Cody

—Muy bien, necesito que sean honestas —pidió Trent, haciendo que los cuatro centráramos nuestra atención en las dos mujeres que nos miraban desde las sillas que habíamos sacado a la cochera de mi casa.

—Suenan bien… —empezó Gwen.

—Pero, necesito un pero, ahorita no estamos para ser condescendientes —le recordó Trent.

—No lo sé, hay una voz que se escucha… desentonada no es la palabra, es algo más —Gwen se veía muy bonita cuando pensaba—. ¿Antinatural?

—Ya lo sabía —dijo Trent, satisfecho de que hubieran confirmado sus temores.

—Es Justin —sentenció Harold.

—¡Oye! —se quejó el mencionado.

—Es cierto —secundó Trent—. Mira Justin, la voz de Cody es más aguda que la tuya y la de Harold es más gruesa, si intentas cantar en su mismo tono no va a sonar bien. Va a haber canciones en los que tendrás que jugar más con tu alcance vocal, pero por el momento solo necesitamos que sigas el mismo ritmo, ¿está bien? Nuestras voces suenan bien todas juntas, no hay que intentar cambiarlas.

Justin rodó los ojos y se cruzó de brazos, parecía un niño chiquito haciendo una rabieta.

—Leshawna, ¿tú qué opinas? —decidí preguntarle a la otra chica, que no había dejado de ver la lista que le habíamos dado al llegar ahí.

—Opino que no entiendo cómo le hicieron para hacer una lista de cuarenta y tres posibles nombres de banda y que todos sean terribles —contestó ella—. "Club de fans de Einstein", ¿qué diablos es eso?

Auch.

—Vamos, no todos pueden estar tan mal —alegó Trent.

—"Justin y los justins" —leyó.

—Suenas cómo si quisieras demostrar un punto, pero yo sigo pensando que es increíble —dijo Justin.

—Muy bien, ¿pero si tuvieras que elegir uno? —le pedí.

Leshawna suspiró dramáticamente y le dio una nueva revisión a la hoja, Gwen espiaba sobre su hombro curiosa.

—Está bien, hay un par que no dan asco, es más, incluso podrían funcionar —anunció ella orgullosa—: "9:00 a.m." y "Fiesta Medieval".

—Asombroso, ella eligió el mío —celebró Harold en voz baja.

—Solo eligió ese porque es el de su novio —bufó Justin.

—No es mi novio —contestó Leshawna.

—¿No lo soy? —preguntó Harold, y todo se volvió silencio.

Probablemente solo fueron un par de segundos, pero yo sentí cómo mi corazón se desbocaba dentro de mi pecho ante la declaración. Flashazos de todas las veces que me había sentido rechazado a lo largo de mi vida pasaron por mi mente, así como de todas las burlas que iban después. Quería proteger a mi mejor amigo de eso.

—¡Justin! —grité, probablemente no debería haber gritado— ¿Si conseguiste el lugar que nos habías dicho?

Él tardó un poco en seguir el hilo de mi cambio de tema, pero milagrosamente lo hizo. De todos modos teníamos que llegar a este punto tarde o temprano, así que no es cómo que mi pregunta estuviera tan fuera de lugar.

—Sí —respondió—, pero la dueña del espacio quiere que la vayamos a ver mañana… todos.

—¿Estás seguro que no los va a dar? Ya solo tenemos una semana para subir el vídeo. Si no puedes conseguirlo… —dijo Trent.

—¡No, es seguro, se los prometo! Ella solo quiere conocerlos —aseguró él.

—¿Nos va a cobrar renta o algo así? —preguntó Harold.

—No, el espacio será completamente nuestro. No puede hacernos un contrato porque somos menores de edad, pero…

—Está bien, te creo —lo interrumpió Trent—. Pediré permiso. ¿Está muy lejos de aquí?

Justin negó con la cabeza.

—Si quieren podemos vernos todos aquí y vamos juntos —sugerí—. ¿A qué hora la veríamos?

—¿A las doce está bien para ustedes? —propuso Justin.

—¡Mierda, ya es muy tarde! —exclamó Trent.

—¿Quieres más temprano, cómo a las once?

—No, no mañana. Al medio día está perfecto. Hoy —explicó Trent mientras agarraba su guitarra—. ¿Una vez más desde arriba para terminar?

-0-0-0-

Gwen y Trent recorrieron juntos, tomados de la mano, la vereda frente a mi casa. Traté de reprimir la punzada de celos que sentí en el pecho, ellos se veían muy bien juntos. Aparte de que había una parte de mí que sentía que la única razón por la que Gwen me hablaba era porque Trent y yo ahora éramos amigos, y eso era mejor de lo que podía haber pedido. Justin caminaba atrás de ellos con la mirada fija en su celular, y Harold y Leshawna se habían quedado frente a la puerta hablando.

