¡Aquí me presento en un nuevo capítulo!

Feliz navidad a todos los que estén leyendo esto. Les deseo unas felices fiestas en general, ya que no sé si nos veremos con otra actualización a fin de año.

Antes de comenzar, voy a contestar una review:

Corazon Cruel: Es importante para mi saber que siguen viniendo nuevos lectores, en especial que hayan leído todos los capítulos y que se sientan muy enganchados a la historia. Gracias por dejar esos comentarios, y me alegra mucho ver que te ha gustado ciertos desarrollos de personajes secundarios como Matsuda y Motohama. ¡Te mando un enorme saludo!

Carlos118: En parte en este capítulo se verá más que nada el desarrollo del entrenamiento, y ni tanto así, ya que quiero avanzar en este arco lo más rápido posible. Los avances se notarán principalmente en el siguiente capítulo. Me alegra que hayamos tenido esa charla, ya que sirvió para aclarar varias cosas.

Sin mucha más dilación, les dejo aquí con el capítulo.

¡Disfruta!

"Te llamé aquí para hablar sobre unos acontecimientos recientes." Declaró el Rey Demonio a su hermana menor, su mirada estaba enfocada en algunos papeles que estaban sobre el escritorio. "Por lo visto, hubo un ataque reciente en Kioto con el cual secuestraron a la princesa y reina Yokai. No sabemos muchos más detalles, solo que gran parte de tus esclavos tuvieron algunos problemas con los individuos locales debido a que los confundieron con los enemigos." Concluiría el hombre, para luego fijar su mirada en Rías. "No te preocupes, ya discutimos las soluciones con Azazel. Puedo asegurarte que tu sequito no recibirá ningún daño, o eso es lo que planificaron. Me avisaron que Issei tendrá un entrenamiento intensivo ya que tiene las intenciones de enfrentar a los enemigos, pero eso no hará que tus salidas nocturnas se vean interrumpidas ya que volverá en casi todas las noches." Tras decir esas últimas palabras, su mentón se apoyó sobre su mano. "Hablando de él, ¿cómo se está desarrollando el plan?"

La pelirroja no pudo evitar ponerse muy nerviosa tras la pregunta.

"Bueno, la verdad es que…" Rías se mostró bastante incomoda, haciendo que el rostro de su hermano se oscureciera de una forma siniestra.

Eso es algo que sin duda la asustó, y mucho.

"¡El plan está resultando a la perfección!" Ella mintió, y esa mentira pareció funcionar, ya que su hermano le sonrió.

"Me alegra que todo esté resultando bien. Te trasmitiré los resultados de la batalla cuando llegue el momento." Declaró Sirzechs con una sonrisa, para luego levantarse de su asiento. "Iré a tomar un pequeño descanso, ya puedes irte." Concluiría, saliendo de la habitación.

En ese momento, Rías se desplomó sobre el escritorio.

Ella se tomó la cabeza con ambas manos con gran frustración.

En su mente, la mirada de muerte que le entregó su hermano aun permanecía vigente, al igual que esa expresión asesina que había recibido por parte de Tiamat hace unos pocos días.

En ese momento, la pelirroja solo pudo pensar en una cosa.

"¿Ahora qué voy a hacer?"

CAPÍTULO 56: ELECTRICIDAD PEGAJOSA.

El sonido del vaso de cerveza resonó por toda la barra cuando cayó sobre la misma, estando completamente vacío.

"La cerveza de este lugar nunca decepciona." Declaró Azazel con una sonrisa satisfecha en su rostro mientras colocaba sus dos pies sobre la barra.

"¿No crees que deberíamos estar haciendo algo más productivo en vez de emborracharnos?" Rossweisse le entregó una mala mirada mientras lo veía desde algunos taburetes lejanos.

"¡Vamos, no seas aguafiestas!" Azazel agarraría la jarra que estaba a su lado para llenar su bebida. "¡Por eso es que ningún hombre te quiere!"

"¡Eso no tiene ningún tipo de relación con lo que acabas de mencionar!" Rossweisse se quejó como una niña mientras las lagrimas amenazaban con rodar sobre sus mejillas.

"Tu empezaste." Azazel se burló. Cuando sus labios se separaron de su bebida, sus ojos cambiaron a una tonalidad misteriosa. "Además, no estamos aquí solo para beber. Estamos aquí para negociar." Los ojos de Rossweisse se agrandaron ligeramente ante esas palabras.

"Por eso es que no hay nadie…" Se dijo a ella misma en voz alta, notando que estaban completamente solos.

Lo que rompió el silencio está vez fue la puerta que se abrió con gran fuerza, dejando a la vista dos siluetas que desprendían un aura muy peculiar.

El vaso de Azazel golpearía la barra una vez más.

