TRES AMORES
Reto
Rosas
Por Coqui Andrew
Capítulo Uno
Soy Candy White, crecí en un orfanato llamado El Hogar de Pony, mis compañeros fueron adoptados con el tiempo, pero yo aún seguía ahí, pareciera que nadie me quería, corrí hacia mi colina favorita, me tumbe en el pato llorando, paso un tiempo, escuchaba música lejos, poco a poco deje de llorar, buscando de dónde provenía, vi a un muchacho alto, rubio… con ¿falda? … raro, pensé. Traía un instrumento musical, se quedó cerca de mí.
-¿Quién eres? – pregunte -¿Eres del espacio? – Él dejo de tocar el instrumento, me miro y empezó a reír, su risa es encantadora, que me contagio y reí con él, parece un príncipe
-Eres más bonita cuando ríes, que cuando lloras- me dijo, mi sorpresa fue grande, nunca creí que alguien como él lo dijera. Continúo tocando
-¿Por qué usas falda y qué es lo que tocas? – pregunte
-No es una falda, es un kilt, el instrumento se llama gaita – me dijo para continuar tocando
Estaba muy atenta escuchando, empecé a moverme al ritmo de la melodía. Escuchamos que me gritaban
-¡Candy! ¡Candy! – El príncipe dejo de tocar, me miro y sonrió
-¿Te llamas Candy? – pregunto
-Sí, así me llamo – le dije
-¿Vives cerca? –
-Vivo en el Hogar de Pony –
-¿El Orfanato? –
-Si
-¿Cuántos años tienes, pequeña? –
-Tengo diez, señor –
-Jajajaja, no soy un señor, pero no importa, me agradas – Las voces se escuchaban más cerca
-Pequeña, me tengo que ir, toma este broche, yo te buscaré – Se acercó y me dio un beso en mi mejilla, me sonroje y cerré mis ojos, cuando los abrí, el príncipe ya no estaba.
Eran mis pequeños compañeros del orfanato, que me buscan, para jugar con ellos, empezamos a correr colina abajo, sin darnos cuenta que éramos observados.
-¿Ella es? – pregunta el señor a su joven asistente
-Sí, señor, ella es- dice
Pasan los días, los cuales subo a la colina para ver si me encuentro con el Príncipe, pero no, desde ese día no lo he vuelto a ver, me da tristeza.
Ya han pasado dos años, extraño al príncipe, estoy recostada en pasto observando el broche que medio; escucho los gritos de la hermana Jane, llamándome, me levanto en cuanto habla y guardando el broche en el bolso de mi vestido.
-Aquí estas, Candy, por qué vienes hasta acá, este lugar está lejos del orfanato – dice toda sofocada
-Hermana Jane, este lugar es mi favorito, acá reflexiono mi comportamiento – le digo.
-¡Ay! Candy, qué haremos contigo, vamos al Hogar, la señorita Pony, quiere hablar contigo – dice y tomándome de la mano, bajamos despacio, pero yo quería correr, la Hermana, me soltó - ¡Anda Corre! – soltando una carcajada.
Así lo hice, hasta llegar al despacho de la señorita Pony, me arreglé un poco el cabello, mi ropa, toque la puerta e ingresé cuando escuche un "pase"-
-Buenas tardes señorita Pony, ¿Me buscaba? – pregunte
-Sí, Candy, te presento al señor Stone, ella es Candy- nos presenta
-Mucho gusto Candy – dijo el señor
-Encantada, señor – le dije
-Candy, el señor Stone quiere hacerte una propuesta, toma asiento, por favor – me dice y lo hago
-Lo escucho, señor – le digo
-Jajaja, eres muy educada, Candy, verás tengo una hija más o menos de tu edad, pero está enferma, me gustaría que fueras… mmm… como si fueras su dama de compañía, ¿te gustaría? - pregunta
Me quedo pensando un momento - ¿Tengo que ir a vivir a su casa señor? –
-Sí, Candy, sería hasta que mi hija se recupere, ¿aceptas? – me dice
-Está bien, señor, eso quiere decir que regresará al orfanato hasta que su hija se recupere, ¿Cierto?
-Eres muy inteligente, Candy, así es – me siento triste, pero al menos saldré un tiempo del orfanato, es mi hogar, pero regresaré.
