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Capítulo 3: Las Creaturas de Twili (Segunda parte)
"Travesura de Twili"
— ¿Qué hace él aquí?, mmmh de seguro que se le olvido algo. Y Zelda no está con él— dijo con una risita malvada— ésta es mi oportunidad de vengarme.
…
Bajo corriendo hasta los pisos inferiores, echó una mirada al aula donde el joven hylian había tenido su ultima clase, ahí no había absolutamente nada*, de seguro que si se le había olvidado algo fuera lo que fuera ya se encontraba en el cuarto de los objetos extraviados. Subió apresuradamente al siguiente piso y al entrar en aquel cuarto chasqueó los dedos con maldad pura, un extraño poder surgió de la nada e hizo explotar la bombilla que estaba dispuesta para brindar de luz a aquella estancia.
Pronto escuchó una serie de pasos en las escaleras y con premura corrió a ocultarse tras un muro cercano.
—"Ahora si me las pagas, reptil inútil"— se regocijó por dentro, trató de no reírse y cerró los ojos por unos instantes, cuando los abrió y asomó la cabeza por el filo de la pared vio al joven parado en el umbral de la puerta. Se acercó sin hacer el menor ruido y cuando estuvo a su alcance le propinó una buena patada por la espalda para después poder cerrar la puerta, rápida y veloz como un rayo alzó la mano invocando un nuevo hechizo y la cerradura de aquella estancia quedó completamente bloqueada.
Lo siguiente que ocurrió fue que escuchó que el hylian refunfuñaba. Se alejó discretamente y cuando estuvo en el piso de abajo soltó una tremenda carcajada, partió de ahi alegremente por los pasillos agradeciendo a sus propios dioses la buena suerte que tenia.
— ¿Qué será de ti pequeño lagarto blanco?, creaturas de Twili la cena está servida, pronunció mientras se alejaba cada vez más de la escuela…
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La pobre Zelda comenzaba a ponerse nerviosa, de la nada surgió una pequeña lucecita, parpadeó un par de veces y encontró a Link con su celular en la mano.
—Bien— dijo él— Lo estaba buscando antes de que me empujaran.
—Bueno emite bastante luz, por lo menos ya puedo ver en donde está la puerta.
—Y también esto— dijo él sonriendo mientras estiraba la mano para tomar un objeto conocido.
— ¡Mi bolso!, gracias, Link. –clamó ella con una gran sonrisa, sin embargo aquel gesto fue sumamente efímero nuevamente en su rostro aparecía una expresión sumamente preocupada— ¿Qué vamos a hacer ahora?— preguntó con nervios.
—Salir— dijo él con firmeza mientras se encaminaba a la puerta, trató de girar la perilla pero ésta parecía atascada— así que ¿también juegas sucio?— gruñó por lo bajo.
—Está realmente cerrada— dijo Zelda al ver los vanos intentos de su compañero— ¿Quién pudo ser tan malo y para encerrarnos a esta hora?, si no salimos pronto… Link ésta escuela no tiene un sistema de protección propio.
—Es porque es un lugar muy amplio y seria costoso ponérselo, por eso existe el timbre de la última clase para asegurarse de que los alumnos salgan y vuelvan a sus casas antes del toque de queda.
—Pero sonó poco antes de que entráramos— volvió a clamar ella, ésta vez su voz denotaba verdadero miedo.
—No tengas miedo, Zel, no va a pasarnos nada. Anda sostenme esto— dijo entregándole el celular en la mano, ella lo aceptó con ciertas dudas.
— ¿Qué vas a hacer?
—Tendremos que forzar la puerta, odio tener que hacer esto pero después me disculpare como es debido— le contestó mientras juntaba el puño de su mano derecha con la palma de su mano izquierda.
— ¿Una invocación?— preguntó ella curiosa— ¿Qué clase de objeto tienes en tu almacén, Link?
—Solo tengo uno— dijo él con una sonrisa, una fuerte luz brilló de repente y una pequeña magia hizo efecto al tiempo que la espada caía hasta las manos del hylian.
— ¿Tu espada de los Twilight Games?, pero Link solo funciona en la plataforma del juego, es falsa.
