Capítulo beteado por Flor y Yani. Infinitas gracias por toda su ayuda, chicas.


Disclaimer: la mayoría de los personajes mencionados son propiedad de Stephenie Meyer.

Capítulo 7

Edward

Al llegar a casa me sorprendió ver el Nissan Sentra de mi madre estacionado en la entrada de coches. Ella no era mujer de visitas, así que me puso nervioso pensar que algo había sucedido.

Al bajar de la camioneta, Matt corrió a mi lado y, tomando mi mano, me guió hacia el interior de la casa con su brincoteo emocionado.

La incomodidad se sintió en el ambiente apenas entramos, la hostilidad se podía respirar en toda la estancia. Bella estaba en un sofá y mi madre en otro, las dos sin dedicarse una mirada mientras Ari parloteaba sin parar junto a mamá y reían al mismo tiempo.

—Estoy en casa —anuncié como si no me hubiesen visto y me dirigí a Bella besando sus labios. Matt también corrió a su lado y la abrazó—. Hola, mamá —saludé a Esme.

Estaba por acercarme a mi madre cuando Ari demandó mi atención.

—¡Trajiste la cena! —Su entusiasmo fue inmediato al oler la comida.

—Lasaña. —Mostré la bolsa de comida italiana de su restaurante favorito. Ari se incorporó de un salto y llevó la comida a la cocina siendo seguida por Matt.

—¿Por qué tienes que comprar comida? —inquirió mi madre sin quitar sus ojos de mí—. ¿Acaso no tienes quién te cocine?

Exhalé ruidosamente.

—Hola, madre. Te pido de favor que no empieces.

Ella soltó un quejido lastimero antes de empezar a llorar desconsolada. No dudé en rodearla con mis brazos y apoyar mi mentón sobre su cabeza.

—¿Qué pasa?

—Las tuberías de casa se dañaron —empezó a contar entre sollozos—, según dicen los plomeros que debió ser una familia de mapaches quien la destrozó por vivir cerca. Tenía que desalojar para que puedan empezar con las reparaciones y… no tengo a donde ir.

Exhalé pausadamente.

—¿Has hablado con Emmett? —Quizá mi pregunta la ofendió porque ella envaró su postura de forma recta y se alejó un poco.

—Pensé que me dejarías quedarme aquí, no tengo a donde ir —musitó.

—Bueno… es que… —Me rasqué parte de la nuca. Debía hablarlo con Bella porque yo no podía tomar una decisión cuando la casa era de ambos.

Mi esposa se incorporó sin dedicarme una mirada, salió de la estancia y subió los escalones.

—Tengo que hablar con mi esposa —agregué—, contar con su aprobación.

—La casa es tuya.

—Es de ambos, madre. Los dos debemos estar de acuerdo en nuestras decisiones.

Mi madre resopló.

—Me hubiese gustado que tomaras esta misma postura cuando estabas con Chelsea.

—Iré a hablar con Bella. —Me puse de pie, sin querer discutir con mi madre.

Di media vuelta y subí cada escalón con mucha prisa.

No fue extraño encontrarla sentada en el borde de la cama con su vista perdida entre sus manos. Sabía que estaba enfadada.

—Bella… —apenas pronuncié su nombre ella levantó la mirada, me acerqué y, acuclillado, entrelacé nuestros dedos—, quiero saber tu opinión, saber si estás de acuerdo con que mi madre se quede con nosotros.

—Ella no me quiere, Edward —articuló en voz baja, su labio inferior temblando—. Pero también entiendo que es tu madre y sería injusto ponerte a elegir.

—Nena, si no la quieres aquí, puedo enviarla a un hotel.

Bella negó con la cabeza.

—Solo te pido que hables con ella, Edward. No quiero que se meta con mi hijo, no quiero que le diga nada porque no podré contenerme.

—No lo hará, nena, lo prometo.

Bella se inclinó impulsivamente arrojándose a mis brazos.

