¡Me presento con la segunda parte de este capítulo triple!
Tuve algunos errores en el capítulo anterior, referido específicamente al nombre del protagonista. Me he confundido porque estoy haciendo dos historias al mismo tiempo, y a veces se me pasan esas cosas por alto, en especial cuando corrijo la redacción sin prestarle mucha atención. Creo que solamente sucedió durante un dialogo, pero por si las dudas me disculpo por todas las veces que pudo haber aparecido.
Sin mucho más que decir, me gustaría contestar unas reviews antes de comenzar:
: Me alegra poder leerte después de varios meses. Para empezar, me alegro que el desarrollo lento pero constante en las relaciones amorosas de los personajes te esté gustando. En general, siempre busco hacer que el lector se involucre con la trama, y siempre intento explicar lo mejor posible lo que sienten los personajes, por lo que es bueno ver que este capítulo haya llegado a emocionarte tanto. Por último, no debes preocuparte que me sobresfuerce escribiendo (en realidad, estuve bastante alejado de eso estos días por estar muy ocupado). El capítulo anterior fue un dolor de cabeza, ya que me costó hilar todas las partes importantes, y me vi obligado a hacer bastante relleno. Básicamente, me hizo escribir muchísimas escenas que no tenía pensado, y por eso me costó desarrollarlas.
Shadow427: Creo que es el primer comentario que leo por parte tuya (pido disculpas si no es así, ya que no lo recuerdo). Me alegra mucho ver que todo te esté gustando tanto. Solo espero poder continuar con el buen trabajo, y no dudes en criticarme si encuentras ciertas cosas que quizás no te agraden demasiado. Incluso si son errores que ya he explicado antes, o temas que no te parecen muy bien llevados. ¡Te mando un enorme saludo!
¡Ahora sí, es momento de comenzar!
¡Disfruta!
Los destellos de luz mañaneros que cruzaban a través de las pequeñas rendijas presentes en la ventana marcaron el inicio de un nuevo día.
Issei comenzó a despertarse lentamente, frotándose los ojos en un pobre intento de quitarse la somnolencia. Para estar alturas, ya estaba muy acostumbrado de que su cuerpo tenga mucho más peso de lo normal.
Pero, eso no quitaba un hecho…
Ese era el hecho de sentirse realizado solo por el ver el rostro de ella…
Issei bajo un poco su mirada, viendo como la dragona lo estaba abrazando mientras utilizaba su pecho como almohada.
Tiamat poseía una mirada imperturbable, pareciendo que no iba a despertar nunca. El castaño no pudo evitar mirarla con cariño, para luego darle un par de caricias en su cabello, algo que Tiamat recibió bastante bien a juzgar por sus reacciones.
Issei volteó su mirada, viendo que recién eran las 6AM.
"Los entrenamientos me han acostumbrado demasiado a despertarme en estos horarios." Pensaría, volviendo su mirada hacia Tiamat.
Él continuó acariciando su cabello, logrando que la dragona se aferrara aun más a su cuerpo al mismo tiempo que su sonrisa se ensanchaba un poco.
"Por lo menos ahora tengo la suerte que siempre me dan los buenos días." Murmuraría por lo bajo, sin poder evitar sentirse atrapado por la dragona.
Ya habían pasado tantos meses, pero aún le seguía conmoviendo todos los días.
Era increíble que, con solo verla, ella hacia que su día comenzara de una buena manera.
Issei salió de sus pensamientos cuando escuchó como unos pasos rondaban por fuera de la habitación.
"¿Qué hicimos mal para merecer un hijo como este?" Issei no pudo evitar ensanchar ligeramente sus ojos ante lo que había dicho su padre.
"Silencio, quizás este despierto." Dijo su madre por lo bajo, logrando que el hombre se riera.
"¿Crees que ese vago estaría despierto a estas horas?" Cuestionaría el señor Hyoudou. "Solo espero que cuando termine la academia no nos moleste más. Después de todo, no podremos encargarnos de un idiota y de una pequeña dulzura al mismo tiempo."
"¿Ya te aceptaron los papeles de adopción?" Preguntó la mujer con un tono esperanzado.
"Por supuesto, aunque aun debemos hacer un buen papel con Issei hasta que se gradué. De esa manera no tendremos que atravesar tanto papeleo para obtener a la niña."
Issei no pudo hacer otra cosa más que mirar a Tiamat mientras seguía acariciando su cabello. Pero, su mirada ya se denotaba demasiada decaída.
"¿Qué crees que sucederá con Issei?" Preguntaría la señora Hyoudou, aunque su tono claramente no tenía una pizca de preocupación por el chico.
"No lo sé. Como mucho conseguirá un trabajo a medio tiempo o algo…" Contestó el hombre secamente, hasta se podría decir que hubo desprecio en sus palabras. "Ahora debemos enfocarnos en hacer planes para la niña. Necesitamos asegurarnos que tenga una buena educación y que se crie adecuadamente."
"Todavía recuerdo cuando hicimos todos esos planes, pero resultó ser que terminó siendo un hombre…" La señora claramente se refería al castaño. "Pero, ahora no hay forma de que falle. ¡Será una niña cien por cien!" Exclamó con gran alegría.
"La convertiremos en una mujer hecha y derecha, así como lo es Tiamat." Diría el hombre con gran orgullo. "¡Seremos los mejores padres del mundo!" Concluiría mientras reía como un tonto, hasta que finalmente no pudo escucharse nada más.
Las manos de Issei se detendrían, apretando el cabello de Tiamat con mucha fuerza mientras sus manos temblaban. La sonrisa imperturbable de la dragona cambió a una de incomodidad cuando unas lagrimas cayeron del mentón del castaño y rodaron por su frente.
Issei tenía una expresión de completa impotencia mientras sus lágrimas seguían cayendo.
Este apretó fuertemente los dientes, para luego cerrar fuertemente sus ojos y dar un enorme suspiro, relajando su llanto y las facciones de su rostro.
"[Compañero, no es bueno guardar todo eso. Terminaras explotando.]" La voz sabía de Ddraig recorrió por la mente de Issei, haciendo que este se pusiera serio.
"Ya estoy harto, Ddraig…" Susurraría por lo bajo mientras miraba a Tiamat.
"[¿De que hablas?]" Preguntó su amigo, denotando su tono preocupado.
La expresión seria de Issei cambiaría a una combinación de rabia e impotencia.
"Estoy harto de sentirme tan miserable." Esas palabras le dolieron aun más de lo que pensaba.
"[Compañero…]" Fue lo único que dijo Ddraig, sabiendo que las heridas abiertas y los traumas estaban volviendo a golpear a Issei en este día, como lo hacían ocurrentemente.
Pero esta vez el dragón estaba más preocupado, ya que las emociones que abundaban en Issei eran mucho más autodestructivas que antes. Probablemente se debía a que ha estado intentando atravesar su dolor sin ningún tipo de apoyo o ayuda, y esto hizo que todo ese daño mental se acumulara severamente.
"No puedo ayudarlo con esto. Ya lo intenté, y no mejora…" Pensaría el dragón con gran seriedad. "Pero, creo que ellas dos podrían ayudarlo…"
"[Compañero…]" Justo cuando Ddraig le iba a proponer la idea, Issei se levantó repentinamente de su cama, haciendo que Tiamat casi se despertara.
"Me iré a caminar." Murmuró por lo bajo mientras se colocaba su ropa. "Lo siento Ddraig, pero no tengo ganas de hablar con nadie hasta que pueda despejarme." Issei cerró la conversación de forma repentina, creando un círculo mágico a sus pies.
Ddraig no pudo evitar suspirar, ya que ahora estaba mucho peor porque ni siquiera quería escucharlo.
Una pequeña vena apareció en la cien del dragón.
"He intentado ser comprensivo, y es cierto que no soy un experto, pero te he ayudado de la mejor manera posible con tus traumas. Pero ya estoy comenzando a perder la paciencia, mocoso…" Se diría el dragón a sí mismo.
"No me importa si no quieres escucharme." Ddraig entrecerraría sus ojos con cierta molestia.
"Lo vas a hacer y punto."
CAPÍTULO 45: DESAHOGO, PASADO Y CUMPLEAÑOS.
Tiamat se sentaría en la cama para luego dar un gran bostezo. Ella se talló sus ojos mientras miraba de un lado hacia otro, en busca de cierta persona.
Cuando no encontró a nadie, la dragona simplemente se levantó mientras arrastraba las sabanas y las usaba como una especie de vestido. Ella volvió a bostezar con gran cansancio, posándose en frente de la ventana.
Tiamat abrió la ventana, admirando la luz que le entregaba una nueva mañana. Ella abrió las sabanas, logrando que se cayeran lentamente hasta que su cuerpo quedó completamente revelado, dándose a ver que llevaba un sostén y bragas de color blanco.
Tiamat se llevó una mano a su pecho, haciendo que el sello que lo conectaba con Issei brillara por unos instantes. El rostro de la dragona fue cambiando de uno somnoliento a uno confundido, ya que no podía comprender una cosa.
"Issei, ¿por qué estas en el parque?" La dragona utilizó un pequeño circulo mágico para hablar con él.
"No tienes que preocuparte." Issei contestó al instante. "Solo necesito un tiempo a solas para pensar."
El rostro de Tiamat se contorsionó ante las dudas que generaban esas palabras, pero finalmente decidió respetar los deseos de su amado.
"Muy bien, pero si necesitas algo no olvides que siempre puedes contar conmigo." Contestaría la dragona, mientras miraba la estatuilla que le había regalado Issei.
"Lo sé. Gracias." El tono de Issei sonó mucho más alegre, algo que la tranquilizó un poco.
"Nos veremos más tarde entonces." Dijo la dragona, cortando la comunicación para luego estirarse como si se tratara de una felina.
Las horas pasaron mucho más rápido de lo que todos hubieran creído.
Para los únicos que no fue rápido, fueron para aquellos que sintieron la ausencia de Issei durante todo el día. En especial para esas tres mujeres que estaban tan cerca de él. Gracias a la ayuda de Tiamat, todas ellas pudieron saber que Issei estaba bien, solo que requería un tiempo a solas.
Las clases continuaron con total normalidad, en donde se veía a un Gasper algo preocupado, mientras que Matsuda y Motohama miraron el asiento vacío de su amigo por un momento.
Rías no parecía tan molesta ante la ausencia de su siervo, pero lucia algo inquieta. Después de todo, habían quedado hoy para dar los primeros pasos para realizar el plan hablado ayer, pero no se pudo llevar a cabo por obvios motivos.
Los demás no parecían atribuir demasiada importancia a la ausencia de Issei, suponiendo que solo se encontraba un poco mal para ir a clases.
Las horas de la academia terminaron, logrando que el bello atardecer de la Ciudad de Kuoh comenzara a florecer.
Penemue fue a su departamento tras despedirse de Tiamat, Rossweisse y Azazel. Las dos mujeres se fueron hacia un lado diferente después de despedir al Cadre, denotando que ellas tenían algunas cosas que hacer juntas.
"Entonces, ¿quieres aprender a controlar un poco más tu libido?" Preguntaría la Valquiria, genuinamente impresionada de que su amiga le pida ayuda con algo como eso.
"La última ves estuve a solo un paso de volverme loca, incluso casi lastimo a Penemue…" Comentaría la dragona con gran seriedad, aunque su mirada estaba algo cabizbaja. "No tengo muchas personas de confianza, y creo que de todas ellas tú eres la que más puede ayudarme." Concluiría, fijando su mirada en Rossweisse.
"Bueno…reducir la libido de una dragona luce demasiado complicado. No creo que pueda hacerse, ya que es algo que esta en tu naturaleza…" Explicaría la Valquiria, haciendo que Tiamat chasqueara la lengua. "Pero…" Comentó con una pequeña sonrisa astuta, logrando captar todo el interés de Tiamat. "Quizás puedas usar ciertos estímulos para que tu mente no se nuble tan fácil."
"¿Estímulos?" Tiamat no podría evitar ladear su cabeza hacia un lado. "¿Algo así como morderse la lengua?" Rossweisse chasquearía sus dedos.
"¡Ya tenemos la primera!" Exclamaría con una sonrisa dentuda.
Mientras tanto, en otro lugar…
Issei se detuvo en frente de la fuente que era el recuerdo permanente de lo que era como persona: Un pedazo de basura.
O eso es lo que pensaba de sí mismo…
Issei apretaría fuertemente los puños cuando numerosos recuerdos comenzaron a golpear su mente.
