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TONTERÍAS A DOS
Fecha: 21/3/21
Pareja: Sorato
Tiempo: 21m y 59s
—Reja—
Cuando se acercó a la reja, al finalizar el entrenamiento, se dio cuenta de que su corazonada no le había fallado: Yamato estaba inquieto. Su corazonada y el hecho de que Yamato llevara cerca de diez minutos deambulando por las pistas en vez de esperar con discreción fuera de ellas como era lo habitual.
Miró una última vez a sus compañeras que ya abandonaban las pistas. Obvio sus cuchicheos se debían a la presencia de su novio, pero ahora que era senpai eso era algo que le parecía hasta divertido. Encaró al fin a Yamato, aunque no pudo verle el rostro porque, agarrado a la reja, mantenía la cabeza gacha mientras movía el pie inquieto.
—¿Sucedió algo?
Él alzó la cabeza y a Sora le sorprendió su mirada desvalida. Alzó las cejas y movió los ojos hacia arriba como si quisiera mostrar algo, pero al ver que Sora era incapaz de entender sus gestos, señaló con el dedo un punto en su frente. Sora achicó los ojos, pero siguió sin dar muestras de comprensión.
—Me salió un grano —musitó al fin Yamato.
Con la información oportuna, Sora lo vislumbró.
—Apenas es un punto rojo —dijo, todavía sin comprender el problema. Nunca lo había visto tan dramático por un grano.
—Lo que significa que estará en todo su apogeo, gigante y con pus cuando toque delante de toda la escuela en la clausura de la semana deportiva —resopló Yamato.
Al tratar de contenerla, Sora solo consiguió que su risa resultara más llamativa. Yamato, ligeramente avergonzado, se volteó quedando con la espalda apoyada en la reja y la cabeza gacha. Sintiéndose culpable por reacción tan poco empática, Sora se calmó y empezó a rebuscar por su bolsa de deportes.
—¿En qué competirás?
Yamato movió la cabeza, pero no la miró.
—La presidenta de mi clase me apuntó a futbol.
—Competirás contra Taichi.
—Genial.
Sora rio por su tono.
—¿Y algo más?
—Creo que también me apuntó a carreras de relevos.
—¡Competirás contra mí! —exclamó Sora entusiasmada.
—¿Es mixta? —preguntó Yamato, haciendo amago de voltear la cabeza.
Escuchó su asentimiento y por primera vez desde que se iniciaron los preparativos del evento Yamato sintió interés por él, más allá de su concierto.
—No estás demasiado involucrado en esto, ¿cierto?
El asentimiento sin voz vino esta vez de Yamato. Era muy posible que fuera la última vez que tocara en la escuela con su grupo. Eso había sido lo prioritario para él en esta semana. Como si entendiera esa nostalgia anticipada, Sora tomó al fin lo que había estado buscando y pasando los brazos por encima de la reja la ató a la frente de su novio. Este la miró desconcertado al reconocerla.
—El problema no es en la competición, es en el concierto que es cuando todas las miradas estarán fijas en mí —dijo, ya que esa cinta era la de los equipos deportivos.
—Si convences a los chicos de que toquen con sus ropas deportivas no quedará mal que la sigan llevando, ¿no?
Yamato se volteó y Sora sonrió por ver un brillo de esperanza en su mirada.
—No suena mal.
Ella asintió y mientras acariciaba sutilmente esos dedos que sobresalían de la reja, decidió no decirle nada de ese grano que empezaba a vislumbrase en su barbilla.
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