—Si— dijo él de manera picara mientras desenfundaba, metió el filo por la parte opuesta al picaporte de la puerta y con gran destreza comenzó a deshacerse de las bisagras— pero todavía puedo hacer esto.
—Qué cosa más extraña hoy tienes el ingenio al tope— clamó ella de manera divertida, viró el celular para darle más luz a su compañero y algo curioso llamó su atención en la pantalla— ¡Oye, ¿Por qué tienes aquí una foto mía?, pervertido!
Él solo rió nerviosamente, mientras una gotita de sudor frío le escurría por la cabeza.
—Concéntrate, Zel. — le dijo tratando de cambiar el tema.
La puerta hizo un leve crac cuando tres de las cuatro bisagras habían sido removidas, Link sin perder más tiempo le dio una patada bastante certera, la puerta inevitablemente cayó ante aquello.
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—Vamos corre— le dijo mientras la tomaba de la mano
Pero ya era sumamente tarde, habían recorrido cinco cuadras y entonces sonó aquel terrible sonido. La ciudad se llenó de alarmas.
— ¡El toque de queda!— profirió ella de manera asustada.
Un terrible escalofrío le recorrió la espalda recordando cierto mal evento de su pasado.
— ¡Corre, Zel!, ¡No te detengas!— escuchó que él le gritaba.
Pero por más que corrieran ambos sabían que no llegarían muy lejos, la ultima luz del crepúsculo se apagó de manera rápida y entonces en toda la cuidad comenzaron a escucharse gruñidos extraños, las voces inteligibles de las creaturas del otro mundo.
— ¡Link!— lo llamó mientras sentía como el miedo volvía sumamente torpes sus pasos.
—Tranquila, la estación de la policía Goron está aquí adelante podemos refu..
El terrible gruñido acalló sus palabras, el suelo retumbo ante el peso de una horrible creatura que había bajado desde los tejados.
Link y Zelda se frenaron casi de golpe y patinaron unos cuantos centímetros antes de poder detenerse
— ¡Diosas!— gritó ella de manera aterrada.
Su cuerpo se paralizo en ese preciso instante y la enorme creatura oscura aprovechó para lanzarle un zarpazo.
Link se interpuso en su camino y con un movimiento de su espada hizo que la creatura retrocediera.
—Li..Link— profirió ella.
Los ojos del joven hylian se habían vuelto terriblemente sombríos, escrutó a la creatura con cierta rabia y por un instante más, pensó en deshacerse de ella de un solo golpe, pero en esos momentos sintió como las manos de Zelda le jalaban la chaqueta a sus espaldas.
—Corre, ¡corre!, ¡corre!…— le dijo ella mientras lo jalaba.
Ambos se echaron a correr en la dirección opuesta al monstruo.
—Si esa cosa nos toca estamos muertos— dijo nuevamente en tono aterrado.
El ente oscuro chilló de manera estridente y por las azoteas de los edificios cercanos aparecieron más de ellos, como si aquel chillido infernal los hubiera convocado.
—Vaya mala pinta— dijo Link en tono sombrío.
Las energías de Zelda se habían agotado pero él la tomó de la mano para que no se detuviera, dieron vuelta en uno de los callejones y la creatura que los iba siguiendo se quedó detrás de ellos bramando porque no cabía por aquel pequeño espacio.
Entonces se detuvieron, el corazón de Zelda latía como loco, Link verificó que no los estuvieran siguiendo y después la abrazó con ternura. Los horribles gruñidos todavía se escuchaban en las azoteas, ambos sabían que aunque estuvieran en un pequeño espacio eso no los detendría demasiado.
Después de unos minutos Zelda quien había estado escondiendo el rostro en el pecho de su compañero alzo la mirada, los ojos de Link parecían escrutar el escenario, los horribles sonidos resonaban por todas partes pero él no parecía inmutarse.
—Se acabó— dijo estrujándolo aún más con sus brazos mientras las lágrimas se le rodaban.
—Tranquila— le repitió con ternura, por primera vez en mucho tiempo sus ojos volvieron a ser muy dulces, la frialdad en ellos había desaparecido y ahora solamente quedaba esa chispa protectora que siempre aparecía cuando los demás chicos se le acercaban a su Zelda. — Yo te protegeré, nada malo va a pasarte…Lo prometo. Zel, ¿Puedes creerme?
