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J0nas Nagera: No sé por qué fanfiction nunca me avisa cuando alguien me deja un comentario, pero acabo de leer los tuyos. ¡Muchas gracias por siempre compartirme tu opinión! Espero te esté gustando la historia. Un abrazo.
Nota: ¡Hey! La primera actualización del año y viene bastante pesada. Espero la hayan pasado genial y quienes ya hayan entrado a clases, ¡mucho ánimo!
"Rock you like a hurricanne"
Capítulo 11:
"2:00"
Tenían un espacio de 17 minutos, decidieron escoger tres canciones de 3 géneros musicales diferentes, aprovechando el número de miembros oficiales de la banda y que ya tenían varias para elegir de su repertorio. Sasha seleccionaría una canción de rock, Yunan elegiría una de folk y Marcy una canción de j-rock.
Una vez que las piezas fueron reunidas, la idea final fue impresionar al inicio con una genial interpretación de "Don't stop at the top" de Scorpions, posteriormente, amenizarían con "Mírame" de Saurom, aquí Sprig las ayudaría con la flauta, y finalizarían con "Guitar to Kodoku to Aoi Wakusei" de Kessoku Band. Esta última en su tiempo, cuando la estaban ensayando, Sasha pensó en cantarla en japonés, pero Marcy le prometió hacer una adaptación a su idioma diciendo que le emocionaba mucho hacer fandubs. Y sí, Sasha accedió, pero secretamente la había estado practicando también en el idioma original, solo para no quedarse con la espina. Quería sorprender a Marcy mostrándole que sí le interesaba lo que le gustaba, así que interpretaría una parte en la lengua del país del sol naciente como sorpresa.
Y así, empezó la semana.
Anne estaba ciertamente sorprendida. Mientras miraba a las chicas ensayar, notaba lo bien que se llevaban, y aunque por un momento pensó que la relación entre las rubias del grupo era distante, se encontró con algo completamente diferente, pues Sasha escuchaba atentamente a Yunan; no solo a ella, también a Marcy.
No podía decir que odiara recordar el tiempo en que tenían su pequeña banda en la cochera de la casa de los Waybright, pero el ambiente de repente podía ponerse hostil cuando expresaban sus opiniones acerca de qué canciones tocar o los lugares que tomarían. Anne a veces pedía cantar, pero cuando cometía un sencillo error, la rubia terminaba remarcándoselo hasta que decidía enseñarle. Sabía que las intenciones de Elizabeth eran buenas; al igual que su madre, no soportaba mirar las cosas mal ejecutadas si sabía que se podían realizar bien, pero en su deseo por siempre ir más allá, terminaba haciendo sentir inferiores a Anne y Marcy. Claro, eran niñas, olvidaban rápido y así, al siguiente fin de semana volvían a "jugar a la banda" y si seguían lo que Sasha les decía, la pasaban realmente bien.
Todo lo que había cambiado desde que se había ido la seguía sorprendiendo, y aunque no sabía cómo reaccionar a esa nueva Sasha la mayoría de las veces, no podía decir que esta sustitución de ambiente le molestara. La hacía sentir más confiada con respecto a lo que estar en una banda se trataba. Más que eso, su amiga parecía brillar de nuevo estando en el estudio, realmente se notaba cuánto amaba ese tiempo con sus amigas y lo mucho que la guitarra le ayudaba a dejar salir todo lo que sentía.
Repitieron una vez más aquella canción que había dejado sin aliento a Savisa cuando la escuchó de voz de Sasha: "Rock you like a hurricane". Esta vez, Anne se aseguró de grabarlo, la vocalista sobre el escenario era su versión favorita de la chica de ojos zarcos hasta ahora.
Algunas veces se encontró con Leah en la sala. Su presencia seguía haciéndola sentir incómoda, lo cual la contrariaba, pues la chica era un amor. La convivencia siempre se mantenía muy agradable al hablar con ella y siempre trataba de integrarla en las conversaciones que llegaba a tener con Sasha y Yunan. Marcy, por alguna razón, no parecía muy cómoda con su presencia, quizá le pasaba lo mismo que a la joven Boonchuy, no lo sabía, pero pensar que su reacción no era rara le hizo sentir menos confundida. Quizá simplemente no le caía bien. Wow, no pensó que fuera ese tipo de persona, pero no encontraba más respuesta que esa.
