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Capítulo 4: Las Creaturas de Twili (Tercera parte)

"Arrepentimiento"

...

De un momento a otro lo vio tirar la espada al tanque de gas y con cara estupefacta se preguntó en qué diablos estaba pensando.

Midna quien había seguido casi todos sus movimientos ahora parecía realmente confundida, ¿estaba subestimando a las creaturas?, o tal vez se le había terminado la magia, de cualquier forma ya pronto todo terminaría.

Vio como uno de los stalwolfs rodeaba el mar de llamas y se acercaba rápidamente a su objetivo, estaba segura de que por lo menos lo mordería pero en ese ínstate una figura salió de entre las llamas y golpeó al cadavérico sabueso con un arma extraña.

El fuerte tronido desconcertó a la twili, pero lo que realmente la impactó no fue el ver volar a aquella creatura sino más bien…

— ¡Zelda!— profirió con terror desmedido al ver a su amiga en semejante escenario.

No sabía de donde había salido o por qué se encontraba ahí a esas horas, y después en su cabeza algo hizo click de manera muy sonora.

Presenció como ella abrazaba a Link con cariño y de un momento a otro entendió que ella había estado ahí todo el tiempo, la razón de que Link no hubiera luchado seriamente era por que Zelda estaba ahí a su lado.

Y durante mucho tiempo se quedó paralizada con los ojos perdidos en la nada y al mismo tiempo casi llorando del coraje.

El rugido del kargaroc la hizo volver de su extraño mundo onírico y después de tomar mucho aire y de repensarlo mil veces en un segundo, comprendió que aquello que había sido su culpa tenía que terminarlo ella misma.

Avanzó ágilmente por las azoteas y al llegar al distrito comercial preparó su arma, bastó con que levantara el brazo y jalara del gatillo. El inmenso kargaroc era tan grande y pesado que no logró evadir la bala de D.C y momentos después se alejó chillando de dolor y angustia.

Refunfuñó de manera seria.

—"Y pensar que le había dicho has un buen trabajo"— estaba sumamente molesta, de todos los planes que Link le había arruinado éste era el segundo que se llevaba el colmo de los colmos.

Atravesó la barrera aprovechando que los stalwolfs se habían dispersado y después irguió una gran sonrisa.

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— ¡Midna!—Profirió Zelda con asombro desmedido.

La Twili había aparecido misteriosamente de la nada. La vio suspirar y tenderle los brazos, Zelda estaba punto de ir a su encuentro pero Link la tomó fieramente de la mano.

— ¿Qué hace aquí, Teniente?— gruño él con odio casi desmedido.

—Los vi correr desde la azotea. — era cierto y a la vez también una inmensa mentira.

— ¿Azotea?— pronunció Zelda.

—Hoy no me fui a mi casa Zel. Me quede ahí— dijo apuntando a un edificio cualquiera— mi tío está de visita en la ciudad y quería que lo acompañara.

Finalmente Zelda se liberó del brazo de Link y fue estrechar a su amiga.

—Menudo lio se escuchaba y cuando me asome a ver qué era lo que ocurría en las calles, ¡imagina la sorpresa que me lleve!, no sé por qué estas afuera a estas horas pero menos mal que mi noble tío traía consigo esto— dijo apuntando a su arma.

— ¿Y en dónde esta él?— pregunto Zelda con inocencia.

— ¿En dónde?, en ese hotel. ¿Crees que le dije que me había salido?

— ¡Midna de que hablas!, ¡Te escapaste!

—Más o menos. Ya soy mayor de edad ¿sabes?

— ¡Mayor para salir a morirte!— gruñó Zelda.

—Y también para robar un arma— clamó Link con sorna.

Difícilmente se dirigían la palabra pero cuando lo hacían lo hacían lanzando verdadero veneno. Él siempre había tratado de controlarse pero los últimos acontecimientos lo tenían por demás tenso.

Los stalwolfs se reagruparon pero en esta ocasión solo se quedaron dando vueltas como gatos enjaulados, también miraban a Midna y parecían demasiado confundidos.

