.
.
TONTERÍAS A DOS
Fecha: 8/8/21
Pareja: Sorato
Tiempo: 22m y 25s
—Coreografía—
—Yamato, ¡más alto!, ¡sin miedo!
Haciendo caso omiso a sus palabras, Yamato la bajó. Sora, con la respiración agitada, se separó de él, buscando una explicación.
—Sigo sin verlo, Sora. Ya resulta difícil llevando esos shorts. —Señaló la ligera vestimenta que su novia vestía y suspiró apesadumbrado—. Imagínate con un aparatoso kimono. Tenemos que suprimir este paso.
Aún jadeante, Sora rio, mientras se limpiaba el sudor de la frente con el dorso de la mano.
—Ya llevaré el de la recepción, no el nupcial.
—Sigue siendo una prenda nada manejable para lo que quieres hacer. —Se entercó Yamato.
—No te preocupes por eso, tiene aberturas que dan movilidad —dijo Sora, queriendo dar por concluido el enésimo berrinche de su novio desde que empezaran a practicar.
No imaginó que despertara la curiosidad de Yamato.
—¿Aberturas?
La mirada de Sora se cruzó con la de su novio, regalándole una enigmática sonrisa.
—No quieras saber más de lo necesario. —Y con estas palabras se volteó al reproductor que seguía emitiendo esa coreografía que estaban tratando de aprender.
Yamato, que por un momento se había perdido en suculentas imágenes de su prometida con sexys kimonos, se frotó la cara con las manos mientras exhalaba un pesaroso gemido.
—¿Puedo saber al menos por qué te empeñas en que hagamos el ridículo el día de nuestra boda?
Sora, buscando el punto exacto en la grabación, no se volteó ante el reclamo de su novio.
—Quiero impresionar a nuestros invitados, Yamato. No quiero que seamos unos novios aburridos.
—No tengo problema alguno con ser un novio aburrido —murmuró Yamato, desviando la mirada a la luz del atardecer que entraba por la ventana.
—Pero como yo sé que no eres aburrido, no quiero que lo parezcas el día de nuestra boda.
Pudo ver de refilón esa sonrisa ocurrente, mientras sus cabellos, en una coleta ya casi desecha, refulgían con esos últimos rayos del día. Agitándose la empapada camiseta para tratar de airearse, Yamato agradeció que el otoño ya estuviera avanzado porque ni quería imaginar lo que hubiera supuesto realizar estas maratonianas sesiones de baile en pleno verano. Eso sin contar con el calor que le invadía gracias a Sora y la sugerente visión que le otorgó cuando se inclinó para dejar el control sobre el reproductor.
Sora dio un respingo al notarlo tras ella, no solo su cuerpo, también su movimiento y el tarareo de la canción que trataban de coreografiar.
—¿Qué haces? —cuestionó irguiéndose. El brazo de Yamato alrededor de su cintura la mantenía atrapada.
—Coreografía —susurró él en su oído.
Sumándole un rubor al enrojecimiento por el esfuerzo físico, Sora se volteó, lo que aprovechó Yamato para pegar su cadera más a ella e incrementar de forma exagerada sus movimientos. Dejándole hacer, ella rio.
—No recuerdo ese movimiento en la coreografía.
Yamato sonrió divertido, abrazando más a Sora contra sí.
—Creí que querías impresionar a nuestros invitados —susurró provocador.
Sintiendo el fuego de su sudoroso cuerpo contra ella, hizo un esfuerzo sobrehumano y lo separó.
—Mejor lo dejas para impresionarme a mí en la noche de bodas, ¿no te parece?
Pero en un veloz movimiento, Yamato la atrajo de nuevo hacia su cuerpo y la elevó alto, más alto, sin miedo.
—En ese caso, será mejor que me dejes practicarlo un poco, ¿no te parece?
.
.
