Disclaimer: Los personajes no son de mi propiedad, solo mis alocadas ideas.
Aviso: contenido explícito.
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Flashback.
Dirigiéndose al hogar de su ex, rápidamente la joven aprovecha una vez que arriba al sitio, palpar agresivamente el timbre del hogar del hombre que alguna vez amo.
En tanto espera ser atendida, de repente termina golpeando varias veces la puerta del lugar.
Claramente molesta la bellísima trigueña que había sido ultrajada por un pariente de su antiguo amor.
Una vez se abre la puerta del dichoso lugar, de pronto se acaba revelando que el anfitrión no se trata de ni más ni menos que del mismísimo colorado.
En cuanto abre la puerta y se percata de la presencia de su ex novia, rápidamente el chico le expresa anonadado y no dándole cabida a lo que está viendo – Caine. Dios, ¿Qué haces aquí? Todos pensaban que habías muerto–.
En tanto se cuestiona tanto mentalmente como emocionalmente la presencia de la joven castaña y se da cuenta que yace molesta por lo sucedido hace mucho tiempo, inmediatamente añade – Te di por muerta y… Dios mío, yo…– pareciéndole increíble lo sucedido, el joven de pronto no puede evitar ponerse a titubear.
Mientras retrocede ante la amenaza que representa la joven castaña, finalmente está misma ingresa al hogar y sin dudarlo comienza a desquitarse con todas las cosas que tiene muy cerca.
Destruyendo objetos simples hasta arremolinarlo en miedo al cínico colorado.
Una vez se muestra con un carácter estoico, prontamente la hermosa jovencita le señala – Bien. No podías vivir solo, ¿Verdad? Mucho tiempo secuestrada, y tú por otro lado siempre pensando en ti mismo, ¿Verdad?–.
Ante las cuestiones dadas por parte de ella y no sabiendo el pelirrojo a que se refiere con "pensando en ti mismo", rápidamente intenta tranquilizarla, diciéndole arrepentido – Caine, preciosa. Siento mucho lo que te pasó… Yo...–.
Justo antes de continuar con su intento de controlarla, al instante y sin dudarlo la mencionada le da una bofetada.
Una vez lo golpea y lo mira como un perro con la cola entre las patas, finalmente la mismísima joven le pregunta con ira – ¿Sientes mucho lo que me pasó?– agregando y mientras se desquita con más objetos a su alrededor, incluso la puerta por donde entro – Violada, humillada, obligada a abortar a su primer hijo y… Esclavizada. Realmente no sientes lo mismo que yo siento. No te importe nunca… Si hubieras estado en mi lugar, te hubiera buscado hasta por los rincones del universo. Te acostaste con mi hermana y permitiste muy probablemente que tú amigo Kristoff le hiciera lo mismo a mi hermanita Anna. Tanto me esforcé en evitar que hicieran lo que sus penes les daban órdenes, solo para que al final, ustedes se salieran con la suya. ¿Y sabes qué? ¡Eres un maldito hijo de perra! ¡Tú y tu puto primo, Thord, claramente son iguales!–.
Entre tanto la chica expresa lo anterior y lo señala mordazmente con ganas de atacarlo nuevamente al muchacho, sucesivamente este último reacciona desconcertado – ¡¿Qué?!–.
– ¡¿Cuántas chicas tan putas como mis hermanas y como yo, hemos sido engañadas por tipos como tú?! ¡¿CUÁNTAS HANS?!– sin dudarlo, rápidamente la joven le termina preguntando aquello e indignándose aún más.
Una vez el muchacho se le afloran sus sentimientos una sensación de culpa, inmediatamente trata de calmarla, diciéndole suavemente – Tranquila. Por favor, Caine–.
Cegada por la furia e incapaz de perdonarlo por lo que le sucedió, la joven de pronto lo empuja y con el fin de que no la toque, finalizando con lo siguiente – No me toques. No recibo órdenes de ti, ¡Maldito degenerado cerdo pervertido!–.
Dándose la vuelta al instante y retirándose la bella trigueña del sitio.
Jurando nunca volver y dar por finalizado todo contacto con el chico que alguna vez amo.