Podía escuchar el murmullo de sus voces, y si hubiera puesto suficiente atención probablemente habría sido capaz de entender lo que estaban diciendo. Pero desde el pequeño altercado de unos minutos atrás sentía el estómago revuelto, como si quisiera vomitar. Y después de lo que pareció una pequeña eternidad, Leshawna se fue aparentemente un poco molesta y Harold volvió a entrar.

Lo vi caminar hasta mi refrigerador sin decir nada y sacar un refresco, les había dicho a todos que podían actuar como si mi casa fuera su casa, pero nadie me había tomado la palabra excepto él. Me intenté fijar en sus expresiones, pero no tenía ni idea como interpretarlas.

—¿Quieres uno? —me preguntó enseñándome la botella que él había sacado para sí.

—No —contesté antes de que mi cerebro pudiera conectar con mi boca, la verdad es que sí quería.

Él se encogió de hombros y cerró la puerta del refrigerador. Lo seguí con la mirada mientras habría la botella, le daba un trago y empezaba a subir las escaleras. Cuando ya casi llegaba arriba se detuvo y volteó a verme extrañado.

—¿Vienes?

—N… ¡Sí! —logré controlar mi boca antes de que fuera muy tarde.

Pensé en ir y agarrar mi propio refresco, pero sentí que se iba a ver muy patético después de haber dicho que no quería. Así que simplemente subí corriendo, él me abrió el paso para que yo pudiera pasar primero, y los dos nos quedamos quietos a medio pasillo.

—Entonces… ¿Vamos a tu habitación?

—Claro —y nos quedamos ahí, hasta que me di cuenta que él nunca había estado en mi cuarto—. Por aquí.

Caminamos hasta la segunda puerta a la derecha y por un segundo sentí pánico al darme cuenta de que estaba hecho un gran desorden. Pero Harold lo ignoró completamente y fue a tirarse de espaldas a mi cama, una mano contra su rostro y el refresco en la otra.

—Me dijo que todo había pasado muy rápido y que había actuado en el calor del momento, que era mejor que permaneciéramos solo como amigos —anunció.

Decidí tomar eso como una señal para sentarme a su lado.

—Era demasiado bueno para ser verdad —continuó.

—Lo sé, pero ve el lado positivo. ¡Conseguiste un beso!

Yo nunca hubiera pensado que él iba a llegar tan lejos, pero no se lo iba a decir.

—Y conseguiré más —sentenció sentándose también.

Por un segundo pensé que iba a derramar todo el refresco en mi cama, pero de algún modo logró balancear la botella logrando que no cayera ni una sola gota.

—Es mi alma gemela, voy a casarme con ella. ¿Crees que mi mamá este de acuerdo con que los dos vivamos en el sótano?

—No lo sé, viejo. No parecía muy contenta cuando se fue.

—Eso fue porque le pregunte si íbamos a ser amigos de esos que se besan en lo oscurito.

Mierda… Cuando yo le había insinuado algo así a Gwen me había ganado un golpe en los kiwis.

—¡No me mires así! —exclamó Harold dándome su botella para poder enseñarme sus dedos índice y medio entrelazados— Ella dijo que éramos así. ¿Qué se supone que interpretara?

—¿Qué te desea suerte? —sugerí.

—¡No! Porque dijo que somos nosotros. Mira, es como si este dedo estuviera abrazando por la espalda al otro. Si esta no es una señal de que me desea no sé qué es.

Los dos nos quedamos en silencio, viendo la mano entre nosotros, como si fuera un ente separado de Harold que fuera a desvelarnos todos los secretos del amor y las mujeres.

—¿Entonces? —preguntó mi mejor amigo señalando con la barbilla la botella en mi mano— ¿Vas a darle un trago o no?

-0-0-0-

Justin llegó en una camioneta. Era un poco vieja y estaba pintada del azul más feo que había visto, y conste que a mí me gusta el azul, pero era amplia y la iba manejando alguien más. Mis papás habían contratado choferes un par de veces cuándo había tenido que ir a algún lado al que ellos no me podían llevar, pero ninguno se veía como este. Era alto y delgado, tenía la piel más oscura que Justin, el cabello largo recogido en un chongo, rasgos un poco toscos que lograban harmonizar de una forma cautivante, y venía vestido completamente de negro.

Sentí como se secaba mi garganta.

—Creí que íbamos a ir caminando —apunté cuando vi a Justin bajarse de la camioneta junto con el ¿chofer?

—La dueña del espacio le pidió a Jesús que nos diera un raid en vista de que también va para allá —explicó Justin, a lo que el chico bufó como cuando intentas ahogar una risa sin mucho éxito.

—¿La dueña del espacio? —preguntó el tal Jesús con una sonrisa burlona.

—Ella es la dueña del espacio —enfatizó mi compañero de banda.

—Ella se los va a decir, lo sabes, ¿verdad?

—No necesariamente. Ella sabe que es trabajo, probablemente querrá mantenerlo profesional.

