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TONTERÍAS A DOS

Fecha: 24/4/22

Pareja: Kenyako

Tiempo: 16m y 22s

Oba-san—

No le dio tiempo a cubrirse el rostro, o mejor, no le dio tiempo a procesar que ese balón iba a acabar en su rostro, por eso vio, como si de una película se tratara, aquel brazo al que hasta escasas décimas de segundo iba agarrada, entre su rostro y el balón. Cerró entonces los ojos, encogiéndose por inercia, mientras apretujaba el costado de Ken. Escuchó un golpe, seguido del casi inaudible rebotar de la pelota contra el césped.

Los abrió lentamente al escuchar infantiles voces reclamándolo, encontrándolo a sus pies. Miró a Ken, todavía con el brazo en alto y la vista fija en aquellos niños al otro lado del parque.

—¡Pásala Oba-san!

Recuperó los sentidos de golpe cuando nítidamente escuchó, (algo admirable teniendo en cuenta el jaleo del parque), aquellas palabras. Apartando el brazo de Ken, y también adelantándose, se encaró a los niños.

—¡Es que no tienen educación!, ¡han estado a punto de golpearme en el rostro!, ¡y llevo lentes, podría haber quedado ciega! —Levantó el brazo de Ken, que miraba a su novia sorprendido. A su juicio, su reacción estaba siendo completamente desmesurada—. ¡Veremos si mi novio no se ha roto el brazo por vuestra culpa!

—¿No crees que estás exagerando, mimu? —murmuró Ken, tratando de regalar una amable sonrisa a los infantes.

Pero el fuego que ella echaba por los ojos hizo mella en los niños, que se inclinaron totalmente modosos.

—Discúlpanos Oba-san, por favor, ¿nos devuelves la pelota?

Y el gruñido de furia de Miyako acongojó a su novio.

—La pelota… la pelota… —dijo entre dientes. Tras un fuerte resoplido dio un violento puntapié al balón.

Con una parábola casi imposible, salió en dirección opuesta. Ken, alucinando por lo que estaba sucediendo, aún tuvo reflejos para adelantarse a uno de los niños, que había echado a correr para tratar de atrapar el balón antes de que saliera del parque.

—¡Espera, es peligroso!

Tras hacer una seña, que el niño dio por buena, corrió hacia el balón. Lo detuvo con el pie antes de que alcanzara la carretera y tras darle unos estilosos toques que emocionaron a los niños, lo envió con un pase milimétrico a la zona de juegos.

—¡Gracias onii-san! —dijeron entre gritos.

Y Mientras Ken sonreía, saludándoles, Miyako se enervó todavía más.

—¡Tan solo es diez meses más joven que yo! —gritó.

A los niños ni les alcanzó esa aclaración. Sí lo hizo a varias personas que paseaban por el parque, que la miraron temerosos, y por supuesto a su novio, que por fin entendió su reacción.

Al llegar a su lado, negó con desaprobación.

—No tenías que tirar la pelota así solo porque te hayan llamado Oba-san. Ha sido peligroso.

Con la mirada baja, un rubor empezó a escalar por sus mejillas. Agarrándose al brazo de Ken, reanudó el paseo lo más rápido que pudo.

—No ha sido adrede. —Ken la miró atónito. De los dedos de sus pies, que asomaban de sus sandalias, alzó la mirada recreando la parábola y regresó a su rostro. A sus cachetes inflados en una infantil mueca—. Y no te rías de esta señora mayor que no sabe golpear un balón —murmuró.

Rodeándola con el brazo, Ken le hincó el dedo en la mejilla y sonrió, sacándole la lengua.

Obaa-san...

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N/A:

Pequeña aclaración que cualquier persona un poco otaku no necesitará, pero por si acaso. Esto es un chiste recurrente del anime, si un niño llama a una joven oba-san, es como si la llama señora (de mediana edad), mientras que el onee-san (chica), oniii-san (chico), es como se refieren a mayores pero que aún ven jóvenes. Literal hermana/o mayor. Lo de Obaa-san es ya abuela, porque Ken también puede trolear a su mimu :P

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