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Capítulo 14: Vísperas del Festival de Otoño
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—Últimamente no he visto a Midna— clamó con cierta nostalgia. Los pasillos de la escuela parecían más alegres de lo normal ese día.
—Parece que a la Teniente tampoco le ha hecho gracia lo de tu padre.
—Si...— susurró con pesadez y nostalgia. Después parpadeó un poco y lo miró de forma muy curiosa— Oye Link tengo una duda.
— ¿Si?
— ¿Por qué la llamas teniente?
—Es una especie de burla— clamó con tono sarcástico
—No le veo el chiste.
Pero no se molestó en explicarse simplemente la tomó por la cintura y la acercó demasiado a su rostro.
— ¿Qué te pasa?, no te pongas abusivo— rezongó ella mientras le daba un empujoncito.
— ¿Yo?, ¿Abusivo?— clamó entre risas.
—Peor que abusivo— gruñó una voz a sus espaldas.
La Twili apareció de la nada y con un ágil movimiento le picó a Link las costillas. El primer impulso que tuvo él fue el de soltar a Zelda lo cual hizo que la joven hylian se riera de forma graciosa, "Mi salvadora" clamó de forma divertida mientras Midna tomaba el lugar que Link había dejado.
Él suspiró de forma cansada, no quería demostrarlo pero aquel comentario casi le había dado gastritis, "salvadora" pensó de manera irónica, él se colgaba el pellejo todas las noches ¿y ella era la salvadora?, no le parecía del todo justo, pero tampoco podía reprochárselo delante de Zelda.
Cuando se dieron las manos dispuestas a volver a casa, la Twili puso una cara de tristeza.
—Lamento lo de tu pulsera— gruñó de la nada.
Esa era como la veinteava vez que lo decía después de un año. Y además conforme se acercaba su cumpleaños se ponía cada vez más y más insistente.
—Se perdió de forma accidental, eso es todo, deja de reñirte por eso Midna, además ésta que me diste de repuesto también es muy bonita. — añadió de forma alegre.
—Quería que también fuera de Lágrima de Dragón Crepuscular, pero la verdad es que se han vuelto de difícil acceso, supongo que la última vez tuve suerte.
—Te has puesto terca en el asunto.
—Es que no puedo creer que haya perdido tu regalo de cumpleaños…
—Fue un accidente Mid… oye ¿qué pasa con esa cara?, Casi no te he visto y ahora te muestras con ese ceño.
La Twili suspiró de buena manera, extendió la mano y después le hizo un gesto a Zelda para que también extendiera la suya.
— ¿Y esto?— preguntó cuándo Midna le entregó un dispositivo de almacenamiento.
—Una memoria.
—Ya sé, ¿Pero para qué?
—Es un favor que debo pedirte, el otro día Él me habló por teléfono.
—Él— susurró Zelda, se quedó callada por un buen rato y después sintió cierto escalofrió— ¿Pasó algo?
—No sé— contestó siendo sincera— Quiere que regrese al Crepúsculo…¿ podrías entregar eso en mis clases?, mis trabajos están ahí adentro.
—Si con gusto, ¿Pero?, ¿Por qué ahora?, estamos a escasas semanas de las vacaciones, ¿No puede esperar?
—Creo que no— clamó bajando la mirada.
Él, tal y como le hacían referencia ellas, era algo así como el tutor de Midna, Él elegía, Él decidía, Él ordenaba. Zelda no entendía muy bien la relación que se había tejido entre esa persona y su amiga, era algo que tenía que ver con el sistema socio-cultural que se efectuaba entre los Twili, a veces le daba un poco de miedo porque Midna parecía ponerse muy nerviosa cada vez que regresaba al crepúsculo, desde el año pasado parecía renuente a ese tema y después de su cumpleaños hubo fechas en las que desapareció durante semanas, algo extraño había pasado, apareció de repente un día temerosa y tambaleante, y cuando Zelda le preguntó qué era lo que le había pasado ella solo se remitió a simples explicaciones.
"Él me llamo", "Él quería que volviera"
Después de varios meses parecía haberse recuperado, pero su relación con Link también parecía haberse ido a pique, parecían odiarse de sobremanera y además estaba el hecho de la "Verdad" que Link le había confesado a la Twili poco antes de que desapareciera.
Muchas cosas se intuían con eso, pero el hecho de que Link resguardara con sigilo lo que ocurrido aquella noche seguía poniendo a Zelda por demás nerviosa.