-Candy, hija, ve por tus cosas, por favor, antes de irte pasa conmigo, por favor – me dice la señorita Pony
-Sí, señorita – me retiro me dirijo a la habitación, empaco mis pocas pertenecías. Meto mi mano en el bolso de vestido, siento un objeto, lo saco y veo que es el broche, que me dio el príncipe, busque una cajita de madera que me regalo mi amigo Tom, guarde el broche ahí, en ese momento se abrió la puerta para dar paso a la hermana Jane –Candy, te vas por un tiempo, no sé cuánto, pero quiero obsequiarte este crucifijo, es mío, pero quiero dártelo para que cuándo te sientas sola, lo tomes y reces, nuestro Señor te escuchará y te premiará por ser buena niña, ¡Te voy a extrañar! – me dice, me abraza llorando, yo también lo hago, después de un largo silencio, me toma de la mano y le pide a Joe, que me ayude con mi maleta, así lo hace el pequeño, bajamos y el chofer le quita la maleta a Joe y sale, la señorita Pony, me abraza y me dice que las puertas del Hogar de Pony siempre estarán abiertas y los brazos de la hermana Jane y ella me recibirán cariñosamente.
Subo al auto y el señor Stone, sonríe –Vamos a casa, Steve – ordena.
Me quede dormida durante el trayecto a la casa – Despierta niña – escucho que me dicen, abro los ojos es el chofer quién me despertó, lo miro mal por su falta de educación, -No te creas que la señorita de la casa, eres igual que yo una sirviente, así que coge tu mugrosa maleta y vete por ese camino que es por donde debemos entrar- me indica con el dedo, tomo mi maleta y sigo el camino, que va hacia el patio trasero, hay una puerta, la abro y entro, creo que es la cocina, ahí veo a una señora como de unos 50 años, alta, robusta y con uniforme blanco y un delantal, debe ser la cocinera.
–Buenas tardes, señora, mi nombre es Candy – me presento, la señora me voltea a ver, me sonríe –Pasa Candy- me dice, al entrar más me doy cuenta que hay otros empleados
-Buenas tardes – saludo
-Buenas tardes, señorita – dicen
-¡Ah! Ya veo que la conocen – dice el chofer que esta atrás de mi – Bernarda, el patrón dice que será la dama de compañía de la señorita Anne, que le digas como tiene que hacer su trabajo y le muestras su habitación –
Bernarda se me acerca toma mi maleta -¡sigueme! - me dice salimos de la cocina por un corredor, subimos unas escaleras – Estás son las escaleras que usamos nosotros, rara vez usamos las principales – La cocinera y sus ayudantes tienen sus habitaciones en el mismo piso de la cocina, nosotros en el primer piso que ahí donde nos dirigimos – avanzamos, en ambos lados del pasillo hay puertas creo que conté cuatro de cada lado, nos detuvimos en la última del lado derecho, abre la puerta, me indica que pase, es una habitación pequeña, tiene una cama y un ropero, una mesa y una silla, tiene una venta pequeña y abajo una tina de madera, enfrente de la venta veo una puerta.
-Esa puerta da a la habitación de la señorita Anne, todos los días se te traerá agua caliente, para que te bañes y tus comidas, para que no te atrases en tus deberes con la joven Anne – me dice, solo asiento con la cabeza. – cómo hoy ingresaste, te dejo para desempaques, ya la señora de casa te dará indicaciones- sale dejándome para desempacar mis cosas.
Al terminar, me acerco a la ventana, mis ojos se abren por lo que ven, ahí hay un hermoso jardín lleno de rosales de colores, rojos, amarillos, rosas, naranjas, me quedo viendo, me doy cuenta que no pertenecen a la familia Stone, porque hay una cerca de metal, sigo mi vista y veo una gran mansión bellísima está en lo alto de una pequeña colina atrás se ven árboles enormes.
