagrimas comenzaron a caer del rostro de la Cadre sin su consentimiento. "Ella le escupe, lo utiliza, lo traiciona y le arrebata la vida por un simple y estúpido capricho." Penemue no pudo evitar reírse mientras se secaba las lágrimas. "Pero él sigue aquí, sonriendo como si no hubiera sucedido nada. Como si toda su vida hubiera sido perfecta." Para estos momentos, incluso Rossweisse tenía lagrimas que amenazaban en rodar por sus mejillas. "Él se acercó a nosotras y nos brindó su apoyo y cariño, a pesar de que estaba igual de roto que nosotras dos." Penemue terminó de secarse las lágrimas, sin poder evitar dar un suspiro tembloroso al final. "Nos curó de nuestras heridas pasadas, pero, ¿Quién se encarga de curar sus heridas? Por eso estamos haciendo todo esto." Concluyó, haciendo que Rossweisse se quitara las lagrimas que amenazaban con salir de su rostro.
"Lo siento, no debí meterme en este asunto…" Se disculpó la Valquiria.
"No es necesario que lo hagas." Penemue se acercó a ella, posando una mano sobre su hombro. "Es importante que sepas esto, especialmente porque nosotras ya te elegimos…" Pensó la Cadre, viendo como Rossweisse recibía su apoyo con una sonrisa. "Puede que nunca te enamores de él, y aceptaremos eso, nunca te obligaremos. Pero, también creemos que existe una pequeña química entre ustedes dos. De lo contrario, no estarías aquí." Una pequeña sonrisa cruzó por los labios de Penemue.
"¿Verdad?"
Unos minutos más tarde…
Issei entraría casi de cabeza a su casa.
"¡Mierda, se me hizo muy tarde!" Pensaría el castaño con miedo, mirando de un lado a otro. "Por suerte, parece que aún no llegaron…" Issei no pudo evitar sacar un suspiro de alivio al ver que sus padres no se encontraban en casa.
Issei subió las escaleras, viendo como la habitación de Tiamat estaba entreabierta. El castaño la abrió lentamente, sin poder evitar sonreír al ver como la dragona parecía estar durmiendo tranquilamente.
Al no querer molestarla, Issei iba a marcharse, pero no se lo permitieron.
"¿Ni siquiera me deseas las buenas noches?" La pregunta hizo que Issei volviera a mirar hacia adentro, viendo como Tiamat le estaba entregando una pequeña sonrisa divertida.
"Lo siento, pensé que estabas dormida y no quería molestar." Declaró, frotándose el cabello con cierta timidez.
"Es difícil dormir cuando no estás conmigo." La respuesta hizo que Issei se sonrojara un poco. "¿Quieres venir?" Preguntó la dragona, dándole un par de palmadas al espacio libre de la cama.
"Pero, ¿ya estás bien?" Preguntaría el castaño mientras se quitaba sus pantalones.
"No del todo, pero ya no muerdo." Dijo con algo de gracia, viendo como Issei se cubría la gran marca en su cuello tras lo escuchado.
Ni bien Issei se acostó, Tiamat saltó inmediatamente para ser rodeada por sus brazos, algo que Issei describió como lindo.
"¿No hay algo que pueda hacer para ayudarte?" Preguntó, viendo como la dragona se sentaba sobre su cintura.
"Con que estés aquí es suficiente." Respondió, acostándose sobre el torso del castaño, abrazándolo fuertemente. "Ya alivianas el dolor…" Issei no pudo evitar enarcar una ceja tras lo escuchado.
En ese momento, recordó cuando ella le habló en la piscina:
"Me duele mucho el pecho…"
Issei colocó una mano sobre el hermoso cabello celeste y comenzó a jugar con él, para el gusto de la dragona.
Un último pensamiento cruzó por su cabeza antes de dormirse.
"No sabía que la Época de Apareamiento traía dolores en el pecho."
¡FINAL DE LA PRIMERA PARTE!
Este capítulo fue uno de los que más se me complicó desarrollar. Lo más seguro es que verán varios comentarios y partes que fueron prácticamente relleno, pero la verdad es que no se me ocurrió otra forma de hilar las partes importantes. Sinceramente, fue un capítulo que me trajo un enorme dolor de cabeza respecto a eso.
Solo estamos a dos capítulos de que comiencen los Rating Games. Tengo pensado tratar algunos temas interesantes con Azazel, Gasper, Tannin y Tiamat en el próximo capítulo. Temas que pueden tardar bastante, pero no me importa tener que escribir un capítulo mucho más largo si es necesario, y creo que en este quedó bastante claro.
Antes de despedirme, les dejo con un pequeño adelanto de los primeros cambios que se vendrán en los Rating Games.
"Tengo pensado seguirles el juego al principio, parece divertido." Comentó Diodora, viendo como una sombra estaba sentado frente a él.
"No me importa lo que hagas. Siempre y cuando no perjudique nuestro plan, me da completamente igual." Comentaría el sujeto mientras miraba por una ventana cercana, viéndose como había un enorme ejercito entrenándose. "Puedes quedarte con esa Demonio Reencarnada si es que logras llevártela cuando se complete el plan."
"Eso no tienes que decírmelo." Contestaría Diodora con una sonrisa tétrica en su rostro. "Por cierto, ¿lograste conseguir "eso"?"
La figura dejó de mirar hacia la ventana, para luego inclinarse lentamente hacia el frente, revelando poco a poco su rostro.
Su cabello plateado oscuro y su rostro se reflejaron con furia, teniendo cierto parecido a una persona muy conocida, aunque este hombre tenía un aspecto mucho más viejo y sus ojos reflejaban un color café.
"Me costó mucho encontrarla entre todas las porquerías que tenemos en la bóveda." Dijo el hombre, su rostro serio rápidamente se torció a una sonrisa macabra mientras mostraba una especie de inyección con un liquido violeta.
"Esta es la última muestra, así que la usaré sabiamente…"
