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Capítulo 16: Flores de Fuego en El Cielo
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— ¿Amor que haces?— pronunció Link desde lo alto de los tejados, vio salir a Zelda como alma en pena de su casa y la siguió con pasos cautelosos.
Bajo las sombras de la noche la joven hylian avanzó con premura, una o dos veces escuchó rugir a las fieras, pero el dolor que se había anidado en su corazón superaba con creces su sentido de la razón y la lógica.
Sabía que en cualquier momento podían matarla y apresuró el paso para llegar hasta una zona segura. Hacia medio año que su loca aventura en las calles la había tomado desprevenida pero…
Ésta vez no…
Los sonidos de los disparos se escucharon como un trueno y después el twilight bublin que se le había abalanzado cayó muerto al instante, la rabia se le salía por los ojos en forma de lágrimas, pero no había sido tan idiota como para aventurarse así como así en los peligros de la noche, le había robado las pistolas a los guardias de la puerta y aunque sabía que eso no la salvaría por lo menos le daría una ventaja en lo que llegaba a un sitio seguro.
El escándalo ocasionado por sus primeros disparos alertó a las demás creaturas y después ella también se echó a correr de forma apresurada.
Durante cerca de media hora se vio envuelta a sí misma en una incesante balacera, había tenido suerte de que los únicos suficientemente tontos y hambrientos eran lo bublins del crepúsculo y esperaba con creces que así siguiera siendo, todavía tenía la imagen de los seres de las Sombras y del espantoso Kargaroc en su cabeza.
Tenía miedo, era cierto, pero también recordaba como Link le había hecho frente a sus temores y además como había aprovechado las habilidades que había obtenido en los Twilight Games para poder derrotar a Vilan. "son exactamente iguales", había dicho su compañero, "El dragón blanco creo el juego a base de experiencias" recordó con la esperanza que nacía de fuerte manera.
Nunca en su vida había empuñado un arma real pero pronto se dio cuenta de que era exactamente igual que en el juego, el peso y la fuerza de las pistolas eran similares y además después de algunos años había ganado una puntería envidiable, por algo ella era la Diosa y además había entrado en guerrilla en miles de ocasiones.
El consejo de Link daba resultado, podía hacerles frente siempre y cuando su puntería no fuera nublada por sus miedos.
Todo iba de maravilla hasta que se dio cuenta de un pequeño detalle.
Cuando tiró del gatillo de la pistola en su mano izquierda…
—"Sin munición ¡Diablos!"— rugió para sus adentros. Normalmente en el juego se ocultaría detrás de Link y haría una recarga desde su almacén virtual. Pero ahí y ahora no podía hacer lo mismo, si había una diferencia entre el mundo virtual y el real era precisamente esa.
Siguió disparando con la única pistola que le quedaba y después de un largo rato soltó un tremendo suspiro, las balas le habían quedado justas en el instante que cayeron todos los monstruos, pero todavía le faltaban unas cuantas cuadras para poder llegar al punto seguro más cercano. A lo lejos escuchó el aullido de un solitario stalwolf y se echó a correr tanto como pudo.
No sabía si le quedaba munición suficiente, pero tenía en cuanta de que esas creaturas eran rápidas y muy agiles, la última vez Link casi se había muerto a causa de ellos y el simple recuerdo le causaba escalofríos.
Mientras corría le pareció ver a sus espaldas cierto resplandor, a unas cuadras detrás de ella vio erigirse una gigantesca columna de fuego.
— ¿Zilant?— susurró un poco atónita, era la única persona que conocía capaz de liberar así a las llamas.
Pero no tenía tiempo de averiguar los detalles, tal vez el dragón Blanco ni siquiera la había visto y ella tampoco tenía intenciones de esperarlo, lo más probable fuera que estuvieran en la misma zona casualmente y además solo restaban unas cuantas cuadras para poder llegar a su objetivo.
La resplandeciente luz azulina de las piedras de D.C brilló como una esperanza al final de su oscuro recorrido, mas de pronto esa hermosa visión fue interrumpida por una sombra que casi le caía en la cabeza, se detuvo casi en seco y no pudo evitar patinar unos cuantos centímetros.
El stalwolf mostró una mueca burlesca, su deforme y huesuda cara exhalaba un raro aliento negro como si la ansiedad y el hambre lo corrompieran desde su propia existencia, desde esa perspectiva a Zelda le pareció que si hubiera sido un wolfo posiblemente ahora estaría babeando y relamiéndose los dientes como lo hacen las fieras cuando están frente a su objetivo.
