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Capítulo 6: Leyendas del Dragón Blanco (Segunda Parte)
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"El origen de La Fuente de Hylia"
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Estimado Don Bonachon, espero que recuerde mi última carta, no tuve que pensar demasiado para saber lo que el distrito comercial necesitaba.
Por favor mañana acuda al susodicho sitio, estoy seguro de que se llevara una gran sorpresa.
Atte: Zilant el Dragón blanco.
Distrito Comercial de Hyrule City 6 meses antes….
— ¡Pero que…!— se quedó sin palabras y con la boca abierta.
—Mira eso, ¿No te parece bonito?— clamó Link con tono pícaro.
De la noche a la mañana la fea estatua de Don Bonachon había desparecido y en su lugar había una majestuosa fuente de granito blanco, era tan enorme que abarcaba casi la mitad de la gran plaza que había en el distrito comercial y podía decirse que fácilmente cabían más de veinte personas a su alrededor de manera cómoda y hasta confortable, diez enormes pilares rodeaban la estructura sustentándose sobre una enorme plataforma basáltica y en la sima de cada pilar se erigían unas hermosas piedras color azul zafiro.
Don Bonachon bajó de su elegante limosina y al ver semejante cosa proclamó insultos a los cuatro vientos, al frente estaba la policía Goron. Desde muy temprano a los Gorons se les había informado de tan extraño suceso y para esas horas del día ya tenían la fuente rodeada con una escandalosa cinta amarilla que impedía el paso de las personas curiosas que se había amontonado alrededor de la fuente.
Ahí también estaban algunos de los hombres más destacados de Hyrule City, específicamente hablando, el alcalde y la elite de la ciudad entera.
¿Cómo era posible que semejante estructura apareciera de la nada?
Link le tomó la mano a Zelda con cariño mientras ella embobada admiraba aquel espectáculo.
— ¡Quien!, ¡Quien ha osado hacer esto!— gruñía el hombre con ojos fieros y destartalados.
—Cielos, eso mismo nos preguntamos todos— dijo Zelda desde muy lejos a la distancia, en donde solo Link la había escuchado.
Él la abrazó por la cintura y le susurró junto a su oído.
—Fue Zilant.
—Zilant…
—Mira el costado de ese pilar.
Zelda dirigió la vista hacia donde él apuntaba. Grabado en el pilar vio la insignia del dragón blanco.
— ¿Por qué?— preguntó curiosa y algo admirada. Había escuchado de Zilant durante años, se decía que era un sicario que vagabundeaba por ahí durante las noches y que se deshacía poco a poco de la pestilencia que abundaba en la ciudad de Hyrule city, empresarios corruptos, políticos sin escrúpulos y otras escorias que solamente se conocían en el bajo mundo.
También había rumores de que pelaba contra las creaturas de Twili aunque nunca nadie había tenido la oportunidad de verlo y además porque la policía Goron siempre lo negaba todo.
Zelda sintió que Link la estrujaba un poco.
—Link no me estés….toqueteando— terminó casi en un susurro— ¿Qué es eso?— dijo mirando al cielo.
Una enorme sombra se había posicionado sobre la plaza y de un momento a otro se hizo un profundo silencio al que después secundo cientos de murmullos de la multitud presente.
—Creo que estamos a punto de obtener respuestas. — clamó Link con la vista fija en el cielo.
— ¿Respuestas?— espetó una voz conocida detrás de los jóvenes.
—Midna, ¿también estabas aquí?— preguntó Zelda.
—Quería ver que era toda ésta gente, ¿están regalando helado?— dijo mirando al frente— ¡Pero qué diablos!— clamó al ver la fuente.
Cierto estruendo se escuchó en el perímetro aledaño y de un momento a otro de manera inesperada se irguió una barrera mágica que dejó a todos atrapados. Por unos segundos hubo un gran desconcierto hasta que la gran sombra bajó de los cielos y fue a posarse en la parte más alta de la fuente.
—Cielos— profirió Zelda.
—Tranquila— clamó él en voz bajita abrazándola con dulzura.
—Link es, es…
—Es el Cuervo— dijo Midna casi con la boca abierta.
— ¿A caso nos están secuestrando?— profirió la joven hylian un poco preocupada.
—No, no lo creo— dijo Link— "estúpido torpe"— clamó para sus adentros y también le lanzó cierta mirada inquisitiva— " ¡Que parte de Sutileza NO entendiste!"— gruñía mentalmente.
