¡Aquí me presento con otro capítulo!

¡Por suerte ya me recuperé, así que vuelvo con muchas ganas de seguir con esto!

Tengo pensado hacer un cierre bastante importante en este episodio. Será el final de la batalla, un poco de fanservice en la playa, beso con Rossweisse y un momento bastante gracioso y triste con ella, un poco más de Ophis, el desarrollo de Issei que todo el mundo está esperando, y un desenlace final que dejará un sabor bastante amargo.

Este capítulo va a estar bastante cargado de emociones, así que espero que les encante.

Antes de comenzar, me gustaría contestar algunas reviews:

Aby001: Me alegro mucho que el nuevo ataque de Issei te haya gustado. Y si, ese factor que se lastima cada vez que lo utiliza es algo que Penemue va a remarcar en este capítulo. También me pone contento ver que la batalla es de tu agrado, ya que, junto con el romance, la acción es uno de los puntos principales de este fic. Por último, pero no menos importante, muchas gracias por tu preocupación. Por suerte ya me encuentro bien, así que la espera no se sintió en esta ocasión.

Carlos118: Como dije arriba, el combate es uno de los puntos más importantes de la historia, por lo que me alegra bastante ver que todo está saliendo bien. Creo que debo aclarar esto para todos, no solo para ti, ya que no será un desenlace amoroso, más bien el avance justo antes de eso. Todavía falta un poco, pero Rossweisse hará que el miedo de Issei hacia las relaciones desaparezca forzosamente en el próximo arco. Probablemente ese será el punto de inserción principal, pero incluso más adelante vienen cosas aun más interesantes, y no solo referido al romance. Después de todo, estamos a cierres de este arco, y solo quedan otros tres más que esta historia termine.

Habiendo contestado todas las reviews, viene siendo el momento de comenzar.

¡Disfruta!

Lo último que recordaba, fue como tomaba las lanzas con sus dos manos para intentar detener el filo metálico que se disparó directamente a su abdomen.

Desafortunadamente, no había logrado detenerla.

Era el último recuerdo antes de que todo se pusiera oscuro.

Esa oscuridad no duró mucho más para Issei, ya que su visión borrosa comenzó a presentarse en él.

"¿No me desmayé?" Issei pensó al instante mientras pestañeaba repetidas veces para recuperar la visión adecuadamente. "Pensé que la lanza me había perforado el estómago…" sus ojos finalmente dejaron de estar borrosos, logrando que una expresión muy confusa lo adornara.

Después de todo, estaba seguro que el campo de batalla no era una pequeña habitación que estaba repleta de sellos desde el suelo hasta el techo.

"Si que lo hizo."

Los ojos de Issei se ensancharon ligeramente al escuchar una voz que prácticamente era igual a la suya. Su mirada se estacionó en el frente, ensanchando sus ojos ligeramente al ver como un hombre de un aspecto bastante similar a él se encontraba sentado sobre un futón mientras le entregaba una sonrisa cubierta de colmillos.

Si no tuviera ese largo cabello puntiagudo y esos ojos rasgados de color carmesí, Issei estaba seguro que se trataría de una copia de él mismo.

"¿Qué es este lugar?" Issei le preguntó de inmediato. Un segundo después, sus ojos se ensancharon al notar que no podía mover el resto de su cuerpo, salvo su cabeza.

"Aun estás inconsciente." Declaró el hombre misterioso, entregándole una sonrisa mientras se acercaba un poco a él. "Este lugar es tu alma."

"¿Mi alma?" Issei no pudo evitar pensar que todo esto era muy loco, pero rápidamente le resto importancia. "¡Tengo que volver ahora!" Exclamó con desesperación.

"No te preocupes, está todo bajo control." El hombre aclaró rápidamente cuando golpeó sus manos en su cintura. "Saldrás solo en un segundo, ya me encargué de todo."

"¿Te encargaste?" Issei no pudo evitar alzar una ceja con gran confusión. "Por cierto, ¿quién eres tú?" Justo después de hacer esa pregunta, toda la habitación comenzó a moverse de una manera muy extraña, como si Issei estuviera mareado.

"Esa pregunta…" El hombre misterioso no pudo evitar reír.

Una risa que tan solo duró un segundo.

El hombre le entregó una última mirada bastante astuta mientras sus ojos rasgados carmesí brillaban con una gran intensidad.

Antes de que todo se volviera oscuro una vez más, Issei pudo escuchar que él decía algo que lo confundió hasta la muerte.

"¿Acaso nunca te has visto en un espejo?"

CAPÍTULO 59: ¡PALIZA INVERNAL, Y NOCHE DE REVELACIONES!

"¡Ni siquiera se atrevan a dar un paso!" Rugió Cao Cao, apuntando su lanza justo sobre los escombros en donde se suponía que se encontraba un Issei enterrado. "¡Si se acercan, él se muere!"

"Otro más…" Penemue no pudo evitar pensar con mucho cansancio al notar la energía que rodeaba al Líder de los Héroes. "Después voy a tener una charla con Ophis para asegurarme a cuantos tipos les dio su energía. Esto es increíble." Ella concluyó, viendo como el agujero en el abdomen que tenía el hombre se regeneraba en un segundo.

"¿Issei estará bien?" Rossweisse se mostró bastante preocupada acerca de la condición de su mejor amigo.

"Fue solo un golpe. Sé muy bien que la lanza es monstruosa contra los Demonios y Dioses, pero digamos que Issei no es un Demonio común y corriente." Contestó Azazel al instante para relajar a la Valquiria. "Aun así, un golpe como ese lo debe haber dejado en un estado lamentable." El Cadre pensó con un pequeño chasquido de su lengua.

"¿Ahora que hago?" Cao Cao se detuvo a pensar. "Todavía tengo una carta más a mi favor, pero ni siquiera sé si puedo enfrentarme a esa mujer y ganarle." El hombre fijo su mirada en Penemue, dejando en claro que esas palabras iban dirigidas a ella. "Supongo que una retirada táctica no estaría tan…"

Justo antes de que terminara de pensar, sus ojos se ensancharon con un estupor impresionante al notar como todos los escombros salían volando, dejándose ver a un Issei que era rodeada por una delgada aura violeta imperceptible.

"¿Cómo…?" Los ojos de Cao Cao se ensanchaban progresivamente al ver como Issei volaba sobre él.

"¡¿CÓMO…?!" Él volvió a pensar con gran histeria mientras veía como Issei materializaba su guantelete para darle un fuerte puñetazo en la gemilla que le dobló un poco el rostro.

El castaño dio un gran salto hacia atrás cuando utilizó ambas piernas para darle una patada en el pecho a su enemigo, logrando que este se tambaleara un poco.

Issei estacionó en el suelo mientras se tomaba el abdomen sangrante, notando que la herida estaba brillando de un color violeta, además de que era mucho menos profunda de lo que realmente debió haber sido.

"Increíble." Dulio dijo por todos al notar como el castaño aún estaba consciente después de haber sido apuñalado por la True Longinus.

"¡HYOUDOU ISSEI!" Cao Cao gritó en colera mientras se tomaba el rostro, cuyas heridas se curaron casi al instante. "¡¿CUÁNTO TIEMPO MÁS PIENSAS METERTE EN MI CAMINO?!" Ese fue su grito final antes de lanzarse hacia él con una velocidad increíble, logrando que el castaño se sobresaltara un poco, pero aun así volvió a sorprender a todos cuando reaccionó a tiempo, utilizando su guantelete para bloquear el ataque de la lanza.

Nuevamente se sorprendieron, ya que el guantelete resistió el impacto, a pesar de que ni siquiera estaba usando su Balance Breaker. Que, de hecho, ni siquiera en esa forma había podido detener la lanza de forma fructífera antes.

Aun así, eso no le impidió salir volando por la gran diferencia de fuerza que había entre uno y otro.

Issei dio una gran voltereta para reincorporarse en el aire. El castaño mostró suficiente maestría como para deslizarse a través de la lanza cuando paso entre su brazo y torso. Su actividad no terminó allí, ya que actuó rápidamente y agarró el brazo de Cao Cao para poder sujetarse de él.

"No está inconsciente, sino que también aun puede moverse de esa forma…" La que ahora estaba sorprendida era Penemue, quien veía con mucha atención como Cao Cao agitó su brazo con gran fuerza, mandando a Issei directamente hacia el suelo, creando una gran línea de destrucción a su paso.

A pesar de ese detalle, el castaño dio un gran giro sobre si mismo y se estacionó sobre el suelo como si su cuerpo no hubiera recibido ningún tipo de daño.

"¿No crees que deberíamos ayudarlo?" Indagó Rossweisse con gran preocupación.

"No es necesario." Declaró Penemue, sin poder evitar sonreír un poco al final.

"Después de todo, ella ya está aquí."

"¡Eso estuvo cerca!" Issei exclamó mientras alzaba sus dos brazos, notando como su guantelete tenía un gran sello celeste que no paraba de brillar.

"¡Deja de moverte!" Cao Cao exigió cuando intentó atravesarlo con su lanza, solo para que Issei se desplazara con un gran salto, esquivando el ataque por completo.

El Líder de los Héroes lo siguió rápidamente e intentó darle un golpe con su brazo libre, solo para ser agarrado por Issei. El castaño reafirmó sus pies en el suelo mientras se daba la media vuelta, para luego cargar todo el peso de Cao Cao sobre sus hombros. Los ojos del hombre se ensancharon con incredulidad cuando Issei lo levantó como si nada. Lo siguiente que recordó fue como su cara se estrellaba estrepitosamente contra el suelo, creando un pequeño cráter en el proceso.

Issei dio un gran salto hacia atrás cuando Cao Cao movió su lanza con la intención de cortarlo a la mitad, sin importar el hecho de que su cabeza estuviera enterrada en el suelo.

"¡Mierda, este tipo no se cansa nunca!" Exclamó el castaño con los ojos en blanco mientras miraba como su enemigo se levantaba.

"¡Eres una maldita rata escurridiza!" Exclamó Cao Cao con rabia cuando intentó volver a apuñalarlo, solo para que Issei le volviera a esquivar con un salto. "¡¿Cómo es que aun puede moverse así sin estar usando su Balance Breaker?!" Esto último lo pensó para si mismo, ya que no podía concebir lo que estaba presenciando.

"¡No es mi culpa que seas más lento que una tortuga!" Issei se defendió al instante, solo para tener que saltar un segundo después cuando la lanza de Cao Cao se incrustó en su posición anterior.

Justo en el momento que estaba en el aire, el castaño sintió una gran molestia sobre su abdomen, haciendo que este se tomara su herida y escupiera una gran cantidad de sangre.

Issei aterrizó en el suelo de una manera un tanto forzosa, para luego contraerse un poco a causa del ardor que se expandía sobre todo su torso.

"No pensé que estaría tan jodido." Pensó para si mismo, para luego notar como Cao Cao se paró a pocos metros de él mientras que el filo de su lanza comenzaba a emitir un aura muy poderosa.

"Parece ser que se te agotaron las energías." Declaró el hombre con una sonrisa macabra. "Pero esta vez me aseguraré de que no vuelvas a levantarte." El hombre apuntó su lanza hacia atrás, logrando que el aura violeta que lo rodeaba se intensificará mucho más.

"¡ONDA DIVERGENTE!"

"Mierda, no puedo moverme…" Issei no pudo evitar ensanchar sus ojos con horror al ver como una enorme oleada de destrucción se dirigía directo hacia él.

"El ataque es mucho más inestable por el daño que recibió la lanza, pero aun sigue siendo bastante destructivo." Pensó Cao Cao con satisfacción, estando seguro que eso sería más que suficiente para acabar con Issei.

Justo antes de que la gran ola de magia devastadora pudiera golpearlo, una gran ventisca helada se presentó entre medio de los dos, haciendo que el ataque se dispersara como si solo se tratase de un par de hojas.

"¿Qué?" Cao Cao pestañeó con gran sorpresa. Su cuerpo se quedó completamente estático cuando una mujer de cabello celeste cayó justo entre medio de él e Issei.

"¿Te encuentras bien?" La mujer le dio la espalda a Cao Cao al mismo tiempo que alzó su rostro que estaba cubierto de preocupación.

"¿Tiamat?" Issei se quedó sin palabras al notar la presencia de la dragona. Ni siquiera se había dado cuanta que el enlace la había llamado. "So-solo se trata de un rasguño." Issei la miró con un poco de tartamudez, ya que Tiamat llevaba un vestido formal blanco por alguna extraña razón.

"¿Es eso así?" Ella le preguntó, entregándole una sonrisa dentuda que enmarcó sus adorables colmillos. "¡En ese caso, me alegro mucho de poder verte después de tantos días!"

"Eh, yo…" Antes de que pudiera responder con holgura, los ojos de Issei se ensancharon de manera repentina. "¡Tiamat, cuidado!" Él intentó moverse, pero solo pudo caer de rodillas.

"¡Muere!" Rugió Cao Cao, apareciendo sobre la espalda de Tiamat.

Una gran explosión se presentó en el lugar. Los 4 espectadores se quedaron completamente inmóviles mientras esperaban que todo ese polvo se fuera del lugar y les permitiera ver el combate.

Issei tosió por culpa del polvo. Sus ojos se abrieron lentamente, y su visión se esclareció progresivamente.

Su expresión se quedó completamente congelada al notar que Cao Cao estaba justo frente a él.

Aunque extrañamente, Cao Cao también tenía esa misma expresión.

Los ojos de Issei se fueron automáticamente hacia arriba del hombre que estaba tirado en el suelo tras notar que una silueta estaba sentada sobre él.

Después de que el polvo dejó de molestar, se pudo presenciar como Tiamat estaba sentada sobre la cintura de Cao Cao.

Más allá no podía ir, ya que al hombre le faltaban las piernas.

Cao Cao por fin pudo salir de su estupor, apretando fuertemente los dientes justo al mismo instante que sus piernas se regeneraban. El hombre se levantó del suelo rápidamente e intentó partir a la mitad a la dragona con su lanza. Su expresión fue un completo deleite para todos cuando Tiamat detuvo el avance del arma con una sola mano. La dragona simplemente sonrió, levantando el filo de la lanza como si nada, haciendo que Cao Cao pasara sobre ella.