De igual manera, no era como si Sasha le prestara tanta atención como lo temió la chica de cabellera parda, la líder estaba notablemente más focalizada en su banda que en cualquier otro asunto.
Recibió una llamada de sus padres, así que salió a atender. Le preguntaban que qué se le antojaba cenar ese día, ambos habían regresado cansados y no había nada preparado en casa, así que optarían por pedir comida a domicilio. Hicieron una que otra broma con su hija ante la ironía que suponía manejar un restaurante y no tener nada preparado que comer en casa, después de un severo debate entre pizza y comida japonesa, la original italiana fue la vencedora.
—Déjame adivinar, ¿también cantas? —escuchó repentinamente, provocando que diera un pequeño salto por la impresión.
—¿Qué? —Dirigió su vista hacia el lugar de donde había venido la voz, se encontró con un chico de cabello negro y largo, recogido en una coleta.
—Perdón, te reconocí de la pista, la chica de la canción coreana —dijo mientras apagaba el cigarrillo en el cenicero de la entrada.
—Yo… no me acuerdo de ti —respondió con cautela. No recordaba a nadie, así que el que le hablara con tanta familiaridad le ponía sobre aviso. Tailandia le había enseñado que quien te habla de repente, seguramente quiere algo, y quizá ese algo es que te unas a su religión extraña.
—Vaya —rió—. Bueno, me llamo Kyle, igualmente no te lo dije en la pista, tenía prisa.
—La pista… —Intentó hacer memoria. Estuvo unos segundos en silencio hasta que la imagen borrosa de un chico de cabello largo le regresó a la mente —. ¡Ah! Me recomendaste academias de baile, ¿verdad?
—Sí, ¿fuiste a alguna?
—A decir verdad, no tengo tiempo para esas cosas de momento, pero gracias, lo tendré en mente —Anne sonrió —. Entonces, ¿Kyle? ¿Vives por aquí?
—Sí, algo así —La expresión de chico se ensombreció, así que Anne desechó las preguntas de su hogar —. ¿Y tú?
—También, aunque no exactamente en esta zona.
—Genial, quizá coincidamos en algún otro lado. ¿Te gusta la música, entonces?
—Cielos, sí, pero no estoy aquí para ejercerla —narró —. Simplemente acompaño a unas amigas.
—Está bien, no te ves del tipo de este lugar.
—¿A qué te refieres?
—El equipo de este establecimiento es mayormente para rock, punk y todos esos géneros pesados, aquí vienen a ensayar bandas ruidosas, ya sabes, muy raro que alguien que canta baladas o pop necesite o quiera pagar lo que se requiere.
—¿Insinúas que no me veo ruda? —cruzó los brazos, fingiendo indignación.
—Podría afirmarlo.
—Podrías tener razón —rió —. Pero también, no. Pareces saber mucho de esto, ¿tienes una banda?
—No precisamente, alguna vez tuve un conocido cercano que sabía mucho de estas cosas, siempre nos platicaba de todo esto —rememoró con una sonrisa, sin embargo, su mirada reflejaba una profunda soledad. El chico tomó su teléfono y se centró en la pantalla por un momento.
—¿Conocido cercano? ¿Terminó mal? —indagó, pensando que la incomodidad del chico se debía a que habían llegado a un tema sensible.
—Eres alguien interesante —El joven volvió a reír —. Veo que me prestas atención, gracias —Le ofreció la mano como invitación a estrecharla. Compartieron un breve apretón.
—Bueno, soy una persona muy intuitiva, creo, je.
—Pues fue un placer, a ver si nos vemos alguna otra vez, hasta luego, Anne.
—Hasta lue-… Un momento, ¿cómo sabes mi nombre? —preguntó, extrañada.
