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TONTERÍAS A DOS

Fecha: 19/6/22

Pareja: Kenyako

Tiempo: 17m y 25s

Onsen—

Miraba a Ken ante ella, oyéndolo sin escuchar. Tan solo pensaba en lo lindo que se veía con el yukata. Manteniendo los brazos por dentro de su propio yukata, Miyako gimoteó, mirando su alrededor. Estaban en la parte común del onsen, antes de adentrarse en las diferentes aguas termales de las que Ken con tanta pasión hablaba.

Había un panfleto explicativo de las propiedades de las diferentes aguas, pero Ken no había necesitado tomarlo, pues él ya traía los deberes hechos de casa y conocía la composición mineral de cada uno de los lugares de baño. Y, en un principio, Miyako se había contagiado de su entusiasmo pero cuanto más miraba a su alrededor, menos le convencía todo aquello.

En un momento que Ken la miró, percibió su expresión, preocupándose. Había querido ir con Miyako a las aguas termales desde hacía demasiado tiempo. Desde antes de que supiera siquiera que la amaba. Desde que la admiraba en silencio. Podría decirse que este era su primer viaje como pareja, y teniendo en cuenta que lo había preparado él, le inquietaba que Miyako no estuviera feliz con aquello. Que fuera un fracaso.

—¿No te gusta el lugar?, ¿O estoy siendo demasiado pesado? —musitó, bajando la mirada cohibido.

Sus palabras regresaron a la realidad a Miyako, que no pudo evitar enternecerse por el rostro de apuro de Ken. Negó, tratando de regalarle una sonrisa tranquilizadora.

—El lugar es perfecto Ken, es solo… —Se detuvo, jugueteando con las mangas del yukata. Buscó su mirada, enrojeciendo por la atención con la que la escuchaba. Todavía no se acostumbraba a que la mirase de aquella forma. Apartó la mirada—. En nuestra primera salida juntos, y aquí pasaremos todo el día separados.

Y lo miró soslayada, buscando su reacción. En un principio no encontró nada más allá de la confusión, hasta que al fin vislumbró una mueca de entendimiento. Vio entonces como tomaba uno de esos panfletos explicativos, que hasta aquel instante había ignorado, y lo leía con detenimiento.

Sabía cual era el agua más alcalina, más carbohidratada, con más azufre o cloro. Sabía cual era la ideal para cada momento, pero nunca se había interesado por nada más. Nunca había sido necesario cuando había ido a los onsen anteriormente. Nunca, hasta ahora.

Miyako lo vio acercarse con una tímida sonrisa. Le mostró el panfleto, señalando una de las fuentes.

—Creo que esta será la mejor para nosotros.

Y la mirada de Miyako no reparó ni en la composición, ni en la temperatura, ni en el ph, ni para que dolencias estaba recomendada, tan solo se fijó en la palabra que había estado buscando: mixta.

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