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TONTERÍAS A DOS

Fecha: 22/8/21

Pareja: Sorato

Tiempo: 13m y 11s

Equipo—

—Parece que nuestros padres también van a hacer un buen equipo.

Yamato cerró la nevera y, con los refrescos en la mano, se dirigió a Sora. Sirvió las bebidas en vasos repletos de hielo mientras miraba por encima la revista abierta sobre la mesa. Lo firmaba su madre junto al padre de Sora, ambos implicados desde Navidad en hacer entender a la sociedad lo sucedido con los digimon. Anunciaban en el artículo un próximo programa especial en el que su padre estaba trabajando. No pudo reprimir una burlona sonrisa antes de esconderla dando un sorbo a su bebida.

—Quizá con tu padre se entiendan, porque si algo sé de mis padres es que no forman un buen equipo.

Se volteó sin reparar en que Sora perdía su alegre sonrisa. Abrió un armario fingiendo buscar algo, encontró unas galletas que le sirvieron de excusa.

—Pero en algún momento sí que fueron un buen equipo y dos de las personas más maravillosas que conozco son la prueba de ello.

La mano de Yamato se detuvo en la caja de galletas, mientras escuchaba esas inesperadas palabras. Al quedar ya el silencio, inspiró tratando de no mostrarse afectado y la encaró, dejando la caja sobre la mesa. Viendo el leve sobresalto en el rostro de Sora, entendió que algo le había delatado, quizá su ceño, quizá su expresión en exceso seria.

Bajó la mirada Sora, tamborileando en el vaso.

—Es solo, que no puedo evitar estar agradecida de que en el pasado tus padres creyesen que podían formar un buen equipo —Hizo una pausa, tragó, y miró a su novio de seis meses y su amigo de cuatro años y un intenso verano que valió por una vida—, una familia —añadió finalmente, regresando la mirada a las burbujas del refresco.

Quizá todavía era pronto para para compartir ciertos temas, quizá todavía era pronto para conocer e interpretar ciertas expresiones, quizá todavía era pronto…

—Sora… —Ella buscó su mirada con cierto apuro, pero no la encontró de inmediato porque era ahora él quien la mantenía escondida entre las burbujas. Sus labios se entreabrieron y resonó una voz temblorosa cuando sus ojos se encontraron—. Gracias.

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