—Te amo tanto, Edward, tanto.

Suspiré sonriendo. Controlando las ganas que tenía de arrojarla sobre la cama y hacerle el amor lentamente hasta quedarnos dormidos.

Sin embargo, en estos momentos era necesario hablar con mi madre y explicarle las condiciones para estar en casa.

—Hablaré con Esme —gruñí, deslizando mis labios por su cuello donde succioné un poco su piel—, no permitiré una falta de respeto hacia ti.

Bella asintió sin pronunciar palabra.

—Ya vuelvo —susurré.

.

Esme estaba en la cocina bebiendo una botella de agua. Tenía el ceño levemente fruncido y los labios en una mueca de desagrado.

—Madre, prométeme que no molestarás a mi esposa.

Ella me miró de malas.

—No puedo creer que te manipulen tan fácilmente.

—No es manipulación, es mi esposa, la mujer que amo y no quiere que le faltes al respeto.

—Me estás acusando…

—Te conozco, madre. Sé que disfrutas soltar comentarios fuera de lugar y no me gusta. Así que te pido que te abstengas de dar tus opiniones en contra de Bella y Matt.

—Es increíble cómo puede ponerte en mi contra usando mentiras. Jamás me he metido con su hijo y te aseguro que a ella ni le dirigiré la palabra. Si quieres también no saldré de la habitación para no causar problemas con mi presencia en esta casa.

Sujeté sus manos.

—Por favor, madre, no exageres. Aquí eres bienvenida siempre y cuando respetes a mi esposa y a Matt. Te pido que la trates, dale una oportunidad para conocerla, estoy seguro que cuando descubras el hermoso ser humano que es, la amarás.

—Es muy joven para ti —protestó.

—Es la mujer que amo y la madre de tus futuros nietos.

Esme abrió la boca quizá para articular palabra, pero no dijo nada.

—¿No quieres verme feliz? —le pregunté—. Estoy enamorado y quiero tener hijos. Me gustaría que hicieras un esfuerzo por aceptarla como mi esposa. De llevarse bien.

—Ella es muy grosera conmigo, siempre me responde de una manera altanera.

—Tú la provocas. Bella es noble y no niego que tiene su carácter, pero siempre es para defenderse.

Ella hizo un mohín.

—De mí no tendrás quejas —murmuró.

Sonreí dejando un beso en su frente.

Quería confiar en sus palabras.

Bella

La cabeza me dolía.

Me había sentido mal desde la noche que Esme llegó, no solo había arruinado nuestra cena con sus conversaciones tan fuera de lugar sino que trató en todo momento de excluirme.

Suspiré hondamente tratando de ignorar mi malestar y me concentré en el desayuno.

—¿Creíste que con soltar unas lágrimas mi hijo no iba a recibirme en su casa? —escuché su voz burlona detrás de mí.

Jamás había conocido a una mujer tan perversa y egoísta como lo era ella. Sobre todo, a una tan falsa como Esme Platt.

Por supuesto que la ignoré. Me dediqué a seguir preparando el desayuno sin dedicarle una mirada.

Espolvoreé el queso cheddar sobre la tortilla de huevo, el olor era exquisito. Tanto que me había hecho agua el paladar.

»Me encargaré de que mi hijo sepa con quién realmente se casó —continuó escupiendo veneno—, porque eso que vas a casa de tu madre cada tarde no lo creo. Por cierto, ¿quién es el padre de tu hijo?

No soporté. Esme era experta en acabar con mi paciencia.

Me volví hacia ella y la enfrenté

—Te juro que si tengo una discusión con Edward por tu culpa, yo misma te sacaré de mi casa —advertí—. Y sobre el padre de mi hijo no hablaré contigo.

—Vaya… —respondió admirada mientras cruzaba los brazos bajo su pecho—, así que no eres tan dulce como te muestras. Sabía que eras doble cara.

Simulé una sonrisa cínica.

