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TONTERÍAS A DOS
Fecha: 1/8/21
Pareja: Kenyako
Tiempo: 15m y 42s
—Cine—
Las luces ya estaban apagadas cuando entraron. Miyako se sorprendió gratamente al descubrir que sus asientos se hallaban al final de la sala y que pocas personas se encontraban en ella.
—¿Última fila? —susurró, sentándose.
La película todavía no había comenzado, pero sí los anuncios que la precedían.
—Es la mejor. Así te evitas que te toque un irrespetuoso detrás.
Miyako aguantó la risa, mientras se quitaba la chaqueta. Tenían hueco en los asientos aledaños para dejar sus cosas.
—¿Solo has elegido la última fila por eso?
Aun en la oscuridad, Ken pudo apreciar su ocurrente mirada, que escondía más de lo que sus palabras decían.
—¿Qué quieres decir?
Ella volteó la cabeza a la pantalla y estiró los brazos hacia adelante en actitud desentendida.
—No sé, es la primera vez que venimos al cine y compras entradas para la última fila de una película que está claro que no es muy popular. —Lo miró, sonriendo como si fuera conocedora de un secreto—. ¿Intentas algo?
Ken pestañeó estupefacto por sus palabras y más por sus movimientos, cuando su mano tomó su mejilla y sus labios se posaron en los de él.
—¿Qué haces? —susurró enrojeciendo, mirando a su alrededor. Cayó entonces en la cuenta de que las parejas, que era lo que más abundaba en la sala, y que vestían uniformes de secundaria, aprovechaban la oscuridad para achucharse. Tragó avergonzado—. No era mi intención.
Pero otro beso lo calló. Los anuncios habían finalizado y ahora el silencio que precedía a la película era quien los envolvía, pero también los delataba.
—¿Significa que no quieres besarme? —preguntó Miyako, recostando la cabeza en el asiento, sin dejar de mirarlo.
Ken enmudeció, porque era obvio que deseaba besarla, aunque no sintiera que fuera el lugar correcto, o mejor dicho, el tiempo correcto para ese lugar. Repentinamente envidió a aquellos adolescentes que intercambiaban esos primeros besos en la oscuridad de un cine. Deseó haber estado con Miyako, vestido con su uniforme de secundaria, en la última fila de aquel cine. Pero entonces la mano de Miyako, acariciando su mejilla con gran ternura, le devolvió a la realidad. La realidad en la que ella estaba a su lado en un cine y él deseaba besarla.
Así lo hizo para sorpresa de Miyako, quedando convertidos por un par de horas, en dos adolescentes enamorados.
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Feliz 1 de Agosto.
