Final de una Historia y el Inicio de Otra.

La guerra se ganó, hubo muertes y sacrificios, claro está, pero el destino era el mismo, la victoria. Una familia entera estaba en el centro de esta, la familia Potter, compuesta por cuatro personas; James Potter, Lord de la casa Potter, su esposa Lili Evans, sus dos hijos, el mayor Charles Potter y la menor Rose Potter, los cuatro recibían vítores y aplausos de todos los presentes, sus amigos y sus compañeros estaban aplaudiendo como locos al saber que el señor oscuro, Lord Voldemort había caído; todos celebraban sin darse cuenta que faltaba un integrante de la familia, el verdadero salvador, Harry James Potter.

El joven pelinegro de ojos verdes estaba en el Bosque Prohibido, el era el verdadero salvador ya que sin su ayuda ninguno de los tres "leones", su propio hermano, Ron Billius Weasley y Hermione Granger hubieran podido encontrar la forma de deshacerse de los horrocrux's, el había salvado "sus traseros" en más de una ocasión, se enfrentó a una treintena de mortifagos y carroñeros, el voló un dragón, un dragón que ninguno pudo volar ya que sus "amigos" lo abandonaron al usar un traslador para salir del banco de Gringotts.

Flashback:

-Joven mago, tus amigos te dejaron- la observación muy obvia del dragón era cierta, utilizaron el traslador para salir de ese lugar olvidando al pelinegro quien solo miro el espacio vacío que quedaba.- No me sorprende, soy algui…..- estaba hablando el pelinegro pero el dragón lo detiene.-He visto a través de tus ojos, he visto los colores de tu corazón y de tu alma.- dijo el dragón sorprendiendo al joven.- Sube rápido…..jinete de dragón.- dijo el dragón bajando su ala al suelo para que Harry pudiera subir, apenas puso un pie en el ala fue impulsado y cayó sobre el dragón, antes de que se pudiera quejar el dragón soltó un chorro de fuego blanco incinerando a los magos y despertando a Bogrod del maleficio.

-Volveremos a vernos, duendecillo.- dijo el dragón asustando al duende que de nueva cuenta se desmayó.- No sabía que los dragones hablaban.- dijo Harry mientras el dragón con una ráfaga de su fuego blanco hizo un agujero en el techo de la caverna subterránea del banco saliendo por el vestíbulo principal.-Nadie lo sabe, solo aquellos que son valientes y puros en sus intenciones pueden escucharnos, de hecho eres el segundo en escuchar a un dragón hablar.- dijo el dragón mientras montaba el vuelo por los cielos de Londres surcando sobre las nubes londinenses.- El primero fue el primer hechicero, Merlín.- sorprendió a Harry la declaración del dragón quien solo continuaba volando.- ¿Hechicero, no debería ser mago?- pregunto el joven al dragón que solo comenzó a carcajearse sorprendiendo al joven.

-Mago es aquel que solo "domina" la magia a través de artilugios, hechicero es aquel que domina la magia sin estos mientras la canaliza a través de su enlace con ella, son aquellos que nacen con la capacidad nata de controlar la magia sin restricciones, podrías traer de la muerte a cuantos quieras o poder vencer a esta. Son escasos los hechiceros, viven en los dos mundos, no dependen de la magia.- dijo el dragón mientras el joven se ponía a pensar en sus palabras.- Pero tú, tu eres único, único en su clase, cuando la guerra acabe vuelve a Gringotts, ellos podrán decirte tu verdadero linaje, jinete de dragón.- dijo el dragón antes de aterrizar limpiamente en el suelo delante de un lago, un lago tan cristalino que podrías mirar tu reflejo en él,

-Un destino único te aguarda muchacho, descubre tu verdadero linaje y muéstrale al mundo lo que un hechicero puede revelar.- dijo el dragón antes de volver a levantar el vuelo y volver por donde vino. Antes de que Harry comenzara a andar, un rayo cayó sobre tierra llana levantando pedruscos, en el lugar del impacto apareció un báculo, blanco, tan blanco como las nubes mismas, adornado con filamentos dorados y en la punta que se llegaba a ver se podía ver una gema, una gema de color dorado, brillaba con la intensidad del sol, cuando Harry apenas lo toco este desapareció para desilusión del joven mago.

