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TONTERÍAS A DOS
Fecha: 10/10/21
Pareja: Kenyako
Tiempo: 15m y 18s
—Pijama—
Frotándose el pelo con la toalla, Ken se adentró en la habitación. Buscó el pijama que había dejado preparado. Dejó la toalla y se deshizo también de la que tenía alrededor de la cintura. Tomó el pantalón: holgado y cómodo, pero le extrañó que aquella fuera la única prenda. Lo había sacado del cajón antes de meterse al baño y juraría que estaban las dos piezas. Miró en el armario por si acaso y también en el suelo por si había caído.
—Miyako, ¿has visto… —Se detuvo al verla entrar en la habitación, terminando de secar su melena.
—¿Sí? —le invitó a continuar.
Ken apartó la vista al ser consciente de su fija mirada. También de su enrojecimiento. Ya había encontrado la pieza que faltaba de su pijama.
Esta sonrió, dejando el secador y sentándose sobre la cama. Se mordió el labio inferior observándolo.
—Que sexy.
Automáticamente Ken cubrió su torso con los brazos avergonzado. Cuando, por la risa de su novia, fue consciente de su ridícula acción, quiso disimular. Apartó los brazos y carraspeó incómodo, sentándose al otro lado de la cama. Sin apenas voltearse tomó el secador que Miyako había dejado y echó aire durante escasos minutos a su pelo corto. Se levantó para apoyarlo sobre la cómoda y regresó a la cama, metiéndose entre las sábanas con celeridad.
—Que descanses Miyako.
Esta, que se había entretenido mirando el teléfono lo que tardaba su novio en secarse el pelo, lo enfocó. Envuelto como una crisálida, de espaldas a ella, Ken ya tenía los ojos cerrados. Dejando el teléfono a un lado, se quitó las gafas y se metió a su lado, dándole un beso en la mejilla.
—Buenas noches, Ken.
Apenas llevaba la luz apagada cinco minutos cuando Miyako la encendió de nuevo, irguiéndose y resoplando.
—Ken, si quieres dormir con todo tu pijama solo dilo, pero deja de moverte tanto.
Ken se sentó a su lado y la miró de forma desvalida.
—Lo siento, es que no estoy acostumbrado a dormir así.
Ella le dio la espalda, mientras se desabrochaba la parte de arriba.
—Me pareció lindo compartir pijama, pero si es un problema para ti, puedo dormir con cualquier otra cosa.
Ken vio cómo su ansiada prenda resbalaba y dejaba desnuda esa espalda. La dejaba desnuda a ella en realidad, a excepción de sus braguitas. Pero contra todo pronóstico, Ken no buscó su pijama. En acto reflejo, su brazo había preferido rodearla a ella, besarla y devolverla a la cama.
Al final, Ken perdió todo su pijama.
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