CAPÍTULO 29

Bella 17 años

Estaba en llamas, no estaba segura si mi cuerpo podría soportarlo, aunque así era cómo él me hacía sentir cada vez que me besaba así. Enrede mis dedos en su pelo y tiré de él con fuerza, necesitaba tenerlo más cerca, aunque eso fuera imposible físicamente, un gruñido escapó de sus labios directo a los míos, ese sonido sordo y sexy del fondo de su garganta reverberaba en mi interior.

—¿Dime lo qué quieres?— preguntó llevándome al sofá, me recostó en él y se colocó encima de mí.

—Te quiero a ti— mi voz temblaba ante mis nervios. Si bien ya no era virgen aún no tenía mucha experiencia en la materia, solo había hecho esto una vez y ni siquiera estaba segura si lo había hecho bien.

—Ya me tienes por completo, ¿eres mía?— preguntó

—Completamente— respondí sin dudar

Él sonrió ante mi respuesta al mismo tiempo que su dedo índice se colaba en el escote de mi blusa y tiró del primer botón, sin apartar sus ojos de los míos, con cuidado, se apoyó en sus antebrazos para mantener el equilibrio, empezó a desabrocharme despacio.

Cuando terminó con los botones, abrió la blusa dejándome expuesta, me sentía un poco cohibida por su mirada, prácticamente me estaba devorando con ella, levanto mi espalda para sacarla del camino al mismo tiempo que desabrochaba mi sostén, el cual sujete para evitar qué la prenda callera.

Me dedico una sonrisa traviesa y un beso fugaz, antes de inclinarse hasta la cintura de mi pantalón, desabrochó el botón y bajó el cierre lentamente, sin poder evitarlo me retorcí ante las sensaciones. Él se inclinó sobre mí, dejando un rastro de besos suaves y cariñosos, qué iban desde mi vientre hasta mi cuello.

Pegado a mi cuello, sonrió antes de deslizarse nuevamente sobre mi cuerpo, me quitó los zapatos y con ello me libero por completo de mi pantalón y mis bragas, dejándome completamente expuesta, sus ojos buscaron a los míos, haciéndome estremecer por la intensidad de su mirada y él lo tomó cómo una señal ya que se inclinó sobre mí, me beso introduciendo su lengua a través de mis pliegues, su lengua hacía movimientos indescriptibles, provocando sensaciones que eran tan extrañas y a la vez tan familiares, no podía controlar mi cuerpo, termine gimiendo ruidosamente y agarrándome a su cabello. Él no paraba, me volvía loca, una y otra vez.

—Edward, por favor — no se ni siquiera sabía porque suplicaba exactamente, pero sabía que él lo sabía perfectamente

—Por favor, ¿que? Isabella— jadeó sobre mí, su aliento hizo que me estremeciera por completo

—Hazme el amor— dije avergonzada

—Es lo qué hago— susurro exhalando suavemente en mi entrepierna otra vez.

Me dio un largo beso, para después levantarse, me dedico una mirada de arriba a abajo, mientras sonreía con suficiencia, sus labios aun brillando con la prueba de mi excitación.

—¿Y bien?— pregunto finalmente

—¿Y bien qué?— dije sin aliento y mirándolo con ansia febril y un poco de vergüenza

—Yo sigo vestido—dijo cómo si fuera lo más obvio, lo mire boquiabierta y un poco confundida, ¿me estaba pidiendo que lo desnudara?¿podia yo desnudarlo? sí, eso podía hacerlo, me acerque a su camisa, pero él retrocedió.

—Ah no— me regaño alejando mis manos

Por dios, quería decir ... uf eso me daba una idea, algo arriesgada, lo empuje haciendo que se pusiera de pie, lo segui tratando de ignorar mi desnudes, me puse de rodillas ante él, con los dedos tembloroso y bastante torpeza, le desabroche el cinturón, baje lentamente el cierre, después tire de su pantalón y sus boxers hacia abajo, para finalmente liberarlo, mi vista se quedó atascada, era la primera vez que lo veía y comenzaba a preocuparme, era amenazadoramente grande, pero ya había podido con él en una ocasión.