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Años después.
Saltando dos años luego del fin de su relación con su novio y ostentando ahora 20 años, la joven castaña rojiza no tardó demasiado en volver a asumir su rol como la hermana mayor.
Tomando ese rol y desplazando a su hermana Elsa, la cual tenía ese rol cuando la susodicha trigueña desapareció.
Justamente y una vez volvió como el ave fénix, la chica no tuvo consideración en introducir y reafirmar sus reglas:
Trabajar por mantenerse unidas.
Nada de novios.
Ayudar en casa.
Nada de salir a fiestas ni tener amigos.
Y comprometerse académicamente y profesionalmente.
En esos dos años, sus hermanas de la jovencita castaña también crecieron lo suficiente como para poder independizarse.
Cumpliendo la hermosa platinada sus brillantes 18 años y su hermana menor y de melena colorada llegando a sus 16 años.
Aunque en el fondo cumplían las reglas establecidas a duras penas las muchachas, realmente tenían una doble vida.
Por nada del mundo dejarían a sus parejas actuales, en este caso Jack y Kristoff.
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Cayendo un día demasiado pesado y después de días de no haber visto a su profundo amor, la joven platinada nuevamente repetía su rutina, buscando en su alcoba que usaría ese día.
Una vez preparo su ropa que usaría en la cama, al instante ingreso al baño, despojándose poco a poco de la ropa que llevaba puesta.
En cuanto el agua de la regadera inicio y poco a poco le fue cayendo a borbotones por todo su cuerpo al punto de relajarla, la joven poco a poco comenzó a reflexionar por la llegada de su hermana mayor, ya hace bastante tiempo.
Claramente la odiaba a la castaña y más porque se había vuelto está última una estirada y estricta mujercita.
Justamente y luego de unos minutos de haberse duchado, la jovencita rápidamente se pone su toalla, cubriendo su inmaculado cuerpo mojado.
Mientras entra a su habitación y cierra la puerta, finalmente la chica se lleva tremendo susto al encontrarse al hombre al que le había jurado amar hasta el final.
Jackson Frost.
Una vez lo observa sentado en la cama, rápidamente la mismísima chica le pregunta – Jack… ¿Qué rayos haces aquí? ¿Cómo entraste? Si mi hermana se entera, nos matará a ambos–.
Advirtiéndole la joven del peligro, repentinamente el chico sin importarle esa cuestión, le repone con esperanza – Bueno, entre por la ventana. Hace días que no te veía. Quería hacerlo pero tú hermana me lo impedía cada vez que intentaba acercarme–.
En tanto no le importa incomodarla, rápidamente el chico peliblanco se pone de pie y da unos cuantos pasos instantáneos hacia ella.
Provocando que se vea acorralada, incómoda y niegue aceptarlo ahí mismo; incluso cerrando la puerta de su habitación al instante.
Justo y al instante en que lo nota demasiado cerca, la joven platinada se termina sujetando la parte de su pecho donde está la toalla con fuerza y mientras se recarga consternada en la puerta.
Sabiendo un poco de lo que sucede y pensando que la castaña ya no cambiará su forma de ser, el chico le dice a su amor – Está ella sola. Ha perdido la esperanza de formalizar su vida y de tener a alguien a su lado– añadiendo y en tanto se aproxima un poco más hasta la jovencita – Quería llamarte, pero sabía que si lo hacía nunca me responderías. No quiero que ella nos separé por lo que le sucedió–.
Teniendo en cuenta que ambos se aman tan profundamente, inmediatamente la hermosa chica platinada le responde con tristeza – Ninguno de los dos quiere eso, Jack–.
En cuanto él observa cada detalle y traga saliva debido a la belleza que no necesita presumir su novia, prontamente trata tomarla entre sus brazos.
Mientras la toma suavemente de uno de sus brazos e intenta acercarla hasta donde él se encuentra, la joven lo mira con un gesto indeciso.
Siéndole incapaz de dejar morir su amor y todo a causa de una joven traumatizada, rápidamente el chico le dice a su novia – Debe de haber alguna forma de estar juntos…–.