El hombre aterrizó sobre el suelo y no perdió ningún segundo, ya que arremetió nuevamente contra la mujer con el fin de darle una estocada.

Tiamat volvió a desaparecer, apareciendo junto a Issei.

"Te llevaré a un lugar seguro." Declaró con una bella sonrisa mientras cargaba al castaño entre sus brazos.

Justo en ese instante Cao Cao intentó atacar de nuevo, pero la mujer volvió a desaparecer enfrente de sus ojos.

Tiamat apareció a unos pocos metros detrás de Cao Cao, aunque ya no llevaba a Issei con ella.

"¡Maldita…!" Cao Cao gritó con odio cuando se dio la media vuelta, intentando con otra estocada.

Tiamat simplemente se colocó las manos en los bolsillos y lo esquivó con un movimiento elegante de su cuerpo, chocando espalda y espalda con el hombre.

"Hace poco tuve una pelea en la que mi confianza casi me lleva a mi muerte." Declaró Tiamat con una sonrisa, inclinando su rostro sobre el oído de Cao Cao. "Por eso mismo tuve que arrancarte las piernas para asegurarme de que no portaras nada extraño. No es nada en contra tuyo…" Tiamat no pudo evitar reírse levemente ante el estupor de su enemigo.

"¿Lo entiendes?"

Cao Cao reaccionó cuando sintió como su oreja era mordida por Tiamat, por lo que intentó darle un rápido codazo, fallando una vez más cuando ella se movió a una velocidad que nadie podía seguir.

La dragona hizo su cintura hacia atrás con una elegancia impresionante para esquivar la lanza una vez más. Justo en ese momento ella agarró el brazo de Cao Cao para no soltarlo. El hombre actuó completamente desesperado mientras intentaba atravesarla con su lanza en movimientos veloces mientras que la dragona se balanceaba junto con él, haciendo que ambos comenzaran a bailar sin que Cao Cao se diera cuenta.

"¡Y un giro!" Exclamó Tiamat cuando lo soltó, haciendo que el Líder de los Héroes diera una gran cantidad de giros sobre sí mismo mientras permanecía en el aire.

Su mirada completamente consternada se enfocó en una Tiamat que alzó una de sus manos, juntando su dedo índice con su pulgar.

Un fuerte chasquido se escuchó en todo el lugar, logrando que todos se quedaran completamente mudos cuando el suelo se destrozó en mil pedazos. Cao Cao fue arrastrado por los mismos escombros cuando aun seguía en el aire.

El hombre se estacionó sobre el suelo cuando la onda de destrucción terminó, quedando de espaldas a la dragona.

"Así que los rumores eran ciertos…" Pensó en voz alta, sonriendo con una incredulidad palpable. "¡Esto tiene que ser una maldita broma!" Gritó mientras se daba media vuelta y cargaba un poderoso ataque en su lanza.

Sus ojos nunca se pararon a mirar el enorme cráter que había hecho la dragona con tan solo un chasquido de sus dedos. Solo pensaba en ir directo contra ella para cortarle el maldito cuello.

Tiamat se quedó completamente inmóvil en su lugar, esperando al hombre con una sonrisa.

"¡ONDA DIVERGENTE!"

Otra enorme explosión se presentó en el lugar justo cuando se vio como Cao Cao llegaba a la posición de Tiamat.

"Parece ser que se está divirtiendo." Comentó Issei, quien estaba siendo apoyado por Penemue y Rossweisse, ya que apenas podía mantenerse de pie.

"La verdadera pregunta es hasta cuando piensa divertirse." Fueron las palabras de un Azazel que se mostraba bastante atrapado por la pelea.

"¿Eso es todo?"

La expresión de Cao Cao se convirtió en arte al ver que su ataque más poderoso solo había bastado para que su lanza apenas se incrustara medio centímetro en el cuello de Tiamat.

"Para ser sincera, esperaba algo tan emocionante como mi último combate…" Ella dijo con clara decepción en sus palabras.

Cao Cao reaccionó y dio un gran salto hacia atrás para tomar distancia de la dragona.

"Bueno, quizás se debía principalmente a mi estado debilitado." La dragona comenzó a divagar en voz alta mientras se acariciaba el mentón. "De hecho, ese momento fue asombroso en su totalidad…" Tiamat continuó relatando su batalla anterior sin prestar atención a la mirada que le estaba entregando Cao Cao.

"No hay ninguna posibilidad…" Pensó el Líder de los Héroes mientras el sudor no dejaba de caer sobre su rostro.

Un círculo mágico apareció sobre sus pies mientras la dragona continuaba con sus divagaciones alegres, aparentemente sin darse cuenta de lo que él estaba haciendo.

"Tengo que escapar mientras ella esté distraída…"

"¿No sabías que ignorar a alguien que te está hablando es descortés?"

Cao Cao ni siquiera pudo reaccionar cuando Tiamat apareció a su costado de la nada, tomando su rostro con una mano y estampándolo fuertemente contra el suelo, creando un gigantesco cráter en el lugar.

Ella se irguió cuando volvió a colocar sus manos en sus bolsillos.

"Como iba diciendo…" La dragona ignoró por completo a Cao Cao mientras daba unos pasos hacia el frente, como si estuviera tratando con un saco de basura.

"¡Cierra la jodida boca!" Cao Cao se levantó del suelo mediante un rápido movimiento, abalanzándose sobre una distraída Tiamat quien le estaba entregando la espalda.

En ese momento no se sabe que sucedió exactamente. Solo pudo presenciarse como el suelo se resquebrajó en varios fragmentos que salieron volando hacia el cielo, sumado a un enorme manchón de sangre que cubrió la escena por completo.

Cao Cao cayó de pie al suelo e instantáneamente se llevó la mano a su brazo faltante.

"¿Qué sucede?" El hombre alzó su mirada, notando que la dragona se encontraba sentada de cabeza sobre uno de los tantos escombros que habían salido despedidos hacia el cielo.

"¿Tú regeneración ya está fallando?" Ella comentó con una sonrisa gentil mientras sostenía el brazo de Cao Cao. "¿Quieres que te lo devuelva?"

"Jejejeje…"

Ella rio por lo bajo al mismo tiempo que el brazo cortado comenzaba a congelarse.

"¡JAJAJAJAJAJA!"

Una risa maniaca se desprendió de sus labios cuando el brazo se convirtió en nada más que cenizas de hielo.

Cao Cao bajó su mirada consternada y comenzó a balbucear por lo bajo:

"No pierdas en control, Cao Cao. Aun existe una forma para salir de aquí…"

"¿Qué tanto murmuras, chico?" Tiamat cayó a unos pocos metros del hombre con su radiante sonrisa aún vigente.

Incluso la dragona tuvo la posibilidad de impresionarse en este combate. Después de todo, nunca esperó que su adversario alzara su rostro con una sonrisa.

Nadie sonríe si sabes que vas a morir, salvo que estés completamente loco.

"Si no me dejas ir, nunca sabrán donde escondimos a la hija de Yasaka." Tiamat no pudo hacer otra cosa más que colocar ambas manos en su cintura.

Ni siquiera sabia quien era esa niña, pero sabía que no era buena idea joder una alianza solo por el capricho de querer jugar con alguien hasta matarlo.

"¡Eso es jugar sucio!" Tiamat se quejó como una niña, logrando que Cao Cao sudara ante lo presenciado.

"¿Se supone que de esta manera debe actuar un ser sobrenatural tan poderoso?" Ese simple pensamiento lo llenaba de rabia.

Pero no era momento de dejarse llevar por su locura.

Después de todo, había una oportunidad para escapar.

"¡Oigan!"

Una oportunidad que desapareció por esa voz.

Tanto Cao Cao como Tiamat se dieron la vuelta, notando como una Serafall sonriente llevaba una niña rubia desmayada entre sus manos que poseía una cola y orejas de zorro.

"Por lo visto, los Demonios también hicieron su trabajo." Declaró Dulio con gran satisfacción, alarmándose un poco cuando casi deja caer el cuerpo inconsciente de Gabriel.

"No fue tan sencillo, había muchos monstruos y algunos tipos en ese lugar." Comentó Serafall con un pequeño puchero, un puchero que fue reemplazado por su típica sonrisa de inmediato. "¡Por suerte Ajuka estaba conmigo para darme una mano!"

"Esto…" Cao Cao tembló ante lo que estaba presenciando. "Esto…no..."

"¿Decías?"

Su mirada se volteó para observar como una Tiamat se cruzaba de brazos con clara burla en sus gestos.

"¿No dices nada?" Ella alzó una ceja, solo para sonreír después. "Di algo. Después de todo, siempre es más divertido cuando aun creen que hay esperanzas para sobrevivir." Tiamat concluyó, logrando que los ojos de Cao Cao se agrandaran.

No sabía si había sido por la desesperación, por el miedo, por el odio o por la locura.

Pero…

Lo que salió de sus labios fue lo que terminó de condenarlo.

"Todos ustedes se regocijan y revuelcan en la miseria de los demás, eso es lo que les causa alegría y placer…" El hombre balbuceo con su mirada gacha, aunque fue lo suficientemente fuerte como para que Tiamat le escuchara. "Todos ustedes, unos malditos monstruos que utilizan las guerras para saciar sus placeres pecaminosos…"

"¿Lo rompí?" Tiamat no pudo evitar pensar con una mirada graciosa al escuchar todos esos delirios por parte de él.

"¡Especialmente tú!" Cao Cao gritó de la nada al mismo tiempo que la señalaba.

"¿Yo?" Tiamat se señaló a si misma con una expresión inocente en su rostro.

"¡Eres una mujer…no, es un eufemismo referirse a ti como una mujer!" El grito fue escuchado por todos, logrando que todo el lugar se cubriera de un silencio muy incómodo.

Incluso la misma sonrisa de Tiamat desapareció por completo.

Issei alzó su mirada tras notar que una gota de lluvia cayó sobre su cabeza.

"¡Eres una cosa…!" La última palabra lo dijo con un asco notable. "¡Eres una cosa sádica y despreciable que se regocija sobre su propia maldita locura como si fuera lo mejor del mundo! ¡Eres lo que condena este mundo, eres la cosa más asquerosa de la existencia!" La mirada de Tiamat se ensombreció tras lo escuchado. "¡Por eso mismo es que te encerraste a ti misma durante más de un milenio!"

Los puños de Tiamat se apretaron por un segundo.

"¡PORQUE ERES UNA BESTIA CUBIERTA DE LOCURA QUE NO PUEDE CONVIVIR CON OTROS SIN QUERER DESTRUIR TODO! ¡POR ESA RAZÓN ALEJAS A TODOS!"

"Ese tipo hizo su propia sentencia de muerte." Declaró Rossweisse mientras creaba un paraguas de hielo para cubrir a Penemue e Issei, ya que había comenzando a caer una gran tormenta.

"Si no conoces a Tiamat, lo peor que puedes hacer es tocar su punto más sensible." Penemue habló, sabiendo que su mejor amiga era extremadamente sensible cuando se trataba de su pasado.

Cao Cao respiraba agitadamente mientras miraba como la sonrisa de Tiamat había sido reemplazada por una expresión que no contenía nada.

Parecía estar muerta.

Después de tanta espera, la dragona alzó ligeramente su mirada tras sentir las gotas que caían sobre su rostro.

Sus ojos se volvieron a Cao Cao, y su expresión quebrada cambió a una sonrisa puntiaguda tan monstruosa que incluso hizo temblar a la misma Penemue.

"Voy a hacerte sufrir hasta que tu mente se parta, bastardo."

Cao Cao dio un paso hacia atrás en un principio, pero rápidamente encontró el valor de un lugar inexistente para arremeter contra ella.

"¡No importa lo que suceda, no voy a morir aquí!" Rugió el hombre mientras daba diferentes estocadas que eran desviadas con las manos desnudas de Tiamat. "¡No moriré hasta que cumpla mi misión de purgar a todos los seres que condenan a este mundo!" Concluyó. Su lanza se clavó en el suelo cuando Tiamat lo esquivó de un salto que no pudo ver.

"He conocido a muchos como tú…" Tiamat se burló mientras arreglaba su cabello hacia atrás, haciendo que la lluvia dejara ver su sostén a través de su vestido. "Todos estos ingenuos que se creen portadores de la justicia. Pero tú eres el peor, no tengo dudas."

"¡Cállate!" Cao Cao arremetió contra la mujer, siendo esquivado por la misma cuando colocó las manos en sus bolsillos y dio un paso hacia el costado.

"Dime una cosa. Te jactas de tu moralidad, cuando incluso aceptaste el poder de una deidad que supuestamente condena este mundo." Tiamat no pudo evitar reírse cuando esquivó otro ataque con elegancia. "¿Dónde está tu gran justicia en eso? ¿Cómo puedes llamarte un justiciero cuando le pides ayuda a tu propio enemigo?" Los ojos de Tiamat brillaron con una intensidad impresionante. "¡Contéstame!"

"¡No tengo nada que decirle a un maldito monstruo!" Cao Cao rugió, siendo esquivado una vez más.

"¿Monstruo? Tal vez lo sea, pero incluso tu mismo estás creando destrucción." Ella no pudo evitar burlarse cuando esquivó otra estocada. "¿Por qué solo los humanos tienen el derecho de vivir? ¿Por qué las demás razas deben ser exterminadas? ¿Si hay humanos inocentes, por qué no puede haber seres sobrenaturales que también lo son?"

"¡Dije que te callaras!" Cao Cao volvió a arremeter, solo para ser esquivado una vez más.

"¡TU SENTIDO DE LA JUSTICIA ES UN CHISTE TOTAL!" Tiamat rugió, para luego quitar una de sus manos del bolsillo para tomar la punta de la lanza, dando un gran giro sobre sí misma.

"Yyyyyy…" Ella dijo con un pequeño cantico, hasta que finalmente se detuvo.

La expresión de Cao Cao se transformó en una de completo terror al notar que estaba frente a frente con Tiamat. Aunque eso no era lo que más le daba miedo.

