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TONTERÍAS A DOS

Fecha: 28/2/21

Pareja: Kenyako

Tiempo: 17m y 08s

Hermano(s)—

No tenía demasiadas cajas que desempacar. Sobre todo había llevada sus libros de estudio, ropa y algún objeto personal. Y era esa por la curiosamente había decidido empezar. Con la enmarcada foto en la mano, se detuvo un instante para mirar hacia atrás, donde Miyako, perdida entre cajas, buscaba desesperadamente su cargador. Regresó la vista a la foto e hizo ademán de depositarla en una despoblada estantería. Sin animarse a soltarla, volteó de nuevo a Miyako.

—¿Te importa si pongo aquí la foto de mi hermano?

Miyako, que en ese momento había volcado una de sus cajas para esparcir todo el contenido por el piso, lo miró. Se mostró incrédula por el tono tímido de su pregunta. No era como si necesitara pedirle permiso para esas cosas.

—Ponla donde más te guste, Ken —respondió, regalándole una breve sonrisa. Seguidamente regresó desesperada a su revoltijo de cables.

Ken dejó en el estante la fotografía. Siempre había estado solitaria sobre su escritorio, pero no fue hasta verla en ese apartamento completamente vacío, que fue consciente de eso.

—¿Por qué no pones también una foto de tus hermanos?

—¡Bingo!

Mostrando el cargador con regocijo, Miyako reparó en el rostro sonrojado de Ken que guardaba una linda sonrisa, la cual se fue ampliando conforme los gestos de Miyako delataron que había procesado su pregunta.

—¿Mis hermanos?, pero mis hermanos… —se detuvo, cuando Ken quedó sentado a su lado. Se mordió el labio, mientras Ken le otorgaba una amorosa mirada. La apartó para devolverla a la foto que ahora quedaba frente a ellos y Miyako la siguió. De verdad se veía muy solitaria—… ¡son súper poco fotogénicos! —terminó, conectando el celular al cargador—. Chizuru siempre sale con los ojos cerrados, la sonrisa que pone Mantarou es de delincuente juvenil y Momoe… no, la verdad que Momoe siempre sale perfecta.

Empezó a pasar fotografías en el celular, comentando cada una, o mejor dicho remarcando sus defectos, mientras Ken trataba de buscarles el lado positivo.

—Esta no está tan mal —dijo Ken, deteniendo una.

—Chizuru solo tiene un ojo cerrado —apuntó Miyako, tratando de convencerse.

—Y la sonrisa de Mantarou-san no es tan escalofriante —comentó Ken.

—¡Y Momoe sale un poco despeinada! —exclamó Miyako, como si fuera un milagro—. ¡Decidido!, ¡ponemos esta!

Ken sonrió enternecido, desviando la mirada de nuevo a la fotografía de Osamu: «Ya no estás solo, hermano».

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