"Ya están aquí…" El dijo, mirando de reojo a los recién llegados.

"Son ellos…" Pensó Rossweisse, viendo como las dos figuras se sentaban al lado de Azazel.

Su mirada se desvió al techo del bar, y su mente comenzó a trabajar con algo de inquietud.

"Ya pasaron varios días desde que se fueron y no tuve oportunidad para hablar con ellos…"

Su mirada se estacionó sobre su vaso vacío.

"Espero que Penemue no esté exagerando demasiado con el entrenamiento…"

Si la Valquiria supiera como estaba Issei en estos momentos, probablemente Penemue se debería tragar un sermón que duraría una hora.

El castaño estaba parado en la ladera de una de las montañas nevadas, su mirada estaba enfocada en una Penemue que se encontraba en el otro extremo de lo que parecía ser un puente de hielo.

Lo que más se distinguía de su figura es que llevaba numerosas vendas en diferentes partes de su cuerpo, que, por cierto, apenas llevaba un pantalón gastado, ya que su camisa había desaparecido, y lo más probable es que se debía a que ya no tenía más repuestos.

"Terminaron los 30 minutos de descanso." Aclaró la Cadre, arrojando su bufanda negra lejos. "Comenzaremos con el siguiente enfrentamiento." Issei tan solo asintió.

"Creo que ya estoy acostumbrándome a este ritmo tan acelerado." Declaró el castaño con una sonrisa mientras no le quitaba la mirada de encima a la mujer.

"Cinco segundos." Fue lo único que dijo la mujer, quien sujeto su katana que aun estaba en su funda.

"Cuatro."

Issei se quedaría completamente inmóvil mientras la observaba sin pestañear.

"Tres."

"Dos."

En el momento que el numero cayó en los oídos del castaño, la figura de Penemue apareció justo en frente con su filosa katana apuntando directo a su pecho.

El hielo se agrietó levemente, esas mismas grietas no tardaron mucho en mancharse con unas gotas de sangre.

En ese preciso momento, el brazo de Issei continuaba moviéndose por la inercia del movimiento de la katana que estaba cubierta en rayos. Su figura se desplazó un poco más hacia el costado. Las gotas de sangre continuaron cayendo de su mano que había capturado el filo de la katana, ni siquiera la armadura había sido lo suficientemente resistente como para neutralizar el ataque.

Los ojos de Issei se entrecerraron al estar frente a frente con Penemue, quien no tardó en responderle la mirada.

Penemue no tardaría ni un segundo en responder cuando su cuerpo se balanceo sobre su katana para intentar darle un fuerte golpe en las costillas que el castaño esquivo con un hábil salto. La Cadre intentó atacarlo nuevamente son sus pies, siendo esquivado una vez más por Issei con una voltereta cuando soltó la katana. Issei no tardó en armar un contrataque, propinándole una fuerte patada ascendente que la mandó a volar lejos.

La Cadre se recompuso en el aire con una maniobra magistral, cayendo al suelo de pie.

Penemue alzó su rostro, notando un pequeño corte sangrante en su mejilla.

"No pensé que pudieras responder tan bien a un ataque sorpresa." Ella dijo con una sonrisa mientras usaba su mano para quitarse la sangre.

"Dijiste que tomara este entrenamiento como un combate real, así que no puedo bajar la guardia en ningún momento." Fue la simple respuesta del castaño, quien le respondió con una sonrisa retadora. "Además, ahora estoy empezando a ver tus movimientos con mucha más claridad." Concluyó, inflando su pecho de orgullo.

Era algo gracioso, ya que el primer día ni siquiera podía verla, por lo que siempre recibía unas palizas que lo estremecerían por el resto de su vida.

"Si, veo que has mejorado mucho en ese aspecto. Incluso eres mucho más rápido." Ella dijo con completa sinceridad. "Dicho esto…" Sus ojos se volvieron a abrir, denotando una mirada un tanto tenebrosa. "Supongo que debo ser un poco más seria a partir de ahora…"

"Sabes que por mi…" El casco de Issei se desmaterializó, dejando ver una mirada muy compenetrada.

"Eso está perfecto." Concluiría el protagonista, para que después un fuerte remolino de aura carmesí lo rodeara por completo.

"¡Explosión!"

Sus alas de dragón se expandieron detrás de su espalda, dirigiéndose contra Penemue mediante una gran explosión de velocidad.