Definitivamente lo que le aterraba era esa sonrisa gigante completamente siniestra que adornaba sus facciones.

"Ahora es mi turno."

Un pequeño temblor se presentó en todo el lugar, al igual que un poderoso sacudón que hizo tambalear a todos.

Una gran cantidad de sangre fue despedida por los orificios en el rostro de Cao Cao cuando la bofetada devastadora de Tiamat hizo que la mitad de su rostro quedara completamente irreconocible.

La sonrisa cubierta de locura que tenía la dragona se vio profundizada cuando sus ojos brillaron con gran malicia justo en el momento que las gotas de sangre golpeaban su rostro.

Cao Cao salió volando hacia el cielo como si fuera un misil, aunque su camino se vio interrumpido cuando Tiamat apareció de la nada, propinándole una fuerte patada con su talón que generó una onda de choque tan grande que destrozó todo a varios metros.

"¿Ya estás muerto?" Ella se burló al ver como su pie estaba atravesando el pecho de un Cao Cao que se encontraba al borde de la muerte.

"En todo caso…" La mirada de Tiamat se puso bastante tétrica.

"Me aseguraré de acabar con la basura."

Tiamat volvió a alzar su pierna, dando gala de su increíble flexibilidad cuando la punta de su pie tocó su frente.

La dragona bajó su pie en un movimiento que nadie pudo seguir, logrando que el cuerpo de Cao Cao se desprendiera de su pie y cayera con el sonido de un torpedo hasta que finalmente se estrelló contra el suelo, creando una enorme cantidad de polvo.

"Veamos, creo que hoy puedo usar algo diferente…" Pensó la dragona en voz alta con cierta satisfacción al ver el pequeño remolino de agujas de hielo que se había creado sobre una de sus manos.

Ella lo sopló, haciendo que el pequeño remolino se dirigiera lentamente hacia donde estaba enterrado Cao Cao.

Cuando estaba en posición, la dragona sonrió con avidez.

"Espárcete…" Ella susurró, para luego apretar su puño con fuerza.

"¡TORMENTA DE ESCARCHA!"

Todos se quedaron sin aliento ante el gran tornado de hielo que se alzó en el lugar. El color blanco y celeste que tenía se comenzó a trasformar lentamente en una tonalidad rojiza, dando a entender que el cuerpo de Cao Cao había sido despedazado en tan solo segundos.

Conforme por el resultado, Tiamat bufó con satisfacción y volvió a abrir su mano, haciendo que el tornado se dispersara cuando la ventisca y el hielo se esparcieron hacia el cielo.

Todos quedaron en completo silencio cuando la lluvia se transformó en unos copos de nieve que tenían una tonalidad a sangre.

"Impresionante…" Pensó el castaño en voz alta.

Presenciar semejante acontecimiento sería muy bello para cualquiera. Siempre y cuando quites el hecho de que esa nieve de color rojo se debía por la sangre, por supuesto.

Tiamat observó a los demás. La dragona alzó su pulgar en gesto de victoria mientras entregaba una hermosa sonrisa.

Unos momentos más tarde…

"Entonces está todo arreglado." Azazel dejó la lanza rota sobre la mesa. "Ya me informaron que Gabriel se encuentra bien."

"Es bueno saberlo." Declaró Penemue, dando un leve asentimiento. "Hace poco me comuniqué con Serafall. Ella dejó en claro que Yasaka y Kunou despertaran en unas pocas horas."

"De acuerdo. Conociendo a Yasaka, estoy seguro que querrá darte algo ya que fuiste tú la que la salvaste en ese último instante." Azazel no pudo evitar reírse un poco al ver como Penemue se inclinó de hombros.

"No me interesa." Fue su simple respuesta mientras continuaba leyendo diferentes documentos con sus lentes puestos.

"Escucha…" Penemue no pudo evitar detenerse en seco al notar el noto extrañamente serio de Azazel. "¿Qué sucede con la nueva técnica del mocoso?"

"Ya hablé con él. Sabe que no puede usarla porque su cuerpo aún es demasiado débil como para resistir su propio ataque." Contestó Penemue, denotando la misma seriedad que Azazel. "De hecho, por culpa de su resistencia insuficiente, el ataque aun no está completo y eso hace que sea muy inestable a la hora de arrojarlo. Temo que, si lo sigue usando, puede perder un brazo."

"No me refería a eso, y lo sabes bien." Azazel entrecerró sus ojos con un aura misteriosa. "Tú también eres experta en Sacred Gears. Sabes a la perfección que ni siquiera la True Longinus podría contener tanta energía en ella. De hecho, el resultado quedó a la vista." Concluyó, observando como la lanza tenía la parte inferior destrozada. "No solo dañó a la mejor Sacred Gear de la historia, sino que también inhabilitó su Balance Breaker por dichos daños." Azazel volvió a alzar su mirada, posando ambas manos por debajo de su mentón. "¿Qué es esa katana exactamente, Penemue?"

"Ni siquiera yo lo sé." Penemue contestó con completa sinceridad. "Nuestro Padre me la dio, pero nunca entró en detalle sobre lo que era o cuanto poder contenía."

"Si esa arma estaba destinada para el mocoso…" Azazel dijo con detenimiento.

"¿No crees que sea una Longinus?"

Issei no pudo evitar estornudar cuando dejó su katana a un lado de su cama, viendo como el filo de esta volvía a oxidarse cada vez que abandonaba sus manos.

El castaño se dio la media vuelta, viendo que Tiamat estaba esperando en la puerta.

"Ahora que todo el desorden por fin terminó, ¿puedes decirme por qué llevas ese vestido puesto?" Issei obtuvo una gran interrogante sobre su cabeza.

"Ayer estuvimos de fiesta con Ophis." Ella aclaró. "Quería combatir contra sus impulsos de asesinar a cualquiera que emitiera sonidos molestos."

"¿Y como les fue?" El castaño no pudo evitar sentirse muy intrigado ante lo escuchado.

"Bueno, había mucha comida…" Tiamat se inclinó de hombros, logrando que el silencio entre los dos respondiera la pregunta.

"Supongo que ella dedicó más atención a los aperitivos que a la misma fiesta." Contestó Issei como una ocurrencia tardía.

"¿Qué puedo decir? La conoces tan bien como yo." Tiamat no pudo evitar reírse ante las payadas de la Diosa madura con mente de niña.

Ambos se rieron por unos pocos segundos, hasta que finalmente se detuvieron.

Issei se sorprendió un poco cuando la dragona se acercó a él para posar su mano sobre su abdomen vendado.

"¿No te duele?" Dijo ella con gran preocupación mientras les daba pequeñas caricias a las vendas.

"No te preocupes. Es una herida bastante superficial." Issei la calmó con su típica sonrisa dentuda. "Cuando me reúna con los demás para contarles lo sucedido, me aseguraré de que Asia me cure."

"De acuerdo." Tiamat asintió con un claro tono aliviado en sus palabras.

El rostro de la dragona se desvió un poco, logrando que su expresión cambiara un poco.

Ella lucia decaída.

Una emoción que Issei pudo captar al instante, aunque ignoró por completo el motivo.

Él pensó que sería por lo dicho por Cao Cao, pero nunca se dio cuenta que la dragona miraba con mucha ansiedad la cama donde dormía su lindo Issei.

Era obvio lo que ella quería.

"¿Aun piensas en lo que te dijo ese tipo?" Issei dio un paso hacia el frente con gran seriedad.

"¿Eh?" Tiamat no pudo evitar mostrarse confundida. "No, no es eso…" Tiamat intentó explicarse mientras miraba a la cama repetidas veces, pero al final nunca pudo terminar su frase.

Después de todo, Issei ya la estaba abrazando con mucha fuerza.

"No eres un monstruo." Él le susurró al oído con mucho amor, logrando que el cuerpo de la dragona temblara cuando sintió que se derretía. "Todos los demás pueden decir lo que quieran, pero para mí nunca cambiara el hecho de que eres perfecta tal y como eres." Él le susurró al oído para tranquilizarla.

El cuerpo de la dragona se apegó más a Issei tras lo escuchado y sus ojos se pusieron un poco vidriosos.

"Sé que ya te lo he dicho mil veces…" Él comentó, separándose un poco para entregarle esa sonrisa que volvía loca a Tiamat.

"Pero lo diré otras mil veces más si es necesario: Tu eres perfecta."

Tiamat no pudo evitar hundir su rostro en el cuello de su amado al sentir que las emociones se estaban derramando a través de su rostro.

Ni siquiera ella misma sabia que podía sentirse tan conmovida con tan solo unas pocas palabras.

La dragona decidió quedarse un poco más cuando lo abrazó con un amor contenido impresionante.

"Gracias."

Unos minutos después…

Después de que Tiamat se fuera, el castaño intentó dormir, pero intentar era la palabra clave.

Sus ojos estaban bien abiertos mientras pensaba en todo lo que había sucedido.

"Al final, volví a fracasar…" Declaró para si mismo con el ceño fruncido. "Espero que Penemue no esté tan decepcionada." Su mirada se torció a una amargada tras ese último pensamiento.

Finalmente, el castaño revolvió su cabello con gran irritación.

"¡Tengo que descansar!" Se hundió en las sabanas en una acción final para intentar conciliar el sueño.

El silencio solo duró unos cinco segundos, ya que Issei tuvo que apagar su despertador de un golpe.

"Cierto que hoy estuve despierto toda la noche." Issei se descubrió el rostro con una mirada cubierta de cansancio.

"Ahora que lo recuerdo, creo que sería buena idea hablar con Ddraig sobre lo que me pasó en la pelea contra Cao Cao…" El castaño bostezo mientras se estiraba esporádicamente. "Es algo loco pensar que puedes hablar contra tu propia alma, al menos que haya sido algún tipo de alucinación o algo. Lo malo es que esa lagartija se le pasa durmiendo todo el día cuando termina una pelea." Concluyó, tallando sus ojos para intentar quitarse el cansancio.

De pronto, todo ese cansancio quedó en segundo plano cuando una especie de estampida comenzó a acercarse más y más hacia su habitación mientras se escuchaban diversos gritos.

Un momento…

¿Estaban gritando su nombre?

"¡IIISSSSSSSSSEEEEEEEEE!" Matsuda y Motohama irrumpieron en la habitación del castaño con ropa veraniega, dándole un susto de muerte al pobre protagonista.

"¡Está vez no escaparas!" Gritaron los dos al mismo tiempo una vez más, logrando que Issei se tapara los oídos con una mirada en blanco.

"¡¿Cómo demonios es que se vistieron tan rápido?!" Pensó el castaño para si mismo, ya que el despertador general apenas había sonado hace unos segundos.

Además, su habitación se encontraba en el otro extremo de la posada, y digamos que este lugar no era precisamente pequeño.

"¡Ya que estás recuperado…!" Ambos hicieron varios gestos ridículos justo antes de terminar con una pose aún más ridícula.

"¡HOY IREMOS A LA PLAYA!"

Issei solo pudo dar un pequeño quejido ahogado cuando uno de ellos le arrojó un flotador en la cara.

Varias horas más tarde…

Issei fue junto a sus amigos a pesar del cansancio que tenía. Tras mirarlo más con más detenimiento, tanto Matsuda como Motohama le preguntaron acerca de las vendas que tenía en su abdomen, en donde Issei rebajó lo acontecido diciendo que solo había tenido un pequeño accidente y que no se preocuparan.

Antes de ir a la playa, el castaño fue a ver como se encontraba Gasper y sus demás compañeros demonios para contarle todo lo que había acontecido. El único que pareció disfrutar mucho el relato fue el vampiro, ya que los demás solo escucharon con atención. Al final, Asia se encargó de curar la herida que tenía en el abdomen, por lo que el problema estaba solucionado. Aun así, decidió llevarlas por un día más ya que Matsuda y Motohama comenzarían a sospechar y lo último que quería era que lo llenaran de preguntas.

Por ese mismo motivo, el castaño se mantuvo al margen de toda la fiesta en el agua, debido a que debía mantener las distancias del lugar para sostener las apariencias. Eso no le molestaba mucho, ya que lo único que quería hacer era pasar un tiempo con sus amigos.

Para su suerte, Penemue y Rossweisse fueron las que se encargaron de cuidar a los alumnos, pero lo malo es que era un poco difícil acercarse tanto a ellas si es que los demás estaban cerca. No le preocupaba Matsuda y Motohama, ya que ambos entendían el tipo de relación cercana que tenía con ambas mujeres, pero no sabía cómo reaccionarían los demás y tenía miedo de que eso pudiera perjudicar la reputación de las dos profesoras.

Después de todo, tener un acercamiento considerable entre alumno y profesora podría ser malinterpretado, y eso en el mundo humano significaba problemas.

Por esa misma razón es que el castaño se encontraba sentado en la arena, llevando su típico vestido de playa que cubría casi todo su cuerpo, por lo que su gran físico y cicatrices no eran visibles.

El observó en silencio como Matsuda y Motohama se divertían en el agua con sus dos novias. En un principio, ellos dos se negaron en dejar a su amigo solo, pero Issei insistió en que ellos también tenían el derecho de divertirse, especialmente si sus novias estaban con ellos.

Al final, ambos aceptaron a regañadientes, ya que tampoco querían hacer enojar a Aika y Murayama.

Issei desvió su mirada a hacia un lado, notando como Gasper y Asia estaban creando un castillo de arena gigante mientras que Xenovia estaba bronceándose.

Su mirada se desvió hacia atrás, notando como Penemue y Rossweisse se encontraban sentadas con sus trajes de baños, luciendo completamente majestuosas. El típico sombrero de paja que utilizaba la Cadre le daba un aspecto bastante hermoso, mientras que Rossweisse se encontraba con un traje de baño negro bastante completo, ya que no dejaba nada a la vista.

Su rostro volvió a desviarse una vez más, y su sonrisa no pudo evitar vacilar al ver como Kiba estaba jugando en el agua junto a muchas compañeras de su clase.

"El Príncipe Azul, tan suertudo como siempre…" Pensó Issei cuando apretó sus piernas contra su pecho.

Su mirada volvió a Matsuda y Motohama, viendo como sus dos amigos se divertían con sus novias.