Aceptando sus palabras de su amor, la joven sin dudarlo e inmediato le refuta – Siempre la ha habido–.
Justo y una vez la chica pronuncia aquello, no tarda mucho para que pronto sus labios sean acallados por los del muchacho.
Entre tanto se corresponden salvajemente y anhelan aquellos sabores mutuos que contienen, de repente el joven le susurra muy cerca de sus labios y mientras le va brindando varios besos consecutivos – Sé que no está bien pero no puede privarnos de nuestra felicidad por anteponer su tristeza y soledad–.
En tanto quiere más y más placer, finalmente trata de llevar el momento a otro nivel, primeramente cubriéndole con la mano, la boca a la muchacha.
Y posteriormente trazándole líneas que definen sus pechos de la joven.
En cuanto comienza a acariciarla en dicha parte de su cuerpo hasta hacerle cosquillas, la joven con una evidente negación le dice emocionada – Jack… Detente o ella vendrá…–.
Negándose a parar sus pequeñas caricias y besos tiernos, rápidamente el aludido le dice – Lo haré cuando tus ojos me digan lo mismo que tu boca–.
Entre tanto recibe una cantidad innumerable de besos en sus labios, mejillas y cuello, de repente la joven le replica algo nerviosa – Jack, pará por favor…–.
Mientras ella cierra sus ojos y se deja llevar inocentemente en ese acto digno de una película erótica, él por el contrario forma una sonrisa ladina hasta darle un ligero beso en la cercanía de los pechos que de forma perfecta posee y recubre con una toalla la joven que ama.
Una vez le produce un jadeo involuntario a la joven, de pronto el muchacho peliblanco intenta ir más lejos y sin dudarlo con su dedo índice toma el rostro de la mujer que tanto quiere.
Hasta obligarla a que lo mire sonrojada.
Durando unos cuantos segundos de esa forma, de pronto el chico esboza una sonrisa traviesa y velozmente le acaba dando un beso ávido y demandante a su chica y en tanto logra lentamente que las piernas de la joven tiemblen como gelatina.
Jurándose mentalmente complacerla hasta el hartazgo, rápidamente el joven consigue llevar su mano que se encuentra libre hasta las suaves piernas aún húmedas de la jovencita, provocándole con esto que está última esboce en su rostro una mirada irresistible.
– Te deseo… Tanto– le acaba confesando el muchacho al instante y mientras le da un beso dulce.
Intentando obtener con su lengua un poco de ese sabor que ella posee y que lo enloquecen.
En cuanto la joven siente que debe olvidar aquello que la hace infeliz, rápidamente intenta abandonar la tarea de sujetar su toalla que trata de sostener débilmente, y disfrutar aquel momento inolvidable.
Entre más y más la toalla denotan con más intensidad y sensualidad sus pechos, la joven blonda con una mirada cachonda le replica a su novio – Y yo a ti…–.
Justamente y en tanto va soltando la toalla para liberarse y deleitar a su hombre, finalmente ambos son asustados por la voz agresiva de la castaña al otro lado de la puerta – Elsa, ¡Mocosa! ¡¿Por qué la puerta está cerrada?!–.
Siendo sorprendidos por la voz de la joven trigueña y mirándose mutuamente con desesperación, rápidamente tratan de no hacer el más mínimo ruido posible.
En cuanto la blonda tiene todo bajo control, en ese preciso instante le responde algo titubeante a su hermana – ¿Caine? Pensé que estabas haciendo las compras–.
Notándose nerviosa y claramente más asustada que su novio, de repente la bella albina recibe como contestación de parte de su compañera – Llegarás tarde a la escuela. Vístete o no vas a querer que yo entré y te vista–.
Sonándole como si fuera su madre, finalmente la joven platinada se entristece y sin titubear le afirma desilusionada – Si, hermana. En un momento…– recargándose sucesivamente en la puerta y en tanto nota que su pareja también niega desilusionado.
Casi sintiendo que su vida se ha hecho peor que antes, la joven platinada escucha a su hermana pedirle que no la llamé de esa manera – No me llames así–.