—Estoy bastante seguro de que ella tiene la esperanza de que en realidad no sea trabajo.

—¿Qué se supone qué significa eso?

Muy bien. Definitivamente me estaba perdiendo de algo. Y no podía evitar pensar que aunque Justin seguía viéndose tan reluciente y abrumadoramente atractivo como siempre, había algo en la forma en la que Jesús le hablaba que lo hacía verse más humano. Definitivamente no era su chofer.

—¿Dónde están Trent y Harold? —Justin volteó a verme por primera vez desde que había llegado.

—No lo sé, se supone que vienen en camino… ¿Si llegamos tarde crees que la dueña ya no quiera darnos el espacio?

—¡No! ¿Por qué no confían en mí? Ese lugar ya es nuestro, ¿está bien? —Justin se veía cada vez más incómodo y Jesús se reía descaradamente de él.

—Hola.

Los tres volteamos a ver a Trent. Qué traía su guitarra colgando de la espalda, como siempre, pero iba solo.

—¿Dónde está Gwen? —ahora sé que eso fue innecesariamente grosero.

—Ella dijo que no creía que tuviera ninguna razón para venir… —contestó Trent mirando hacia otro lado.

—¡Está bien, no hay ningún problema! —sonreí e intente borrar completamente la decepción de mi voz. Lo último que quería es que Trent creyera que solo había decidido formar una banda con él para pasar tiempo con su novia.

—¿Quieres que guarde eso en la camioneta? —le preguntó Jesús a Trent señalando su guitarra.

—Ahhh… —Trent dio un paso casi imperceptible hacia atrás.

—No te preocupes, no te la voy a robar —dijo el chico intentando forzar una sonrisa que no le llegaba a los ojos.

—Yo, no… gracias.

Trent le pasó su guitarra, aunque era obvio que aún no se sentía del todo cómodo con la situación. Jesús la guardó en la cajuela de la camioneta y Trent se acercó más hacia mí.

—¿Quién es él? —me preguntó en un murmullo.

—Creo que se llama Jesús, trajo a Justin y nos va a llevar con la dueña del espacio —le expliqué.

—¿Y de dónde lo sacó Justin?

Me encogí de hombros.

Esperamos otros diez minutos que se sintieron como una eternidad. Justin y yo intercambiábamos comentarios sobre el clima mientras Trent enfocaba toda su atención a su celular, por la sonrisa brillante en su rostro no me cabía duda de que estaba hablando con Gwen. Sentía una punzada de celos con algo que parecía culpa. Pero no sabía porque sentía culpa, no creía estar traicionando a Trent, yo lo había ayudado a que él y Gwen estuvieran juntos después de todo, y tampoco es como si hubiera tenido pensamientos inapropiados sobre Gwen… últimamente.

Gracias a Dios, Harold llegó en ese momento. Estaba sudado e hiperventilaba, la verdad es que para ser alguien que se jactaba de hacer deporte no tenía mucha condición física.

—Lo siento, me quedé dormido —jadeó.

—Lo importante es que ya estás aquí. Ahora vámonos —dijo Jesús dando una palmada antes de treparse de un solo movimiento a la camioneta.

—¿Quién es él? —preguntó Harold.

-0-0-0-

El camino fue rápido y un poco extraño. Justin se sentó en el asiento de enfrente junto al desconocido y se encargó de la música. Katy Perry justo después de One Direction, debo decir que era una selección musical… interesante. Trent, Harold y yo permanecimos en la parte de atrás, apretados unos contra otros a pesar de que no era necesario, casi en silencio (Harold es muy malo guardando silencio) mientras mirábamos por la ventana.

En algún momento me di cuenta de que había roto todas las medidas de seguridad al subirme a esa camioneta, así que intente memorizar cada una de las calles y las tiendas por si tenía que salir huyendo en algún momento. De algún modo notar como Trent golpeteaba nerviosamente me hacía sentir más relajado, tú sabes, saber que no eres el único paranoico.

Harold, por otro lado, parloteaba sobre el tono específico de blanco del que estaba pintada una construcción tres casas atrás. Por suerte no parecía esperar que nadie le prestara atención. Aunque normalmente yo lo hubiera hecho con gusto, no pude evitar notar que estábamos en un barrio… ¿menos bonito? a los que estaba acostumbrado a frecuentar. Eso sí, cuando nos detuvimos fue frente al edificio más bonito de la zona. Era de cuatro pisos, sus ventanas eran pequeñitas y se veía viejo (nada que ver con el lugar dónde mi mamá trabajaba), pero tenía cierto encanto y había un enorme cartel que decía: "Agencia de talentos".

—Voy a comprar unas cosas y regreso por ustedes en una media hora para regresarlos a sus casas, intenten no tardar más porque tengo un compromiso más tarde ¿está bien? —nos indicó Jesús una vez bajamos de la camioneta.

—¿Qué compromiso tienes? —le preguntó Justin.