—¡No soy ninguna tonta! —espeté—. Si me provocas obtendrás tu merecido y no me importa si eres la madre de mi esposo, estoy harta de ti.

Sus ojos me recorrieron, siempre manteniendo en sus labios esa sonrisa de burla que ya detestaba.

No le iba a permitir ni una sola ofensa. Ninguna. Ella tendría el mismo trato que me daba, el mismo.

—Averiguaré quién es el padre de Matthew y hablaré con él. Porque mi hijo no se hará cargo de un hijo que no lleva su sangre.

La sangre hirvió dentro de mí. Era una rabia desmedida e insana la que sentí al escuchar la burla en su voz.

—¡No quiero que vuelvas a mencionar a mi hijo! —Fue un reclamo que salió de mi pecho, una advertencia que rayaba en amenaza.

—¿Por qué gritas, mami? —preguntó Matt asustado cuando entró a la cocina.

Corrió hacia mí refugiándose detrás de mi cuerpo.

—¿Ves lo que provocas con tu histeria? —masculló Esme escondiendo una risa.

La observé de tal forma, como si mis ojos pudieran fulminarla, y la ignoré centrándome en mi hijo.

—El desayuno está listo —le dije a Matt mientras acariciaba su dócil melena.

—Le avisaré a Ari y al señor E. —Salió corriendo dejándonos de nuevo solas.

Esme me seguía sosteniendo la mirada.

Era una experta en fingir estados de ánimo, pues apenas Edward entró en la cocina, el semblante quejumbroso de Esme apareció como por arte de magia, y en el comedor no hubo otro tema que no fuese su vida y lo desdichada que era. Al menos agradecí que nos regalase un desayuno pacífico sin indirectas hacia mí.

El día en el restaurante fue normal y más aburrido que nunca. No visité a mi madre a la hora de salida sino que quise estar en casa temprano.

Agradecí de nuevo que Esme no volteara a verme.

Entonces surgió la duda.

—¿Qué le has dicho a tu madre?

Edward salió del baño con una toalla enrollada en sus caderas. Acababa de ducharse.

Arqueó una ceja sin dejar de verme y se metió debajo de las sábanas sin nada de ropa ya que la toalla había caído en el piso.

—Que no te molestara —apenas pronunció tirando de mi cuerpo y envolviéndome en sus brazos, dejándome debajo de él—, ¿podemos dejar de hablar de ella? —Besó mi lóbulo haciéndome estremecer—. Ahora tengo otros planes.

Sus labios se perdieron en el hueco de mi cuello.

—Es que… me gustaría… —apenas pronuncié, sus labios me distraían demasiado. Cerré los ojos un breve momento y me concentré—: Quiero saber exactamente qué le dijiste.

Resopló, alejándose.

Podía ver cómo las venas de sus antebrazos resaltaban por el esfuerzo.

—Mi amor, trata de hacer un esfuerzo por llevarte bien —verbalizó suavemente—. No me gustaría estar en medio de ambas, sé que mi madre es especialista en rebasar los límites de la paciencia, pero tú eres inteligente y sabrás mantener una buena postura con ella. No te pido que la conviertas en tu mejor amiga, solo tratar de limar asperezas para poder llevarse mejor.

—Haré un esfuerzo y solo por ti —prometí.

De inmediato vi la alegría en sus ojos verdes.

Era una pequeña tregua silenciosa entre nosotras dos, la duda era, ¿cuánto tiempo duraría?


Bueno, Edward será el mediador por el momento, ¿creen qué será prudente tomar partido? Él intenta que haya paz en su casa, mas no sabemos qué tramará Esme. ¿Opiniones?

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*Les recuerdo que tengo otra historia: Bandolero🐴 la cual muy pronto tendrá actualizaciones constantes, es romance/general por si gustan echarle un vistazo.

En cuanto me sea posible dejaré sus nombres por aquí 😘

Gracias totales por leer 💍