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TONTERÍAS A DOS
Fecha: 5/12/21
Pareja: Kenyako
Tiempo: 17m y 41s
—Inoue(s)—
Dejando la caja más bruscamente de lo que debería, buscó apoyo a su alrededor. La vivienda vacía empezaba a tomar forma, no de una vivienda exactamente, pero sí de un lugar habitado gracias a las cajas y los muebles que quedaban esparcidos. Las halló moviendo el sofá por enésima vez, porque por lo visto a su hermano no le bastaba la mano de obra, también quería decoradoras.
—¡Chizuru, Momoe!, ¡debemos revelarnos! —Sus hermanas la miraron un instante, para seguir con su trabajo, lo que desesperó más a Miyako—. ¿No os dais cuenta de que somos las esclavas de Mantarou?, ¿y dónde demonios está?, porque a él no lo he visto cargar ni una caja.
—Ya, relájate Miyako —dijo la mayor—, es divertido hacer esto entre hermanas.
—Cierto —siguió la mediana—, ahora que vivimos cada una en una esquina está bien juntarse aunque sea para hacer esta clase de cosas. —Y se sentó en el sofá, que había decidido dejar bajo al ventanal.
Embargada por una repentina nostalgia, Miyako empezaba a compartir esa visión, cuando el hermano mayor, dueño de la casa y por tanto quien debería hacer la mudanza la devolvió a la realidad, recordándole todo su enojo multiplicado por dos.
—¡Chizuru levanta de ahí!, además, no me gusta bajo el ventanal.
De personalidad relajada, la hermana que debería haberse ofendido ni se inmutó, sí lo hizo la pequeña, obvio.
—¡Basta!, ¡eres insufrible hermano!, ¡ponte a cargar cajas y deja de dar órdenes!
No esperaba la mirada despectiva de este, mientras tomaba su brazo, examinando su bíceps.
—A ti solo te llame para que trajeras a Ken-kun, porque tú tampoco es que me sirvas de mucho con este bracito.
—¡Serás…
Revolviéndose, Miyako fue a golpearlo, pero este la esquivó con facilidad, golpeando al pobre que ni veía por donde iba por la cantidad de cajas que cargaba. Lo desequilibró y todo cayó, Ken incluido.
—¡Ken! —exclamó Miyako, quedando junto a él en el piso—, ¿te hice daño? —La sonrisa de Ken fue su respuesta, lo que hizo sentirse a Miyako más culpable—. Lo siento, siento haberte arrastrado a esto. No es un plan genial de sábado que digamos.
Antes de que Ken pudiera responder nada, un botellín de cerveza estaba a la altura de sus ojos.
—Te lo has ganado, hermanito —dijo Mantarou.
Ken lo aceptó un tanto abrumado, la que sonreía era Miyako, aunque solo brevemente, hasta que cayó en la cuenta de que sus tres hermanos y su novio tenían una cerveza y ella no.
—¿No hay para mí?
La respuesta del hermano fue encogerse de hombros burlonamente, pero sin dar tiempo a que Miyako entrara en cólera, Ken le ofreció la suya.
—Toma esta.
Acomodando la espalda contra la pared, Miyako le dio un trago y se la devolvió.
—Mejor si la compartimos, ¿no crees?
Su mirada quedó en sus tres hermanos; Chizuru amagaba con echar la cerveza sobre el sofá provocando la ira de Mantarou mientras Momoe reía tranquilamente junto al ventanal. Su mirada quedó en Ken y supo que estaba viendo lo mismo que ella.
Con una sonrisa, bebió la cerveza como uno más y la enfocó, mientras se la entregaba.
—Gracias por compartirla.
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