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Capítulo 13: Rivales (Cuarta Parte)

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"La Trampa"

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Barrios bajos del Sur de Hyrule City.Hace aproximadamente un año…

—No sé quién rayos era— clamó Link de forma algo burlona al ver que ya no podían seguirlo.

— ¡Link Onii-chan!— escuchó que lo llamaba.

Se viró de forma inmediata y saludo al pequeño Mogma de pelaje blanco y grandes y redondos ojos azules.

— ¡Hey!, Shiro, de verdad has crecido.

—Vaya, que raro es ver por aquí tu rostro— escuchó que otra voz le hablaba.

—Pues ya vez, debe ser la nostalgia.

— ¿Paso algo con la señorita Diosa?

— ¡Que!, ¡No!, ¿Por qué lo dices?— clamó algo sonrojado

—Porque nuestro buen jefe solo viene aquí cuando se enoja ella.

—Cris, pero que cruel eres— dijo Link con una pequeña venita en su cabeza.

— ¿Pero si paso algo, verdad?

Link agachó la mirada, se puso de cuclillas y abrazó al pequeño Shiro, durante un buen rato caminaron en silencio hasta llegar al centro de los terrenos baldíos en donde se extendían las curiosas casas a modo de círculo.

Al centro había una diminuta hoguera en la que algunos Mogmas contaban chistes muy atrevidos, saludaron alegremente al joven hylian y lo invitaron a que cenara, él aceptó con gusto. Hacía mucho tiempo que no visitaba a sus amigos.

— ¿Vas a contarme?— dijo Cris de manera calmada.

El resto de los Mogmas lo fulminó con la mirada.

—Oye— dijo uno— es una falta de respeto, llámalo como se merece.

Link negó con la cabeza.

—Chicos, ya les he dicho, son como mi familia, no hace falta que me llamen jefe todo el tiempo.

—Pero Link es el jefe Mogma— añadió Shiro con su curiosa vocecita.

—Sí. Y también soy su amigo, ¿Por eso es que me llamas Link cierto?

— ¿Mmmm?, creo que si— volvió a decir con su vocecita.

Los demás Mogmas solo soltaron un suspiro. Link se viró hacia Cris y éste le lanzó una picara mirada.

— ¿Me dices?

—Supongo… es, bueno no tiene nada que ver con mi Zelda. Es solo que alguien me preguntó sobre mi pasado, algo… algo sobre ese día.

—Ese día— dijo Cris con tristeza lamentando haber preguntado. — entonces sentiste nostalgia y viniste.

—Sí. No quiero que piensen que son mi reemplazo pero…

—No puedes estar con la señorita Diosa

—No. Está enferma y ya sabes. No puedo poner un solo pie en su casa.

El Mogma se rio curiosamente. Link estrujó a Shiro como si fuera un pequeño peluche.

—Link Onii-chan— ¿Puedo conocer a la Señorita Diosa?

—Si— susurró él con la mirada perdida en la fogata. — te llevare algún día, cuando tu mamá te dé permiso.

—Pero tú eres el jefe.

—Sí. Pero no se pueden obligar las cosas. Si ella tiene miedo… perdóname, no puedo hacer nada, yo… realmente no he podido hacer nada. — dijo sintiéndose muy mal.

— ¡Nada!— Gruñó Cris de mala manera. — ¡Y qué hay de éste círculo Mágico!, ¡Que hay de nuestras vidas! Y de nuestra aldea, de no ser por ti en ésta ciudad ya no habría más mogmas ¿¡y dices que no has podido hacer nada!?, ¡Escúchame Link!— clamó con firmeza haciendo que toda la tribu volteara.— Tu puedes hacer grandes cosas deja de subestimarte, tal vez ahora no puedas hacer nada contra el miedo pero no por eso vas a rendirte ¿o sí?

Link parpadeó un par de veces y después se levantó de un salto.

—Es cierto. Yo, no puedo rendirme. ¡Cris!, yo le dije a Zelda voy a seguir luchando.

—Eso es, así se habla.

El resto de los Mogmas meneó la cabeza.