— ¿Cuánto Tiempo?— preguntó la joven hylian con la mirada ausente.
—Creo que dos semanas. ¿Entiendes?... no voy a poder estar aquí a tiempo. Si no me salvas perderé todo el semestre.
—Bueno… tampoco es como si fueras a perderte algo pero, te voy a extrañar en el Festival del Otoño, realmente quería la revancha en esos juegos de tiro.
Por un instante se miraron de manera curiosa y después dejaron que se les escapara la risa.
— ¿Tu padre cambio de parecer?
—Negativo. Estaré secuestrada el día de las inauguraciones, ¡Pero vamos!, todavía queda el resto de la semana.
—Y ahí viene tu futuro. — soltó la Twili de la nada
— ¿Eh?
Vilán, el chico alto y pelirrojo, fortachón y algo tonto, se acercó de manera galante y sin disimulo se arrodilló ante ella.
—Bellísima Diosa. ¿Serias mi pareja para el Festival del Otoño?— clamó en medio de los pasillos justo enfrente de todos los alumnos, sacó de su bolso una flor extraña que según se decía era cara y muy lujosa.
Una venita apareció en el rostro de Zelda, estaba realmente furiosa, no solo por la insistencia del joven, sino también por el enorme bochorno que se había armado en medio de los pasillos. Entre habladurías y risitas sádicas. Algunas personas se reían esperando a ver de qué forma ésta vez saldría volando.
Con cierta gracia se palmeó las manos y esperó a que el bate apareciera, pero después de un rato de atolondramiento se maldijo a si misma al recordar que hace una semana se lo había roto en la cabeza a una creatura de Twili.
Nuevamente gruñó para sus adentros y al verla desprotegida Vilán aprovechó para erguirse y jalarla de una de sus manos. La tomó de la cintura con cierta fuerza aprovechado que ella todavía se sentía atolondrada. Había sido un movimiento brusco y también un tanto posesivo como si con eso dictara que ahora ella le pertenecía.
— ¡Suéltame!— gruñó Zelda al sentir que estaban por besarla sin permiso.
Lo siguiente que ocurrió fue algo que nadie hubiera esperado ver ni en el más loco de sus sueños, la rabia desmedida de Link lo hizo perder la cabeza al tiempo que tomaba Vilán por el cuello y lo apartaba casi dando zancadas.
— ¡Cómo te atreves a toquetear a MI CHICA!— rugió de una forma casi estruendosa al tiempo que lo apartaba de Zelda.
Los presentes se hicieron casi ovillo.
— ¿Qué hace Link?, ¡Vilán va a matarlo!— clamó una de sus compañeras de nombre Grusi.
Zelda también entró un poco en pánico al escuchar esas palabras.
Todos en la escuela sabían que Link era un buen alumno, casi un genio, lindo, tierno y leal para con Zelda, pero no precisamente un guerrero nato, de todos los chicos que alguna vez pudieron haberle hecho frente a Vilan él era el menos indicado.
Aun así, la rabia en su cabeza de ver cómo había manoseado a su diosa creía y crecía, como si de pronto dejara que poco a poco la fiera se le saliera.
—Vaya lio— dijo Saria al ver semejante escenario, también había estado cerca y de casualidad había presenciado aquella escena quejumbrosa— "Tranquilo Jefe"— le suplicó desde su mente, casi en el silencio, pero aquellos pensamientos no podían llegar a Link.
—Pequeño gusano, ¿Qué crees que haces?
— ¡Qué crees tú qué haces!, no voy a permitir que toques de esa forma a mi Zelda.
— ¿Tu Zelda?, no veo que ella te haya dejado ser su novio y además aunque lo fueras, yo soy el único que la merece.
—Te estás buscando que te parta la cara— gruñó nuevamente.
Todo el mundo en los pasillos se quedó helado, de pronto un miedo general se expandió en ellos, se retiraron poco a poco para no ver la masacre que se avecinaba. ¿Acaso Link había perdido la cabeza? Bien dicen que el amor nos pone a todos ciegos.
—No quiero ver— dijo Grusi tapándose los ojos.
Impa Sensei apareció a sus espaldas.
—Impa por favor deténgalos. — dijo la chica todavía con los ojos tapados.
Pero la maestra Sheikah también había visto la escena desde lo lejos, entrecerró los ojos pero no dijo nada.