Mantuvó la mano en alto y después disparo de forma certera, la esquelética creatura brincó como chapulín, no era como los torpes bublins del crepúsculo, miró con recelo hacia el arma como si a lo largo de su vida hubiera visto otras semejantes, tal vez había tenido encuentros con la policía Goron y estaba acostumbrado a tratar con estas molestias.
Comenzó a darle vueltas tratando de marearla pero lo único que consiguió fue ponerla nerviosa. Con ese ritmo Zelda no podía apuntarle correctamente, esa bolsa de huesos era más ágil de lo que podría haberse imaginado, tal vez no hubiera sido un problema. Tal vez…
Si tal solo hubiera tenido las suficientes balas. Falló en tres intentos a causa de la agilidad del monstruo, y cuando tiró el gatillo en el cuarto, descubrió que finalmente se había quedado vacía.
Un rugido gutural y ronco sonó de manera burlona, y después la joven hylian retrocedió dado traspiés hacia sus espaldas, sus torpes pasos la hicieron caer sobre su trasero mientras el stalwolf corría hacia ella en línea recta, la pobre Zelda se cubrió el rostro con los brazos pensando en que la morderían, y justo cuando creyó que le caería encima, una bala de origen desconocido atravesó el esquelético cuerpo de la creatura.
Cayó de forma pesada sobre el pavimento y cuando Zelda se descubrió los ojos lo vio justo enfrente de ella agonizando de dolor y rabia, entre las penumbras buscó a otra persona pero lo siguiente que escuchó fue al aullido de la manada, se paró de manera atolondrada y corrió como nunca antes en su vida.
De manera agitada cayó sobre sus rodillas al travesar la barrera protectora de las piedras, sus manos se volvieron puños contra el frío asfalto, sentía que el aire se le había escapado de mala manera y que su corazón podría estallar por la adrenalina en cualquier instante, a pesar de su templanza nunca en su vida había sentido tanto miedo, tal vez eso se debía al hecho de que había estado sola, no había tenido cerca ni a Link ni a Zilant para poder consolarse, y después cuando estuvo a punto de concretar ese raro pensamiento escuchó como unos leves pasos se acercaban.
La otra presencia se dejó caer de rodillas a sus espaldas y después ella misma se sobresaltó al sentir que la rodeaban esos brazos protectores, una pistola conocida también se deslizó por el suelo y después ya no cabía duda de quién era la persona que la había salvado.
La vista se le había nublado un poco y las lágrimas acompañadas de la poca y mortecina luz que había en el escenario le hicieron creer que aquellos brazos estaban cubiertos por una sedosa tela blanca, suspiró de manera ahogada cerrando lentamente sus ojos y después de un buen rato los abrió con cierto recelo, solo para descubrir con alegría que la tela blanca había desaparecido y en su lugar estaban las mangas de esa chaqueta verde que ella bien conocía.
—"Mis nervios"—clamó para sus adentros, la pistola también lo había delatado y desde ese entonces ya tenía bien claro que había sido su Link quien la abrazaba de manera tierna. — Link— su nombre sonó de forma un tanto temblorosa. — ¿Me he muerto?— preguntó todavía un poco atolondrada.
Una pequeña risita nerviosa sonó a sus espaldas y después ella se viró de forma cautelosa, los bonitos ojos azules de Link le sonreían de manera intensa.
—Espero que no— clamó él mientras escondía su rostro contra el de ella— me moriría contigo… ¿Por qué me haces esto?— le dijo antes de echarse a llorar entre sus brazos.
Nunca había corrido peligro porque la seguía de cerca, pero aun así le perturbaba que de repente ella hubiera tenido esa clase de ideas suicidas, tampoco sabía que había pasado para que saliera así de su casa pero poco importaba si a causa de eso había estado a punto de perder la vida.
De pronto ella también se sintió terrible.
—Perdóname— le susurró mientras lo abrazaba tiernamente y se aferraba a su cuello de forma casi férrea. — ¿Qué haces aquí?
—Seguirte…— gimoteó de manera quedita, todavía con el rostro escondido entre el de ella— es lo único que hago amor.
— ¿Seguirme?
—No te hice caso, de verdad estaba ahí junto a tu casa. Escondido en la parte trasera.
— ¿Y me cuidaste las espaldas en el camino?
—Si
— ¿Por qué Link?— pregunto sintiendo que el alma se le iba, no sabía que sus locuras lo arrastrarían a él con ella, aunque si miraba en retrospectiva resultaba algo demasiado obvio.
—Porque mi sexto sentido se puso loco al caer la tarde, tenía mucho miedo y al final termine por desobedecerte, no quería que nada malo te pasara.