La sonrisa del castaño se fue apagando lentamente.

Estaba muy feliz por sus amigos, pero…

"También me gustaría tener a alguien…" Issei no pudo evitar suspirar con cierta tristeza cuando la imagen de Raynare pasó por su cabeza.

Por alguna razón que no entendió, una gran cantidad de recuerdos que pasó junto a Tiamat, Penemue, Rossweisse pasaron por su mente.

"¿Morirías por mí?"

Issei no pudo evitar hacer una mueca cuando se agarró el pecho.

"Pensé que ya había superado esto." Issei se levantó del suelo un tanto tambaleante al sentirse mareado por culpa de las emociones negativas que lo estaban golpeando. "¿Por qué me sigue molestando?" El castaño apretujó más la mano sobre su pecho cuando las hermosas sonrisas de las cuatro mujeres que admiraba tanto aparecieron en su cabeza.

Por alguna razón, eso no lo confortaba, solo hacia que todo fuera más doloroso.

No entendía como el dolor de la soledad podía invadirlo de nuevo, si sabía que ellas nunca lo dejarían.

Aun así, no pudo evitar sentirse así de mal.

El castaño caminó tambaleante hacia un tumulto de rocas que dividía el sector de la playa. Nadie se dio cuenta de como trepaba dichas rocas para ir hacia el otro lado, debido a que todo el mundo estaba ocupado con sus cosas.

Nadie lo vio separarse en soledad, a excepción de ciertas profesoras que no pudieron evitar mirarse en confusión, y, más que nada, preocupación.

Issei cayó de rodillas al suelo al notar que estaba solo, y en ese momento no pudo soportarlo más.

Las lagrimas salieron involuntariamente de sus ojos mientras numerosos recuerdos hermosos con sus tres enamoradas divagaban en su mente.

Pero aún no lo entendía.

¿Como unos recuerdos tan agradables pueden ser tan devastadores?

Todo se sentía tan insuficiente.

¿Por qué era insuficiente?

¿Por qué todavía no había vivido tantas cosas con ellas?

Eso era ridículo, ya que sabía a la perfección que había vivido todo lo que vivió en su vida en esos 6 meses desde que conoció a Tiamat.

Por lo tanto…

"¡¿Por qué?!" Issei apretó los dientes con fuerza justo cuando se dejó caer sobre la arena.

"¡¿Por qué duele tanto?! ¡¿Por qué con ellas, si todo lo que me dieron fue felicidad?!"

Issei atormentó a su cabeza en buscas de respuestas.

Pero como siempre, esas respuestas no aparecían.

No las tenía.

O más bien, no quería aceptarlo.

No quería aceptar que él…

"Por cierto, antes dijiste que tenías pensado no enamorarte..."

Los ojos de Issei se abrieron y su llanto se apagó de raíz cuando las palabras dichas por Rossweisse hace un tiempo hicieron eco en su cabeza.

"Desafortunadamente, no podemos controlar lo que siente nuestro corazón."

Issei se sentó sobre la arena con los ojos bien abiertos mientras era acompañado por una fuerte briza.

"También debes preocuparte por ti mismo."

La cabeza de Issei volvió a caer sobre la densa arena en un sonido sordo tras recordar una conversación más reciente que había tenido con Rossweisse hace dos semanas.

"¡Él me dice que intentará preocuparse por sus sentimientos!"

"Sentimientos…" Issei repitió la última palabra cuando se posó su mano sobre su cara, como si hubiera encontrado la revelación más grande de la historia.

El castaño volvió a sentarse en la suave arena, observando las pequeñas olas con una perplejidad absoluta.

El tiempo silencioso apagó el ambiente a su alrededor, logrando que todo se volviera negro a su alrededor mientras una pregunta no paraba de formularse en su cabeza.

Finalmente, el abrió su boca para compartir dicha inquietud, como si alguien estuviera a su lado.

"¿En qué momento exacto me enamoré de cada una?"

"Casi desde el principio." Issei no pudo evitar ensanchar sus ojos al notar como Ddraig le contestaba. "Me alegro que por fin lo hayas aceptado." Declaró el dragón, quien no pudo evitar despertarse al sentir el gran conflicto que se esparcía en su portador.

"¿Aceptarlo…?" Issei se agarró el cabello con ambas manos, teniendo un gran debate interno. "Es cierto, nunca quise hacerlo. Tenía miedo de que mis verdaderos sentimientos se interpongan en nuestra relación y eso haga que se alejen de mí. Después de todo, ellas nunca se enamorarían de alguien como…" Issei se apretó el cabello mientras una mirada desconcertada decoraba su rostro.

"¿Y ahora qué hago?"

"¿Puede que la medicina haya sido peor que la enfermedad?" Ddraig no pudo evitar preocuparse al notar el rostro perdido de su compañero.

Justo en ese preciso momento, la salvación llegó mediante un circulo mágico, logrando que el castaño se sobresaltara cuando una Tiamat muy preocupada se abalanzó sobre el castaño, tirándolo en el suelo.

"¿Tiamat?" Issei no pudo evitar confundirse hasta la muerte al sentir como la dragona lo abrazaba con gran fuerza.

"¿Qué sucedió?" Ella colocó su frente sobre la del castaño con mucha preocupación y amor.

"¿De qué hablas?" La confusión de Issei se transformó completamente cuando pasó a estar abrumado ante tanta muestra de afecto, ya que ella no paraba de acariciar una de sus mejillas con mucho cariño.

"¿Qué quieres decir con eso?" Tiamat se mostró genuinamente confundida tras escuchar a su amado. "El enlace me trasmitió una gran cantidad de emociones tristes, por eso vine lo antes posible para saber como estabas." Ahora que ella lo dijo, el castaño pudo notar que se encontraba solo con su ropa interior, por lo que ella realmente había venido rápido. "Lo que sentí fue tan horrible, estoy realmente preocupada." Ella concluyó con unos ojos cubiertos de tristeza contenida, ya que ella pasaba por unos sentimientos muy similares cada cierto tiempo.

El hecho de que Issei estuviera sufriendo algo pareció la entristecía hasta lo profundo de su corazón.

Issei tan solo pudo mirar a la mujer con una perplejidad absoluta, denotando que se sentía muy conmovido por las palabras de la dragona.

El joven no tardó en comenzar a reír, por lo que Tiamat se confundió aún más.

"¿Acaso mi exceso de preocupación es gracioso?" Tiamat no pudo evitar fruncir el ceño tras la reacción del castaño.

"¡No es nada de eso!" Issei aclaró al instante para no hacer enojar a la hermosa mujer.

"¿Entonces?" Tiamat inclinó su cabeza hacia un lado ligeramente, logrando que su aspecto fuera muy adorable.

Issei dio un gran suspiro para terminar con su risa.

"Creo que solo me estaba preocupando de más. De hecho, haber encontrado la respuesta hizo que me sintiera mucho mejor." Issei se frotó el cabello con un leve sonrojo al notar que Tiamat aún seguía rozando su nariz con la suya. "Aunque la realidad a la que me debo enfrentar me pone un poco nervioso…" Concluyó con una risa tímida al final.

"¿Qué?" Tiamat volvió a inclinar su rostro, ya que no había entendido nada de lo que dijo el castaño.

"Solo estoy diciendo que es algo personal." Declaró, para luego entregarle una sonrisa tranquilizadora. "No te preocupes, ya es algo que no volverá a molestarme."

"Uh, lo entiendo…" Tiamat asintió torpemente, ya que era la primera vez que Issei le ocultaba algo serio.

Aunque estaba bien para ella, todo el mundo tiene derecho a tener sus propios secretos.

Ella también tenía los suyos.

"Oye…" Issei no pudo evitar sonrojarse por lo que estaba a punto de decir. "¿No puedes separarte un poco?"

Tiamat si que se encontraba sorprendida ahora mismo.

Después de todo, siempre se entregaban estas muestras de cariño y ambos se sentían muy cómodos con esto.

De hecho, cada vez que tenía la posibilidad de disfrutarlo, ella no solo lo disfrutaba, ella lo amaba.

Por esa misma razón le resultó bastante extraño que Issei le pidiera un poco de espacio, por lo que volvió a separarse con cierta tontera en sus pasos.

"¡Issei!" Ambos se dieron media vuelta, logrando que el castaño volviera a sonrojarse cuando Penemue colocó su cabeza entre sus pechos cuando lo abrazó con fuerza.

Rossweisse se pegó a su costado, por lo que la Valquiria tampoco ayudaba a la situación.

"¿Te encuentras bien?" Ambas preguntaron al mismo tiempo con mucha preocupación tras notar como Issei se había marchado con un aura de tristeza a su alrededor.

"¡Estoy bien! ¡De hecho, ahora estoy más que perfecto!" Exclamó el castaño con los ojos en blanco mientras un rubor desmedido se apoderaba de su rostro. "¡¿Pueden dejarme un poco de espacio, por favor?!"

Tanto Penemue como Ross se miraron con ligera confusión tras la actitud frenética y avergonzada demostrada por el castaño. Después de todo, nunca lo habían visto actuar de tal manera.

"Por cierto…" Penemue ignoró el pedido del castaño, notando una presencia. "¿Qué haces aquí?" La Cadre no pudo evitar alzar una ceja tras enfocar su mirada en una dragona que se inclinaba de hombros.

"Lo mismo que tú." Fue la simple respuesta de Tiamat.

"Oye, Penemue…" Issei tartamudeó, y su sonrojo se incrementó 10 veces cuando Penemue le miró con una hermosa sonrisa en su rostro.

Era raro verla sonreír, por lo que castaño no pudo evitar derretirse ante la hermosa Ángel Caída.

"¿Qué sucede?" Ella le preguntó, sin poder evitar enarcar una ceja cuando Issei comenzó a balbucear cosas incomprensibles. "Estás actuando un poco extraño." Las orejas de Issei emanaron una gran cantidad de vapor cuando la Cadre colocó la mano en su frente con delicadeza. "¿Estás enfermo?"

"¡Ya sé!" Todos miraron a una sonriente Rossweisse que materializó una pelota de Voleibol. "¡Ahora que estás aquí, juguemos un corto juego de 2 contra 2!" La Valquiria incrementó su sonrisa.

Tiamat enfocó sus ojos en Penemue, dando a entender que todo dependía de su palabra.

"Siempre y cuando nos mantengamos de este lado, la verdad es que no veo problema." Ella concluyó con una leve sonrisa desafiante, una sonrisa que fue respondida por Tiamat.

Como ellas dos estaban tan centradas en su próxima competencia, solo Rossweisse pudo notar la expresión en blanco del castaño, quien parecía estar derritiéndose bajo el contacto físico de Penemue por alguna razón que ella no comprendía.

La pelota rebotó sobre la arena. Issei y Tiamat se encontraban juntos, mientras que Rossweisse y Penemue estaban desde el otro lado de la línea que habían hecho con su pie.

"No tenemos red, pero podemos usar eso como referencia." Aclaró la Cadre, poniéndose en posición para prepararse ante el saque.

"No es una molestia." Dijo la dragona con una sonrisa desafiante cuando imitó la postura de Penemue.

"¡Prepárense!" Exclamó la Valquiria con una tierna sonrisa, una sonrisa que daba un contraste bastante notorio al aura asesina que rodeaba a la pelota.

"Por alguna razón, siento que corro riesgos de morir." Pensó el castaño con un cuerpo tembloroso.

"¡Aquí voy!" Gritó la Valquiria con energía, alzando la pelota por los aires.

La expresión del castaño fue indescriptible cuando un fuerte estallido se escuchó en todo el lugar, viendo como el balón se dirigía directo a su cara.

En ese momento, una estela celeste se posó justo en frente de él. Tiamat sonrió ampliamente cuando alzó su mano para devolver la pelota con un remate.

Todo el sitio volvió a temblar, logrando que muchos de los que se encontraban del otro lado miraran hacia varias direcciones con mucha confusión.

"¿Un terremoto?" Matsuda pensó en voz alta, viendo de un lado a otro.

Los ojos de Penemue brillaron de un fuerte color rojo cuando se movieron a una gran velocidad. La Cadre se desplazó a una velocidad imperceptible, tomando el balón con una de sus manos para darle un fuerte golpe que generó otra onda de choque.

Issei no pudo evitar caer al suelo cuando la pelota pasó justo al lado de su rostro. Su piel se tornó de un color pálido al escuchar como una explosión se alzaba detrás de él, indicando que el balón hizo estragos cuando chocó contra la arena.

"1 a 0." Penemue declaró con suficiencia, ganándose un refunfuño por parte de Tiamat.

"Creo que viene de aquí…"

Los cuatro miraron el origen de la voz un tanto alarmados.

Tiamat no pudo evitar sentirse confundida cuando Rossweisse y Penemue la tomaron de ambos brazos.

La dragona tan solo pudo poner los ojos en blanco cuando ambas mujeres la arrojaron con todas sus fuerzas hacia el agua.

"¿Issei?" Motohama llegó junto con Matsuda, notándose bastante confundidos de ver a ellos tres juntos. "¿Ustedes saben de dónde vienen esos temblores?"

Los tres involucrados se miraron entre si con inocencia, para luego inclinar sus hombros.

"Todo esto es un poco extraño…" Comentó Matsuda, marchándose junto con Motohama.

"Por cierto, ¿también viste a algo salir volando hace un momento?" Le consultó Motohama con bastantes dudas.

"Deben haber sido imaginaciones tuyas." Dijo el calvo, para que luego salieran de la escena.

"Tendremos que ser un poco más precavidas." Insinuó Rossweisse por lo bajo, recibiendo un asentimiento por parte de sus dos acompañantes.

Tiamat emergió varios metros a la lejanía. La mujer expulsó un pequeño chorro de agua por la boca mientras un cangrejo posaba sobre su cabeza con un mechón de su cabello en una de sus pinzas.

El día transcurrió con cierta normalidad para el castaño. Decir que fue completamente normal no era del todo cierto, ya que sus sentimientos ahora reconocidos hacían que se mantuviera un poco alejado de las tres mujeres que no podían evitar confundirse un poco ante la actitud que mostraba.

