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TONTERÍAS A DOS
Fecha: 4/7/21
Pareja: Kenyako
Tiempo: 28m y 32s
—Mimu—
—Gracias, Miyako-san.
Miyako volteó a verlo. Este, bebiendo el té que le acababa de acercar, no parecía consciente de su grave error.
—Creí que nuestra relación ya había superado los honoríficos.
Ya dejando el té, Ken enrojeció levemente, más que por su "error" por el tono reprobatorio de Miyako.
—Disculpa, es la costumbre.
La sonrisa de Ken desapareció al toparse con el rostro de Miyako, el cual no daba muestra alguna de enojo, pero sí de una concentración máxima que a Ken le provocaba incluso más temor. Algo estaba cavilando, algo que lo iba a involucrar a él.
—¿Deberíamos llamarnos por apelativos cariñosos?
La sorpresa de Ken hizo que le costara reaccionar.
—¿Te gustaría?
Miyako se cubrió el rostro con un cojín para ocultar su sonrojo, para disimular su sonrisa. No quería verse infantil, pero sin duda era algo que le hacía especial ilusión. Ken rio al percibir al fin su asentimiento.
—Bien, que tal… Miya-mi —empezó Ken.
—¡Suena súper lindo! —cortó Miyako emocionada—, y tú serás Ken-ke… Ken-mi…. Ken-ru… —resopló con desaprobación tras algún minuto dudando—. Lo único que suena lindo es Ken-chan, pero parecería que estoy saliendo con un niño de primaria. Por no hablar de los celos que le provocaría a Wormmon.
La espontánea sonrisa por pensar en su compañero se convirtió en su suspiro apesadumbrado.
—Siento tener un nombre tan poco lindo.
—No es tu culpa, en tal caso debería pedir explicaciones a tus padres. Deberían haber previsto que podrías tener una novia a la que le apeteciera llamarte por un apelativo cariñoso derivado de tu nombre. Hay que pensar en ese tipo de cosas, ¿no crees? —dijo Miyako, acostándose sobre sus piernas con holgazanería.
Ken rio mientras acariciaba el rostro de Miyako, el cual encontraba adorable entre sus divagaciones. Era cierto que desde que estaba con Miyako pensaba cosas que antes nunca se hubiera planteado.
—¿Y qué tal un apelativo para ambos?, algo como cariño… pero que no suene aburrido y sea exclusivo —apresuró a explicar Ken al ver el terror en la mirada de Miyako.
—Podría funcionar…
—… creo que deberíamos dejar el mi, porque es parte de como suena tu nombre, así no parece tan random —dijo Ken exhausto y abrumado tras minutos escuchando y pensando diferentes propuestas.
—Sí, es mejor tener de dónde partir —asintió Miyako—. Entonces…. minu, mita, mi
—Mi…
Miyako se detuvo al escuchar a Ken y alzó el torso.
—¡Mimi!
—No nos vamos a llamar mimi —dijo Ken contundente.
—¿Por qué?
—Porque es el nombre de una amiga, no sería apropiado.
Pero Miyako ya no estaba para razonar.
—Mimi-oneesama es genial… —Apretó los dientes por la mirada de desaprobación de Ken y alzó la mano—. Si no se te ocurre nada mejor en cinco segundos nos quedamos con mimi.
Y viendo como esa mano se iba cerrando, a Ken le invadió el nerviosismo.
—Mise, mika, mibu, mifu, mimu, mi….
—¡Espera!, vuelve a decirlo.
—¿Mibu, mifu, mimu? —dijo Ken despacio, viendo las reacciones de Miyako.
—Dilo otra vez.
—¿Mimu?
Miyako cerró los ojos interiorizándolo.
—¿Puedes decirlo sin parecer asustado?
Ken hizo una respiración profunda y utilizó el tono más tierno posible en estas circunstancias.
—Mimu.
—¿En una oración?
—¿Has comprado leche, mimu?
Tras unos segundos de reflexión por parte de Miyako e incertidumbre por parte de Ken, ella abrió los ojos y Ken sintió un profundo alivio al ver brillar su mirada.
—¡Bingo!, suena súper lindo. —Se levantó de un vital salto—. ¿Cenamos mimu?
Todavía titubeante, Ken tomó su mano.
—Claro, mimu.
—¿Qué haremos mimu? —preguntó Miyako con una radiante sonrisa.
—Me apetece udon mimu.
—De acuerdo mi… —Ken tragó temeroso al ver a Miyako pidiendo tiempo con las manos, mientras cerraba los ojos incapaz de terminar la frase—. Creo que deberíamos restringir el uso de mimu para que no nos sature y lo aborrezcamos.
El hombre asintió con seriedad. Demasiado les había costado llegar hasta aquí para echarlo ahora a perder.
—Redactaré una normativa para delimitar los usos de mimu en nuestra relación. ¿Te parece bien Miyako-san?… Miyako-ko, mi-ko-mu… —se intentó corregir, por la penetrante mirada de su novia.
Pero esta, tras deleitarse con su tierno apuro, estalló en carcajadas. En realidad, en sus labios, todo sonaba lindo si era dedicado a ella.
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