La Cadre giró sobre si misma para esquivar la patada que iba dirigida a su rostro, para luego dar un pequeño salto hacia atrás para salir del radio de ataque del castaño. La mujer se lanzó lo más rápido posible encima de él con rápidos y cortos puñetazos que Issei pudo esquivar gracias a la gran velocidad que había adquirido estos días. El castaño intentaría contrarrestar la lluvia de golpes con una patada, fallando estrepitosamente, y ese mismo fallo le costaría una fuerte patada por debajo de su mentón que lo desestabilizó un poco, aunque pudo retomar su posición al instante cuando dio un pequeño salto hacia atrás. Issei se lanzó en contra de ella, intercalando con diversas patadas y puñetazos que la Cadre bloqueaba con la gran velocidad de sus brazos, que a estas alturas se veían bastante borrosos. La mujer intentó desestabilizar nuevamente al castaño con una patada cuando encontró un pequeño margen de contrataque, pero Issei respondió diferente esta vez, utilizando la misma pierna de la Cadre como impulso para rodar sobre ella hasta terminar detrás de su espalda. Issei atacó al instante al pensar que tenía una oportunidad, pero Penemue se dio la media vuelta de un segundo al otro, bloqueando el golpe con sus brazos y atrapando la mano del castaño en el proceso. Ese movimiento hizo que Penemue se agachara, concentrando toda su fuerza para luego darle una fuerte patada en el pecho que generó una onda de choque que mandó a volar al castaño.

Issei logró recomponerse en el aire, dando una pequeña voltereta. Sus pies se arrastraron en el suelo, por lo que se vio obligado a dar una voltereta más para disminuir la gran inercia que le había causado el golpe anterior.

"Esto de luchar sobre hielo es bastante molesto." Pensó el castaño, solo para ensanchar sus ojos poco después al notar que ya tenía a Penemue encima nuevamente.

Issei cruzó sus brazos en X para cubrirse del fuerte puñetazo. Aunque el bloqueo había sido un completo éxito, Penemue no se rindió y le propinó otro golpe aun más fuerte, rompiendo su defensa cuando un corto temblor se presentó en todo el campo de batalla. Los ojos de Issei se ensancharon al sentir como el filo de la katana rozaba la armadura en el sector de su cuello, habiendo esquivado el ataque de milagro.

Sabiendo que no podía ganarle en una batalla a corta distancia, el castaño extendió sus alas y voló por lo alto mientras una esfera de color roja se creaba en su mano.

"¡DRAGÓN SHOT!"

Penemue se aferró fuertemente a su katana cuando inclinó sus rodillas, haciendo que el filo de su arma chispara con una inmensa cantidad de electricidad.

El gran ataque carmesí golpeó de lleno a la mujer, haciendo que una gran cantidad de humo y polvo se levantara por doquier.

Los ojos de Issei se ensancharon cuando una gran onda de rayos salió disparada de la cortina de polvo. Solo tuvo tiempo para cruzar sus brazos en X, recibiendo el ataque de lleno, haciendo que el sonido de una gran explosión hiciera temblar todo al mismo tiempo que una gran cantidad de rayos violetas salían volando por doquier.

El silencio no duraría más que un segundo, ya que la figura de Penemue emergió entre el polvo en un rápido movimiento lateral, y el castaño hizo lo mismo desde su posición.

Los ojos del castaño se ensancharon en shock cuando otra onda de rayos estaba a centímetros de golpearlo. Issei se dejó caer, esquivando el ataque por los pelos. Su rostro se giró rápidamente, notando como Penemue estaba detrás suyo preparando otro ataque mágico. La segunda onda de rayos le rosó el pecho de la armadura, esquivándolo por los pelos. Su figura finalmente tocaría el suelo. Sus rodillas tocaron el hielo helado, su mirada penetrante no tardaría en levantarse, y sus ojos reflejaron una gran onda de rayos que iba hacia su dirección. El castaño materializó su katana en un rápido movimiento, logrando que el ataque pasara a ambos lados de su figura debido a que la onda de rayos se había partido en dos cuando él interpuso el filo de su arma contra el ataque mágico.

Issei finalmente se recompuso, mirando de reojo hacia atrás cuando escuchó como alguien se posaba sobre su espalda.

El castaño se dio lentamente la media vuelta mientras aun sujetaba su katana, notando como la Cadre sostenía una mirada penetrante mientras que su arma no paraba de emitir sonidos ensordecedores a causa de la energía violeta que estaba decorando el filo de la misma.

Ambos se quedaron parados por un par de segundos. Si se viera desde afuera, podría decirse que estaban teniendo una pelea de miradas, y el que pestañeaba primero perdía.

El pequeño aire que pasó entre ambos acompañó el sonido de sus manos cuando se aferraron con todas sus fuerzas a las katanas.

Las cejas de los dos se fruncieron, lanzándose en un rápido estallido de velocidad el uno contra el otro.

