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TONTERÍAS A DOS

Fecha: 4/12/22

Pareja: Sorato

Tiempo: 15m y 51s

Gorro—

—No te vuelvas —dijo Sora, provocando la risa de Yamato.

—No lo hago.

Y en verdad no lo hacía, aunque sus pies se movieran arriba y abajo.

—Mejor cierra los ojos.

—¿En serio?

Quiso mirarla de reojo y lo logró lo justo para ver su rostro de desaprobación. Resopló divertido, regresando la vista al frente. A la panorámica que ofrecía la ventana de la habitación de Sora. Era un día claro, de esos que se agradecían en invierno. Una nube esponjosa era lo último que vio antes de cerrar los ojos.

—¿Ya?

—Sí

Aguzó el oído al escuchar la puerta corredera del armario. Escuchó como revolvía y finalmente sus pasos. La sintió tras él, segundos antes de que algo cubriera su cabeza. Entonces, abrió los ojos.

—Sé que no eres de gorros, pero este es muy calentito para el invierno.

Se volteó tras las palabras de Sora, miró hacia arriba pero no pudo descubrir nada, lo hizo cuando frente a él, tras una ruborizada Sora, vio su reflejo en el espejo. No pudo evitar dibujar una media sonrisa al verse. En realidad, al ver a Sora.

—¿Lo hiciste tú?

—Sí, ¿está muy desastre? —cuestionó ella con preocupación.

Yamato se retiró el gorro de lana. Lo miró minuciosamente, pasando los dedos por aquellos nudos de su interior que delataban su artesanía. Agrandó la sonrisa, alzando mínimamente su mirada para encontrarse con la de Sora.

—Gracias —dijo tímido. Sora asintió, al fin dejando ver una sonrisa aliviada—. No sabía que hicieras este tipo de cosas.

Ella negó.

—Empecé este año, así que tú eres mi conejillo de indias.

Yamato rio hacia dentro, mientras sus dedos seguían manoseando delicadamente la prenda.

—En serio ha pasado un año —musito—, pero parece que haya pasado más, quiero decir… —Rio nervioso por el rostro tan atento de Sora. Se colocó el gorro—. Siento si sueno raro.

Pero al contrario de lo que a Yamato le había parecido, Sora asintió sus palabras.

—Creo que entiendo lo que quieres decir. A mí también me parece lejana nuestra relación anterior. —Le agarró del jersey con timidez. Su mirada quedó en sus dedos mientras jugueteaba con el borde inferior. Finalmente alzó la mirada—. Solo ha pasado un año, pero es como si siempre haya sido así.

Agradecido por lo bien que había leído sus escuetas palabras, él también leyó los gestos de Sora, juntando sus labios, antes de que ella lo reclamara tirando de su jersey.

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