¡Aquí me presento con otro capítulo!

¡Muy feliz año nuevo a todos los que estén leyendo esto, y espero que pasen un lindo momento junto a su familia!

En lo personal ya estoy comenzando otro año nuevo con el tema de la escritura, ya que empecé a escribir a cierres del 2019 y aun aquí estamos, tres años después para seguir compartiendo mis ideas con el intento de entretenerme de no solo a mí, sino a todos ustedes.

¡Espero que podamos estar juntos durante todo el 2023 también!

Ahora, felicitaciones a un lado, es momento de contestar las reviews:

Leonidas-Thunderage: Me alegro que te haya gustado el capítulo. Digamos que el acercamiento próximo más profundo será el de Rossweisse, de hecho, tendrá varios momentos importantes con ella en el próximo arco. Otra cosa es el punto de inflexión para Issei sobre lo que realmente siente hacia las chicas, y lo cierto es que la resolución para él llegará pronto. Con el tema del trauma, digamos que es lo más delicado, pero podrá sobrellevarlo en el próximo arco, y finalmente superarlo por completo más adelante en la trama. Eso es todo lo que puedo decir, lo demás ya sería demasiado espoiler, más de los que ya hice.

Carlos118: ¡Felices fiestas para ti también! Me alegro que te esté gustando tanto el desarrollo que está teniendo Issei, y espero que siga siendo así en el futuro. No sé exactamente a que te refieres con el tema de dar muchas vueltas, ya que la realidad es que la trama principal tiene ciertas partes que se extienden un poco de más, las tramas secundarias hay varias que no afectan mucho al desarrollo principal, y después está el tema del protagonista y de todo el tiempo que se está tardando para intentar formalizar su relación con las chicas que ama. En resumidas cuentas, hay pequeñas cosas que en un conjunto se transforman en algo extenso, aunque considero que la gran mayoría de las cosas son agregados que son necesarios para la evolución de los personajes y la trama. Pero no digo que no tengas razón, ya que es cierto que hay varias partes que, si las quitara, la historia no cambiaría en nada. Aunque reitero, son bastantes pocas a mi gusto.

Habiendo contestado las dos reviews, ya es hora de comenzar con esta primera actualización del año.

¡Disfruta!

"Siegfried." Cao Cao llamó a su compañero mientras veía a la inconsciente Yasaka, quien estaba justo debajo de la gran puerta que estaba a punto de arrebatarle la vida. "¿En serio crees que ese veneno la mantendrá inconsciente el tiempo suficiente hasta el amanecer?"

"No hay lugar a dudas." Declaró el hombre de cabello blanco, acercándose a su líder. "Su organismo tardará como minimo unas 8 horas en recuperarse. Hasta entonces, dudo que pueda recuperar la consciencia. Incluso si lo hace, no podrá mover ni un musculo."

"Es bueno saberlo." Cao Cao asintió a su compañero, para luego ver a las otras dos personas que le estaban acompañando. "Jeanne, Leonardo." Él los llamó, posándose al lado de ambos. "Solo falta una hora, así que prepárense para cualquier intervención…" El hombre no terminó su frase al oír como varios pasos se acercaban a su posición.

"Hablando de dicha interrupción…" Jeanne declaró, caminando hacia el frente junto con sus compañeros mientras invocaban sus Sacred Gears.

"Oigan, llegaron mucho más temprano de lo que pensábamos." La voz de Azazel resonó por el sitio rocoso cuando quedó cara a cara con Cao Cao.

"Me esperaba verte aquí, pero no puedo decir lo mismo de esos dos." Declaró el Líder de los Héroes con una sonrisa mientras veía a los dos mencionados.

"Esto es lo que debe hacerse cuando tienes una alianza que mantener." Declaró Dulio con cierta gracia mientras se posaba frente a Jeanne.

"¡Orare para que este conflicto se cierne lo más rápido posible!" Gabriel juntó sus dos manos con un aura infantil a su alrededor cuando se posó cara a cara con Siegfried.

"¿Tenemos que pelear contra un niño?" Rossweisse se mostró un tanto reacia al observar a Leonardo.

"No me subestime, señorita." Fueron las primeras y únicas palabras que se escucharon del moreno en todo el combate.

Azazel se cruzaría de brazos, entregándole una sonrisa socarrona a Cao Cao.