—Éste muchacho— dijo uno de ellos sabiendo que la actitud de Cris rozaba con el tabú de la tribu y sin embargo era la más adecuada.

Esa noche por alguna extraña razón Link decidió volver a su casa, abandonó la seguridad de la aldea Mogma a la que él mismo había protegido con un enorme círculo mágico que no permitía la entrada a ningún ente del crepúsculo.

Caminó por las calles olvidadas y los edificios destruidos, el fuego todavía no había borrado su terrible marca ni en su mente ni en el corazón de los Mogmas, la luna en el cielo empezaba tomar su forma de cuarto menguante y el viento comenzaba sentirse realmente frío.

—Debe ser por la hoguera— susurró, creyendo que aquello que sentía era el cambio de temperatura.

El celular timbró en su bolsillo.

—Tsk… ¿en serio?, diosas mi trabajo es el más cansado del mundo— gruñó al tiempo que contestaba.

—Jefe alerta cuatro.

— ¿Cuatro?, ¿en dónde?

—En el museo central.

—Entendido Coback— dijo colgando. Profirió su hechizo mágico y su gabardina blanca lo cubrió por completo. — otra vez en esa zona— dijo mientras se movía por las calles.— la última vez también fue cerca del museo, me pregunto si… no, no puede ser, las creaturas de Twili no tienen inteligencia.

Subió por las azoteas y se paró en un edificio aledaño.

—A menos que alguien las esté comandando— gruñó al ver una figura encapuchada al frente de aquellos monstruos.

Empuñó las manos con rabia y escrutó aquella escena con ojos un tanto rabiosos.

—Así que lo que dijo el anterior jefe Mogma era cierto— bramó con amargura.— S..si había alguien. Alguien detrás de los ataques.

Volvió a gruñir sintiendo que una lágrima de rabia se le escapaba.

— ¡Idiota!— bramó a si mismo de manera sonora, se sentía realmente mal, no quería creerlo. Ahora lo entendía sus padres realmente habían sido asesinados, lo aceptaba menudamente aunque siempre había preferido pensar que todo era casualidad, que de alguna forma todo aquello había sido un accidente, un descuido, un algo.

Pensar que su familia había desaparecido por la ambición de alguien, eso era meramente imperdonable.

Descendió desde las azoteas y les plantó la cara. Las creaturas de Twili lo miraron confundidas, la figura encapuchada irguió una sonrisa por lo bajo.

—Vaya, vaya— dijo acercándose al dragón de forma desafiante— no pensé que fuera tan tonto, señor Zilant.

—Esa voz— susurró Link bajo la máscara.

Ambos individuos se miraron a los ojos, era la primera vez que Link sentía tanto odio, un odio que había estado reprimido durante años y que ahora salía a flote al tener en frente a su enemigo.

—Años— gruñó de manera impaciente y fiera.

La figura encapuchada no pareció entender nada. La creaturas de Twili bramaron a sus espaldas, pero ella levantó una mano indicando que no se metieran, un paso en falso y todo el estratificado plan acabaría.

—Años buscando, pelando por ver finalmente una cara, la cara de mi enemigo, las creaturas de Twili solo son humo efímero en ésta implacable guerra.

—Esa voz— susurró también la figura encapuchada, aquella voz estaba deforme debido a la máscara pero tenía un ápice de familiaridad que bien conocía.

Ella hizo una señal con la mano y de la nada entre ambos apareció un gigantesco Kargaroc de las sombras dispuesto a aplastar al joven hylian.

Pero Link era hábil y con un salto hacia atrás se alejó de aquella creatura.

—Caíste— dijo la figura encapuchada de manera burlona.

— ¿¡Que!?—Clamó él sin entender, de pronto el piso tembló bajo sus pies y apareció un enorme círculo mágico con caracteres de Twili muy bien marcados. — ¡Diablos!— dijo intentando salir pero aquello era como una barrera.

—A él— ordenó la figura encapuchada y las creaturas oscuras se abalanzaron contra el joven hylian.

—Malditos bichos— gruñó de forma enojada pero cuando quiso hacer fuego mágico no ocurrió absolutamente nada— ¿¡Que!?, ¡Qué diablos!