Un sonido metálico profundo se escuchó en todo el lugar cuando las katanas chocaron, haciendo que un cráter apareciera bajo los pies de los combatientes. Penemue se desplazó rápidamente hacia un costado para intentar cortarlo, pero Issei fue más rápido cuando cruzó su arma con la de ella, haciendo que una gran cantidad de chispas salieran disparadas por doquier. Issei dio un pequeño salto hacia atrás para esquivar una estocada, para luego dar otro salto hacia el costado cuando Penemue quiso cortarlo en dos. El castaño intentó aprovechar el momento en el que Penemue estaba de espaldas para atacarla, pero la Cadre se recompuso en un instante, haciendo que el filo de sus armas volviese a chocar con gran contundencia. Ambos apretaron ligeramente los dientes cuando la misma vibración del golpe hizo que sus brazos se hicieran hacia atrás. La Cadre tomaría su katana con ambas manos en un intento de penetrar su defensa, pero el resultado fue el mismo cuando la katana de Issei se interpuso en el camino. Aun así, el ataque había sido tan poderoso que lo mandó al aire, aunque esto era lo que él buscaba.

Una gran cantidad de círculos mágicos rodearon la figura del castaño, en donde numerosas esferas de energía salieron disparadas contra la Cadre.

Los ojos de Penemue se cerraron cuando dio un gran suspiro. Sus ojos se volvieron a abrir con una concentración absoluta mientras alzaba su katana electrizante, partiendo en dos la primera esfera que iba hacia su dirección. Su cuerpo se desplazó elegantemente hacia un costado para esquivar otros ataques mientras danzaba con su arma, cortando cualquier ataque que pudiera impactarla. Su cuerpo continuó balanceándose con una gracia y nivel impresionantes, hasta que finalmente terminó frente al castaño. Ella intentaría cortarlo en dos mediante un rápido movimiento que Issei pudo esquivar a duras penas. Intentando aprovechar la inestabilidad de su posición, la Cadre intentó hacer una barrida con su katana que el castaño pudo esquivar gracias a sus alas. Los ataques extenuantes de la hermosa mujer no acabaron allí, ya que dio una gran voltereta sobre si misma, haciendo que una gran cantidad de rayos salieran despedidos de la katana. Issei pudo esquivar dicho ataque cuando desapareció de la vista de la Cadre gracias a su vuelo, por lo que el arma de Penemue terminó incrustada profundamente en el suelo.

Una gran cantidad de grietas se abrieron en todo el suelo por culpa de los rayos y el mismo ataque, haciendo que el suelo se tiñera de un color violeta electrizante.

"¿Dónde está?" Penemue se preguntó, notando que el castaño había desaparecido de su perímetro.

Sus ojos se fueron sobre su espalda al notar una corriente de aire. Sus ojos carmesís se entrecerraron al notar como el castaño estaba detrás de ella, preparado para cortarle el cuello.

Justo en ese instante, sus manos se aferraron con aun más fuerza a la empuñadura. Dicha empuñadura comenzó a cubrirse de pequeños rayos que se hacían más y más grandes.

"¡CORTEZA ELECTRICA!"

Una gran cantidad de rayos violetas salieron disparados desde las grietas en el hielo, creando una especie de campo de fuerza eléctrico con un raído bastante amplio.

Issei tan solo pudo apretar los dientes ante lo presenciado. Sus brazos se cruzaron rápidamente en X mientras amortiguaba todos los daños posibles, haciendo que partes de su armadura se dañaran poco a poco. Finalmente, la misma barrera eléctrica terminaría arrastrando a Issei fuera de su rango, por lo que estaba a salvo.

O eso era lo que pensaba.

"Oh, mierda…" Su mirada se quedó completamente en blanco al ver como todos los rayos se estaban posando sobre el filo de la katana de Penemue, creando un enorme rayo que llegaba hasta el cielo.

"¡FILO DE LA CORRIENTE!"

Issei se movió lo más rápido que pudo al ver que el enorme filo extendido por el rayo iba directo a su dirección. Aunque pudo esquivarlo, la destrucción que dejó atrás fue impresionante.

Lo único que él podía hacer ahora era correr.

Corrió y corrió entre las diferentes pistas de hielo mientras ese enorme rayo guiado por la katana no paraba de seguirlo, y cada vez parecía estar más cerca.

"No podrás escapar por siempre." Declaró Penemue, quien estaba rodeada de un aura de rayos mientras inclinaba su katana a los lugares que recorría su alumno.

"¡Mierda…!" Issei volvió a pensar, pero con más histeria que la vez anterior al notar que el rayo estaba a nada de alcanzarlo.

El castaño dio una gran voltereta para pasar por encima el ataque. En la misma voltereta creo una gran esfera de energía roja entre sus manos, que luego introdujo en el suelo cuando finalmente cayó.

Su mirada se desvió hacia el costado con horror al notar que ya tenía el rayo casi encima.

"¡DRAGÓN SHOT!"