—Creo que si— dijo sin soltarlo.
Su respiración se volvió un poco más calmada.
—Pero… en caso de que nos pase algo, Link yo…yo quiero decirte que te a..
—Te amo— la interrumpió él con una gran sonrisa y después le robó un beso de la comisura de sus labios.
Zelda suspiró como si un gran alivio de repente la hubiera invadido, le dio un coscorrón de manera graciosa y después lo acusó con la mirada.
—Éste no es… momento para eso— dijo mientras escuchaba los horribles sonidos de las creaturas— ¿Qué hacemos?
Una de las feas creaturas con cabeza en forma de disco y asquerosos tentáculos se asomaba por unos de los callejones.
Zelda abrazó aún más a su compañero y de la nada lo escuchó susurrar algunas palabras.
—Seres de las Sombras, nivel 10, habilidad especial: resurrección, Técnica secreta: barrera de las sombras, fuerza: espelúznate….Debilidades, solo una, su velocidad. Estrategia correr por supuesto.
—No...no es el juego, de verdad no puede ser lo mismo.
—Es, exactamente lo mismo, su creador el dragón blanco lo hizo a base de experiencias, éstos monstruos son exactamente iguales.
— ¿Quieres que corramos?
—Más o menos.
— ¡¿A dónde?— le dijo ella mientras lo abrazaba por el cuello y cerraba los ojos
—A donde nuestros pies nos guíen— pronunció él con una sonrisa.
Bajo los pies del joven hylian se había dibujado una curiosa flecha de tierra.
—"¿Por ahí?, si por supuesto"— susurró mentalmente al tiempo que tomaba a Zelda de la mano.
Blandió su espada de sutil manera y un tenue brillo color zafiro se dispersó por el aire, el ser de las sombras que estaba enfrente de él retrocedió unos cuantos pasos.
—Link eso es…
Él sonrío de manera burlesca.
—No te me separes. — Le dijo mientras avanzaban, la creatura le gruñó de mala manera pero él mantuvo firme la espada— hay demasiados de ellos, si tan solo fuera éste caminaríamos en reversa hasta un lugar seguro.
—Los demás están bajando de las azoteas— le susurró mientras sus manos se aferraban a su chaqueta.
—Zel, hazme un favor.
—Sí, Link.
—Piensa como en el juego, busca tu estrategia, acomódate con tu mejor arma.
—No tengo ninguna… espera, todavía tengo mi bate, el que me dio el abuelo.
—Tráelo, será perfecto.
La joven hylian chocó su puño con su mano y al igual que como lo había hecho su compañero una luz centelló de pronto y después apareció el objeto.
—Listo.
—Vamos a ir por le callejón de ahí, ¿ok?
—Ok.
Retrocedieron lentamente y antes de que las creaturas pudieran rodearlos corrieron hacia un callejón aledaño, Link no la soltó ni un solo momento de la mano y mientras corrían curiosas flechas de tierra les iban marcando el camino.
—"A la derecha"— pensó Link cuando vio dibujarse la siguiente flecha.
Zelda ni siquiera miraba al piso solo estaba atenta a los movimientos de su compañero.
Una de las creaturas les salio por el costado pero Link le dio un fuerte golpe con la espada, se alejó chillando desesperada mientras se volvía cenizas a causa de la luz color zafiro que había despedido la espada.
—Uno— contó Link mientras una gran fisura parecía en el dorso de la hoja.
— ¿Uno?
—Solo puedo soportar tres golpes Zelda, si la espada se rompe estaremos en problemas, aprieta el paso.
Corrieron de una manera aun más desesperada sorteando callejones y atravesando callejuelas, de un momento a otro los seres de las sombras desaparecieron y Zelda se pregunto si por fin se habían salvado, pero Link la obligo a ir un poco más deprisa como si supiera que algo no estaba bien, como si calculara la estrategia de las creaturas.
Numerosos aullidos resonaron entre la noche haciendo eco en las calles de la ciudad desierta.