No podía hacer magia así que como pudo comenzó a defenderse con la espada.

— ¿Te gusta?— dijo la voz de su enemiga de forma burlesca— éste círculo mágico está hecho especialmente para ti, repele toda la magia que pueda ser hylian y además no podrás salir de el hasta que estés bien muerto. — clamó riendo

—Esa voz... esa risa, las he escuchado en alguna parte— dijo tratando de concentrarse.

—Eres muy hábil con esa espada, a estas alturas ya deberías de estar muerto, en fin, solo debo esperar a que te canses, no puedes luchar eternamente dragón blanco.

Mientras ella se burlaba, él peleaba pensando en una sola cosa, una promesa…

—No puedo rendirme— susurró, el rostro de Zelda venía a su mente y el tierno abrazo que le había dado el otro día mientras le decía "por favor ten más cuidado", "No quiero perderte"— Yo… he hecho una promesa.

Bajo aquella capucha aparecieron unos ojos asombrados, no podía creerlo, no tenía magia ni salida, ¡Pero estaba ganando! Gruñó de manera enojada y tras invocar un portal hizo que aparecieran más creaturas. Si fallaba su maestro la reprendería terriblemente.

—¡No moriré innecesariamente!— bramó el dragón y bajo la protección de la espada se abrió un camino— ¿Así que reprime cualquier magia que pueda ser hylian, ¡Eh!?, ¡Pues que te parece esto!— gruñó mientras profería una palabras.

— ¡No puedes hacer magia!— bramó ella sintiendo un poco de miedo ¿Acaso él no era humano? O su fuerza estaba más allá de lo comprensible— ¡ Kargaroc!— le gritó al gigantesco pajarraco que hasta entonces había permanecido a su lado— ¡Ve ahí, comételo!

La horripilante ave descabezada chilló de manera horrenda y se abalanzó hacia su víctima.

¡Repulsio! –gritó Zilant con todas sus fuerzas, el viento mágico se arremolinó sobre las creaturas. El Kargaroc que ya estaba cerca recibió el impacto de lleno y salió volando.

La encapuchada abrió los ojos como platos pero no pudo moverse, el susto la tenía paralizada y cuando menos acordó ya le había caído semejante pajarraco encima. Gruñó por el dolor severo y al mismo tiempo sintió que perdía un poco de su conciencia.

El círculo mágico desaprecio de inmediato, con su conjuradora noqueada era imposible que siguiera funcionado.

—No puede ser— profirió de manera lastimera mientras tocaba al monstruo que le había caído encima, era realmente enorme y se obligó a sí misma a utilizar toda su magia para desaparecerlo. — ¿Por qué?, ¡Por qué!, se supone que reprime la magia hylian.

—No era precisamente Hylian— gruñó Zilant mientras se acercaba de forma amenazante— pero esto— dijo mientras nuevamente recitaba— Gran diosa del poder, bríndame tus llamas, arrasa con mis enemigos, protege a ésta tierra— susurró en un hyliano muy antiguo y la Twili solo escuchó murmullos— Llamas de Din, purifiquen todo aquello cuanto tocan.

Nuevamente sintió un terrible miedo, el dragón se envolvió así mismo en llamas quemando todo a su paso, las creaturas de Twili que aún quedaban fueron vueltas cenizas y después desaparecieron.

La encapuchada quedó completamente sola, tembló con un poco de miedo pero después comprobó que estaba viva e intacta.

— ¡Qué diablos!— dijo al tiempo que intentó levantarse, pero cuando lo hizo terminó cayéndosele la capucha.

Zilant quedó atónito ante aquella escena.

—Midna— susurró dando traspiés tambaleantes en la dirección contraria.

—Tú…, dragón, tú me conoces, — dijo soltando una pequeña risa—su nombre bajo aquella voz nuevamente le parecía demasiado familiar— Link no me digas que de verdad estas detrás de la máscara— aludió graciosamente sabiendo que así no seria. No podía ser cierto, después de todo él era un debilucho y lo que acababa de ver era obra de un ser demasiado fuerte.