"¿Qué dices si comenzamos de una vez, héroe?"

CAPÍTULO 57: ¡BATALLA POR LOS YOKAIS!

Cuando participas en una fiesta, siempre es para divertirse, para pasar el tiempo con tus amigos, o, en último caso, lo utilizas para olvidar. Incluso podría ser una mezcla de las tres cosas.

Pero Tiamat no pensaba de la misma manera, y eso era más que evidente.

La dragona se encontraba sentada en una de las sillas que se encontraban en un rincón de la gran discoteca a la que había ido junto con Ophis. La mujer lucia visiblemente aburrida mientras recordaba el sinfín de veces que tuvo que rechazar a hombres lujuriosos que querían hacerla suya incluso en la misma pista. De hecho, recordaba con bastante claridad como estuvo a punto de matar a uno por el simple hecho de que le había tocado el trasero. Lo cierto era que quizás tampoco era muy consciente del lugar en donde estaba, después de todo, era una mujer que se encontraba sola, y además era realmente hermosa, una belleza que resaltaba por completo, y su vestido blanco le daba esa aura a mujer seria, algo que tampoco ayudaba mucho.

Podría decirse que resaltaba mucho más que la misma Ophis, ya que ella…

Bueno…

Las razones se veían por sí mismas…

"Solo vine aquí por petición de ella para que pueda afrontar sus problemas con el bullicio…" Pensó la dragona mientras observaba a una Ophis que se encontraba con un vestido de piyama de gatito mientras tomaba diferentes dulces de las mesas con una rapidez digna de un felino. "Ella lo está afrontando mucho mejor de lo que esperaba. Quizás es por el hecho de que toda esa comida la mantiene entretenida." Ella concluyó en sus pensamientos sin poder evitar sonreír al notar la apariencia notoriamente infantil que tenía la Diosa.

Incluso le había dicho que no podía ir con ese vestido a una convención como esta, pero Ophis hizo caso omiso a sus advertencias.

"¿Estás sola, preciosura?" Tiamat no pudo evitar rodar los ojos al ver que otro hombre más se había sentado al lado de ella.

"Como la noche ya estaba por terminar, pensé que ya no debería lidiar con otro imbécil." La dragona pensó con clara irritación.

Su mirada se alzó, ignorando olímpicamente al hombre impaciente que estaba esperando una respuesta.

"Me pregunto si las cosas por allí son más divertidas…"

"¡¿Por qué estás tardando tanto, morenito?!" Jeanne no pudo evitar gritar mientras estaba montada en un dragón hecho de espadas sagradas.

Leonardo tan solo frunció el ceño en respuesta, dejando bien en claro que aun necesitaba más tiempo. El niño se encontraba sentado en posición de loto con sus ojos cerrados, como si estuviera proyectando algo en su mente que estaba llevando toda su atención.

"¡Esto es un horror!" Jeanne se volvió a quejar mientras se sostenía sobre su dragón de una manera bastante cómica cuando era atacado por diversas esferas mágicas.

"¡DRAGÓN SHOT!"

Los ojos de Jeanne se agrandaron y el ceño de Leonardo se profundizó al notar como una enorme explosión de energía se dirigía directamente hacia ellos.

El dragón se movió lo más rápido posible, pero aun así su parte trasera recibió el ataque, arrancándole la mitad del cuerpo.

"¡Prepárate para el aterrizaje forzoso!" Exclamó Jeanne mientras Leonardo abría sus ojos al notar que estaban descendiendo a una gran velocidad.

El enorme dragón se incrustó contra el suelo rocoso, creando una gran nube de polvo.

"Este ataque es bastante interesante, creo que voy a usarlo más seguido." Pensó Azazel en voz alta mientras observaba la armadura dorada que llevaba puesta.

"¡Esa Sacred Gear está que arde!" Exclamó Dulio, quien lo seguía de bastante cerca.

"¿Tú crees? Últimamente la he mejorado y creo que ya está a su máxima capacidad…" Justo en ese momento, una gran cantidad de monstruos saltaron de la nube de polvo directo hacia un distraído Azazel.

"¡Cuidado!" Exclamó el rubio, alzando su palma mientras un objeto en su cuello brillaba.

Azazel volteó su mirada con ligera sorpresa, viendo como todos los monstruos se habían quedado completamente congelados en el aire.