— ¡Dios mío!— bufó el joven hylian.
Sabía lo que ocurriría después y comenzaba a tener algo de nervios.
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Sobre las azoteas sonrío de manera burlona al escuchar el aullido de los stalwolfs.
—Ay santo cielo— dijo riéndose de sobremanera. — no puedo perderme esto, tengo que presenciarlo, parece que esos stalwolfs están bastante serios esa noche, me pregunto si realmente terminaran comiéndoselo… eso seria una gran fortuna.
El viento sopló ávidamente sobre su cabellera color naranja y de manera furtiva se deslizó sobre los tejados para presenciar aquello que ella misma había provocado.
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Cuando los stalwolfs invadieron las calles la mano de Link se crispó contra la de Zelda, sabia de antemano que eran ágiles y rápidos, y que la estrategia que hasta entonces habían empleado para escapar de los seres de las sombras ya no funcionaria.
Si querían salir de ésta tendría que pelear en serio.
Nuevamente entre la intensa corrediza miró a Zelda, dudo por unos instantes y después se detuvo.
— ¡Que haces!
—Zel, creo que a estas alturas ya adivinaste a donde quiero llevarte— clamó con voz severamente seria— por favor corre… sigue corriendo, si no los detengo aquí todo habrá terminado.
— ¡No digas tonterías, Link, no voy a dejarte!— clamó ella mientras se aferraba al brazo del joven tratando de que se moviera nuevamente.
Link la miró con cierta ternura, le dio un beso en la frente y la obligó a que se retirara.
Zelda gruñó de mala manera al ver que él seguía ahí parado.
—Te alcanzare… lo prometo.
Los stalwolfs aparecieron sobre las azoteas y descendieron. Zelda miró con preocupación a Link y después se echó a correr tanto como pudo, las lágrimas en su rostro no podían detenerse y no podía creer que de verdad hubiera abandonado a su mejor amigo.
Cuando cruzó las callejuelas hasta el distrito comercial se detuvo mucho antes de llegar a su objetivo, estaba a unos cuantos metros pero su corazón le decía que tenía que volver por él. Tristes imágenes de su pasado cruzaron por su mente y sus lágrimas se volvieron aun más amargas.
—Link— susurró llevándose una mano hasta su pecho— eres un tonto— dijo entre gemidos— pero si te aterran los stawolfs.
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Sobre las azoteas Midna contempló con gracia como Link se debatía entre la vida y la muerte. Soltó una carcajada burlona y después se preguntó por qué todavía no se había cubierto de blanco o por qué seguía luchando con esa espada de juguete.
Después de un rato miró de manera atenta, el joven hylian había estado utilizando esa piedra; el azul que refulgía en la espada, era una muestra más que clara de que no peleaba en serio.
Link por su parte comenzaba a perder la paciencia, unos intentos más y terminaría a la idea de renunciar a identidad, los movimientos discretos que había hecho hasta entonces no habían servido de mucho y además estaba preocupado por Zelda, no sabia si ya había llegado al punto convenido o si más creaturas de las sombras andaban por ahí rondando.
Se había quedado para atraer a los stalwofs pero no estaba seguro de que otras creaturas no seguirían a Zelda.
Su desesperación se hizo aun más presente cuando numerosos Twilight Keeses llegaron a la escena solo para fastidiarlo.
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Volvió sobre sus pasos tan rápido como pudo, estaba muy cerca del callejón en donde había dejado a su amigo.
Y derepente se detuvo en seco al ver una luz resplandeciente que iluminaba todas las calles, un olor extraño le llegó desde las cercanías como si algo se hubiera prendido con fuego. Y después escucho chillar a los stalwolfs de forma desesperada.
La imagen de Link volvió a su cabeza, estaba aterrada pero aun así apresuró el paso, cuando llegó al callejón lo vio arrodillado sobre el suelo, las creaturas de Twili que quedaban habían salido corriendo envueltas en llamas.
Respiró de manera honda la ver que él estaba intacto. Pero eso no seria por mucho tiempo ya que uno de los esqueléticos canidos se había salvado de las llamas y ahora clamaba venganza por sus compañeros caídos.
