-¿En qué diablos me metí?- se preguntó un hombre mirando el cielo raso de su habitación, cerro sus ojos esperando volver a dormir solo para que el pitido del calentador de su vecino más próximo comenzara a sonar, el hombre bostezo antes de mirar a su costado encontrándose con su reloj de cabecera el cual marcaba las 06:00 de la mañana, volvió a mirar el techo y con un molesto quejido se levantó de su suave y caliente cama, las sabanas resbalaron por su piel marcada, encontrándose sentado paseo su mirada por su habitación terminando enfocándose en un portarretratos donde estaba una foto de dos hombres, un peli castaño y un pelirrubio los cuales llevaban sus uniformes de gala mostrando una sonrisa en sus rostros.- Así que 8 años ya han pasado, hermano.- dijo el antes de levantarse y estirarse, si alguna mujer estuviera en su habitación se sonrojaría al ver al desnudo hombre estirándose.
De repente y sin ningún aviso se tiro al suelo y antes de que su cara impactara contra la madera del piso, detuvo su caída con ambas manos y comenzó su rutina de ejercicios, una serie de 10 planchas y 10 abdominales era una rutina ya normal antes de ir a asearse, se metió tal cual se levantó debajo de la regadera y la abrió, la fría agua se deslizo por su cuerpo marcado por algunas cicatrices antiguas y su anatomía nada envidiable para los atletas, sus músculos no eran tan sobresalientes como un fisicoculturista ni tan delgados como los de un civil, estos eran marcados como un atleta olímpico o un veterano, estaban donde debían de estar, apego su cabeza contra la fría loza mientras recordaba los últimos años de su vida, como se enteró de que su esposa Emiko se fue de la casa sin que le dijera nada cuando el estaba de servicio, como se enteró de que su hermano de armas Joseph Allen fue declarado muerto y el inicio de una guerra la cual inicio por un ultranacionalista culpando a Allen.
Despertó de su ensoñamiento al escuchar el timbre de su celular, dejo que este sonara mientras cerraba la regadera y se ceñía la toalla a su cintura tapando la parte inferior de su cuerpo, salió del baño antes de que la llamada entrante pasara al buzón, tomo su celular y contesto la llamada.- /¡Feliz cumpleaños!/- escucho al otro lado de la línea mientras suspiraba.- Gracias, Hayashi-san.- contesto el solo para oír un bufido femenino.-/¡¿Que te dije?!¿Ehh?¡Llámame por mi nombre!/- la voz femenina le grito en el oído mientras el hombre apartaba su oído del celular solo para mover su cabeza de un lado a otro.- Gracias Kyoko-san.- dijo el ganándose una ligera risilla de la fémina.-/¡Yo y Teshima vamos a ir al Meiji, ¿vienes o tienes algo más que hacer?/- pregunto la fémina mientras el hombre escuchaba las risas de otro hombre al otro lado de la línea.- No sé, sería la tercera pata de una silla.- dijo el hombre mientras se ponía su ropa interior y miraba su guardarropa.- /¡Ehh!¡Invita a Marikawa-san!/- dijo la otra voz mientras el hombre dejaba caer su reloj pulsera al sorprenderse.-...¿Que haga¡Queeee!?- pregunto el hombre mientras la risa de dos personas se escuchaba por el celular.- /¡Hombres! En fin, tu pregúntale y ella te dirá que sí./- dijo la voz femenina antes de que el hombre se mirara al espejo, encontrándose devolviendo la mirada a un hombre pelirrubio de ojos azules y con el pelo corto pegado siendo este un estilo "militar" acostumbrado a llevar, con una ligera cicatriz que iba desde el borde interior del parpado hasta la comisura de sus labios siendo todavía notable a plena vista, a punto de cumplir 29 años.- Le preguntare.- tomo la decisión de invitar a la pelirrubia enfermera del instituto donde daba clases.-/¡Yey! Los esperamos en la puerta principal. /- la voz interlocutora colgó antes de que el pelirrubio contestara afirmativamente.