—¿Qué? Me lo dijiste aquella vez en la pista —Kyle enarcó una ceja con desconcierto.
—Ah, ya, perdón, vengo de un lugar donde hay mucha gente sospechosa en la ciudad —rió con nerviosismo.
—Te entiendo, yo también crecí en uno, aunque no te confíes, las ciudades son ciudades, al fin y al cabo. En fin, hasta otra —se despidió el joven con cierta premura. Comenzó a caminar hacia la parada de autobús.
—Pensé que estaría con amigos en el local —musitó Anne, recargándose de nuevo en la pared del estudio.
Bueno, ya era una cara conocida más, parecía alguien agradable. Se preguntó si se volverían a encontrar, la ciudad era muy grande, pero si ya habían coincidido dos veces, quería decir que frecuentaban uno o dos lugares en común. Siempre se sorprendió de lo fácil que era para ella hacer amigos.
—¿Anne? ¿Todo bien? —Sasha había salido del establecimiento, la castaña ya había tardado demasiado y se había comenzado a preocupar.
—Sí, perdón, me hablaron mis padres y luego me entretuve con un amigo, ¿ya terminaron?
—Casi. Nos falta una hora todavía, ¿ya estás cansada? ¿Quieres que te vaya a dejar a tu casa?
—No, tranquila, si solo les falta una hora, perderías casi media en llevarme y regresar, puedo decirles a mis padres que vengan por mí cuando regresen de la pizzería.
—Sí, está bien —Había cierta decepción en las palabras de la rubia.
—Bueno, si no tienes nada que hacer después del ensayo, ¿quieres ve-?
—¿Sasha? Cielos, pensé que les había pasado algo, chicas —Leah se recargó en la puerta del local —. Marnie está preguntando por Anne, ¿todo bien?
—¿Marcy? —Anne enarcó la ceja.
—Ah, sí, perdón —la chica sonrió con vergüenza —. En fin, ¿qué hacen?
—Nada, estábamos por volver—Se adelantó a responder la vocalista —. Anne, ¿vienes?
—Voy a llamar a mis padres de nuevo, pero en un momento estoy con ustedes—Savisa levantó su teléfono y lo agitó.
—Bien… Entonces… te veo adentro —Elizabeth se volvió a la pelinegra quien le sonrió y le ofreció la mano. Dudó en si tomarla o no, esta vez la coartada de la distracción era inservible ante la clara invitación de la que alguna vez consideró su futura novia… ahora todos sus planes se encontraban en entredicho; Anne le gustaba, sí, pero, ¿y todo lo que había sentido por Leah Walker?
En honor a esos sentimientos aceptó el gesto; al final, si no lo hacía la única herida aquí sería la tercera en llegar, no podía seguir lastimando personas a diestra y siniestra. Pensaría seriamente qué hacer con esta situación, pero por hoy, aceptaría la mano de la segunda fuente de sus dudas.
Anne siguió cada movimiento de la vocalista, algo en su interior le gritaba que, si dejaba a Sasha tomar la mano de aquella chica, la perdería de alguna manera. Sentía que estaba en una especie de carrera e iba perdiendo, pero… ellas incluso se iban a besar, eran más cercanas de lo que podría ser Savisa en ese momento para Waybright.
¿Con qué derecho?
¿Con qué excusa le pediría a su amiga un lugar especial?
No estaba molesta, en lugar de eso, su corazón había encontrado tristeza.
La unión de las manos de la pareja terminó por dañarla de alguna forma, se vio incapaz de volver a entrar en un lugar donde ambas estuvieran juntas, no iba a soportar la zozobra de volver a contemplar esa mirada entre ambas y soñar que era ella…
… en lugar de Leah.
Anne no volvió. Sasha, una vez más, salió a buscarla, pensando que algo le había ocurrido, pero se encontró con una calle vacía. Le mandó un mensaje preguntándole si se encontraba bien, pero solo recibió una corta respuesta que no le decía demasiado: "Mis padres estaban más cerca de lo que pensé. Ya estoy en casa". Y después de eso, su amiga no volvió a responder. Con la inquietud en mente, no pudo concentrarse más en el ensayo, lo que hizo que Olivia les aconsejara seguir al día siguiente.