El cuervo lo vio desde la distancia y se rio burlonamente para sus adentros. Los murmullos se volvieron temerosos, todo el mundo conocía a El Cuervo, todo el mundo sabía que era el Líder de los Piratas del Cielo y TODO el mundo sabía que tenía un Loftwing enorme y terrorífico.
La gran ave aleteó justo encima de uno de los pilares, era más grande que cualquiera de los de su especie y también era el mismísimo reflejo de su dueño, tenía el plumaje negro como la noche y unos ojos rojos grandes y amenazadores, cualquiera que se topara con esa cosa de frente tenía motivos para sentir miedo. Link recordaba la primera vez que la había visto, también había sentido cierto escalofrió.
El Loftwing oscuro chilló de manera estridente y los murmullos fueron acallados. La multitud tembló un poco de miedo pero Zelda se quedó admirando a la majestuosa ave.
—La gente dice que se llama Susurro Nocturno— habló Link interrumpiendo sus pensamientos.
— ¿La gente dice?— preguntó ella de forma un poco ida.
Pero en realidad solamente él y el Cuervo lo llamaban de esa manera.
El Cuervo se levantó un poco de su montura.
— ¡Tú, tú hiciste esto!— bramó Don Bonachon desde el pie de la fuente.
Una risa estruendosa resonó en toda la plaza.
—Viejo ciego ¿Qué no ves la marca del fabricante?, éste bonito regalo se los manda Zilant, yo solamente he venido de mensajero.
Los murmullos nuevamente fueron audibles aunque en ésta ocasión solamente de forma muy bajita.
—El Dragón blanco ha hablado, dice que es hora de volver a reconstruir Hyrule City.
Midna miró a Link de forma inquisitiva, el joven hylian tenía una cara sumamente burlona.
—Que descaro por parte de Zilant— gruñó la Twili
Zelda volteó a ver a su compañero y Link de manera hábil puso una cara fingida con la que simulaba mucho asombro.
Una venita se dibujaba en la frente de Midna mientras interiormente profería maldiciones. —"¡CÓMO DEMONIOS HACES ESO!"— gruñó mentalmente con mucho enfado y también de manera muy indignada pues recordaba que durante mucho tiempo a ella también la había engañado.
—Los que están presentes aquí son afortunados pues escucharan antes que nadie las buenas nuevas, esa pequeña brillante piedra que ven en la cima de los pilares se llama D.C. la fuente está repleta de ellas y sirve….
— ¿Y sirve?— preguntaron muchas voces al unísono al ver que el Cuervo callaba.
—Y sirve…— prosiguió— para matar a las creaturas de Twili.
Los ojos de Midna se impregnaron de profundo miedo.
—"Para matar a las creaturas de Twili"— clamó mentalmente mientras sus ojos escrutaban las pequeñas rocas— "Dioses… ¿de dónde demonios las ha sacado?"— pensó mientras se viraba al hacia el joven hylian.
Link le devolvió la mirada. "Gracias" le dijo burlonamente con los ojos y ella enfureció aún más para sus adentros.
— ¡Mentira!— gruñó Don Bonachon— todo el mundo sabe que lo único capaz de matar a las creaturas de Twili es la luz del sol y que son invulnerables durante la noche.
—Mentira— clamó el Cuervo desde su Loftwing— no son invulnerables. Zilant nos comparte su descubrimiento, la D.C. acumula la energía del sol y destruye a las creaturas malignas cuando estas se acercan, la única desventaja que tiene es que la piedra explota cuando llega a su límite.
— ¡Qué explota!— clamaron las voces entre la muchedumbre.
Link se dio un zape a si mismo mentalmente, hubiera sido más fácil vestirse de blanco y ser él quien diera semejante anuncio.
—Pero no se preocupen buenos ciudadanos, la fuente no va explotar si es lo que están pensando, tiene tanto D. C. que se necesitarían 50 kargarocs juntos para que algo así sucediera. También han de saber que la piedra se regenera sola después de cierto tiempo.
Los murmullos ahora parecían entusiasmados y curiosos, si de verdad existía algo que repeliera por completo a las creaturas de Twili podrían dejar de tener miedo durante las noches y además no habrían más incidentes a causa del defectuoso sistema de alambrado eléctrico.
—Zilant hace una invitación abierta, hoy en la noche estará aquí en la fuente e invita a quince valientes para que se queden a velar en éste mismo sitio.
De manera inesperada se alzaron unas cuantas manos, aunque no se lograron reunir las quince personas y solamente 5 valientes aceptaron tan alocada oferta. El Cuervo chasqueó los dedos y la barrera mágica que contenía a la multitud se difuminó en el aire, para sorpresa de todos fueron muy pocos los presentes que salieron de ahí huyendo pues la mayoría de las personas se quedaron para escuchar al Cuervo que hablaba de las ventajas de remplazar el sistema de alambrado eléctrico por una barrera simple de D.C. que aunque era costosa podía salvar muchas vidas.