Flashback Fin:

El joven pelinegro estaba por salir del bosque prohibido cuando un brillo blancuzco tenue con la forma de un perro llamo su atención, este brillo se adentró en el bosque prohibido hasta llegar donde su hermano "murió", el pelinegro siguió al perro solo para que este se detuviera y con unos toques de su pata delantera golpeara un punto en específico, el joven pelinegro se acercó al perro y este volvió a pisar con su pata el mismo lugar, el joven no entendía hasta que el brillo comenzó a rascar la tierra, comenzó a cavar en ese punto solo para encontrarse con una piedra negra, tan negra que parecía absorber el brillo con forma de perro, Harry lo tomo solo para que el brillo fuera absorbido y nuevamente saliera para tomar la forma de Sirius Black, su padrino.

-«Harry, mi muchacho.»- era la voz de un hombre en sus 36 con pelo ondulado, el joven al verlo quiso abrazarlo pero este solo lo traspaso.- Si….Sirius, pa…..padrino.- decía el joven entre sollozos al ver al hombre que le enseño todo lo que sabía, aquel que fue un maestro para él, aquel que nunca le fallo.- «No, no llores, mi niño. Era inevitable, sabíamos que esto iba a suceder de un momento a otro.»- el joven solo se sento y con sus brazos atrajo sus piernas al pecho mientras el espectro de su padrino se ponía a lado de este y con una mano quería calmar a su ahijado solo que no podía tocarlo.-«Sabes, la muerte….la muerte es solo un paso, un inicio a una gran aventura que nunca acabara.»- decía el espíritu mientras el joven solo lo miraba.- Pe….pero no po…podre acom….acompañarte en esa aven….aventura.- dijo el pelinegro mientras el hombre solo sonreía.-«Entonces te acompañare en la tuya, la muerte me mostro tu camino, tu sendero y este será el más grande, el más maravilloso pero a la vez el más duro que exista; estará lleno de desafíos, de obstáculos que sé que tú los superaras.»- dijo el espíritu mientras el pelinegro solo miraba a su padrino sin entender.-«Estaré contigo hasta el final, siempre estaré contigo, mi niño, mi…..hijo. Además, Buckbeak te está esperando en el observatorio.»- dijo el hombre mientras depositaba ambas manos en los hombros del pelinegro quien lo miro decidido.

-Nunca me daré por vencido, nunca decaeré ni me rendiré.- dijo para que la piedra de la resurrección, una de las reliquias de la muerte que estaba en su puño soltara un destello aceptando las palabras del pelinegro quien ignoraba el brillo negruzco de esta hasta que el brillo creció en luminosidad que tuvo que cerrar los ojos, los abrió a los pocos minutos para encontrar en su dedo anular un anillo, el mismo anillo que la muerte misma le dio a Cadmus Peverell que solo apareció por un momento para después desaparecer aunque el todavía sentía el peso de este. Unos pocos minutos después salió del bosque prohibido para marchar rumbo al castillo de Hogwarts, entrando por una puerta lateral el joven marcho a lo que solían ser sus habitaciones sin ser visto por alguien o por los cuadros del colegio quienes estaban mirando la celebración ajena al muchacho.

Llego a su cuarto que compartía con su hermano y dos de sus amigos, Seamus Finnegan y Ron Weasley, tomo sus útiles y con un encantamiento de chorro de llamas fueron consumidos al instante, tomo sus ropas y sus túnicas guardándolas en la que solía ser el bolso que estaba encantado con peso pluma y el espacio interior agrandado, este solía pertenecer a su padre pero él lo tomo ya que había sido dejado en el desván de su casa.- Bueno, esto es lo último.- dijo mientras miraba el baúl de su hermano y con un Alohomora abría este y sin desordenar nada tomo la capa de invisibilidad que era una reliquia familiar.