—No puedo creer que se me fueran tan rápido las horas, en verdad que el tiempo vuela cuando te diviertes —dijo la chica de ojos violeta, mientras Sasha la acompañaba a la parada de autobús.
—¿Tu mamá no te dice nada?
—Hoy tiene turno de noche, así que me dijo que podía regresar tarde, pero no tanto, bueno, no a las doce de la madrugada, por ejemplo.
—Entonces vas bien, recién son las 7.
La conversación no iba más allá de algunas respuestas de la vocalista a las preguntas de Walker, quien se esforzaba por no dejar morir su conversación, pues los silencios entre ambas eran realmente incómodos. Parecía como si hubiera algo que decir, una cosa que ninguna quería sacar a relucir. Ahora bien, la pelinegra era la única que sentía la tensión en el ambiente, pues Elizabeth estaba pensando en todo y nada a la vez.
Llegaron al complejo de departamentos en completo silencio.
—Bueno, te veo luego, ten una linda noche.
—Sasha…
Waybright se volvió a donde la llamaban y sintió unos brazos rodeando su cuello para después notar la presión de los esponjosos labios de la chica de ojos violeta contra los suyos propios. Casi de inmediato volteó la cabeza, desconcertada.
—¿Qué haces?
—Lo sabía —Leah pasó su lengua por su labio inferior y la miró con seriedad —. No quieres besarme —La vocalista permaneció en silencio, incapaz de decir algo, no podía poner excusas, eso solo la dañaría, pero su quietud confirmó lo dicho —. ¿Por qué, Sasha?
—Lo lamento, Leah.
—No entiendo.
—Yo… yo tampoco, a decir verdad —esquivó la mirada de la adolescente, no deseaba ver su expresión y encontrarse con la desdicha que el desamor puede provocar.
—¿Es por Anne?
—No —respondió casi de inmediato con temor. Estaba diciendo la verdad, pero tampoco podía afirmar que Savisa no tenía que ver con todo lo que estaba ocurriendo.
—Claro… —Escuchó una risa apagada —. Hasta donde he visto, no te vio ni te verá de esa forma, tú misma me lo dijiste cuando hablamos de ella, y tú… tú me usaste, ¿verdad?
—¿Qué? —La rubia finalmente levantó la vista, contrario a lo que esperaba, Leah no estaba llorando, pero tampoco estaba saltando de felicidad precisamente —. Por supuesto que no te utilicé, yo iba en serio contigo —afirmó con severidad —. No entiendo qué me sucede, y aunque suene cliché, en verdad que no es por ti. Soy yo.
—¿Estás completamente segura de eso?
—No entiendo tu pregunta y tampoco sé qué quieres que te diga —Sasha enarcó una ceja, quería mantener la calma, pero la actitud de la pelinegra no le estaba gustando.
—¿De que no soy yo? —preguntó con la voz quebrada, dejando salir una lágrima que rápidamente se secó —. No, ¿sabes qué? Olvídalo, perdón por ponerme tan intensa, simplemente me superó el que me rechazaras por segunda ocasión. Creo que entiendo.
—Leah… —Intentó acercarse a la chica, pero Walker estiró su mano, marcando la distancia entre ambas. Esta vez, era ella quien no mantenía contacto visual, escondiendo su rostro detrás de su largo cabello negro. Sasha apretó los dientes, tensando su mandíbula, justamente eso era lo que quería evitar.
—No, mira, ahora es tarde, hablemos después, ¿sí? Ve con cuidado a tu casa.
Y con esto dicho, la chica entró en el patio de la propiedad y cerró la reja. No volvió la mirada, llegó a la puerta principal y entró.