Nuestro chofer simplemente puso los ojos en blanco antes de sonreír y arrancar la camioneta. Algo en esa actitud me hizo pensar por un momento que se parecía a Noah y algo se removió dentro de mi estómago, pero rápidamente deseché la idea. En todo caso eso también sería algo que haría Gwen, y eso sin mencionar que también se vestía todo de negro como lo hacía ella. Aunque por la forma… paré mi línea de pensamientos en seco, la sensación en mi estómago había empeorado.

—…En todo caso, si en algún momento lo necesitamos creo que siguen siendo nuestra mejor opción para conseguir uno —dijo Justin, los tres habían estado hablando de algo que me había perdido por completo.

—Esto hace que todo se sienta mucho más serio —comentó Trent.

—Creí que esto era serio —contestó Justin.

—¡Y lo es! Pero… no lo sé…

Los cuatro nos quedamos en silencio viendo el edificio por un momento. De repente me golpeó el hecho de que esta era una agencia de talentos, una de verdad. Ya entendía de dónde venía el comentario de Trent.

—Entonces, ¿vamos a entrar o no? —nos apuró Harold, a lo que todos asentimos.

El primer piso era como una gran bodega que se dividía por secciones con mamparas blancas. Alcancé a ver a una mujer muy guapa en sus cuarentas vestida como ejecutiva siendo maquillada por otra de cabello rosa brillante que parecía casi una adolescente, a un hombre que hablaba por teléfono en italiano y un grupo de chicos que llevaban en un carrito un montón de luces y micrófonos. No podía esperar a ser parte de ese mundo.

Nos metimos a un elevador viejo que nos llevó a un tercer piso y de ahí a una oficina. Nada más abrir la puerta la mujer dentro de ella se puso de pie con la sonrisa más brillante que había visto. Era más o menos de mi estatura, tenía la piel de un tono oscuro y cálido, los ojos afilados, los labios gruesos y una cantidad de cabello impresionante recogido en un chongo. Era el tipo de mujer que parecía no tener edad y era absurdamente atractiva. ¿Por qué todas las personas que conocía Justin me hacían sentir tan insignificante?

—¡Hola! Jóvenes, me da mucho gusto que ya hayan llegado, tomen asiento por favor.

Era obvio que nos había estado esperando, había cuatro sillas frente al escritorio y antes de que termináramos de acomodarnos ya teníamos cada uno una soda en la mano.

—Lamento haberlos hecho tomar parte de su fin de semana de este modo, sé que los padres de algunos de ustedes son un poco estrictos, pero es que en serio quería conocerlos y Justin no me cuenta lo suficiente sobre ustedes —cada uno de los movimientos que esa mujer hacía era hipnotizante, y por la forma en la que Harold y Trent la veían me di cuenta que no era el único que se sentía de ese modo—. Que mal educado de mi parte, ni siquiera me he presentado correctamente. Me pueden llamar Nani o señora, la verdad a mí no me importa aceptar que lo soy. Y bueno, solo quiero asegurarles que mi apoyo hacia su banda es incondicional sin importar el camino que decidan darle, pero aun así me gustaría hacerles un par de preguntas antes.

—Bueno, señora… no sé qué hemos hecho para merecer esto, pero le contestaremos las preguntas que quiera —Trent tomó la palabra.

—No tienen que hacer nada para merecerlo, y ese es el punto al que quiero llegar —explicó ella, está bien, eso era un poco extraño—. Justin me dijo que esto es trabajo, que ustedes están planeando hacer una carrera de esto. ¿Es eso verdad o solo es un pasatiempo de adolescentes? Porque si solo es para pasar el rato…

—Yo te dije que sí era enserio —la interrumpió Justin.

Vaya…

—Lo sé, amor, pero quiero estar segura de que tus amigos sepan…

—¿Amor? —la palabra salió de mi boca antes de que pudiera controlarla.

La mujer dejó de hablar en seco, se veía un poco confundida mientras me veía primero a mí, luego a Justin, y luego a su escritorio con una expresión que parecía una mezcla de frustración y decepción.

—Justin, ¿quién les dijiste que era yo?

Y entonces, claro como el agua, finalmente lo vi y no pude creer que no lo había notado antes.

—¡Eres la mamá de Justin! —exclamó Harold.

—Y lo descubriste tú solo —declaró, en un tono de reproche que iba directamente dirigido a Justin.

—Quería mantener todo lo más profesional posible, y eso no iba a pasar si sabían que la mujer que nos iba a dar los recursos era mi mamá —se justificó él.

—Ves, por eso justamente quería que vinieran aquí. Miren, sé que la idea de ser famosos suena muy linda. Pero son niños, quieran o no…

—Discúlpeme señora, pero ya no somos niños —la interrumpió Harold—, acabo de cumplir quince años.