"Aunque a mi también me gusta hablar, no es buena idea distraerse en mitad de un combate." Declaró el Ángel, para luego cerrar su palma con gran fuerza.

En un instante, todos esos monstruos explotaron en mil pedazos.

"Siegfried, mantente atento. Estamos en su territorio." Declaró Cao Cao, viendo por todos sitios en busca de cierta Valquiria, ya que se encontraban en un lugar donde todo estaba completamente cubierto de estacas de hielo que llegaban hasta el cielo.

"Por lo que tengo entendido, es la futura Reina Valquiria. Ni siquiera nosotros dos luchando juntos podemos confiarnos." Declaró el hombre de cabello blanco, sabiendo acerca del potencial que tenía Rossweisse.

Los ojos de Siegfried se alzaron de inmediato, un brazo apareció en su espalda empuñando una espada de luz. El hombre comenzó a agitar sus tres espadas de una forma frenética para destruir todas las lanzas de hielo que iban directo a su posición.

"¡Desde arriba!" Gritó Cao Cao, distinguiendo un enorme pilar de hielo que llegaba hasta el cielo, en donde se encontraba Rossweisse que no paraba de arrojar sus lanzas.

Rossweisse frunció sus labios cuando de repente creo unas estacas gigantescas de hielo que se dirigieron directamente hacia ellos.

Siegfried solo pudo ensanchar sus ojos ante lo presenciado, pero no fue el caso de Cao Cao.

El hombre empujó rápidamente a su compañero mientras ponía la lanza para bloquear el ataque. En cualquier caso, todo el mundo diría que es imposible detener algo como eso.

Las enormes estacas impactaron contra los dos enemigos, o eso es lo que había aparentado en un principio.

Las estacas se transformaron en polvo de hielo de forma repentina cuando entraron en contacto con la lanza, un acto que hizo ensanchar los ojos a Rossweisse con gran incredulidad.

Jeanne se encontraba corriendo a gran velocidad mientras estaba cargando a Leonardo, que aún estaba meditando.

"¡¿Aun no, pequeño amiguito?!" Ella no pudo evitar apretar los dientes cuando esquivó a duras penas una fuerza invisible que logró capturar a su espada.

La rubia dio otro gran salto lateral para esquivar otro ataque mágico dirigido por Dulio, salvándose de milagro.

"¡DRAGÓN SHOT!"

El ataque dorado se dirigió directamente hacia Jeanne, haciendo que sus ojos se ensancharan a más no poder.

Justo en ese instante, los ojos de Leonardo se abrieron de golpe.

Tanto Dulio como Azazel observaron con tranquilidad como aparentemente habían acabado con sus enemigas.

Esas miradas relajadas cambiaron drásticamente cuando escucharon una voz provenir desde el polvo.

"Bandersnatch, ataquen."

Los ojos de ambos se agrandaron a niveles desmedidos al ver que 12 monstruos de unos 100 metros de altura salieron de la cortina de polvo directamente a atacarlos mientras una gran cantidad de monstruos más pequeños no paraban de salir de sus cuerpos.

"¡DRAGÓN SHOT!"

El ataque dorado se dirigió directamente a los monstruos, erradicándolos por completo. Pero eso no fue suficiente, ya que eran demasiados y estaban por doquier.

Los Bandersnatch se arrojaron sobre los dos al igual que los demás monstruos con la intensión de aplastarlos, haciendo que un enorme temblor se sintiera en todo el lugar.

"Supongo que eso será suficiente…" Jeanne comentó con una sonrisa al ver como los monstruos permanecieron completamente inmóviles.

Leonardo simplemente asintió ante la declaración.

"Probablemente el 6 brazos y nuestro líder necesiten algo de ayuda. Sería buena idea trasladar todos tus monstruos con mi dragón sagrado…" Las palabras de Jeanne se quedaron en la nada, ya que pudo ver la mirada confundida del moreno. "¿Qué sucede?"

"No se mueven." Fue lo único que dijo Leonardo.

"¡DRAGÓN SHOT!"

Justo en ese instante, un enorme ataque mágico atravesó a gran parte de los monstruos y se dirigió directamente hacia el dúo, logrando que Leonardo pestañeara en shock.

"¡STAKE VICTIM DRAGON!"

El enorme dragón de espadas sagradas volvió a materializarse justo frente a ellos, produciendo una gran explosión de energía en todo el sitio.