Sasha suspiró con pesar, no deseaba que las cosas terminaran así, pero como bien decía su padre: Lo que no se habla se hace más grande, hasta romperlo todo. En su cabeza, sus pensamientos le gritaban que era su culpa, que fue estúpida al creer que podía dominar el amor que sentía por Anne en un par de semanas, cuando no había podido lograrlo en casi cinco años. Por lógica se decía que, aunque quisiera, no podía controlarlo todo, y que era inevitable que la gente saliera lastimada, nadie sabe lo que ocurrirá en el futuro…
Y aun así… ¿por qué siempre tenía que ser quien trajera tal desdicha a la gente que apreciaba y quería?
Era normal que Anne no pudiera enamorarse de ella. Sasha tampoco lo haría.
—Maldición… —exclamó la chica una vez entró en su hogar. Se pasó las manos por el cabello y se quitó los mechones del rostro, inhaló y exhaló con profundidad, regresó su vista a la puerta de entrada, se preguntó si todavía seguiría ahí. Lo dudaba, la estaba perdiendo, o al menos, su interés en ella estaba menguando.
—¿Cómo te fue? —escuchó, provocando que se sobresaltara.
—¡Cielos! ¿Llegaste hoy? Casi me matas de un infarto.
—Sasha te trajo.
—No deberías estar espiando a la gente —reclamó Leah —. Menos a mí, lo sabes bien.
—Escuché voces y me asomé por la ventana, de cualquier manera, no creo que me reconozca sin lentes y con el cabello rubio.
—Me sigue sorprendiendo que mis tíos te dejaran hacer esto —Se acercó al muchacho frente a ella y tomó un mechón de pelo —. ¿Sabes cómo cuidártelo? Tengo algunas cremas para reparar-…
—Estoy bien, joder, déjame, no me trates como a un niño—se quejó, apartando la mano de su prima.
—No me hables así, no es conmigo con quien estás enojado —regañó.
—De cualquier manera, vi que estaban peleando, ¿problemas en el paraíso?
—Algo así… —suspiró —. Bruno, creo que deberíamos parar.
—¿Qué? —Los ojos violetas del rubio se centraron en Leah, hostiles, enojados —. ¿Ya olvidaste que me lo prometiste?
—Estaba enojada, ¿bien? No podía creer que de un momento a otro mi pequeño Bruno estuviera en el hospital, custodiado por la policía.
—Llevas demasiado "estando enojada" como para venir a decirme que cancelemos todo, ¿ya olvidaste nuestro plan? La vas a hacer sufrir.
—Sí, pero después de todos estos meses, ni siquiera me has dicho qué fue aquello que sucedió para que terminaras de esa manera.
—Ella… —La piel de Bruno fue abandonada por la sangre, la palidez era tan marcada que la mayor temió que algo realmente malo hubiera ocurrido. Eso solo la confundía más, llevaba mucho tiempo conviviendo con Sasha, no parecía una mala persona.
El adolescente de cabellera clara no dijo nada más, salió corriendo hacia el baño y ahí, Leah escuchó grandes arcadas. Se acercó al joven y palmeó su espalda.
—No nece… necesito tu… compasión —dijo con esfuerzo —. Si quieres ayudarme… entonces haz que pague… ¡Que pague por dejarme en vergüenza!
Walker no sabía qué había ocurrido entre quien pretendía engañar y su primo, pero de algo sí estaba segura, sus tíos no habían hecho más que acrecentar los sentimientos negativos dentro del pequeño. Los conocía bien, su propia madre se quejaba de que su hermano era "demasiado estricto" y que se había conseguido a una mujer igual o más rígida que él.
Hacía poco más de un año, su madre recibió una llamada de su cuñada, quien, casi llorando, le dijo que su hijo estaba en el hospital custodiado por agentes de policía; no especificó nada más, todo parecía un caos y había escuchado hablar a sus padres acerca de una posible demanda de parte de quien sabía quién. No quisieron llevarla, así que no se enteró prácticamente de nada, pero una vez tuvo la oportunidad de escuchar la historia del menor, este le contó como aquella salvadora de la que le había hablado lo obligó a hacer cosas que no quería hacer, como lo había hecho ir en contra de sus padres y que, después de eso, lo había abandonado a que se pudriera con todos los problemas que estaba teniendo por su culpa. No solo eso, la desgraciada incluso había tenido la cara tan dura como para dejar a su suerte a uno de sus compañeros, justamente en su peor momento.