—Cómo iba diciendo: niños. Así que sí en verdad quieren esto quiero que sean muy conscientes de todos los riesgos que están tomando, y que sus papás estén involucrados. ¿De acuerdo? El medio no es un buen lugar para ustedes. Justin ya está adentro, y no hay día que no esté asustada por su seguridad. No hay nada de malo si deciden dejar su banda a nivel hobby, es sano tenerlos y nadie los juzgará.

-0-0-0-

—Muy bien, esto fue… productivo —dijo Trent una vez salimos de la oficina.

—Más productivo que los dos meses que pasamos planeando antes de empezar la banda —secundó Harold.

—No fueron dos meses —Trent.

—Pero casi —Harold.

—Ni de cerca fueron dos meses —Trent.

—Casi —Harold.

—¡Claro que no!

—A ver, si empezamos…

—Me agradó tu mamá —voltee a ver a Justin que se rascaba la nuca ansiosamente—. Y es muy amable de su parte que vaya a hablar con nuestros papás, y lo del espacio, y los consejos y… bueno, todo lo demás. Gracias por traernos a hablar con ella.

—Sí… —contestó él— Voy a llamar a Jesús, para que venga por nosotros.

Justin se alejó un poco mientras sacaba su teléfono, y Harold y Trent seguían discutiendo, así que decidí explorar un poco, sin alejarme mucho. Inmediatamente me llamó la atención el circuito que mantenía funcionando el sistema de luces que iluminaba un gran fondo blanco dónde estoy seguro tomaban fotografías. Era un caos total, con un montón de cables enredados entre sí, estaba seguro de que yo hubiera podido arreglarlo para que todo fuera más directo. Solo tenía que mover…

—¡Carajo!

Desvié mi atención al origen de la exclamación. Una mujer de preciosos risos castaños y un vestido azul de flores que me hacía pensar en un día de campo se acababa de tropezar al salir de un vestidor. Me dirigí hacia ella de forma automática, no podía ver su rostro pero su voz se me hacía familiar. Entonces ella se apartó el cabello de la cara y…

—¿Eva?

La chica volteó a verme. El rostro era idéntico pero la forma en la que me miraba, como si fuera un cervatillo a punto de ser atropellado, no podía ser más lejana a la Eva que había levantado a Ezekiel del cuello cuando dijo que los hombres eran más fuertes que las mujeres.

—¡Hola! No sabía que te tocaba grabar hoy.

Me giré para descubrir que el resto de los chicos estaban justo atrás de mí. Trent y Harold parecían tan sorprendidos como yo, mientras que Justin veía su celular cómo si nada raro estuviera pasando.

—No… —mierda, sí era Eva— Gravo el miércoles, hoy solo es la prueba de vestuario.

Justin asintió.

—Me gusta la peluca, ¿va a ser para un comercial de shampoo?

Una peluca… eso tenía sentido.

—No, es… de otra cosa —contestó ella, ya no parecía asustada, solo incómoda—. Me tengo que ir.

—¡Claro! Nos vemos en la escuela —Justin le guiñó un ojo y le dedicó una gran sonrisa.

—Sí… —respondió ella y empezó a caminar al lado contrario de la salida.

—Nos vemos Eva —se despidió Harold.

—Bye, Eva —balbuceamos Trent y yo.

Ella nos miró un segundo y se fue sin decir nada.

—Muy bien, Jesús dice que nos espera afuera —anunció Justin como si todo el paréntesis de Eva no hubiera sucedido.

—Así que… Eva estaba aquí —dijo Trent mientras los cuatro caminábamos hacia la salida.

—Sí.

—¿Por qué? —preguntó Harold.

—Tú la oíste, prueba de vestuario —contestó Justin que seguía viendo cosas en su celular.

—¿Pero para qué? Ósea, dijeron que para un comercial. Pero ¿ella hace comerciales normalmente? Digo, no estoy diciendo que sea fea o algo así, porque no creo que sea fea. Ósea, si se me declarara yo la aceptaría… aunque en realidad aceptaría a casi cualquier chica que se me declarara —empecé a hablar de más—. Lo que quiero decir es que…

—No es convencionalmente atractiva —me interrumpió Harold… gracias a Dios—. Y tampoco recuerdo haberla visto nunca en una campaña. A ti sí, en muchas, pero a ella no.

—Bueno, ese es todo el punto de su trabajo —respondió Justin con una inclinación de hombros—, que no la noten, considerando que es una doble de acción.

-0-0-0-

El martes llegó y los chicos y yo no podíamos contener nuestra emoción… bueno, al menos yo no podía contener mi emoción, el resto de los chicos parecían una mezcla de ansiosos y constipados.

—¿Entonces no nos mostraran el lugar? —se quejó Beth a la hora del almuerzo.

—No es que no queramos enseñárselos, pero es nuestro último ensayo antes de tener que grabar el video y no podemos permitir distraernos —le explicó Trent.

—Awww, ¿estás diciendo que soy una distracción? —lo molestó Gwen, haciendo que las mejillas de Trent se encendieran.