Vilán se había puesto furioso, se sintió ofendido por el último comentario, se acercó a Link de forma amenazante, Zelda corrió para interponerse pero Impa la tomó de una muñeca.
— ¿Suélteme Impa que no ve que van a lastimarlo?— dijo muerta de angustia.
—Tal vez… pero se sentirá herido si lo salvas, si no puede proteger su amor por sí solo, mire esa mirada Señorita Zelda, está realmente furioso porque tocaron su chica literalmente en sus narices.
—Si… que mal— clamó Midna— Ves Zelda, por eso te advertí que voltearas, parece que lo de tu bate te ha dejado la guardia más que vencida, lo siento, de haber sabido te hubiera dicho las cosas claras.
En menos de lo que se pensaba se comenzaron a escuchar blasfemias, Vilán acorraló a Link de mala manera y el joven hylian esquivó sus toscos catorrazos, estaba harto de fingir que no podía, le había soportado un millón de malas pasadas con el pensamiento de que no importaba mucho lo que le pasara a él siempre y cuando no se atreviera a tocar a su Zelda.
Esquivó el puñetazo con una rodada y después cuando Vilan se tambaleó hacia adelante por la sorpresa, Link le metió una patada por la espalda, se cayó de bruces de una forma ridícula, y algunos alumnos se rieron al ver aquello.
Con el alma en vilo Zelda observó algo que nunca antes había visto, pero que a la vez le parecía muy familiar en su compañero.
—Esos movimientos— clamó de repente.
— ¿Si?— dijo Midna curiosa, esperanzada de que torpemente Link se hubiera delatado.
—Son sus movimientos del juego— clamó Zelda— Link lo está burlando como si fuera una creatura virtual de Twili.
Vio mentalmente aquel escenario y después sonrió ante la idea, "Piensa como en el juego" le había dicho aquella vez, en esa noche terrorífica, entonces no entendió muy bien el significado de aquellas palabras pero ahora que lo veía en acción les encontraba un claro sentido.
Ridiculizado, el joven pelirrojo entró en cólera y sus movimientos se volvieron aún más toscos, era como si solo dependerá de la fuerza bruta y al final cuando Link se volvió ágil y escurridizo no podía creer que ese "piojo debilucho", "Gusano", "Enclenque" como solía llamarlo, le estuviera ganado.
La cosa terminó cuando Link se dejó caer al piso para después meterle una zancadilla, el gigantón terminó por caerse de espaldas y con un quejido ya no logró levantarse.
El escándalo bulló en los pasillos, y los alumnos se dejaron contagiar por la repentina adrenalina.
—No vuelvas a tocarla— gruñó con acento posesivo al tiempo que le pisoteaba de manera firme el estómago.
El caído se tapó la cara con las manos y pidió que ya no lo golpeara, Link solo hizo una mueca de desprecio y al final pese a que de veras deseaba romperle la cara se contuvo y se retiró del sitio
—Vaya con el debilucho— clamó Midna.
Pero Zelda suspiraba de alivio, vio acercarse a Link y le dedicó una sonrisa, pero después puso una cara de espanto que poco a poco cayo en el enfado excesivo, el traicionero de Vilán se había erguido y por detrás lo amenazaba con el puño en alto. La joven hylian corrió todo lo que pudo y Link creyendo que iba abrazarlo le tendió los brazos de forma amorosa.
…
Sintió la presencia de Vilán erguirse a sus espaldas y aun así decidió no moverse, después cuando Zelda lo apartó del camino le dedicó una gran sonrisa, era como cederle la victoria su Diosa porque después de aquello, se le plantó a Vilán de forma fiera.
—Si me lo tocas te mato, cobarde traicionero. Si me le haces daño la próxima vez seré yo quien te de esa paliza. —profirió ella.
—¡BASTA!— gruñó la Sheikah cuando sintió al resto del profesorado acercarse.—Los tres están castigados, Link y Zelda a mi oficina ahora, Vilán, tú te quedas suspendido hasta el final de curso, ¿crees que no vi lo que hiciste?, no me pongas esa cara, no solo te le fuiste encima a Link sino que también estabas hostigando a Zelda.
Gruñó como nunca antes lo había hecho y después uno de los profesores se lo llevó casi a rastras.
—Impa Sensei— clamó Link en tono algo severo— iré yo sólo a tu oficina, deja que ella se vaya.
—No, los dos vienen.