– De acuerdo, Caine– le termina afirmando la dulce joven y mientras no puede evitar soltar una lágrima y más al darse cuenta que la castaña se ha vuelto fría.
Una vez la chica escucha sus pasos de la castaña retumbar hacia otra dirección, finalmente suelta un suspiro de alivio.
Apenas y logra librarse de la presencia de su hermana al otro lado de la puerta, rápidamente la joven no le queda otra opción que enlistarse para ir al colegio.
Mientras y por el contrario queda el chico indeciso, de repente y sin poner en entre dicho, decide reanudar su acto con su novia.
Justo y antes de que la aludida se ponga completamente toda su ropa, el chico aprovecha para arrojarla en la cama al punto de que la toalla se abra levemente y deje a la vista mucha piel expuesta.
Claramente y observando que su novio quiere acabar lo que empezó, rápidamente ella decide preguntarle algo nerviosa y sonrojada – ¿Qué haces?–.
Anhelando poseerla como lo había hecho antes, inmediatamente el chico le repone con una sed contenida de amor – Te amo. Sabes que no me iré, y no sin antes verte un poco más…–.
Una vez la tiene acostada y a su merced, el joven con su mano derecha aprovecha para descender hasta introducirle sus dedos entre su zona íntima a la bella platinada.
Acariciándole con sutileza su entrada femenina y arrancándole gemidos involuntarios y prohibidos a la chica.
Gemidos que la terminan haciendo rogar y que no paré de jugar con sus pliegues femeninos, pero intentando mitigar sus jadeos al poner su mano sobre sus labios.
Entre tanto intensifica sus toques, el chico de pronto le musita con un gesto tan brutalmente excitado – Caine se dará cuenta si gritas. Trata de hacerlo conmigo en silencio–.
Mientras ruega internamente la joven que se detenga, de pronto sus pensamientos son interrumpidos y más cuando un dedo se acaba introduciendo en su interior al punto de hacerla retorcerse de un fatídico placer jugoso.
También al punto de dejar a la vista uno de sus pechos a la merced del albino.
Notando esa pureza y sensación, rápidamente el mencionado le recorre a su amada, la punta del pezón pero sin detenerse en seguir estimulando la parte más sensible que la chica posee.
Mientras la lastima con esos toques deliciosos, de pronto el chico le confiesa – No me separaré de ti. Eres mía, Elsa–.
Una vez le dice aquello y reafirma su caricias en la joven (teniendo atención en su pezón libre y su sexo), está última se termina arqueando y más al sentir las olas de placer que la acaban martirizado en un éxtasis tan sofocante.
Quedando completamente desnuda luego de unos cuantos segundos.
Una vez la mira tan hermosa y pura, el muchacho no duda en besarla desde el pecho hasta lo que es el vientre plano que tiene la joven.
Llegando tan prontamente a la parte interna de su amada y saboreándole con la punta de su lengua, el monte venus que ostenta la hermosa blonda.
Mientras le devora esa parte al punto de hacerla perder la razón, la misma joven le pide que no paré al chico – Ahhh… No te detengas–.
Justo en ese preciso momento y en tanto no hay nada aparentemente que interrumpa esa situación, de repente se vuelve a escuchar desde afuera de la habitación la voz de la castaña rojiza – ¡Vas a llegar tarde, Elsa!–.
Tomándolo al chico por sorpresa, esté último decide detenerse momentáneamente pero por el contrario la joven platinada al estar sumida en el placer termina respondiéndole a su hermana con lo siguiente – S… Si…–.
Pareciéndole extraña su contestación y ya casi pretendiendo abrir la puerta, inmediatamente la joven castaña le pregunta sumamente molesta – ¿Cómo que si? ¿No irás al colegio, mocosa?–.
Incapaz de que entre donde yacen ambos, inmediatamente la joven toma de su cabeza al jovial albino y lo vuelvo a obligar a que la atienda en su zona íntima.
Mientras chupa su clítoris de la joven, él no puede evitar meter con una sonrisa traviesa a colación la siguiente interrógate – Respóndele, vamos…–.