¿Quién les daba el derecho de ser tan adorables?

—Un poco, sí —contestó él—. Pero cuando sí queremos que estén ahí es el jueves, para la grabación.

—Lo siento, muy ocupada —se mofó Leshawna.

—¡Pero tienes que estar ahí! —se sobresaltó Harold.

Leshawna se rio entre dientes.

—Está bien, pero solo porque lo pediste tan efusivamente. Para que nos quieren ahí de todos modos, ¿quieren que salgamos en su video o qué?

—Si no les molesta —dijo Trent.

—Pero por supuesto que no nos molesta —contestó Beth emocionada—. ¿Va a ser cómo un video musical? ¿Necesitan que llevemos vestuarios? ¿También van a invitar a Katie y Sadie?

—Esas son muchas preguntas… —murmuró Trent que empezó a golpetear en la mesa ansiosamente.

—Yo las contesto —anunció Harold—. No exactamente, no exactamente y Sadie y Katie tienen influenza.

—Eso no nos contestó absolutamente nada —se quejó Leshawna.

—No va a ser exactamente un video musical, pero como va a ser literalmente nuestra primera publicación en cualquier red social sí queremos meterle un poco más de producción, y para eso nos ayudaría mucho que en el video se viera que ya hay personas que nos apoyan —intenté explicar.

—¿Ya tienes redes sociales? ¿Podemos verlas? —siguió con sus cuestionamientos Beth.

—Es un poco difícil tener redes sociales cuando aún no han decidido un nombre para su banda —comentó Gwen antes de meterse su tenedor lleno de ensalada en la boca.

—¿Aún no han elegido un nombre para su banda? —nos regañó Leshawna.

—Yo ya les dije, mientras más pronto acepten que Justin y los justins es la mejor opción, más rápido vamos a hacernos de un nombre —intervino Justin.

—Sí… no —dijo Gwen.

—Pero, ya, en serio. ¿Qué van a hacer? —insistió Leshawna.

—Está bien, ya reducimos la lista a quince posibilidades, vamos a tener el nombre listo para el jueves —le aseguró Trent.

Leshawna nos miró no muy convencida pero optó por seguir comiendo.

—¿Entonces, sobre los vestuarios? —me preguntó Gwen directamente a mí, me hizo sentir orgulloso.

—No va a ser necesario, basta con que se pongan bonitas… no digo que no seas ya bonita, tú siempre te ves bonita… ¡Todas! Todas se ven bonitas —noté al menos cuatro pares de ojos que me veían con reprobación—. Como iba diciendo… si quieren ponerse de acuerdo entre ustedes está bien, pero no es necesario.

—Solo vístanse de tal modo que si en diez años sale una foto de ustedes en las revistas se vayan a sentir orgullosas en lugar de avergonzadas —sintetizó Justin.

—¡Deberíamos ponernos de acuerdo! —exclamó Beth— Siempre he querido combinar mi ropa con alguien.

Gwen volteó a verla de arriba abajo. Beth llevaba unos pantalones de mezclilla clara de tiro alto y una sudadera rosa fosforescente, mientras que Gwen usaba un vestido a rallas blancas y negras, medias, botas y chamarra negras.

—No creo que podamos combinar —sentenció ella.

—Entonces, ¿solo seremos nosotras tres? —preguntó Leshawna.

—De hecho teníamos la esperanza de conseguir una cuarta persona —contestó Trent—. Beth, ¿crees que podrías preguntarle a Lindsay si quiere ir a la grabación?

Gwen no parecía muy feliz con la solicitud.

—¡Oh, a ella le encantaría! —aseguró Beth— Pero no creo que Heather le de permiso, ella se puso como loca cuando nos descubrió hablando entre clases el otro día.

—¿Y porque le sigue haciendo caso si Heather es tan horrible con ella? —la cuestionó Harold.

—Porque Heather es una persona horrible y manipuladora. La hizo creer que es su mejor amiga al mismo tiempo que la apartaba de Tyler y Beth, y se aseguraba de que nadie más se acercara a ella —respondió Leshawna—. Así funciona esta mierda, los abusadores acorralan a su víctima de tal modo que esta siente que no tiene salida. ¿O porque tú sigues dejando que Duncan te haga todas las cosas que te hace cuando sabes que en el momento que te ve alrededor de Trent o Justin no te hace nada?

Harold se puso pálido y tragó saliva ruidosamente.

—Es distinto, Duncan es mucho peor que Heather —alegó él.

—Tienes que estar bromeando —Gwen se puso de pie, ambas manos sobre la mesa—. Heather se robó mi diario y lo leyó frente a todos en clase de inglés.

Quería estar de acuerdo con ella, había estado ahí y había sido terriblemente cruel. Pero pensé en Duncan cuestionando si "en verdad tenía un pene" mientras me iba a vestir en los baños después de Educación Física, en cómo había pasado una semana entera escondiendo pollos de goma en las cosas de Tyler después de que había descubierto que le daban miedo las gallinas, y en general todas las cosas que le había hecho a Harold.