Al tomar la capa de invisibilidad, el anillo apareció y conjuntamente liberaron una onda de magia que alerto a todos en el castillo, cuatro espectros aparecieron delante del joven.- Buena forma de llamar la atención, Harry.- dijo sarcásticamente un espectro de cabeza calva mientras uno de los espectros, una mujer en su edad madura miraba por cada lado de la habitación.- Tienes que irte ya, ellos están en camino.- dijo el espectro de Helena Ravenclaw, el joven tomo la capa y la metió en su bolso de peso pluma, tomando su varita salió a trompicones de los cuartos de Gryffindor mientras los espectros iban delante de él.- Por aquí, joven mago.- dijo un espectro melenudo mientras guiaban a Harry por el camino más corto hacia el observatorio del castillo.

Delante del grupo estaban un grupo compuesto por los hijos de mortifagos incontentos con el final de la guerra, cuando sintieron los pasos aproximándose de un grupo grande solo comenzaron a correr esperando interceptarlos en algún lugar.- Por aquí.- dijo un miembro del grupo mientras con varita en mano se deslizaba por los pasadizos; Harry llego a una escalera en espiral solo para detenerse cuando sintió como esta comenzaba a dar vueltas elevándose.- Harry, ¿Qué….que haces?- pregunto un hombre de edad avanzada con una barba tan larga y con el pelo blanquecino, detrás de ellos estaban algunos de la orden del fénix.- No pasa na….- estaba diciendo pero antes de completar esquivo un Baubillius lanzado por uno de los slytherin que estaba en el otro grupo.- Muere, bastardo, Fiendfire.- nadie pudo hacer nada por evitarlo, el hechizo convoco una marea de fuego que al poco tiempo estaba avanzando contra el pelinegro.-«Úsame ahora, chico.»-una voz en su cabeza resonó solo para que el báculo apareciera y Harry, sorprendiendo a todos los presentes lo golpeara con todas sus fuerzas en el suelo.

Para sorpresa de todos y en especial de Dumbledore, una cúpula rodeara al pelinegro y se expandiera violentamente haciendo que todos salieran expulsados del suelo, cayeron unos sobre otros mientras en el epicentro de tal cúpula se hallara a Harry asombrado, el fantasma de Godric apareció.- Rápido, no tienes tiempo.- dijo el fantasma solo para que el joven silbara fuertemente aturdiendo por un instante a los presentes, un graznido llamo la atención de todos los presentes, el grupo de slytherin se paraba a duras penas mirando como el pelinegro iba hacia ellos.- Fuera de mi camino.- dijo el pelinegro solo para que estos salieran volando, algunos estrellando sus testas contra las paredes y otros dos no tuvieron la suerte solo para que acabaran cayendo hacia el vacío.- Por aquí, muchacho.- dijo el pelinegro solo para que el hipogrifo volara en picada mientras Harry saltaba al vacío, Dumbledore así como los miembros de la orden del fénix se acercaron al borde del observatorio esperando ver al chico cayendo al vacío solo para que retrocedieran intempestivamente al ver a Harry sobre el hipogrifo elevándose hacia el cielo, antes de que alguno hiciera o pensara en como traer al muchacho de vuelta, la varita de Dumbledore salió volando de sus manos solo para desaparecer en el aire.

-¿Qué…que demo….- Dumbledore no sabía que había pasado hasta que una idea, un terrible pensamiento le llego a la mente.- Maldita sea, el…ese chiquillo las….las tendrá. Ese maldito niño echara todo a perder.- sus maquinaciones así como sus planes a futuro se estropearon al ver como el joven se adentraba en el bosque perdido.- Kingsley, dile a los Potter que los quiero en mi despacho. ¡Ahora!- grito el anciano mientras el auror salió disparado a cumplir las órdenes del anciano.

Harry estaba esquivando uno que otro obstáculo, le hubiera encantado que el regalo de su padrino viniera con el.- «Puedes invocarla, solo apunta tu mano al castillo y concéntrate en lo que quieres.»- la voz de antes volvió a hablarle pero por algún motivo el pelinegro volvió a hacerle caso, apunto su mano al castillo y se concentró en el regalo de su padrino, la saeta de fuego que se había quedado en la oficina del director; mientras que en esa oficina se realizaba una discusión que podría haber irritado al pelinegro de estar presente.