Fue su último comentario, y Link suspiró de forma pesada, no quería que Zelda saliera embarrada en esto, aquello podía afectar el impecable historial que siempre había mantenido.
—"Tendrá que ser una orden"— renegó Link para sus adentros.
Y después sintió como Zelda le pasaba las manos por el cuerpo.
— ¿Me estas toqueteando? – clamó él de forma gustosa.
—Si... Quiero ver si no te rompiste algún hueso, parece que todo está en orden, ¡oye!, ¿desde cuándo te pones rudo?, me pegaste un buen susto.
—Es porque de seguro me amas— clamó con mucha alegría al tiempo que la rodeaba con sus brazos.
Zelda no dijo nada pero lo apartó de forma preocupada.
—Vamos a su oficina— dijo finalmente— seguro que si nos tardamos más, se enfada.
Midna suspiró.
—Entonces, nos vemos en dos semanas— dijo finalmente con tristeza— esperaba pasar un rato más con su amiga, pero se hacía tarde y tenía que estar lista para volver al crepúsculo, no podía darse el lujo de esperar a Zelda y posiblemente Impa los retendría hasta muy tarde, conociendo su carácter la sheikah no se quedaría satisfecha con una simple regañada.
—Lo siento Mid. — dijo bajando la mirada, se metió una mano a la bolsa y sacó una pequeña paletita de caramelo.
—Está bien, suerte con tu padre— se despidió y se alejó por los pasillos mientras se guardaba el pequeño soborno de Zelda, a veces no entendía porque a la joven hylian le gustaba regalarle caramelos, aunque de un momento a otro sonrió y escondió la pequeña paleta entre sus ropajes
Link y Zelda se encaminaron hacia aquella oficina.
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Su mirada escarlata los fulminó de manera un tanto fiera.
— ¿Y bien?— era un pregunta pero casi sonó gruñida.
—Me declaro culpable— dijo Link tratando de librar a Zelda
Pero ella lo miró de forma tierna.
—En realidad fue mi culpa— soltó ella sin previo aviso haciendo que al joven hylian se le helara un poco la sangre.
Impa ladeó los ojos de un lado para otro, posándolos en Link y después en Zelda como si tratara de enredarlos en un círculo vicioso. Después su mueca malvada desapareció entre un curiosa risa.
— ¿Saben lo que están haciendo?
Ambos la miraron de forma perpleja.
—Se están defendiendo el uno al otro, al igual que hace rato. Se están protegiendo mutuamente al igual que cuando se van y juegan.
—No entiendo si eso viene al caso. —clamó Link todavía con angustia.
—No, no viene al caso, pero es muy tierno, y no solo yo lo creo. Allá afuera todos pusieron esa cara cuando vieron que Zelda se metió para defenderte, está más que obvio que ustedes son pareja pero eso no les justifica que se estén metiendo en líos.
— ¡No somos pareja!— dijo Zelda completamente avergonzada mientras movía los brazos frenéticamente de forma graciosa.
—Pero hablando en serio, Impa Sensei, por favor se lo suplico aceptare cualquier castigo y sus consecuencias, lo aceptare por ambos— dijo Link agachando la mirada— mi princesa se ha esforzado tanto en esto, no me parece justo que tenga una mancha en sus papeles por culpa de un idiota, esas noches de desvelo y días enteros estudiando se van ir a la basura si usted la castiga, se lo suplico Impa yo realmente aceptare lo que sea.
—Link— Zelda dijo su nombre con tanta ternura y después sin más se paró de su asiento y le abrazo la cabeza.
Impa suspiro con cierta gracia.
— ¿Qué voy a hacer con ustedes dos mis pequeños genios?, no soy tan mala, solo los traje aquí para disimular las apariencias, se supone que debo ser justa con todos pero no quiero que ninguno de sus expedientes quede manchado. Zelda, dado que fue auto defensa, esto queda como una advertencia y Link… lo siento pero lo que hiciste lo vieron todos, tendrás que hacer servicio comunitario para la escuela después de las vacaciones.
Ambos suspiraron y después le dedicaron una amplia sonrisa.
— ¡Cielos! Incluso ahora te has puesto realmente fiero— clamó Impa en tono de burla.
Link se sonrojo un poco, era cierto que había perdido la cabeza a causa de Vilán y su sentido de protección se había puesto realmente en alerta.
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Antes de que sonara el timbre de la última clase ambos ya se dirigían a casa, Zelda guardó con cautela los trabajos de Midna, sería un largo, largo fin de semana.