—Heather es una manipuladora emocional. No digo que eso no sea grave —dijo Harold—. Pero Duncan te humilla públicamente. El daña física y emocionalmente.

—Pero al menos Duncan es amable con sus amigos, Heather ni siquiera eso— contraargumentó Beth.

—Pero Duncan…

—¿Podemos dejar de pelear entre nosotros? —me interrumpió Trent—. Los dos son malas personas y punto. No hay que dejar que nos envenenen la comida.

Aunque con recelo todos regresamos a comer, pero todo se sentía más tenso e incluso un poco incómodo. En un momento intenté sonreírle a Beth pero ella miró a otro lado indignada. Aunque no había alcanzado a decir nada, porque Trent me interrumpió, había estado a punto de defender que Duncan era peor. Sabía que eso la había hecho enfadar, porque era a mí al que llamaba después de la escuela llorando por lo mal que Heather la había hecho sentir ese día. Una oleada de culpa me recorrió. No quería ser un mal amigo.

—Aún no resolvemos lo de conseguir otra persona —nos recordó Harold.

—Está bien, yo puedo conseguir a alguien —aseguró Justin.

-0-0-0-

Más tarde, ese mismo día, los chicos me estaban ayudando a subir mi teclado, sintetizador, un par de micrófonos y bocinas a la camioneta para ir al que sería nuestro lugar de ensayo a partir de entonces.

—¿Cómo es que tienes tantas cosas? —preguntó Jesús.

—Cody es rico —contestó Justin.

—Yo no soy rico.

—Cody, eres rico —me contradijo Trent.

Bufé en frustración. Pero cuando en el camino Jesús nos anunció que esa era la única vez que nos iba a llevar y que la siguiente ocasión tendríamos que usar transporte público y todos parecían conocer bien sus rutas, no pude evitar pensar que quizás sí tenía un poco más de dinero del que pensaba… y que tendría que confiar en que Harold no se burlaría de mi cuando le confesara que jamás me había subido a un camión y que necesitaba que me ayudara (sí se burló).

Me sorprendió un poco cuando me di cuenta de que no íbamos al mismo lugar que la vez pasada. Definitivamente era el mismo barrio, pero Jesús dio un giro que no había dado la vez pasada y terminamos en un lugar lleno de bodegas al aire libre.

—Muchos de los edificios de departamentos de la zona no tienen mucho lugar de estacionamiento, así que algunas personas que tienen auto rentan una de estas— nos explicó Justin—. La agencia tiene varias, ustedes saben por cualquier cosa.

Nos bajamos y nos guio hasta una, cerca de la entrada, con el número cuarentaicuatro pintado en la puerta. Era como la de los comercios, con una cortina de mental grande que si la abríamos probablemente podía dejar entrar un automóvil, y una pequeña puerta marcada al centro por la que apenas pudimos entrar.

Durante un segundo todo fueron tinieblas y entonces Jesús apretó un interruptor. Parpadeé un par de veces para acostumbrarme a la repentina luz y entonces lo vi. Piso de concreto que alguien había trapeado recientemente con una pequeña alfombra azul sobre la que habían dejado un par de cojines, una vieja mesa de café, las paredes de tabique rojo casi completamente desnudas con excepción de un espejo y un reloj, y un multicontacto. No era mucho pero…

—Es perfecto —sentenció Trent.

—Hogar, dulce hogar —sonrió Harold.

Di un par de pasos hacia al frente y di vueltas en el espacio vacío con los brazos abiertos y el rostro hacia el techo.

—Bueno, a ensayar —dije.

Tuvimos que descargar y acomodar todo antes.

-0-0-0-

—Cuando dijimos que tu conseguías una cuarta persona… Digo, supongo que funciona, pero…

Buscaba una forma de decirlo sin sonar como una mierda de persona, pero la verdad es que yo mismo ya me estaba sintiendo como una mierda de persona, así que en realidad no había forma.

—¿Qué pasa? ¿No les agrada Owen? —nos preguntó Justin a Harold y a mí.

—Claro que nos agrada Owen —contesté yo mientras lo veía platicar con Beth y Leshawna, al final mi mejor amiga había convencido a todos, incluida Gwen, de que al menos llevaran un pantalón de peto—. Pero…

—Cuando nos dijiste que tu traías a alguien pensamos que traerías a tu novia o algo así —aclaró Harold—. No sé, alguien más parecido a Lindsay.

—¿Por qué traería a mi novia? —cabe aclarar que su novia de ese momento era una modelo— Ella no se parece nada a Lindsay. En cambio Owen es rubio, extrovertido, ruidoso, tiene aire en la cabeza y podría rellenar un brasier doble D. Si lo piensas prácticamente son la misma persona.