-Así que tú eres mi nueva sirvienta – Escucho atrás de mí, me volteo para encontrarme con una niña como de mi edad, blanca, de cabello negro, ojos azules, bien vestida- ¿Qué estás viendo por la ventana? –Se acerca y me dice
-Es bello, ¿verdad?, pertenece a la familia Andrew, son los más ricos de la región, mi padre dice que yo estoy comprometida con uno de ellos, no lo conozco aun, porque estoy enferma, cuando me recuperé lo conoceré – me dice sus ojos brillan un poco
-Hola, soy Candy y si soy tu dama de compañía ¿de qué estás enferma? – pregunte con curiosidad, pues a mi parecer ella se bien
-En un rato vendrá mi mamá, ella te indicará lo que debes hacer, bueno me voy, puedes salir ya alguien te buscará – sale por la puerta que da a su habitación, yo me dirijo a la cocina, ahí veo a la cocinera.
-Hola Candy mi nombre es Santa y soy la encargada de esta cocina, ellos son Lucas y Alfredo, son mis ayudantes ¿Necesitas algo niña? – pregunta
-Solo deseo salir a caminar, por mi ventana vi un hermoso jardín, ¿Puedo ir? - pregunte
-Claro, niña, aún no llega la ama, ve, no tardes. Lucas indícale por dónde ir. El joven cocinero se acerca, me toma de la mano, salimos y me da las indicaciones, que trato de aprender, le agradezco y sigo.
Llego a una puerta salgo por ella y me acerco al ver el hermoso jardín, admiro cada rosa, que hay
-¿Te gustan? – Escucho una voz, giro mi cabeza y veo un joven parecido al Príncipe, pero no puede ser él, este se ve un poco más niño
-Hola soy Anthony Brown ¿quién eres? – Pregunta
-Hola soy Candy White, y a partir de hoy trabajaré para la familia Stone – dije
-¿Tienes algún hermano mayor? – él me vio con asombro.
-No, soy hijo único – respondió – Pero tengo dos primos; así que vas a trabajar para esa familia, espero que te traten mejor. A la anterior, esa niña, la hizo sufrir mucho. La pobre se tuvo que ir del estado, porque no pudo encontrar trabajo aquí, cerca, su padre cree que tiene mucha influencia, pero solo tiene los contactos correctos, para destruir a quien quiera su hija, ten cuidado con ella, es muy caprichosa. – me informo, yo voltee hacia la casa, tengo que ser fuerte.
-Gracias por la información tendré cuidado – le dije, él sonrió. –Medió mucho gusto conocerte Anthony, espero que volvamos a vernos, por cierto, están hermosas las rosas – le dijo con una sonrisa
-Gracias, Candy, ¿sabes? Yo las cultive, mi madre me enseñó – me dice feliz
-Woow, tienes una mamá extraordinaria, me tengo que ir, adiós Anthony
Salí corriendo hacia la casa de los Stone, iba entrando por la cocina, cuando Bernarda entró – La señora quiere verte, ven vamos al despacho – voy tras ella caminamos atravesamos el comedor, la sala principal, luego seguimos por largo pasillo hasta el final de este, vi una hermosa puerta doble de madera, toco Bernarda, se escuchó "pase", entramos
Señora Elizabeth aquí esta Candy, la nueva sirvienta – dice señalándome
-Puedes retirarte – dice Bernarda se retira
-Candy ¿verdad? – pregunta
-Si señora, a sus órdenes – digo, me indica que tome asiento y me da indicaciones de cómo debo tratar a su hija, más que ser su dama de compañía seré su esclava, ahora entiendo porque mi habitación esta junto a la de esa niña caprichosa, pero en fin me darán un salario, lo ahorraré para mi futuro.
Comienzo mi día terriblemente, Annie como le dicen sus padres, ya me tiene harta, Candy, ven a bañarme, Trae mi ropa, esa no me gusta, eres una inútil, trae mi desayuno trae, trae, ¡uff es fastidiosa! . pero debo tener paciencia en su hora de descanso, voy al jardín de los Andrew me vuelvo a encontrar a Anthony
-Hola Candy – me dice sonriendo yo le correspondo igual
-¿Sabes? Eres más bonita cuando sonríes – Esa frase es la misma que me dijo el Príncipe pienso
-Gracias, Anthony, ¿puedo ver tu trabajo? - pregunto él me señala una puerta que esta oculta, abre y me deja pasar, tiene un overol, como los que usan los jardineros, trae un sombrero para que el sol no queme su rostro, me pasa uno y me pide que le ayude a cortar las hermosas rosas.