—Y cuando digo que es costosa, no pretendemos que paguen nada. Los Piratas del Cielo estamos dispuestos a regalarlas si las personas tienen paciencia, podría llevar mucho tiempo pero les aseguramos que cada quien tendrá una.
— ¡No!— gruñeron los hombres de la elite.
Los Piratas del Cielo y por supuesto Zilant estaban por desbancar sus negocios, los impuestos ya no tendrían excusa para ser elevados y eso no les convenía.
—Que se destruya la fuente.
—No podemos aceptar regalos de un sicario.
— ¡Silencio!— gruñó otro hombre.
Zelda suspiró un poco cuando lo vio erigirse frente a la multitud.
—No sabía que estaba aquí— susurró la joven hylian.
—Y también el abuelo— clamó Link sin soltarla, estaba tan ensimismada en aquellos hechos que no se había percatado de que Link todavía la abrazaba.
— ¡Abuelo!— clamó con mucha sorpresa.
—Dejen que se haga la prueba— gruñó el anciano. — y éstos cinco valientes jóvenes nos dirán como se refleja el destino de Hyrule City.
La multitud clamó al unísono y la Elite ya no tuvo nada que decir al respeto.
.~*}{…..}{*~.
Esa tarde poco antes de que cayera el crepúsculo y sonara el toque de queda poco a poco se reunieron cinco jóvenes en la fuente.
El primero un era un chico alto de cabello castaño y ojos azules, se hacía llamar Cocu y era un famoso reportero, razón por la cual llevaba un cámara y un equipo para grabaciones, "si voy a morir épicamente mejor que quede documentado" se decía con orgullo a sí mismo.
El segundo era un joven bajito de raza Kokiri con cabello rubio casi tirando al castaño y grandes ojos azules que se hacía llamar Mido.
La tercera persona era compañera de Mido, una chica kokiri llamada Saria, cuyo color de pelo era verde y resaltaba con sus brillantes y juguetones ojos. Al inicio no había querido embarcarse en esa aventura pero cuando vio que Mido había alzado la mano no dudo en acompañarlo para que no hiciera cosas estúpidas.
Los otros dos que quedaban eran toda una incógnita, dos chicos desconocidos que en secreto eran Piratas del Cielo, habían levantado la mano primero para animar al resto de la multitud.
Y al final como premio gordo llegó un agente de la policía Goron sin siquiera ser invitado.
— ¡En donde está!— gruñó de mala manera.
—Que buen recibimiento, jefe Darunia— clamó Cocu de forma juguetona. Tenía tantos contactos en los medios que el jefe de la policía no le era desconocido.
Pronto cayó el crepúsculo, sonaron las alarmas y cierto escalofrió invadió a los jóvenes. Los aullidos resonaron en todas las calles y un silencio sepulcral invadió el ambiente.
De pronto unas ligeras pisadas se volvieron audibles y los jóvenes miraron hacia los pilares, justo encima de uno de ellos se había posado Zilant.
—Buenas noches— saludó con cortesía— han de saber que están a punto de convertirse en héroes.
—Héroes… —susurró Cocu.
—Baja de ahí, ¡Baja de ahí!, estas arrestado. Por ser sicario y por poner a los jóvenes en peligro— clamaba Darunia haciendo cierto berrinche de forma graciosa.
Zilant soltó una pequeña risa.
— ¿Qué sucede?, ¿A dónde se fue el resto de la policía Goron?, casi daba por sentado que los tendría a todos aquí ésta noche— clamó con una sonrisa juguetona que no podía verse gracias a su máscara.— Tenían miedo, ¿verdad…?
Darunia bajó la mirada avergonzado. Y de pronto un Twilight Keese apareció volando.
—Espero que tus palabras sean ciertas— gruñó Mido.
—Son verdaderas— clamó con voz firme.
Cocu sacó la cámara y el jefe Darunia su pistola, pero cuando el Twilight Keese quiso entrar en la linde compuesta por el circulo de los diez pilares las piedras brillantes resplandecieron formando una barrera estilo domo de color azul mortecino.
Por unos momentos el Keese se confundió mucho pero después se abalanzó hacia los jóvenes, el resultado final fue que quedó completamente achicharrado y segundos después se hizo polvo.
—Increíble— dijo el reportero casi sin habla.