Su primo lloraba y juraba que no había hecho nada, que era Sasha Waybright quien lo había llevado a una trampa. Quería acabar con él, hacerlo sufrir. No necesitaba más pruebas que el hecho de que la persona en cuestión había decidido no presentar cargos contra ninguno de los presentes.
El enojo dentro de Leah se abrió paso como un huracán, no podía concebir lo que estaba escuchando. Su primo estaba delgado y con ojeras, se notaba que el estrés que había soportado esos días estaba a otro nivel; sus tíos no le daban tregua, las veces que tenía que bajar por agua o a hacer cualquier otra cosa, podía escuchar cómo esos dos adultos, a sabiendas de que el niño estaba ahí, presente, hablaban de la decepción que suponía el que su hijo fuera capaz de "eso", que se lamentaban por no haberlo criado mejor, decían que era una pena que no fuera más inteligente, más fuerte, más apto. Que era una deshonra. Walker se mordía la lengua, intentando no replicarles a la cara que ellos ni siquiera se hacían cargo de su hijo, que nunca habían estado para él, que para lo único que hacían acto de presencia era para dar la cara si el chico traía buenas calificaciones a casa y recibir la medalla de "buenos padres" en la escuela o, por el contrario, si Bruno quedaba fuera del cuadro de honor, entonces lo trataban como si fuera retrasado, remarcándole que la comida, los lujos, el bienestar… el cariño, se ganan, y si no podía entregarles resultados, entonces no era digno de su aprecio.
Recordaba bien cómo su primo le hablaba de esa tal "jefa suprema", alguien que le enseñó a defenderse, alguien que le había dicho que no tenía que demostrarle nada a sus padres. Estaba realmente feliz de que su primito tuviera amigos que lo apoyaban e impulsaban a salir adelante, pero entonces, esa misma "guerrera invencible" fue quien terminó de romper la confianza del niño. Sus tíos se separaron lo más discretamente que pudieron, no se enteraron de que el matrimonio ya no existía hasta que su tía llegó a casa de sus padres a pedir asilo, pues el hombre la había dejado sin nada. Aunque la versión de la mujer, una madre que dejó todo por conseguir la custodia de su vástago, flaqueaba por todas partes al mirar todo aquello que adquiría a base de un trabajo misterioso. No tardó nada en pagar una casa propia y entonces se fue con Bruno, quien después les confesó que su madre recibía una gran suma de dinero de parte de su padre, así que el trato entre los Jeon fue evidente.
Y todo a raíz de que el adolescente de cabello castaño (en aquel entonces) había comenzado a cambiar. A ser más rebelde.
Eso era lo que sabía Leah, pero de parte de Bruno, él podía contar una historia incluso más densa.
Solo él conocía el hecho de que sus padres no estaban enamorados del todo, su padre, Jeon Seok aceptó casarse con su madre, Cameron, por simple deber. Fue la primera mujer que conoció que aceptó su retorcida personalidad, toda su ideología clasista y retrógrada. Sus abuelos animaron a Seok a casarse con ella antes de que cumpliera 25 y así lo hizo, intentando conservar su título del "hijo perfecto" de la familia. Cinco años después y tras varios tratamientos de fertilidad nació él, el varón, el hijo deseado.
Sus tíos habían tenido hijas como primogénitas, Leah, que era la mayor de las nietas, Eun-Ji, que nació algunos meses después, para finalmente, tras un año y medio, Bruno llegara al mundo.
Era ideal, no solo era hombre, también había heredado los únicos y preciosos ojos violeta de los Jeon, todo un ejemplar. Entonces las primeras "fallas" llegaron, le diagnosticaron trastorno de déficit de atención, cosa que fue repudiada por sus abuelos. No solo eso, con los años desarrollo una vista realmente pobre, así que se vio en la necesidad de usar lentes, algo que los cabezas de la familia Jeon tomaron como un presagio de mala suerte.