Negándose a ser una grosera, finalmente la joven barajea una respuesta y le dice a su hermana – Digo, me pegue en el dedo chiquito. Si iré–.
Entendiendo que la joven platinada es y siempre ha sido un poco tardada, rápidamente la castaña le pronuncia agresivamente – ¡Apúrate! Te veo en unos minutos–.
Mientras se escucha como sus pasos de la trigueña dejan poco a poco de escucharse (intuyendo que se ha ido), la joven platinada de inmediato pega un alarido y más al tener un fatídico orgasmo incapaz de poder controlar, incluso siéndole incapaz de poder cubrir su boca.
Respirando sucesivamente y mientras se cubre con su antebrazo parte de su rostro enrojecido por el placer.
Saboreando por otro lado y en ese instante su néctar de la chica que ama, el muchacho de pronto le informa un poco acelerado también pero conteniéndose – Tengo que irme. Te veré pronto, Elsi. Gatita–.
Una vez el albino finaliza y se sienta a su lado y ella lentamente se incorpora para también sentarse, velozmente le acaba dando un beso casto en el cuello al muchacho, y mientras quiere que todo claudique en una situación sexual incontrolable.
Comprendiendo que debe apurarse o de lo contrario su hermana la reprimirá, inmediatamente la platinada le dice a su novio – Tengo que vestirme… Vuelvo en seguida–.
Tomándose unos segundos para ponerse su ropa adecuada y arreglándose su cabello en una coleta, además de ponerse su característico maquillaje sencillo (sombra en sus ojos y un labial natural).
Terminando así de vestirse.
Una vez yace completamente vestida y el chico se pone de pie para acercarse y besarla, esté mismo le replica lo mucho que la ama – Te lo dije… Te amo, te amo mucho, Elsa– besándola castamente y hasta embriagarse en su aroma y belleza.
Negándose rotundamente a soltarla, finalmente el peliblanco añade como futuro muy posible – Cuando esto terminé…–.
Mientras le da un último beso y decide inclinarse delante de su querida novia, el joven al instante intenta en vano proponerle – Ya eres una mujer que… Bueno, aquí va… Por favor, cásate conmigo, Elsa–.
En tanto se maravilla por la valentía de querer que ambos estén juntos, la joven blonda rápidamente le dice (no pretendiendo excusarse) – Jack. Todavía no podemos hacer eso. Sabes que soy muy joven aún. Caine se enojará mucho con nosotros si se entera–.
Comprendiendo sus palabras de la muchacha como una prevención y un riesgo que todavía no se puede tomar, finalmente el joven aceptando que no puede todavía, le replica – Está bien. Mi amor. Soy paciente. Esperaré al momento adecuado para que ambos estemos juntos y nada ni nadie pueda separarnos–.
Una vez aceptan ambos que su amor y deseo de estar juntos debe aguardar, finalmente ambos se despiden.
Retirándose el muchacho por donde ingreso (la ventana), y la jovencita por la puerta.
Una vez la mencionada platinada abandona su habitación y se dirige hacia la puerta principal, se termina encontrando con su hermana mayor, quién sin dudarlo le inquiere molesta – ¿Por qué tardaste tanto? ¿Se te cayeron los libros o qué? Vamos andando–.
En tanto acompaña a su hermana hasta afuera de la casa y se reencuentra con su otra hermana, finalmente deciden emprender rumbo a la escuela.
Notoriamente sabiendo ambas chicas que su hermana mayor cada vez más se ve ajena a lo que alguna vez fue.
Fin del Flashback
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Notas del autor:
Hola, lector, nuevamente con ustedes.
Yes (como diría el Megatron de Guerra de bestias), les traigo la continuación de Aprendiendo de ti.
Esté fic lo hice más corto, inicialmente era más largo.
La verdad anuncio que en Wattpad llegaran mis cuatro libros y secciones.
Arrogancia y cinismo.
Inocencia y dulzura.
Perfección y cariño.
Reina y duquesa.
Cuatro secciones de historias épicas que vendrán muy pronto.
Y bien, es todo cuídense mucho y que estén bien, nos leemos pronto.