—Gracias, me has salvado la vida— pronunció después de que había recobrado su compostura, lo soltó de manera tierna— no sabía que todavía tenías esa pistola o tan siquiera que servía.
—Si servía— clamó en tono gracioso— servía— volvió a repetir— creo que la forcé demasiado, no tenía balas de D.C.
— ¿Entonces con que le disparaste al stalwolf?
—Salí como loco persiguiéndote de tu casa pero cuando las balas de magia eléctrica se terminaron tuve que usar como munición lo poco que quedaba de mi espada.
— ¿De Ryuuji?
—Mira— clamó al tiempo que le señalaba cierto lugar en el piso.
A lo lejos a varios metros el cadáver del Stalwolf había desaparecido, se había vuelto bruma como solían hacerlo y en el piso había un pedazo de metal extraño.
— ¿Has escuchado que a los cañones viejos puedes meterles hasta piedras?
—Si— dijo ella entre risitas— ya entendí le metiste la punta por la boca y disparaste.
—Sí.
—Todavía no me has dicho de donde sacaste el D.C. de la espada.
—Si te digo vas a enojarte.
—Cierto. Pero dime.
—En el bajo mundo… le pedí a Jerry que me lo consiguiera.
—Vaya— susurró, pero el pensamiento se disolvió con el aire.
— ¿Por qué saliste de esa forma?— soltó él de repente.
La pregunta la dejó un poco mareada y después cuando se despabiló lo miró con cierta tristeza.
—Mi padre terminó por cruzar la línea. — clamó agachando la cabeza. — Link llévame contigo— susurró mientras volvía a abrazarlo— mi corazón te necesita más que nunca.
— ¿Tu corazón?— le musitó de manera tierna.
Se levantó de forma cautelosa y después le tendió a ella la mano, Zelda aceptó con gusto y después dejó por un momento la respuesta a aquella pregunta.
—Mira en donde hemos terminado.
Él se rio de forma graciosa.
—Bueno supongo que es la zona segura más cercana de tu casa.
Las estacas con las piedras de D.C. estaban firmemente unidas a la tierra, había cerca de tres barreras y en cuanto se pararon se movieron a la próxima.
—Mira qué bonito se ve todo— dijo él alegremente mientras la abrazaba por la espalda. Al pasar la tercera barrera había un mundo lleno de color y de alegría, un montón de puestos y juegos adornados con luces multicolores.
—Teníamos que terminar precisamente en el Festival del Otoño ¿Cierto?— clamó ella con cierta gracia.
Desde la distancia todo se veía realmente hermoso, como una pequeña lluvia de estrellas de colores en medio de esa oscuridad extraña, siempre había sido de noche, antes con la ayuda del alambrado Electrico y ahora con ayuda del D.C y las estacas, solo de noche se podían ver los fuegos artificiales y las estrellas, y por eso la gente hacia un esfuerzo por acampar o desvelarse, estaba obvio que llegabas en la tarde y no podías marcharte hasta que llegaba el amanecer y la seguridad del sol diurno.
—Es el destino— dijo Link de alegre manera, el susto ya se le había pasado y sin más solo la estrujó con ese amor que se le desbordaba.
Después de unos minutos le pareció extraño no haber recibido sus coscorrones y parpadeó un poco de forma preocupada.
— ¿Estas bien, Zelda?
—Si… mucho, ya se me ha olvidado el mal trago— dijo de forma algo ida— es porque estás conmigo Link, siempre a mi lado.
—Es porque te amo.
—Si…— susurró al tiempo que se viraba, le tendió los brazos con demasiado cariño y después escondió su rostro en el cuello de su compañero. — Dímelo— volvió a susurrar de forma tierna.
— ¿Qué te amo?— preguntó en voz demasiado boba.
Una risita etérea se le escapó de los labios.
—Si— musitó de forma suplicante.
—TE AMO— volvió a decirle con todos los sentimientos que guardaba su alma.
—También TE AMO Link— Pronunció firme y segura, ya no quería que fuera un secreto, aún tenía miedo de que las cosas cambiaran pero si a cambio podía tenerlo a su lado estaba dispuesta a correr el riesgo.
Link sintió que el corazón casi se le paralizaba, y después cuando Zelda alzó la mirada para verlo las lágrimas no dejaban de recorrerle el rostro, se había puesto a reí llorar de la pura alegría.
Zelda le pasó la mano por la cara para limpiarle las lágrimas y después ambos unieron sus frentes.