Cuando se sentó para ponerse sus zapatos golpeo una caja metálica la cual estaba debajo de su cama, el se agacho para empujarla hacia adentro solo para que con curiosidad la tomara y la depositara en su cama.- ¿Cuánto tiempo ha pasado?- se preguntó antes de abrir la caja metálica mirando su interior donde encontró sus antiguas armas, un cuchillo Combat King I negro en su funda y una M9, con sus dedos sintió la textura del armazón de su pistola tal como la dejo la última vez, con su mano diestra tomo la empuñadura y la saco de la caja al igual que su cuchillo, queriendo recordar sus años en servicio tomo ambas armas y las puso en su cintura, se miró en el espejo de cuerpo entero encontrándose con su yo más joven vistiendo su uniforme táctico, sonrió y saco las dos armas, la mano izquierda con el cuchillo debajo de la otra sosteniendo fuerte su pistola, práctico un poco los movimientos básicos que el capitán McClain le enseño, "apuñalar y rematar", inspecciono su arma antes de que volviera a mirarse al espejo.- ¿Por qué no?- se preguntó antes de expulsar el cargador y mirar si tenía municiones, sonriendo al encontrarse con el cargador cargado en su totalidad camino hacia un baúl pegado al muro de su habitación sacando del interior una caja plástica negra; con el arma en mano y la caja en la otra salió de la habitación enrumbándose al pequeño y sencillo comedor donde puso la caja en la mesa y la abrió encontrándose con un espacio vacío debajo de un tubo cilíndrico metálico siendo este el silenciador del arma, puso el arma en ese espacio y el cargador al costado de otros cinco cargadores ya enfundados en la caja, chequeo que todos los cargadores estuvieran en su máxima capacidad antes de volver a su cuarto y salir con otra caja mas grande.
-Tanto tiempo ha pasado.- dijo mientras abría la caja grande encontrándose con su arma mas preciada, su querida SCAR-L con mira ACOG.- Malditos japoneses.- recordó como le hicieron un lio por tener el arma consigo, tuvo que desarmarla delante de ellos dejándola con un amigo en la base norteamericana y volverla a armar al meterla de contrabando al interior del país.- Después del almuerzo iré al campo de tiro más cercano a probarla.- se dijo a si mismo tomando el arma y poniéndose en su clásica pose, sus rodillas un poco dobladas y su mano derecha en el lanzagranadas incorporado a su arma mientras su mano izquierda en la empuñadura.- Vamos a rodar.- recito el "mantra" que se repetía antes de salir a cumplir con sus misiones y hacer lo posible para volver con vida a la base. La volvió a meter en el maletín negro antes de mirar si los 4 cargadores de 30 rondas estaban cargados. - Si, hoy será un gran día.- dijo antes de preparar su café prendiendo la televisión sintonizando CNN Internacional donde se acaloraba un debate entre dos científicos los cuales venían advirtiendo acerca de una extraña epidemia surgida en los continentes del viejo mundo, el continente europeo y el continente oceánico.
Dejo la televisión prendida mientras empacaba y revisaba su maletín, el pelirrubio apago la cafetera y salió de su pequeño apartamento alquilado apagando la televisión sin prestar atención a un suceso que le hubiera advertido de lo que sucedía, marcho hacia su automóvil y abrió el baúl de este poniendo ambos maletines negros en el baúl, abrió el maletín pequeño para poner el cuchillo pero algo, un cosquilleo en su nuca lo hizo dudar solo para guardarlo en el maletín.- ¿Qué fue eso?- se preguntó solo para después cerrar el baúl e ir hacia su destino: La Academia Fujimi, donde impartía la clase de Biología.
El pelirrubio estaba conduciendo su camioneta Ford Escape Xlt roja cuando estaba a pocas cuadras de llegar a la desviación que debía de tomar cada día para llegar a la academia cuando su celular comenzó a sonar, el pelirrubio no le prestó atención hasta que sonó por decima vez, el bufo molesto y fue a tomar el celular.- ¿Qué…- miro la pantalla solo para cerrar los ojos y respirar hondo, deslizo el dedo por la pantalla.- Señor.- el pelirrubio contesto seriamente.- /Sargento Morrison, pasamos a DEFCON 4, la situación en los Paises Balticos y en Oceanía se ha expandido./- dijo la voz grave de una mujer, el pelirrubio miro su espejo retrovisor donde veía como las luces intermitentes del carro se encendían instándolo a avanzar, el auto avanzo unos metros solo para dar vuelta a la derecha siendo detenido en la garita del guardia de seguridad de la academia.- Pase Profesor Morrison.- dijo el guardia antes de abrir la garita de control.- /Creemos que ya se ha expandido a Sudamérica y África, el presidente esta en el Air Force One sobrevolando el Atlántico mientras las bases pasan a DEFCON 2./- dijo la voz femenina antes de que el pelirrubio se detuviera una vez mas aparcando su carro en la zona de profesores.- /Las bases aliadas en el continente asiático están desplegando los portaaviones estacionándolos a 3 km de las costas mientras nuestros agentes se preparan, se insta a que lleve su equipo en todo momento Sargento./- dijo la voz haciendo que el pelirrubio sacara la caja pequeña y la pusiera en su maletín.-/Las actualizaciones se le enviaran a este número, su status de "Reserva" se ha actualizado a "Operativo", su equipo Delta Force METAL-01 se encuentra en la base de Futenma./- dijo la voz antes de colgar, el pelirrubio solo miro al horizonte encontrándose con algunos de sus alumnos quienes conversaban entre ellos y algunos sonreían.- Vamos a rodar.- se dijo por ultima vez antes de ingresar y comenzar con su día normal, algo que cambiaría dentro de poco.