"Oye, necesitaré que me ayudes a bajarla de allí." Declaró Cao Cao mientras corría a gran velocidad junto a Siegfried, ya que numerosos ataques de hielo no paraban de caer justo detrás de ellos. "Yo me encargaré del resto."

"Muy bien." El hombre de cabello blanco asintió. "Es hora de contratacar." Dijo, deteniéndose en seco al mismo tiempo que su cuerpo comenzaba a brillar.

"¡CHAOS EDGE ASURA RAVAGE!"

El único brazo que tenía en su espalda se multiplicó hasta tres veces, haciendo que cada una de ellas sujetara una espada. Además de eso, el aumento de su poder pudo sentirse con mucha facilidad.

Siegfried flexionó sus piernas, creando un pequeño cráter justo debajo de sus pies. El hombre dio un gran salto, comenzando a girar sobre si mismo a una velocidad impresionante, convirtiéndose en una especie de sierra eléctrica viviente.

Los ojos de Rossweisse se ensancharon con completa sorpresa cuando perdió el equilibro, ya que su pilar había sido cortado en dos como si nada por Siegfried.

"Te tengo." Pensó Cao Cao con una sonrisa salvaje al mismo tiempo que su lanza brillaba con una intensidad impresionante.

Justo antes de que pudiera arrojar dicho ataque, sus ojos se ensancharon con gran incredulidad al sentir como su brazo se congelaba e impedía su movimiento. Su mirada se fijó automáticamente en Rossweisse, viendo como la mujer tenía una de sus manos extendidas mientras su pilar se desmoronaba.

Era sorprendente, ya que la Valquiria había encontrado la suficiente templanza para detenerla en una condición para nada favorable.

Cao Cao volvió a sorprenderse cuando otro gran ataque mágico lo golpeó de lleno, creando una gran nube de polvo en el lugar.

Rossweisse flexionó su cuerpo de una manera magistral para poder esquivar un Bandersnatch que iba directamente a atacarla. Ella creó un gran camino de hielo con el cual deslizarse mientras volteaba su mirada, sin poder evitar sentirse algo abrumada al ver como otros 11 monstruos gigantescos se dirigían directamente a su posición.

"¡Te tengo!"

Un domo de dimensiones impresionantes atrapó a todos los monstruos dentro.

Cao Cao salió de la cortina de polvo, solo para observar ese gran evento con los ojos bien abiertos.

"¿Una cárcel dimensional?" Fue lo único que pudo pensar, para después ver como ese domo desaparecía, dejando ver que todos los Bandersnatch estaban mutilados.

"¿Qué hacemos?" Preguntó Siegfried, llegando a su lado.

"Reúnete con Jeanne y Leonardo. Esto resultó ser más complicado de lo esperado." Aclaró el hombre con gran seriedad.

"¡Por fin pude hacer mi gran aparición!" Exclamó Gabriel con gran alegría mientras se posaba al lado de Rossweisse. "¡Por cierto, tus habilidades son increíbles!"

"Uh, gracias…" Fue lo único que atinó a decir la Valquiria mientras sudaba una gota de sudor. "Me gustaría seguir ayudando, pero la realidad es que no me queda mucho poder mágico. Esos dos realmente me lo pusieron complicado."

"Si te sientes cansada, déjaselo todo a Gabriel." La Ángel le respondió con una hermosa sonrisa.

"No, aun puedo hacer una última cosa. Solo les pediré a todos que vuelen alto." Gabriel no pudo evitar mirar a la Valquiria con gran curiosidad tras escuchar esas palabras.

"¿Por qué se alejan?" Jeanne no pudo evitar preguntarse, viendo como los dos hombres comenzaban a volar por lo alto.

Rossweisse dio un gran suspiro. Su cuerpo comenzó a rodearse de un aire gélido.

Sus ojos se abrieron de golpe, para que luego hundiera su mano en el suelo.

"¡BOSQUE DE HIELO!"

El cuerpo de Jeanne fue completamente despedazado cuando un enorme árbol de hielo puntiagudo surgió justo donde estaba ella, haciendo que los ojos de Leonardo se ensancharan con horror.

Justo antes de que pudiera sufrir el mismo destino, Siegfried llegó para rescatarlo de unas ramas que se estaban expandiendo a su dirección.