Alze la vista a través de las pestañas buscando su mirada, él me está mirando con.. ¿qué? ¿inquietud?¿asombro?¿sorpresa?.

Dio un paso a un lado para zafarse por completo del pantalón, con mucha duda lo tome en mi mano, indecisa de que hacer apriete y tiré de él hacia atrás. Gimió y se tenso, lo miró asustada de quizás lo había lastimado, pero su rostro está relajado, con sus ojos cerrados, lo tomé cómo una señal de que lo estaba haciendo bien, respiraba con dificultad entre los dientes, con mucho tiento, me metí su miembro en la boca, era muy grande no cabía por completo, chupe fuerte sin saber muy bien lo que estaba haciendo.

—Ah, Isabella despacio, ….oh de esta manera—me tomo de la cabeza tiernamente guiandome lento, pero yo lo empuje más al fondo de mi boca, junte los labios tan fuerte como puede, me cubrí los dientes y lo chupe fuerte—Carajo—Oh ese sonido era demasiado agradable, sugerente y sexy, así qué vuelví a hacerlo, lo hundí en mi boca hasta el fondo, después gire mi lengua alrededor de la punta. De pronto ya no me sentía nerviosa, ansiosa o avergonzada, me sentía cómo una mujer sexy, que sabía lo que estaba haciendo—Bella, ya basta— dijo con autoridad,

Su tono autoritario lejos de asustarme, hizo que me excitara más, volví a tomarlo fuerte, haciéndolo gruñir y gemir, tiro un poco fuerte de mi cabello, pero no me importo lo hace otra vez, él se finalmente me agarro de los hombros, me puso en pie de golpe y me tiro sobre el sofá con algo de rudeza. Se quitó la camisa por la cabeza y se agachó para sacar un poquito plateado de su pantalón, me sorprendió verlo jadeando como yo, quizás está igual de desesperado que yo.

—Quítate el brasier— me ordenó, me incorpore y quizás por primera vez hice lo qué me dijo

—Tócate quiero mirarte— me pidió, lo mire nerviosa, pero finalmente lo hice y alzó la vista hacia él mientras saca el condón. Le deseaba tanto que era casi insoportable—Eres preciosa Isabella Cullen.

Se inclino sobre mí nuevamente y lentamente retiro mi mano de mi cuerpo para ponerla sobre su hombro, se arrastro sobre mí, besando todo mi cuerpo al hacerlo. Beso mis dos pechos y jugueteo con mis pezones por turnos, mientras yo jadeaba y me retorcía desesperada debajo de él, pero nunca se detenía mas que unos segundos siguiendo su camino.

—Ahh Edward— los jadeos desesperados salían de mi sin permiso, pero no me importa, lo único que me importa y necesitaba es a el.

Sin dejar de besarme, me separo las piernas con las suyas y se movió hasta quedar suspendido sobre mi.

—¿Estás segura ?— me pregunta ansioso

—Sí, si, por favor— le asegure besándolo

Sin apartar sus ojos de los míos, se hundió en mi interior con un ritmo deliciosamente lento. Cierre los ojos, deleitándome en la lentitud, en la sensación exquisita de ser suya otra vez e instintivamente arque la pelvis para recibirlo, para unirme a él, gimiendo en voz alta. Él se retiraba suavemente y volvía a colmarme muy despacio. Mis dedos encontraron el camino hasta su pelo sedoso y rebelde.

—Más rápido , Edward, más rápido … por … Por favor— mis manos viajan a su espalda, tratando de enfatizar mis palabras con caricias.

Bajo la vista a mis ojos, me dedicó una mirada triunfante, me beso con dulzura y luego empiezo a moverse de verdad, adopto un ritmo palpitante, mi respiración empezaba a acelerarse, mientras que mis piernas se tensaban debajo de él.

—Vamos, cariño— gimió en mi oído como una suplica

Coló una mano entre nosotros y acaricio el punto exacto para hacerme estallar de forma escandalosa, era cómo si explotara en un millón de pedazos en torno a él. Sus movimientos no se detuvieron hasta que grito mi nombre.