Quizás ahora ya no le dolía, pero era bastante molesto tener que lidiar con esa incomodidad creciente que lo estaba atormentando. Después de todo, mirarlas con ojos diferentes era mucho más difícil de lo que pensaba.

Pero…

¿Por qué tenía que mirarlas de una forma diferente ahora?

En esta ocasión, Issei no estuvo tanto tiempo para descubrir la respuesta.

Esa respuesta se respondía con un sentimiento.

El miedo.

Pero…

¿Realmente debería apartarlas?

¿Eso no haría las cosas más evidentes?

Incluso eso podría hacer que su relación se enfriara, y era algo que no le agradaba.

Y eso que todavía no pensó como debía afrontar los siguientes días con Tiamat, ya que ellos siempre dormían juntos y ahora esa posibilidad se mostraba un tanto preocupante para el castaño.

En resumidas cuentas, era un día bastante jodido para ser Hyoudou Issei.

Ya eran las 12 de la noche, pero él seguía despierto por todo lo que le estaba atormentando.

Después de conocer todos sus problemas, decidió hablar con la persona que siempre le daba respuestas.

Por eso mismo es que se encontraba en el bar junto al hombre de flequillo dorado.

"Es raro que aun sigas despierto." Declaró Azazel, ofreciéndole un trago. "Toma algo de sake. El alcohol siempre aliviana las preocupaciones."

"Esos ejemplos que das son bastante reprochables." Rossweisse bufó, haciendo que los dos hombres la miraran, ya que se encontraban junto a cierta Diosa Dragona que ya había tomado alrededor de 10 botellas.

"¿Desde cuando está aquí?" La pregunta del castaño fue dirigida a Ophis. Él no pudo evitar sudar ante la imagen que dejaba la Diosa sobre ella.

"Es increíble que se haya tomado 10 botellas de sake y aun no esté ni un poco ebria." Comentó Azazel, estando en una posición parecida a la del castaño.

"El alcohol no afecta a los Dioses Dragones." Declaró la dragona como si nada, tomándose otro trago en tan solo segundos.

"Eso explica muchas cosas…" Pensó Rossweisse, quien se sentía un poco incomoda en este lugar.

Después de todo, Ophis le había pedido que le acompañara un par de rondas, aprovechando que Yasaka invitó las bebidas de hoy como agradecimiento.

"Entonces, ¿se supone que esto aliviana las preocupaciones?" Issei miró el contenido, para luego tomarlo de un solo respiro, logrando que Rossweisse y Azazel se impresionaran.

"¡No sigas sus ejemplos!" Rossweisse gritó cómicamente.

"Oye, tómatelo con más calma. Es tu primera vez." Declaró el Cadre con una leve sonrisa. "Y en cuanto a ti, deja de hablar sandeces." Declaró, fijando su mirada en una Valquiria que se tenso ante las palabras del hombre. "Mira, incluso él tiene más valor que tu para probar un trago de sake. Ni siquiera eres buena acompañante, por eso es que no tienes esposo." Una pequeña flecha que tenía inscrita la palabra "realidad" golpeó el pecho de Rossweisse, haciendo que esta se retorciera dramáticamente.

"¡Ya verás!" Rossweisse gritó, y Ophis flexionó sus dedos de una forma bastante cómica cuando le arrebataron la botella sin previo aviso.

Issei no pudo evitar sudar cuando Rossweisse se tragó todo el contenido de la botella en segundos.

La mujer dejó la botella vacía en el mostrador con un golpe siendo acompañado de un pequeño "¡Hip!".

"¿Ross?" Issei indagó, notando el rostro ensombrecido de la Valquiria.

"¿Qué sucede, cariño?" Ella alzó su mirada en un tono coqueto, sus mejillas estaban completamente ruborizadas.

"¿Cariño?" Issei no pudo evitar poner los ojos en blanco tras el sobrenombre.

"Mírala, se emborrachó más rápido que un niño que nunca había probado alcohol en su vida." Azazel no pudo evitar reírse por lo bajo ante la expresión borracha de la Valquiria.

"¡Puras estupideces! ¡Hip!" Ella golpeó el mostrador con fuerza. "¡Voy a demostrarte que puedo beber mucho…!" Rossweisse nunca pudo terminar la frase, ya que su mano llegó a su boca en un instante cuando hizo todo lo posible para aguantar un vomito.

La Valquiria salió corriendo a toda velocidad hacia el baño, dejando a un Azazel riéndose y a un Issei perplejo en el lugar.

"Débil." Fue la única palabra que salieron de los labios de Ophis mientras tomaba otra botella nueva.

"Entonces…" El tono de Azazel hizo que el castaño lo mirara con atención. "¿Vas a decirme lo que te molesta?"

Issei observó el contenido de su bebida por un tiempo mientras intentaba buscar las palabras adecuadas.

Al final, decidió que lo mejor sería aclarar todo de una forma directa.

"Es sobre el amor." Issei fijó su mirada en el Cadre, notando una expresión un tanto impactada por parte del hombre.

No es que Azazel nunca esperara que él aceptara esos sentimientos. Le parecía realmente impactante que quiera hablar de esto con él.

"Por tu tono de voz, parece ser algo bastante serio." Declaró el hombre, quien apoyó la mano sobre su mejilla. "Puedo entender si quieres hablarlo en un ámbito más privado." Culminó, fijando su mirada relajada en una Ophis que los estaba escuchando con atención.

"En realidad, no creo que sea un problema. Ophis no sabe nada acerca de estas cosas, por lo que realmente no sería ninguna molestia que ella nos escuchara." Issei contestó al instante, sin poder evitar sonreírle a la Diosa al ver como esta inclinaba su cabeza hacia un lado con bastante intriga.

"Ya veo…" Azazel asintió, su mirada relajada cambió ligeramente por lo que estaba a punto de decir. "En ese caso, será mejor que comencemos antes de que vuelva Rossweisse."

"Para ser sincero, no sé que hacer." Issei respondió con completa sinceridad. "Siento que me he quitado un gran peso de encima luego de aceptar lo que simplemente no puedo controlar. Pero, hoy pasé un tiempo con todas ellas." Los ojos del castaño se atenuaron un poco. "Siempre disfruto cada segundo que paso junto a ellas, pero en esta ocasión no fue así. Me sentía muy incomodo en todo momento. No es por culpa de ellas, solo sucede porque estoy asustado. No quiero que las cosas cambien por mi culpa, pero simplemente no puedo evitarlo. Siento que mi pecho arde cada vez que pienso en ello. Siento que todo podría terminar mal si es que no tengo cuidado con mis acciones. Pero al mismo tiempo, siento que el resultado haría que me separara de ellas. Yo solo…yo solo…" En estos momentos, Issei se estaba tomando la cabeza con ambas manos mientras una mirada completamente atormentada lo acompañaba.

"Lo entiendo." El castaño no pudo evitar mirar a Azazel con bastante sorpresa cuando el Cadre dejó su vaso sobre el mostrador. "Tus palabras son tan rebuscadas al igual que todo el tormento con el que te estás sofocando a ti mismo. Ese rostro que tenías era un poco gracioso, si me lo preguntas." Declaró Azazel con cierta gracia.

No importaba cual fuera la situación, Azazel siempre encontraría la forma de hacer que toda conversación seria pierda algo de peso.

La sonrisa tranquila de Azazel cambió levemente después de servirse más sake. El hombre degusto la bebida por unos segundos ante la mirada atenta del castaño, quien vio como el Cadre dejó el vaso con cuidado.

"¿Qué tal si te cuento mi historia?" Azazel le entregó una pequeña mirada, solo necesito eso para saber que Issei estaba muy interesado en sus palabras.

"¿Hablas de ti y Gabriel?" El castaño preguntó de inmediato.

"Nunca hubo un yo y Gabriel. Solamente yo." El hombre aclaró rápidamente, dejando a un Issei algo confundido.

¿No se supone que Azazel estaba enamorado de esa Ángel?

"Como ya sabrás, ese tipo de sentimientos están prohibidos en el Elysium. O más bien, son sentimientos que nunca deben recorrer dentro de un Ángel." Azazel explicó, recordando sus viejos tiempos.

Azazel no pudo evitar reírse de una forma amarga tras recordar sus días en el cielo.

"Yo era como tú."

Esa simple frase hizo que el castaño ensanchara sus ojos a más no poder.

"Pero, a la vez, era diferente." Azazel comenzó a jugar con su bebida mientras continuaba narrando su historia. "Cuando comencé a sentir esos sentimientos por Gabriel, no hubo ningún día en que me sintiera incomodo conmigo mismo. Todos los días sufría un poco más cada vez que me enamoraba más y más de ella. Siempre tuve que ocultar todos esos sentimientos, por lo que mis deseos internos se volvían cada vez más inestables, y, entonces, el momento de que llegaran pensamientos lujuriosos era inevitable." Azazel no pudo evitar ponerse un poco serio ante sus últimas palabras. "Al final, terminé cayendo del cielo a raíz de mi Pecado Original, que ya sabes bastante bien cual fue. Ni siquiera tuve la posibilidad de decirle lo que sentía. Y aunque lo hubiera hecho, dudo de que ella realmente lo entendiera." Concluyó, para luego mirar al castaño. "Por eso digo que ambos somos parecidos, ya que tú tampoco te atreves a expresar lo que realmente sientes."

"Pero, aun así, dijiste que somos diferentes…" Aclaró el castaño, logrando que Azazel sonriera.

"Por lo visto, estabas prestando atención." Comentó el Cadre. "La razón que nos diferencia es bastante sencilla de encontrar." Azazel golpeó su sake contra el mostrador, entregándole una mirada penetrante al que era como su hijo.

"Yo nunca tuve una oportunidad."

Issei solo pudo guardar silencio ante semejante revelación.

"La relación entre dos Ángeles es inmoral. Además de eso, Gabriel siempre fue una Ángel muy pura, por lo que nunca hubiera aceptado nada de eso. Incluso si tenía una mínima posibilidad de enamorarla, nunca lo intente. Nunca lo hice porque sabía que yo estaba cambiando, y no quería que eso le sucediera a ella. No quería separarlos de todos sus amigos, de su familia. Yo la amaba, y aun la sigo amando mucho. Por esa misma razón es que nunca sería capaz de cometer un acto egoísta que pudiera lastimarla tanto. Nunca lo pensé incluso cuando mi Pecado Original estaba en pleno apogeo." Azazel dio un pequeño suspiro, para luego entregarle una mirada sebera a Issei. "Por eso tengo cierto resentimiento a gente como tú, ya que puedes amar, y pueden amarte. Esa es la diferencia entre nosotros dos. Para mí, era imposible, pero no lo es para ti." Azazel dibujó una sonrisa cuando alzó su copa.

"Si quieres que te de un consejo, déjame decirte una cosa…"

Azazel chocó la copa sobre la frente de Issei, logrando que este ensanchara sus ojos con cierta ansiedad.

"La vida te da muchas oportunidades, pero no son infinitas. Será mejor que tomes la siguiente, porque no sabes cuando puede ser demasiado tarde."

"Pero…" Issei no pudo evitar bajar su mirada. "Yo solo soy…" Azazel pudo observar como el castaño comenzaba a temblar de impotencia.

El Cadre no pudo evitar sentir cierta lastima al ver la gran cantidad de emociones encontradas que recorrían a través de los ojos de Issei.

El castaño dejó de temblar, y no pudo evitar alzar la mirada al sentir como Azazel le frotaba el cabello.

Era increíble poder tocar todo ese daño que le había hecho su pasado…

"Sé que tu pasado aun está presente en tu corazón." Azazel le entregó una pequeña mirada, para luego apoyarse en el mostrador con tranquilidad.

"Todos se lastiman a veces. Todos se hieren algún día." Aclaró el Cadre, para luego entregarle una sonrisa dentuda. "Pero todo estará bien. Siempre tendrás personas en las que puedas apoyarte." Azazel alzó su copa. "El primero de esas personas seré yo, que, sin importar en donde me encuentre, siempre alzaré una copa por tu felicidad." Concluyó, invitando a el castaño que chocara su copa con la suya.

En un principio, Issei lucia bastante impresionado. Incluso se encontraba desconcertado.

Simplemente, no sabía que decir al respecto.

Finalmente, el castaño solo sonrió. Esa sonrisa no tardó en ser acompañada con un pequeño tintineo cuando ambas copas chocaron.

"Muchas gracias, Azazel." Declaró el castaño con una sonrisa genuina.

El Cadre estaba algo sorprendido, ya que muy pocas veces entregaba esa sonrisa a alguien más que no sean sus enamoradas.

"Me gustaría hacer que me prometieras una cosa." Las palabras de Azazel hicieron que el castaño lo mirara con gran curiosidad. "Como dije antes, entiendo que tu pasado aun está muy vigente en tu vida. Pero no permitas que eso te arrastre." Declaró el Cadre con total seriedad, logrando que Issei se confundiera.

"¿Qué quiere decir con eso?" Él preguntó.

Azazel abandonó su expresión seria para entregarle una gran sonrisa, logrando que Issei se confundiera aún más.

"¡Solo quiero decirte que no dejes de ser tú mismo!"

Los ojos de Issei brillaron ante tales palabras.

Es cierto.

Siempre había sido él mismo a pesar de todo lo que había sufrido antes.

Entonces, ¿por qué debería dejarlo ahora que sabe sobre sus propios sentimientos?

¿Qué tiene que ver el amor con su verdadera forma de ser?

¿Por qué debería afectarlo?

¿Quién dijo que tenía que hacerlo?

Así es, había sido su propia inconciencia, que siempre estaba arrastrándolo forzosamente al pasado sin que él se diera cuenta.

Pero ya había tenido suficiente.

No iba a dejar que el pasado siguiera atormentándolo.

No iba a dejar que esta estupidez lo aleje de las personas que más quería en este mundo.

No iba a dejar que Raynare lo aleje de la principal razón por la que se sentía tan vivo todos los días.

No iba a dejar que nadie lo alejara de ellas.

Ni siquiera su propia inconciencia.

Así es…

Soportó esto por tanto tiempo, pero ya había tenido suficiente.