Despacho de Albus Percival Wulfric Brian Dumbledore:

-James, Lily. Sé que ya han estado pensando pero….- el director no pudo seguir porque la puerta se abrió intempestivamente mostrando a un pelirrojo de ojos cafés iracundo seguido de una molesta pelirroja de ojos verdes.- Mama, Rose ha vuelto a tomar mi capa de invisibilidad.- dijo llamando la atención de todos, especialmente del director.- Yo no la he tomado, he estado en la fiesta con ustedes.- dijo la niña mientras refunfuñaba por las acusaciones de su hermano mayor.- Ya, ya, ¿seguro la buscaste bien?- pregunto Lily mientras abrazaba a la niña que seguía refunfuñando a su hermano.- Si, la he buscado por todo el cuar…- dijo hasta que se quedó helado, todos lo miraron dubitativamente.- Harry, Harry ha tomado mi capa. Papa, Harry ha tomado la capa de invisibilidad.- dijo a su padre quien miro a su hijo seriamente.- No acuses a tu hermano de esa manera, el a las justas podía hacer un…..- estaba diciendo el pelinegro mayor cuando la puerta se volvió a abrir solo para que Kingsley Shacklebolt entro por ella.- Albus, la piedra no está.- dijo mientras el director se paró intempestivamente.

-Ese niño…..ese niño los tiene.- dijo mientras apretaba fuertemente los bordes de su escritorio.- Harry ha tomado la piedra de la resurrección y la capa de invisibilidad.- dijo mirando al pelinegro mayor mientras entraban todos los miembros de la orden del fénix sobrevivientes.- Ese niño tiene dos de las tres reliquias de la muerte…- dijo mientras los demás miraban seriamente al director.- Encuéntrenlo, encuéntrenlo ya, será un problema.- dijo el director mientras se sentaba suspirando, toda la orden salió a buscar al joven pelinegro pero Lily y James se quedaron junto con sus hijos.- ¿Cómo va a tener dos de esas reliquias si su núcleo mágico era mínimo, podría decirse que era un squib?- pregunto la pelirroja mientras el director suspiraba nuevamente mientras se sobaba las sienes debido a la jaqueca que podría traerle ese jovenzuelo.- Su núcleo estaba "sellado", de alguna manera Voldemort marco a los dos niños. A Charles como su igual mientras al pequeño Harry lo marco de una forma algo salvaje.- dijo mientras los dos adultos se conmocionaban.- ¿Co…..como, me estás diciendo que Harry fue, fue marcado?- pregunto Lily al borde de las lágrimas pensando que su "hijito" había sido torturado por el mago tenebroso.

-De algún modo Dorea protegió al pequeño, no sé como pero su potencial mágico fue de alguna manera disminuido, cuando Voldemort ataco la casa donde estaban ellos.- dijo mientras señalo al pelirrojo.- Pudo pasar de Harry por la misma razón que ustedes creen, lo vio inferior a él, lo vio como una pieza desechable.- dijo mientras los dos adultos seguían escuchando al anciano pero el pelirrojo solo miraba dubitativamente al anciano.- Pero si en tercero fue capaz de expulsar a muchos Dementores con su "Patronum".- dijo el pelirrojo mientras todos intercalaban las miradas entre el anciano y el niño.- Debido a que Sirius deshizo el sello, el deshizo el sello antes de que se marchara.- dijo sorprendiendo a todo el mundo.- Al parecer lo que hizo Dorea era magia ancestral de la casa Black, de algún modo Sirius descubrió el ritual o el hechizo en tu hermano y lo deshizo durante su estancia en la casa de los gritos.- dijo el anciano mientras Lily ahogaba un sollozo y James se sentaba contrariado.- Hemos…..hemos…- ahogaba sus gemidos Lily solo para que callera desmayada contra el espaldar de la silla donde estaba sentada.- ¡Mama!/¡Lily!- gritaron los presentes en la sala dirigiéndose donde la mujer, Rose aparto un momento la vista solo para quedarse anonadada.- ¡Miren!- dijo ella señalando la saeta de fuego que ahora flotaba, todos miraron en su dirección solo para quedarse igual que ella.- ¡Nooo!- grito el joven pelirrojo queriendo alcanzar lo que por derecho le pertenecía solo para que esta saliera volando rápidamente rompiendo los cristales de los vidrios.