Finalmente Link tomó las riendas de la escena y jaló a Zelda hasta su lado. Por unos instantes Midna creyó que escucharía una fuerte bofetada a causa del atrevimiento del joven, pero la cachetada nunca llegó y en lugar de eso Zelda lo abrazó de manera tierna.

— ¿Te sientes bien, Zelda?— preguntó la Twili un poco irritada.

—Sí, ya estoy bien— susurró mientras acurrucaba su cabeza en el pecho de su amigo.

— ¿Y por qué dejas que ese atrevido te toquetee de esa manera?, ¡deberías darle un golpe!

—No— susurró— creo que hoy no, después de todo se ha portado muy valiente. Sé que le dan miedo los stalwofs y aun así les planto cara para poder salvarme.

Midna no dijo nada solamente volteó la cara de mala manera mientras Zelda le contaba lo ocurrido con su bolso.

—No sé cómo llegaron tan lejos.

—Usando las invocaciones.

— ¿Sus raras habilidades Hylian?— clamó la Twili irguiendo una ceja.

—No tienen nada de raro— gruñó Zelda de forma divertida. — vinculas tu magia a un objeto y listo, algún día te enseñare como hacerlo igual que a Link.

—Sabes que eso no se puede, no soy hylian y además Los Twili no podemos usar magia.

—Lo sé— clamó ella con una risita dando a entender que de verdad había sido una broma, pero Link junto las cejas a modo de enojo a causa del ultimo comentario de la joven Twili.

Una extraña luz se vio desde el fondo de las calles aledañas y Zelda se separó de Link para ver que era aquello.

—Creo que hay vehículo a lo lejos, ¿Será la policía Goron?— musitó mientras se acercaba a la orilla de la barrera protectora.

Link y Midna se quedaron por un momento a solas. La Twili le dedicó una mirada casi asesina pero Link ya había tomado demasiado aire y había vuelto a recuperar la compostura.

—Creo que fallaste— dijo en voz baja con una sonrisa burlona.

— ¡¿Por qué metiste a Zelda en esto?!—gruño ella de manera molesta.

— ¿Yo?... tu eres una verdadera idiota. Tú la pusiste en peligro. ¡Tú casi la matas!, Desde el inicio todo ocurrió por tu culpa. No sé en que estabas pensando o si de verdad eres una reverenda ciega.

Nuevamente gruñó de mala manera pero se obligó a calmarse cuando Zelda volvió a su sitio.

—Si son los Goron— dijo bajando la mirada— pero están tan lejos, incluso si les gritamos no creo que nos escuchen.

—Es verdad— musitó Link— no te preocupes nos protegerá la fuente. Está hecha con D.C. de la mejor calidad, Zilant piensa en todo, supuso que tal vez alguien algún día la necesitaría.

—Zilant, Zilant, Zilant. Maldito sicario— gruñó Midna.

— ¿Por qué lo odias tanto Mid?— preguntó Zelda.

—Es un asesino, ¡No te das cuenta Zel!, ¡Sabes lo que ocurrió la semana pasada!

—Si— asintió bajando la cabeza.

— ¿Entonces!?

—Bueno…

—Merecía morirse— interrumpió Link de manera tosca— El Don Bonachon ese o como se llame era un ladronzuelo, tú Midna no sabes nada de nuestro mundo, incluso si era rico y poderoso eso no influye en nada en los sentimientos de la gente. El tipo se ahogaba en dinero pero solo porque le robaba todo a las personas de la parte sur de la cuidad, la gente moría de hambre mientras él disfrutaba de la vida.

Zelda lo miró de reojo.

—Nadie siente afecto por esas "cosas", ¿Crees que a alguien le dolió que Zilant lo rematara?... Claro que no.

—Al contrario…— La voz de Zelda sacó a Midna un poco de su lugar.

— ¿Qué?

—Está mal que Zilant lo haya matado pero… la gente está celebrando por eso. Sin Don Bonachon en éste mundo al menos los niños comen a diario. — era difícil hacer ese comentario y lo único que pudo hacer fue agachar la cabeza y desviar la mirada.