Primero, fueron todos esos días que se quedaba esperando a sus padres en la guardería. Siempre se hacia completamente de noche y se quedaba completamente solo en aquel lugar.
Nunca fue bueno haciendo amigos, ya que siempre se había distinguido por ser muy tímido. Por esa razón es que Irina había sido su única amiga durante la infancia, y eso había sido porque ella se había acercado.
Todavía recuerda esos días que pasaba bajo la lluvia. Sin duda esos eran los peores, ya que sus padres no iban a buscarlo esos días y debía volver solo. Más de una vez se había perdido, y sus padres lo habían regañado mucho más de lo que le gustaría recordar.
Después de eso, su vida dio un pequeño salto cuando Matsuda y Motohama llegaron a su vida. En esos momentos pensó que quizás la vida no era tan injusta como él pensaba. Esos pensamientos se agigantaron a niveles impensados cuando esa dulce chica le había propuesto ser su pareja.
Si, esa dulce chica…
Los puños de Issei se apretaron con aun más fuerza.
Ahora, esa dulce chica solo tiene una imagen completamente repulsiva mientras se ríe constantemente de él.
"¿En serio pensabas que yo sentía algo por ti?"
"La cita fue muy aburrida. Pero valió totalmente la pena para ver la cara de imbécil que pusiste mientras morías."
"¿Cómo piensas que alguna mujer podría interesarse en ti?"
Y el recuerdo que más sufrimiento le producía sobre todos los demás…
"¿Morirías por mí?"
Issei no pudo evitar tomarse fuertemente el pecho tras el recuerdo tan lucido y real que siempre rondaba en su cabeza cada vez que la recordaba…
"[¿Por qué sigues vivo?]" La pregunta de Ddraig hizo que Issei reaccionara de alguna manera, aunque poco después la pregunta le pareció completamente absurda.
"¿De qué estás hablando?" Cuestionó el castaño, para luego negar con su cabeza furiosamente. "¡Da igual, dije que no quería que nadie me molestara…!"
"[¡Escúchame mocoso!]" La interrupción, el tono imponente y la clara molestia en el tono de Ddraig hizo que Issei se impresionara a más no poder. "[¡Me vas a escuchar, y lo vas a hacer de una maldita vez!]" Escupió el dragón con gran molestia. "[¡Ya me cansé de tu estúpido drama, los dragones no actúan de esa manera tan miserable!]"
"Pero, yo soy un Demonio…" Dijo Issei, aunque no se veía intenciones de corregir a su compañero, debido a que aun estaba muy sorprendido por la reacción de Ddraig.
"[¡Y una mierda!]" Issei no pudo evitar pensar que esa palabra se escuchaba muy rara si era usada por Ddraig.
El dragón comenzó a respirar agitadamente por su arrebato, pero se recompuso bastante rápido.
"[Ahora, vas a contestar la pregunta que te hice antes.]" Exigiría el dragón, dejando bien en claro que no iba a permitir una negativa como respuesta.
Issei finalmente salió de su estupor, pensando lentamente en la respuesta.
"Sigo vivo, porque la presidenta me rescató." Issei contestó lo más obvio que se le vino a la cabeza.
"[¡Por supuesto que no, idiota!]" La piel de Issei no pudo evitar erizarse cuando escuchó gritar al dragón. "[Tampoco sigues vivo por esa promesa que hiciste antes de morir. Puede que la Demonio haya ayudado, pero la realidad es que sigues vivo porque aun tenías cosas por las que vivir.]" Issei no pudo evitar confundirse ante sus palabras.
"Creo que no estarías siendo muy claro…" Comentaría el castaño mientras se sentaba en el borde de la fuente.
"[De acuerdo, entonces llevemos el tema hacia una analogía similar.]" Contestó el dragón, para luego aclararse la garganta. "[¿Cuál es tu peor miedo?]" Preguntaría el dragón, logrando que Issei se pusiera a pensar en todos los enemigos que se enfrentó recientemente.
Curiosamente, no tenía miedo a ninguno de ellos.
Pero, el recuerdo de Raynare le hizo temblar como nunca.
"Creo que ella y esos recuerdos…" Issei no pudo terminar, ya que escuchó como el dragón se quejó.
"[¡Otra respuesta errónea!]" Gritaría el dragón con una vena en la cien, sin poder creer que su propio compañero no sea capaz de conocerse a sí mismo.
El enojo de Ddraig se esfumó así de rápido como apareció, optando por una mirada muy seria.
"[Tú peor miedo es solo una cosa. Una muy insignificante, pero que podría destruir incluso al ser más fuerte del mundo…]" Comentaría el dragón con sabiduría.
"[Estoy hablando de la soledad.]"
En esos momentos, Issei pudo sentir como su mente hizo clic. Como si hubiera entendido algo que antes era completamente indescifrable.
"[¿Por qué Raynare casi destruye tu mente? Porque tu pensaste que ella podría ser la persona más importante de tu vida.]" Explicó el dragón. "[Pero, ¿por qué no logró matarte por completo?]"
"Porque aún no estaba completamente solo…" Se diría Issei a si mismo, recordando a Matsuda y Motohama.
En estos momentos, la realización golpeó tan fuerte a Issei que sentía como si hubiera descubierto la verdad de su propia vida, y su expresión era una clara prueba de ello.
Ddraig no pudo evitar dar un gran bufido. "[Cómo tu principal deseo es cuidar, amar y proteger a todas esas personas que son muy importantes para ti, realmente pensé que ya sabrías todo lo que acabo de decirte…]" El dragón no pudo evitar reírse levemente. "[Pero veo que te sobreestime. Eres tan fuerte para afrontar una pelea mortal, pero tan débil cuando tienes que enfrentarte a ti mismo…]"
"Pero, no entiendo en como esto me ayude ahora…" Comentaría Issei, quien recién había salido de su estupor.
"[¿En serio eres tan idiota?]" Issei no pudo evitar avergonzarse ante el comentario. "[¿Tienes miedo de quedarte solo? Entonces, no estés solo.]" Dijo el dragón con un tono cubierto de sabiduría. "[Debes juntarte con una de esas hembras que están vinculadas a lo más profundo de tu ser. Debes hablar con ellas sobre todas las penas que atormentan tu corazón.]" Issei no pudo evitar mirarlo con confusión, ya que no lo entendía del todo. "[Después de todo, ellas son las únicas que pueden consolarte…]" Concluyó Ddraig con un tono tranquilo.
"Pero, contarles eso…" Issei no parecía para nada seguro de hacerlo.
"[¡Lo vas a hacer, y punto!]" El castaño no pudo evitar temblar cuando el dragón volvió a gritar con gran molestia. "[¡No soy tu niñera para andar soportando todos tus problemas, y ya demasiado estuve soportando estos seis jodidos meses! ¡Soy el maldito Dragón Gales, no tu puta niñera!]" Gritaría el dragón con gran irritación. "[¡Iras al departamento de esa Cadre por las buenas, o te juro que encontrare una forma de salir para patearte el jodido trasero hasta que llegues a esa maldita puerta!]"
"¡Esta bien! ¡Ya voy!" Exclamaría el castaño, comenzando a caminar mientras se colocaba sus manos en los bolsillos.
"Pero, tengo una pregunta…" Issei continuó avanzando al mismo tiempo que ladeaba su cabeza. "¿Por qué si o si tiene que ser con Penemue?"
"[¡No pienso arriesgarme a ver las caras de tus padres estúpidos!]"
El grito del dragón hizo que Issei se tambaleara hacia un lado.
Unos minutos más tarde…
Penemue se tronó el cuello mientras estiraba sus brazos, completamente satisfecha al ver que había terminado con todo el papeleo de hoy.
La Cadre bajó su mirada, viendo la gran pila de papeles que había leído. Su mirada se torció en una claramente molesta.
"¿Por qué sigo creyendo que ese vago hará algo?" Se preguntaría la mujer, refiriéndose a cierto hombre que no se hacia cargo de su propia facción. "La próxima vez que lo vea…" Penemue se apagó lentamente, para que después una mirada vacía apareciera en sus ojos carmesí.
Era claro que eso no auguraba nada bueno para Azazel.
La Cadre distrajo sus molestias al desviar su mirada, viendo a la pequeña estatuilla que Issei le había regalado.
La mujer se acercó a ella, para luego tomarla con sus dos manos mientras centraba su mirada en cierto castaño.
"Tiamat dijo que necesitabas estar solo, pero no sé si eso sea tan correcto…" Pensaría en voz alta, para luego dejar la estatuilla sobre el mueble tras escuchar que tocaban a su puerta. "Que extraño…" Se dijo la Cadre. "Hoy no esperaba visitas."
Cuando Penemue abrió la puerta, su mirada imperturbable cambió a una de sorpresa tras ver al castaño, quien parecía estar bastante nervioso.
"Yo…" Issei no pudo evitar frotarse la mejilla con vergüenza. "Lamento venir sin avisar. Es que… creo que necesito hablar con alguien." La sorpresa de la Cadre tan solo aumentó aun más tras escuchar esas palabras. "¡Puedo irme si es que estás muy ocupada!" Exclamaría el castaño mientras se reía nerviosamente, dándose la media vuelta para marcharse.
Antes de que pudiera dar otro paso, sintió como Penemue le tomó del hombro.
"De hecho, acabo de terminar." Issei no pudo evitar admirar la sonrisa que le entregó la Cadre. "Por favor, entra."
Issei se acomodó en el sillón mientras sentía como Penemue se posaba detrás de él.
"Entonces, ¿qué te trae por aquí?" Preguntaría la Cadre, tomando los hombros de Issei mientras los masajeaba con gran cariño.
"Es complicado…" Issei no pudo evitar bajar su mirada con lamento, algo que la Cadre pudo notar. "Para ser sincero, no sé por dónde empezar..." Issei no pudo evitar reírse de si mismo por lo patético que sonaba.
"Lo entiendo." Issei no pudo evitar impresionarse tras la respuesta de la Cadre, quien lo estaba mirando con una pequeña sonrisa empática.
"¿En serio lo haces?" Preguntaría el castaño con asombro.
"Pero antes de comenzar a hablar, mejor sería preparar algo para comer." Comentó la Cadre, separándose de Issei. "¿No crees?" Preguntó, yendo hacia la cocina.
"Hum, supongo que no esta mal…" Contestaría Issei, volteándose para ver como Penemue se dirigía hacia la cocina.
Como la vivienda de Penemue era un pequeño departamento, Issei podía verla cocinar, aunque estuviera en la supuesta "sala de estar". De hecho, ni siquiera la cama tenía una habitación aparte. Solo el baño contaba con ese lujo.
Ella se movía de una forma mucho más elegante de lo que él recordaba. Su constante mirada seria y comprometedora que le entregaba a su labor la hacia ver como un chef profesional, aunque en algunos momentos se veía como la llama enloquecía, que tiraba las fuentes, o que no utilizaba bien los condimentos. En todos esos momentos, su cara de concentración se veía influida por un enorme rubor cubierto de vergüenza que le daba un aspecto precioso. Sumado a su vestimenta de secretaria que muy pocas veces usaba, le daba un toque más hermoso de lo que ya era.
"Supongo que podríamos regresar a las clases culinarias…" Pensó el castaño, recordando la primera vez que le ayudó a cocinar. "Recuerdo que, en ese momento, ella se veía igual de preciosa…" Issei no pudo evitar que se le escapara ese pensamiento, pero era la más sincera verdad bajo su punto de vista.
Ella era demasiado hermosa a sus ojos…
"Listo." La Cadre se acercó con una gran olla que estaba cubierta de fideos y demás aperitivos que parecían darle un buen color y sabor, aunque eso último estaba por verse.
"¿No usaremos platos?" Preguntó con curiosidad, viendo como Penemue se sentaba al lado de él mientras colocaba la olla entre sus piernas.
"No es necesario." Concluyó, entregándole unos palillos para que cominera junto a ella.
"¡Gracias por la comida!" Diría el castaño, pero Penemue posó un dedo sobre sus labios.
"No tan rápido." Dijo con una pequeña sonrisa. "Primero, me dirás lo que te está atormentando."
"Pero, ¿no decías que ya lo sabías?" Cuestionó Issei mientras quitaba la mano de Penemue con gentileza.
"Me hago una idea, pero siempre es bueno hablar de ello." Contestó la Cadre, para luego entregarle una pequeña sonrisa. "Necesitas que yo te escuche, y también necesitas escucharte."
Issei bajó su mirada por un corto segundo, debatiendo internamente si debía hacerlo o no.
