.

.

TONTERÍAS A DOS

Fecha:27/12/22

Pareja: Sorato

Tiempo: 14m y 46s

Estudio—

Su frase de inglés finalizó en una larga línea por el respingo que dio al sentir esos dedos rozando su abdomen. Desvió la mirada hacia abajo; las dos manos de ella estaban desabrochando los botones de su camisa lentamente. Buscó el rostro de ella, aunque no lo encontró. Su mirada permanecía baja. Tragó. Dejando el bolígrafo sobre la mesa, echó la silla hacia atrás.

—¿Sora?

Las manos de ella se detuvieron al distanciarse Yamato y si bien su mirada se cruzó, tan solo fue un leve instante que instauró el rubor en sus mejillas. Sora se mordió el labio, mirando su libro.

—Hoy te vi en traje de baño —musitó—. Tu aula estaba en natación —añadió, ante el gemido de desconcierto de Yamato.

Lo observó entonces con timidez.

—Estabas tan… —Apretó los labios y puños para contenerse. No era como si fuese a reconocer que no había podido quitarse esa imagen de su novio durante todo el día. Que desde que habían empezado esta sesión de estudio en su casa tan solo había pensado en ver su abdomen. Y acariciarlo.

Azorado, Yamato se estrujó el cabello, desviando la mirada. El rubor le acompañó también a él, lo que dio Sora por bueno, sin embargo, su mano fue detenida antes de que pudiera desabrochar un tercer botón. La miró a los ojos.

—Creo que deberíamos empezar a estar con otra gente.

—¿Cómo? —pestañeó Sora perpleja. No esperaba que detuviese su mano. Mucho menos esas palabras.

—¡Para estudiar, me refiero! —exclamó Yamato apurado. Detectó cierto alivio en el rostro de Sora, al tiempo que su mirada buscaba por un segundo aquellos libros abiertos. Como si en ese momento recordara que estaba en la cocina de Yamato para estudiar, no para desnudarlo—. Si seguimos así no aprobaremos los exámenes de ingreso a la universidad.

Sora retiró su mano de inmediato, sintiendo una repentina culpabilidad. Se acomodó en la silla frente a la mesa, incluso tomó el bolígrafo entre sus dedos.

—Tienes razón, Yamato. Perdóname… —dijo, reflejando una verdadera vergüenza por su actitud.

Lo inesperado fue que Yamato se levantara de golpe y tomara la mano de ella levantándola.

—Deja eso ahora, primero tienes que tomar responsabilidad por lo que has hecho —dijo, acercando su rostro al de ella.

El beso no se produjo, pues Sora echó la cabeza hacia atrás, con una expresión ceñuda.

—¿Qué se supone que he hecho yo?, eres tú quien se paseó semidesnudo por la escuela.

Posando una mano en su cintura, la acercó a su cuerpo. Su ceño se frunció a juego con el de ella.

—Estaba en natación, no es mi culpa que me espíes.

—¡No te espia… —Quedó sin aliento al recibir aquel beso. Aquel beso intensamente correspondido por sus labios. Por sus manos que se pasearon por el cabello de él—. Sí que necesitamos crear un grupo de estudio —dijo en un suspiro, mientras Yamato besaba su cuello. Su camisa fue la desabrochada. Su abdomen el acariciado. Sus piernas se engancharon a su novio. Rio en su oído—. Pero mejor lo dejamos para mañana.

.

.