Cuando él se viró a sus espaldas vio los relucientes colmillos y de manera automática cerro los ojos, no tenia fuerzas para moverse y lo único que hizo fue cubrirse con un brazo, sabia que posiblemente lo morderían pero si no hacia eso después no tendría tiempo para moverse.
Se preparó para recibir el golpe y de pronto un terrible crujido llenó el escenario, algo se había roto de manera estridente y el stalwof había salido volando a pedazos.
De entre las llamas que crepitaban a los alrededores apareció una figura conocida. La miró por unos momentos y después le dedicó una sonrisa calida.
—Te dije.. que .. te fueras— clamó con voz entrecortada. Todavía arrodillado sobre el suelo.
Ella se inclinó y lo abrazó para darle un beso en la mejilla.
—No, Link, no puedo. Eres demasiado importante en mi vida, si algo malo te pasa o si te pierdo no tiene caso seguir en éste mundo…. A alguien sin compañero solo le espera una vida terriblemente solitaria, y yo… te quiero, solamente a ti te quiero.
Los ojos de Link se cerraron por un momento y le devolvió el abrazó de forma ferviente.
—No es como si planeara suicidarme, sabes…
—Pero casi te comen.
—Si…— dijo un poco apenado— pero solo hubiera sido el brazo.
— ¡Tonto!— gruñó ella al ver que incluso en esas circunstancias se había puesto a realizar malos chistes.
—Creo que tu bate se ha roto— clamó él con cierta nostalgia.
—La piedra llegó a su límite, Link, no había remedio. Creo que después de todo solo lo he utilizado para protegerte todos estos años— añadió con una risita nerviosa.
—Es cierto…
— ¿De dónde salieron las llamas?
Link viró un poco los ojos, la espada yacía a unos cuantos metros completamente chamuscada.
Zelda solo lo miró de forma interrogativa.
—La arroje hacia ese tanque de gas— le dijo mientras se levantaba. — el poder de la piedra hizo el resto, lo único que tuve que hacer fue alejarme.
—Eso fue muy peligroso.
—Si… todavía es peligroso, a lo lejos se escuchan nuevos pasos… más stalwofs, tienen el instinto de la manada, seguro ya sintieron que mandamos a volar a sus compañeros.
—Vamos, el distrito comercial esta casi enfrente.
Link recogió la espada, la hoja estaba llena de grietas y rasgaduras.
—Dos…— susurró de manera nerviosa.
Nuevamente se echaron a correr, salieron de las callejuelas, el camino parecía estar libre y mientras avanzaban por la plaza finalmente vislumbraron la gran fuente de Hylia.
La majestuosa estructura se erigía en el centro del escenario, rodeada por enormes pilares y decorada majestuosas piedras color zafiro.
Por un momento suspiraron con ligereza y de repente los gruñidos y los arañazos se escucharon de la nada como si los tuvieran justo al lado, habían salido desde los costados cortándoles el camino y justo cuando creían que todo había terminado Link tomó a Zelda entre sus brazos y con una inesperada agilidad saltó sobre aquellas creaturas.
Unos cuantos cráneos se rompieron debido al peso y después de atravesar a los stalwolfs siguió corriendo con todas sus fuerzas, estaban a un escaso metro de la fuente y entonces sintió como uno de ellos lo tomaba por la pierna. Con el dolor de su corazón arrojó a la chica lo más fuerte que pudo y Zelda terminó rodando hasta llegar al círculo que comprendían los pilares.
— ¡Link!— gritó horrorizada al ver como lo arrastraban y se le echaban encima.
Los esqueléticos sabuesos también intentaron ir contra ella pero cuando se acercaron la fuerte las piedras brillantes de los pilares emitieron una luz y formaron una barrera, una de las creaturas se despedazó completamente a causa de su imprudencia y las otras que habían quedado solo hicieron un gesto desdeñoso.
Finalmente al darse cuenta de que no podrían cruzar perdieron interés en la chica y se enfocaron en un nuevo objetivo.
— ¡Link!— volvió a gritar desesperada.