Una gran cantidad de árboles y raíces surgieron por toda la zona de combate, quedando a los pies de una Yasaka, quien aún permanecía inconsciente.

El viento helado comenzó a trasmitirse entre los arboles mientras Azazel y Dulio miraban el panorama en completo silencio. En otras palabras, no querían admitir que se habían asombrado ante la vista.

"Así que ese era su plan…" Pensó Cao Cao, quien tenía la parte superior de su cuerpo expuesta por culpa de una rama que le había rasgado sus prendas. "Bastante interesante." Concluyó, para luego sonreír.

Azazel y Dulio pudieron presenciar como una parte del bosque de hielo era completamente cortado. Justo cuando iban a dirigirse a aquella dirección, se detuvieron en seco al ver como un monstruo de unos 200 metros de altura se alzaba, destrozando todo a su paso.

"¿Aun siguen con vida?" Azazel no pudo evitar sudar ante la persistencia de sus dos enemigos.

"Allí hay uno." Dulio señaló la cabeza del monstruo, notando una cabellera de color blanco. "Lo más probable es que el otro se encuentre dentro de esa cosa."

"Entonces…" Azazel no pudo evitar sonreír con suficiencia, logrando que el Ángel lo mirara con extrañeza. "Supongo que no hay mejor momento que este para probar el Balance Breaker de este juguete."

Justo cuando mencionó tal cosa, la boca del monstruo se abrió, comenzando a crear una gran esfera de poder mágico.

"Si ese plan es magnífico, será mejor que lo uses ahora." Declaró Dulio. Su típica actitud bromista había desaparecido por completo tras presenciar el ataque que probablemente destruiría todo el lugar.

"Tengo todo controlado, creo." Declaró el Cadre mientras apretaba fuertemente sus puños, haciendo que su armadura dorada comenzara a brillar.

El enorme ataque mágico salió despedido de la boca del coloso, desprendiendo un sonido que haría temblar a cualquiera.

Siegfried no pudo evitar sonreír al presenciar como el ataque les había golpeado de lleno, aunque esa sonrisa desapareció al notar como un brillo dorado se expandió por todo el lugar, deteniendo en seco dicho ataque.

Poco después, el monstruo cerró su boca, logrando que el rayo se evaporara por completo, dejando una gran estela de humo.

"¿Qué demonios fue lo que pasó?" Fue lo único que pudo pensar el hombre de cabello blanco mientras se cubría el rostro por la molesta nube de humo que se encontraba en todo el campo de batalla.

"Esas malditas raíces siguen creciendo." Pensó Cao Cao con los dientes apretados. Estaba usando tu máxima concentración para esquivar todas las ramificaciones que no paraban de nacer, por lo que no pudo enfocarse en otra cosa.

"¡Te encontré!" Los ojos de Cao Cao se ensancharon lentamente tras escuchar la voz justo cuando sintió como una presencia se posaba detrás de él.

Un pequeño domo dorado apareció de la nada, encerrando a ambos dentro del mismo.

Cao Cao observó de un lado a otro, notando que el sitio era como una especie de planeta increíblemente pequeño. El hombre le propinó un fuerte golpe con su lanza a la pared invisible, haciendo que se sorprendiera cuando su brazo quedó completamente inmovilizado por un profundo corte que rebano su hueso desde su mano hasta su hombro.

"Ni siquiera lo intentes." Cao Cao enfocó su mirada hacia el frente mientras tomaba su brazo inutilizado. "No cuentas con el poder suficiente como para romper mi dimensión." Ella culminó, logrando que el hombre sonriera.

"Y supongo que si te mato me quedaría encerrado por siempre, por lo que tampoco es una solución." Comentó, ganándose una sonrisa por parte de la mujer.

"¡Veo que entiendes rápido!" Ella aplaudió con su típica sonrisa infantil.

"De hecho, soy bastante terco." Declaró el hombre con gracia mientras vertía una lagrima de fénix sobre su brazo para curarlo.

"Por cierto, ¿por qué eliminaron a la Familia Phoenix?" Preguntó la Ángel, inclinando ligeramente su cabeza.

"Ese era nuestro primer objetivo. Ellos administraban un gran sustento vital como son las lagrimas de fénix, algo que debíamos eliminar del mercado para que el trabajo de exterminar a los seres sobrenaturales sea mucho más sencillo." Fue la respuesta del hombre, quien movía su brazo recién recuperado.