No es que no confiara en ella. Es solo que…
No le gustaba la idea de mostrarse débil frente a ella…
Después de todo, siempre quería mostrarse feliz y realizado para esas personas que eran tan importantes para él…
Simplemente no quería que se preocuparan…
Esos pensamientos se disiparon de golpe cuando sintió como algo húmedo tocaba su mejilla.
Penemue colocó una de sus manos sobre su cabeza y lo acarició con gran cariño mientras continuaba besando su mejilla.
Después de unos segundos que parecieron eternos para ambos, la Cadre se separó lentamente de él.
"¿Sabes que te quiero mucho?" Issei asintió sin ningún tipo de dudas ante la pregunta. "Entonces déjame ayudarte, así como tú me ayudaste a mí." Ella entregó la mejor sonrisa que podía reunir, logrando que Issei ensanchara aún más sus ojos.
En esos momentos, un pequeño flash back de una sonrisa muy parecida cruzó por su cabeza. Era idéntica a aquella sonrisa que Penemue le entregó cuando iban montados en aquel cisne de hielo, festejando el Aniversario de los Caídos…
Él nunca podría olvidarse de ese día…
Y mucho menos de esa sonrisa…
Una pequeña sonrisa entusiasta apareció en el rostro del castaño.
"Yo también te quiero mucho." Esa declaración tan sorpresiva hizo que Penemue tuviera que usar sus dos manos para tapar su enorme sonrojo. "Por favor, nunca dudes de ello." Concluyó, logrando que Penemue bajara su mirada al no poder contener como todo su cuerpo brincó de felicidad.
No podía creer que algo así haya hecho que ella se sintiera tan especial. Más que nada porque Issei no tenía que decirlo para que lo supiera.
Pero se sintió demasiado dulce cuando salió de su propia boca…
"Primero, me gustaría empezar por Raynare…" Las palabras de Issei hizo que Penemue volviera en si tan rápido que podría haber dado miedo a cualquiera. "En realidad, creo que el problema no es que ella prácticamente me haya traicionado y me tirara como basura…" Issei no pudo evitar frotarse el cabello con cierto recelo tras el recuerdo. "Lo más fuerte, vino después…" Issei no pudo evitar cerrar sus ojos ante las risas de esa mujer que golpeaban todo el rato su mente.
Esas risas desaparecieron al instante cuando sus manos fueron acobijadas por una sensación muy cálida y reconfortante.
Él abrió sus ojos, solo para ver como Penemue tenía sus dos manos entrelazadas con las de él.
"No te preocupes, ella no podrá alcanzarte mientras yo esté aquí." Verla sonriendo otra vez, sumado a esas palabras, hizo que Issei se sintiera mucho más seguro.
El castaño solo pudo sonreír ante la amabilidad presentada por la Cadre.
"Una vez que reviví, volví a cruzármela. Supongo que ya sabes esa parte de la historia…" Comentaría el castaño, para luego dar un pequeño suspiro. "Ella me dijo tantas cosas. Cosas que yo no quería creer, que realmente me hicieron mucho daño." Issei apretaría fuertemente sus puños. "Lo más probable es que me hayan afectado tanto, ya que cuando adquirí ese gusto por las mujeres, lo que más deseaba es que alguien estuviera cerca de mí, que me amara, incluso que me consintiera…" Issei no pudo evitar reírse al escucharse a si mismo. "Es muy ridículo que alguien como yo desee eso, ¿verdad?" Preguntó, bajando su mirada con tristeza. "Siempre soñé con poder entregarle todo mi cariño a alguien, y que esa persona también me lo devolviera con esa energía. Pero…" Issei no pudo evitar cerrar fuertemente sus ojos.
Antes de que pudiera seguir hablando sobre sus lamentos, Issei pudo sentir como un buen olor llegó hasta su nariz. Él abrió los ojos, viendo como Penemue sostenía un par de fideos en frente de su rostro.
"Vamos a comer." Dijo la Cadre con una dulce sonrisa, algo que Issei no pudo comprender.
"Pero, dijiste que lo haríamos cuando te contara todo…" Dijo con gran confusión.
"Ya lo hiciste, no es necesario que sigas torturándote a ti mismo." Explicó Penemue, para luego acercar aun más los fideos. "Abre la boca."
El castaño finalmente cedió ante la insistencia de la Cadre. Cuando los fideos entraron en su boca, sintió una gran mezcla, pero no era de sabores.
Era su pecho, que había estado molestándolo todo este día. Era como si ese dolor hubiera aumentado de golpe.
Ese dolor aumentó por el sabor y por el olor…
Era extraño…
"¿A que sabe?" Preguntó la Cadre.
Issei continúo masticando por unos pocos segundos, hasta que finalmente se dignó a hablar, aunque estaba con la boca llena.
"Los fideos están pasados, y el sabor es algo desabrido…"
Penemue no pudo evitar sonreír con pesar.
No era por lo que había dicho sobre su comida, sino por como las lagrimas de Issei comenzaron a caer sin parar.
"¡Es perfecto!" Exclamaría el castaño mientras intentaba quitarse las lagrimas en vano, ya que no paraban de salir.
"Come, come y quítate todo lo que tienes ahí dentro…" Dijo la Cadre mientras se pegaba a él y dejaba la olla sobre la pequeña mesa.
Penemue le abrazó mientras le entregaba otra porción, viendo como Issei lloraba sin parar.
"Llora, llora todo lo que quieras…" Dijo mientras lo alzaba y hacia que se sentara sobre su regazo. "Yo estaré aquí todo el tiempo que sea necesario. Yo te escucharé todo lo que necesites." Penemue lo abrazó como si fuera un lindo oso de peluche, logrando que Issei llorara con aun más fuerza.
"¡¿Por qué soy tan miserable?!"
"¡¿Por qué no puedo dejar de ser tan patético?!"
"¡Ya lo sabía joder, ya lo sabía! ¡Pero ella no tenía que decírmelo! ¡No quería escucharlo, y mucho menos de ella!"
"¿Tú la odias?" Le preguntó la Cadre, viendo como Issei negó furiosamente con su cabeza.
"¡Quizás pueda odiarla, pero me odio mucho más a mi mismo!" Exclamó Issei, colocando ambas manos sobre su rostro en un intento para detener el llanto.
"Es normal." Ella dijo, aferrándose más a Issei. "El sufrimiento del pasado es algo que puedes sobrellevar, pero siempre te estará persiguiendo. Lo importante es saber que siempre estarás rodeado de gente que te ayudará. Y si nos las tienes, ellas aparecerán." Penemue colocó su mentón sobre la cabeza de Issei con mucho cariño. "Así como tú lo hiciste conmigo. Ahora también tengo a Tiamat, y Rossweisse se está integrando a mi tan atesorado vinculo."
El llanto de Issei se detuvo, mirando a Penemue con cierto asombro tras sus palabras.
"Puede que el pasado nunca desaparezca, puede que siempre pueda alcanzarme. Pero nunca podrá sobrepasarme, nunca lo hará mientras ustedes estén cerca." Concluiría, entregándole una hermosa sonrisa.
Una sonrisa tan bella que aceleró el corazón de Issei.
Penemue se sorprendió un poco cuando el castaño la abrazó con gran fuerza sin previo aviso.
"Tienes razón." Comentó, secando sus últimas lagrimas cuando frotó su rostro contra los senos de Penemue. "Ahora nada de eso importa. Lo importante es que estoy con ustedes. Lo importante es que estoy contigo." Penemue no pudo evitar ruborizarse ligeramente ante sus palabras. "No importa si nunca puedo estar junto a una mujer por ser tan poca cosa."
Esas palabras fueron las que Penemue no pudo aceptar.
Ella le hizo apreciar su descontento al instante cuando tomó sus dos mejillas y le obligó a mirarle a los ojos.
"¡Nunca más digas eso!" Exclamaría, logrando que Issei la mirara con gran sorpresa tras sus palabras. "¡Eres alguien increíble! ¡Cualquier mujer desearía estar a tu lado!" Issei no pudo evitar pestañear varias veces ante el arrebato de la Cadre.
"Pero…" Fue lo único que pudo decir eso, ya que Penemue apretó mucho más fuertea sus mejillas y le negó el habla.
"¡Nada de peros!" Ordenó la mujer con su clásica mirada estricta. "Si no puedes entenderlo, incluso…" La mirada estricta de Penemue se redujo a nada cuando un rubor intenso apoderó su rostro. "Incluso estoy dispuesta a entregarte mi primer beso para que lo comprendas." Dijo ella, acercando lentamente el rostro del castaño.
En esos momentos, Issei ensanchó sus ojos a más no poder.
"¡Espera!" Gritó, viendo como Penemue parecía detenerse. "¡Lo entiendo! ¡Juro que lo entiendo!"
Penemue lo fulminó con la mirada, viendo que Issei parecía estar muy nervioso.
Después de unos segundos intensos, la Cadre finalmente soltó el rostro del castaño.
"Decidiré creerte, por ahora…" Concluyó, mientras aun poseía ese lindo rubor en su rostro.
La puerta fue golpeada con una fuerza increíble, abriéndose con un fuerte estruendo que llamó la atención de los dos. No tardaron mucho en saber de quien se trataba, ya que Tiamat entró junto con Rossweisse, y ambas parecían estar bastante alarmadas.
La mirada de Tiamat se posicionó en Issei, quien se había parado por toda la conmoción. Sin que siquiera pudiera entender lo que estaba sucediendo, la dragona se abalanzó a él y lo abrazó fuertemente.
"¡Issei!" Ronroneó mientras frotaba su mejilla contra la de Issei. "¡Estábamos muy preocupadas!" Issei no pudo evitar confundirse ante lo último que mencionó.
"¿Por qué lo estaban?" Preguntó mientras abrazaba a Tiamat para intentar relajarla, ya que parecía estar bastante alterada.
"Ella dijo que podía sentir como estabas sufriendo a través de la conexión." Explicaría Rossweisse, aun con su mirada preocupada.
"Oh, sobre eso…" Dijo Issei, sin saber como responder exactamente.
"Solo se estaba desahogando." La Cadre contestó por Issei, haciendo que todos le miraran. "No tienen que preocuparse, él ya está bien." Penemue miró al castaño, entregándole una pequeña sonrisa. "¿No es así?" Issei la miró con una sonrisa tras la pregunta.
"Todo se lo debo a ella." Contestaría, logrando que Tiamat se aferrara con aun más fuerza.
"Entonces, ¿solo era una falsa alarma?" Preguntaría la dragona, ganándose un asentimiento.
"Ya que están aquí, ¿no les gustaría cenar con nosotros?" Preguntó Penemue, señalando la olla con sus palillos.
Las mencionadas se miraron entre sí, para luego entregarle una sonrisa a la Cadre.
Durante la cena, las mujeres estuvieron discutiendo todos los problemas que había guardado Issei en todo este tiempo. Tiamat y Rossweisse dijeron que, si necesitaba ayuda, ellas siempre lo escucharían, a lo que Issei respondió con una gran sonrisa.
Después de eso, los cuatro estuvieron hablando y riendo hasta altas horas de la noche. Las historias más interesantes eran las de Penemue, ya que contaba la gran cantidad de palizas que les había dado a los Cadres por no hacer su trabajo, aunque finalmente se había rendido con ellos ya que nunca aprendían. Rossweisse contó mucha de las historias que vivió junto con su abuela, y como Odín logró superar su gran crisis histérica que había surgido gracias al enorme estrés que generó la Gran Guerra, sumado a la gente que había abandonado las creencias nórdicas hace poco más de mil años.
Finalmente, las historias acabaron, y la noche se acentuó aún más en aquel día.
"Ya es muy tarde…" Pensaría Issei con cierto nerviosismo al ver la hora que marcaba la TV.
Penemue pareció captar esto, por lo que se acercó un poco a él.
"¿Quieres quedarte a dormir?" Preguntaría la Cadre mientras le tomaba de los hombros, logrando que Issei mirara hacia atrás.
"Eh… ¿no crees que eso podría traer problemas con mis padres?" Preguntó con cierta timidez.
"Yo me encargaré de eso." Aseguraría la dragona con una sonrisa maliciosa mientras chocaba sus dos puños con fuerza. "No será problema modificarles uno o dos recuerdos…"
"Entonces, creo que no será un problema." Concluiría con una sonrisa.
Antes de que alguien se diera cuanta, Issei ya estaba durmiendo entre los senos de Tiamat y Penemue, quienes lo miraban con gran cariño.
"Aun sigue siendo un poco raro ver esto…" Diría Rossweisse, quien estaba sentada en una silla a ras de la cama matrimonial.
