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TONTERÍAS A DOS

Fecha: 8/5/22

Pareja: Kenyako

Tiempo: 13m y 37s

Defensa—

Ken esquivó un puño, y después otro. Finalmente lo detuvo con su propia mano.

—¿Estás segura Miyako?, nunca habías estado interesada en técnicas de lucha.

Miyako apartó su puño de la mano de Ken y volvió a lanzarlo con lentitud. Su novio tan solo tuvo que inclinar levemente la cabeza para esquivarlo.

—Solo necesito que me enseñes un par de cosas. Quiero poder defenderme si algún día lo necesito.

No pudo evitar Ken, sentir una profunda ternura. Se lo estaba tomando realmente en serio, pero él sabía que si algún día estaba en un apuro nada de lo que hoy pudiera enseñarle le serviría, porque los nervios se apoderarían irremediablemente de ella.

—Tú ya tienes la mayor defensa, que es ser totalmente impredecible. —La mueca de Miyako le hizo ver que no estaba para bromas, por lo que Ken tomó una actitud más seria—. De verdad, no sé que quieres que te enseñe. Teniendo en cuenta que has vivido en el extranjero y viajado sola por muchos más lugares que yo, creo que tienes técnicas de supervivencia mayores que las mías…

Calló ante la negativa de Miyako, mientras un nuevo puño rozaba su mejilla.

—Eso carece de mérito. Siempre fui con Hawkmon —musitó—. Tengo que ser capaz de defenderme por mí misma.

—La mejor defensa es ser precavido y evitar una confrontación, lo sabes, ¿no? —dijo Ken, todavía reticente, pues conociéndola, ya la veía convertida en el power ranger lila.

Miyako bufó, ya empezando a cansarse de sus sermones.

—No voy a ir por ahí metiéndome en peleas. Tan solo quiero sentirme segura.

Y contagiado de su madurez, Ken asintió, entendiendo que era importante para ella no sentirse débil. Acortando la distancia, alzó las manos, pero Miyako lo detuvo al ver lo que pretendía.

—No me quites las lentes, por el mundo voy con lentes. Enséñame algo que no sea un peligro para mis lentes.

De nuevo el asentimiento de su novio, cuyo brazo bajó entonces a su cintura. Pese a la concentración del momento, Miyako no pudo evitar sentir un escalofrío.

—¿Vas a aprovechar para tocarme? —susurró.

Ken se separó abruptamente, enrojeciendo a la par de la juguetona risa de ella. Suspiró con una sonrisa, pues le agradaba comprobar que pese a la seriedad que había mostrado con el tema, Miyako no perdía esa alegría innata en ella. Con un dedo en alto, la hizo callar, tomando al fin el rol de estricto sensei.

—Imagina que voy a pegarte, ahora toma mi brazo, y pon la pierna así y…

Tras varios intentos y no sin esfuerzo, Ken por fin quedó en el piso, mientras una emocionada Miyako quedaba sobre él, habiendo conseguido derribarlo. No estaba seguro Ken de que esta llave le fuera útil en la vida real, pero si le era útil para su confianza, le bastaba. De todas formas, en su fuero interno, se prometió que siempre la protegería.

—Lo has hecho muy bien —dijo, queriendo incorporarse.

No esperaba que Miyako no lo permitiese. Ni que esa sonrisa de emoción virase a una traviesa.

—Espera, porque ahora que soy más fuerte que tú, creo que me aprovecharé un poco de ti.

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