—No tienes idea de cuánto he anhelado escuchar esas palabras durante años— lo había dicho muy bajito pero también con la alegría desbordada.
—Lo sé… soy mala y egoísta, por no querer decírtelas desde hace demasiado tiempo.
— ¿Puedo volver a escucharlas?
—Siempre, para siempre. Te amo— y nuevamente tuvo que limpiarle las lágrimas.
Le pasó la mano por el cuello y él con gusto descendió hasta su altura en donde junto sus labios con los de su compañera y por primera vez se dieron ese apasionado beso que había sido anhelando durante años y años.
Sus labios se movieron a un ritmo torpe pero extrañamente sincronizado, estaba más que obvio que ambos eran primerizos y después de mucho rato cuando les faltó el aire y tuvieron que separarse de mala gana a ambos les ganó la risa tonta.
Link la había atrapado de forma fiera y le susurró al oído "nunca más vas a volver a escapárteme"
Compartieron sus labios por un buen rato hasta que un policía Goron se acercó demasiado a la escena. Ambos se retiraron completamente ruborizados y después cuando el Goron se perdió de vista volvieron a reírse de buena manera.
—Entonces ¿es un sí?— preguntó él con ansias.
—Si ¿Qué?— dijo ella esquivando la respuesta.
—Grrrr— gruñó de forma traviesa pero después también sonrió de manera grata.
Ella se rio por lo bajo y tomó algo de aire para poder contestarle, después para su sorpresa Link le selló los labios, le puso la mano de forma tierna y después le guiñó un ojo.
—Sé que suena raro pero no me contestes ahora.
— ¿Qué?
—Es que acabo de recordar algo, algo que hiciste que se me olvidara con ese tremendo susto— clamó con una sonrisa pícara— sígueme.
Caminaron tomados de la mano entre los puestecitos, la idea de comer y jugar todavía resultaba atractiva, pero de extraña forma Link solamente le dijo que la siguiera.
—Mañana prometo comprarte todo lo que quieras, ahora quiero que me acompañes a un lado.
— ¿A dónde me llevas, Link?— clamó de forma traviesa.
—Es unas sorpresa— dijo deteniéndose de pronto— ¡Impa Sensei!
Al escuchar la voz del hylian la Sheikah volteó de inmediato.
— ¡Zelda ¿Qué haces aquí?!— profirió con voz asombrada.
—Me he escapado— clamó de forma traviesa.
—Ah, joven Link se nota que todavía tienes ganas, y más ahora que estas con tu princesa.
—Me lo prometiste Sensei, ¿el trato sigue en pie?
—Si claro— suspiró un poco sofocada— van a reñirme después de esto, pero ¿quién puede decirle que no a esa boba carita tuya?, Anda supongo que ahora quieres esto— clamó metiendo una mano a su bolsillo y después sacó una llave. — pero recuerda solo después de que hayan concluido los principales.
—Prometido. Gracias— dijo Link casi saltando de alegría.
—Y Zelda, espero que disfrutes eso y que por fin des una respuesta correcta.
—Ustedes se volvieron cómplices de algo que yo definitivamente ignoro— gruñó ella de forma fingida.
Ambos se rieron de manera cómplice y después Link tomó de la mano a Zelda para guiarla a "ese sitio", entraron a la escuela y cruzaron los pasillos en donde transitaban pocas personas, la diversión estaba en los patios externos y los que ahí rondaban solo estaban en el sitio para descansar un poco o para ir al baño, finalmente cuando subieron las escaleras Zelda se dio cuenta de que aquella llave era la de la puerta que conducía a las azoteas.
Link la abrió con ciertas ansias y después ella miró al cielo repleto de estrellas.
—Ay Link que hermoso— clamó perdiéndose en el inmenso cielo.
Y mientras estaba distraída él sacó el teléfono de su bolsa.
—Coback despierta a Jerry.
— ¿Está en posición jefe?
—No— susurró a través del parlante— de vuelta al plan "A" tengo a Zelda conmigo en la escuela.
—Wow, ¡Perfecto! A la señorita Diosa va a encantarle.
—Corre, tienen quince minutos hasta que terminen los principales.
— ¡Bien!
Colgó el teléfono y descubrió a Zelda mirándolo de manera inquisitiva.
— ¿Los principales?— dijo dubitativa.
Él se rio con nerviosismo y después la guío hasta su lugar especial, aquella pequeña bardita que tanto les gustaba a ambos y que Zelda solía utilizar como lugar de estudio.
—Mira ahí bajo— dijo Link una vez que se habían sentado.
El extenso paisaje de luces de colores se veía a lo largo y ancho alrededor de la escuela.