Me puse a toser como loco, ahogándome con mi propia saliva. No podía creer que esas palabras acababan de salir de su boca.

—¡Cielos! No puedo creer que no lo haya visto antes —dijo Harold—. Tiene mucho sentido.

Justin asintió, orgulloso, y yo me pregunté si no habían perdido los dos la cabeza.

—Ya estamos listo para grabar cuando ustedes estén listos —anunció uno de los dos hombres con cámaras profesionales que había mandado la mamá de Justin.

—Perfecto, gracias, solo falta una cosa —dijo Trent con una gran sonrisa forzada—. Solo un pequeño detalle.

—¿Qué cosa? —preguntó Beth.

Los ojos de todos fuera de la banda se centraron en nosotros, pasando de un rostro a otro. Sentí como mis mejillas se encendía y pude apreciar como Harold tragaba saliva de la forma más aparatosa posible.

—¡Tienen que estar bromeando! —rompió el silencio Leshawna finalmente.

—¿Qué? ¿Qué pasó? —cuestionó Owen confundido.

—Ellos no han elegido un nombre para su banda —nos echó de cabeza Leshawna.

—¿En serio? —Gwen volteó a ver a Trent reprobatoriamente.

Uno de los camarógrafos se rio y Beth le cuchicheó algo al oído a Owen.

—¡Pero ya reducimos la lista a tres opciones! —nos intentó defender Trent.

—Pero las tres son horribles —se quejó Justin, que era el único que ninguno de sus nombres había pasado el último corte.

Leshawna bufó y el otro camarógrafo rodó los ojos.

—Son buenas, se los prometo, pero no estoy seguro de que muestren por completo nuestra esencia —dijo Trent.

—Si hubieran escuchado y hubiéramos ido a ver a la gitana no tendríamos este problema —alegó Harold.

—¿Cómo que gitana? —preguntó Owen genuinamente consternado.

—¿Qué tan difícil puede ser elegir un nombre? —continuó regañándonos Leshawna.

—Mucho —aseguró Harold.

—Pero ya solo nos quedan tres opciones, así que si se las decimos y ustedes…

—Por Dios santo, no tienen que elegir el nombre que van a utilizar por el resto de la vida —me interrumpió Gwen—. ¿Está bien? Elijan un nombre solo para esa noche, ya después que lo piensen bien lo cambian. Les juro que ni mi hermano y yo hacemos tanto drama cuando peleamos.

Harold movió los labios pronunciando unas palabras que no alcancé a escuchar. Lo voltee a ver con curiosidad justo a tiempo para ver como se iluminaba su rostro como si hubiera tenido una revelación.

—¡Los hermanos del drama! —exclamó.

—¿Los hermanos del drama? —pregunté.

—Los hermanos del drama —confirmó.

—Los hermanos del drama —repitió Justin, lentamente, saboreando cada una de las palabras.

Su mirada se dirigió hacia Trent, que repetía el nombre en silencio una y otra vez hasta que una gran sonrisa se formó en su rostro. Me volteó a ver a mí y luego a Harold. Los cuatro lo supimos en ese momento.

—Somos Los hermanos del drama —anunció Trent a nuestro pequeño público.

—Y solo les tomó una eternidad y una lista infinita de nombres que no utilizaron —dijo Leshawna dando un par de aplausos sarcásticos que rápidamente se perdieron entre los genuinos de Beth y Owen.

Tenía hermanos.

—Bueno, ¿vamos a grabar esto o no?


Sean completamente honestos conmigo, ¿sienten que vamos muy lento? No respecto al ritmo de publicación de los capítulos, de eso ya se que vamos muy lento, sino a los sucesos. ¿Les gustarían que las cosas pasaran más rápido y dedicara menos tiempo a los diálogos y acontecimientos semi de la vida cotidiana? A mi me gusta mucho escribir diálogos, pero no sé si a veces exagero.

Quiero que sepan que no me saqué a Jesús de la manga, Justin habla de él en un capítulo de Luz Drama Acción (creo que el de la princesa Courtney, pero no estoy segura). Aunque, claro, no sabemos nada de él y no tiene personalidad, así que prácticamente será un Oc; pero en fin, será relevante para el fanfic. También me frustra un poco que nunca se hable en el fandom que canónicamente Eva es una doble de acción profesional (y aparentemente muy buena), así que lo metí aquí, y puede que sea relevante para el fanfic o no.

Sobre la narración. Sí, efectivamente esta narrado en pasado y los narradores van a ir intercalándose. Los cuatro hermanos del drama van a tener el mismo número de capítulos y entre cada ronda va a haber otra narradora que va a ir cambiando.

Finalmente solo me queda agradecer muchísimo a Lerans y CarrodSparda por leerme y dejarme review, no saben cuantas veces releí sus comentarios entre mi anterior publicación y esta, me motivan mucho a seguir escribiendo y espero que este capítulo les haya gustado.

Los quiere: yo.