Con el tiempo sus abuelos prefirieron a Leah, quien no solo era brillante en los estudios, también poseía gran belleza y tenía una vista perfecta. No obstante, el gusto no les duró demasiado, pues su tío les marcó un alto cuando detectó su intención de volverla su nuevo blanco de charlatanería. Fue duro para Young Jae la decisión de limitar a sus padres por sobre Leah, pero lo aceptó, entendiendo que su marido quería lo mejor para su hija.
Y así, todas las expectativas de los Jeon cayeron en él, en Bruno. Era despreciado por su padre y apenas animado cuando conseguía algo importante como diplomas o primeros lugares de concursos, mientras tanto, su madre se volvía loca intentando corregirlo hasta en como comía, como hablaba, como vestía, en todo. No era suficiente sacar una A, tenía que sacar una A, no era suficiente que se matara en el gimnasio para tener una varonil figura de la que sus padres pudieran alardear, al final siempre estaba demasiado gordo o demasiado flaco, ni siquiera tenía la altura deseada, no bastaba con ganar el primer lugar si había permitido que el segundo se le acercara por poco, no estaban contentos si podía hablar inglés, pues si ya sabía un idioma, ¿entonces por qué no estaba comenzando ya con el siguiente? EL NO ERA SUFICIENTE, SU VIDA NOSERÍASUFICIENTETENÍAQUESERMÁSINTELIGENTEMÁSRÁPIDOMÁSATRACTIVO¡MÁSPERFECTO!TENÍAQUESERIMPOLUTODEBÍAENORGULLECERASUSPADRESNOTENÍAOTRAOPCIÓNNADIELOQUERRÍASINOSELOGANABANOMERECÍANADASINOPODÍASIQUIERAALCANZARLAMITADDECOSASQUESUPADREYAHABÍALOGRADOASUEDADNOERAMERECEDORDENINGUNACONSIDERACIÓNNONECESITABAPIEDADNONECESITABACONMISERARSE¡SERUNNIÑONOERAUNAEXCUSANOERADÉBILNOERAVULNERABLENOERANADANOERASUFICIENTENOERAPERFECTOYNUNCALOSERÍAMIENTRASSIGUIERALLORANDOENUNAESQUINAPORUNAMORQUENOSEMERECÍA…!
Un día se desmayó y despertó en su hogar. Su madre había llegado con una tina de agua tibia y limpió su rostro, se había caído de cara contra el suelo, estaba en clase de educación física. Primero le preguntó cómo estaba, después le pidió que descansara y finalmente le dijo, con una voz calma y paciente: "¿Por qué tuviste que desmayarte frente a tantas personas? ¿Qué van a decir de mí?".
Bruno sintió las lágrimas agolparse en su rostro, su madre volvió a tildarlo de dramático y lo dejó solo. El chico quería gritar, quería golpear algo, se levantó de la cama, salió por su ventana y corrió hasta que los pulmones le dolieron. Fue ahí cuando encontró a una chica peleando con su madre, se acercó, curioso, y fue ahí donde escuchó: "¡¿Crees que te debo algo por haberme traído al mundo?! ¡Soy una puta persona, así como tú! ¿Me vienes a echar la culpa de toda esta mierda? ¡¿Qué hiciste tú?! Nada, literalmente no hiciste nada, ¿quién tuvo que soportar tus ataques de histeria? ¡¿Quién fue la que te cuidó a ti?! ¿Ahora me vienes a decir que por qué te hago esto? ¡¿Por qué tú me haces esto?! Jódete, mi maldito padre no es perfecto, pero al menos él no me ha venido a decir que soy una vergüenza, ¡tú eres la vergüenza como madre!".
Un hijo hablándole así a quien lo trajo al mundo… ¿Eso era siquiera posible?
Se acercó a la chica una vez se alejó de la mujer, quien le gritaba que regresara. Lo demás era historia. No supo lo que era "ser él mismo" hasta que conoció a Sasha Waybright.
A su parecer, solo con ella conoció lo que era sentirse libre de preocupaciones y expectativas. Comenzaron a dejar de importarle las calificaciones, las miradas de desprecio en sus padres, el qué dirán las personas que lo vieran fuera de la escuela, ¿a quién debería afectarle que hiciera lo que quisiera?