—¡Bella!¡Oh joder!— maldijo con el rostro enterrado en mi cuello. Se derrumbo encima de mí, hundiendo aun más la cabeza en mi cuello. Permanecimos así un momento que me supo a gloria, lo había extrañado tanto y ahora finalmente era mío, aun no podía creerlo.

Cuando recobro la cordura, abrió los ojos y alzó la mirada directamente a mis ojos. Tenia una expresión suave, tierna, no pude evitar sonreír, froto su nariz con la mía, se apoyo en los codos para que no siguiera aplastándome, me beso los labios con dulzura mientras lentamente salía de mi.

Se levanto y se fue a lo que suponía era el baño, cuando regresa lo hace con una enorme sonrisa, se sienta junto a mi y de pronto me toma por la barbilla y me besa con fuerza es un beso apasionado y suplicante, pidiendo ¿qué? no lo sé, pero me deja sin aliento.

—No vuelvas a dejarme— me implora, mirándome con seriedad en lo más profundo de mis ojos

—Jamás— prometo besándolo suavemente. De pronto me toma en sus brazos— ¿a dónde vamos?— pregunto riéndome como la tonta enamorada que soy

—A la habitación— me dice con un tono sugerente que hace que mis mejillas se sonrojen— a dormir— añade

Él besa mis sonrojadas mejillas y me deposita con cuidado en la cama, se acuesta a mi lado y me abraza, cosa que agradezco, ya que aunque jamás lo admitiría en voz alta tengo mucho sueño, pero quiero seguir disfrutando de su presencia, poco a poco nos dejamos arrastrar a los brazos del sueño.

—Cásate conmigo— dice de pronto

— ¿Qué?— dijo confundida por el sueño

—Casate conmigo— repite esta vez con más seguridad

— Edward creo qué estás hablando dormido— le digo bromeando para aligerar el ambiente qué de repente era más pesado

— Lo digo en serio, quiero que seas mi esposa.

—Pero … ¿por que? Yo no soy especial o bonita cómo Tanya— corta mi balbuceo con un beso.

—No digas eso, eres hermosa— besa mi frente para hacer énfasis en sus— amo el brillo de tus ojos, tu ingenio, tu bondad, tu inteligencia, tus carnosos labios, sus sonrojadas mejillas... hacen palpitar mi corazón, amo tu felicidad, tu libertad y me gustaría ser tu compañero para siempre— dice haciendo que mi corazón se derrita —Quiero estar a tu lado eternamente, eres lo que quiero ver al cerrar los ojos cada noche, quiero despertar todos los días en tus brazos, quiero escuchar tu voz y tu risa todos los días, ver tus preciosos ojos chocolate todo los días del resto de mi vida. Eres todo lo que deseo. Cásate conmigo

—¿Estás seguro de lo qué estás diciendo?, ¿Qué va a decir tu familia?, ¿qué pasa con Carlisle, Esme y Alice?— Aunque nada me haría más feliz que estar con él, quería que supiera que implicaba estar conmigo y que decidiera sabiamente.

—Me da igual lo qué piensen, tú lo vales, quiero estar contigo para siempre

—¿Estás seguro que quieres casarte con una mujer más joven?— dije cómo última excusa

—Mira Bella, me da igual qué seamos diferentes, qué pensemos muy distinto, se qué te amo, estoy seguro de que quiero pasar el resto de mi vida contigo, lo que importa es ¿tu quieres?¿quieres compartir tu vida conmigo hasta el final?

—Si, si si— dije con mucha emoción, me arroje a su brazos y lo bese con todo el amor qué sentía por él.

—Prometo cuidarte con mi vida, en la salud, en la enfermedad, prometo honrarte y respetarte tanto cómo duren nuestras vidas— recito entre besos

FIN


Gracias a todes por el apoyo, esta historia a sido un viaje maravilloso y me ha encantado compartirlo con ustedes.

He escrito un epilogo y algunos outakes de su día a día en su vida de casados, si les gustaría leerlos háganmelo saber en los comentarios y los subiré.

Les recomiendo que se den una vuelta por mi historia "El ultimo baile de las luciérnagas"

Nos leemos pronto :)