La mirada de Azazel se torció a una ligeramente sorprendida cuando vio como el castaño alzó su copa, denotando una sonrisa dentuda que hacía brillar su rostro.

"También brindemos por su bienestar, y para que sigamos siendo amigos por mucho más tiempo." Azazel se vio bastante sorprendido en un principio, pero su expresión no tardó en cambiar a una media sonrisa cuando alzó su copa.

"¡Amen por eso!"

El sonido de las copas chocando se escuchó una vez más, en donde ambos hombres compartieron una sonrisa cuando bebieron.

"Para ser sincero, me sorprende que estés tan sobrio después de beber tanto." Azazel no pudo evitar mirarlo con bastante interés, ya que realmente le causaba intriga.

"Ahora que lo dices, en ningún momento sentí ese supuesto calor que se experimenta en la garganta cuando tomas alcohol." Aclaró el joven con ciertas dudas, logrando que el Cadre se impresionara aún más.

"Eso es incluso más extraño." Azazel miró la botella con gran duda, como si esperara que estuviera caducada o algo.

"¡Quiero ir a la playa de nuevo! ¡Hip!" Issei no pudo evitar poner los ojos en blanco cuando Rossweisse abrió la puerta del baño con una patada, cayendo al suelo en el progreso.

"Ahora entiendo porqué nunca tomaba alcohol con Tiamat y Penemue." Pensó Issei en voz alta con los ojos en blanco.

"¡¿Acaso me estás llamando débil?!" Issei no pudo evitar tener un escalofrió al presenciar como la Valquiria levantó un poco su rostro del suelo, denotando una mirada asesina. "¿Incluso tú? ¡¿Incluso tú…?!" Esa mirada asesina desapareció de su rostro cuando comenzó a lagrimear.

"¡¿Incluso tú me estás diciendo que no tengo posibilidades de ser feliz?!" Ella lloró mientras hacia un berrinche en el suelo.

"Yo nunca dije eso…" Issei no pudo evitar sudar con una sonrisa bastante vacilante al notar el estado de Rossweisse.

"Será mejor que la lleves a su habitación." Declaró Azazel, quien no se encontraba mucho mejor que Issei.

Mientras tanto, Ophis observó todo lo sucedido con su típica expresión estoica. Ella materializó los auriculares del castaño para no tener que escuchar el lloriqueo de la Valquiria que se intensificó cuando fue cargada por Issei como un costal de papas.

"Encima de débil, muy ruidosa." La Diosa se dijo a si misma cuando abrió otra botella de sake.

En la posada…

Por culpa de los pataleos de la Valquiria, la idea de usar un circulo de teletransportación era imposible, por lo que no tuvo otra opción más que hacer todo el recorrido a pie.

Después de unos minutos, Rossweisse finalmente parecía haberse tranquilizado un poco. Pero eso solo hizo que ella comenzara a quejarse de que quería ir de nuevo a la playa, haciendo diferentes insinuaciones bastante claras de que quería ser vista y tocada por Issei.

Obviamente, el castaño estaba al tanto de todas estás insinuaciones, pero lo atribuyó todo al simple hecho de que Rossweisse estaba tan jodida por el alcohol que solo podía decir puras estupideces.

Y lo cierto es que así lo era.

Era bastante gracioso pensar que la personalidad reservada y moralista de la Valquiria se transformaba por completo cuando estaba borracha.

Parecía que estaba hablando con una persona completamente diferente.

Quizás lo único que seguía siendo reconocible de ella, era que en ocasiones actuaba como una niña.

Aunque estás ocasiones se volvían extremadamente recurrentes cuando estaba borracha. Él lo comprobó con bastante facilidad, ya que la Valquiria no paraba de patalear cada vez que Issei negaba las propuestas de ir a la playa.

De alguna forma logró calmarla cuando dijo que, si tenía tantas ganas de mojarse, entonces podría hacerlo en los baños termales de la posada.

Issei no pudo evitar tener un gran escalofrió cuando Rossweisse detuvo sus pataleos de un segundo al otro.

Sabia que algo estaba planeando, y era bastante obvio saberlo.

"Ya llegamos." Issei abrió la puerta corrediza, dejando con cuidado a Rossweisse en el suelo.

"Por fin…" Rossweisse no pudo evitar reírse de una forma extraña, sin poder contener un pequeño "¡Hip!" al final.

La Valquiria se dio media vuelta y comenzó a quitarse sus pantalones de una forma sensual, sin importar el hecho de que el castaño estuviera a su lado.

"¿Qué dices si comenzamos a divertirnos?" Ella le miró con unos ojos nublados ante la travesura que estaba cruzando en su mente. "Una diversión entre alumno y profesora en mitad de un viaje escolar…" Rossweisse entrecerró sus ojos con una mirada cubierta de complicidad. "¿No te parece algo interesante?"

El rostro travieso de Rossweisse se transformó por completo a una confundido tras ver como Issei se encontraba en una de las piscinas poco profundas, llenándola de agua.

"¿Esas piscinas no son de agua fría?" Ella no pudo evitar pensar con mucha confusión mientras se quitaba la parte posterior de su vestimenta, quedando solo en ropa interior.

Otra cosa que también la confundió es que el castaño aún no se había quitado la ropa.

Cuando ella se quitó la camisa, su cabeza comenzó a girar de una forma graciosa al notar que Issei había desaparecido.

"¿Dónde se fue?" Pensó cómicamente.

"Tomate un buen baño para despejarte, ya me voy." Comentó el castaño, quien se encontraba en la puerta de salida.

"¿Adonde crees que vas?" A Rossweisse parecía haberle salido una segunda cabeza al notar como Issei se escapaba del lugar, bajo su punto de vista.

"¿Acaso no querías bañarte?" Preguntó Issei con una mirada en blanco, logrando que Rossweisse saltara de rabia.

"¡Se supone que ibas a divertirte conmigo!"

"No voy a hacer eso." Issei agitó su mano con desdén, logrando que un aura depresiva rodeara a la Valquiria. "Estás muy borracha. Si no quieres tomarte un baño, entonces será mejor que vayas a dormir." Concluyó, marchándose.

O eso es lo que había planeado, ya que nunca esperó que Rossweisse lo tomara del brazo con tanta fuerza que le obligó a cerrar uno de sus ojos.

"¡No seas tan malo!" Ross casi lloró tras gritar esas palabras.

Issei solo atinó a suspirar tras la actitud de la Valquiria.

"Bien, vamos allí. El agua ya está lista." Declaró el castaño, notando como el rostro de Rossweisse cambiaba de uno depresivo al más alegre del mundo de un segundo al otro.

"¿Estás seguro que quieres utilizar este. Creo que el agua está muy fría…" Rossweisse no pudo evitar sentirse un tanto incomoda cuando vio la piscina. "Por cierto, creo que deberías cambiarte antes de…" Ella no pudo terminar su frase, ya que pudo sentir como sus pies abandonaban el suelo por alguna extraña razón.

Ella miró sobre sus hombros, notando como el castaño la estaba alzando por la cintura.

"¿Qué haces?" Ross indagó, solo para dar un gran grito cuando Issei la arrojó al agua sin mediar palabras.

La Valquiria emergió del agua con leves temblores por culpa de la temperatura del agua.

"¡¿Cómo puedes ser tan cruel?!" Rossweisse le gritó al borde de las lágrimas.

"Espero que eso te haya quitado borrachera, aunque sea un poco." Fue la simple respuesta del castaño, quien palmeaba sus manos ante el trabajo bien hecho.

Esa expresión victoriosa en su rostro se congeló cuando una gran cantidad de agua se salpicó sobre él.

"Ahora estamos a mano." Declaró la Valquiria con una sonrisa vengativa. "Ahora, ¿no quieres venir conmigo?"

"No quiero mojarme…" Issei se detuvo cuando su cuerpo fue bañado de agua una vez más.

"¿Tienes otra escusa?" La Valquiria preguntó inocentemente mientras se cruzaba de brazos. "¿Ahora vas a decir que eres alérgico a las piscinas?" La ceja de Issei se crispó tras escuchar las palabras de la mujer.

"¡Te enseñaré a no meterte conmigo!" Exclamó, logrando que Rossweisse gritara de sorpresa cuando una gran cantidad de agua se dirigió hacia su rostro.

"¿Quieres guerra? ¡Entonces voy a darte guerra!"

"¡Espera, ya fue suficiente!"

"¡Tú fuiste el primero en atacar!"

"¡Sabes que eso no es cierto!"

El ruido del agua y las risas continuaron escuchándose por un par de minutos, hasta que la entrada del sitio quedó cubierta de agua.

"Creo que ya fue suficiente." Declaró una Rossweisse un tanto agitada, ganándose un rápido asentimiento por parte de Issei.

"Estoy de acuerdo." Issei asintió cuando se sentó en el borde de la piscina, notando como Rossweisse se colocaba entre sus piernas. "Parece ser que ya se le pasó la borrachera." Pensó el castaño con una leve sonrisa al notar que la Valquiria había dejado de hacer insinuaciones sexuales.

"No sé como lo haces, pero siempre que estoy contigo todo es tan divertido." Ella comentó con una gran sonrisa, una sonrisa que vaciló un poco por lo que estaba a punto de decir.

"Desearía que fuera así por siempre…"

Las mejillas de Rossweisse se tiñeron de un tenue color rojo al notar como Issei comenzó a acariciar su cabeza.

"¿Quién dijo que esto no puede durar para siempre?" Issei le entregó una gran sonrisa dentuda, logrando que la Valquiria sonriera.

"Tienes razón…" Ella dijo por lo bajo, tomando la mano del castaño con cuidado.

Issei se quedó completamente inmóvil al sentir como Rossweisse arrastraba su mano por su mejilla.

En un principio solo se dignó a sonreír con calma, ya que pensaba que la Valquiria solo estaba disfrutando del momento.

Esos pensamientos cambiaron drásticamente cuando su mano se posó sobre uno de los senos de la Valquiria.

De hecho, su cambio de expresión fue bastante graciosa cuando notó eso.

"¿Ross?" Issei indagó con cuidado, sintiéndose un tanto incomodo cuando la Valquiria alzó su mirada con una sonrisa juguetona.

"Es momento de pasar a la verdadera diversión." Ella dijo, logrando que Issei pusiera los ojos en blanco, no solo por sus palabras, sino porque ella se había quitado el sujetador sin que él se diera cuenta.

"Al parecer aun sigue ebria." Pensó el castaño con un leve sonrojo al sentir como su mano se rozaba contra el pezón de la mujer.

De hecho, sus senos parecían ser bastante suaves y moldeables, pero no era el momento para pensar en eso.

"¿Te gusta como se sienten? No son tan grandes como las de Penemue, pero aun estoy orgullosa de ellas." Declaró la Valquiria con una sonrisa mientras su rostro era teñido por un sonrojo.

Issei no estaba seguro si ese sonrojo se debía a su borrachera o por lo que estaba haciendo.

Probablemente era una combinación de las dos.

"¡Auch!" La Valquiria se quejó cuando el castaño le dio un pequeño golpe en la cabeza.

"Deja de hacer cosas con las que luego te arrepentirás." Declaró el castaño con una mala mirada, dándole otro dulce golpe sobre su cabeza, logrando que Rossweisse volviera a quejarse.

"¿Por qué tienes que ser tan malo conmigo?" Ella lloró mientras se frotaba la zona golpeada. "¿Por qué no puedes comportarte como con Penemue cuando la estabas besando?" Issei no pudo evitar sonrojarse ante el comentario de la Valquiria.

"Eso era un asunto bastante diferente. Solo era una apuesta que se debía cumplir. En este caso esto ni siquiera podría considerarse un juego." Aclaró el castaño, sintiéndose bastante incomodo ante la comparación.

"¡No! ¡Solo eres malo conmigo porque no soy tan bonita como ella!" Ella sollozó con una expresión bastante tierna en su rostro.

Ese sollozo se apagó cuando Issei apoyó una mano sobre su cabeza con bastante cariño.

"Eso no es cierto." Rossweisse ensanchó un poco sus ojos ante el tono bastante serio del castaño. "Para mí, eres igual de hermosa que ella. No quiero hacer esto porque sé muy bien que vas a arrepentirte después." Issei le entregó una leve sonrisa. "Solo te estoy cuidando."

La sonrisa del castaño desapareció al notar la expresión bastante aturdida de la Valquiria.

Por un momento pensó que había dicho algo mal, pero el resultado fue completamente contrario a lo esperado.

Después de todo, era imposible esperar que ella se abalanzara sobre él, abrazándolo con una fuerza increíble.

"¡Eres tan adorable!" La Valquiria dijo completamente conmovida.

"¡Detente!" Issei apenas pudo hablar cuando el abrazo se tornó en una prisión asfixiante. "¡No puedo respirar! ¡Son demasiado grandes!" El castaño hizo el mayor esfuerzo para trasmitirle el mensaje, sintiendo como los pechos desnudos de Rossweisse lo estaban matando.

"¡Oye!" La Valquiria no pudo evitar reírse al sentir como el castaño intentaba escapar con gran desesperación. "¡Deja de moverte así, me haces cosquillas!" Ella continuó riendo, siendo completamente ajena a como el rostro de Issei se estaba volviendo violeta.

"¿Qué están haciendo?"

Issei sintió que su salvación estaba a las puertas tras escuchar la voz de Ophis, quien parecía haber llegado allí para hablar con el castaño.

"¡Solo estamos jugando!" Rossweisse contestó con una sonrisa completamente ruborizada, logrando que la expresión de Ophis cambiara radicalmente.

"Parece divertido."

Esa fueron las únicas dos palabras que tuvo que escuchar el castaño para saber que Ophis iba a hacer cualquier cosa, menos salvarlo.

La Diosa se quitó casi toda su ropa, quedando en topless.

"¡Oye, espera tu turno!" Rossweisse comentó con un gran puchero al notar como Ophis colocaba sus pechos sobre la cabeza del castaño.

La Diosa frunció sus cejas en confusión tras las palabras de la Valquiria.

"¿Este juego es por turnos?"

"¡ME-ME-ME VOY A MORIR!"

