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TONTERÍAS A DOS (TRES)
Fecha: 31/10/21
Pareja: Sorato
Tiempo: 22m y 24s
—Numemon—
—¿Qué pasa?, ¿quieres a mamá?
La nena balbuceada en los brazos de su padre, señalando fuera del ofuro. En realidad, parecía que era a su madre, la cual, sentada en la banqueta, terminaba de aclararse el cabello. Pero su madre sabía que no era a ella a quien reclamaba. Cerró la regadera y se agachó para recoger lo que el agua enjabonada había arrastrado hasta el desagüe. Se acercó, haciéndolo sonar.
—Quieres a Numemon, ¿verdad?
Sonrió, al igual que Yamato, al ver a la niña alzar las manitas hacia su juguete. Se trataba de un muñequito de goma de Numemon que al apretarlo emitía un inconfundible sonido. Sobra decir que los padres quedaron realmente sorprendidos cuando Mimi le obsequió con semejante regalito (producido por ella misma en unidades limitadas). Lo que no sorprendió a los padres es que la niña lo adoptase de inmediato como su muñequito favorito. Y el ideal para acompañarla en el baño.
Una vez que la niña ya tenía su muñeco, Sora la tomó en brazos, sacándola momentáneamente del agua. Miró a su esposo que había tardado entre poco y nada en repantigarse en el interior.
—Sitio, piernilargo.
Yamato recogió las piernas lo justo para que Sora, con la niña en brazos, tomara posición delante de él, apoyando la espalda contra su pecho. Entonces volvió a estirar las piernas a cada lado de ella. Aún no se había acomodado cuando Sora giró levemente la cabeza para enfocar a su esposo con mirada de desaprobación. Este, en un principio confuso, se indignó al entenderla.
—¿En serio, Sora?, es Numemon, ¡Numemon! —exclamó, por encima del ruidito que volvía a sonar.
—Tendré que creerte —susurró con una sonrisa divertida, regresando la mirada a su pequeña en su regazo, que seguía espachurrando aquel juguete entre salpicones de agua.
Yamato resopló, dejando caer la cabeza hacia atrás. Deslizó un brazo por el borde del ofuro y se cubrió los ojos con el otro. Desde esa posición, cada vez que sonaba el delatador ruido y antes de que Sora preguntara, él lo excusaba: Numemon, Numemon, Numemon…
Sora, encorvada hacia la niña, notó moverse a su esposo. Se dio cuenta entonces de que no había mentado a Numemon tras el último ruidito. Giró a verlo, no solo había quitado el brazo de su rostro, también había levantado la cabeza hacia ella.
—Numemon Yamato, Numemon —dijo Sora, ofendida por su implícita acusación.
Él cerró los ojos, regresando la cabeza hacia atrás.
—Si tú lo dices.
Decidida a ignorarle, la mujer dirigió su atención a su pequeña.
—No hagas caso a papá, fue Numemon —le susurró en el oído, espachurrando el muñeco sobre las manos de su hija.
Yamato entreabrió los ojos al escuchar su murmullo. Se mordió el labio reteniendo una diabólica risa, acorde a su diabólica idea. Podría decirse que se habían alineado los astros.
—Ai-chan —llamó de forma cantarina, para obtener la atención de su nena. Lo consiguió porque la pequeña dejó por un momento el juguete y echó la cabecita hacia atrás, buscando la voz de su padre—. ¿Cómo hace Numemon?
Y la niña, entendiendo lo que le pedía, apretó con ganas su muñeco, pero el sonido que salió esta vez fue mucho más fuerte. En realidad fue el mismo, eclipsado por otro cuya procedencia no había dudas. Sora se revolvió de inmediato.
—¡Eres un guarro! —exclamó, haciendo amago de darle un manotazo, pero no pudiendo por mantener a su pequeña en su regazo. Le desesperó escuchar una carcajada. Una risa más dulce también captó su atención—. No le rías las cochinadas a papá —dijo, pero la niña siguió riendo contagiada por su padre, mientras apretaba con fuerza el muñeco queriendo volver a producir semejante sonido.
Dándose por vencida, Sora se dejó caer contra el pecho de su esposo, que se sacudía con violencia por la risa.
—La última vez que dejo que te bañes con nosotras.
Incapaz de serenarse, Yamato logró nombrar a Numemon varias veces y Sora no tuvo más remedio que rendirse a la sonrisa, que contagiarse de su risa.
—Menudo Numemon estás tú hecho —dijo y pellizcó su muslo bajo el agua, que se contrajo de inmediato—, un Numemon piernilargo.
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