"No voy a decir que no me gusta dormir con él…" Comentó Penemue, haciendo una pequeña pausa mientras le comenzaba a acariciar el flequillo. "Pero hoy era un día un poco especial…" Concluyó, sin poder evitar sonreír al ver la expresión completamente tranquila de Issei mientras dormía.
"Entiendo a lo que te refieres." Dijo Tiamat, entrelazando su mano con la del castaño. "Este día nos necesitaba a todas." Rossweisse no pudo evitar mirar a las dos mujeres con gran confusión.
"¿Yo también?" La Valquiria se señaló, haciendo que la dragona y la Cadre le sonrieron.
"Por supuesto." Contestó Penemue.
"Ha pesar de no haberse conocido hace mucho, ustedes dos se volvieron muy amigos con todas esas salidas nocturnas." Declararía la dragona con un tono ligeramente burlón, haciendo que Rossweisse se sonrojara de vergüenza.
Después de todo, había querido mantener eso en secreto justamente por esta razón.
La Valquiria miró a Issei por un momento, para luego poner una mano sobre la sabana con cierta empatía.
"Los miedos de Issei se apagaron gracias a que se dio cuenta de las personas con las que está rodeado…" Dijo la Valquiria, ganándose la atención de Penemue y Tiamat. "Pero, eso no a terminado aquí." Explicaría Ross con gran seriedad. "Por lo que eh escuchado, él sufre de ginofobia, aunque es un caso bastante extraño…" Las dos damas la miraron con gran interés tras lo escuchado.
"¿Qué es ginofobia?" Preguntaron ambas al mismo tiempo, logrando que Rossweisse se impresionara.
"¿No saben lo que significa?" Ambas mujeres negaron, haciendo que Ross se acomodara en su asiento. "Para decirlo de una manera resumida, la ginofobia es el miedo a las mujeres." Tras escuchar esto, ambas mujeres la miraron con confusión.
"Pero él no tiene este miedo, de lo contrario no estaríamos durmiendo con él ahora mismo." Tiamat daría su punto.
"Como dije anteriormente, es un caso extraño." Las palabras de la Valquiria hicieron que el interés de sus dos amigas se disparara aun más. "Él puede interactuar con las mujeres. Lo extraño es que parece sufrir un trastorno severo cuando hablamos del amor que podría brindarle una mujer." Rossweisse miraría a Issei con cierta lastima tras sus palabras. "Si antes la autoestima de Issei estaba por los suelos, esa Ángel Caída se encargó de sepultarlo. Ahora piensa que ninguna mujer podría amarlo, y que tampoco se merece amar a nadie porque solo le traería dolor. Él cree ciegamente que no es más que basura." Incluso la misma Rossweisse se vio sorprendida al decir esa palabra. "Viéndolo así, es bueno que ninguna de ellas se haya confesado." Pensó, mirando a sus dos amigas. "Con la condición actual de Issei, las hubiera rechazado por su gran sentimiento de inferioridad."
"¿Hay alguna manera de curarlo?" Preguntarían ambas mujeres con gran preocupación mientras miraban al castaño. No tenían idea de que la situación pudiera ser tan grave.
Rossweisse se quedó en silencio por unos pocos segundos, para luego sonreír levemente.
"Por supuesto que sí. Pero es complicado." Contestó, para alivio de Tiamat y Penemue. "Antes de que ustedes sigan con su plan de casamenteras, debemos ir tratando con su trauma lentamente. Puede que no entiendan mucho de psicología, pero yo puedo encargarme."
"Entonces, ¿Cuál sería el primer paso?" Preguntaría Tiamat, realmente interesada en el tema.
Rossweisse estuvo pensándolo por unos pocos segundos. Cuando encontró la respuesta, ella chasqueó sus dedos mientras una linda sonrisa se dibujó en su rostro.
"¡Primero debemos hacerle atender que él también tiene ese tipo de sentimientos!"
Penemue y Tiamat se miraron entre sí, ya que no habían entendido muy bien a lo que se refería.
Rossweisse incrementó aun más su sonrisa mientras se cruzaba de brazos.
"¡Solo déjenmelo a mí!"
Al día siguiente…
Los ojos de Issei se abrieron lentamente con cansancio, debido a que la luz comenzó a penetrar en el pequeño apartamento. Él intentó moverse, pero todo resulto en vano cuando no pudo mover sus brazos.
Los recuerdos de la noche anterior golpearon su cabeza, haciendo que mirara hacia sus lados. Su mirada aturdida rápidamente cambió a una pequeña sonrisa tras darse cuenta que Penemue y Tiamat estaban tomando sus manos mientras dormían cerca suyo. De hecho, Issei estaba encima de ellas, ya que la cama era demasiado pequeña para que entraran los tres.
Su mirada se desvió hacia el borde de la cama tras sentir unos movimientos, viendo como Rossweisse tenía su rostro apoyado en la cama mientras parecía dormir con gran relajación. Esta vista resultó ser muy curiosa para el castaño, ya que podía sentir como si las tres mujeres lo estuvieran protegiendo.
Era una sensación extraña, pero no le desagradaba en lo más mínimo.
Después de estudiar su situación por unos pocos segundos más, su sonrisa rápidamente se amplió.
"Después de haberme despertado así, no veo posible que este sea un mal día."
Más tarde, en la Academia…
Issei apareció en la institución con una sonrisa dentuda mientras era acompañado por las tres profesoras más famosas de la Academia Kuoh. Las mujeres hablaban entre ellas y mantenían una conversación muy orgánica. Tiamat y Rossweisse se reían usualmente, mientras que Penemue siempre lucia un rostro serio, aunque parecía estar muy cómoda con la presencia de ambas chicas, sin quitar al alumno que las estaba acompañando.
Algunas alumnas miraron al cuarteto con extrañeza, ya que Rossweisse no había llegado hace mucho y ya parecía que eran mejores amigas. Después estaba Tiamat, que solo solía reírse en muy raras ocasiones cuando entablaba una conversación con Issei o Penemue, siendo que esas conversaciones no eran muy regulares.
"¡ISE, OE ISE!"
La conversación se vio interrumpida de una forma muy abrupta cuando una gigantesca estampida creada únicamente por dos hombres se avisaba rápidamente hacia donde se encontraba el castaño.
Los dos sujetos se detuvieron justo en frente de Issei, dejando una gran nube de polvo a su paso.
"Estábamos preocupados…" Dijeron los dos al mismo tiempo mientras respiraban agitadamente.
"¿De qué están hablando?" Issei no pudo evitar mirar a sus dos mejores amigos con una ceja alzada.
El ex dúo de pervertidos fijó su mirada en la dragona de forma instantánea tras escuchar la pregunta.
"La señorita Tiamat nos dijo que estabas enfermo." Respondió Motohama.
"Ya veo…" Pensaría Issei cuando la realización golpeó su cabeza. "No se preocupen, ya estoy bien." Afirmó con una sonrisa dentuda.
"¿Estas seguro?" Issei no pudo evitar mirar a sus dos amigos con extrañeza tras la pregunta de Motohama.
Ambos amigos se miraron por un corto segundo, para luego mirar nuevamente al castaño.
"Es que últimamente te estás enfermando mucho, e incluso estuviste ausente por una enorme cantidad de días." Motohama dio su punto, demostrando genuina preocupación por su amigo. "Si te sucede algo, recuerda que nosotros siempre estaremos para apoyarte." Aclaró, ajustando sus gafas.
"¡No importa lo que sea!" Matsuda terminó la declaración de Motohama, viendo como Issei parecía estar bastante impresionado ante lo escuchado.
Finalmente, el castaño no pudo evitar reírse un poco para la confusión de sus dos amigos.
"No se preocupen." Tanto Matsuda como Motohama se sorprendieron inmensamente al ver la expresión de Issei tras decir esas palabras, ya que sus ojos brillaban de una manera muy diferente. "Sé que puedo contar con ustedes, siempre. Ni siquiera tienen que decirlo." Concluiría, ganándose la sonrisa de sus dos amigos.
"Mientras lo entiendas…" Dijeron ambos al mismo tiempo a la vez que se cruzaban de brazos.
Las tres mujeres se miraron con una pequeña sonrisa tras escuchar la conversación.
"Parece ser que Issei no exageró cuando habló de ellos…" Pensó Rossweisse, admirando a los tres hombres que iban en dirección al edificio principal, mientras el castaño de despedía de las tres damas.
La conversación entre los tres amigos no duró mucho tiempo, ya que la presidenta del Club del Ocultismo los interrumpió, debido a que tenía algo muy importante de lo que hablar con Issei. El castaño despidió a sus amigos, diciendo que los vería en clase mientras se iba con Rías hacia el viejo edificio.
"¡Maestro!" Gasper saltó de su asiento tras ver a Issei.
"Oye, ya te dije que no me llamaras de esa manera…" Comentó el castaño al mismo tiempo que una gota de sudor nerviosa se deslizaba por su cabeza.
"Estaba preocupado, ya que no avisaste a nadie sobre tu ausencia." Explicaría el medio vampiro, acercándose al que, para él, era como una especie de ejemplo a seguir.
"No te preocupes." Contestó Issei con una sonrisa, para luego alborotar el cabello de Gasper. "No era nada importante."
"Ha lo que vinimos…" Dijo Rías, retomando la atención de los únicos dos sirvientes que se encontraban en el edificio ahora mismo. "Como ayer estuviste ausente, no pudimos probar las medidas." Dijo la pelirroja, materializando una cinta métrica.
"Pero, eso no es necesario." Dijo el castaño, sentándose en el sillón acompañado por Gasper, quien observaba los acontecimientos con gran intriga. "Me vasta con una gran túnica, y con una buena gorra para tapar mis ojos."
"Una gorra…" Rías se frotó el mentón mientras pensaba con cuidado. "De acuerdo." Concluyó, para luego entregarle una sonrisa. "Por cierto, pude conseguir una peluca que es idéntica en el Infierno."
"Entonces, ¿ya tenemos todo listo?" Preguntaría el castaño con cierta impaciencia, viendo como Rías ampliaba su sonrisa.
"¿Te gustaría probarlo?" Preguntó, ganándose un rápido asentimiento por parte de Issei.
Gasper continuó observando toda la interacción sin comprender absolutamente nada de lo que estaban hablando.
Después de que pasaran unos 10 minutos, esa expresión de Gasper había cambiado radicalmente.
"¡Ya veo!" Exclamaría el medio vampiro mientras chocaba su puño contra su otra mano. "¡Es un muy buen plan!" Concluyó, entregándole una sonrisa a ambos.
"¡¿Ya lo crees?!" Exclamaría el castaño mientras hacia una pose ridícula.
"Oye, yo no poso de esa manera…" Comentó Rías, mirando a Issei como si se tratara de un idiota.
"No estaba intentando imitarla, presidenta." Dijo Issei mientras se frotaba el cabello con una sonrisa en su rostro.
"Vámonos ya, las clases están a punto de comenzar." Ordenó la pelirroja, recibiendo un asentimiento por parte de los dos chicos.
Antes de que pudieran abrir la puerta, Issei pudo sentir como Rías lo tomó del hombro.
"Oye, creo que no solo deberías descansar esta semana." Dijo la pelirroja con un pequeño rubor en su rostro. "Deberías tomarte un descanso más amplio." Issei no pudo hacer más que mirarla con gran confusión. "Una vez que termine la primera fase de los Rating Games, todos vamos a tomarnos la próxima semana con mucha más tranquilidad. Deberías hacer lo mismo, y así podrías pasar más tiempo conmigo. Es decir, con nosotros."
"Pero, presidenta…" El rubor de Rías desapareció al ver la mirada del castaño, quien parecía imperturbable. "Si me tomo las cosas con más tranquilidad, entonces ya no podré hacerme más fuerte."
Esas palabras por si solas no significaban mucho, pero si veías el rostro de Issei, si veías sus ojos, incluso hasta al mismo Great Red le hubiera dado miedo.
Issei lo dijo con total naturalidad, como si se tratara de lo más normal del mundo. Algo que, en realidad, así era. Pero, podía verse que Issei veía mucho más lejos que el simple deseo de hacerse más fuerte.
"Pero, debes saber cuando ya es suficiente." Rías le tomó la mano, haciendo que Issei enarcara una ceja. "Si sigues entrenando todo el día, ya no ganaras nada, solo poder. Al final, esa obsesión solo hará que no te quede nada."