Link se había puesto algo meloso y al llegar a su casa decidió rodear la entrada principal para entrar por la puerta trasera, siempre que a Link se le subía la hormona era mejor no tentar a las Diosas y a su suerte.
Le pasó las manos por la cintura y antes de dejarla ir le dio un tierno beso en la cabeza.
—No te pongas de esa forma— le suplicó con voz algo nerviosa.
Pero él solo le sonrió ante aquellas palabras.
— ¿De qué tienes miedo?— susurró sin perder la posición que había ganado, desde el incidente de la semana pasada Zelda parecía haber perdido resistencia, estaba cediendo y él lo sabía.
—De nada.
— ¿Entonces?, ¿por qué no me dejas ser tu novio?, sabes que por ti daría hasta mi vida.
—Lo sé… precisamente por eso. Pero, dime Link, ¿No estas conforme conmigo?, ¿con lo que somos?
—Contigo si, con lo que somos también, pero quiero que seamos algo más que eso, te amo Zelda quiero estar siempre a tu lado.
—Pero puedes estar a mi lado tal y como somos ahora.
—No de la forma que yo quiero— contestó finalmente un poquito avergonzado.
—Pervertido— gruñó ella con cierta gracia.
—Tampoco quiero que vuelva a pasar lo que ocurrió ésta tarde, quiero que el mundo sepa que eres mía y solamente mía.
— ¿A, si?—clamó con cierta burla
—Sí.
—Suena un poco egoísta.
—Lo sé, pero no puede ser de otra manera, la gente dice que cuando amas a alguien debes dejarla ser feliz con quien sea que esa persona elija, pero yo soy demasiado egoísta… perdóname Zelda, pero no puedo permitir que te vayas con otro.
Entonces ella se rio de manera tonta.
—Sí que eres un idiota— clamó en tono tierno— ¿Qué harías si eso pasara?
—Seguro que te secuestro y te obligo a quedarte a mi lado.
— ¿Seguro?—pronunció con voz seria.
Pasaron unos segundos en los que Link no supo responderle, ella sabía que no lo haría, sabía que le había soltado esas burradas por puros celos, por las reminiscencias que aún le quedaban de los sucesos de la tarde. La amaba demasiado, realmente no sabía lo que haría si algún día llegaba a enamorarse de otro pero seguro que lo más probable era que la dejaría libre para que fuera sumamente feliz con quien ella quisiera, aunque eso le partiera en mil pedazos el alma y su corazón vagara en la tristeza eternamente.
—No me contestas… ¿estas dudando de tu fuerza, Link?
Entonces él la miró a los ojos de forma triste.
—Ya basta no me pongas esa cara.
— ¿De verdad me dejarías?
—No, no lo creo— dijo sin querer, como si se le hubieran escapado las palabras de la boca.
Él escondió su rostro en el cuello de su compañera y ella se dejó envolver entre su tierno abrazo, a veces simple y sencillamente se le iba la cabeza, realmente era difícil poder resistirse a ese nivel de amor y compromiso, un escalofrió le recorrió la espalda y cerró los ojos cuando lo sintió ponerse travieso y besarle la clavícula.
—Ya basta— gruñó de forma ligera, la voz se le había perdido entre la excitación que la recorría.
Él le ronroneó por un rato, ¿Cómo iba a dejar pasar esa oportunidad, tan rara, tan escasa y tan única? Definitivamente no lo haría, literalmente eso significaba aprovecharse, pero la amaba tanto que estaba dispuesto a correr un pequeño riesgo.
—Zelda…
— ¿Si?
—Quiero que sepas, que yo voy a estar contigo pase lo que pase, aunque algún día me alejes de tu lado, aunque algún día seguro me grites "Te Odio".
Sintió como sus brazos se crispaban contra su cintura y cierto temblor se extendía a través de ellos hasta llegar a su propio cuerpo.
— ¿Por qué me dices eso?, no sería capaz de decirte eso.
—Tal vez algún día— clamó con mucho miedo— pero aun así me quedare a tu lado cuidándote siempre.
La respiración de Link chocó contra su pecho, era cálida y agradable como pocas cosas en su vida. No sabía porque de repente se había puesto en ese plan tan extraño, pero de alguna forma lograba sentir un profundo miedo en su compañero, como si realmente temiera que se hicieran realidad esas palabras, como si en lo profundo de su alma rogara por impedir que llegara ese día, un día que ella juraba jamás presenciaría pues estaba segura de que nunca le diría TE ODIO y mucho menos le pediría que se alejara de su lado, desde hacía demasiado tiempo que se había convertido en la luz de su vida, en el pilar que le sostenía toda su existencia.