-Sigan esa saeta, síganla.- dijo el joven saliendo a trompicones encontrándose con sus compañeros del ejercito de Dumbledore; Seamus Finnigan, Zacharias Smith, George Weasley, Alicia Spinnet y Angelina Johnson junto a sus dos amigos, Hermione Granger y Ron Weasley.- ¿Qué saeta?- pregunto su pelirrojo amigo mientras la castaña lo miraba dubitativamente.- Mi saeta, idiota. Vayan por ella.- dijo el pelirrojo mientras corría escaleras abajo para agarrar su escoba para seguirla.

Con Harry:

Harry estiro su mano mientras sus pensamientos se enfocaban en la saeta que su padrino le regalo en su cuarto año pese a que ese año no hubo copa de Quidditch interescolar ya que ese año se celebró el Torneo de los 3 magos, que se convirtió en cuatro al salir sorteado el nombre de su hermano. En fin, el joven sintió como su magia comenzaba a actuar.-«Sigue así, falta poco»- dijo la voz desconocida en su mente solo para que escuchara un zumbido acercándose, dejo de cerrar sus ojos solo para encontrarse con la saeta de fuego flotando a su costado, rápidamente bajaron al suelo solo para que el pelinegro desmonte al hipogrifo.- Buen chico. Buckbeak, ve a casa, te alcanzare en Grimmauld Place.- dijo el pelinegro acariciando el lomo de Buckbeak quien soltó un graznido y partió volando a la residencia de la casa Black, el pelinegro monto la saeta de fuego y de un salto ya estaba en el aire y sintiendo como el viento acariciaba suavemente su piel, acelero a una velocidad desproporcional.

A los pocos minutos ya estaba sobrevolando Londres, rápidamente descendió en un callejón oculto cercano al Caldero Chorreante, transfiguro la saeta en una simple navaja de bolsillo y con su bolso en la espalda corrió al pub, sin saludar a Tom o a algunos que estaban ahí presente, se dirigió al muro de ladrillos que servía como una "puerta oculta" hacia el centro neurálgico de la magia en Londres, el callejón Diagon; paso rápidamente su varita por los ladrillos que en cuestión de segundos se desplazaron y abrieron un boquete mostrando el callejón, sin desesperarse, avanzo rápidamente dirigiéndose al Banco de Gringotts, el pelinegro vio enfrente suyo a unos goblins armados hasta los dientes vistiendo una armadura de color dorado que refulgía en algunos lugares de color plateado.-/Oro goblin, raro pero demasiado valioso./- admiraba el pelinegro el detalle dorado de esas armaduras hasta que los duendes apuntaron sus lanzas contra el pelinegro.

-Avanza lentamente y entrega tu varita.-dijo uno de los dos duendes que cuidaban el pórtico del banco, el pelinegro avanzo sin rechistar y entrego su varita, los duendes le pusieron unos grilletes del mismo material sintiendo como su magia quedaba retenida por las esposas que brillaron de un color refulgente.- No intentes nada, vendrás con nosotros y te juzgaran por tus actos.- dijo el duende que encabezaba el grupo, estos avanzaron por largos pasillos de piedra que estaban adornados con escenas de la historia de los duendes, se detuvieron en un pórtico dorado custodiado por unos 10 duendes de complexión gruesa, los duendes al verlo gruñeron y rechinaron sus dientes.- Camina, no te detengas.- dijo el duende delante del pelinegro que avanzo con la cabeza baja.

-Bienvenido….humano.- dijo el rey de los duendes, uno de los más viejos y aterradores que había visto en su vida, era más grande que los demás duendes reunidos, les ganaba por una cabeza.- ¿Tienes algo que decir en tu defensa, humano?- pregunto un duende al azar mientras los guardias veían al pelinegro que solo levanto su cabeza.- Sé que obre mal ante ustedes y lo siento, realmente deseo no haber actuado de esa manera, pero era de menester absoluto el entrar a esa bóveda.- dijo el pelinegro mientras uno de los duendes, específicamente el director del banco quien hablo.- ¿Puede explicar eso claramente, lord…- el duende se detuvo mientras el pelinegro solo sonreía.- No soy ningún lord o heredero, mis padres nombraron al heredero de la casa Potter y de la casa Gaunt por derecho de conquista; Charlus Potter y Rose Potter respectivamente.- dijo el pelinegro mientras los duendes se veían algo contrariados.