La sonrisa tierna de Rías fue reemplazada por un gran estupor cuando Issei golpeó su mano y se alejó de ella. Los ojos de Issei perforaron el alma de Rías, logrando que sintiera miedo de su sirviente.
"Si no tienes idea alguna de un tema, entonces no opines sobre ello." El tono serio que utilizó Issei hubiera hecho que Penemue se sintiera muy orgullosa.
El ambiente se puso extremadamente tenso de repente. Gasper miraba de un lado a otro, sin poder comprender la razón por la que todo se había vuelto tan inquietante.
"Yo…yo lo siento." Fueron las únicas palabras que se le pasaron a Rías por la cabeza.
Issei pudo notar la gran incomodidad que él mismo estaba generando, por lo que rápidamente abandonó su mirada y le entregó una sonrisa mientras se frotaba el cabello.
"No te preocupes. Entiendo que solo estás preocupándote por mí." Respondió, logrando que todo el ambiente tenso se cortara de inmediato.
Rías simplemente dio un suspiro, para luego señalar la salida.
"No podemos entretenernos más. Vamos a llegar tarde." Los dos muchachos asintieron de acuerdo, abandonando el Club.
Varias horas más tarde…
Todas las mujeres del sequito Gremory se encontraban en unas aguas termales que eran propiedad del territorio de Tannin. Al tratarse de un enorme volcán, se podía presenciar cómo había una especie de dos pisos, uno muy alejado del otro. Las chicas se encontraban en la parte inferior, dos de ellas miraban las aguas termales que se encontraban cerca de la cima con cierto recelo.
"¿Por qué no podemos ir? Solo quería jugar un momento con Issei…" Dijo Akeno con un tono muy decepcionado mezclado con tristeza.
"Ya te lo dije." Dijo Rías mientras se sentaba en una de las rocas que sobresalían, dando un gran suspiro. "Ahora Rossweisse también nos acompaña y ella se a mostrado demasiada estricta respecto a compartir las aguas termales…" Dijo la pelirroja, recordando como Rossweisse negó y re negó que ninguna mujer podía ir hacia el lugar donde se estaban bañando los hombres. "Últimamente, siento que mi palabra ya no vale tanto y eso me esta molestando demasiado…" Pensaría Rías con una expresión claramente fastidiada en su rostro.
Hablando del piso superior, Tannin se encontraba allí en su forma humana dándole un par de indicaciones a Kiba de como usar correctamente su espada mientras disfrutaba del baño, estando un poco alejado de Issei, quien se encontraba en el borde de las aguas termales.
"Quiero entrenar…" Pensó el castaño con una mirada aburrida en su rostro mientras agitaba sus piernas, viendo el gigantesco precipicio que le esperaba si caía hacia abajo. "Ver el entrenamiento de todos no estuvo tan mal, aunque al final termine sintiendo la obligación de hacer algo…" Issei no pudo evitar recordar como Tannin entrenaba a todos de una manera muy similar a la que hizo con él. "Cuando me escabullí a entrenar con Tiamat, sentí que estaba terminando de aprender ciertas habilidades de combate que aun no tenía." Pensó, mirando hacia el cielo al mismo tiempo que tenía un pequeño flash back.
"Entonces, ¿quieres aprender correctamente el estilo de combate de los Dragones?" Preguntó la dragona con una sonrisa orgullosa tras escuchar a su futuro amante. "Antes no contabas con la suficiente fuerza, pero creo que ahora es otra historia." Afirmó la dragona con una sonrisa desafiante, haciendo que sus hermosos colmillos hicieran acto de presencia.
"¿Qué debería hacer?" Preguntaría el castaño con gran entusiasmo, para luego ver como Tiamat entraba en una postura de combate, en donde su pulgar permanecía libre, mientras que sus otros dedos no terminaban de formar un puño por completo.
"Ya tienes la base. La aprendiste conmigo hace tiempo." Explicaría la dragona. "Ahora, solo te falta la técnica." Un brillo peligroso aparecería en los ojos de la dragona. "Ahora, presta atención. Usaré los movimientos contra una de mis copias de hielo." Una Tiamat de hielo apareció tras decir esas palabras. "Las primeras veces me moveré lento para que puedas comprender todo con claridad. Después no seré tan benevolente. Estos movimientos requieren cierta velocidad y mucha fuerza para que hagan un buen impacto." Afirmó, mirando atentamente a su clon. "El impacto es la clave, ya que, si posees la suficiente fuerza y destreza para golpear, tu rival podría quedar aturdido o incluso incapacitado con un solo golpe." Tiamat miraría una vez más al castaño, entregándole una pequeña sonrisa. "Pero, como tu eres mucho más débil que yo, no esperes conseguir un arma destructiva que pueda acabar con cualquier enemigo."
"No era necesario que me lo recordaras…" Pensó el castaño con una gota de sudor nerviosa.
Issei volvió a la realidad, mirando nuevamente hacia abajo.
"Menos mal que Rossweisse estaba con Penemue cuando nos descubrió, o de lo contrario nos hubiera matado a ambos." Pensó el castaño con cierta gracia tras recordar como una furiosa Penemue era sujetada por Rossweisse para que no le diera un buen golpe en la cabeza a Issei. "Aunque, después de eso ella incluso accedió a ayudarnos." Concluyó, recordando como Penemue le ajustaba la postura de su brazo y mano, además de corregirle la postura de sus piernas que estaban creando un desbalanceo a lo largo de su cuerpo. "Tiamat es muy buena profesora, pero Penemue es insuperable."
Issei se río tras su último pensamiento, sabiendo que si Tiamat le escuchaba le hubiera dado un tierno golpe en la cabeza por menospreciarla, aunque esa no era su intención en absoluto.
"¿Qué haces, Senpai?" Gasper se sentó justo al lado de su mejor amigo, viendo como el castaño parecía admirar el cielo nocturno.
"Nada, solo estaba recordando un par de cosas." Contestó, fijando su mirada en el medio vampiro. "Por cierto, ¿Cómo vas con tu entrenamiento?" Gasper no pudo evitar sentirse incomodo ante la pregunta. "Por lo que vi, tenías algunas dificultades para controlar tu poder."
Gasper sacudió sus piernas al igual que lo hacia Issei, mientras miraba al suelo con un rostro desanimado.
"Ha decir verdad, no me está yendo bien." Comentó Gasper completamente abatido. "Aunque me esfuerce, e intente dar lo mejor de mí, no mejoro ni un poco. El control sobre mis reservas mágicas aún sigue siendo cercano a nulo y en ocasiones pierdo el control, siendo Tannin el único que puede entrar en mi espacio y romper el flujo de magia." El medio vampiro apretaría fuertemente sus puños. "Solo soy una molestia. La presidenta dijo que tenía un poder increíble, pero si no podía controlarlo, debería mantenerme al margen de los próximos Rating Games ya que perjudicaría a todo el equipo, además de que podría matar a los integrantes accidentalmente y terminarían descalificándonos por eso." En estos momentos, Gasper estaba casi a punto de llorar. "A pesar de que me esfuerzo tanto… ¿Por qué?" Issei no pudo evitar mirar a su amigo con gran empatía. "¡Odio entrenar, lo odio!" Exclamaría con gran rabia. "¡¿Cómo es que Issei siempre quiere entrenar?! ¡¿Qué es lo que me hace falta para ser tan fuerte como usted?!" Preguntaría con gran energía, aguatando el llanto.
Issei lo miró con gran sorpresa tras sus palabras. En un principio, no sabía qué responder, pero luego no pudo evitar sonreír con una expresión abatida, algo que llamó la atención de Gasper.
"¿Qué es lo que te hace falta, ¿eh?" Dijo el castaño, para luego incrementar su sonrisa. "Eso es algo que yo me llevo preguntando desde que entré en el Mundo Sobrenatural." Los ojos de Gasper se ensancharon a más no poder tras la revelación.
"Lo siento, pero no puedo creerle…" Dijo el vampiro, apretando fuertemente sus puños. "¡Después de todo, Issei es increíble!" Issei tan solo le sonrió por el alago, para luego volver a mirar el cielo nocturno.
"Antes me preguntaste como puede gustarme tanto entrenar…" Gasper le puso especial atención tras escuchar sus palabras. "Lo cierto es que yo antes de comenzar he sufrido una gran cantidad de lesiones psicológicas, pero ya las estudié cuidadosamente y no cometeré los mismos errores. Además, gracias a la ayuda de mis mejores amigas he podido superarlo." Un recuerdo de Tiamat, Rossweisse y Penemue sonriendo le llegaron a la cabeza. "Y también gracias a cierto dragón." Agregó, sabiendo que Ddraig se sentiría muy ofendido si no lo incluía en ese grupo. "Si te preguntas ¿qué tiene que ver eso con el entrenamiento? La realidad es que, para mí, lo es todo." Gasper no pudo evitar mirarlo con cierta sorpresa tras lo escuchado. "Esos errores, y todo lo que he vivido en el pasado. Todas esas cosas me ayudaron a comprender lo que realmente deseaba en mi vida, y es el simple hecho de no estar solo." Issei miró al medio vampiro de reojo. "¿Aun recuerdas nuestra charla?"
En esos momentos, los ojos de Gasper se ensancharon como nunca antes.
Él recordó aquella vez que estaban en la azotea del edificio principal de la academia, esa pequeña charla que habían tenido justo antes de que la "señora mala" los atacara.
"Yo no entreno para ser más hombre, ni tampoco por el simple capricho de ser el más fuerte."
"Yo solo entreno para poder proteger a mis seres queridos."
"Esas palabras…" Dijo Gasper, volviendo a la realidad.
"Esta nueva vida que he comenzado hace seis meses, entrenando duro y aprendiendo…" Issei apretó fuertemente sus puños. "Nunca dejando de buscar aquello que me lleve a mis verdaderos límites." Issei le entregó una pequeña mirada muy seria. "Pero no te voy a mentir, esos entrenamientos eran muy duros. Tener la ambición de superarlos a veces no siempre era suficiente. A veces me equivoqué, y esas equivocaciones casi acaban con mi vida. En todos esos días, pase un real infierno." Issei cerró sus ojos con calma. "…Pero no me arrepiento, y los volvería a hacer mil veces si fuera necesario." Gasper se impresionó inmensamente tras sus palabras. "¿Sabes por qué?" Preguntó, abriendo uno de sus ojos, recibiendo una rápida negativa por parte del vampiro. "Porque si tuviera que hacerlo mil veces para salvar a las personas que amo, para morir por las personas que amo, entonces lo haría con una sonrisa. Porque prefiero morir salvándolas, a quedarme viviendo completamente solo." Concluiría, apoyando una de sus manos sobre la cabeza de Gasper. "Por eso es que voy a seguir buscando mi verdadero limite, y nunca me detendré sin importar lo que digan." Issei no pudo evitar entrecerrar sus ojos con ligera molestia. "Dicen que estoy demasiado obsesionado, y que no me quedará nada…" Gasper pudo darse cuenta al instante que estaba hablando de la conversación que tuvo con Rías en la mañana.
Una pequeña sonrisa dentuda apareció en el rostro de Issei, algo que animó el alma de Gasper.
"¡Pero me encargaré de que se arrepientan de esas palabras!"
"¡Increíble!" Fue lo único que pudo decir Gasper mientras sus ojos brillaban con gran intensidad.
"Entonces, no digas que no puedes conseguirlo." Dijo Issei, entregándole una mirada comprensiva. "Entiendo que sea muy duro, y que sea ridículamente frustrante. Pero en este mundo siempre ahí peligros inmensos, y esos peligros muchas veces se presentan cuando menos lo esperas. Por eso siempre tienes que estar preparado." La mirada de Issei se pondría algo seria. "No importa cuánto te mentalices, nadie está preparado para la muerte de las personas que realmente están en tu corazón, créeme." Gasper bajó levemente su mirada, luciendo un rostro muy serio.
"Por eso debes evitarlo…" Dijo en voz baja, a lo que Issei asintió.
Unos pequeños segundos de silencio se presentaron entre ambos, ya que Issei dejó que Gasper absorbiera todos los conocimientos recientemente adquiridos.
"…Eso no significa que debas ser como yo." Gasper observó a Issei con cierta sorpresa tras su comentario. "Hay personas que se mueven por diferentes ambiciones. Por eso hay personas que buscan hacer lo correcto o lo incorrecto. En lo personal, nunca me gustaría tener que patearte el trasero, así que intenta buscar una buena ambición para mejorar aun más." Concluyó, recordando las sabías palabras que le había dicho Azazel.