Sí, claro, la rubia le pegaba uno que otro golpe, pero era porque le ponía atención, realmente le interesaba lo que él hacía y cómo le iba. Sus consejos eran poderosos, su sabiduría iba más allá de lo que cualquier otra persona podría haberle enseñado antes. Gracias a ella había aprendido a ser fuerte, ni siquiera las bofetadas de su madre y padre le dolían después de soportar los puñetazos de Elizabeth, no podían hacerle daño de nuevo, no si no le interesaba lo que decían, así como a Sasha no le importaba lo que su padre dijera, tal como a la chica le bastaba una sola mirada para que la gente hiciera lo que quisiera, él también podía llegar a ser así de respetado. Igual a su heroína, así como Sasha Waybright.
Al menos, eso pensaba.
Fue entonces que los comenzó a evitar, no entendían qué era lo que ocurría, era como si de un momento a otro se avergonzara de ellos, incluso los ignoraba cuando se cruzaban, parecía que los ocultaba de aquella chica de cabello negro. Fue entonces que los briagos reclamos de la rubia aquella noche de "fiesta adulta" tomaron sentido en su cabeza. Esas amigas que mencionaba, esa… ¿Marcy y Anne? Sí, seguramente era una de ellas, una pequeña investigación le bastó para enterarse de que la familia Wu había regresado hacía unos días a la ciudad, por fin pudo ponerle un nombre a aquella advenediza.
Cambió.
Su jefa cambió.
Ya no tenía esa apariencia intimidante, ahora parecía una chica como cualquier otra, ni rastro de aquella mirada asesina que congelaba a quien la miraba. Incluso había gente que se atrevía a llegar con ella y reclamarle por lo que les había hecho, se merecían una golpiza, pero no, la chica de ojos zarcos agachaba la cabeza y se disculpaba con vergüenza. Hubo un día que la vio ayudar a su padre con algunas bolsas y reír a su lado. ¿No se suponía que ese hombre era lo peor que le había ocurrido? ¿No lo odiaba?
Esa no era su Sasha, su capitana era una persona intimidante a quien no le importaba una mierda lo que la gente quisiera o creyera, si quería lo tomaba, si hablaba los demás callaban, no había excepción, incluso había tratado a su padre con la punta del pie en más de una ocasión frente a ellos.
¿Qué había con esa amabilidad que destellaba en sus ojos cuando estaba con esa niña? ¿Qué rayos con esas playeras rosas y esas faldas? ¿Qué con esa sonrisa sincera que él no podría esbozar nunca?
Mentirosa, era una mentirosa. Su vida no se caía a pedazos, así como la de todos ellos, su vida estaba en perfectas condiciones a pesar de todo lo que había hecho y él… Él ya no podía volver a ser como era, sus padres lo daban como un caso perdido, incluso mentían acerca de él con tal de no aceptar su nueva personalidad frente a los Jeon. Cielos, hasta había escuchado a su madre más de una vez expresar su temor porque algún día fuera a hacerle algo. Él no quería dañarlos, él quería que, al menos si no lo amaban, lo respetaran, pero ahora parecía que la única víctima aquí eran sus padres y la rubia. Sasha había arruinado su vida.
Y él era el único estúpido que siguió a una mentirosa como un borrego directo al matadero.
Su mente era un caos, dio vueltas por la ciudad intentando maquinar una venganza tan dolorosa que hiciera a esa maldita sentir todo lo que llevaba soportando, pensando que contaba con ella. Cuando estaba por llegar a su casa, recibió una llamada de Lauren.
—Bruno, ven a casa de Kyle —la voz de la chica transmitía su tensión.
—Lauren… Me duele la cabeza…
—Joder, bueno, creo que Kyle la está pasando peor que tú y que yo, así que trae tu trasero aquí, nos necesita.
—¿Qué pasó?
—Su madre acaba de fallecer.
"Pretend my pain away" Citizen soldier, minuto 2:00.