-¿Usted es el hermano mayor, el primogénito verdad….Harry James Potter?- pregunto Quintus, el duende encargado de la familia Potter.- Si, soy el primogénito.- dijo el pelinegro mientras los duendes comenzaban a hablar entre ellos en murmullos.- Se da cuenta que al ser el mayor y al no ser declarado por sus padres como el heredero está usted exiliado de la familia y ser declarado como huérfano ante la ley.- dijo el director del banco esperando la contestación del pelinegro.- Articulo 134 de las Leyes Mágicas.- dijo el joven mientras el rey miraba al pelinegro seriamente.- Y ¿Cuál era ese asunto urgente que lo llevo a entrar en la bóveda de la familia Lestrange?- pregunto el rey de los duendes mirando al joven.- En dicha bóveda había una copa perteneciente a Helga Hufflepuff, la copa era en realidad uno de los siete horrocrux's, en otras palabras, un fragmento del alma de Voldemort.- dijo el pelinegro mientras los duendes estallaban escandalizados al escucharlo.- ¿Cómo osas mentirnos de esa forma….mago?- dijo venenosamente el duende a cargo del banco ya que si eso era verdad sería una aberración el haberla tenido entre sus paredes.

-Estoy diciendo la verdad, el aura de muerte todavía la podéis sentir en ese lugar, si ustedes quieren comprobar claro esta.- dijo el pelinegro mientras el director del banco mandaba a unos guardias a revisar esa bóveda en general, a los pocos minutos los guardias regresaron solo para asentir a las palabras del joven.- Ragnok, más tarde hablaremos de tu incompetencia ante nuestras costumbres y especialmente ante tu ineptitud como director del banco.- dijo el rey goblin mientras volteaba a ver al duende por el rabillo de su ojo para después enfocarse en el joven pelinegro.- Ahora dirás porque cogiste un dragón de la propiedad del banco sin autorización para después regresarlo a las pocas horas.- dijo el rey mientras el director del banco lograba mantenerse en su sitio aunque el leve temblor en sus manos podía notarse a toda regla.

-Yo responderé por él, si usted lo permite….majestad.- dijo el dragón mientras su cabeza se asomaba por la entrada al salón donde se llevaba a cabo el juicio contra el pelinegro.- Si quieres hacerlo, adelante.- dijo el rey goblin mientras el dragón asentía.- En vista de que sus…compañeros en el atraco lo abandonaron me lo quede observando cuando me di la curiosidad de observarlo directamente, su corazón así como su alma eran puras, tan puras que podrían iluminar este oscuro salón.- dijo el dragón mientras los duendes se veían intercalando sus miradas entre ellos, el dragón y el joven pelinegro que solo los miraba.- Así que al ver esos detalles y el sentir que si su vida era tomada por vuestros súbditos sería un cruento error, decidí ayudarlo a escapar, yo le propuse que me usara de montura y dejarlo a salvo en algún lugar cercano a su destino.- dijo el dragón mientras el rey se paraba lentamente ante el pelinegro.- Me estas di…diciendo que lo dejaste montar…..pero eso….seria…- el goblin no pudo completar su oración ya que el dragón lo interrumpió.-¿Imposible?...Él es el último, el ultimo jinete de dragón, el ultimo de su clase.- dijo asombrando a todos los duendes, el rey se levantó y bajo de su trono dirigiéndose donde el pelinegro quien lo miraba sin saber qué hacer, el duende tomo su brazo derecho entre sus callosas y deformadas manos mientras palpaba su brazo solo para que de manera súbita arrancara la manga del abrigo solo para encontrarse con una cicatriz, una cicatriz serpenteante que cubría la totalidad de su brazo para terminar en su mano, al ver en detalle ese extremo de la cicatriz era la forma perfecta de la cabeza del dragón, la piel en esa zona no era como la de su cuerpo en su totalidad, era escaliforme, como si fueran escamas.