-¿Por qué cortas estas hermosas rosas? – pregunto
-Porque son para mi madre, voy a llevárselas a su tumba – Volteo a verlo con sorpresa – No te sientas mal Candy, tú no sabías, si gustas puedes acompañarme, al fin al cabo la niña caprichosa está tomando su siesta que suele durar dos horas, ¡Ven! Me ayuda pararme y tomándome de la mano nos dirigimos por sendero, hasta llegar a un mausoleo.
-Candy, aquí están mis antepasados y mi madre, ella falleció hace dos años y mis primos y yo quedamos bajo la tutela de la Tía Elroy, por órdenes del tío abuelo, él se fue ese mismo día, no lo conocí, ni mis primos lo conocen – dice con tristeza
-¿Por eso estás triste? –
-si Candy, me quede solo, mi padre se fue, no quiso hacerse cargo de mí, según él yo le recuerdo a mi madre, ¡Tonterías! – dice muy molesto
-¿Por qué dices que son tonterías? – Le tomo del hombro
-Hace un año escuche a mí tía Elroy hablando con el asistente de mi tío abuelo, quejándose de que mi padre está casado con otra mujer, que era la amante de él, no le era fiel a mi madre, por eso no se hizo cargo de ella y la abandono cuando supo de su enfermedad, dejándola aquí. – empezó a llorar y con su mano derecha destrozo una rosa, lo abracé para que encontrara consuelo. Lloro hasta que se dio cuenta que había alguien más, era su tía.
-¡Quién eres tu chiquilla y qué haces aquí con mi sobrino? –pregunto muy molesta
-Buenas tardes señora, mi nombre es Candy y soy amiga del joven Anthony, trabajo para la familia Stone – le digo, ella me ve con desdén
-¡Vete! – me ordena, Anthony abrió sus ojos exclamó -¡Tía!- trato de detenerme pero solo caminé nerviosa cuando pase a lado de ella, me dijo
–No quiero volver a verte con mi sobrino ¡No eres de nuestra clase! – solo asiento y salgo corriendo de ahí, ahora soy yo la que está llorando.
No quiero regresar a la casa de los Stone, así que me dirijo al bosque, llego al río, ahí me quedo llorando, por qué la gente tiene que ser tan mala, no le hice nada al joven Anthony, mucho menos a esa señora y me trato muy mal.
Escucho unos pasos, me quedo quieta, -¿Por qué lloras pequeña? – Veo a un joven rubio, con barba y cabello largo, alto vestido con unos pantalones y botas, chaqueta tipo cazador, sus gafas no mejan ver su color de ojos, más sin embargo no me da miedo, me acerco al arroyo y con mis manos tomo un poco de agua, para limpiar mi rostro, él me observa, se sienta junto a mí, esperando a que responda su pregunta -¿Y bien? – dice
Le cuento como conocía a Anthony y que él me llevo a dejarle rosas a su mamá despues le conté todo sin omitir nada. Él me ve, puedo ver que está molesto.
-No me explico porque la sociedad quiere marcar la distinción de clases, y casan a los hombres y mujeres en un matrimonio sin amor, si ese joven te quiere deberá hacer todo por ti – Me le quedo viendo
-No, señor, Anthony no es mi novio, es solo un amigo, solo sé que la hija de mis patrones está comprometida con alguno de ellos, puede ser él o sus primos – le digo
-Oh ya entendí, esa señora no quiere que seas amiga de Anthony, ni siquiera que te acerques por ahí – dice
-Sí, señor… ¿Cuál es su nombre? – preguntó
-Albert, ese es mi nombre y ¿Tú cómo te llamas? –
-Candy White, señor Albert –
-Mucho gusto en conocerte, Candy, bello nombre –
-Me tengo que ir señor Albert, la niña Annie, ya no debe tardar en despertarse y si no estoy ahí, salgo por la puerta por la que entre – le digo, él solo se ríe, se levanta –Te acompaño, Candy
Caminamos hasta llegar a la puerta de la cocina, ahí está Bernarda y la señora Elizabeth -¿Dónde estabas? ¿Quién es usted?
-Me presento, mi nombre es Albert y soy trabajador del Señor William Andrew, él me pidió que acompañara a Candy, hasta aquí, pues estuvo con ella charlando en su cabaña que tiene en el bosque – dice
-¡Oh! Está bien, solo porque estuviste con el Señor Andrew, te quedas, ¡Ve con mi hija! – ordena, volteo a ver a Albert, él sonríe, ese gesto hizo que confiara.