—No te sientas mal, Zel— dijo Link con voz casi sorda— era una mala persona y no solamente por lo que saben todos en la superficie.

— ¿A qué te refieres?

Pero él no contestó solo perdió su mirada en la fuente de Hylia.

—A veces tampoco sé que es lo que piensa Zilant… él definitivamente es un héroe pero…

—Lo es— susurró Link con voz casi dolida— Nunca dudes de eso. Nunca lo veas de otra manera.

— ¿Link…?

—Las creaturas de Twili se lastiman al contacto con el D.C.

— ¿Por eso Zilant le regaló la fuente a la ciudad?

—Sí. Los altos mandos se opusieron cómo vamos a aceptar un regalo de un Sicario dijeron furiosos, pero al final la gente fue quien tomó la palabra, fue la gente quien quiso que la fuente se quedara y después nadie pudo hacer nada contra aquello.

—Sí. —Susurró Zelda con algo de gracia— recuerdo ese día. De la noche a la mañana la fuente apareció en el distrito comercial ¿Quién sabe cómo rayos fue que Zilant la puso en este sitio?, es decir, ¡Es enorme!, me pregunto si uso su magia, aunque de ser así tiene más poderes de los que imaginamos.

Link parpadeó un par de veces y después soltó una risita traviesa.

—No es tan gracioso— dijo Zelda.

—Si lo es, ¿Qué no te acuerdas de la cara que puso el alcalde?, eso fue verdaderamente épico.

Entonces ella también se rio pero Midna siguió refunfuñando.

Los stalwolfs no dejaban de dar vueltas y sus gruñidos relegaron la poca felicidad que habían logrado obtener los jóvenes.

— ¿Por qué?— susurró Zelda en tono casi dolido. — ¿por qué tienen que venir todas las noches?, ¿Por qué lastiman a las personas?

—Es su naturaleza— musitó la Twili

La noche avanzaba lento y pronto Zelda comenzó a sentir el cansancio. Link la abrazó con mucho cariño y después se manera ágil se sentó en el piso cruzando las piernas, Zelda quedó acurrucada sobre su regazo y nuevamente lo abrazó con mucha ternura.

— ¿Qué hacemos ahora?

—Esperar el amanecer— susurró él mientras se quitaba la chaqueta y envolvía a compañera de forma dulce y cariñosa.

—Lamento que te quedaras también atrapada Midna. — susurró ella.

La Twili no contestó solo ladeó la mirada y después de mucho rato Zelda la escuchó musitar de forma molesta.

— ¿En dónde está el famoso Zilant, si de verdad es un héroe por qué no ha aparecido?

—Supongo que… está ocupado en otras cosas— clamó en voz baja mientras el sueño la vencía. — "Zilant"— pensó— "Que chico tan más misterioso y pensar que hace medio año me sacó un buen susto…"

La respiración de Link chocó suavemente contra su cabeza, sonrió de manera cálida y acurrucó su rostro contra su pecho.

—"Esos ojos azules"... "Ahora que lo pienso, creo que ya sé a qué me recordaban". "Link… si, se parecen mucho, eso ojos profundos y misteriosos… que raro, ¿por qué no me había dado cuenta?, de verdad que se parecen".

Los gruñidos de los stalwolfs resonaban con impaciencia pero ella ya no podía escucharlos, su mente se había perdido muy lejos en los recuerdos de hace medio año…

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Continuará...

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Comentarios del capítulo:

Pobre Link, perdió su espada, casi se lo comen y por si fuera poco, tiene que lidiar con la oscuridad que carga su altar ego. Aunque bueno por esta ocasión se ha ganado la seguridad de tener a su chica a su lado. Y Zel que por poquito y se confesaba en este tramo de la historia XD . Supongo que las cosas hubieran sido muy distintas si Link le hubiera dejado terminar su frase en el capitulo anterior.

Lo cierto es que no hacia falta falta que Midna fuera a armar teatro, pero ella se sentía demasiado culpable como para dejar las cosas tal cual.