El duende soltó su brazo anonadado.- Las leyendas eran ciertas….los jinetes de dragón existen, al menos….el último de ellos.- dijo el goblin mientras miraba al joven, quien solo trato de ocultar su marca.- No menosprecies esa marca, si los magos o los humanos supieran lo que implica, te aseguro que todos ellos quisieran tener esa cicatriz. Las leyendas son cierta, jinete de dragón.- dijo el dragón mientras los duendes se miraban entre ellos.- En vista que todo fue por algo importante para el mundo mágico, pasaremos por alto esta ofensa pero la multa será permanente, unos 10 millones de galeones.- dijo el rey de los goblins mientras el pelinegro se frotaba la nuca en señal de duda.- No tengo ni un galeón y no podría acceder a las cuentas Potter o decirle a mi padre pero…- estaba diciendo el pelinegro cuando el dragón lo interrumpe.- ¿Por qué no le hacen una prueba de sangre?...Les puedo asegurar que se sorprenderán.- los duendes se vieron entre ellos pero Quintus, al ver como el joven que siempre era cortes con el y siempre lo trataba con gratitud decidió dar el paso, dar su consentimiento para su prueba aunque fuera en vano.- Yo propongo hacerle la prueba, no tenemos nada que perder, si no descubrimos nada, el joven puede trabajar hasta cubrir su deuda con nosotros.- propuso el duende mientras el pelinegro le daba las gracias por interceder por el.- Hecho entonces, Ragnok, trae los utensilios para la prueba.- dijo el monarca mientras el director del banco se levantaba y corría a su despacho por los utensilios.

A los pocos minutos el director volvió con dichos utensilios; un cuchillo ceremonial elaborado a partir de un diente de un colacuerno húngaro, un cuenco cuyo cuerpo e interior era puramente oro goblin forjado desde el inicio de su civilización y un fragmento de la "piedra roseta" escrito en lengua goblin; solo una vez se realizó tal prueba, antes de que el banco se fundara, nunca en la historia del banco se elaboró una prueba de sangre, los magos venían con sus respectivas familias y estas nombraban a sus herederos. El joven veía como el director comenzaba el cantico del ritual con el cual se podría demostrar los títulos que se le habían negado desde un principio.

Durante el cantico señalaba entre el pelinegro, el cuenco y el cuchillo, en medio del cantico le extendió el cuchillo mientras le pedía al pelinegro elevarlo sobre su cabeza y presentárselo al dragón que con un soplido templo la hoja sin quemar las manos del pelinegro.- Joven Harry proceda a derramar unas cuantas gotas de sangre en el cuenco antes de que termine el ritual.- dijo el rey goblin mientras el pelinegro extendía su mano y dubitativamente cortaba la palma de su mano mientras que por los bordes de la cortadura se cicatrizaba debido al calor de la hoja el centro de la herida seguía abierta, puso su mano boca abajo haciendo que su sangre gotee sobre el cuenco, mientras el pelinegro se cortaba la mano los duendes miraban asombrados el hecho ya que algunos magos e incluso los más grandes de ese tiempo odiaban mostrar imperfecciones en su cuerpo pero este joven no lo hacía, es más el "niño que sobrevivió" odiaba mostrar su cicatriz en público aunque eso le trajo fama el hecho de tenerla le mostraba que fue "marcado" por su enemigo.

La cicatriz se cerró y curo al instante de que el ritual termino, cuando el director del banco termino el cantico la sangre que estaba en el cuenco cambio de color rojo a un color azul intenso, con una pluma fuente que absorbió la sangre azul mientras aparecía un pergamino en el cual la pluma fuente comenzó a escribir con rapidez, a los 4 minutos y con el pergamino escrito en su totalidad la pluma fuente cayo en el cuenco mientras el pergamino se dirigía al rey de los goblin's quien tomo el pergamino solo para quedarse en shock.

Una aventura terminaba solo para que otra comenzara, una que podría revelar la magia existente en el mundo….o…. ¿tal vez no?