-Con permiso, señora Stone –
-Dele nuestros más cordiales saludos al señor Andrew – dice la señora, Albert asiente con la cabeza y se va
Los días pasan, ya no he vuelto a ir al jardín solo lo veo desde mi ventana, parece que la señora Stone, me trata un poco mejor desde que el señor Albert me trajo, piensa que soy amiga del señor Andrew, que la verdad no conozco. La relación de la "niña Annie" mejoro, pues pude adaptarme con ella, aprendí rápido, también me di cuenta que no tiene ninguna enfermedad, solo que es demasiado caprichosa, ella dice que uno de los jóvenes Andrew es su prometido, pero recuerdo que Anthony se apellida Brown y sus primos Cornwell, por cierto el otro día conocí a su primo Alistear o Stear, como él me pidió que lo llamara, es un joven guapo, cabello negro ojos color miel, y según es un gran inventor, no le creí, es mayor que Anthony y yo. Es muy simpático.
Anthony me ha buscado, pero siempre me oculto, así mismo hice cuando conocí a Stear, al saber que pertenecía a esa familia, me vi obligada hacerlo.
Pasan dos años más, en estos años, me reconcilié con ellos hasta conocí a Archie es el más pequeño de los tres y menor que yo. Anthony me tiene una sorpresa, me lleva al jardín ahí veo una nueva rosa, color blanco, hermosa de verdad.
-Candy esta rosa la planté para ti, la nombre la dulce Candy, porque para mí tu eres dulce y por el color es tu alma, pura- Lo veo a los ojos, se me nubla la vista porque lloró, nadie había hecho algo para mí, abrazo a Anthony, el cual es correspondido. Durante el abrazo el me pidió que sea su novia, me quedo quieta hasta deje de llorar por la sorpresa
Me aparto, lo veo a los ojos – No puede ser, ¿es sincera tu propuesta? –
-Claro que si Candy, desde que te conocí me enamoré de ti, por eso te buscaba, eres mi razón de vivir, por eso plante esta rosa y verla crecer siempre pienso en ti – me abraza
-Está bien, acepto ser tu novia – le digo, él se me acerca toma mi rostro entre sus manos y me besa, es un beso suave, tierno ¡Mi primer beso!
Así me hice novia de Anthony siempre nos veíamos al terminar mi jornada ya no soy la esclava de Annie, porque ella, se fue a estudiar a París, cómo ser la dama perfecta, es decir la esposa sumisa y obediente.
Pasan tres meses más, Anthony empezó a cambiar se volvió más rebelde, Stear ya no está en Chicago, se fue a Inglaterra a estudiar y conocer a su prometida, estaba muy molesto cuando se enteró, al igual que Anthony se rebeló, pero aún asi se tuvo ir, bajo amenazas, espero que le vaya bien, regreso la joven Annie, ya no niña, se ve más hermosa, su transformación es increíble, ahora si obediente, van a presentarla a la sociedad.
Anthony empieza a beber, no me agrada, así que me niego a ir a nuestras citas, aparte que se ha vuelto más osado, ahora quiere que tengamos algo más que besos, está loco, aun soy chica para entrar a ese mundo de adultos, lo pensé y será mejor terminar con él, lo haré cuando pase la fiesta.
Llego el día, hoy es la presentación de la señorita Anne, toda la servidumbre estamos listos para atender a los invitados, veo que llegan reconocidas familias entre ellas las más esperadas, veo entrar a la señora Elroy, Stear, Anthony y Archie, junto a ellos la familia Legan, se por ellos que son primos lejanos pero que pertenecen a la dinastía Andrew, solo el tío abuelo William, la señora Elroy y Anthony son descendiente de los Andrew, Stear y Archie son los segundo porque su mamá es prima del tío abuelo. Los Legan como mencione anteriormente son lejanos.
Pero no veo al tío abuelo, la señora Stone me regaño cuando se enteró que ningún Albert trabajaba para los Andrew, obviamente me castigo golpeándome y encerrándome en el sótano por una semana. Pero fui fuerte y aquí sigo.
