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TONTERÍAS A DOS

Fecha: 28/12/22

Pareja: Sorato

Tiempo: 23m y 56s

Ewok

Sora apretó el cojín contra su pecho. No podía negar que la escena estaba resultando emocionante. Sintió un leve escozor en su garganta provocado por esas sensaciones, pero no fueron más allá de una mirada compasiva y una triste sonrisa. No era fácil que Sora llorara por escenas de películas de todas formas.

Buscó de soslayo el rostro de su novio. Y lo que iba a ser una rápida mirada para constatar sus reacciones, quedó presa de una imagen inesperada. Desvió la mirada tratando de no ser descarada, volviéndolo a enfocar disimuladamente para cerciorarse de que era real lo que había visto. Sus ojos humedecidos. Una casi imperceptible lágrima corriendo por el lateral de su rostro.

Regresó a la película sin saber muy bien cómo sentirse. Era una escena conmovedora obviamente; un padre medio robot que había pasado toda su vida en la oscuridad quería ver a su hijo con sus propios ojos antes de morir. No obstante, seguía encontrando de lo más chocante la escena a su lado. No era como si no supiese que la fama de chico de hielo de Yamato era totalmente injustificada. Nadie mejor que ella para atestiguar de su profunda calidez, pero sí que era cierto, que sus lágrimas eran bastante caras de ver.

Terminó la película, sin decir nada, Yamato se levantó para parar el reproductor. Sora lo siguió con la mirada. Por supuesto no había ya ni rastro de lágrimas, incluso dudaba que él hubiera sido consciente de ellas.

—Me gustó —dijo Sora estirándose, dejando el cojín a un lado.

—¿De verdad? —cuestionó Yamato con sospechas.

—¡Claro!, mucho mejor que la anterior que todo quedó hecho un desastre, aquí el malo se redime, los protas son felices y además están los ewoks que son adorables.

Yamato aguantó la risa, mirándola.

—Creo que eres la única persona en el mundo a la que le gustan los ewoks.

—¿No te gustan los ewoks?

Desvió la mirada, con un leve rubor.

—Claro que me gustan, pero no sé por qué sufren mucho odio de la comunidad.

Sora emitió una risa por verlo tan adorable. Se levantó de un salto.

—¿Salen en la próxima?

—¿Próxima? —preguntó Yamato. Sora, que ahora miraba la caratula, lo enfocó.

—Sí, claro, ¿o no hay más?

—Sí... —se rascó la nuca Yamato—, desde hace unos años se está haciendo otra trilogía, pero cronológicamente es anterior. Es la historia de sus padres.

—¡Del robot antes de ser oscuro! —exclamó Sora, con una emoción real.

—Vader, se llama Darth Vader —masculló Yamato.

—¡Podemos ir al cine a verlas! —volvió a exclamar Sora.

Eso desconcertó a Yamato. No esperaba que se volviera realmente una fan de la saga.

—Ah… bueno, queda la última, pero aún tardará algún año en salir.

—No importa —sonrió Sora—. Será genial verla juntos. —Lo miró un instante—. ¿O preferirás ir disfrazado con tus amigos?

Confuso, Yamato negó.

—No creo que mis amigos quisieran disfrazarse. Ni ir a ver esa película, la verdad.

—Nos disfrazamos juntos, entonces.

Eso perturbó considerablemente a Yamato.

—¡No quiero disfrazarme!, ¿por qué querría disfrazarme?

—No lo sé, perdona. —Rio Sora, por lo desquiciado que de repente se encontraba Yamato. Se le quedó mirando atentamente. Cuando sus miradas se encontraban, el rubor se aparecía en las mejillas de él. Se mordió el labio Sora—. Me gusta mucho conocer esta otra parte de ti.

Él medio sonrió.

—¿La parte de chico friki que le gustan las naves espaciales y los ewoks?

Con las manos en la espalda y un leve balanceo, Sora acortó las distancias. Besó dulcemente sus labios.

—¿Sabías que tus ojos se ven muy bonitos cuando brillan?

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