—Midna— clamó él muy dolido, volvió a acercarse. La amenazó con la espada y bajo el cortante filo la Twili se quedó inmóvil y confundida.

— ¿Por qué no me matas?— preguntó sabiendo que ya no tenía salida, la magia se le había agotado y además ya no tenía ninguna escapatoria. Solamente la muerte. Miró a su atacante, tras los ojos de aquel dragón blanco pudo ver finalmente esos claros ojos azules, dolidos y muy tristes.

—Zelda se pondrá muy triste— susurró haciendo que la sangre de ella se pusiera helada.

Finalmente llevó una mano a su rostro y con parsimonia se quitó la máscara, Zilant se despidió del escenario, el dragón había desaparecido y ahora solo quedaba ese pequeño hylian, su mirada había perdido cualquier compasión posible, era terrible y muy severa.

—No. .n..o p..puede ser realmente cierto, ¿¡de verdad eres tú!?. ¡Tú eres Zilant!

—Creí que ya lo sabias— dijo con voz fría sin mover ni un milímetro su espada.

—Ahora lo entiendo— clamó ella todavía en shock— por eso el otro día me hablaste con tu magia, escribiste las palabras por temor a que te reconociera, porque en ese instante sin importar tú mascara estábamos demasiado cerca, sin importar que, sabias que te habría reconocido.

—Si— volvió a hablar sin dejar el menor rezago de sus emociones.

—Eres un cofre de sorpresas RINKU HAKURYUU

La mirada de Link reflejó la sorpresa, se volvió expectante, pero no por eso dejo que aquello le nublara el juicio.

— ¿Cómo demonios sabes eso?

—Curiosamente tú mismo me diste la respuesta.

—La última vez que nos vimos— susurró sintiendo malestar en todo su cuerpo— seguramente fuiste muy observadora.

—Aunque supiste muy bien ocultarte, sabía tu identidad pero no podía encontrarte con un nombre falso.

—No es falso. No conoces la dinámica del mundo, Midna, yo soy Link.. yo soy Rinku. Rinku— repitió la pronunciación de su nombre.

—¿¡Qué diablos!?, ¡es una broma!.

—Cuando las estúpidas creaturas de Twili arrasaron con mi familia, también quemaron mi casa. Todos mis documentos, papeles, registro. ¡Todo!, mi identidad quedó prácticamente perdida. Yo soy el último que queda de mi linaje, ¡cómo demonios iba a comprobar que existo!

Midna se quedó un poco muda.

—Además, no sabía enteramente si de verdad había sido un asesinato. Tenía dudas… y bajo eso, no quería poner en peligro a Zelda. ¿Supongo que eso si lo entiendes?

Bajó la mirada, la espada se incrustó un poco en el pecho de la Twili.

—Cuando el padre de Zelda me ofreció trabajo tuve rehacer mis documentos, Zelda se encargó de eso.

—Y le diste un nombre falso.

—No es falso— gruñó con mucho enojo pero sin alzar la voz— Zelda escribió por error mi nombre porque la pronunciación era la misma.

—Wolfang no se parece a Hakuryuu.

—Wolfang… Wolf, Fang. Los colmillos de éste Lobo van a proteger siempre a su Diosa.

—Parece que Zelda sabe cometer muchos errores— añadió ella con una triste sonrisa.

—Yo no soy un error— dijo clavando un poco más su espada.

La Twili profirió cierto gemido, Link la miró nuevamente, su hechizo de fuego había quemado una de las mangas de la capucha dejando al descubierto el bazo de la Twili.

—"El brazalete"— pensó mientras su mirada se clavaba en el objeto, el mar de emociones se volvió un nudo dentro de su ser mientras poco a poco retiraba su espada.

La Twili también lo miró de forma expectante.

—Sabes muchas cosas sobre mi Midna… ¿Pero?, me doy cuenda de que yo no sé nada de ti— dijo mientras movía de lugar su espada ésta vez para apuntarle directamente al cuello. — En realidad… ¿Quién eres?

— ¿A qué viene eso…?— Susurró. — En fin puedo verlo en tus ojos, definitivamente yo moriré ésta noche— agregó bajando la mirada.