De hecho, era curioso…
Issei recién se dio cuenta que había aprendido una cantidad de cosas impresionantes por rodearse con ciertas personas muy importantes para él.
"Pero, su ambición me parece perfecta." Dijo Gasper, dando a entender que había quedado completamente conmovido con la historia. "Pero, dudo que pueda mejorar en tan poco tiempo…" Concluyó, bajando su mirada con cierto pesar.
"Eso es cierto." Afirmaría el castaño, haciendo que Gasper bajara aun más su mirada. "Pero si en lo único que tienes problemas es en el control de tus reservas mágicas, entonces la solución es muy simple." El comentario de Issei hizo que Gasper lo mirara con gran asombro.
"¿Qué debo hacer?" Cuestionó con estrellitas en los ojos.
"Dijiste que podías controlar una parte de tus reservas mágicas, aunque era un control casi nulo." Explicaría el castaño, recibiendo un rápido asentimiento por parte de Gasper. "Entonces, solo tenemos que reducir tus reservas mágicas hasta ese punto antes de entrar en los Rating Games." Concluyó, como si fuera lo más normal del mundo.
Aunque a Gasper no le pareció como tal, y su mente que estaba a punto de explotar ante la revelación era una clara prueba de ello.
"¡Podré participar!" Gritaría el vampiro con gran emoción.
"Aunque, estarás rozando el desmayo constantemente por la fatiga mental extrema..." Dijo el castaño, para después ponerse un poco nervioso al ver que Gasper volvió a gritar, dándole a entender que no le importaba ese factor.
"Es cierto. Con sus reservas mágicas gigantescas, es un buen plan. Ni siquiera a mí se me había ocurrido."
Los dos jóvenes voltearon su mirada en busca de la voz, sorprendiéndose ligeramente al ver de quien se trataba.
"Azazel…" Dijo Issei, ya que no había tenido la posibilidad de entablar una conversación larga con el Cadre desde hace muchos días.
"Has crecido mucho Issei." Comentaría Azazel mientras se sentaba a su lado. "Estoy orgulloso."
Mientras tanto, en un lugar mucho menos alejado de lo que realmente debería ser…
La gran cantidad de arbustos rojos que había cerca de las aguas termales comenzó a moverse de una forma extraña, indicando que había personas en aquel lugar. Todo el sendero hacia la cima estaba rodeado por esos arbustos, por lo que era imposible ver a alguien a menos que se prestara mucha atención.
"No creo que esto sea buena idea…" Dijo Penemue mientras seguía de cerca a Tiamat, quien se sostenía la toalla para que no sea arrastrada por las ramas.
"No estarías aquí si realmente lo pensaras." Declararía la dragona con una sonrisa burlona, haciendo que la Cadre chasqueara la lengua mientras veía hacia otra dirección.
Tiamat asomó su rostro por los arbustos, viendo como Issei se encontraba no muy lejos de su posición. Penemue apareció poco después, imitando la acción de la dragona.
Sus miradas se fijaron en sus dos acompañantes, optando por una mirada curiosa al ver que los tres parecían estar charlando con bastante energía mientras se reían.
"¡Asique hiciste enojar a Penemue, ¿eh?! ¡¿Y aun sigues vivo?! ¡Impresionante!" Gritaría Azazel mientras se reía sin parar. "Ella da miedo, ¿verdad?" La expresión del Cadre cambió de una manera tan rápida que le hubiera asustado a cualquiera.
"Estoy de acuerdo." Contestó Issei como si fuera un robot, algo que le causo bastante gracia a Gasper.
"¿Yo doy miedo?" Murmuraría la Cadre con un tono cubierto de sorpresa.
"Mejor es no decirle la verdad…" Pensó Tiamat tras ver la reacción tan fuera de sí que había tenido su amiga.
"Creo que Tiamat también da mucho miedo…" Dijo Gasper mientras alzaba una mano con cierta timidez.
En esta ocasión, fue Tiamat quien cambió su expresión radicalmente.
"Bueno, creo que ambas tienen sus momentos…" Comentó el castaño. "Pero…" Issei se calló un momento, pensando lo que iba a decir.
"¿Qué opinas de ellas?" Preguntaría el Cadre, ganándose la atención de Issei y Gasper, además de las dos mujeres que estaban espiando la conversación.
"Bueno, creo que cualquiera de ustedes dos podrían señalar los defectos que ellas tienen. Pero lo cierto es que para mi son perfectas." Ambas mujeres no pudieron evitar sonrojarse ante lo escuchado. "Bueno, como explicarlo…" Issei se frotó el cabello mientras pensaba. "Digamos que la parte de ellas que las hace encantadoras me encanta, y la parte que muchos marcarían como un problema a mi también me encanta." Issei alzó su mirada, pensando detenidamente. "No importa cuanto intente buscar, creo que ellas son las mujeres más cautivadoras que he conocido, y no creo que sea posible que alguna logre superarlas."
Tiamat y Penemue retiraron sus rostros de los arbustos, e inmediatamente se tomaron la parte superior de su abdomen.
Dolía demasiado, pero también se sentía tan bien…
Se sentía tan bien escuchar esas palabras…
Ambas mujeres se miraron con unas pequeñas sonrisas cubiertas de complicidad, ya que ambas sabían muy bien lo que la otra estaba sintiendo.
"Cada vez que él habla así de mí, puedo sentir como todo mi cuerpo se calienta. Solo quiero abrazarlo y estrujarlo como nunca ahora mismo." Dijo la dragona con un gran rubor en su rostro.
"Puedo entenderte. Es complicado sobrellevar este tipo de emociones." Dijo la Cadre.
La charla entre ambas se cortó cuando una presencia "maligna" las asechó desde detrás de unos arbustos. Las dos mujeres se pusieron rápidamente en alerta, para luego tensarse al instante tras ver de quien se trataba.
"Ustedes…" La voz de Rossweisse sonaba completamente peligrosa. "¿Pueden decirme que diablos están haciendo aquí?"
"Fue idea de ella." Tiamat culpó inmediatamente a Penemue, ganándose un "¡¿Jaaah?!" por parte de la Cadre.
"¿Vas a ponerte a actuar como una niña?" Cuestionó Penemue con una mirada obscura, mientras que Tiamat se hacia la desentendida.
"No sé de quien haya sido la idea. Solo sé una cosa…" El comentario de Rossweisse hizo que sus dos amigos se olvidaran de su pequeña disputa. "Nos vamos." Dijo de una forma muy cortante, señalando su espalda. "¡Ahora!" El tono y sus ojos peligrosamente entrecerrados no dejaban lugar a discusión.
"Por algún motivo, siento que tus papeles de acabar con la perversión se vieron invertidos…" Dijo la Cadre.
"¿Insinúas que debería de estar reprimiendo a un hombre?" Cuestionaría la Valquiria con una ceja alzada. Penemue solo se inclinó de hombros.
"No lo sé, es solo una sensación." Fue la simple respuesta de la Cadre mientras pasaba por el costado de Rossweisse.
La mirada de la Valquiria se posó en Tiamat, quien estaba jugando con su cabello.
"Vamos, deja que este un tiempo con mi dragoncito…" Comentó la dragona con una mirada tierna.
Esa mirada desapareció al instante cuando una vena apareció en la cien de la Valquiria.
"¡Hmp!" Rossweisse se quejó mientras señalaba a su espalda, indicando que no caería bajo ningún tipo de soborno.
"¡Vamos!" Tiamat gritó de frustración mientras se acercaba a las dos mujeres. "Después no te vayas a enojar cuando congele toda el agua por accidente…" Murmuraría por lo bajo con una mala cara.
"¿Oh?" Dijo Penemue mientras la seguía de cerca. "¿La gran e impresionante Reina de hielo, la Reina Dragón más poderosa, su Excelencia Invernal, ¿va a hacer un berrinche?"
"¡Hug!" Tiamat se quejó. "¡Silencio!" Gritó, revolviéndose ferozmente el cabello.
Rossweisse observó toda la interacción con una pequeña sonrisa.
No podía creer que una entidad tan poderosa como lo era Tiamat podría dejarse llevar por dos personas que eran mucho más inferiores a ella.
Ha diferencia de cierto Dios que conocía…
La mirada de Rossweisse no pudo evitar torcerse a una de completo desagrado tras recordarlo.
"¿Y qué opinas de Rossweisse?" La pregunta de Azazel hizo que la Valquiria mirara hacia atrás con ligera sorpresa.
"Bueno…" Dijo Issei mientras agitaba sus piernas. "Ella es una mujer realmente hermosa." Un tenue sonrojo se disparó en el rostro de la Valquiria. "Es un poco desesperada y tiene muy baja autoestima. También tiene ciertas actitudes morales un tanto reprochables que la convierten en alguien muy histérica en ocasiones." Un aura depresiva cubrió a Rossweisse tras escuchar esas palabras.
"Pero…"
Rossweisse no pudo evitar mirar a Issei tras su última palabra.
La sonrisa dentuda del castaño brilló ante sus ojos.
"Su personalidad común y esas características mezcladas es algo que la convierten en alguien muy especial, ¿no cree?" Los ojos de Ross se ensancharon ligeramente.
Nunca había pensado que esos aspectos de ella podrían llegar a agradarle a algún hombre.
"En un principio, me parecía totalmente absurdo que ella no tuviera una pareja. Después de todo, es alguien realmente encantadora." Dijo Issei demostrando asombro genuino, y su expresión y tono utilizados era una clara prueba de ello. "Después de estar un tiempo con ella, pude comprender que el problema puede ser algo que aun no comprendo. Pero no he querido entrometerme, ya que no sé como se lo tomaría…" Dijo el castaño mientras se frotaba el cabello con ligera timidez. "Además, con lo increíble que es ella, seguro encontrara la forma de solucionarlo."
Esas últimas palabras hicieron que Rossweisse se desilusionara visiblemente.
"¡Oye!" La Valquiria fue sacada de su tormento cuando Penemue la llamó. "¿Vienes o no?" Preguntó la Cadre, alzando una ceja.
Rossweisse sacudió ferozmente su cabeza para quitarse los malos pensamientos, para después acercarse rápidamente hacia sus amigas.
"Un problema que no comprendes…" Pensó Azazel mientras se frotaba el mentón, viendo como Gasper e Issei conversaban con alegría. "Si supieras el motivo, créeme que no estarías tan tranquilo…" Concluyó, sin poder evitar ponerse serio al final.
Unos minutos más tarde…
"Así que aún no habías superado eso…" Diría Azazel mientras se apoyaba en una roca cercana. "Es normal que te costara tanto, realmente la has pasado muy mal." Concluiría, viendo como Issei asentía.
El castaño miró detrás de él, viendo como Kiba y Gasper parecían estar charlando con Tannin. "La realidad es que aun siento que no me he librado por completo de ciertas cosas." Dijo Issei mientras posicionaba una mano sobre su pecho, su mirada se entristeció ligeramente tras recordar a Raynare. "Pero no es momento de pensar sobre eso. Solo me queda seguir mirando hacia adelante para continuar mejorando." Finalizó con una mirada decidida mientras miraba hacia el horizonte.
"Dices que lo entiendes, pero creo que hay ciertas cosas que aun no te han quedado claras…" El comentario de Azazel hizo que Issei lo mirara con una ceja alzada.
"¿Ha que se refiere?" Cuestionaría el castaño.
"Hmmm…" Azazel tarareó, viendo la expresión curiosa que le entregaba Issei. "Supongo que no entendiste todo lo que ellas querían decirte." La mirada de Issei solo se torció a una más confusa tras lo escuchado. "¿Sabes algo?" Azazel se acercó un poco más al castaño, apoyándose una mano bajo su mentón. "No te has dado cuenta todavía, pero te has rodeado de lo único que te hacia tanta falta." Azazel ensanchó ligeramente su sonrisa tras sus palabras. "Ahora tienes una verdadera familia." Los ojos de Issei se ensancharon enormemente cuando la comprensión lo golpeó. "No solo esas tres amigas a que les tienes tanto aprecio. También esta Gasper que te ve como un ejemplo a seguir, como si fueras su hermano mayor. Aunque no hayas tenido mucho tiempo para hablar con Tannin, él te considera casi como un hermano, ya que él cree ciegamente que eres uno de los últimos Dragones supervivientes, aunque seas un Demonio. También tienes a camaradas y compañeros de trabajo que siempre estarán apoyándote. Por lo que sé, Ddraig es como una especie de padre para ti desde que te introdujiste al Mundo Sobrenatural, debido a que aprendiste una gran cantidad de cosas gracias a él…" Azazel se pauso por un corto segundo, pensando en sus siguientes palabras. "Incluso estoy yo… Aunque para ser sincero, no sé que tipo de papel abarcaría en este grupo tan alocado." Concluyó Azazel mientras se reía, imaginándose como se verían todas esas personas juntas conviviendo en un mismo hogar.