El poderoso ataque mágico impacto contra el suelo, creando una enrome pared de hielo que se levantó en casi toda la zona gracias a los escombros liberados.

Penemue se quedó completamente inmóvil en su lugar mientras sentía como los numerosos pequeños pedazos de hielo caían sobre su rostro inmutable. Sus ojos estaban fijados en como el rayo estaba atravesando los escombros de hielo.

Los segundos de silencio se cortaron cuando una figura se posó sobre el gran rayo, siendo el mismo Issei quien ya tenía un ataque preparado.

"¡DRAGÓN SHOT!"

Los ojos de Penemue se ensancharon ligeramente ante el ataque imprevisto, viendo como su rayo era completamente destruido ante la fuerza que ejercía el ataque contrario.

La mirada de Issei se enfocó completamente en como su ataque mágico más poderoso había sido detenido en seco por algún motivo. Su rostro no mostró sorpresa al notar como el Dragón Shot estaba siendo partido a la mitad mientras que una figura cubierta de rayos se acercaba a una gran velocidad.

El castaño materializó su katana una vez más, para luego agitarla con sus dos manos hacia el frente justo a tiempo cuando la figura de Penemue apareció sobre él, haciendo que ambas armas tuvieran una colisión sin igual.

Todo el lugar se cubrió de un brillo violeta, y ese mismo brillo quedaría completamente opacado tras la enorme explosión de rayos que rodeó todo el campo de batalla.

Issei no tardaría en salir expulsado de la cortina de polvo. Su figura cayó estrepitosamente al suelo y comenzó a rodar y chocar contra todos los escombros como si fuera un saco de cemento, hasta que finalmente se incrustó contra una pared.

Sus ojos se abrieron lentamente mientras desmaterializaba su casco, notando pequeños daños en gran parte de este. Sus ojos se enfocaron al instante en la figura aparentemente derrotada que se posaba a unos 60 metros de él.

Penemue escupió una gran cantidad de sangre mientras permanecía de rodillas. Su figura ensombrecida se levantó lentamente, para luego dejar una estela de polvo en su lugar.

Los ojos de Issei se ensancharon a más no poder tras lo presenciado, ya que es la primera vez que veía un desplazamiento tan rápido.

Sus manos se agitaron violentamente a sus costados, creando una gran cantidad de círculos mágicos mientras creaba dos esferas carmesís en sus dos manos, que luego se unieron en una gigantesca esfera.

"¡DRAGÓN SHOT!"

El ataque se desplazó a una velocidad sin igual y su área cubrió todo el campo de batalla, generando una línea de destrucción masiva tras su avance.

El ataque sufrió una especie de espasmo cuando chocó contra algo.

Penemue no pudo evitar apretar los dientes cuando comenzó a ser arrastrada por el ataque, por lo que rápidamente cambió de planes e intentó desplazarse por arriba del ataque en un intento de evitarlo. Los ojos de Penemue se ensancharon ligeramente al notar como numerosos ataques ya habían previsto ese movimiento y se dirigían hacia su dirección. La Cadre comenzó a cortar a diestra y siniestra cada ataque mágico, pero finalmente se vio abrumada, y esa era una imagen muy clara cuando sus dientes se apretaron como nunca antes.

La figura de la mujer se sumergió dentro del destructivo dragón Shot, que no paró de avanzar hasta que finalmente chocó contra una enorme montaña, generando una explosión sin precedentes. Una explosión que obligaría cubrirse a Issei.

"Espera…" Issei se descubrió lentamente su rostro, denotando un miedo sin igual. "¡Creo que fue demasiado para ella!" Issei comenzó a correr rápidamente hacia el borde del gran precipicio que había creado su propia técnica.

Su cuerpo se detuvo en seco al notar como un aura de rayos masiva salió disparada desde el gigantesco cráter, haciendo que su figura se quedara completamente paralizada ante la enorme presión que ejercía dicha energía. Su rostro se alzó al notar como un destello salía disparado hacia el cielo.

Todo su ser se quedó completamente congelado ante la vista.

"Hace mucho tiempo que no usaba todo mi poder en una batalla." Ella afirmó mientras su cabello se agitaba con una violencia sin igual y sus ojos carmesís no paraban de parpadear de un profundo color violeta. Esos dos factores, agregado a la gran cantidad de alas oscuras que cubrían su espalda, la convertían en alguien simplemente tenebrosa.

Issei no dijo nada al respecto, tan solo se quedó mirando la figura imponente que se alzaba sobre él con esa aura masiva.

Penemue levantó su katana con una de sus manos mientras esta se iluminaba de un color violeta mucho más intenso que las veces anteriores. Ella cargó su katana hacia atrás, y su pose de desenfunde se completó con una enorme onda expansiva que generó por la mera presión de su energía.

