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Algunas instrucciones de uso más:
Tan solo una tontería, pero como esta tira dominical va de tonterías, me gusta compartir todas las tonterías de su elaboración. Simplemente que a partir de ahora hago las viñetas eligiendo las escenas de forma aleatoria. ¿Qué significa esto?
Bien, tengo un cuaderno donde apunto las escenas y pensé en escribirlas en orden, pero me daba pena que hubiera escenas, (las últimas que se me van ocurriendo), que no iban a ser escritas quizá en un año, así que pensé en elegir la escena que más me apeteciera en cada momento, pero ese sistema podía dejar algunas escenas en el olvido, así que elegí finalmente el maravilloso sistema de la aleatoriedad.
Obvio habrá momentos especiales que no se regirán por la aleatoriedad, pero en general este va a ser el sistema.
Nada más, gracias por compartir mi espacio dominical.
¡Gracias SkuAg!
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TONTERÍAS A DOS
Fecha: 21/2/21
Pareja: Sorato
Tiempo: 14m y 48s
—Lavanda—
Lavanda. Era la flor que sobresalía en los setos de aquellas verjas a lo largo del camino de regreso a casa. Quizá no el camino más corto, pero sí el camino de las lavandas y por ello el elegido cuando ya empezaba la época estival. Alzaba su mano al caminar para impregnarse del olor, rozándolas levemente, sin embargo este año, una mano iba unida a la suya.
—¡No la cortes! —La mano más grande, que alcanzaba para poder cortar el tallo sin problema, se detuvo abruptamente—. Si lo haces mañana no podré olerla.
Escuchó una risa interior tras ella, mientras esos dedos de músico se impregnaban de abajo arriba de la flor morada de la lavanda. Los dedos que tuvo ante ella, emanando ese aroma que anunciaba el inminente verano. Sonrió al aspirar y al notar la respiración de él detrás. Detenida como estaba, había quedado junto a su pecho, y esos brazos largos, ya sin necesidad de ser cubiertos por chaqueta, la envolvieron sobre sus hombros. Se recostó tímidamente, rozando con los dedos su antebrazo, dándose cuenta entonces, que quedaba perfectamente encajada bajo su barbilla. Hizo un mohín.
—¿Cuándo dejarás de crecer, Yamato?
Este rio, inclinando la cabeza hacia ella. Era cierto que en pocos meses se había incrementado la distancia entre sus cabezas.
—Me gusta esta visión —respondió, cuando Sora echaba la cabeza hacia atrás para verlo.
—Pero yo solo te veo los mocos —fue su inesperado comentario, enrojeciendo a Yamato, que la soltó de inmediato
Se llevó las manos a la nariz.
—Sora… —musitó molesto por su risa.
Incrementó la fuerza de su frote al son de la risa de Sora, hasta que su nariz quedó enrojecida y posiblemente con olor a lavanda. Quedó quieto mirándola, como reanudaba el paseo, no sin antes sacarle una provocativa lengua. La alcanzó a unos metros, o mejor dicho, fue su mano la que alcanzó su pelo.
—¡Mocos! —exclamó antes de echar a correr.
—¡Yamato!
Cuando fue consciente de su traviesa acción, Sora trotó, "indignada", tras la risa de su novio que se perdía por el aromático camino de las lavandas.
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