Las risas de Azazel culminaron cuando vio como Issei parecía estar al borde de las lágrimas.
"Senpai…" Fue lo único que pudo decir, indicando que esas palabras habían calado muy profundo en él.
Azazel lo miró con ligera sorpresa, para luego reír nuevamente.
"¡Vamos, no seas tan dramático, hombre!" Exclamó el Cadre, dándole una fuerte palmada en la espalda.
La mirada conmovida de Issei cambió radicalmente cuando se desplazó alrededor de 30 metros por semejante golpe.
Su mente ni siquiera pudo procesar lo que estaba sucediendo, ni siquiera tuvo tiempo para gritar. Lo único que sabía es que estaba cayendo directamente hacia las aguas termales que se encontraban abajo.
"Me olvidé que este suelo es muy resbaladizo…" Pensó Azazel mientras miraba su mano, para después inclinarse de hombros con una sonrisa despreocupada. "¡Ahhh! De seguro estará bien. No creo que haya sido tan idiota de olvidarse que puede volar."
Desafortunadamente, Azazel lo había sobreestimado demasiado…
Debería saber que la idiotez de Issei a veces golpeaba límites insospechados.
"Realmente necesitaba esto." Diría Penemue, dando un pequeño suspiro de alivio. "Las aguas termales ayudan mucho a quitar el estrés del trabajo…"
Tiamat saldría debajo del agua, teniendo una sonrisa melancólica en su rostro.
"Esto me recuerda a las aguas termales que había en el Reino Familiar…" Fueron las simples palabras de la Dragona.
"Algún día deberíamos ir a tu viejo hogar." Comentó Rossweisse. "Tengo mucha curiosidad sobre como vivía antes." Tiamat bajaría levemente su mirada, mientras se ataba el cabello.
"En realidad, no es la gran cosa…" Murmuró por lo bajo.
La charla de las mujeres se vio interrumpida cuando una extraña figura cayó detrás de ellas, generando una enorme ola.
Las tres mujeres miraron hacia atrás, viendo como Issei emergía del agua pocos segundos después, escupiendo un gran chorro de agua.
Las tres mujeres se miraron entre sí, para luego mirar nuevamente a Issei. El castaño simplemente cruzaría su mirada con las tres sin decir una palabra.
"Hem… ¿hola?" Issei alzó una mano en gesto de saludo sin abandonar esa mirada neutra.
"¿Qué sucedió?" Cuestionó Rossweisse con la misma expresión que el castaño.
"Me empujaron." Fue la simple respuesta de Issei.
"Menos mal que te ajustaste bien la toalla." Comentó Penemue al mismo tiempo que fijaba su mirada en la delgada tolla que tapaba todo lo necesario.
Antes de que siguieran con esa conversación tan incomoda, Tiamat y Penemue agudizaron sus miradas y rápidamente saltaron sobre Issei, sentándose encima suyo y hundiéndolo en el agua.
"¿Sucedió algo?" Preguntó Rías, asomando su rostro de las enormes rocas que dividían a las aguas termales.
"¡Solo estábamos jugando!" Exclamaron Tiamat y Penemue al mismo tiempo, mientras hacían el mayor esfuerzo para mantener sus traseros unidos.
Rías no pudo evitar mirarlas con extrañeza, ya que parecían estar sentadas sobre una roca que se movía.
"Si les molesta, podemos hacer menos escándalo." Rossweisse decidió seguirles el juego a sus amigos, ya que no había sido culpa de Issei.
"No, está bien." Fue el comentario final de Rías, marchándose con un rápido saludo.
Rossweisse miró a sus dos amigas justo a tiempo para ver como ambas se levantaban rápidamente.
Issei mantenían una mirada perdida mientras flotaba sobre el agua, haciendo que las dos mujeres se miraran con ligera preocupación.
"Creo que lo noquearon…" Declaró Rossweisse con una mirada en blanco.
Unos momentos más tarde…
Por alguna razón, Issei se encontraba en medio de una enorme plantación junto a Matsuda y Motohama. Los tres tenían trajes de recolector mientras iban hablando alegremente sobre sus cosas.
Issei se desvió hacia un gran árbol, ensanchando ligeramente sus ojos ante la vista.
"Nunca había visto unos duraznos tan grandes…" Murmuró el castaño acercándose al árbol, para después tomar uno de los duraznos.
Los ojos de Issei se ensancharon aun más cuando notó que esos duraznos eran como 4 veces más grandes que sus manos, además de que eran extremadamente flexibles.
"Es increíble ver que sean tan blandos al contacto…" Pensó Issei en voz alta mientras manoseaba el durazno. "De seguro debe ser porque tiene unos jugos increíbles…" Issei sonrió ante la idea. "Supongo que no pasará nada si le doy un mordisco."
Issei acercó lentamente su rostro hasta que le dio una gran, pero cuidadosa mordida. Sus ojos no pudieron evitar abrirse con gran confusión.
"La textura no tiene sabor, ¿pero por qué no se rompe?"
Issei abrió sus ojos y su sueño terminó rápidamente.
Lo primero que vio fue que su cabeza estaba descansando en el regazo de alguien. O eso es lo que debería de estar haciendo, debido a que su rostro estaba pegado a uno de los pechos de aquella mujer mientras lo mordía con cariño sin importar que una tela estuviera obstaculizando el contacto directo.
Los pechos eran tan grandes que se hacia imposible ver el rostro de la mujer desde ese ángulo. Pero era imposible no saber de quien se trataba, ya que solo una mujer tenía unos pechos tan grandes.
Penemue lo estaba mirando sin decir una palabra mientras sostenía su cabeza con una mano y acomodaba su cuerpo con la otra, logrando que Issei se sintiera extremadamente cómodo.
Issei se separó levemente y la miró. Su sonrojo tardó en llegar, pero finalmente lo hizo.
"Lo siento." Fue la respuesta del castaño, viendo como la Cadre lo miraba fijamente.
Después de unos pocos segundos de silencio, Issei comenzó a esperarse lo peor.
Tocar sus pechos era un problema, pero besarlos era una cosa completamente diferente. Y no importaba que una tela separa sus labios con sus senos.
El silencio incomodo desapareció cuando un pequeño rubor apareció en el rostro de Penemue. Los ojos de Issei se ensancharon ligeramente cuando la mano de la Cadre le comenzó a acariciar la cabeza, logrando que un brillo muy tierno se presentara alrededor de la mujer temible.
"¿Me está tratando como un bebé?" Pensó Issei con los ojos en blanco, aunque debía decir que no era tan malo.
Después de que Penemue le entregara su "castigo", Issei se sentó a su lado y miró al cielo, notando que el anochecer estaba mucho más pronunciado.
"¿Dónde están los demás?" Preguntó el castaño, mirando a la Cadre.
Penemue se puso de pie, la toalla que le cubría brilló intensamente, y fue reemplazado por su clásica vestimenta poco después.
Eso hizo que Issei se mirara a si mismo, viendo que todavía tenía la toalla.
"Ellos están allí." La Cadre señaló, viéndose como un fuego se encontraba en los adentros del bosque. "La mayoría de los Gremory ya se han marchado, así que solo somos unos pocos." Aclaró Penemue mientras alzaba su mano, reemplazando la ropa de Issei. "Yo me quedé aquí para cuidarte hasta que despertaras."
"Por cierto, ¿qué sucedió?" Issei se tomó el mentón mientras pensaba. "Solo recuerdo que algo se estrelló muy fuerte contra mi cara." El comentario hizo que Penemue mirara hacia otro lado con un gran rubor.
"No calculamos nuestras fuerzas…" Contestaría la Cadre, logrando que Issei la mirara con gran confusión.
Unos momentos más tarde…
"¡Senpai!" Exclamó Gasper con alegría tras ver que Issei por fin se había despertado.
Issei miró a todos con ligera sorpresa. Después de todo, no se esperaba que ellos estuvieran reunidos en una enorme fogata mientras se alimentaban.
"¡Por fin despertaste, mocoso!" Exclamó Azazel mientras se acomodaba en su tronco.
"¿Recuerdas exactamente lo que sucedió?" Preguntaría Tannin, haciéndose un poco hacia adelante. "Después de todo, ellas no quieren contarnos."
"¡Silencio!" Rugió Tiamat con un tenue sonrojo, logrando que algunos se rieran y otros se asustaran.
Issei y Penemue se integraron rápidamente a la cena. El grupo contaba historias interesantes y graciosas, aunque las mas destacables fueron solo algunas.
"Y entonces, pude ahorrarme otro día de papeleo más." Comentó Azazel, logrando que muchos se rieran, a excepción de una persona.
"Fue a partir de esos momentos en que te convertiste en un vago, lo recuerdo muy bien." Dijo Penemue con malicia al mismo tiempo que se cruzaba de piernas.
"¡Vamos, Penemue! ¡Tu me conoces!" Exclamó el Cadre con un tono bulón mientras alzaba su vaso de cerveza. "Debes dejar de intentar lo imposible." Azazel se inclinó de hombros como si estuviera diciendo lo más natural del mundo. "Sabes que solo volveré a hacer mi trabajo cuando haya logrado burlar a la muerte." Todos se rieron ante la clara broma de Azazel. Todos, menos ella.
Y ese brillo peligroso que cruzó en sus ojos era prueba de ello.
"Entonces, ¿me estás diciendo que, si te encuentras al borde de la muerte por x circunstancia y sobrevives, comenzarías a hacer tu trabajo?" Penemue entrecerró sus ojos logrando que desprendieran un tono carmesí muy peligroso.
"Oye, no pienses en nada extraño…" Dijo Azazel con una gota de sudor nerviosa tras ver como la Cadre le estaba entregando una mirada de ultratumba.
"¡Jajajaja!" Tannin río fuertemente, secándose una lagrima. "Esto me trae viejos recuerdos…" Comentó, sin poder evitar apagarse un poco al final.
"Lo comprendo…" Comentó Tiamat con una pequeña sonrisa melancólica.
"¿De qué están hablando?" Preguntó Rossweisse con gran interés.
"Bueno, los Reyes Dragones casi siempre estaban juntos en el pasado." Respondió Tannin mientras recordaba los viejos tiempos con nostalgia. "Había tres que siempre se metían en problemas con los demás Dragones, y no se cansaban de hacer travesuras. El otro se encargaba de regañarlos siempre que podía."
"Supongo que Tiamat siempre les daba una buena golpiza, ¿verdad?" Tiamat se puso extrañamente en alerta tras escuchar el comentario de Azazel.
Una sonrisa burlona apareció en Tannin.
"¿Ella?" Se burló el dragón. "Ella era la que más travesuras causaba en el pasado. Era como una niña pequeña que era imposible de educar, sin importar que tuviera más de 18.000 a…" Antes de que Tannin pudiera terminar, Tiamat le tapó ferozmente la boca.
"No sigas." Dijo con un tono sepulcral, logrando que Tannin se riera bajo su agarre.
La reacción de Tiamat llamó la atención de todos, en especial de Issei.
"¿Eso quiere decir que la señora mala antes era una señora traviesa?" Se preguntó Gasper en voz alta, cometiendo un grave error.
"¡¿Huh?!" Una música tétrica sonó cuando Tiamat volteó su rostro, fijando su mirada perforadora en Gasper. "Oye…"
"¡S-si!" El vampiro no pudo evitar saltar con gran miedo tras ver la expresión tenebrosa de la dragona.
"Que sea la última vez que me llames señora…" Su tono espeluznante, sus ojos celestes completamente fríos, y la vena que resaltaba en su sien hizo que Gasper casi se muriera del miedo.
"¡Lo-lo siento!" El medio vampiro se disculpó rápidamente mientras se tapaba el rostro con sus manos con gran terror.
Ajeno a todo lo que estaba sucediendo, Issei estaba muy sumergido en sus pensamientos mientras miraba a la dragona furiosa.
"¿Tiamat traviesa?" Pensó para sí mismo, haciéndose una imagen mental de como la dragona molestaba a otros dragones. "Sinceramente me cuesta mucho imaginarlo…" Concluyó, volviendo a la realidad.
Después de que Tiamat casi matara a Gasper con sus miradas, y que Tannin casi acabara asfixiado por culpa de la dragona, todas las historias continuaron con normalidad.
