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TONTERÍAS A DOS
Fecha: 26/12/22
Pareja: Sorato
Tiempo: 20m y 58s
—Espuma—
—¡Yamato!, ¡venga!
Al entrar al baño, la sonrisa se apareció de inmediato en su rostro.
—¿Estás ahí?, porque solo veo espuma.
Ella agitó el cabello pelirrojo, ahora blanco por la espuma. Espuma que saltó al piso y casi también a Yamato.
—Me pasé un poco, ¿verdad? No estoy acostumbrada a las pastillas de espuma —dijo, sacando la lengua divertida.
—Espero que no las cobren aparte —murmuró Yamato, quitándose el albornoz.
Torció el rostro al ver que Sora desviaba ligeramente la mirada, sonrojada, aunque sus brazos se ensancharon para hacerle ver donde quería que se situara. Se sentó delante de ella y automáticamente fue rodeado tanto por sus brazos como por sus piernas.
—Atrapadito —dijo Sora, dándole un beso en la sien.
Yamato se acomodó en el pecho de ella. Cerró los ojos mientras Sora se dedicaba a acariciar sus cabellos (a llenarlos de espuma en realidad), le puso espuma también en la nariz y la barbilla. Le simuló una barba blanca, lo que provocó la risa de Sora.
—¿Te diviertes? —preguntó, abriendo los ojos para encontrarse el rostro de Sora a milímetros. Su sonrisa, asintiendo.
—Es la primera vez que compartimos baño de esta forma.
Yamato cerró los ojos reflexivo. Habían hecho alguna que otra escapada anteriormente, pero siempre se habían hospedado en lugares más al estilo ryokan, donde el baño que habían compartido era un onsen con más personas. Los Love hotel que habían frecuentado, tampoco eran del estilo en el que apeteciera compartir bañera. Realmente, era la primera vez que pasaban la noche en un hotel no tradicional. En un hotel con cama matrimonial y baño de espuma solo para ellos dos.
Alzando el brazo, contempló como la espuma caía de él.
—Creo que es la primera vez que tengo un baño de espuma.
Sora, que seguía acariciando su cabello con mimo, lo miró.
—Yo alguno he tenido, pero mi madre no es partidaria, según ella, en el ofuro debes bañarte con agua pura y cualquier otra cosa la ensucia y te ensucia.
Yamato contuvo la risa, más que por lo dicho por el tono empleado. Acababa de darse cuenta de que cada vez que Sora reproducía palabras de su madre, agravaba la voz. Se recostó todavía más en ella, completamente relajado; disfrutó de sus caricias que ahora llegaban a su lóbulo, a su cuello, a su rostro.
—No recuerdo la última vez que me bañé.
Abrió los ojos Yamato al dejar de sentir los dedos de Sora. Se preparó para su comentario divertido, no obstante, sus caricias regresaron.
—¿No te relaja? —cuestionó Sora en un tono tierno.
—No me lo había planteado. No sé, meterme en un estanque de agua sin nada que hacer siempre me pareció una perdida de tiempo.
—¿Siempre?
—Quizá siempre no —contestó Yamato, suspirando cuando la mano de Sora recorrió su pecho—, creo recordar que hacerlo con Takeru era divertido. —Abrió los ojos, mirándola insinuante—. Aunque creo que contigo lo va a ser más.
Quiso voltearse para buscar sus labios, pero Sora no se lo permitió. Se resignó a volver a quedar con la cabeza contra su pecho.
—A mí me encanta la hora del baño. No creo que pueda renunciar nunca a ella. Por eso, cuando vivamos juntos, tendremos un gran ofuro, para bañarme contigo y con nuestros hijos.
Elevó la mirada Yamato, maravillándose por la ilusión que desbordaban los ojos de Sora. Al verle, Sora fue consciente de sus palabras, no tardando en aparecer un leve sonrojo.
Lo contempló de nuevo cuando lo sintió apoyado en su pecho. Con los ojos cerrados, portaba una sonrisa tranquila. Una sonrisa feliz.
—Parece un buen plan.
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