La historia y sus derechos me pertenecen, los nombres de los personajes a S. M. NO AL PLAGIO
Una madre sin esposo (SAGA LA VIDA DE ELLAS)
XVI Cuando una puerta se cierra, Edward abre otra
Angielizz (Anbeth Coro)
Muchas gracias por leer, comentar, seguir esta historia
El amor de un niño por su padre es incondicional, al menos eso era algo que Edward siempre había tenido claro a partir de su propia experiencia con el suyo. Cuando él tenía quince años su padre murió en un accidente automovilístico, y su madre, siendo joven todavía se casó a los tres años de la tragedia. Edward había estado en los zapatos de Jake antes, por lo menos en parte. Porque Edward perdió para siempre a su padre sin posibilidades de custodia compartida como era el caso de Jake, y su padrastro jamás llenó el lugar vacío de su padre, tampoco es que su padrastro lo hubiese intentado.
Su padrastro trataba bien a su madre, pero era como si él fuese invisible para el hombre; tanto Edward como su hermano Tomás eran sólo objetos decorativos de la mujer con la que contrajo matrimonio. No fue violento, y jamás le habló mal, pero no fue un padre. Era el esposo de su madre, su padrastro y apenas se mudó Edward para ir a la universidad se cortó cualquier lazo con él. Aunque su padrastro vivía todavía, pero con su madre muerta desde hace cinco años era difícil siquiera considerar volver a la casa que de niño fue su hogar.
Así que Edward sabía lo que era la llegada de otro hombre en la vida de su madre, pero él no quería ser como su padrastro. Nessie y Jake no eran objetos decorativos de Bella, eran sus hijos.
—Jake, saluda — aunque Bella estaba decidida a que el niño socializara con él, era por eso que lo había invitado a volver a su hogar el siguiente sábado. Jake estaría en casa y parecía una oportunidad para limar asperezas.
—Hola —saludó cortante el niño—. ¿Ya puedo ir a mi cuarto?
Puede que Bella estuviera decidida a una reunión entre todos, pero eso no significaba necesariamente que Jake fuera a permitirlo.
—Tu mamá dice que te gusta el futbol.
Jake le entrecerró los ojos mientras se cruzaba de brazos.
—A todos les gusta el futbol —replicó.
—Tengo boletos para el siguiente partido.
—¿Sí? Yo también, papá compró los de la temporada completa para llevarme.
Edward asintió. La diferencia con su historia, es que Jake no quería un padrastro ni necesitaba que alguien viniera a suplantar a su papá. Él seguía teniendo un padre, a diferencia de Edward que perdió al suyo.
—¿Ya puedo irme?
—No, Jake. Nessie quiere ver una película, es su turno.
—¡Sí! —gritó la niña dando brincos con el conejo en brazos—. Quédate, Jake.
Jake miró a su hermanita y suspiró, Nessie siempre lo hacía ceder.
—¿Cuál? —le preguntó a su hermana.
—Titanic —dijo con obviedad la pequeña, Edward frunció el ceño. Había esperado una tarde de caricaturas y películas infantiles, no de tragedias humanas y naufragios.
—Es su favorita —explicó Bella.
—¿Otra vez? —se notaba la queja en la voz de Jake.
—Sí, otra vez. ¿Mami me haces palomitas?
Bella tomó a Nessie de la mano y salieron hacia la cocina. Jake y Edward se encontraron a solas en la sala.
—¿Prácticas algún deporte, Jake?
—Jake —lo corrigió el niño.
—Jake.
—No. Mamá trabaja en la tarde y solo en las tardes hay clases de box.
—¿Has entrenado boxeo antes?
—No.
—Cuando yo era niño mi papá me llevaba a verlo entrenar —le cuenta Edward—. Y a veces también me llevaba a sus torneos.
Eso consigue hacer que Jake se interese en lo que Edward tiene por decirle.
—¿En serio?
—Sí.
—¿Y era bueno?
Una sonrisa nostálgica cruza el rostro de Edward mientras su cabeza lo lleva a otros días.
—Muy bueno. Así se ganaba la vida, él decía que empataba uno de diez y el resto lo ganaba.
—¿Nunca perdía? —pregunta con un tono de asombro el niño.
—No que yo recuerde. Aunque posiblemente sí lo hizo.
Jake mira a sus tenis.
—¿Y todavía entrena?
—Eh… no, él murió cuando yo era adolescente.
—Oh… lo siento.
—Fue hace mucho.
—¿Fue por el box? Mi mamá dice que el boxeo es peligroso.
—Un accidente de carro.
—¿Y tú entrenas?
—Lo hacía de joven, pero nunca fui tan bueno como él así que solo era un deporte para mí.
—¿Y cuántos años practicaste?
—Desde que tenía siete años, lo dejé cuando mi padre murió.
—¿Cómo diez años?
—Ocho.
—Son muchos años, ¿y nunca te lastimaste?
—No.
Jake sonrío.
—¿Entonces podrías decirle eso a mamá?
—¿El qué?
—Que el boxeo no es peligroso.
La comprensión llegó al rostro de Edward justo cuando Bella volvía con un bol de palomitas. Era un niño realmente ingenioso y ahora lo tenía entre la espada y la pared.
—Oye mamá, Edward dice que él entrenaba box cuando era niño.
—¿De verdad? —preguntó Bella con ese tono que fingía para no darle importancia a las cosas, cuando sabía que estaba en un aprieto infantil.
—Y dice que no es peligroso. Su papá era un profesional y nunca le pasó nada. Y Edward entrenó ocho años y tampoco tuvo accidentes.