Las creaturas de Twili siguieron llegando asumiendo que tenían una comida servida en bandeja de plata, pero la barrera los detenía como si nada, un ataque como ese hubiera destartalado hasta al mejor sistema de alambrado eléctrico, pero las piedras refulgían azules y bonitas como si nada las hubiera perturbado.
Finalmente Darunia bajó el arma.
—Entonces es cierto…— dijo casi entre susurros— ¿También es cierto que te deshaces de ellos durante las noches?
—Si— afirmó secamente.
—Nota de Primera plana, Zilant no solo es un sicario vengador de la justicia, sino también un héroe nocturno. — clamó Cocu entusiasmado.
—Si… tú eres ese reportero…, me caes bien, eres el único en los medios que me hace buenas críticas.
—Señor Dragón yo solamente escribo y digo lo que realmente veo. Ésta ciudad es un verdadero asco, pero muchas cosas mejoran a medida que usted se deshace de las pestes. La elite lo ve como una amenaza y por eso es que tiene a los reporteros en su contra, pero yo soy libre y puedo escribir lo que me plazca.
— ¿Pero por qué?— preguntó Saria— ¿por qué se esconde en la oscuridad de la noche?, ¿Por qué dejó que el Cuervo hiciera su trabajo? Ahora todos creen que usted es un Pirata del Cielo y se ha ganado una peor fama.
—Mi fama es lo de menos. ¿Saria?
—Si— pronunció ella sorprendida que él supiera su nombre.
—Tengo a alguien a quien proteger, si por un descuido me descubren esa persona saldría lastimada, por eso Cuervo está ahí, yo no soy un pirata del Cielo pero lo cierto es que entre ambos tenemos nuestros tratos.
Esa noche ocurrió algo realmente inesperado, algo que nadie sabría hasta mucho tiempo después. Por la mañana Zilant desapareció como la niebla y los jóvenes se quedaron en la fuente a recibir a las multitudes.
Cocu había grabado todo. Todo excepto una cosa, la frase que Link había dicho de tener a una persona importante en su vida, había apagado la cámara a propósito pues en el fondo sabía que eso podría perjudicar al héroe nocturno.
Y al igual que el día anterior una gran multitud se reunió en aquella plaza, mostraron el video y gente bulló de alegría, el jefe Darunia testificó en ayuda de Zilant y ya no hubo dudas que las cosas que se decían del cristal de D.C. eran verdaderas.
La elite estaba más que furiosa, la fuente no podría ser destruida porque todos sospecharían de ellos y además sus negocios estaban prontos a irse a la quiebra.
Durante las semanas que siguieron Los Piratas del Cielo comenzaron a instalar las primeras barreras de forma furtiva, sin que la policía los atrapara y sin que la mayoría de los medios se dieran cuenta, cuando menos lo pensaban las casas amanecían con las barreras instaladas, la cuidad se volvió más segura pero los negocios de Don Bonachon en esa área se fueron prácticamente a la quiebra.
Nadie sabía porque el Z-Corp había sido de los primeros en quedar protegido, aunque de cierta forma se intuía que aquello había sido a causa de la intervención de cierto personaje ese día que apareció la gran fuente; a la que la gente bautizo como la Fuente de Hylia debido a la intervención de El Cuervo, porque TODOS SABIAN que la diosa de los Piratas del Cielo se llamaba de esa manera.
—El vejete asqueroso metió las cuatro patas— clamó don Bonachon enrabietado mientras miraba a través de una ventana.
Link y Zelda habían salido a pasear ese día viernes y caminaban de manera boba por las calles, el joven enamorado percibió una mala energía y se viró a sus espaldas. A lo lejos en la ventana logró ver al hombre y tuvo un mal presentimiento.
—"¿Don Bonachon?"— pensó de forma inquietante.
Zelda lo jaló del brazo juguetonamente y el asunto por momento quedó olvidado.
—A ver cómo te va cuando sepas que tu nietecita se convirtió en la cena de las creaturas de Twili— gruñó por lo bajo con aires sumamente vengativos.
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Continuara…
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Comentarios del Capitulo:
Finalmente El Cuervo hace su aparición de forma personal, ¿Que clase de extraña relación tiene con nuestro héroe hylian? más que su maestro y más que su amigo este curioso personaje ésta mas entrelazado con Zilant de lo que aparenta y tarde o temprano dejara huella en ésta historia.
Y vaya, que mala suerte, al parecer a ésta joven doncella los enemigos la siguen a todas partes, incluso cuando ella no es quien causa directamente el lío.
un encuentro inesperado ésta por acontecer.