Estoy ofreciendo bocadillos para los invitados, me acerco a la señora Elroy, quien me mira con burla –No creas que no sé qué te ves con mi sobrino, ¡eres una trepadora! Tu suerte se acaba esta misma noche. Nunca pertenecerás a mi familia – me dice la veo sin entender, sé que somos de clases diferentes, pero la única manera que podemos estar juntos Anthony yo es que él renuncie a su estatus, pero sé que imposible. Anthony siempre me habla que él es heredero único de su tío abuelo, pues dice que amó mucho a su mamá, que era su consentida. Esa es la razón por la que se marchó el día que murió, no quería estar en el lugar dónde la vio crecer. Ese lugar está cerca del orfanato es Lakewood.
Los padres y los hermanos de Anne, están al pie de la escalera, todos los empleados nos juntamos cerca de la cocina, esperamos que den la presentación de su para continuar nuestro trabajo.
-Bienvenidos a mi casa, gracias por acompañarnos en este momento tan importante, hoy es un día único pues damos la bienvenida a la sociedad a nuestra hija Anne, recibámosla con un gran aplauso – dice el señor Stone muy orgulloso, Anne baja lentamente la escalera, hasta que su hermano mayor la recibe y la lleva a lado de ellos. Después de los aplausos. Continúa su discurso
-También es un honor contar con una de las mejores familias de Chicago, los Andrew, que en está ocasión no solo hacemos la presentación de nuestra hija, sino que también anunciamos su compromiso con el joven Anthony Brown –
Veo que se acercan la señora Elroy junto con Anthony, Stear me ve, si en sus ojos veo lástima.
Me quedo sorprendida, pero me sostengo, sacando fuerzas de no sé dónde, pero aún continúo de pie.
-Es un honor para nosotros que su familia se una, en un matrimonio concertado desde que ellos nacieron, felicito a su hija, esperando que sea todo lo que mi sobrino Anthony quiere. – dice la orgullosa señora, que al terminar de hablar me dirige una mirada de burla.
Anthony se acerca a Anne y le toma su mano poniéndole un anillo de diamantes.
El festejo termina, me voy a mi habitación, obviamente ya no es la que estaba junto a la señorita Anne, ahora duermo en una de las cabañas de la servidumbre, por el momento me encuentro sola, pues la que era mi compañera de habitación se fue, sin decir nada. Tocan la puerta, ya me había cambiado, estaba muy cansada pues tuvimos que dejar todo limpio antes de descansar, abro la puerta, alguien me empuja y cierra la puerta, entro en pánico, esta persona me besa, con desesperación. Cuando me doy cuenta es Anthony, logro zafarme de él.
- ¡Qué haces aquí! ¡Vete! – le digo
- ¡No! tengo que hablar contigo – dice
-No, Anthony todo se acabó hace un momento en que te comprometiste con la señorita Anne, no hay nada que hablar, así que vete, no quiero verte – le digo molesta
Él me abraza y trata de besarme, no lo logra – Candy se mía, yo no amo a Anne, si te entregas a mí, mi familia no se opondrá a nuestra relación – me dice.
Vuelvo a separarme de él, está borracho le doy una bofetada – Estás equivocado Anthony, no me voy a entregar a ti, solo por tu orgullo de macho, yo no te pertenezco, porque ya no te amo, así que vete – le digo
- ¡Mi tía tenía razón, no eres más que una trepadora! – dice y me da una bofetada, yo pongo mi mano en mi mejilla, por el dolor, aunque no te guste te voy a ser mía-forcejeamos un rato, hasta que la puerta se abre de una patada es Stear, quien al verme se da cuenta de lo quiere hacer Anthony, se acerca y le da un fuerte golpe, noqueándolo, lo carga, como si fuera un costal de papas, se disculpa pero antes de irse me dice – Candy lo mejor es que te vayas de esta casa, él va insistir – Sale y me dejo caer en mi cama, tiene razón así que empaco mis cosas y espero que amanezca.
