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TONTERÍAS A DOS

Fecha: 6/2/22

Pareja: Sorato

Tiempo: 19m y 48s

Tsukishima—

Incapaz de mantener por más tiempo la mirada en esos apuntes, Sora lo buscó. Sobre su cama, mantenía esa expresión aburrida repasando un libro de inglés. Ella, acaparadora de su escritorio, trató por todos los medios de regresar a los ejercicios de matemáticas que él le había explicado, pero se dio por vencida. De sobra sabía que no podría volver a concentrarse hasta que despejara su mente de su última y más recurrente preocupación.

—Yamato —empezó con suavidad. No era un tema que supiese cómo abordar. Escuchó su gemido—. Tienes mejores calificaciones que yo, sin embargo, vas a realizar el examen para la misma secundaria superior que yo.

Lo enfocó despacio tras sus palabras. Él, desconcertado, había apartado el libro, encontrando así su mirada sobre ella.

—No hay tanta diferencia —dijo.

Al regresar al libro, Sora entendió que daba por concluido el tema, pero para ella ya se trataba de un asunto vital. Cierto era que no había una gran diferencia de calificaciones generales, pero llevaba ya tres años de secundaria inferior a su lado para haberse percatado de su facilidad en ciertas materias. Y de que con un poco más de estudio, sin duda, destacaría sobre la media.

—Sí la hay —dijo, tamborileando con el lápiz sobre aquellos ejercicios—. No creo que te resulte complicado entrar en una secundaria superior de más prestigio.

Sus miradas volvieron a encontrarse. Durante un instante tan solo se miraron, sin decir nada. Durante ese instante Sora sintió una extraña incomodidad. Quizá al percibirlo, Yamato volvió a desviar la mirada.

—¿A qué viene esto?, ya lo hemos acordado. Taichi, tú y yo iremos a Tsukishima juntos. Y Koushiro nos acompañará el año que viene. —Regresó la mirada a ella, tratando de esbozar una media sonrisa—. Y si me consideras más listo que a Koushiro es que el amor te ha cegado.

Ella suspiró, sin intención alguna de aceptar su tono relajado.

—Koushiro es un genio. Todas las universidades se pelearan por él independientemente de la secundaria que haya cursado, pero a ti te ayudaría mucho estar en una mejor.

Apartó la mirada, conforme fue percibiendo cómo fruncía su entrecejo. Escuchó su bufido y su rostro quedó escondido otra vez tras aquel libro.

—¿Y qué se supone que haría en una secundaria más exigente?, estudiar, estudiar y estudiar durante tres años sin saber para qué porque no tengo ni la más remota idea de lo que quiero hacer en el futuro. —Conforme hablaba, el libro fue resbalando y Sora volvió a encontrar su rostro. Parecía furioso, pero ella lo percibió apasionado—. Supongo que eso está bien para gente como Jou que tiene claro su camino, pero yo… yo solo quiero tocar música el tiempo que pueda y pasar tiempo con mis amigos y… —Calló un instante. Retomó el libro y, protegiéndose tras él, musitó—: y contigo. Todavía no estoy preparado para no verte todos los días.

Hubo un silencio que podría haber pasado por tenso. Se rompió por una silla deslizándose, unos pasos y el sonido de la ropa de cama arrugándose. Al sentir el peso en el colchón, Yamato, mentalizado para una nueva disputa, apartó el libro de malas maneras.

—Y ya basta, no quiero más sermones. Parece que estás a deseo de deshacerte de…

Un beso lo interrumpió. Sora, sin concederle una vista de su rostro, se resguardó rápidamente entre sus brazos y tan solo un susurro se escuchó:

—Te amo, Yamato.

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