—Qué interesante, ¿no? —dijo Bella acomodando las palomitas en la mesa del centro de la sala. Jake se cambió de asiento al lado de Edward y se cruzó de brazos.
—Dijiste que no conocías a nadie que entrenara box para decir que no era peligroso, y resulta que tu novio lo hacía. Ahora ya conoces a alguien —Jake sonreía complacido con aquel descubrimiento.
—Eres muy pequeño para entrenar boxeo, tal vez cuando vayas a la preparatoria podríamos… —pero detuvo sus palabras al ver a Jake ampliar su sonrisa y a Edward mostrarse culpable.
—Edward entrenaba desde los siete años —le cuenta el niño.
—¿En serio?
—Así es.
Bella estaba por debatir y sostener la misma respuesta que le había dado por meses: El boxeo es peligroso y tú eres muy pequeño. Pero entonces encontró eso que pocas veces aparecía de modo tan evidente frente a sí.
Una oportunidad.
La oportunidad perfecta para que a su vez Jake le diera una a Edward. Así que se tragó el orgullo y la respuesta automática para ese tema, para después mirar a Edward, una mirada larga que mostraba la pregunta que no podía hacer en ese momento. Y Edward como siempre comprendió la situación, así que le dio una sonrisa a ella y asintió apenas percerptiblemente, para que Jake no se diera cuenta de lo que ocurría frente a sí.
—¿Y qué pasa si no te gusta? —le preguntó Bella a su hijo cruzándose de brazos.
—¿Por qué no iba a gustarme? —Bella se encogió de hombros, pretendiendo que no le daba importancia al tema.
—Nunca has entrado boxeo, no me gustaría que te llevaras una decepción.
—Eso no va a pasar —le aseguró el niño, Bella se sentó entre Edward y Jake dejando sus ojos encima de Nessie que estaba comiendo palomitas.
—Lo mismo dijiste del béisbol.
—Eso fue porque me dejaban en la banca.
—Y de las clases de ingles.
—Yo no quería estudiar ingles, mucho menos los sábados, mamá. Y papá estuvo de acuerdo en que no tenía que hacer algo que no me gustaba.
—¿Y qué hay de las clases de guitarra? —Jake se cruzó de brazos.
—Eso era porque mi grupo era de cuarenta niños, ¿cómo iba a aprender así?
—Solo digo Jake, que a veces entras a una actividad, compramos el material que necesitas, los libros y el uniforme y después decides que eso no te gusta.
—Pero no va a pasar con el boxeo.
Jake veía todos los sábados por la noche en la televisión los torneos de boxeo, llevaba haciéndolo al menos desde los ocho en su casa. Aunque Bella descubrió, por Mike unos meses antes cuando Jake comenzó a insistir con ir a clases, que era algo que hacían juntos desde que era más pequeño. Se habría escandalizado porque no creía apropiado que un niño de seis años viera a dos hombres golpearse, pero su hijo no se convirtió en un niño violento ni jugaba a las peleas con Nessie, era una inofensiva actividad que hacían padre e hijo, una inofensiva actividad que Jake quería entrenar. Mike había intentado disuadirla para que Jake entrenara box, pero Bella fue inflexible sobre ese punto porque verdaderamente la encontraba peligrosa.
—No lo sabes, Jake.
—Pero Edward podría enseñarme y sí me gusta entonces no podrás decirme que no —concluyó el niño, pensando que la había acorralado, cuando era Bella quien a su vez lo había acorralado a él.
—No estoy segura que Edward quiera porque… —pero Jake era necio sobretodo cuando quería algo, y quería el box.
—¿Y por qué no iba a querer? Si va a estar viniendo a visitarte a ti y a Nessie, podría entonces enseñarme. ¿No? —esta vez Jake se puso de rodillas en el sillón para mirar a Edward del otro lado de su madre.
—El boxeo es un buen deporte, si tú quieres Bella, yo podría enseñarle a Jake lo suficiente para que no sea un principiante cuando entre a clases.
Y a ojos del niño, Edward se estaba poniendo de su lado para ayudarlo a salirse con la suya. A ojos de Bella, Edward estaba aliándose para que pudiera sumar puntos con su hijo. A ojos de Edward, estaba siendo de ayuda para ambos fines a la vez. Pero a ojos de Nessie…
—¿Ya vamos a ver la película? —la niña se cruzó de brazos pasando sus ojos sobre las tres personas que estaban discutiendo desde lo que le parecía una eternidad.
—Linda, ¿te comiste las palomitas tu sola?
Nessie frunció el ceño.
—Se estaban haciendo frías-
—¿Entonces? —insistió el niño en espera de una respuesta de su madre.
—De acuerdo.
—¿Cuándo empezamos? —la emoción de Jake era contagiosa. Edward sonrío dándole una última mirada a Bella antes de que ella le diera un pequeño apretón de agradecimiento en la pierna y se pusiera de pie para ir a hacer más palomitas.
—Cuando tú quieras.
—¿Mañana? —preguntó Jake con ilusión.
—Mañana estoy libre, voy a conseguir unos guantes y manoplas para iniciar, ¿te parece por la tarde?
—Por la tarde estoy libre —repitió sus mismas palabras.
Y Bella en la cocina sonrío frente al microondas. Era un pequeño paso a la victoria.
¿Qué les ha parecido el capítulo de hoy?
Una invitación a leer Una mujer sin corazón, sólo queda un capítulo. Si esta historia les gusta, esa les va a encantar. Garantizado
¿Apoco no son adorables? ¿Qué te ha parecido el capítulo de hoy?
Noticias: menos desbloqueada que ayer, sigo trabajando con UDDB pero aun no termino el capítulo, será largo así que al menos valdrá la pena la espera.