"¿Pero la afiliación de los héroes no trabajaba para el cristianismo?" La mujer no pudo evitar mirarlo con gran extrañeza. "Por lo que tengo entendido, tú y tu grupo han matado a muchos ángeles."

"Nuestra visión era errada." Fue la rápida respuesta de Cao Cao, quien fijó su mirada a la mujer con una seriedad absoluta. "Luego de la Guerra Santa, todo quedó bien claro. Ustedes se habían enfrentado en una disputa estúpida sin tener en cuenta a los humanos. Eso me hizo comprender que los humanos deben trabajar únicamente para ellos mismos."

"¡Wuuh!" Gabriel se quejó con un pequeño puchero. "Eres un joven bastante prepotente para nunca haber vivido esa época tan amarga."

"No necesitaba vivir en esa época, la historia lo dice todo." Cao Cao le entregó una sonrisa salvaje mientras un gran brillo lo adornaba por completo, haciendo que de su lanza comenzaran a emerger diferentes orbes que se introducían dentro de esta. "Se me ha encomendado este poder para que la historia pase a ser un mito, como siempre debería haber sido." Los ojos de Gabriel se ensancharon ligeramente al ver que un aura comenzaba a rodear el filo de la lanza.

Cao Cao colocó una pierna detrás de la otra, para luego flexionar su lanza hacia atrás.

"Eso llegara con la extinción de todos ustedes, seres que solo destruyen sin piedad por mero capricho."

La visión de Siegfried comenzó a tornarse más y más visible, hasta que por fin pudo quitarse el brazo del rostro.

En ese momento, sus ojos no daban crédito a lo que veían.

Justo delante de él había un enorme dragón dorado que era casi tan gran como el monstruo colosal al que estaba montado.

Y lo peor de todo, era esa enorme esfera que tenía en su hocico abierto.

"¡DRAGÓN SHOT!"

La enorme esfera se expandió por doquier, generando una explosión sin precedentes que cubrió por completo toda la zona. La figura de Siegfried desapareció entre la enorme energía mientras gritaba de dolor.

Una enorme explosión se levantó sobre todo el sitio, haciendo que la gran mayoría del bosque de hielo terminara dentro de ese enorme domo de luz que estaba consumiendo todo a su paso.

Cao Cao alzó su lanza por los aires, logrando que una enorme corriente de energía la rodeara por completo.

"¡ONDA DIVERGENTE!"

Los ojos de Gabriel se ensancharon a más no poder tras sentir como una parte de su cuello era cortado de lado a lado. El domo cedió ante la onda mágica cuando impactó contra ella, partiéndose en dos.

"¿Qué demonios hicieron?" Rossweisse no pudo evitar poner sus ojos en blanco al notar que todo el lugar había quedado hecho un completo desastre.

Ella dio un par de pasos, para luego asustarse cuando dos personas emergieron de las cenizas.

"¡Eso estuvo de locos viejo!" Exclamó Dulio con gran energía mientras ayudaba a Azazel para que se mantuviera de pie. "¡¿Puedes hacerlo de nuevo?!"

"¡Maldito mocoso!" Exclamó Azazel con una gota de sudor. "¿Acaso crees que tengo magia infinita?"

Esa conversación se vio interrumpida cuando dos monstruos intentaron atacar a Rossweisse, siendo detenidos por Dulio, quien utilizó su Sacred Gear.

Los tres miraron hacia un lado, denotando un moreno bastante herido que desapareció mediante un círculo mágico.

"¿Cómo es que pudo sobrevivir a eso?" Dulio preguntó con los ojos bien abiertos.

"Al estar dentro del monstruo de seguro pudo resistir gran parte del impacto." Dedujo Azazel, tambaleándose levemente.

"¿Te encuentras bien?" Preguntó la Valquiria con gran preocupación.

"Un poco cansado, eso es todo." Afirmó el Cadre, quien desvió su mirada hacia un punto en concreto. "El tiempo se acaba. Debemos quitar a Yasaka de ese lugar antes de que sea tarde."

Los tres sujetos volaron lentamente hacia el objetivo, ya que todos se encontraban realmente cansados, a excepción de Dulio que parecía estar medianamente bien.