—Se ve muy bonito— dijo ella.— ¿que tanto le buscas a tu teléfono?
—La hora.
— ¿La hora?
— Tres, dos, uno. Media noche, mira ahí arriba— clamó apuntando hacia el cielo.
Y de pronto se iluminó todo con colores, el rugido de las Flores de Fuego se hizo presente en toda su gracia.
—Los fuegos artificiales— susurró muy emocionada— hay Link, ya se me había olvidado, se ven precisos desde aquí arriba.
—El mejor asiento para mi princesa— dijo sonriendo mientras se guardaba la llave.
—Gracias, no tienes idea de lo mucho que te adoro.
Durante un rato se quedaron abrazados. Le dio uno que otro beso y se rio de forma tierna al ver que ella se había puesto un poco colorada, era una experiencia nueva y muy maravillosa, sin importar la respuesta a la pregunta esa sin duda sería la mejor noche de todas, una verdaderamente mágica.
Después cuando las flores en el cielo se apagaron, él la sostuvo fuertemente de la cintura.
—Ahí arriba en el cielo en donde todo parece inmenso, es el lienzo perfecto para escribirte mis sentimientos—le susurró de forma bajita muy cerca de su oído.
Entonces ella volvió a mirar las estrellas y se preguntó ¿Qué era a lo que Link se refería?
Un cohetón subió a los cielos y ella lo siguió con la mirada.
—Huy pensé que ya habían acabado.
—Sí, fue la condición que me puso Impa "después de los principales"
Y cuando estalló el cielo se llenó de estrellas y como si fuera magia formaron muchas letras de colores.
"Feliz Cumpleaños mi hermosa Diosa"
Se leía a lo largo y ancho del cielo y Zelda se había quedado verdaderamente perpleja.
Otros cohetones subieron al cielo y dibujaron corazoncitos con la leyenda Te Amo justo en el centro.
"¿Quieres ser mi novia?"
Y definitivamente no podía haber quedado más claro, se puso roja como tomate y también se le salía el corazón de la alegría, Link la miraba con cierta gracia y después de un rato también viró los ojos con un poquito de vergüenza, tal vez había sido demasiado, pero precisamente por eso lo había hecho, para demostrarle que su amor era inmenso igual que ese precioso cielo que admiraban.
— ¿Qui-qui-eres?— preguntó algo tartamudo, se lo había preguntado miles de veces y no entendía porque en ese preciso instante le fallaban las palabras, le temblaban las manos y también todo el cuerpo entero.
—Pues…
…
Ahí abajo en los jardines Impa y los Mogmas se reían de forma burlona preguntándose ¿Cuál sería la respuesta?
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Continuara...
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Comentarios del Capítulo:
¡Oh por las Diosas!, ¡Se besaron!, ¡Finalmente se besaron! xD
jajajaja, perdón. Tengo que admitir que quizás este se uno de mis capítulos preferidos, y no solo de este fic sino de todo cuanto he escrito en general.
hay un pequeño viaje de muchos sentimientos, dolor, tristeza, miedo a la perdida... pero también felicidad de rencuentro y sobre todo mucho amor. Un amor incondicional que había estado silente durante muchos años.
Éste capitulo es el parteaguas de la historia, supongo que se acabaron los coscorrones para Link, bueno casi x"D. y la relación de "Amigos idiotas" se convertirá en otra cosa distinta.
¿Zelda dirá que "Si" a la pregunta?
Lo sabremos en el siguiente cap. Lo sé, soy un monstruo horrible por dejarlos colgados en esa parte muhahaha.
Esta que arde... Literal, el siguiente cap va arder :v
Aunque por esta vez Link comprobó que su Diosa es perfectamente capaz de cuidarse sólita, ha hecho frente a una de las situaciones mas peligrosas por las que puso haber pasado en la vida y salio ilesa, (con un poquito de ayuda xD), aunque a estas alturas he de confesar que "Si", en realidad si fue solo un disparo, creerían que quizás Zilant le escoltó todo el camino, pero solo fue un único disparo con el que decidió salvar a su compañera. Eso solo significa que le da crédito por llegar tan lejos ella misma y también habla de la confianza que le tuvo. De igual manera aunque nunca corrió verdadero peligro aprendió una buena lección:
"No te perteneces nunca solo a ti mismo"
porque el Lazo que tiene con Link es tan fuerte que cada pequeña acción que hace a él le afecta y también viceversa. Quizás Zelda recuerde esto en un futuro cuando el destino la lleve por propia mano a descubrir la verdad detrás del hombre al que ama.