Durante unos segundos no pudo ver ni una pizca de su amigo, solamente un montón de huesos hechos bola y pelándose por ver quién era el que iba a comer el primer bocado. Nuevamente gritó desesperada y cuando estuvo a punto de salir a casusa del miedo a perderlo vio como una intensa luz salía desde el centro de aquel amontonamiento de huesos.
Lo siguiente que pasó fue que se escuchó un fuerte tronido y que los stalwofs salieron disparados. Link se irguió de forma raída pero presurosa, corrió hasta el círculo de la fuente y al atravesarlo Zelda lo recibió entre sus brazos. Ambos se cayeron al piso debido al peso y ella lo abrazó con mucha vehemencia llorando su nombre.
—Estoy bien— musitó con la respiración agitada. Miró a sus espaldas y vio la espada completamente destrozada. — Adiós, Ryuuji— susurró de manera melancólica y triste.
— ¿De verdad estas bien?, ¿No te han mordido?
—Por suerte no… por suerte también me quedaba un golpe.
Los gruñidos se escucharon nuevamente enfurecidos, y las creaturas caminaron en círculos como fieras enjauladas, como si buscaran un hueco o un resquicio por el cual colarse y llegar hasta los jóvenes.
—No tengas miedo Zel no pueden pasar la barrera. — Miró a las creaturas con cierto desprecio y su mirada se volvió fría e insensible— "un poco más y hubiera tenido que dejar salir a la bestia"— pensó mientras su cuerpo temblaba de rabia.
El cálido abrazo de Zelda lo sacó de sus cavilaciones, la joven le había abrazado la cabeza de forma tierna y protectora.
—No, no tengo miedo. Si estas a mi lado todo está bien le dijo mientras le regalaba un beso en la mejilla.
Su corazón latió de manera rápida y por primera vez en la noche supo con certeza que ya todo había terminado y que estarían a salvo.
Los stalwolfs aullaron de manera insistente. Link miró al cielo, una horrible sombra se deslizaba sobre sus cabezas.
—Un kargaroc— susurró y cierto escalofrió recorrió su espalda.
El enorme pajarraco oscuro descendió de manera brusca y fue a estrellarse contra la barrera. La fuente entera retumbó de mala manera y Zelda se abrazó a Link temblando de miedo. Nunca en su vida había visto que las creaturas de Twili se aferraran tanto a una presa, era extraño y sobretodo muy desconcertante.
Nuevamente el kargaroc descendió y a pesar de que la barrera lo lastimó éste siguió atacando.
—No va a cruzar— dijo Link de manera clamada. La fuente tiene más piedras que todos los sistemas de protección de la ciudad juntos.
Zelda no dijo ni una sola palabra y mientras permanecían sentados en el piso dentro de la barrera protectora él sintió como ella lo abrazaba fuertemente por la cintura y acurrucaba su rostro bajo su barbilla. Tenía miedo, mucho miedo a pesar de lo que le acababa de decir hacia solo unos instantes.
Por unos segundos rechinó los dientes, sentía tanto coraje y por esos breves segundos deseó terminar con aquello, decirle a Zelda la verdad y encarar a las bestias con todo lo que realmente tenía. Pero entonces cuando estaba por cruzar el umbral entre la cordura y el desquicio un fuerte proyectil fue a impactar contra el pajarraco.
Chilló de una manera horrible y estridente mientras pequeñas lucecitas azules salían de la herida que le había provocado aquello.
Link y Zelda lo miraron retirarse como animal herido. Los stalwolfs también se habían dispersado. Una extraña sombra entro en la barrera haciendo que los jóvenes hylians se levantaran de un solo salto.
Irguió una sonrisa, pero Link tenia tantas ganas de restregarle la cara en el suelo…
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Continuará...
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NA: *de todas formas no hubiera encontrado nada porque el objeto perdido le pertenecía a Zelda jajaja
Comentarios del capítulo:
Como cuando Link trafica fotos de Zelda en su celular Uwu.
Dos seres que nacieron el uno para él otro no fueron capaces de abandonarse. Ésta vez y por poco la identidad del susodicho se ha salvado, sin embargo ¿que les aguarda el futuro?, quizás algún día la diosa descubra que bajo la piel del lobo se oculta una bestia aun más grande.