"¿Qué sucedió con Gabriel?" Rossweisse no pudo evitar preguntar con cierta duda y preocupación en sus palabras.

"Ella está bien." Contestó Azazel. "De seguro debe estar conteniendo a Cao Cao hasta que liberemos a Ayaka."

Los tres individuos se posaron a pocos metros de la enorme puerta, presenciándola por unos pocos segundos.

"Bien, es hora de acabar con esto." Declaró Azazel, acercándose a paso lento junto a los demás.

"Por cierto, ¿qué sucedió con Issei y Penemue?" Rossweisse preguntó con gran duda. "Ellos dijeron que estarían aquí una hora antes de que saliera el sol."

"Conociendo a esos dos, estoy seguro que se pasaron con el entrenamiento y…" Azazel no pudo terminar de hablar, ya que una figura se posó frente a los tres.

"No den un paso más, o ella se muere." Cao Cao reafirmó la lanza contra el cuello sangrante de una inconsciente Gabriel que estaba a las puertas de la muerte.

"¡Gabriel!" Azazel gritó con desesperación, pero fue detenido por Dulio y Rossweisse.

"No es buena idea." Fue el neutro comentario del rubio.

"¿Qué es lo que quieres?" Rossweisse le preguntó, ganándose una sonrisa por parte de Cao Cao.

"Solo deseo que se queden allí mismo. Después de todo…" El hombre volteó su mirada, notando que los rayos del sol estaban comenzando a emerger. "Solo faltan unos segundos."

Todos se quedaron completamente paralizados mientras veían como el sol comenzaba a asomarse.

Los ojos de Cao Cao se ensancharon de sobremanera, para luego arrojar con gran fuerza a la Ángel.

Ante esto, los tres tuvieron que agarrarla entre todos. Sus miradas se alzaron, solo para presenciar con horror como el hombre agitaba una gran onda de energía mágica en su contra.

"¡Mueran!" Rugió el hombre con gran rabia.

El ataque se dirigió a una velocidad que nadie pudo seguir, a excepción de las figuras borrosas que se posaron frente al ataque.

Los ojos de todos se ensancharon en shock al notar la enorme cortina de polvo que se expandió entre ellos.

"¿Qué fue eso?" Cao Cao no pudo evitar preguntarse, aferrándose a su lanza con aun más fuerza.

Rossweisse observó a las figuras que lentamente se hacían más y más visibles, logrando que su boca se abriera sin su consentimiento.

"Lamentamos la tardanza. Ayer nos excedimos un poco con el entrenamiento y nos fuimos a dormir muy tarde."

El tono claro de una mujer hizo eco en la zona. Su tez pálida fue acompañada por su vestidura de secretaria cubierta de sangre que lentamente se revelaba, al igual que la figura un tanto maltratada que se posaba a su lado, quien no llevaba camisa.

Los ojos de Cao Cao se ensancharon tras notar que dicha mujer estaba cargando a alguien sobre sus hombros.

"¡Imposible!" El hombre giró su rostro, viendo que Yasaka ya no estaba en su posición original. "¡¿Cómo es que pudo moverse tan rápido?!"

"¡Son Issei y Penemue!" Exclamó Rossweisse con una alegría incontenible.

"Por lo visto, llegamos justo para que te enfrentes al más fuerte." Declaró la Cadre, fijando su mirada en un Issei que se encontraba muy serio y cambiado, ya que las diversas cicatrices en su torso lo hacían ver muy diferente.

Penemue le entregó una pequeña sonrisa, ya que había notado la impaciencia de Issei por combatir.

"¿Será suficiente para ti?"

¡FINAL DEL CAPÍTULO!

*RECUERDEN QUE ESTO ES UN ISSEIXPENEMUE\ROSSWEISSE\TIAMAT\OPHIS*

*NO HABRÁ NINGUNA OTRA MÁS, ASI QUE NO HAGAN MÁS SUGERENCIAS SOBRE ELLO*

Con las fiestas de por medio sumado a otras cuantas cosas, la verdad es que se me hizo bastante complicado escribir en estos días. Por lo tanto, de seguro leyeron un capítulo un poco más corto de los que les tengo acostumbrados. También debo decir que escribí todo esto en un solo día, por lo que lamento si notan ciertas incongruencias.

Sin nada más que decir, es momento de marcharse.

¡Muchas gracias por leer!