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TONTERÍAS A DOS

Fecha: 11/7/21

Pareja: Sorato

Tiempo: 23m y 16s

Amigo—

—No estoy molesta —recalcó Sora viendo la mirada de reojo de Yamato mientras sorbía la sopa—, pero habría sido un detalle que me especificaras que acercar a Sakaguchi a casa conllevaba ir al otro lado de la ciudad y que te ibas a tardar tanto. Estaba preocupada por si habías tenido un accidente... y la cena se enfrió —terminó, mirando con lástima la cena que ya solo degustaba Yamato.

—Está muy rica así —dijo Yamato, tratando de regalarle una sonrisa, mientras tomaba un trozo de salmón y lo acompañaba de arroz.

—Estaba mejor caliente —apuntó Sora, descansando la cabeza en su brazo flexionado, sin dejar de observar a Yamato.

Este siguió comiendo, ya sin intentar esbozar sonrisa alguna.

—Tienes razón, perdona.

Habría querido añadir que no estaba acostumbrado a que le esperara nadie en casa, pero no quería parapetarse en lastimosas excusas del pasado. El presente era que convivía con Sora y lo adecuado era comunicar si llegaría para la cena o se retrasaría.

La miró al escuchar su risa contenida, para encontrarla en la misma postura aburrida, pero emanando una enorme ternura. Creyó inocentemente que su risa se debía a que se había manchado al comer, pero al frotarse los labios solo consiguió que ella riera más. Se sonrojó.

—¿Qué?

—Nada, que estoy orgullosa de lo buen amigo que eres. —Yamato, sin querer darle importancia, siguió comiendo. Sí, había renunciado a una cena caliente junto a su novia con la que recién convivía y arriesgado a una posible reprimenda por llevar a casa a un compañero que había perdido el último tren. Volvió a mirarla al escuchar su risa más fuerte y vio como levantaba la cabeza y sonreía de una manera un tanto provocadora—. Siempre me sentí afortunada de ser tu pareja, pero quizá lo sería más si fuera tu amiga.

Yamato frunció el ceño mientras la escuchaba. Terminó de comer y se levantó para lavar los platos en la pila.

—Que tonterías dices —dijo, en un tono contundente—. Sabes de sobra que tú eres mi mejor amiga.

Sonrió al ver de reojo ese tono carmín en sus mejillas que estaba esperando. Volteó de nuevo a la pila y empezó a correr el agua. Invadido por esa sensación triunfal, no esperaba que Sora lo abrazara fuertemente por detrás inmovilizándole los brazos. Sintió su respiración cerca de su oído.

—Abre bien las orejas porque te lo diré solo una vez y no quiero escuchar como te pavoneas de esto nunca en tu vida, ¿entiendes? —Yamato inclinó la cabeza hacia sus labios, enarcando la ceja expectante a sus palabras. Escuchó como inspiraba y después un leve susurro—: Tú también eres mi mejor amigo.

Lo soltó tan suavemente como su confesión, momento que aprovechó Yamato para cerrar el grifo y voltearse para disfrutarla. Las repentina timidez de Sora no estaba acorde con la inesperada arrogancia de Yamato. Ella suspiró arrepentida y él agrandó su sonrisa.

—Ya lo sabía.

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