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TONTERÍAS A DOS

Fecha: 13/6/21

Pareja: Sorato

Tiempo: 23m y 0s

Calidad—

—¡Cumpleaños feliiiiiz! —Acabó la canción y quedó expectante al soplido de Yamato apagando esas dos cifras, entonces aplaudió—. ¡Feliz cuarto de siglo!

Besó su mejilla y mientras quitaba las velas del pequeño pastel que le había preparado, escuchó un murmullo que le hizo preocuparse.

—Y dos meses.

—¿Cómo dices? —Lo había escuchado, pero quería cerciorarse de su tono y de su expresión cuando lo mirara a los ojos.

—Que mi cumpleaños fue hace dos meses —murmuró, desviando la mirada.

Sora guardó silencio, lamiendo las yemas de sus dedos, que se habían manchado al quitar las velas. Después cortó un par de trozos y acercó uno a Yamato.

—Espero que ese tono no sea de culpabilidad —advirtió—. Porque ya sabes que lo último que quiero es que cuando estás a mi lado estés invadido en sentimientos de culpabilidad.

Probó la tarta e hizo un gemido de complacencia. Yamato, que no se animaba a probarla, resopló, pasándose la mano por el rostro con pesar.

—No es tan sencillo.

—Puedo entender que estés triste por perderte cosas, pero no admitiré que te sientas culpable —dijo contundente Sora. Lo miró y aunque no pudo evitar esbozar una tierna sonrisa por ese gorrito de fiesta que le había obligado a ponerse, le entristeció ver su expresión desvalida. Ella lo entendía. Lo entendía y lo aceptaba, pero parecía que era él quien no lo entendía. Yamato alzó la mirada hacia ella cuando la sintió sentarse en su regazo—. Yamato, puedo vivir sin ti, de verdad. —Rio por la sorpresa de su novio—. No me malinterpretes, necesito de tu existencia, y de tu amor, y de nuestro futuro, y de saber que te veré y estaremos juntos, pero lo que quiero decir es que no lloro por las noches pensando en ti cuando no estás. —Empezó a acariciar sus cabellos, a repeinárselos y se perdió en su mirada que todavía no estaba del todo liberada—. Estoy bien, de verdad. Disfrutemos del tiempo que estamos juntos, ¿vale?

Inconscientemente, Yamato retocó el gorrito que Sora llevaba. No era usual que utilizaran gorritos de fiesta en sus cumpleaños. Tampoco guirnaldas, ni globos... Todo había sido cosa de Sora, por supuesto. La acarició embelesado.

—¿Lo dices de verdad o solo tratas de hacerme sentir bien?

Sora rio fuerte, dándole un toque en la nariz.

—Después de tantos años, ¿en serio crees que puedo engañarte?, ¿a ti que te has encargado siempre de eliminar cualquier máscara que pudiera utilizar?

Yamato se contagió levemente de su sonrisa y su mirada se volvió agradecida, amorosa. Rozó con cariño la comisura de sus labios.

—Cómo no hacerlo con lo bonito que es tu rostro original.

Sintiéndose enrojecer, Sora ronroneó contra su cuello.

—Otra cosa buena de tu exigente trabajo es que estás muy cariñoso el tiempo que pasamos juntos.

Jugueteando con su cabello, Yamato le dio un leve beso en la coronilla, que hizo a Sora buscar su mirada.

—Si no puedo darte cantidad, al menos te daré calidad.

—Prefiero la calidad —recalcó Sora, incorporándose para que sus rostros quedaran a la misma altura. Se mordió el labio y suspiró—, aunque puede que hoy también te pida un poco de cantidad.

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