Sintió el frío metal de la espada sobre su cuello y soltó aire resignadamente.

—"Vencida por un debilucho… que vergüenza, pero aun así"… Yo, acepto mi derrota. Ganaste, yo soy Midna Moon, sirviente de la familia Real del crepúsculo, Teniente de las tropas Twili, división de asedio…

—Asedio— repitió él fríamente

La espada rasguñó la piel de la chica y de ella brotó un pequeño hilito de sangre.

—Mi maestro también quiere éste mundo. — contestó con simpleza.

Una pequeña sombra se acercó por sus espaldas.

—Teniente… está susurrando demasiado— gruñó con voz ronca y a la vez siseante mientras se abalanzaba hacia la chica.

Link levantó un brazo, pronto aquella sombra también seria cenizas pero antes de que su acción fuera ejecutada una luz brillante proveniente del brazo de la chica encegueció a la creatura, ésta chilló de manera estridente y después se deshizo como si la misma luz del sol la hubiera tocado.

—Que interesante— bramo Link clavándole la vista al brazalete— una pequeña brillante piedra color azul Zafiro… Lagrima de Dragón Crepuscular*… memorizado— susurró.

—Toma la luz de éste mundo y purifica todo aquello que es malvado… es, un amuleto. — dijo sin llevar sentido alguno a sus palabras.

—"Un amuleto… y se lo había dado a Zelda". ¿Qué busca tú maestro de éste mundo?— Prosiguió con el interrogatorio.

Pero Midna ya no contesto. "He dicho suficiente" susurró de mala manera, cerró los ojos y esperó pacientemente el tajo de la espada, pero la fría sensación de la hoja desaprecio por completo, cuando abrió los parpados vio a Link alejarse con pasos lentos pero decisivos.

— ¿Me dejas viva?

Link no contestó.

—Joven de Hakuryuu. ¿En dónde escondiste la Trifuerza?, Tú la tienes. — clamó en un vano intento por obtener alguna información que la salvara después de semejante fracaso.

—Yo la tengo… tal vez. Si eso es, tal vez yo la tenga o tal vez se ha vuelto cenizas junto con todo lo que desaprecio ese día.

Ella simplemente lo miró expectativa.

—Si eso es— volvió a repetir mientras se iba— tal vez, yo la tenga.

— ¿Zelda sabe quién eres?—Preguntó con cierta esperanza.

—La Diosa solo puede mirar al Lobo, el Dragón ha volado muy lejos de su entendimiento perdiéndose entre la luz de la luna llena.

Y mientras el amanecer llegaba él simplemente se fue susurrando.

—Midna Moon, vive, vete y vive con la vergüenza de haber nacido Twili, por unos instantes llegue a creer que por lo menos alguno de ustedes era diferente…

La voz de amargura se perdió entre el horizonte, por alguna razón una lagrima se escapó de los ojos de la Twili. Había salido bien librada pero hasta cuándo podría seguir viviendo, había fracasado y tras el crepúsculo la fiera mirada de su maestro la esperaba…

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Continuara...

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N.A.: * Dragon Crepuscular, D.C, "una pequeña brillante piedra color azul Zafiro" no está mal escrito, es una referencia directa al juego de Forest of Drizzling Rain


Comentarios del Capítulo.

"Nuestros Secretos están terriblemente unidos"

Finalmente la identidad de ambos ha sido revelada, aunque Midna es quien más lleva las de perder.

Finalmente sabemos de donde salio del DC, sin proponerselo Midna le dio a Link un arma para defenderse, a él y a la ciudad entera. Aunque de momento Zilant ha decidido dejar a la Teniente viva también se ha propuesto a no quitarle el ojo de encima. Ahora se sabe porque se odian tanto y que fue lo que cambio realmente "ese día".

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¿Link es el Jefe Mogma?, ¿Que rayos abra pasado?... El Pequeño Shiro le llama "Onii-Chan", vaya influencias que se le pegaron por andarse juntando con un hylian amante de los videojuegos (Segurisimo que el genero favorito de Link es el JRPG x"D, por ahí de vez en cuando le deja su consola portatil al pequeño Mogma )