"CREPÚSCULO SANGRIENTO: MILLAR DE RAYOS."

Los ojos de Issei se ensancharon con una conmoción sin igual al notar como docenas de ondas de rayos mucho más grandes y fuerte que la vez anterior iban directamente a su posición.

El lugar se cubrió de rayos y polvo por completo. Las explosiones electrizantes siguieron escuchándose por varios segundos hasta que finalmente cesaron.

Penemue Se posicionó a los pies del precipicio mientras miraba hacia la cortina de polvo con total seriedad.

"Quizás…" Esa expresión siempre seria en ella cambió un poco a una preocupada. "¿Quizás me pase un poco?"

El polvo se disipó lentamente, hasta que finalmente pudo presenciarse a una figura.

Una figura que, en simples para labras, estaba hecha mierda.

El castaño tocia sangre mientras se sostenía en pie de alguna manera. Su armadura había desaparecido casi por completo, su torso estaba completamente expuesto mientras lucía quemaduras en gran parte de su cuerpo.

"Creo que debemos parar." Penemue no tardó en sugerir al ver la condición deplorable del castaño.

"No te preocupes." Contestó mientras continuaba tosiendo. "Aun puedo…" Su frase se quedó a medio formular tras sentir un profundo dolor punzante en todo su cuerpo.

Issei no tardaría en caer sobre el suelo mediante un sonido sordo.

Penemue se acercó lentamente, para luego cargarlo con la mayor delicadeza posible.

"¿Cómo es que quieres continuar en tal estado?" Ella no pudo evitar sonreír con cariño al notar los esfuerzos que realizaba con el fin de impresionarla.

La Cadre no le quitó la mirada de encima al inconsciente Issei mientras volaba con calma a la cueva cercana.

Varias horas más tarde…

Los ojos de Tiamat se abrieron con bastante somnolencia cuando la luz del día comenzó a penetrar entre las rendijas de la ventana.

Ya había pasado una semana, y el deseo de tener a Issei cerca no había hecho otra cosa más que aumentar.

Sus manos se aferraron a las sabanas mientras daba un pequeño bostezo. Últimamente no había dormido tanto como antes, y el motivo era obvio.

"Todavía no he tenido ninguna noticia de ellos, espero que todo esté en orden." Pensó la dragona en voz alta mientras se tallaba sus ojos en un intento de quitarse el cansancio.

Como era costumbre, Tiamat se escabullía por las noches y terminaba durmiendo en la habitación del castaño, aunque este habito parecía no haberle surtido tanto efecto en los últimos días.

Sus pies se posaron sobre el suelo mientras se sentaba en el borde de la cama. Sus brazos se estiraron como si fuera una felina que no estaba de tan buen humor, su cara lo decía todo.

La dragona se miró a si misma en el reflejo del despertador, notando su mirada malhumorada.

Ese fue un hecho que le hizo sonreír un poco.

"No puedo creer que me haya vuelto tan dependiente de él cuando se trata de conciliar el sueño. Supongo que tiene algún tipo de don." Ella concluiría con una pequeña risita, recordando los momentos más sentimentales y divertidos que sucedieron en la cama junto al animado castaño.

"¿Crees que deberíamos despertarla?" Sus pensamientos felices fueron interrumpidos al escuchar las voces provenientes desde afuera.

"Todavía es muy temprano, además ella no necesita que la despierten. No es como nuestro hijo." La voz de la señora Hyoudou resonó dentro de la habitación, lo más seguro es que le había resultado bastante fácil escuchar gracias a sus sentidos de dragona.

"Ni me hables de él, es agradable que pudiéramos liberarnos de ese mocoso inútil por dos semanas." Declaró el padre, y en ese momento las cejas de Tiamat se fruncieron considerablemente.

"¿Por qué no puede ser como Tiamat?" Se quejaría la madre. "No puedo creer que nuestro hijo haya resultado ser tan inútil."

"No te preocupes por él." La voz del hombre sonó bastante animada. "Una vez que se gradué, por fin podremos adoptar a esa niña. Nos aseguraremos de corregir esos errores que tuvimos con el mocoso para que nuestra jovencita sea tan diligente y hermosa como Tiamat, ¡e incluso mejor!" La última parte se pudo escuchar con gran entusiasmo, algo que desembocó en los ojos gélidos de Tiamat, una mirada tan oscura que le daría miedo al mismo Dios, si es que aun estuviera vivo.

"Hablando de ella, ya preparé todos los muebles y juguetes. Una vez que él se vaya, podremos remodelar la habitación por completo por fin." Declaró la madre con gran facilidad.