De esa manera, la cena finalmente terminó, y todos comenzaron a marcharse. Issei decidió quedarse junto a Tannin para ordenar las cosas, mientras que Rossweisse, Penemue y Tiamat se daban un último baño antes de irse.
"¿Qué sucede?" Preguntó el dragón, dejando el tronco en el suelo para mirar al castaño. "Hace rato que me estás mirando como si tuvieras ganas de preguntarme algo." Issei bajó su mirada por un corto segundo, pensando si debía preguntar o no.
"Es sobre el pasado de Tiamat…" Mencionaría Issei, ganándose el interés de Tannin. "Bueno, solo me pareció bastante curioso lo que comentaste de ella. Parece que estabas hablando de otra persona distinta…"
Tannin lo estudió con la mirada por unos pocos segundos, para luego alzar su rostro.
"Es normal que esas circunstancias la hayan cambiado tanto, incluso yo me hubiera vuelto loco…" Dijo el Dragón, volviendo su mirada a Issei. "Tiamat era la más alegre de nosotros cuatro, y por mucho. Siempre se la pasaba alegrándonos en nuestros días aburridos, o siempre se la pasaba haciendo travesuras a los demás Dragones, incluso a su propia madre." Tannin se detuvo, sin poder evitar sonreír ante su última palabra. "Los tres primeros Reyes Dragones nacimos del poder, de las partículas mágicas, para ser más precisos. Allí es donde se formó nuestra alma, y nuestro cuerpo. Digamos que somos parecidos a los Dioses Dragones, solo que las fuentes mágicas que nos crearon eran mucho menos densas que en esos momentos. De hecho, por eso Ophis resultó ser tan inferior a los demás Dioses Dragones, ya que surgió cuando casi todas las nubes mágicas condensadas habían desaparecido…Pero no nos desviemos del tema." Dijo el Dragón, volviendo al punto principal. "Tiamat surgió cuando la condensación mágica en el mundo ya estaba muy diluida debido al nacimiento reciente de Ophis, por lo que era muy extraño pensar que ella podría ser la Reina Dragón más poderosa o incluso ser una Reina Dragón. La cuestión es que no surgió del poder. Fue a través de una dragona que dio a luz a una cría hembra. Algo completamente inaudito, y aun más incomprensible cuando nos enteramos que esa pequeña dragona tenía un poder que doblegaba al mío, siendo el Rey Dragón más fuerte." Explicó el dragón, recordando la gran conmoción que se había vivido en aquel momento. "No se sabe quien fue su padre, pero se estima que se trata de un Dragón Celestial por la gran cantidad de poder que contenía, pero Albión y Ddraig nunca se hicieron cargo, así que ese detalle nunca quedó del todo claro." Una pequeña sonrisa apareció en el rostro de Tannin tras recordar a la madre de Tiamat. "Ha ella nunca pareció importarle, ya que cuido a su pequeña hija como si fuera lo más importante de su vida. Tiamat tuvo una gran madre, y por eso es que ella siempre se mostraba tan alegre y animada, ya que solo podía transmitir todo lo que le había otorgado su madre. Por eso es que la queríamos tanto." Una mirada muy nostálgica cruzó el rostro del dragón cuando una imagen de los Cuatro Reyes Dragones juntos y riendo cruzó por su mente. "Desafortunadamente, ahora solo queda una cascara de lo que era ella…" Concluyó el dragón con amargura, para después sonreír. "…O eso pensaba. Después de todo, ella está actuando exactamente igual cuando está cerca de ti. Quizás no lo haya visto, pero puedo notarlo." Tannin le entregó una sonrisa dentuda, cruzándose de brazos. "Me gustaría ver ese lado suyo otra vez, pero me basta con saber que ella ha vuelto a brillar como en los viejos tiempos."
Issei no podía hacer otra cosa más que estar impresionado.
Muy impresionado.
Nunca se le había pasado por su cabeza que Tiamat fuera tan… explosiva, por decirlo de alguna manera.
"Nunca me lo hubiera imaginado…" Fue lo único que se le ocurrió decir a Issei, recibiendo una sonrisa por parte de Tannin.
"Es natural. Como dije, los traumas y las traiciones que vivió le dejaron una gigantesca cicatriz. Nadie podría volver a ser como antes después de semejantes vivencias, pero ella a recobrado la luz que tanto la caracterizaba. Eso es lo más importante." Afirmó el dragón, recibiendo un asentimiento por parte del castaño, indicando que estaba de acuerdo. "Hablando de ella, me he acordado de algo muy interesante…" Dijo el dragón al mismo tiempo que comenzaba a frotarse el mentón.
"¿Qué es?" Preguntaría el castaño con gran curiosidad.
Tannin simplemente le entregó una sonrisa cubierta de complicidad y se acercó a él, para luego decirle un par de palabras al oído.
Los ojos de Issei se ensancharon de golpe.
"¡¿En serio?!" Exclamó el castaño con genuina sorpresa.
Tannin simplemente asintió repetidas veces mientras se cruzaba de brazos.
"Pero, es en muy pocos días…" Pensó Issei en voz alta con clara aflicción, por algún extraño motivo.
La charla se vio interrumpida abruptamente cuando las tres mujeres llegaron, preparándose para marcharse.
Time Skip:
Los siguientes días pasaron con normalidad.
Todos tenían ciertas conversaciones sobre temas puntuales, como en el caso del plan que estaban realizando Issei o Rías, o simplemente eran conversaciones más casuales.
También entrenaron continuamente con la ayuda de Tannin y Azazel, logrando que Rías y Akeno obtuvieran un control mayor sobre sus poderes inestables. Mientras tanto Kiba y Xenovia obtuvieron un gran progreso con las habilidades de sus espadas, aunque no aumentaron mucho sus poderes. Algo similar sucedía con Koneko y Asia, aunque esta última había logrado un gran progreso en el control de su magia, haciendo que pudiera curar las heridas mucho más rápido.
Mientras tanto, Issei continuaba sus entrenamientos junto con Tiamat, Penemue y Rossweisse. Las dos últimas estaban algo impresionadas con el progreso tan rápido que estaba teniendo Issei, pero no fue así para la dragona, quien sabía bien que ya le había dado las bases previas desde un principio para que pudiera desarrollar ese método de lucha.
Así se llegó al día del primer desafío para la Familia Gremory.
A pesar de que eran altas horas de la mañana, Issei se encontraba entrenando sus golpes preciosos con la ayuda de los clones de Tiamat. Se podía ver como la dragona estaba sentada no muy lejos de allí, apoyada en un árbol mientras daba un gran bostezo.
Issei rompió el último clon, y antes de que pudiera pedirle más a Tiamat, un círculo mágico apareció.
"Prepárense, los Rating Games empezaran pronto." Comentó la Cadre para la sorpresa del castaño.
"Un momento, ¿cómo sabías que estábamos en el Bosque Maldito?" Cuestionaría el castaño.
"Es fácil anticiparse a alguien que solo conoce la palabra "entrenamiento" en su cerebro." El comentario neutral de Penemue hizo que Issei se riera nerviosamente. "Por cierto, ¿Qué le pasa a ella?" Cuestionó con una ceja alzada, viendo como Tiamat cabeceaba por el sueño.
"Bueno, no pude dormir en toda la noche y estuve entrenando. Ella dijo que quería ayudarme y no aceptó un no como respuesta." Explicaría Issei mientras se frotaba el cabello.
Penemue simplemente suspiró. "No tienes remedio…" Dijo, logrando que Issei se riera nerviosamente por una segunda vez. "En ese caso, la llevaré para que duerma un poco." Comentó, dirigiéndose hacia la dragona.
"¡En ese caso, espera un momento!" Exclamó el castaño para la sorpresa de Penemue y el susto de Tiamat, ya que esta última estaba a punto de quedarse dormida.
Issei se acercó rápidamente y se detuvo justo en frente de ella, para la mirada curiosa de la dragona.
"No sabía exactamente que podría gustarte, y desponía de poco tiempo…" Diría Issei con gran nerviosismo, logrando que Tiamat inclinara ligeramente su cabeza hacia un lado tras no comprender a lo que se refería. "En fin…" Dijo el castaño, haciendo aparecer un círculo mágico pequeño arriba de sus manos.
Un dragón blanco de peluche con un moño celeste saldría del circulo para la sorpresa de las dos mujeres.
"Feliz cumpleaños."
Esas palabras hicieron que los ojos de Tiamat se ensancharan a más no poder.
Ella tomó el pequeño dragón de peluche sin decir una palabra, admirándolo mientras sus ojos brillaban de gran emoción.
Ella se levantó lentamente y continuó admirándolo, sin decir una palabra.
"Así que era su cumpleaños…" Pensó Penemue realmente intrigada ante lo que había descubierto.
Issei pareció ponerse bastante nervioso al ver como Tiamat continuaba viendo el regalo sin decir una palabra.
"Ya se que no es la gran cosa, esto fue lo primero que se me ocurrió…" Comentó, para luego reírse con gran nerviosismo.
Esa risa se apagó al instante y fue reemplazada por una total sorpresa solo por tres simples movimientos.
Ella le sonrió, se acercó, y se apoyó en él…
Issei se quedó mudo, ya que no sabía qué hacer.
Finalmente, Issei la abrazó, pensando que eso era lo más correcto que podía hacer en estos momentos.
Al sentir el contacto, su corazón se aceleró y su cuerpo estalló de alegría. Por culpa de esas mismas emociones, ella no pudo resistir a su instinto, por lo que se acercó un paso más y abrazó al pequeño peluche con aun más fuerza.
Entonces, ella dijo la siguiente palabra directamente desde su corazón:
"Gracias."
¡FINAL DE LA SEGUNDA PARTE!
Como siempre digo, espero que hayan disfrutado el capítulo.
El próximo se vienen emociones muy fuertes. Como ya vieron, habrá varios cambios respecto a la batalla que sucedió en el cannon.
Al final, tal y como sospeché en el capítulo anterior, este capítulo terminó siendo muy largo. Al final recorte ciertas escenas que tenía pensado, además de que aplacé un momento de Issei con Rossweisse para más tarde, ya que me pareció mejor idea combinarlo cuando se concrete la llegada de Ophis. Las partes recortadas más que nada son algo de drama, pero después del capítulo anterior y con lo que tuvieron al principio de este, ya siento que es demasiado drama por ahora. Por lo menos no aparecerá otro momento similar hasta que Issei se dé cuenta que ama mucho a ciertas mujeres. También creo que con este capítulo ya zanjamos algo muy importante, que es el pasado del protagonista y de Tiamat. Ahora solo resta que Rossweisse le ayude con su último problema emocional.
Al final decidí cambiar el entrenamiento que iban a tener Issei y Tannin. Se lo otorgué a Tiamat, además de que acorté mucho toda la senda de entrenamiento que debería cruzar para dominar la técnica. Pensé en la escusa de que ya había sido entrenada por ella, y que por esa razón tenía ya las bases logradas para dominar el estilo.
Todavía queda un último entrenamiento más con Penemue, aunque prefiero no hacer espoiler de ello. Solo diré que será el más gordo de todos. No en sentido de tiempo, sino en todo lo que avanzará, aprenderá e innovará Issei.
Creo que ya no me queda nada más que decir.
Por lo tanto, les dejo con este último apartado.
En una mansión alejada de todo, se encontraba un solitario hombre de cabello plateado sentado a los pies de una cama.
La tranquilidad de Vali fue interrumpida cuando Bikou entró en la habitación, logrando que el portador de Albión lo mirara de reojo.
"¿Ya lo encontraste?" Preguntó el albino.
"Ya sabes como son las ratas." Comentó Bikou mientras se acercaba a él. "Es imposible saber donde se esconden hasta que asomen su cara." Concluyó, sentándose al lado de su amigo.
"No importa, ya lo encontraremos." Comentó Vali, quitándole importancia rápidamente al asunto.
"Por cierto, una vez que matemos a Rizevim, ¿cuantos más quedan en la lista?" Preguntó Bikou con gran interés.
"¿Incluyendo a Rizevim?" Cuestionó el albino, recibiendo un asentimiento por parte de su amigo. "Solo dos." Concluyó, para luego mirar hacia la cama.
"Mi deseo siempre fue y siempre será luchar contra oponentes que me lleven a mi último aliento…"
Los puños de Vali se cerraron con gran fuerza y sus ojos se enfriaron con gran furia tras ese pensamiento.
En la cama, yacía una Le Fay Pendragon gravemente herida.
"¡Pero no voy a permitir que nadie toque a mis camaradas!"