Una resucitación más tarde…

"¡LO SENTIMOS!" Rossweisse hundió su frente en el suelo mientras permanecía de rodillas.

"¿Por qué Ophis debe disculparse?" La Diosa busco respuestas en un Issei que se encontraba parado frente a las dos con un pequeño derrame nasal.

Rossweisse ni siquiera le explicó la razón, lo único que hizo fue tomar la parte posterior de la cabeza de la Diosa, para luego bajarla obligadamente.

"¡También es tu culpa! ¡¿Cómo puedes pensar que eso es un juego?!" Rossweisse le gritó, notando como Ophis levantaba su rostro como si fuera un robot debido a la fuerza que estaban usando para mantenerla abajo.

"Rossweisse es muy mala con Ophis." Ella se frotó su frente roja mientras unas lagrimas estilo anime amenazaban con rodar más allá de sus ojos. "Issei, dile algo." La Diosa buscó rápidamente al castaño para que la defendiera, logrando que ambos sudaran ante la actitud tan infantil de la mujer que era incluso mayor que Rossweisse.

"Cálmense las dos, no es para tanto." Fue la simple respuesta del castaño, intentando aligerar el ambiente. "Por cierto, ¿por qué viniste a buscarme?" Issei cambió de tema, en un intento de que la aparente sobria Rossweisse dejara todo el asunto de lado.

"Issei me había prometido que me daría un dulce si me portaba bien. La regla que debía acatar era no venir aquí sin invitación." Ophis aclaró, poniéndose de pie. "Se supone que habías acordado el dulce para el próximo día, pero nunca me lo diste." Ella concluyó con un pequeño puchero.

"Oh, lo olvidé por completo…" Issei confesó, logrando que el puchero de Ophis se profundizara.

"Issei malo. Eso es de mala educación." Issei se sintió extraño al ver como Ophis estaba utilizando su propio método de educación en su contra.

"Lo siento, prometo que te daré algo mañana." Issei inclinó su cabeza como disculpa, logrando que la Diosa asintiera con una leve sonrisa.

"Muy bien." Ella contestó. "Mientras tanto, seguiré estando junto a ti hasta que cumplas tu promesa." Issei alzó su cabeza con una expresión neutra.

"¿Eh?" Fue lo único que pudo decir, viendo como la Diosa desapareció mediante un círculo mágico.

Un pequeño silencio se presentó entre los dos presentes al notar que nuevamente habían quedado solos.

"Creo que ya sé donde está ella…" Fue el simple comentario de la Valquiria.

"No te preocupes, ya viste que es bastante torpe como para pensar en cosas extrañas." Issei respondió al instante, notando como Ross pareció conforme ante su respuesta.

"Si, también lo creo. Creo que será mejor irnos a dormir, ya es muy tarde y ninguno de los dos durmió adecuadamente el día anterior." Aclaró la mujer.

"Estoy de acuerdo." Issei asintió, solo para detenerse en seco cuando notó como la Valquiria se tomaba la cabeza con una clara expresión de dolor. "¿Estás bien?"

"No te preocupes, es lo que me merezco por lo idiota que fui hoy." Dijo la Valquiria con amargura, sintiendo como su cabeza estaba a punto de partirse.

"No voy a dejar que vayas sola en esas condiciones." Declaró el castaño, acercándose.

"Dije que no te… ¡Uaahhh!" Rossweisse no pudo evitar sonrojarse a niveles astronómicos cuando Issei la cargó entre sus brazos, como si se tratara de una princesa.

"Guíame a tu habitación." Fueron las palabras del castaño, recibiendo un tierno y torpe asentimiento por parte de la Valquiria avergonzada.

Un minuto más tarde…

Rossweisse se cubrió la mitad de su rostro de una manera un tanto tímida, ya que Issei la estaba arropando con bastante delicadeza.

De alguna forma, eso le trajo recuerdos cuando sus padres aun estaban con vida. Ellos siempre habían estado para ella, incluso estos pequeños recuerdos eran bastante atesorados para ella.

Rossweisse cerró sus ojos con un tenue sonrojo cuando Issei colocó su mano sobre su frente sin mediar palabras.

"Parece que no tienes fiebre, solo debe ser una jaqueca inducida por el alcohol." Declaró el castaño, notando que la temperatura corporal de la mujer era normal.

"Hum, sí." Ella asintió torpemente, ganándose una sonrisa por parte del castaño.

"Como ya es tarde, no me gustaría incordiarte mucho más. En especial porque mañana nos vamos a levantar bastante temprano para irnos." Declaró el castaño, para luego darse la media vuelta y marcharse.

O eso es lo que planeaba…

"¡Espera!" Rossweisse le atrapó uno de sus dedos, logrando que Issei se girara con cierta confusión.

En ese momento, un silencio un tanto incomodo se presentó entre ambos. Rossweisse lucia una expresión bastante graciosa mientras pensaba lo que debía decir, mientras que el castaño estaba sudando cómicamente.

"¿Ross?" Issei no pudo evitar frotarse el cabello con cierta incomodidad al notar como la Valquiria no soltaba su mano.

"¡Si!" Ella se sobresaltó al escuchar su nombre, logrando que Issei pusiera los ojos en blanco.

Se suponía que él era el que estaba avergonzado.

"Es…que…"

"Yo…quiero decir…"

"Yo no me encuentro como antes, así que…"

Los ojos de Issei brillaron al notar una sonrisa completamente avergonzada de la Valquiria que estaba decorada con un enorme tono rojo que se expandía hasta sus orejas.

Issei la miró con gran atención al notar que estaba haciendo bastante esfuerzo para decir sus siguientes palabras.

"¿Pu-puedes quedarte a mi lado un rato más?"

"Supongo que no es un problema." Declaró el castaño, aunque su respuesta se vio un tanto vacilante, ya que le pareció bastante extraño que Ross quisiera estar un tiempo más con él a estas horas de la noche.

El silencio volvió a apoderarse de ambos cuando Issei se acercó una vez más. Pero en esta ocasión, ese silencio no era para nada incómodo.

La Valquiria se veía bastante tranquila jugando con los dedos de Issei mientras que este se mantenía al margen de todo, sosteniendo una leve sonrisa ante las acciones de su amiga.

"Nunca pensé que tuvieras un lado así." Issei comentó sin pensarlo, logrando que Rossweisse lo mirara con una mirada extrañada.

"¿Así como?" Ella preguntó con su vigente sonrisa mientras volvía la atención a la mano del castaño.

"Tan linda."

Rossweisse detuvo sus juegos con los dedos del castaño al mismo tiempo que un tenue sonrojo decoraba sus mejillas.

Issei la vio un tanto confundido. Se preguntó si quizás había sido demasiado directo.

"Creo que ya es hora de marcharme." El castaño declaró, notando que Rossweisse se había quedado completamente estática.

No quería que el ambiente entre ellos se pusiera incómodo.

Justo cuando estaba a punto de darse la vuelta, la Valquiria reafirmó el agarre sobre su mano, lo que le hizo mirarla con cierta sorpresa.

"Apenas he podido hablar contigo estás dos últimas semanas. Me enteré de que el entrenamiento había resultado ser muy extremo para ti." Ella inició la conversación, denotando una expresión pasiva en su rostro. "¿Cómo has estado?"

"¿Ella estaba preocupada por eso?" En un principio, Issei pareció algo desconcertado, aunque esa expresión cambió rápidamente. "No es necesario que te preocupes. Es cierto que fue duro, pero era algo que debía hacer." Concluyó con una sonrisa, logrando que la mujer sonriera levemente.

"Me alegro que todo haya ido bien, pero no puedes pedirme que deje de preocuparme por ti. Es algo imposible." El comentario de la Valquiria hizo que el castaño la mirara con ligera intriga. "Desde que te conocí, me ayudaste mucho y te convertirse en mi amigo tan rápido. Compartirse tantos momentos conmigo que me hicieron olvidar todo lo que yo era y lo que me deparaba en el futuro." Issei sintió que se tensaba al ver la sonrisa amarga de Rossweisse. "Me ayudaste a escapar de mi realidad, me hiciste sentir momentos que nunca podría haber vivido y lograste hacerme tan feliz a pesar de que todo era falso. Supongo que lo único que me importó desde un principio fue que sea divertido." Rossweisse se rio al final, pero fue una risa que no convenció para nada al castaño.

De hecho, fue una risa tan desalmada que hubiera alarmado a cualquiera.

Y no era para menos, ya que sonaba como si esa persona estuviera muriendo por dentro…

"Aun sigues un poco borracha, ¿no es así?" Issei atribuyó que todo lo que le estaba contando se debió a la borrachera de la Valquiria, y esas dudas se confirmaron cuando ella asintió lentamente.

"Si, y eso me alegra. Aunque este algo borracha, esto me ayudó para contarle a alguien todo lo que estaba sintiendo. Y ese alguien resultaste ser tú, así que creo que el desahogo fue perfecto." Rossweisse dio un pequeño suspiro al final, denotando como sus ojos estaban más opacos de lo normal. "Pero, hay una cosa que quedó pendiente en nuestras citas falsas." Ella alzó su mirada, jalando su mano para que el hombre se acercara a ella.

Rossweisse volvió a sonreír, aunque en esta ocasión, su sonrisa pareció recobrar el brillo que siempre tenía.

Por lo tanto, Issei sabía bastante bien que este último deseo de su amiga era muy importante para ella.

Así que, lo único que hizo fue escuchar atentamente.

Obviamente, él nunca espero tal desenlace.

Los labios de Rossweisse se abrieron lentamente, dejando que sus siguientes palabras dejaran a Issei sin respuesta:

"Quiero besarte."

"Pero, ¿por qué?" Fue lo único que pudo decir el castaño, ya que era incomprensible para él la necesidad que tenía la Valquiria de llegar tan lejos. "Cuando iniciamos las citas faltas, pensé que solo querías aprender a convivir junto a un hombre."

"Eso es una verdad a medias." La respuesta de Rossweisse descolocó por completo a Issei.

¿Una verdad a medias?

¿Eso significaba que ella estaba ocultando más cosas de lo que pensaba?

¿Eso tiene algo que ver con lo que había mencionado hace poco?

"Además…" Ella agregó, logrando que Issei volviera de sus pensamientos. "Puedo tener cientos de besos en el futuro, pero estoy segura que ninguno de ellos se sentirá como el nuestro."

Esa era una respuesta bastante redundante, ya que Rossweisse estaba afirmando que el beso menos falso sería justamente el "beso falso" que tendría con Issei, por lo que era una contradicción bastante obvia.

De todas formas, no era tiempo para pensar en algo así en estos momentos. Por lo menos, eso es lo que pensaba Issei.

"Ross, desde un principio todo me había parecido muy raro. Pero siempre decidí ayudarte sin hacer preguntas, ya que también la pase muy bien contigo cuando estuvimos juntos." La mirada de Issei se enserio de sobremanera. "Pero lo que me estás diciendo ahora no puedo pasarlo por alto. ¿Cuáles son los problemas que te están atormentando? ¿No puedes solucionarlo tu misma con el gran poder que tienes?" Rossweisse se rio en un tono seco y carente de vida, logrando que Issei comenzara a preocuparse bastante por todo el asunto.

"Cuando ya falta tan poco para la fecha, creo que es absurdo mantener todo en secreto, pero tengo miedo. Miedo de que te suceda algo, porque te conozco muy bien." Rossweisse se rio nuevamente, aunque en esta ocasión pareció un poco más animada mientras continuaba jugando con la mano de Issei.

La Valquiria se detuvo una vez más, bajando su cabeza para que su rostro no sea visible.

Justo cuando Issei iba a preguntar que le sucedía, la Valquiria habló.

"¿Qué soy?"

Issei se sintió bastante desconcertado ante tal pregunta.

"Eres Rossweisse." Fue la simple respuesta del castaño.

Una respuesta que rápidamente entendió que era errónea, ya que pudo sentir como su mano era apretada un poco más fuerte por Rossweisse. No solo era ese detalle, ya que la mujer había comenzado a temblar por alguna razón.

"No te pregunté quien soy, te pregunté que soy…"

Issei frunció el ceño notoriamente cuando comenzó a buscar la respuesta.

Parecía algo que la estaba afectando demasiado, así que no quería volver a fallar la respuesta.

En ese momento, una resolución apareció en su mente.

Tras pensar que no había mejor respuesta posible, el castaño decidió hablar:

"Eres la Futura Reina de las Valquirias."

Issei respondió sonriente, una sonrisa que decayó prácticamente al instante cuando Rossweisse se abalanzó sobre él mientras lloraba sin parar.

"¡Reina Valquiria! ¡Reina Valquiria!" Ella sollozó con todas sus fuerzas mientras se aferraba a Issei con un impulso sin igual, en un pobre intento de calmar su corazón destrozado.

"¡¿No vendrás a ayudarme?!" Ella volvió a gritar, sintiendo como un Issei aturdido le respondía el abrazo, en un intento mediocre de intentar consolarla.

Eso nunca sería capaz de consolarla.

Nada sería capaz de hacerlo.

"¿Qué debo hacer?" Issei encontró suficientes fuerzas como para preguntar, a pesar de que estaba completamente abrumado ante la situación actual.

"¡Solo llévate lejos todo lo que soy!" Ella sollozó con un tono completamente quebrado.

"¡Lleva esto a su fin!"

"Oye, cálmate…" Issei intentó tranquilizarla, notando que su histeria estaba llevándola a actuar de una forma muy triste.

"¡No puedo calmarme!" Ella lo abrazó con aun más fuerza, como si sintiera que Issei fuera a apartarse de ella de alguna manera.

"¡No quiero que me alejen de los únicos amigos que hice!"

"¡No quiero que me alejen de ti!"

Los ojos de Rossweisse se ensancharon a más no poder cuando unos labios sellaron su boca.

Toda su histeria se quedó completamente en la nada tras notar que Issei la estaba besando para calmarla.

Por fin, su cuerpo tembloroso logró relajarse ante el tacto tan cálido que le aceleraba su corazón roto, sintiendo que de alguna manera se estaba reconstruyendo.

Todo ese llanto paró de forma abrupta, como si ese simple beso le hubiera curado no solo su corazón, sino también su alma.