"Y pensar que falta tan poco. Solo espero que ese mocoso no vuelva a ser otra idiotez. Si hubiera sido posible, lo hubiera corrido de la casa por haber faltado a la Academia durante todo un año, pero eso ya es cosa del pasado…" El hombre continuó hablando, aunque su voz se volvió cada vez más tenue, dejando en claro que se estaba alejando del lugar.

Y, mientras tanto…

En la que aun era la habitación de Issei había un silencio sepulcral.

"Siempre pensé que la inseguridad de Issei había empezado con todo lo ocurrido por culpa de esa Ángel Caído…" La dragona no pudo evitar apretar los dientes con una rabia sin igual. "Pero esos dos idiotas resultaron ser mucho peor de lo que pensaba. Incluso dicen todo eso de él tan abiertamente." Tiamat dio un gran suspiro en un intento de relajar su cuerpo que estaba temblando ante la furia, una acción que pareció funcionar. "Estoy segura que los habrá escuchado más de una vez diciendo cosas tan horribles…" Toda esa furia se transformó en una gran tristeza.

Ella estuvo completamente sola por un milenio, así que podía entender lo que sintió Issei en todos estos años. Lo que, si no sabría decir con exactitud, es exactamente cuánto lo sufrió.

Después de todo, un milenio era muchísimo tiempo, pero había conocido varios momentos felices antes de eso. En cambio, Issei tuvo que soportar todo eso incluso desde que nació, y solo cuando conoció a Matsuda y Motohama pudo liberarse de tal tormento de una forma definitiva.

"Tienen suerte…" El comentario salió con un aire congelado de sus labios. "Aun no están muertos, solo porque sé muy bien que Issei no querría eso."

La dragona bajó su mirada cubierta de resentimiento, adornando el ambiente con una sonrisa amargada.

"¿Me pregunto cómo reaccionarían si supieron que su tan inútil e idiota hijo les está salvando el maldito cuello?"

En las montañas de Asgard…

Los ojos de un Issei completamente desconcertado se abrieron. No tardaría ni un segundo en estornudar con gran fuerza. Ese simple hecho hizo que se retorciera de dolor.

"¡¿Pero qué mierda…?!" Issei no pudo evitar gruñir de dolor de nuevo. Su cuerpo no solo tembló ante el dolor, sino también por el frio.

Sus ojos se volvieron a abrir para observar su cuerpo nuevamente, y en ese momento fue cuando todos entendieron la razón por la cual había maldecido.

Su cuerpo estaba cubierto de numerosas vendas. Su rostro y la mitad inferior de su cuerpo era lo que se encontraba menos afectado, pero su torso y brazos eran una historia completamente diferente.

Issei dejó de admirar su cuerpo chamuscado al sentir como alguien estaba tomándolo de la mano que no estaba vendada.

Su mirada se suavizó considerablemente al notar que se trataba de una Penemue que se encontraba durmiendo plácidamente a su lado.

Y en ese momento, los recuerdos de la batalla reciente inundaron su mente.

"Es la primera vez que siento un dolor como ese. Fue como si los malditos rayos estuvieran quemando el interior de mi cuerpo." Pensó, llevando su mano vendada hacia su cabeza con cuidado, ya que apenas podía moverla adecuadamente.

"[Me alegra ver que ya despertaste, estuviste dormido por horas.]." La voz de Ddraig resonó dentro de la mente del castaño, haciendo que este se sentara con bastante dificultad.

"Lo siento, ella realmente me noqueó allí." Fue lo único que le pudo decir a su amigo dragón, aceptando su dura derrota.

"[Lo importante es que aprendiste durante la batalla. Es algo que puedo notar.]" Declaró el dragón con sabiduría, para luego ponerse serio. "[¿Y bien? ¿Eso te ayudó para pensar en tu propio estilo?]" Issei se quedó en completo silencio tras lo escuchado.

Había estado discutiendo junto a su compañero dragón en que podría beneficiarlo más. En un principio tenían opiniones muy generales, pero a lo largo de los días esas conversaciones se volvieron más y más profundas.

"Antes que nada, me gustaría agradecerte por escucharme durante todos estos días. Sé que no te gusta mucho la idea que me separe del estilo del dragón que me enseño Tiamat, y aun así decidiste ayudarme." Comentó el castaño con una sonrisa genuina.

"[¡No tienes porqué decirlo!]" Rugió el dragón con un tono divertido. "[Eres como un hermano para mí, así que siempre buscaré ayudarte lo más posible. Por lo que, si no te sientes del todo conforme con ese modo de lucha, simplemente inventaremos otro.]"

"Inventar otro…" Issei se recostó sobre la roca de hielo que estaba detrás de él, dándole una gran importancia a esas palabras.

Issei colocó un dedo sobre su barbilla, haciendo que Ddraig se quedara completamente callado al notar como su portador estaba pensando algo con mucha profundidad.