Temprano en la mañana, me dirijo al despacho del señor Stone, toco y espero, me da el pase, entro él está detrás de su escritorio revisando unos documentos
-Buenos días, señor Stone –
-Buenos días, Candy ¿Qué se ofrece? –
-Señor vengo a presentar mi renuncia – le entrego un papel
- ¿Por qué quieres renunciar Candy? –
-Señor, estoy muy agradecida con usted, porque me dio la oportunidad de trabajar, pero tengo más aspiraciones, quiero estudiar, he ahorrado y quiero inscribirme en la escuela de enfermería. – le digo, él me ve
-Haz llorado, ¿puedo saber por qué? –
-No, lo siento, pero puedo decirlo –
-Está bien, acepto tu renuncia, espera un momento en tu habitación, deja que haga unos arreglos y te llamo, puedes retirarte, solo dile a Bernarda que me traiga un café – me indica
-Sí, señor, con permiso - Saldo de ahí, me encuentro con Bernarda y le digo las indicaciones del señor Stone
Espero como dos horas, cómo si no supiéramos que el señor y Bernarda son amantes, por eso el retraso.
-Candy, dice el señor que vayas a su despacho – Escucho a través de la puerta, abro para dirigirme al despacho. El señor me recibe, me da tres bolsas con monedas, sé que no es mucho, pero de algo a nada…
-Candy, este es tu pago por tus servicios, no se te debe nada, ¿estamos de acuerdo?
-Sí, señor, estoy de acuerdo – le digo
-También me enteré que eras la amante del Joven Brown, no puedo creerlo, pero puedo darte más si decides ser mi amante, te daría un apartamento, joyas, ropa, eres muy hermosa Candy, tendrías a tus pies a quién quisieras, anda acepta – Me dice el muy desgraciado, esa fue Bernarda, maldita bruja.
-No, se equivoque conmigo señor Stone, si es cierto que fui novia del joven Brown, pero no paso de simples besos, no voy a venderme o prostituirme, por ser de bajo nivel social o una huérfana. Prefiero ganarme honradamente mi lugar en la sociedad y dinero, quiero ser mejor persona que usted y su esposa e inclusive de su amante – el señor abre los ojos por la sorpresa – si todos sabemos que Bernarda es su amante, inclusive su esposa, pero ella se queda callada, porque no quiere perder su vida llena de lujos, es tan ambiciosa, que vendió a su hija a los Andrew y usted acepto. Así que señor quién es más bajo – Tomo las bolsitas con el dinero – Hasta nunca señor Stone – Salgo del despacho, tomo mi maleta salgo de la mansión.
Al salir me encuentro con Anthony, sigo caminando y él detrás de mi
-Candy, por favor, escúchame, necesito hablar contigo-
No le hago caso camino hasta la estación de trenes lo más rápido que puedo, su insistencia es muy grande, dice mi nombre una y otra vez con esperanza a que me detenga, pero ya es tarde, él no es el Anthony que conocí y me enamore de niña, es solo otro aristócrata que cree que puede tener todo lo que desea, ¿Acaso yo no tengo sentimientos? Me duele saber que nada será igual, aunque es más frustrante que el joven Anthony no lo entienda y tenga la idea que con palabras regresará al pasado, ese dulce momento en que él era un caballero en ese bello jardín y yo una simple sirvienta que no le importaba su estatus en la sociedad.
Estoy llegando a la entrada de la estación y mi vista solo se enfoca en la taquilla y mi mente al lugar de mi destino, pero a tan solo unos pasos siento como alguien me sujeta del brazo, volteo encontrándome con esa cabellera rubia y esos ojos llenos de arrepentimiento.
-Por favor Candy, hazme caso-
-Ya te dije que no, entiende que tú estás comprometido, yo no quiero saber nada de ti, ni quiero creer en tus promesas, no somos del mismo nivel social, así que por última vez te pido que me dejes en paz – quiero llorar, siento que en algún momento mi voz se romperá en un estruendoso grito, pero tengo que ser fuerte y no mostrarme débil ante sus suplicas, no quiero caer en esa red de engaños y convertirme en una amante de alguien que vale poco.
-Pero yo te amo Candy, por favor no te vayas, prometo no acercarme a ti, pero solo entonces perdóname – dice llorando, me da pena verlo así
-Te perdono, Anthony, te deseo toda la felicidad junto a tu prometida – Me acerco para darle un abrazo, pero él me besa, siento sus lágrimas, pero es un adiós, me suelto de sus brazos, me acerco a la taquilla, compro mi boleto, subo al tren y lo veo por la ventana, aún está de pie, llorando, cuando veo llegar a Stear.
Continuará…
