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TONTERÍAS A DOS
Fecha:23/12/22
Pareja: Sorato
Tiempo: 23m y 53s
—Carta—
—Yamato, ¿picas la verdura, por favor?
Al no obtener respuesta ni física, ni verbal, Sora enfocó a su novio. Contuvo la risa viendo su cómico aspecto. Delantal, cuchillo al aire, la otra mano ocupada con el teléfono el cual también se llevaba la atención de su mirada.
Sin decir nada más, Sora le quitó el cuchillo suavemente, lo que hizo que Yamato al fin regresara con ella.
—Lo siento —suspiró, guardando el teléfono en el bolsillo.
—Creo que mejor, me ocupo yo de todo lo que sea cortante —dijo ella, empezando a picar las verduras.
Con otro suspiro, Yamato se apoyó en la barra. Escondió la cara entre sus manos.
—Debe llegar hoy Sora, me han mandado un mensaje de confirmación
Sora se giró lo justo para regalarle una sonrisa.
—Eso es genial, por fin pasarás a la siguiente fase. Un pequeño paso.
—O se acaba todo antes de empezar.
—No digas eso —regañó Sora, mientras, acabada la fase de corte, echaba la verdura a la cazuela. El vapor acompañó al chisporroteo de la cocción. Tras limpiarse las manos con un trapo que descansó en su hombro, agarró una cuchara, empezando a remover—. No hay motivo alguno por el que no pases la criba. Tienes un gran currículum y condiciones físicas óptimas. —Le echó una significativa mirada, de la cual él no se percató—. Doy fe de ello.
Sin embargo, Yamato estaba en un modo en el que las palabras no le alcanzaban.
—Tengo algo de miopía.
—Insignificante —negó ella.
—Y el brazo derecho ligeramente más largo que el izquierdo.
—¿En serio?, nunca me había fijado.
—Me lo dijeron en la revisión.
—No creo que sea relevante.
—¿Quién sabe, Sora?, deben ser escrupulosos en su selección. Son muy pocas plazas.
—Y una de ellas será tuya.
—¿Y si no?
Cansada de su abatimiento, Sora se volteó. Entrecejo fruncido inicial que se disipó al ver la verdadera mirada de apuro de Yamato. Torció la cabeza tomando una actitud mucho más comprensiva. Alentadora.
—Pues si no, lo volverás a intentar y lo conseguirás. Vas a ser astronauta Yamato, el primer astronauta con compañero digimon.
Esta vez sí lo alcanzaron. Sora sonrió al percatarse. Yamato desvió entonces la mirada, quizá avergonzado de su comportamiento, quizá queriendo disimular tardíamente sus inseguridades, quizá porque sintió, que no se la merecía.
—¿Y después? —musitó de repente.
—¿Después?
—No hemos hablado de ello. —Buscó tímidamente su mirada. El desconcierto de Sora era genuino—. Si soy astronauta, no es como que vaya a tener una vida normal.
—¿Y qué es una vida normal? —Rio Sora, tras una pausa. Se volteó, removió el guiso. Sintió a Yamato tras ella. Sobre su hombro, su mirada en la cocción, su aliento en su oído.
—¿Estás bien con todo esto?
Sora pestañeó perpleja en una fingida confusión que Yamato detectó. Dio un paso hacia atrás para no atosigarla, lo que hizo que Sora lo enfocara.
—Supongo que quieres que sea sincera. —Él asintió. Tragó, pues su boca estaba repentinamente seca. Todos los nervios acumulados se hallaban ahí. Ante ella. La mujer con la que quería compartir su vida no normal. Sora tomó aire, apoyándose contra la encimera—. Creo que sería todo mucho más sencillo si mi novio hubiese sido contratado por una empresa común y ahora se dedicase a hacer motores de aviones, de coches o de cohetes si quiere, pero sin intención de pilotarlos después. —Cuando Yamato alzó la mirada, entendió que había detenido sus palabras a la espera de ello. De mirarlo a los ojos, de sonreírle con la más absoluta sinceridad. El más profundo orgullo—. Pero yo me enamoré de ti, Ishida Yamato.
Y antes de que pudiera hacer y decir nada, el timbre sonó, y una voz se escuchó al otro lado.
—Carta certificada de la JAXA para Ishida Yamato.
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