"¿Y que sucede si no quiero inventarlo, sino combinarlo?"

"[No sé exactamente en lo que estás pensando, pero eso suena muy interesante.]" Declaró el dragón con seguridad.

"El estilo de Tiamat te brinda un poder destructivo impresionante, mientras que el estilo de Penemue te otorga una gran velocidad y agilidad. Si logro encontrar un punto medio para utilizar las dos al mismo tiempo…" Pensó el castaño con un gran brillo en sus ojos. "Lo más probable es que deba sacrificar ciertos movimientos, pero utilizar un estilo así sería…"

"[Impresionante.]" Ddraig cerró la idea del castaño. "[Puede que no sea tan original, pero te volverías un jodido monstruo.]" Concluiría el dragón, incluso impresionándose a si mismo por mencionar semejante adjetivo.

"Entonces, no perdemos nada por intentarlo." La sonrisa de Issei pasó a ser una de cubierta de decisión a una temblorosa. "El problema es que debo seguir avanzando en el entrenamiento para lograr perfeccionar las enseñanzas de Penemue."

"[La idea y la intención son lo que cuentan. Quizás no lo logres perfeccionar ahora, pero no bajes los brazos.]" Afirmó el dragón con gran convicción.

Si Ddraig sabía algo sobre Issei, es que él nunca se daría por vencido bajo ninguna circunstancia. Incluso si esa circunstancia validaba su muerte.

"Teniendo una idea sobre mi técnica, todavía hay otra cosa más que me gustaría hacer." Issei miraría su mano con atención. "Todos me han demostrado que tienen un repertorio de técnicas mágicas impresionantes, pero yo no tengo nada de eso. Sé que mis pocas reservas mágicas son una gran limitante, pero aun así…" Issei no pudo evitar apretar su puño con ligera impotencia.

"[Entiendo a lo que te refieres, pero es algo…complicado.]" Ddraig tuvo que ser completamente sincero, ya que conocía los limitantes de su compañero a la perfección. "[estás equivocado si solo tienes en cuenta tus pocas reservas mágicas, ya que la gran mayoría tiene un linaje o un elemento que les crea un mundo de posibilidades, algo que, un Demonio Reencarnado no podría tener, salvo que su Sacred Gear esté atado a un elemento. Algo que no es el caso de la Boosted Gear.]" El dragón explicó a flor de detalle, dejando un segundo de silencio para que las palabras se hundieran dentro de la mente del castaño. "[Lo único que tienes son las habilidades de la Boosted Gear, sin contar el agregado que tienes debido a que eres una pequeña parte dragón por tenerme.]" Concluiría Ddraig, haciendo que la cabeza de Issei bajara.

No estaba desanimado, solo estaba pensando en las posibilidades.

"Entonces, solo cuento con los aumentos, el dragón shot…" Una pequeña esfera apareció en su mano tras decir esas palabras. "Y mi katana, aunque dudo que se pueda hacer algo con esto." Concluyó, materializando su katana en su otra mano.

"[No te olvides de la transferencia de poder.]" El dragón agregó al instante. "[Pude notar que es un poder que no utilizas demasiado, a pesar de que puede ser bastante flexible en sus posibilidades. Fue algo que tú mismo experimentaste durante tu combate contra la Sitri.]" El tono de Ddraig sonaba sabio en estos instantes. "[Aunque, la realidad es que no puedes hacer mucho…]" Se pudo notar con facilidad como su tono decayó bastante. "[Después de todo, sería completamente inútil trasladar todos tus aumentos a tu katana o tu Dragón Shot…]" Concluyó, haciendo que Issei ensanchara un poco sus ojos.

El castaño miró entre su esfera de energía y la katana por un instante.

Sus ojos se iluminaron como nunca antes tras encontrar una respuesta a su enigma que prometía tener un enorme potencial destructivo.

"¡Ddraig, eres un maldito genio!" Issei exclamó en su mente con gran energía.

"[Hum, eso es algo que ya sabía, pero gracias por reconocerlo.]" El inquilino del castaño comúnmente se mostraría bastante arrogante tras semejante elogio, pero la realidad es que las dudas estaban golpeando mucho más alto que su propio orgullo.

Después de todo, no tenía ni la menor idea de lo que había pensado el castaño.

¡FINAL DEL CAPÍTULO!

Como siempre digo, espero que les haya gustado.

Nuevamente les deseo una feliz navidad, y espero que pasen el año nuevo con gran alegría.

Solo me queda una cosa más que decir, y es que esta historia comenzará a ser traducida al inglés en FanFiction. Lo más seguro es que mañana mismo se estará viendo el primer capítulo traducido.

Sin nada más que decir, les mando un enorme saludo.

¡Felices fiestas!