El abrazo torpe y desesperado que tenía sobre el castaño comenzó a transformarse en uno con un toque mucho más sutil y cariñoso cuando sus manos rodearon el cuello de Issei, aprovechando esta acción para apretar más su cuerpo al de él.

Ahora podía sentir como ese calor que emanaba del cuerpo de Issei la estaba abrazando de tal manera que todos sus pensamientos horribles se atenuaron.

Y finalmente, su figura y alma desconsolada por fin lograron encontrar ese consuelo que habían estado anhelando durante tanto tiempo.

Un consuelo que no duró mucho más que un minuto, ya que sus labios tuvieron que separarse por culpa de la falta de aire.

Aun así, ese simple encuentro había hecho que sus pensamientos alocados y tortuosos se acomodaran lo justo y necesario para no quebrarse de nuevo.

Y esa sensación hilarante y cálida volvió a aparecer en ella cuando vio los ojos del castaño.

Unos ojos que le entregaban una cantidad de amor y sustento inconmensurable.

"Ross, quiero dejarte esto en claro…" El castaño acarició su mejilla, logrando que la Valquiria le prestara toda su atención.

"No importa lo que pueda pasarme, o lo que pueda pasarte…" Issei chocó su frente con la de Rossweisse, logrando que esta ensanchara lentamente sus ojos.

Issei se separó nuevamente, denotando una mirada cubierta de seriedad.

"Yo nunca voy a dejarte sola."

Rossweisse solo pudo atinar a mirarlo con los ojos bien abiertos, sintiendo como su mejilla era acariciada ante un Issei que permanecía sin imitarse.

Después de algunos segundos, Issei no pudo evitar sonreír con empatía al ver como los ojos de Rossweisse comenzaban a cubrirse de lágrimas. Dichas lagrimas rodaron por sus mejillas, encubriendo un llanto completamente silencioso, pero que a la vez significaba más que mil cosas.

Finalmente, la Valquiria no pudo soportarlo más y lo abrazó con todo su ser, sollozando en silencio sobre el hombro que la estaba apoyando, sintiendo como todas sus preocupaciones la abandonaban, aunque sea por este día.

La sonrisa de Issei se profundizó cuando cerró sus ojos para corresponderle el abrazo.

Ellos ya no necesitaban hablar.

Sus propios cuerpos estaban expresando todo lo que necesitaban compartir.

Después de algunos segundos de silencio, la Valquiria volvió a hablar con solo una palabra.

"Issei…"

"No te preocupes, me quedaré todo el tiempo que necesites."

Al día siguiente…

El castaño se sentó en uno de los tantos vagones. Su mirada permanecía tranquila tras recordar todo lo sucedió cuando se fue a dormir.

Podría decirse que tuvo una pequeña discusión con cierta Diosa, ya que no estaba para nada contenta de que Issei olvidara su promesa. Al final, la mujer madura de mente infantil accedió a dejar la habitación, con la condición de que Issei le comprara dos dulces en vez de uno.

Issei no pudo evitar sonreír tras recordar a Ophis.

Todos sus encuentros siempre eran bastante confusos o problemáticos, pero siempre lograban entenderse de una manera u otra. De hecho, le agradaba bastante pasar tiempo con ella, ya que podía ser bastante divertida sin que la Diosa misma se diera cuenta.

El día de hoy pudo despedirse de Yasaka y Kunou, quienes se veían bastante agradecidas por todo lo hecho por el castaño.

En un principio, la madre de los Yokais se le insinuó al castaño para que sea su próxima esposa cuando terminara la Academia, a lo que Issei negó rápidamente, afirmando que ya tenía demasiadas mujeres en su corazón.

Evidentemente, Issei se aseguró que todo quedara en un secreto. En ningún momento le había dado el nombre de las mujeres que habían capturado su corazón, pero se pudo ver con claridad que Yasaka tenia ideas bastantes claras acerca de ello.

Después de eso, tuvo una pequeña charla en el vagón con la Cadre que ahora se encontraba dormida junto a él. En un principio habían discutido un poco, ya que Penemue se había enojado con él.

¿El motivo?

Era simple.

Nuevamente se había sentido ridiculizado por no obtener una victoria limpia la última vez.

Penemue le dio un pequeño golpe con su funda para que la escuchara claro, abalando que no era algo a lo que debía prestar mucha atención, especialmente porque lo había hecho muy bien.

Finalmente, tuvo que aceptar las palabras de Penemue. No es que esa hermosa sonrisa que le dedico hubiera aportado a que aceptara sin rechistar, por supuesto que no.

A los pocos segundos de iniciar el viaje tuvo una pequeña charla con Rossweisse, quien parecía bastante incomoda por obvias razones.

Issei rápidamente se hizo el tonto, diciendo que no recordaba nada de lo ocurrido ayer.

Al entender la complicidad del castaño, la Valquiria no pudo hacer otra cosa más que dedicarle una hermosa sonrisa, para luego retirarse.

Entonces, ahora solo quedaba dormir.

El viaje era largo, y digamos que no había dormido muy bien estos días.

Una pequeña sonrisa apareció en el rostro del castaño tras recordar todos los acontecimientos.

"Pasaron muchas cosas, pero creo que todo terminó siendo bastante divertido. Además de que pude superar ciertas cosas gracias a Azazel." Issei abrió uno de sus ojos, viendo al Cadre que se encontraba sentado en la otra esquina del vagón, luciendo una mirada aburrida como era costumbre en los viajes largos y lentos. "Ahora que lo pienso, nunca le agradecí como debía…" Issei dibujó una sonrisa un tanto tonta en su rostro cuando se levantó del asiento mediante un pequeño salto.

"Supongo que este es el momento."

Después de dar unos pocos pasos, Issei se vio obligado a apoyarse contra uno de los asientos cuando el vagón tembló de una manera bastante extraña.

El mismo Azazel se percató de esto, por lo que rápidamente se levantó de su asiento. Eso mismo hicieron Penemue y Rossweisse, quienes comprendieron que este movimiento era completamente anormal.

Ellos no fueron los únicos en alarmarse, ya que muchas personas que se encontraban en el mismo vagón actuaron de manera similar.

El sacudón había sido muy fuerte para pasarlo por desapercibido.

"¿Qué sucedió?" Preguntó Penemue, quien se acababa de despertar.

"¿Quizás algún animal atropellado?" Issei intentó encontrar una respuesta coherente, recibiendo una rápida negativa por parte de los tres.

"Estamos en medio del subterráneo." Azazel descartó la idea de Issei por completo con sus palabras, comenzando a sudar. "Por alguna razón, tengo un mal presentimiento acerca de esto…"

Justo después de decir eso, otro gran temblor se presentó no solo en el vagón, sino en todo el tren.

Penemue desenfundó su katana de forma repentina para bloquear una daga mágica de color rosa que fue disparada desde una de las ventanillas que se rompió en el proceso.

Rossweisse hizo lo mismo con sus guanteletes de hielo, y Azazel hizo lo propio para dirigirse a una gran velocidad hacia un desconcertado castaño para que otra daga no le atravesara el estómago.

De repente, una gran cantidad de dagas fueron lanzadas desde todas las ventanillas, matando a casi todos los que se encontraban en el vagón, salvo los cuatro seres inmortales que lograron bloquear y esquivar cada uno de los proyectiles.

"¡Cuidado!" Gritó Rossweisse, quien se lanzó rápidamente hacia el castaño para desviar una de las dagas que iba directo hacia su cráneo.

"¿Esa fue la última?" Se preguntó Penemue sin bajar la guardia, viendo que los ataques habían cesado.

En ese preciso momento, todos se agarraron de lo que pudieron cuando diversas dagas se incrustaron en todas las ruedas, logrando que el tren comience a frenarse y descarrilarse.

"¡Agárrense fuerte!" Gritó Azazel, para que luego haya un gran choque ensordecedor.

Issei se levantó del suelo un tanto mareado, ya que tenía un pequeño corte en la frente.

"¿Se encuentran bien?" Rossweisse se recompuso al instante, notando como sus tres amigos asentían sin muchas dificultades.

Todos observaron a la defensiva como la puerta del frente se abría mediante una fuerte patada, revelando que se trataba de Xenovia, Kiba y Gasper.

"Me alegro que estén bien." Declaró Azazel, bajando un poco su guardia al notar quienes eran.

"Me gustaría decir lo mismo, pero Asia no esperó el golpe y resultó gravemente herida. Tenemos que irnos ahora." Aclaró la espadachina.

"Por lo visto, nos tendieron una emboscada…" Azazel miró una de las tantas dagas mágicas que estaban incrustadas en el vagón, haciendo que sus ojos se ensancharan en shock. "¡Kiba, Xenovia!" Los dos mencionados se tensaron tras el tono excesivamente serio del hombre. "¡Lárguense de aquí con Asia! ¡Gasper, retírate con Issei!"

"¿Cuál lugar…?"

"¡Cualquiera que esté muy lejos de aquí!" Kiba no pudo evitar dar un paso hacia atrás tras el gran arranque de Azazel.

Ninguno lo había visto así antes, por lo que todos sabían que el tema era mucho más serio de lo que pensaron en un principio.

Al ver que no se movían ante el estupor, Azazel apretó los dientes con rabia contenida.

"¡¿Acaso no me escucharon?!" Todos despertaron tras el grito de Azazel. "¡Lárguense de aquí antes de que sea demasiado tarde!" Kiba y Xenovia asintieron de inmediato, marchándose hacia otro vagón, mientras que Gasper se puso al lado del castaño para preparar el circulo mágico.

"¿Nosotros que hacemos?" Le consultó Penemue, sosteniendo una seriedad mucho más grave de lo normal.

Por lo visto, también entendía lo que estaba sucediendo.

"Nosotros tres nos encargaremos de hacer tiempo para que puedan escapar." Respondió Azazel, alarmándose un poco cuando uno de los vagones inferiores explotó en mil pedazos.

"¡Yo también quiero…!"

"¡No es momento para estupideces, Issei!" Exclamó el Cadre, sabiendo lo que quería hacer el castaño. "¡No es un oponente al que puedas enfrentarte!"

Issei solo pudo abrir y cerrar su boca ante tal comentario.

Nunca pensó que podría ver a Azazel de esta manera.

"Ya casi está listo." Aclaró el vampiro, haciendo que el circulo mágico bajo sus pies brillara con gran intensidad.

Un segundo después, una sombra demasiado rápida pasó por fuera del vagón. De hecho, fue tan rápida que ni siquiera Penemue pudo seguirlo con exactitud.

"Ya está aquí…" Declaró la Cadre fríamente.

Una pared del vagón se rompió en mil pedazos, y en ese momento un borrón oscuro se acercó a toda velocidad hacia un castaño que ni siquiera pudo seguir sus movimientos.

Pero Rossweisse y Penemue lograron seguir un poco su velocidad, por lo que se interpusieron en su camino.

No se supo cómo, pero Rossweisse salió volando hacia un costado y Penemue al otro, dejando vía libre una vez más.

Los ojos de Issei se ensancharon cuando pudo distinguir como el metal brillante de una espada se deslizaba de la figura veloz.

Intento moverse, pero ya era demasiado tarde.

Sus ojos se ensancharon cuando sintió que alguien lo empujaba para salvarlo.

Su trasero chocó contra el suelo, y justo cuando comenzó a desaparecer, sus ojos se tornaron completamente horrorizados cuando una enorme mancha de sangre cubrió su cuerpo por completo.

Frente a él, se encontraba un Azazel con la mirada perdida que había sido rebanado por la cintura de forma horizontal hasta casi cortarlo por la mitad.

Solo pudo gritar una cosa antes de desaparecer.

"¡AZAZEL!"

¡FINAL DEL CAPÍTULO!

Después de estar acostumbrándolos a capítulos un poco cortos, saco algo como esto. Sé que soy diabólico, pero por lo menos tendrán entretenimiento por casi dos horas, y eso si es que deciden leerlo todo en un día.

En un principio, pensé que este capítulo me llevaría alrededor de 8000 palabras. Quedó bien en claro lo equivocado que estaba. Después de todo, 17500 palabras es más del doble de lo planeado originalmente xD.

Imagínense que recorté ciertas escenas planeadas para que todo fuera más rápido, y aun así terminó siendo exageradamente largo.

Dejando de lado la longitud de este capítulo, espero que les haya gustado el contenido. Dije que quería pasar gran parte de este arco lo más rápido posible, y así fue, aunque esta parte final ya le estoy dando el mayor trasfondo posible. Después de todo, se está por venir la verdadera batalla de jefe en este arco, además de los sentimientos y problemas expresados por Rossweisse.

Esa es otra cosa de la que me gustaría hablar. Intenté desarrollarme lo mejor posible con ella y los problemas previos expresados por Issei, quien fue ayudado por Azazel. Digamos que después del juego de vóley, intenté profundizar la gran mayoría de las cosas como siempre lo hago (a excepción de esas escenas que recorté, y creo que quedaron bien en claro cuales fueron).

Ha Ophis la dejé un poco apartada por ahora, ya que Issei apenas acaba de conocerla. En un principio pensé agregarla en la resolución del protagonista cuando por fin acepta que las ama, pero me di cuenta que no había pasado tanto tiempo con Ophis como para también incluirla. No se preocupen, ya que ese desarrollo se profundizará bastante al inicio del próximo arco y en el final de este.

Antes de irme, me gustaría que vieran todos estos Fanarts de Penemue que hizo nuestro querido amigo xviii_pri (Sé que solo puedo subirlas en Wattpad, por lo que solo me queda decirles a los que ven esto por FanFiction que lo busquen en Twitter para poder verlas).

Recuerden que todo esto es hecho por él, así que me gustaría que le echaran un vistazo a su Twitter como agradecimiento. Además, quien sabe, quizás puedas encontrar más contenido que sea de tu agrado.

Nuevamente, te entrego un gran saludo y agradecimiento personal, ya que los Fanarts siempre son cosas que me parecen increíbles.

Ahora sí, habiendo aclarado todo esto, viene siendo la hora de despedirse.

¡Les deseo un muy feliz día a todos!