—Siempre —volvió a susurrarle— tal vez para cuando llegue el momento te sientas confundida pero quiero sepas… que estés segura, de que todo lo que he hecho en la vida ha sido porque te amo, porque mi corazón se ha pegado al tuyo de manera inevitable, porque late por ti y solamente para ti con la fuerza que le das en cada uno de tus suspiros.
Solamente a él se le ocurría decirle esa clase de cosas bonitas, esas raras poesías que le surgían de repente estando junto ella.
—No empieces Link… si te pones meloso yo…
— ¡ZELDA!
La voz que había gruñido la sacó de sus ensoñaciones, abrió los ojos lentamente y de reojo fulminó aquel tronido con la mirada.
—Y eso que estamos en la parte trasera— suspiró de forma cansada— Link mejor me sueltas antes de que mi padre te asesine.
—No quiero— le dijo con suma ternura.
—No quiero que te pase nada. Por favor suéltame.
A esas alturas creería que estaría enojada, pero ella le habló de forma tierna y suplicante como si también le doliera cortar el momento, finalmente la soltó no sin antes hacer cierta mueca de berrinche.
—Anda vete, corre— le dijo de forma graciosa— no vez que se acerca con pasos amenazantes, está por sacar una pistola de D.C. para dispararte como si fueras una creatura de Twili.
—Si…—susurró con una risita— ¿Me das un besito?— clamó con cara de cachorro.
— ¿Entonces correrás, tal y como lo hace Zilant?
—Más rápido que Zilant— dijo sonriéndole.
Lo tomó de la cabeza y lo hizo descender a su altura para después darle un tierno beso en la mejilla.
Sonrió de manera tonta y después se hacho a correr tal y como se lo había prometido, tras sus pasos escuchó como el señor Daphnes profería blasfemias, pero no lo siguió evidentemente porque no podía alcanzarlo.
De verdad casi casi había sacado la pistola pero Zelda lo miró con ojos inquisidores.
—Sabes lo que pasara si algún día me lo tocas ¿cierto?
—Mi hija no va andar por ahí besuqueándose con un vago.
—No es un vago— clamó con firmeza— es el hombre que amo y más te convendría respetarlo.
—Puro berrinche Zelda, no sé en qué momento se me ocurrió dejar que entrara en nuestras vidas.
—También eso es tu culpa, si dejaras de herirme tanto yo no tendría porque salir a buscar consuelo, no tendría por qué tirarme al suicidio contra las creaturas de Twili— le dijo recordándole lo que había sucedido hace años— deberías estar feliz, si quisiera te dejaba avergonzado, a mí que me importan tus empresarios de Holodrum.
—Debería importarte dado que de ellos comes y tienes casa.
—Hace tiempo que eso no es cierto y lo sabes.
—Vas a bufonear con la herencia de tu madre.
—He sabido llevarla a flote, ¿sabes qué?… estoy pensando seriamente en vender mis acciones de la empresa en cuanto cumpla dieciocho, estoy harta.
—No te atreverías.
— ¿Y por qué no? Sabes que ayer me llegó una carta de DragonFly, suena tentador a más no poder.
—He de arrancarte la cabeza si te vas con la competencia.
—Preferible no tener cabeza a tenerla y seguirte escuchando, pero sabes...necesito mi cabeza para otras cosas, considérate con suerte.
Después avanzó lentamente dejando parado a su padre furibundo en aquel sitio, acarició el cancel de la entrada trasera recordando que justamente ahí había tomado la decisión más importante de su vida, recordó los tiernos besos que Link le había dado y de pronto todo el malestar desapareció de su cabeza.
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Continuara...
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Comentarios del Capítulo:
Ufff ahora si que Link se enojó, casi se le sale el lado Zilant ¡Nadie toca a su chica! xD, ahora si ya viene el Festival del Otoño, aunque Zelda parece esta castigada :(, quizás al final Link se cuele por ahí y se disfrace de sexy mesero jajajajaja ok no, aunque no seria mala idea.
Rayos Daphnes!, tenias que llegar a joder las cosas x"D. Y por poquito y le meten un tiro con DC al pobre Link, menos mal que lo convencieron de que corriera jeje.
