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TONTERÍAS A DOS
Fecha: 16/5/21
Pareja: Sorato
Tiempo: 20m y 42s
—Fantasma—
No creía en los fantasmas en realidad. Sin embargo, aunque no quisiera reconocerlo en público ni tan siquiera para sí mismo, había algo en el ambiente que rodeaba a los fantasmas que le provocaba una extraña sensación. No importaba que fuera en una grabación de una reconstruida emisora de televisión, en unas ruinas Maya, o en la casa embrujada que el aula de Sora había organizado para la semana cultural de la secundaria superior de Tsukishima.
Siendo racional, aquel lugar no era tan tenebroso. Un aula con carteles demasiado llamativos para ser lúgubres, ventanas empapeladas sin demasiado esmero, sábanas, telarañas y grabaciones espectrales que quedaban eclipsadas por el animado café que, al lado, había organizado el salón de Yamato.
Sonrió satisfecho de sí mismo por encontrarse allí sin rastro alguno de aquella extraña sensación. Pero su confianza se disipó cuando, en una subida de tono de aquella grabación, una mano se posó en su hombro. Dio un respingo y se puso en guardia.
—No quería asustarte. —Todavía alterado, a Yamato le costó reconocer a Sora. Primero reconoció su sonrisa—. En realidad sí quería asustarte, pero no me había dado cuenta que eras tú. Creí que no vendrías.
Agradecido porque fuera Sora y nadie más quien le hubiera visto en ese estado, Yamato se recuperó, mostrando una suficiencia fingida.
—¿Por qué no iba a venir?
Sora apretó los labios, que parecían diminutos con ese pálido labial rojo en el centro, y desvió momentáneamente su mirada. Aguantó la risa y negó. Yamato aprovechó para recrearse no solo en sus gestos sino también en su inesperado atuendo. Con la cara empolvada de blanco y un llamativo kimono, era casi imposible que la función de Sora fuera asustar a nadie.
—¿No se supone que esto iba de fantasmas? —preguntó mirando a su alrededor.
De nuevo se tensó al sentir algo en su hombro, pero fue solo un irracional instante. Sora había apoyado el codo informalmente.
—Soy un fantasma, un fantasma de Heian-kyō —dijo, con una radiante sonrisa—. ¿O creíste que me pondría una sábana por encima como un baka-Bakemon?
De tan cerca sí se apreciaban una leves ojeras fantasmales. Aunque también una respiración cálida nada acorde con un fantasma. La besó rápido porque, como supuso, ella se apartó en cuanto lo notó rozarle. Rio al verla mirar a su alrededor apurada. Seguro que bajo esos polvos blancos también había un vital tono sonrosado en sus mejillas.
—Lo siento, pero seguramente esta sea mi única oportunidad de besar un fantasma.
Sora dio unos pasos hacia atrás y, sin dejar de mirarle, le regaló una enigmática sonrisa.
—Quizá puedes probar con ese que tienes a tu espalda.
Yamato entrecerró los ojos y, negando con superioridad, se volteó.
—Muy gracios... ¡aaaaaaaah!
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