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TONTERÍAS A DOS

Fecha: 6/6/21

Pareja: Kenyako

Tiempo: 24m y 32s

1ª Norma—

Existían muchos tipos de vacaciones y muchas formas de prepararlas. Existían las vacaciones para remolonear en una playa, las cansadas visitando museo tras museo, las que eran aprovechadas para ver a un familiar, para vivir una nueva experiencia o las vacaciones para encontrarse a uno mismo. Existían tantos tipos de vacaciones como personas prácticamente, y entre todas ellas existían las vacaciones gastronómicas. Las vacaciones que, se mire por donde se mire, Miyako más disfrutaba.

—Creo que nunca había visto a nadie ser tan feliz hablando de comida —dijo Ken, mirando el planning vacacional de su novia. Rio—. Bueno, tal vez a Daisuke.

Detuvo el tecleo y miró a Ken por encima de la pantalla. Este, que leía distraídamente esa ruta que en teoría les llevaría al takoyaki primigenio en Osaka, la enfocó al sentir su mirada.

—¿Me acabas de comparar con Daisuke? —cuestionó, bajando la tapa del portátil.

Ken tragó al ver su ceño fruncido. Desvió la mirada.

—No exactamente —excusó. El silencio de Miyako fue demoledor, sin embargo Ken, tampoco lo entendió del todo—. Desde mi perspectiva Daisuke es genial. Es mi mejor amigo… —dijo, mirando a su novia de reojo. Su rostro le dijo que quizá lo estaba estropeando más—… sé que le quieres también… aunque no te parezca muy estético… —terminó susurrando, con la mirada fija en sus dedos que jugaban a cazarse con nerviosismo.

Tras un mutismo que se hizo eterno, Miyako exclamó:

—¡Lo acabo de entender!

Ken miró aterrado a Miyako que, con las manos en la boca, lo miraba como si le estuviera saliendo otra cabeza.

—¿Qué has entendido? —preguntó desvalido.

Fue dejando ver una sonrisa conforme bajaba las manos, mientras su mirada reflejaba esa emoción ante un importante descubrimiento. Finalmente lo señaló.

—¡No tienes ni idea de cómo tratar con chicas!

—¿Cómo? —Ken miró hacia los lados apurado, como si debiera haber alguna persona más con él. ¿Qué se supone que significaba eso? Se consideraba correcto, amable y educado con todo el mundo, y eso conllevaba también a las chicas.

Pero Miyako ya se había levantado y, con las manos en las caderas, se paseaba a su alrededor desprendiendo un aura de superioridad. Alzó un dedo al aire de forma tan repentina que sobresaltó en el sitio a Ken.

—¡Primera norma: nunca compares a tu novia con tu mejor amigo! —Quedó pensativa un instante y se corrigió—. En realidad la primera norma sería compararla con tu madre pero con tu mejor amigo también es bastante grave.

Ken pestañeó incrédulo tratando de interiorizarlo. Lo sintió totalmente injusto.

—Pero yo no te he comparado con… —Miyako lo calló posando el dedo en sus labios.

—Eres tan lindo...

No sabía a qué se refería exactamente, pero tampoco le importaba ya, pues su deslumbrante sonrisa ya le decía que todo estaba correcto. Quizá tuviera razón y nunca hubiera sabido tratar con chicas. No era algo que le hubiese preocupado de todas formas. Quizá, y solo quizá, siempre había estado enamorado de Miyako.

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